Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 10:
Para el 6 de junio de 2026
ARREPENTIMIENTO Y PERDÓN
Sábado 30 de mayo
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Isaías 61: 10; Oseas 6; Hechos 18, 19; Éxodo 34: 1–10; Romanos 6: 23; Mateo 22: 1–14.
PARA MEMORIZAR: «Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de todo mal» (1 Juan 1: 9).
La Tierra Prometida parecía muy lejana a los israelitas que acampaban bajo la columna de nube en la llanura. Moisés había desaparecido muchos días antes en la densa oscuridad que cubría la cima de la montaña. Seguramente su líder ya había muerto, razonaron, por inanición o por el fuego consumidor de la presencia divina.
La multitud mixta se sentía inquieta e impaciente, lista para pasar a la tierra que manaba leche y miel. Aunque este mismo pueblo había hecho pocos días antes un pacto solemne con Dios y se había comprometido a serle obediente, querían un ídolo que pudieran ver. Así que, se reunieron en torno a la tienda de Aarón y le exigieron que creara una imagen idolátrica para ellos. Temiendo por su propia seguridad, Aarón accedió. Esta triste historia es desarrollada en Éxodo 32 al 34.
Este relato es solo una de las historias bíblicas que nos instruyen acerca del arrepentimiento y el perdón, los temas de la lección de esta semana. Ten presente el contenido del versículo para memorizar mientras estudias la lección de cada día. Gracias a la Cruz y al Plan de Salvación, el perdón está disponible para el pecador que se arrepiente y confiesa su falta a Dios.
Domingo 31 de mayo
LA PRISA DE LA VIDA
Había sido una semana muy ajetreada. Aunque sabía que había mucho que hacer antes del sábado, lo urgente prevalecía sobre lo importante y el sol se puso antes de que se diera cuenta. La familia compartió una cena especial el viernes por la noche y adoraron juntos a Dios. Cuando llegó el sábado por la mañana y se levantó temprano, vio que el baño estaba sucio y lo limpió. Luego, notó que su hijo había mojado la cama, así que metió las sábanas en la lavadora con el resto de la ropa.
Mientras preparaba el desayuno para su familia, se dio cuenta de que no había postre para el almuerzo, así que horneó rápidamente un pastel. Vio entonces que su marido necesitaba una camisa planchada para asistir a la iglesia, así que también hizo eso, además de doblar algo de ropa y sacar la basura. Entonces se detuvo y pensó: «Es sábado, el día que más amo.
Sin embargo, aquí estoy, haciendo todas estas tareas y permitiendo que estas cosas me distraigan de lo que el sábado es en realidad: la gran ocasión para acercarme a Dios». Por un momento, su mente empezó a justificar sus acciones: eran cosas que había que hacer. ¿Lo eran realmente? Se dio cuenta de que estaba actuando como Marta, «atareada con muchos quehaceres» (Luc. 10: 40), y las palabras de Jesús resonaron en su mente: «Marta, Marta, estás preocupada y turbada por muchas cosas. Pero una sola cosa es necesaria. Y María eligió la buena parte, que no le será quitada» (Luc. 10: 41, 42).
La buena parte era sentarse a los pies de Jesús por el profundo amor que sentía por él, no solo el sábado, sino todos los días. Ella no había elegido la buena parte aquel sábado de mañana. Amaba a Dios, pero era fácil olvidar que él le había dado el sábado como un regalo para fortalecer su relación mutua. Lágrimas silenciosas brotaban de sus ojos mientras permanecía de pie en la silenciosa cocina. El propósito de este ejemplo no es centrarnos en lo que debemos o no debemos hacer en sábado.
Es más bien un recordatorio de por qué es importante tomar consciencia de las cosas que debilitan u obstaculizan nuestra relación con Dios. Cuando clamamos a Jesús porque sentimos el dolor del pecado y la separación, él está muy cerca de nosotros (Sal. 53: 2). Sostiene un manto blanco en sus manos manchadas de sangre. Ve nuestras lágrimas de arrepentimiento y reemplaza nuestra ropa sucia por su manto puro de justicia. Su pureza cubre completa y perfectamente nuestro pecado. Podemos lavar nuestras manchadas vestiduras en su sangre (Apoc. 7: 14). ¿Cómo revelan Isaías 64: 6; Zacarías 3: 4 e Isaías 61: 10 esta importante verdad acerca de la justicia de Cristo? ¿Por qué debemos aferrarnos siempre con fervor a lo que aquí se promete?
Lunes 1° de junio
DIRECTIVAS DEL ESPÍRITU SANTO
Al pensar en el distanciamiento que se había producido entre su esposa y él, supo que se había equivocado. Había sido descortés con ella y había dicho algunas cosas de las que se arrepentía. Sin embargo, su siguiente pensamiento fue: «¿Acaso no se lo merecía, aunque solo fuera un poco?». ¿Te resulta familiar este proceso mental? Es fácil pasar de un sentimiento de remordimiento a una justificación de nuestros pensamientos y acciones. No siempre es fácil decir «perdóname» cuando hemos hecho algo malo, pero es esencial para reconstruir o fortalecer cualquier relación.
Lo mismo ocurre entre nosotros y Dios. El Espíritu Santo a menudo nos insta a pensar en los pecados que cometemos. Nuestros corazones se conmueven a causa de estos impulsos, pero puede resultar sencillo acallar esa voz apacible y tenue mientras justificamos por qué actuamos de cierta manera. Una de las funciones del Espíritu Santo es «convencer al mundo de pecado» (Juan 16: 7, 8). Esa convicción producida por el Espíritu es un maravilloso regalo divino (Luc. 11: 13) que necesitamos para resolver cualquier distanciamiento en nuestra relación con él. Lee Oseas 6. ¿Qué notas específicamente aquí acerca de cómo Dios se describe a sí mismo en su llamado al arrepentimiento? Considera el papel del Espíritu Santo en el proceso de reimplantarnos en la Vid (Juan 15: 4). «A menudo nos apenamos porque nuestras malas acciones nos producen consecuencias desagradables, pero eso no es arrepentimiento.
El verdadero pesar por el pecado es el resultado de la obra del Espíritu Santo. El Espíritu revela la ingratitud del corazón que ha despreciado y agraviado al Salvador, y nos trae contritos al pie de la Cruz. Cada pecado vuelve a herir a Jesús [...], lloramos por los pecados que le produjeron angustia. Una tristeza tal nos inducirá a renunciar al pecado» (Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, pp. 271, 272).
No podemos crecer en nuestra relación con Dios cuando el pecado elegido y acariciado se interpone entre nosotros y él. No podemos ser perfectos, pero podemos y debemos arrepentirnos de nuestros pecados cuando el Espíritu Santo nos los trae a la mente (Efe. 4: 30). ¿Cuándo fue la última vez que fuiste reprendido o llamado al arrepentimiento? ¿Cómo respondiste? Ora ahora mismo pidiendo a Dios que enternezca tu corazón y abra tus oídos a su voz por medio de su Palabra esta semana.
Martes 2 de junio
ARREPENTIMIENTO GENUINO
El mundo secular nos bombardea con mensajes que instan a la autonomía individualista, a la indulgencia y al ensalzamiento propio ante los demás, lo contrario de la invitación de Dios al servicio y la mansedumbre (Mat. 5: 5). Curiosamente, las primeras palabras registradas en la Biblia por Juan el Bautista y Jesús fueron similares. Juan dijo: «¡Arrepiéntanse, que el reino de los cielos se ha acercado!» (Mat. 3: 1, 2). Jesús dijo: «El tiempo se ha cumplido, el reino de Dios está cerca. ¡Arrepiéntanse, y crean al evangelio!» (Mar. 1: 14, 15; ver también Luc. 24: 46, 47).
Tanto Jesús como Juan llamaron a sus oyentes a arrepentirse porque el Reino de los Cielos estaba cerca. ¿Es ese mensaje relevante para nosotros hoy? Lee Hechos 3: 18 y 19. ¿Por qué es tan importante el arrepentimiento en el proceso de crecimiento espiritual? ¿Qué es un tiempo de «refrigerio», «consuelo» (RVR 95) o «descanso» (NVI)? La bondad de Dios nos lleva al arrepentimiento (Rom. 2: 4), que implica dos pasos: (1) el dolor sincero por las faltas cometidas; y (2) la decisión honesta de abandonar el pecado. En la Biblia, el arrepentimiento casi siempre está relacionado con el perdón.
Dios nos perdona cuando nos arrepentimos genuinamente. Es así de sencillo (1 Juan 1: 9; Apoc. 3: 19). «El Señor no demora en cumplir su promesa, como algunos piensan, sino que es paciente con nosotros, porque no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (2 Ped. 3: 9). Mientras nos preparamos personalmente para la Segunda Venida, Dios nos da tiempo para poner nuestras cosas en orden con él. Jesús sufrió, murió y resucitó para que su gracia pueda obrar un milagro en nuestra vida cuando nos arrepentimos.
Contrariamente al mundo, que nos dice que no necesitamos hacer ningún cambio en nuestra vida, Dios nos pide que vayamos a él arrepentidos y con fe (Hech. 20: 21), y que nos pongamos en sus manos para que él pueda podar y hermosear nuestros caracteres haciéndolos semejantes al suyo a fin de que demos testimonio de él (Juan 15: 2, 8). Es así como crecemos y producimos el fruto resultante del arrepentimiento (Mat. 3: 8). «Ningún arrepentimiento que no obre una reforma es genuino.
La justicia de Cristo no es un manto para cubrir pecados que no han sido confesados ni abandonados; es un principio de vida que transforma el carácter y rige la conducta» (Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, p. 522). El arrepentimiento conduce a la vida (Hech. 11: 18) y es una parte vital del crecimiento en la relación con Dios. ¿Cuál de los tres pasos del proceso divi‑ no de desarrollo (sumisión a Dios, arrepentimiento y autorización para ser podado) es el más desafiante para ti?
Miércoles 3 de junio
GRACIA SUFICIENTE
Cuando sentimos el peso de nuestro pecado y permitimos que el Espíritu Santo nos conduzca al pie de la Cruz, debemos pedir el perdón de Dios, pues «compasivo y clemente es el Señor, lento para enojarse y grande en amor» (Sal. 103: 8). Este mismo versículo fue pronunciado por Dios mismo (Éxo. 34: 6) después de que su nación elegida lo hizo entristecer. Lee Éxodo 34: 1 al 10. ¿Qué verdad crucial se encuentra aquí? El hecho de que el Señor sea bondadoso, lento en airarse y abundante en misericordia es también la razón por la que Jesús murió en la Cruz, para que nuestra relación con él pudiera restablecerse.
Cuando estamos dispuestos a reconocer y confesar nuestro pecado, y decimos: «Señor, aquí estoy de nuevo...» «Ten compasión de mí, que soy pecador» (Luc. 18: 13), Jesús, quien obra en nosotros y por nosotros mediante el Espíritu Santo antes de que se lo pidamos, quita de nosotros el peso que nos agobia. Nuestras cargas son aliviadas en el Calvario y Jesús está sin duda muy cerca cuando acudimos a él. Nos busca incluso antes, como el buen Pastor, y está a la puerta llamando (Apoc. 3: 20). No permanezcamos lejos de la Cruz, mirando a Dios desde lejos. Corramos hacia Jesús y permitamos que él reemplace nuestros pecados y cargas por su justicia (Zac. 3: 4).
Lee detenidamente los siguientes versículos y registra por escrito con tus propias palabras lo que te dicen acerca de la gracia de Dios disponible para ti: • «Porque la paga del pecado es la muerte, pero el don gratuito de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (Rom. 6: 23). • «Pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así la gracia reine para vida eterna mediante la justicia de Jesucristo, Señor nuestro» (Rom. 5: 20, 21). • «Pero Dios demuestra su amor hacia nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rom. 5: 8).
Jueves 4 de junio
LA VESTIDURA MÁS COSTOSA
La ropa costosa y elegante define con frecuencia a los ricos, según los criterios mundanos. Algunas personas dicen: «Me visto así para mostrar quién soy». Pero en el Cielo, solo nuestras relaciones permanecerán (Mat. 6: 19-21). Nuestra identidad personal debe estar envuelta en Jesús y en su perfecto manto de justicia. Lee en Mateo 22: 1 al 14 la parábola que Jesús contó para explicar esto. ¿Qué mensajes puedes encontrar en ella? Jesús llamó «amigo» al hombre que estaba sin la vestimenta adecuada para la fiesta de boda.
A pesar del silencio de aquel hombre ante la observación, existía sin duda una relación entre ambos. El hombre conocía seguramente la vestimenta apropiada para la ocasión, pero había decidido no usarla. El carácter de Jesús es perfecto e inmaculado, y nos lo ofrece para que nos vistamos «de lino fino, limpio y resplandeciente» (Apoc. 19: 8), «sin mancha ni arruga ni cosa semejante» (Efe. 5: 27). El lino blanco «es la justicia de Cristo, su propio carácter sin mancha, que por la fe se imparte a todos los que lo reciben como Salvador personal» (Elena G. de White, Palabras de vida del gran Maestro, p. 256).
Adán y Eva vestían un manto blanco de tenue luz antes de pecar, después de lo cual se dieron cuenta de que estaban desnudos (Gén. 3: 7). Entonces Dios sustituyó la túnica de hojas de higuera hecha por ellos por una vestidura hecha con pieles de animales, lo que requirió un sacrificio. De manera semejante, aceptamos el sacrificio de Jesús al aceptar su manto de justicia. «Desnudos y avergonzados, procuraron suplir la falta de los mantos celestiales cosiendo hojas de higuera para cubrirse. [...] »Nadie puede fabricar alguna prenda que pueda ocupar el lugar de su perdido manto de inocencia.
Ningún manto hecho de hojas de higuera, ningún vestido común a la costumbre mundana, podrán emplear aquellos que se sienten con Cristo y los ángeles en la cena de las bodas del Cordero. »Únicamente el manto que Cristo mismo ha provisto puede hacernos dignos de aparecer ante la presencia de Dios. Cristo colocará ese manto, esa ropa de su propia justicia sobre cada alma arrepentida y creyente» (Elena G. de White, Palabras de vida del gran Maestro, p. 257). Debemos revestirnos diariamente con el manto de justicia de Jesús. ¿Qué significa esto y cómo podemos hacerlo?
Viernes 5 de junio
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
La Biblia utiliza a menudo metáforas agrícolas para describir nuestra condición espiritual. Oseas 10: 12 es un ejemplo que capta lo que hemos analizado esta semana: «Siembren para ustedes en justicia, sieguen cosecha de amor. Aren su tierra sin labrar, porque es tiempo de buscar al Señor, hasta que venga y les enseñe justicia». Hacemos surcos en la tierra dura, sembramos, cosechamos y buscamos a Dios para acercarnos a él. La tierra de nuestros corazones debe estar preparada para recibir la lluvia del Espíritu Santo. Dios puede darnos el deseo de hacer esa preparación para entablar una relación con él (ver Fil. 2: 12, 13). T
enemos que dirigirnos a Dios y aferrarnos a él. Él obrará entonces en nosotros para completar la tarea. El siguiente texto contiene un gran ejemplo de lo que significa aferrarse a Dios: «Sus ojos vieron lo que el Señor hizo con motivo de Baal Peor, que destruyó a todo el que fue en pos de Baal Peor. Pero ustedes que fueron fieles al Señor su Dios, todos están vivos hoy» (Deut. 4: 3, 4).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. «Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del mal» (Mat. 6: 13). Jesús enseñó específicamente a sus discípulos a orar de esta manera. ¿Mantenemos esta línea de pensamiento en nuestras oraciones diarias? ¿Oras con regularidad pidiendo protección contra la tentación y el pecado?
2. ¿Cómo explicarías el precioso don del manto de justicia de Cristo a un no cristiano o a un nuevo creyente?
3. ¿Cómo se relaciona el manto de justicia de Cristo con el mensaje del Santuario acerca del perdón divino y la purificación del pecador arrepentido? ¿En qué medida comprendes la belleza y la riqueza de este mensaje?
RESUMEN: Identificar nuestros pecados en respuesta a los impulsos del Espíritu Santo y entregarnos a Dios con arrepentimiento son componentes vitales de una relación pujante con Dios. Saber que estamos completamente perdonados y cubiertos por el manto de justicia de Jesús es la experiencia más transformadora para un ser humano. No solo somos liberados del peso del pecado, sino también sentimos que el amor de Dios nos rodea y nos acerca a él. Esto nos une a Dios, nos fortalece espiritualmente y nos motiva a amarlo con cada fibra de nuestro ser.
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 6:
Para el 7 de noviembre de 2026
LOS ESCRITOS PROFÉTICOS
Sábado 31 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 17:14; Isaías 13:1; Jeremías 36:17‑18; Romanos 16:22; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15; 2 Corintios 4:7.
PARA MEMORIZAR: «Todo lo que antes fue escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, para que por la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» (Rom. 15:4).
¿T e gustaría que te enseñaran una canción compuesta por Dios mismo? En Deuteronomio 32, Moisés puso por escrito la letra de su cántico siguiendo las instrucciones de Dios (Deut. 31:19-22). Normalmente no asociamos los escritos proféticos con canciones, aunque muchos de los salmos son, de hecho, canciones inspiradas, a pesar de que sus letras no hayan sido dictadas por el Señor.
La Biblia describe tres formas principales en que los profetas comunicaban los mensajes de Dios: (1) oralmente; (2) por escrito; y (3) mediante acciones simbólicas o dramatizaciones. Esta semana nos centraremos en los escritos de la Biblia. La Escritura registra la Palabra de Dios tal y como fue expresada por sus mensajeros, incluyendo los sermones y los discursos de los profetas.
Pensemos en la variedad de estilos y géneros literarios de los escritos proféticos: narrativa, historia, poesía, lamentaciones y cartas, por nombrar solo algunos. Hombres y mujeres elegidos plasmaron en lenguaje humano lo que el Espíritu Santo les inspiró para comunicar. Esta semana veremos sus escritos, el uso de secretarios o asistentes literarios y lo que debe tenerse en cuenta al estudiar pasajes difíciles.
Domingo 1.° de noviembre
EL LLAMADO A ESCRIBIR
El primer método que Dios utilizó para transmitir mensajes a la humanidad fue la comunicación oral directa; es decir, voces audibles, sueños o mensajes comunicados verbalmente por ángeles. No fue hasta la época de Moisés cuando las Escrituras registran la primera instrucción divina relativa a estas experiencias, que consistía en escribir en un «libro» lo que Dios había dicho. ¿Cuál es la primera mención de la escritura en la Biblia? Lee Éxodo 17:14. El Antiguo Testamento registra varios ejemplos de la orden dada por Dios a sus mensajeros para que preservaran por escrito sus palabras para su pueblo.
Al igual que a Moisés, se dijo a Jeremías: «Toma un rollo de libro y escribe en él todas las palabras que te hablé contra Israel y Judá, y contra todas las naciones, desde que empecé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy» (Jer. 36:2). También se le dijo por qué debía escribir las profecías: «Quizá la casa de Judá oiga todo el mal que pienso hacerles y se arrepientan de su mal camino, para que yo perdone su maldad y su pecado» (Jer. 36:3).
Las predicciones tenían el propósito de salvar al pueblo, no de satisfacer la curiosidad acerca del futuro. Los mensajeros de Dios escribieron en circunstancias muy diversas. Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia mientras estaba en el desierto. David compuso varios de sus salmos mientras era perseguido por Saúl (ver Sal. 52, 54, 57 y 59). Daniel escribió sus visiones mientras servía en las cortes de Babilonia y Medopersia. A diferencia de ello, Pablo escribió sus cartas a los efesios, filipenses, colosenses y a Filemón mientras estaba en prisión, y Juan puso por escrito el Apocalipsis cuando estuvo exiliado en Patmos.
Es evidente que los mensajeros de Dios impelidos a poner por escrito sus mensajes fueron asistidos por el Espíritu Santo independientemente de sus circunstancias. Es llamativo que todas las enseñanzas de Jesús fueron preservadas por escrito por aquellos a quienes Dios eligió para confiarles tan preciosas verdades. Esto muestra la certeza divina de que los mensajes inspirados por Dios serían fielmente registrados y preservados por sus mensajeros. ¿Cómo responderías a quien dijera que no podemos confiar en la Biblia porque no contamos con los manuscritos originales? ¿Por qué es ese un argumento débil?
Lunes 2 de noviembre
GÉNEROS Y ESTILOS LITERARIOS
La Biblia consta de diversos géneros y estilos literarios utilizados por los mensajeros inspirados por Dios. Algunos se asemejan a un diario (ver Núm. 33:1-49). A su vez, los libros de Daniel, Zacarías y Juan contienen ejemplos de escritura apocalíptica, caracterizada por su simbolismo, sus temas cósmicos y sus descripciones de seres celestiales además de otros rasgos distintivos. Lee Isaías 13:1. ¿Cómo se refiere la Biblia aquí al mensaje de Isaías? Las visiones recibidas por los profetas son a veces denominadas «oráculos»; es decir, comunicaciones o revelaciones de Dios (algunas versiones traducen la palabra hebrea original con la que comienza Isaías 13:1 como «carga»).
Las traducciones más recientes de la Biblia muestran que muchas visiones fueron escritas en forma poética, a menudo utilizando un recurso conocido como paralelismo, en el cual las líneas posteriores se repiten o, a veces, contrastan con las líneas anteriores. Por ejemplo: «En ese día el hombre mirará a su Creador, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel» (Isa. 17:7). «Creador» y «Santo» están en paralelo. De ese modo, una imagen literaria o identificación aporta información adicional acerca de otra. Los profetas también utilizaban recursos literarios como las metáforas (símbolos) y las hipérboles (exageraciones).
Para comprender y aplicar mejor sus mensajes, es importante reconocer el tipo de escritura que utilizaron. Otro estilo literario que se encuentra con frecuencia en las Escrituras es el «juicio del pacto». Por ejemplo, en Jeremías 2:4-9, el profeta presenta la denuncia legal de Dios contra su pueblo por haber transgredido las estipulaciones del pacto y no cumplir sus obligaciones. Utilizando imágenes de un tribunal, el autor retrata a Dios como el fiscal que expone los fundamentos de su acusación. Las Escrituras también contienen escritos proféticos, historia, canciones y parábolas. Dios ordenó a Jeremías que compusiera un libro con todos sus mensajes (Jer. 36:2), mientras que gran parte de los escritos del Nuevo Testamento consisten en cartas dirigidas a individuos o comunidades cristianas.
La Biblia no hace distinción alguna en materia de autoridad entre diferentes estilos. Las cartas de Pablo debían ser consideradas tan autoritativas como las de los profetas del Antiguo Testamento, pues el apóstol da evidencias claras en sus cartas de que eran documentos inspirados por el Espíritu Santo (ver 1 Cor. 7:10, 12, 40). Algunos estudiosos enfatizan el elemento humano en las Escrituras a expensas del divino. ¿Por qué es ese un camino que conduce a la ruina espiritual?
Martes 3 de noviembre
ASISTENTES LITERARIOS
Lee Jeremías 36:17-18 y Romanos 16:22. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso de asistentes literarios por parte de los escritores bíblicos? Jeremías mismo podría haber puesto por escrito lo que le fue revelado, pero, en lugar de ello, pidió a un escriba de confianza que registrara fielmente sus mensajes proféticos y los compartiera con los líderes de la nación. Él no es el único profeta bíblico que utilizó los servicios de un asistente literario para comunicar sus mensajes de origen divino.
En el Nuevo Testamento, aunque Tercio dice que escribió la epístola a los Romanos (Rom. 16:22), queda claro desde el comienzo del documento que escribió lo que Pablo le indicó. Tercio era el amanuense o secretario del apóstol, un asistente literario que ponía por escrito las palabras de Pablo. Esta práctica no era inusual para el apóstol, ya que concluye sus cartas a los colosenses y los tesalonicenses incluyendo su saludo autógrafo (Col. 4:18; 2 Tes. 3:17) como forma de autenticar todo el documento. Esto sugiere que confiaba en otra persona para que escribiera las cartas por él.
Puesto que esto podía suscitar dudas acerca de si la carta lo representaba correctamente —o, peor aún, sospechas de que no era suya—, Pablo agregaba su propia nota manuscrita al final como evidencia de autenticidad. Muchos comentaristas atribuyen la variación en el estilo literario en las cartas de Pablo al uso que hizo de asistentes. Se supone lo mismo respecto de las dos cartas de Pedro: «Aunque es un hecho que el estilo del lenguaje de 2 Pedro es diferente del de la primera epístola, puede explicarse razonablemente, pues es probable que Pedro —un palestino de poca cultura, cuya lengua materna era el arameo— sin duda recurrió a la ayuda de un secretario para la redacción de una epístola que fue escrita en griego.
Si Pablo, que manejaba la lengua griega con soltura, evidentemente usó secretarios, es aún más lógico suponer que Pedro hubiera buscado la ayuda de secretarios y que estos hubieran influido mucho en la redacción de sus cartas en griego» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1996], t. 7, p. 612). Esto sugiere que, aunque fiel a los pensamientos y a la intención de los mensajeros de Dios en materia de significado, el vocabulario y la construcción de las frases podrían reflejar las diferentes habilidades literarias de los ayudantes que empleaban. Los pensamientos de los mensajeros de Dios son el objeto de la inspiración divina, pero no necesariamente las palabras específicas utilizadas para expresar esos pensamientos inspirados.
Miércoles 4 de noviembre
FUENTES LITERARIAS
«Además de ser sabio, el Predicador enseñó sabiduría al pueblo. Consideró, y compuso muchos proverbios. Procuró hallar las palabras adecuadas, y lo que escribió fue recto y verdadero» (Ecl. 12:9-10). Este pasaje puede interpretarse en el sentido de que Salomón no fue el autor de todos los proverbios que registró. Bajo la inspiración de Dios, «consideró» muchos dichos y trató de encontrar «palabras adecuadas». De hecho, la descripción tan citada de la mujer virtuosa en Proverbios 31 es atribuida a la madre de un rey llamado Lemuel y no a Salomón (Prov. 31:1). La evidencia apunta también a la influencia de la literatura egipcia en los Proverbios.
Del mismo modo, los historiadores inspirados del Antiguo Testamento reconocen que consultaron archivos y otros registros para narrar fielmente la historia del pueblo de Dios. Lee 1 Reyes 11:41; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso que los escritores inspirados hacían a veces de fuentes no bíblicas? Esdras y Nehemías son otros ejemplos de escritores bíblicos que se basaron en registros históricos para documentar sus relatos. El primero incluye copias de cartas y decretos reales relacionados con Jerusalén y Persia (ver Esd. 4-7), mientras que Nehemías menciona los registros genealógicos que encontró e incorporó a su narración (ver Neh. 7:5-72).
Este hecho se observa también en el Nuevo Testamento. «Por lo que sucedió con Lucas, se deduce claramente que la Inspiración funciona en armonía con la operación natural de las facultades mentales sin prescindir de ellas. Aquí vemos a un autor inspirado, guiado por el Espíritu Santo, para examinar en forma diligente los registros ya escritos y los orales que había sobre la vida de Cristo; y luego, impulsado a organizar la información recopilada en una narración» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1995], t. 5, p. 654) Judas parece estar citando 1 Enoc 1:9, una obra judía intertestamentaria no canónica.
Pablo también citó a filósofos griegos sin identificarlos (ver Hech. 17:28; Tito 1:12). Aunque los escritores bíblicos a menudo se guiaban por revelaciones directas recibidas mediante visiones y sueños, esto no excluía que el Espíritu Santo también los guiara para seleccionar material de otras fuentes. ¿Por qué es importante tener esto presente?
Jueves 5 de noviembre
EL MENSAJE DIVINO Y LAS IMPERFECCIONES HUMANAS
¿Qué dice Pablo sobre el tesoro de Dios en 2 Corintios 4:7? Pablo dice que el tesoro de Dios ha sido confiado a «vasos de barro» (seres humanos), para que el poder de Dios se manifieste en contraste con nuestras debilidades. Las Escrituras revelan que, así como los mensajeros de Dios no fueron preservados sobrenaturalmente de los fracasos personales (Moisés, Elías, David, Jonás y Pedro, por ejemplo), sus escritos tampoco estuvieron exentos de las imperfecciones propias del entendimiento y la comunicación humanos. «La unión de lo divino y lo humano que se manifestó en Cristo existe también en la Biblia.
Las verdades reveladas son todas inspiradas divinamente; pero están expresadas en las palabras de los hombres y se adaptan a las necesidades humanas» (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 698). La humanidad de los mensajeros de Dios no es suprimida a causa de su llamado divino a comunicar los tesoros de la verdad, como escribió el apóstol Pablo en 2 Corintios 4:7. Tampoco parece que el Espíritu Santo considerara oportuno impedir que sus mensajeros hicieran declaraciones y escribieran palabras que hoy nos resultan difíciles de armonizar o explicar. Los versículos que representan esas dificultades son tan pocos que solo una mente muy estrecha tropezaría a causa de ellos.
Como cristianos que creemos en la Biblia, debemos rendirnos a la Palabra de Dios en la medida en que la entendemos y confiamos en el Señor, y a pesar de lo que aún no comprendemos. Algunas discrepancias pueden atribuirse a errores sin importancia cometidos por copistas posteriores, o a fuentes divergentes en las que se basaron los autores inspirados. Al considerar los pasajes problemáticos, debemos preguntarnos si comprendemos plenamente el significado de las palabras del escritor y si un estudio más profundo podría resolver la dificultad. Incluso si no somos capaces de resolver todos los aparentes errores o discrepancias, encontramos que son irrelevantes para la esencia del mensaje presentado.
Podemos confiar en que las verdades divinas de las Escrituras han sido reveladas y comunicadas fidedignamente a pesar de las imperfecciones de los mensajeros de Dios. ¿Por qué eligió Dios utilizar a seres humanos falibles en lugar de ángeles sin pecado como sus mensajeros?
Viernes 6 de noviembre
LOS ESCRITOS DE ELENA DE WHITE
La experiencia y los escritos de Elena de White son muy similares a los de los mensajeros bíblicos de Dios cuya obra hemos estudiado esta semana. Ella también recibió la comisión divina de poner por escrito lo que se le había revelado. Elena de White escribió en 1909: «Debido al accidente que casi me costó la vida, mi salud era débil y no podía escribir. […] Pero el ángel del Señor se me presentó una noche y me dijo: “Debes escribir lo que te comunico”. Le respondí: “No puedo escribir”. Él repitió la orden: “Escribe lo que te digo”. Decidí intentarlo, tomé con qué escribir, comencé a hacerlo y descubrí que podía registrar las palabras con facilidad» («Let Us Publish Salvation», The General Conference Bulletin, 31 de mayo de 1909, p. 225).
Al igual que los escritores bíblicos inspirados, Elena de White empleó asistentes literarios. Sus secretarios hacían el trabajo propio de los editores: ayudar a los autores a expresar sus ideas con claridad sin insertar ideas propias. No eran personas que escribían en lugar de ella ni coautores. Su trabajo dependía del material que la propia Elena de White producía, ya fuera de manera manuscrita u oral. En sus escritos, Elena de White también citaba y adaptaba material de otras fuentes literarias para presentar de manera más adecuada sus mensajes.
El hecho de que recomendara a sus lectores algunos de los libros que ella misma utilizó en tal sentido es evidencia de que no pretendía engañar a su público ni atribuirse la autoría de esos materiales citados o adaptados, sino que lo hacía porque encontraba en esas fuentes expresiones adecuadas para transmitir las verdades que deseaba comunicar. ¿Qué decir de las discrepancias o inexactitudes? «Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla», ella escribió. «Solo Dios es infalible» (Mensajes selectos, t. 1, p. 44). Sus escritos contienen algunas afirmaciones difíciles de entender o de armonizar con otras.
La humanidad de Elena de White no fue suprimida por su llamado divino. Como todos nosotros, ella también creció y maduró, como puede apreciarse en sus escritos. Como ya se ha dicho, Elena de White corrigió a quienes creían erróneamente que cada palabra que escribía provenía directamente del cielo. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro.
Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 3, pp. 66-67). Para conocer más acerca de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 3, pp. 102-145; William C. White, cartas en Apéndice C de Mensajes selectos, t. 3, pp. 528-544.
