Lección 5:
Para el 31 de enero de 2026
BRILLAR COMO LUCES EN LA NOCHE
Sábado 24 de enero
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Filipenses 2:12–30; Romanos 3:23, 24; 5:8; 2 Timoteo 4:6; 1 Corintios 4:17; 2 Timoteo 4:13, 21; Lucas 7:2.
PARA MEMORIZAR: “Hagan todo sin queja ni discusión, para que sean irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y perversa, en la cual ustedes resplandecen como luces en el mundo” (Fil. 2:14, 15).
Dios dijo a los hebreos que su obediencia a la voluntad divina sería “su sabiduría y su inteligencia ante las naciones, que al oír todas estas leyes dirán: ‘¡Qué pueblo sabio y entendido, qué nación grande es esta!’ ” (Deut. 4:6). Siglos más tarde, Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). También dijo: “Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no puede esconderse” (Mat. 5:14). ¿Cómo podemos ser esa luz? Solo mediante una estrecha relación con Jesús, “la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo” (Juan 1:9). Como dice Filipenses 2:9 al 11: “Por eso Dios también lo exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre; para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla [...] y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor”.
La luz y el poder del Cielo están disponibles para quienes hemos entregado nuestra vida a Jesús, pero con demasiada frecuencia esperamos que Dios haga también nuestra parte o permitimos que nuestras propias ideas y planes se interpongan en el camino; de allí que las palabras de Pablo a los filipenses sean tan pertinentes hoy.
Domingo 25 de enero
MOSTRAMOS LO QUE DIOS PRODUCE
Tras presentar a Jesús como el ejemplo perfecto de humildad y obediencia a la voluntad de Dios, Pablo se dirige a los filipenses. Elogia su obediencia al Señor después de recibir el evangelio (ver Hech. 16:13-15, 32, 33) y los insta a seguir siendo obedientes. Tras presentar a Cristo como ejemplo y la Cruz como camino de salvación, Pablo se centra ahora en la aplicación de ello a la vida. Lee Filipenses 2:12, 13. ¿Qué significa la exhortación de Pablo: “Ocúpense en su salvación con temor y temblor”? ¿Cómo describirías la relación entre la fe y las obras? Pablo no presenta en estos dos versículos un evangelio diferente del que esboza en Romanos y en sus otras epístolas.
Podemos estar seguros de que su mensaje aquí concuerda con el evangelio de la justificación por la fe, que también predicó en Filipos y otros lugares. Pero también es importante tener en cuenta todo lo que la Biblia enseña acerca de un mismo tema, especialmente el de la salvación, que puede ser tan erróneamente interpretado. Lee Romanos 3:23, 24; Romanos 5:8; y Efesios 2:8-10. ¿Qué enseñan estos pasajes acerca de la salvación? La salvación es indudablemente obra de Dios y no podemos atribuirnos ningún mérito al respecto. Incluso la fe misma es un don estimulado por el Espíritu Santo. Nuestras propias obras no pueden salvarnos. Sin embargo, Dios nos vuelve a crear espiritualmente en virtud del nuevo nacimiento y nos capacita para vivir en armonía con su voluntad.
El Espíritu de Dios obra en nosotros fortaleciendo nuestra voluntad para que optemos por lo correcto, resistamos la tentación y tomemos decisiones apropiadas. De esa manera, ponemos por obra lo que Dios produce en nosotros, “con temor y temblor” (Fil. 2:12). ¿Significa eso que debemos temer el juicio adverso de Dios por nuestros débiles esfuerzos para obedecer? Por supuesto que no.
Esa frase se refiere a experimentar la presencia de Dios (ver Sal. 2:11) y a nuestra necesidad de serle obedientes. ¿Cómo has experimentado la obra de Cristo en ti? A pesar de ello, ¿de qué manera lucha tu naturaleza caída contra lo que Dios está haciendo en ti, y cómo puedes resistir esa influencia?
Lunes 26 de enero
LUCES EN LA OSCURIDAD
En Filipenses 2:14, Pablo insta a los creyentes a hacer todo “sin queja ni discusión”. Los desafíos a la unidad de la iglesia son tan serios que aquella no puede mantenerse sin un esfuerzo significativo de nuestra parte. La unidad dentro de la iglesia es el resultado de nuestra unión con Cristo y de la obediencia a su Palabra. Esto es vital para nuestro testimonio, ya que, como Pablo señala, hemos sido llamados a resplandecer como luces en el mundo (Fil. 2:15). En una noche sin luna y lejos del resplandor de las ciudades, las estrellas se hacen visibles y parecen brillar mucho más. Es el contraste lo que marca la diferencia. Cuanto más oscuro es el cielo, más se destacan las estrellas. Lo mismo ocurre con nuestro testimonio.
Cuanto mayor es la oscuridad moral que nos rodea, más marcado es el contraste entre la vida de los verdaderos seguidores de Dios y la de los mundanos. Cuán importante es, pues, no dejar que las luces artificiales de las ideas, presiones y prácticas mundanas hagan que nuestro testimonio se desvanezca o desaparezca por completo. Lee Filipenses 2:15, 16. ¿Cómo describe Pablo lo que debemos ser y hacer como hijos de Dios? “Sin culpa” significa “intachable”. Esta palabra es usada especialmente para describir el carácter de Job (ver Job 1:1, 8; 2:3; ver también 11:4; 33:9). La palabra griega traducida como “intachable” significa literalmente “sin mezcla, puro”. En vista de los ataques despiadados a los que probablemente se enfrentarán los testigos de Jesús, él nos anima a ser “sencillos como palomas” (Mat. 10:16).
Del mismo modo, Pablo nos insta a ser “inocentes acerca del mal” (Rom. 16:19). Mucho del contenido de los medios de comunicación modernos no es puro, edificante e inspirador. En tiempos como estos, la práctica de David es una gran regla para nosotros: “No pondré ante mis ojos cosa injusta” (Sal. 101:3). Nunca debemos temer ser diferentes. Nuestra fe debe distinguirnos cada vez más.
El objetivo es resplandecer “como luces en el mundo” (Fil. 2:15). La única manera de lograrlo es rechazar la conformidad con este mundo (Rom. 12:2) y permanecer “asidos de la palabra de vida” (Fil. 2:16). Nuestras decisiones determinarán finalmente si hemos vivido teniendo en cuenta “el día de Cristo” o si hemos “corrido en vano” (Fil. 2:16; comparar con 1 Cor. 9:24-27). ¿Cómo puedes purificar las áreas de tu vida contaminadas con mundanalidad?.
Martes 27 de enero
UN SACRIFICIO VIVIENTE
Lee Filipenses 2:17; 2 Timoteo 4:6; Romanos 12:1, 2; y 1 Corintios 11:1. ¿Qué dice Pablo en estos pasajes? El apóstol expresó una sorprendente ambivalencia acerca de si era mejor para él vivir o morir como parte de su servicio a Cristo (Fil. 1:20-23). Ahora sugiere la posibilidad muy real de “ser derramado en libación” (Fil. 2:17). Esta imagen se basa en la antigua práctica consistente en derramar un líquido (como aceite, vino o agua) como ofrenda para Dios (ver, por ejemplo, Gén. 35:14; Éxo. 29:40; 2 Sam. 23:15-17). El aparente “derroche” de un líquido valioso en un acto de devoción puede recordarnos la acción de María de ungir la cabeza y los pies de Jesús con el “perfume de nardo puro, de mucho precio” (Mar. 14:3-9; Juan 12:3).
Aunque no se trataba de una libación propiamente dicha, representó un gran desprendimiento que ilustró adecuadamente el sacrificio infinito hecho por Cristo para nuestra salvación. Si Pablo hubiera sido ejecutado por su labor de difusión del evangelio, él se habría regocijado porque su vida estaba siendo “derramada” como ofrenda a Dios. Dado que en el Antiguo Testamento las libaciones suelen acompañar un sacrificio (ver Núm. 15:1-10; 28:1-15), Pablo consideraría la entrega de su vida como el complemento adecuado del “sacrificio y servicio” de los creyentes de Filipos, quienes, por la fe, habían decidido dedicar su vida a Dios como un “sacrificio vivo” (Rom. 12:1).
Los primeros cristianos, incluidos los de Filipos (Fil. 1:27-29), compartían activamente su fe: iban difundiendo el evangelio de casa en casa (Hech. 5:42), abrían sus hogares para el estudio de las Escrituras (Hech. 12:12; 1 Cor. 16:19; Col. 4:15; File. 1:1, 2) y eran capaces de fundamentar con las Escrituras lo que creían (Hech. 17:11; 18:26; 1 Ped. 3:15). Nuestros pioneros adventistas hicieron lo mismo. En lugar de depender de los pastores para difundir el mensaje a sus vecinos, compartían su fe, daban estudios bíblicos y preparaban a las personas para el bautismo cuando el pastor volviera a visitarlos.
En resumen, con gran sacrificio personal, es decir, como un “sacrificio vivo”, trabajaban para difundir el evangelio. ¿Deberíamos hacer menos? Reflexiona acerca de lo que significaría para ti ser un “sacrificio vivo”. ¿Cuánto te sacrificas por el reino de Dios? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de ti mismo?.
Miércoles 28 de enero
UN CAR ÁCTER PROBADO
Ya se ha mencionado el papel de Timoteo como remitente adjunto de esta epístola (Fil. 1:1). Ahora Pablo comienza a detallar cuán valioso es Timoteo como uno de sus colaboradores. Se lo describe como un evangelista (2 Tim. 4:5) a quien Pablo había enviado a Macedonia (1 Tes. 3:2; comparar con Hech. 18:5; 19:22) y a Corinto en varias ocasiones (1 Cor. 4:17; 16:10). Anteriormente había trabajado con Pablo y Silas en Corinto (1 Tes. 1:1; 2 Tes. 1:1) y luego en Éfeso (1 Tim. 1:2, 3; comparar con Hech. 19:22). Pablo describe a Timoteo como alguien que “comparte mis sentimientos” (Fil. 2:20). La expresión griega así traducida significa literalmente “unánime” y sugiere que Timoteo era como Pablo en muchos aspectos, incluyendo su compromiso con Cristo, sus enérgicos esfuerzos por difundir el evangelio y su preocupación por los filipenses específicamente. ¿Por qué Pablo habla aquí tan positiva y extensamente de Timoteo (ver Fil. 2:19-23)? ¿Qué más dice el apóstol acerca de él (ver 1 Cor. 4:17; 2 Tim. 1:5)? Otro atributo de Timoteo que menciona Pablo son sus “probadas cualidades” (Fil. 2:22).
La palabra griega así traducida describe a una persona que ha sido puesta a prueba intensamente por las dificultades (Rom. 5:4) y cuyo carácter y servicio han demostrado ser genuinos (2 Cor. 2:9; 9:13). Pablo sabe que esto es cierto en el caso de Timoteo, pues lo ha visto demostrado en las numerosas ocasiones en que trabajaron juntos para difundir el evangelio. Las experiencias difíciles de la vida ponen a prueba nuestra entereza y demuestran quiénes somos realmente. Elena de White lo expresa de esta manera: “La vida es una disciplina. […] Habrá provocaciones que prueben su genio; y es afrontándolas con el espíritu debido como se desarrollan las gracias cristianas.
Si se soportan mansamente las injurias y los insultos, si se responde a ellas con contestaciones amables, y a los actos de opresión con la bondad, se dan evidencias de que el Espíritu de Cristo mora en el corazón”. Y añade que, si “las penurias y las molestias que fuimos llamados a soportar […] se soportan bien, desarrollan en el carácter virtudes como las de Cristo, y distinguen al cristiano del mundano” (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 323).
Piensa en las provocaciones, dificultades y molestias que has enfrentado recientemente. ¿Las has soportado pacientemente y sobrellevado bien? ¿Qué puedes hacer para que estas experiencias te ayuden a ser más disciplinado?
Jueves 29 de enero
“ESTIMEN A LOS QUE SON COMO ÉL”
Lee Filipenses 2:25-30. ¿Cómo describe Pablo a Epafrodito? ¿Qué actitudes y acciones específicas de este obrero cristiano revelan su carácter? Epafrodito solamente es mencionado en esta carta, pero aprendemos bastante acerca de él a partir de las breves menciones que aparecen en ella. A juzgar por su nombre (que hace referencia al culto de Afrodita), era un converso proveniente de un entorno pagano. El hecho de que Pablo lo llama su “colaborador” sugiere que estaba activo en el ministerio, quizá trabajando junto al apóstol en Filipos. La expresión “compañero de milicia” (comparar con Fil. 1:27) probablemente se refiera a un conflicto que Epafrodito habría afrontado para difundir el evangelio y a que estuvo dispuesto incluso a arriesgar su vida (Fil. 2:30).
Como “mensajero” (apostolos, en griego) designado por la iglesia de Filipos, Epafrodito fue enviado a atender a Pablo en la cárcel y a ocuparse de cualquier otra necesidad que el apóstol pudiera tener (Fil. 2:25). Fue a él a quien los filipenses confiaron sus ofrendas para Pablo (Fil. 4:18). Esa contribución monetaria era de vital importancia, ya que cualquier alimento, vestimenta, camastro u otras necesidades que los prisioneros romanos tuvieran debían ser provistas por ellos mismos, por familiares o amigos (comparar con Hech. 24:23).
Casi al final de su segundo encarcelamiento en Roma, Pablo pidió a Timoteo que procurara “venir antes del invierno” y traer consigo la capa que el apóstol había dejado en Troas (2 Tim. 4:21, 13). Al parecer, Pablo necesitaría ese grueso abrigo en su fría celda. También fue a Epafrodito a quien se encomendó llevar esta epístola en su viaje de regreso a Filipos (ver Elena de White, Los hechos de los apóstoles, p. 395). Tal vez debido a los problemas en Filipos (ver la lección 4), Pablo consideró necesario enviar a Epafrodito de regreso antes de lo previsto, y por ello instó a los filipenses a que lo recibieran “en el Señor con toda alegría” (Fil. 2:29). El apóstol quiso así asegurarse de que no se preocuparan por su situación en la cárcel. También destacó que Epafrodito era la clase de persona que los cristianos debían tener en gran estima, no por su riqueza o condición social, sino por su espíritu de sacrificio al seguir el ejemplo de Jesús (Fil. 2:6-11, 29, 30; comparar con Luc. 22:25-27).
La palabra griega que designa la estima o la honra solo aparece unas pocas veces en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, para referirse al siervo del centurión que era “muy estimado por su señor” (Luc. 7:2); para quienes se honra ubicándolos en lugar especial en un banquete (Luc. 14:8); y para Jesús como la “preciosa” piedra angular (1 Ped. 2:4, 6). El hecho de que Epafrodito fuera incluido en ese grupo significa, sin duda, que era un hombre fiel.
Viernes 30 de enero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“El que estará más cerca de Cristo será el que en la Tierra haya bebido más hondamente del espíritu de su amor desinteresado: amor que ‘no es jactancioso, no se envanece […] no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor’ (1 Cor. 13:4, 5); amor que mueve al discípulo, así como movía al Señor, a dar todo, a vivir, trabajar y sacrificarse, aun hasta la muerte, por la salvación de la humanidad. Este espíritu se puso de manifiesto en la vida de Pablo. Él dijo: ‘Porque para mí el vivir es Cristo’, porque su vida revelaba a Cristo ante los hombres; ‘y el morir es ganancia’, ganancia para Cristo; la muerte misma pondría de manifiesto el poder de su gracia y ganaría almas para él. Y dijo: ‘Será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte’ (Fil. 1:21, 20)” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 503). “No está lejos el tiempo cuando toda alma será probada.
Se nos querrá imponer la marca de la bestia. Para aquellos que han ido cediendo paso a paso a las exigencias del mundo y se han acomodado a sus costumbres, no será cosa difícil ceder ante las autoridades dominantes, antes que someterse al escarnio, a los insultos, a la amenaza de encarcelamiento y a la muerte. […] “Cuando multitudes de hermanos falsos se distingan de los verdaderos, entonces los que están ocultos se manifestarán, y con expresiones de alabanza en sus labios se alistarán bajo la bandera de Cristo.
Aquellos que han sido tímidos y vacilantes en la iglesia llegarán a ser como David: dispuestos a trabajar y arriesgarse. Mientras más oscura la noche para el pueblo de Dios, más resplandecientes las estrellas. Satanás acosará severamente a los fieles; pero saldrán más que vencedores en el Señor” (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 76, 77).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Piensa en la advertencia de la cita anterior acerca de los que “han ido cediendo paso a paso a las exigencias del mundo y se han acomodado a sus costumbres”. ¿Qué podría incluir esto y cómo podría aplicarse no solo a los individuos sino a la iglesia en su conjunto?
2. Dios dice: “Yo honro a los que me honran” (1 Sam. 2:30). ¿De qué manera honramos a Dios? ¿Es lo mismo honrar a Dios que “darle gloria” (Apoc. 14:7)? ¿Por qué sí o por qué no?
3. ¿Cómo podemos trabajar en nuestra propia salvación sin caer en la trampa del legalismo?
"Escuela Sabática adultos 2026, PRIMER trimestre (ENERO-MARZO). Estudio: Uniendo el cielo y la tierra, por Clinton Wahlen.."

Uniendo el Cielo y la Tierra
El Plan de Salvación tiene un propósito extraordinario: unir el Cielo y la Tierra, una tarea que parece humanamente imposible. Sin embargo, Jesús confió misiones así a sus discípulos y a Pablo, asegurándoles siempre su presencia y poder para cumplirlas. La Biblia muestra que Dios nunca encomienda una misión sin otorgar la capacidad para llevarla a cabo cuando confiamos en Él.
Las epístolas de Pablo a Filipenses y Colosenses revelan a Cristo como el único capaz de unir lo divino y lo humano. A través de estas cartas, vemos a Jesús como Redentor e Intercesor, y a Pablo enfrentando grandes desafíos desde la prisión, fortaleciendo a la iglesia y llamándola a mantenerse unida y enfocada en su misión.
Este estudio invita a la iglesia actual a depender de Cristo, a vivir conectada con el Cielo y a cumplir fielmente su misión en el tiempo final, proclamando el mensaje del evangelio al mundo.
Lección 9:
Para el 28 de febrero de 2026
RECONCILIACIÓN Y ESPERANZA
Sábado 21 de febrero
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Colosenses 1:20–29; Efesios 5:27; Efesios 3:17; Romanos 8:18; Efesios 1:7–10; Efesios 3:3–6; Proverbios 14:12.
PARA MEMORIZAR: “Al que no tenía pecado, Dios lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros llegásemos a ser justicia de Dios en él” (2 Cor. 5:21).
Pablo continúa con el tema de la reconciliación, tan vívidamente destacado en Colosenses 1:20 (ver el contenido correspondiente al jueves de la lección 8). Allí describió su alcance cósmico, mientras que lo que sigue se convierte en personal e individual. Mediante su muerte en la Cruz, Jesús logró la reconciliación de todos y de todo, especialmente de los seres humanos, que estaban alejados de la vida eterna y de Dios a causa del pecado, pero que ahora, por medio de Jesús, pueden ser reconciliados por él mediante la fe. El proceso de reconciliación individual es explicado en el versículo para memorizar de esta semana. Al igual que en el ámbito cósmico, se produce mediante la muerte de Cristo.
En el plano individual, la Cruz, lejos de ser un símbolo pasivo, se convierte en una realidad activa en virtud de la cual el amor de Dios transforma a las personas cuando escuchan el evangelio y aceptan a Cristo, la esperanza de gloria. Pablo habla también del “misterio que había estado oculto desde los siglos y generaciones” (Col. 1:26). ¿En qué consiste este misterio y qué prevé, tanto para el individuo como para el Universo? ¿Cómo se relaciona este “misterio” con el evangelio que Pablo ha proclamado con tanta pasión? Estrategias y herramientas
Domingo 22 de febrero
RECONCILIADOS DE MALAS OBRAS
Lee Colosenses 1:21, 22. ¿A qué se refiere Pablo cuando habla del alejamiento y la enemistad con Dios? ¿Cuál es el resultado final esperado de la muerte de Cristo (ver también Efe. 5:27)? Pablo es consistente en su retrato desfavorable de la humanidad, al menos de la que está alejada de la justicia de Cristo. Hoy, casi dos mil años después, nadie podría cuestionar esa percepción. Alguien dijo en cierta ocasión que la única doctrina cristiana que no necesita ser aceptada por fe es la de la pecaminosidad de la humanidad. No obstante, y a pesar de nuestra maldad, Dios ha tomado la iniciativa de reconciliarnos con él desde la aparición misma del pecado en el mundo.
Dios ha obrado desde el principio para resolver el problema del pecado, aunque la solución solo se encontraba en su propia muerte en la Cruz. En el Edén, Dios preguntó a Adán, la obra maestra de su Creación: “¿Dónde estás?” (Gén. 3:9). Y hoy sigue buscando a su única oveja perdida: nosotros. Nos busca uno por uno. Tiene un plan perfecto para alcanzarnos: aplica la promesa del evangelio en ciernes que aparece ya en Génesis 3:15 al poner enemistad entre nosotros y Satanás.
El evangelio es convertido a veces en algo tan complicado y teórico que tiene poco significado práctico para la vida del siglo XXI. Por el contrario, es muy sencillo y directo. El evangelio consta de tres partes:
1. Jesús vino y murió por nuestros pecados pues somos incapaces de salvarnos a nosotros mismos (ver Rom. 5:6-8).
2. Al aceptar su muerte como nuestro Sustituto, somos justificados y liberados de la condenación del pecado mediante la fe, el arrepentimiento y el bautismo (ver Rom. 5:9-11; 6:6, 7).
3. La vida del cristiano que ha sido justificado por la fe en el sacrificio vicario de Cristo es el resultado de su unidad con Cristo, de su poder recreador y de la presencia del Espíritu Santo en nosotros (ver 2 Cor. 5:17-21; Gál. 2:20).
Estas tres experiencias no ocurren necesariamente de forma separada, sino que pueden darse simultáneamente cuando aceptamos a Jesús, y pueden ser renovadas diariamente al entregarnos a él cada mañana. Independientemente de cómo haya experimentado cada persona la obra salvadora de Cristo en su vida, el fundamento descansa siempre sobre la muerte de Jesús. Debemos volver siempre a ella. Cuando evalúas tu carácter y lo más íntimo de tu ser, ¿qué te dice lo que ves acerca de tu necesidad de la Cruz?
Lunes 23 de febrero
SI CONTINÚAN EN LA FE
Lee Colosenses 1:23. ¿A qué se refiere Pablo cuando habla de permanecer “fundados y firmes” en la fe? (ver también Col. 2:5; Efe. 3:17). En griego existen cuatro tipos de enunciados condicionales, cada uno con matices distintos. El que aparece en Colosenses 1:23 da por sentado que la condición para que algo ocurra está dada. Es decir, Pablo anima a los colosenses con la idea de que, en efecto, perseverarán en la fe, ya que, como el apóstol indica enseguida, tiene evidencias de la constancia y la fe de ellos (Col. 2:5).
Sin embargo, su esperanza sigue estando condicionada a que persistan en el camino de la fe que han emprendido. La palabra griega traducida como “permanecer” (Col. 1:23) denota persistencia y es utilizada, por ejemplo, en el caso de los escribas y los fariseos que requerían insistentemente una respuesta de Jesús acerca de lo que se debía hacer con la mujer sorprendida en adulterio (Juan 8:7); también cuando Pedro siguió llamando a la puerta después de que Rode fue a dar la buena noticia a los demás discípulos en lugar de dejarlo entrar (Hech. 12:16).
A su vez, Pablo utiliza ese mismo término cuando anima a Timoteo a permanecer fiel a las instrucciones doctrinales y prácticas que le dio (1 Tim. 4:16). Su significado aquí es similar, salvo que se aplica a los creyentes en general. Como veremos en la próxima lección, Pablo temía que los colosenses aceptaran falsas formas humanas de salvación en lugar de aferrarse a la esperanza que ofrece el evangelio (ver, por ejemplo, Col. 2:8, 20-22). La palabra “fundados” se refiere a establecer una base sólida de fe y amor fundamentada en la Palabra de Dios (ver Mat. 7:25; Efe. 2:20; 3:17). La palabra griega traducida como “firmes” está relacionada con la idea anterior y se refiere a una estructura inamovible y, por extensión, a un cristiano que no puede “moverse de la esperanza del evangelio” (Col. 1:23).
El mismo vocablo aparece en 1 Corintios 15:58: “Estén firmes y constantes, abundando en la obra del Señor siempre, sabiendo que su trabajo en el Señor no es en vano”. Contrariamente a la creencia según la cual “una vez salvo, siempre salvo”, Pablo estaba diciendo algo completamente diferente. ¿Cuál ha sido tu experiencia con respecto a la importancia de continuar ejercitando la fe? ¿Por qué es necesario sostener la decisión consciente de hacerlo? ¿Qué ocurrirá si no lo haces?
Martes 24 de febrero
EL PLAN ETERNO DE DIOS
Lee Colosenses 1:24, 25. ¿Qué dice Pablo acerca de su sufrimiento por causa de Cristo? Aunque Pablo escribió Colosenses mientras estaba bajo arresto domiciliario en Roma, quizá su mayor sufrimiento se haya debido a no poder trabajar intensamente yendo de un lugar a otro y de una casa en otra como antes (Hech. 20:20). Estas aflicciones o tribulaciones, de las que Cristo nos advirtió (Mat. 24:9; Juan 16:33), “no son comparables con la gloria venidera que se ha de manifestar en nosotros” (Rom. 8:18). Como les había dicho a los filipenses, ahora se alegra de sus sufrimientos por el bien de los colosenses (Col. 1:24).
Aunque Pablo estaba en la cárcel, “la palabra de Dios no está presa” (2 Tim. 2:9) y allí en su celda vieron la luz sus cartas a los Filipenses, a los Efesios y a Filemón. Tras su liberación, Dios le inspiró los importantes consejos registrados en 1 Timoteo y Tito. Luego, durante su último encarcelamiento en una prisión romana, escribió 2 Timoteo. En resumen, estos últimos años brindaron a Pablo la oportunidad de escribir una parte significativa del Nuevo Testamento, incluyendo Hebreos. El plan eterno de Dios preveía todo esto y más. La palabra griega que Pablo utiliza en Colosenses 1:25, generalmente traducida como “administración”, es oikonomia. Usada en un sentido limitado (como, por ejemplo, en 1 Tim. 1:4), se refiere a “la manera que tiene Dios de ordenar las cosas” (Luke Timothy Johnson, The First and Second Letters to Timothy [Nueva York: Doubleday, 2001], p. 164).
Eso incluiría el apostolado de Pablo. Pero, en un sentido más amplio, incluye todas las disposiciones divinas que integran el Plan de Salvación. El ministerio de Pablo, el de los demás apóstoles e incluso el de los profetas del Antiguo Testamento (Efe. 2:20; 3:5), incluido Moisés, estaba destinado a “que anuncie la palabra de Dios” (Col. 1:25), todo ello en relación con este plan divino. Aunque analizaremos este tema con más detenimiento en el estudio de mañana, resulta útil en este momento observar que Pablo reconocía que su ministerio no era más que una pequeña parte de un plan divino mucho más amplio y de largo alcance que comenzó a ponerse en práctica “desde la creación del mundo” (Mat. 13:35; Efe. 1:4). ¿Cómo armonizan todas tus decisiones con el plan más amplio de Dios? ¿Podemos saber realmente si una decisión es “pequeña”? ¿Cómo puede tener ramificaciones mayores que solo se harán evidentes más tarde?
Miércoles 25 de febrero
LA REVELACIÓN DEL MISTERIO DE DIOS
Lee Colosenses 1:26, 27. Pablo habla dos veces del “misterio”. ¿A qué se refiere? En otro lugar, Pablo se refiere al “misterio de Dios”, que es el propósito eterno de Cielo, “que desde el principio Dios destinó para nuestra gloria” (1 Cor. 2:7) y fue revelado o puesto de manifiesto mediante el Plan de Salvación. Pedro habla de esto como algo que los profetas anticiparon, que “los ángeles ansían contemplar” (1 Ped. 1:10-12), que fue concebido “antes de la creación del mundo” (vers. 20) y que estuvo “oculto desde los tiempos eternos” (Rom. 16:25).
Sin embargo, este misterio ha sido revelado en virtud de la vida, muerte y resurrección de Cristo (2 Cor. 3:14). ¿Cómo iluminan las siguientes referencias al misterio de Dios diversos aspectos del Plan de Salvación?
Efesios 1:7–10 ___________________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________
Efesios 3:3–6 ___________________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________
Finalmente, “todo lo que está en el cielo y lo que está en la tierra” se unirá en Cristo. Este fue el tema central de la oración de Jesús en Juan 17. La manera exacta en esto sucedería era un misterio que ha sido revelado por medio del evangelio. El asombroso amor de Dios por nosotros, que lo llevó a dar a Jesús, el invaluable tesoro del Cielo, para nuestra salvación, será nuestro tema de estudio durante toda la eternidad. Pero sabemos esto: Cristo “por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Cor. 5:15). En consecuencia, todos los que creen en Cristo, ya sea que provengan del judaísmo o del paganismo, participan por igual de las promesas de Dios por medio del evangelio y han sido reunidos en un solo cuerpo: la iglesia.
La expresión “Cristo en ustedes” (Col. 1:27) se refiere a la presencia de Jesús en el corazón en virtud de la fe (Efe. 3:17; comparar con Gál. 2:20). Esta unión espiritual con Cristo permite a los creyentes, incluso ahora, sentarse “en el cielo con Cristo Jesús” (Efe. 2:6) y disfrutar de “las poderosas maravillas del siglo venidero” (Heb. 6:5). La presencia de Cristo en nuestra vida hace posible que él nos una con el Cielo desde ahora. El evangelio que obra en el corazón de los creyentes “nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz” (Col. 1:12).
Jueves 26 de febrero
EL PODER DEL EVANGELIO
Lee Colosenses 1:28, 29. ¿Cuál es el enfoque de Pablo aquí? ¿Por qué crees que el adjetivo “todo” se repite en tres ocasiones en diferentes formas (“todos”, “toda”, “todo”)? El centro de la predicación de Pablo era Cristo y este crucificado (1 Cor. 1:23). Según Efesios 5:27, el propósito del sacrificio de Cristo es “presentarla para sí una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni cosa semejante; antes, que sea santa e inmaculada”. Por lo tanto, el objetivo de la predicación del evangelio por parte de Pablo era “presentar a todo hombre perfecto en Cristo” (Col. 1:28). Lo hace enseñando y amonestando; es decir, exponiendo los diversos puntos de la doctrina y la práctica cristianas (2 Tes. 2:15; 1 Tim. 4:11; 5:7; Tito 1:9) y advirtiendo acerca de las consecuencias de rechazar el evangelio y de los peligros de los falsos maestros (Hech. 20:29-31; Rom. 16:17).
Así es como crecemos para convertirnos en cristianos maduros, aceptando las enseñanzas de las Escrituras y prestando atención a sus advertencias. La madurez es un concepto importante. Los padres de un bebé recién nacido celebran cada hito del desarrollo de su hijo: las primeras palabras, los primeros pasos y las primeras frases leídas. ¿Qué padre no se alarmaría si su hijo no caminara o no hablara después de varios años? El crecimiento y el desarrollo son normales y esperables. Lo mismo ocurre en la vida cristiana. La palabra griega traducida como “perfecto” (teleios) significa “maduro”, “completo”, “plenamente desarrollado”. A medida que el cristiano crece y se desarrolla espiritualmente, percibe cada vez mejor la profundidad de la Ley de Dios y el hecho de que sus requisitos son “inmensos” (Sal. 119:96) y que su jurisdicción se extiende a “los pensamientos y las intenciones del corazón” (Heb. 4:12).
De allí que Pablo utilice la palabra “amonestando” o “aconsejando” (NVI) en Colosenses 1:28, pues hay camino que “parece derecho, pero al fin conduce a la muerte” (Prov. 14:12). El discernimiento espiritual proviene del conocimiento de la Palabra de Dios y de la dirección del Espíritu. Las falsas enseñanzas suelen tener algo de verdad, pero añaden o quitan algo a lo que dice la Biblia (ver Isa. 8:20). Por eso suelen tener éxito, ya sea haciendo que las personas duden de lo que Dios dice o al menos cuestionando si ello es realmente posible o aplicable a nuestros días. Debemos ser prudentes como serpientes, pero sencillos como palomas a la hora de distinguir entre la verdad doctrinal y el error. ¿Qué significa ser “perfecto en Cristo” (Col. 1:28)? ¿De qué manera la comprensión de lo que Jesús hizo por nosotros en la Cruz responde esta pregunta?
Viernes 27 de febrero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“No tenemos justicia con que cumplir las demandas de la Ley de Dios. Pero Cristo nos ha preparado una vía de escape. [...] Si te entregas a él y lo aceptas como tu Salvador, entonces, por pecaminosa que haya sido tu vida, eres considerado justo por consideración a él. El carácter de Cristo toma el lugar del tuyo, y eres aceptado delante de Dios como si jamás hubieses pecado. “Más aún, Cristo cambia el corazón. Él habita en tu corazón por medio de la fe. Debes mantener esta conexión con Cristo por medio de la fe y la entrega continua de tu voluntad a él; mientras hagas esto, él obrará en ti el querer y el hacer de acuerdo con su buen propósito. […] “Así pues, no hay nada en nosotros mismos de qué jactarnos.
No tenemos motivo para enaltecernos. El único motivo de nuestra esperanza está en la justicia de Cristo imputada a nosotros, y la producida por su Espíritu obrando en nosotros y por medio de nosotros” (Elena de White, El camino a Cristo [Florida: ACES, 2025], p. 53). “Entre las revelaciones que he recibido se destaca con fuerza la de que muchos se apartarán de nosotros, dando oído a espíritus seductores y doctrinas de demonios. El Señor desea que toda alma que pretende creer la verdad tenga un conocimiento inteligente de lo que es esa verdad” (Elena de White, El evangelismo [Florida: ACES, 2015], pp. 365, 366).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Lee nuevamente el texto para memorizar: “Al que no tenía pecado, Dios lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros llegásemos a ser justicia de Dios en él” (2 Cor. 5:21). ¿Qué significa la afirmación de que Cristo se convirtió en pecado por nosotros y cómo debería ayudarnos eso a entender la naturaleza sustitutoria de la Cruz? ¿Qué significa llegar a ser “justicia de Dios en él”?
2. Reflexiona sobre la afirmación “una vez salvo, siempre salvo”, en la que creen muchos cristianos. ¿Por qué es una doctrina falsa? ¿Qué peligros evidentes conlleva para quienes la creen? ¿Cómo podemos tener la seguridad de la salvación aunque no creamos en ese concepto?
3. ¿Cuán “fundado y firme” (Col. 1:23) estás en tu fe? ¿Cuán bien conoces lo que crees y por qué lo crees? ¿Cómo puedes conocer mejor lo que crees? ¿Por qué es tan importante que estés “fundado y firme” en la fe?
