Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 12:
Para el 20 de junio de 2026
COMPÁRTELO
Sábado 13 de junio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 28: 18–20; 2 Pedro 3: 18; 1 Pedro 3: 8–15; Oseas 7; Zacarías 10.
PARA MEMORIZAR: «Dios, el Señor, me dio lengua de sabios para saber hablar palabra de aliento al cansado; mañana tras mañana me despierta el oído para que oiga como los sabios» (Isa. 50: 4).
Era una mañana de sábado ajetreada para aquel pastor. Se había levantado temprano a fin de prepararse para asistir a la Escuela Sabática y al sermón. También estaba dirigiendo una serie de evangelización por la tarde. Recogió las llaves, salió presuroso de la casa y se marchó a toda velocidad. Mientras conducía, se sintió molesto ante la posibilidad de que el pesado tráfico le impidiera llegar a tiempo a la iglesia. ¿Adónde iba tanta gente un sábado de mañana? Entonces, un automóvil se le adelantó sorpresivamente. El pastor frenó bruscamente y levantó el puño en señal de enojo mientras vociferaba contra el imprudente conductor del otro vehículo.
El pastor llegó finalmente a la iglesia. Cuando se levantó para dirigir el repaso de la lección, sus ojos recorrieron la clase y se detuvieron en un rostro familiar: era el conductor con el que se había enojado veinte minutos antes. Más tarde, cuando un miembro de la iglesia presentó al conductor como un no adventista que estaba visitando a unos parientes, el pastor se dio cuenta una vez más de que toda interacción, tanto con conocidos como con desconocidos, debe estar revestida del amor que fluye de una relación permanente con Dios. Uno nunca sabe cómo pueden sus acciones, especialmente si es un creyente, afectar a los demás.
Domingo 14 de junio
POR TESTIMONIO
Lee la Gran Comisión en Mateo 28: 18 al 20. Toma nota de los diferentes mensajes de Jesús cuando usa las palabras «toda», «todas», «todo», «todos». Jesús nos ordenó compartir su mensaje con el mundo: «Vayan y hagan discípulos». La misión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día es hacer discípulos que hagan, a su vez, otros discípulos. De ese modo, todos estamos proclamando el evangelio eterno y los mensajes de los tres ángeles (Apoc. 14: 6-12) a fin de preparar a nuestro mundo para el pronto regreso de Jesús. Todo aquel que haya recibido una nueva vida en Cristo está llamado a dar testimonio. Sin embargo, muchos creyentes no están dispuestos a hacerlo por temor o porque no saben cómo. Piensan que la testificación consiste en predicar a viva voz en una concurrida calle o dar un complejo estudio bíblico, y entonces sacuden la cabeza diciendo: «¡Oh no! ¡Eso no es para mí! Soy introvertido. La sola idea me aterra».
Sin embargo, el verdadero testimonio es simplemente el resultado de lo que Dios ha hecho y está haciendo en tu vida, es compartir con otros lo que aprendes del Señor a medida que tu relación con él se desarrolla. Dios es muy bondadoso, y lo que ha hecho por nosotros es la mejor noticia que este mundo puede escuchar. No podemos ni debemos callar. Él te ha redimido, te ha llamado por tu nombre y eres suyo. ¿Puede haber una mejor noticia que esa para compartir? Aunque los discípulos de la iglesia primitiva no eran cultos ni elocuentes, podemos aprender de ellos. Lee Hechos 1: 8 y 4: 13. ¿Cómo daba testimonio la iglesia primitiva? ¿Qué impacto tuvieron Pedro y Juan en quienes los escucharon testificar? Pedro y Juan declararon: «No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído» (Hech. 4: 20). «Habían estado con Jesús» (Hech. 4: 13) y se sentían compelidos a compartir su experiencia.
El Espíritu Santo les dio audacia y un poder convincente a sus palabras. Dedica ahora algún tiempo a orar. Pide a Dios valor para compartir tu testimonio con otros y sabiduría para saber cuándo hablar y qué decir. Lee 1 Juan 4: 7 al 11 y ora por este tipo de amor.
Lunes 15 de junio
SIN FUERZA, PERO CON PODER
¿Te preguntaste alguna vez cómo pudo Jesús mantener su motivación para trabajar, sanar, consolar, predicar y enseñar a tantas personas día tras día? Se nos dice que, «al ver a las multitudes, sintió compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas sin pastor» (Mat. 9: 36). Fue el amor y la compasión de Jesús hacia la humanidad lo que impulsó su labor. De la misma manera, el amor de Dios en nosotros debería impulsarnos a sentir el deber de conducir a las almas hacia él y su verdad (2 Cor. 5: 14). ¿Contemplaste alguna vez los rostros de las personas en una multitud mientras pensabas en la Eternidad y te preguntaste si conocían a Jesús? ¿Has sentido alguna vez la manifestación del amor de Dios en ti hacia un extraño necesitado? El amor que Dios ha puesto en nuestro corazón nos motiva a sentir y asumir la responsabilidad de conducir almas a él.
Jeremías expresó esto cuando dijo: «Su palabra fue en mi corazón como un fuego ardiente, prendido en mis huesos. Traté de sufrirlo, y no pude» (Jer. 20: 9). Sin embargo, cuando compartimos a Dios con otros, no debemos tratar de forzarlos a aceptarlo a él o la verdad bíblica. La coerción es contraria al carácter de Dios. Él no obligó a Adán y a Eva a alejarse del árbol del conocimiento del bien y del mal (Gén. 2: 16, 17). No obligó a los antediluvianos a entrar en el arca para salvarse del diluvio (Gén. 7: 1). No obligó a los israelitas a permanecer fieles a su pacto con él (Deut. 4: 29-31). Por el contrario, Jesús satisfizo las necesidades de las personas (Mat. 4: 23-25) y luego las invitó a seguirlo.
Jesús nunca obligó a nadie a ir en pos de él o a aceptar la verdad que proclamaba. Tampoco lo hace ahora. Sin embargo, nunca nos abandona (Mat. 23: 37). Cuando testificamos, nuestro enfoque siempre debe reflejar el de Jesús. Elena G. de White dice: «No es parte de la misión de Cristo obligar a los hombres a recibirlo. Satanás, y los hombres impulsados por su espíritu son quienes procuran violentar las conciencias. […] No puede haber una evidencia más concluyente de que poseemos el espíritu de Satanás que el deseo de dañar y destruir a los que no aprecian nuestro trabajo u obran contrariamente a nuestras ideas» (El Deseado de todas las gentes, p. 462). Debemos ser un conducto al servicio de Dios. Vivimos en un mundo que odia la verdad, pero eso no debe impedirnos compartirla de manera reflexiva y amorosa. Recuerda que nuestro testimonio personal es lo que a menudo tendrá la mayor influencia, sobre todo en las primeras etapas de la testificación (Apoc. 12: 11). Lee 2 Pedro 3: 18. ¿De qué manera estás creciendo en gracia y conocimien‑ to? ¿Cómo se manifiesta esto en tus interacciones con quienes te rodean?
Martes 16 de junio
CONSEJOS PARA COMPARTIR A JESÚS
La pregunta para cada uno de nosotros es: ¿Con quién compartes a Jesús? ¿Con el cartero, con el empleado de una tienda, con alguien a quien ves a diario cuando paseas? Dios llama a cada creyente a colaborar con él en esta obra y promete darnos «lengua de sabios para saber hablar palabra de aliento al cansado» (Isa. 50: 4). También es deber del cristiano estar siempre preparado para dar razón de la fe y la esperanza que hay en él (1 Ped. 3: 15).
Lee 1 Pedro 3: 8 al 15. ¿Qué nos dice la Palabra de Dios en estos versículos? He aquí algunos consejos sencillos para tener en cuenta a la hora de compartir a Jesús con las personas:
• Desarrolla una amistad con las personas. Tu calidez, amabilidad y genuino interés en ellas las ayudará a acercarse a Dios. Algunos llaman a esto «evangelismo de la amistad».
• Ora para que el Espíritu Santo obre en el corazón de esas personas. Pide a Dios que cree oportunidades adecuadas para interactuar con ellas.
• Busca maneras naturales de hablar de tus propias experiencias de fe o de ofrecer una oración por esas personas. Pide a Dios que te dé audacia, pero también delicadeza en tu acercamiento.
• Busca formas de poner en contacto a tu nuevo amigo con otras personas de tu iglesia para que pueda experimentar la aceptación de la comunidad eclesial. Un estudio bíblico en un grupo pequeño es un buen paso.
• Ora acerca de las necesidades o preguntas específicas que pueda tener tu nuevo amigo y busca una oportunidad para mostrarle cómo la Biblia ofrece consuelo, consejo y orientación para nuestra vida. Al principio, puedes limitarte a compartir una promesa bíblica o a responder alguna pregunta, lo que abrirá la puerta a diálogos más profundos. Ora también para que eso ocurra.
• Llegará un momento en que querrás preguntar a tu amigo si le gustaría dar el siguiente paso: estudiar la Biblia y finalmente ser bautizado. No te precipites, pero tampoco te retrases. Ora al respecto.
• Nuestras acciones deben revelar quiénes somos. La manera en que tratamos a otros habla mucho.
A medida que nuestro carácter es modelado a semejanza del de Dios (santificación), viviremos para atraer a las personas a él.
Miércoles 17 de junio
UN HIJO ERRANTE
Muchos conocen por experiencia el dolor y la angustia de tener un hijo que se ha alejado del Señor a pesar del hogar sólido y espiritual en el que creció. Efraín (nombre dado a Israel, el Reino del Norte), la nación elegida por Dios, se apartó del Señor. ¿Qué nos dicen Oseas 4: 17 y Oseas 7 acerca de los pecados de Efraín? Además, leemos que Raquel, la abuela de Efraín, lloró metafóricamente porque él había abandonado su relación con el Señor (Jer. 31: 15). El Señor responde a su gran tristeza con estas palabras: «Reprime tu voz del llanto y tus ojos de las lágrimas; porque recompensa hay para tu trabajo —dice el Señor—, y volverán de la tierra del enemigo. Esperanza hay también para tu futuro —dice el Señor—, los hijos volverán a su propia tierra» (Jer. 31: 16, 17).
En lugar de llorar por su hijo descarriado, se dice a Raquel que tenga esperanza. ¿Qué más nos dice este capítulo? Lee Jeremías 31: 18 y 19. A través de estas historias, aprendemos que siempre hay esperanza, como la hubo para Efraín y Gomer, porque Dios no se da por vencido. Aunque reprende a su pueblo descarriado una y otra vez, su compasión nunca falla, y su mensaje en este capítulo continúa (ver Jer. 31: 20). Es posible que sintamos gran dolor, frustración y desánimo, o incluso que hablemos negativamente de quienes se han alejado de Dios.
Sin embargo, Dios nos recuerda aquí que no deja de acordarse de ellos, que son objeto de su más tierna compasión y anhelo. Desea fervientemente que vuelvan a él y siente gran misericordia por ellos. ¿Qué te hace sentir esta respuesta de Dios por el descarrío de su pueblo con respecto a aquellos que conoces y que se han alejado del Señor? ¿Cómo te desafía o te anima esto?
Jueves 18 de junio
RECUPERADOS
Todos hemos tenido momentos de debilidad, vacilación, infidelidad o tibieza en nuestra experiencia con Dios. ¿Cómo recuperaste una relación estable con él? Zacarías 10 contiene algunos mensajes hermosos acerca de cómo Dios trajo a su pueblo nuevamente a él. Lee detenidamente este capítulo y toma nota de los mensajes principales. Saber cómo relacionarse e interactuar con un ser querido que se ha alejado del Señor puede ser un desafío. Tal vez te preguntes cómo podrían haber sido diferentes las cosas o cómo interactuar con ellos ahora que tienen una visión diferente del mundo.
Quizá te sientes frustrado e impotente por las malas decisiones que toman. Estos pensamientos siempre influirán en la manera en que te relacionas con tu ser querido, y por eso es tan importante vivir y hablar desde tu propia experiencia con tu Salvador. El testimonio de tu vida, de tus acciones, palabras y oraciones por tu cónyuge o hijo que se ha alejado de Dios puede cambiar radicalmente su vida y su futuro (lee en Luc. 22: 31, 32 y Juan 21: 15-17 cómo las oraciones de Jesús por Pedro cambiaron su futuro). Entrega a Dios cualquier tristeza, juicio o condena respecto de ellos y pide a Dios que reemplace esos sentimientos por el amor que solo él puede dar. Pídele que te cubra con su carácter para que puedas desarrollar una actitud amorosa e interesada en el bienestar de ellos. Recuerda que «ninguna otra influencia que pueda rodear al alma humana ejerce tanto poder sobre ella como la de una vida abnegada.
El argumento más poderoso en favor del evangelio es un cristiano amante y amable» (Elena G. de White, El ministerio de curación, p. 338). El ejemplo de una vida coherente que dirige la atención de las personas hacia Cristo hará que quienes lo han rechazado vean en nosotros algo que solo puede provenir de Dios. Verán una paz que sobrepasa todo entendimiento, un amor que nunca nos abandonará y una esperanza que cree contra viento y marea. El amor de Dios por nosotros y nuestros seres queridos nunca vacila. Podemos compartir este amor que recibimos cada día con quienes nos rodean. ¿Qué se nos anima a hacer en Efesios 3: 17 al 19?
Viernes 19 de junio
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
«Cualquiera que sea la profesión que se haga, nadie tiene amor puro para con Dios a menos que tenga amor abnegado para con su hermano. Pero nunca podemos entrar en posesión de este espíritu tratando de amar a otros. Lo que se necesita es que esté el amor de Cristo en el corazón. Cuando el yo está sumergido en Cristo, el amor brota espontáneamente» (Elena G. de White, Palabras de vida del gran Maestro, p. 318). «Las personas que se ocupan más activamente en hacer con interés y fidelidad la obra que les corresponde en la tarea de ganar almas para Cristo son las que más se desarrollan en espiritualidad y devoción» (Elena G. de White, El evangelismo, p. 267).
«La fuerza para resistir al mal se obtiene mejor mediante el servicio agresivo» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, p. 82). «A fin de entrar en su gozo —el gozo de ver almas redimidas por su sacrificio—, debemos participar de sus labores en favor de su redención» (El Deseado de todas las gentes, p. 120). «Los que no aceptan el privilegio de la comunión con Cristo en el servicio rechazan la única educación que podría capacitarlos para participar con él de la gloria» (Elena G. de White, La educación, p. 239).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Por qué es el amor tan fundamental y esencial para cualquier tipo de testimonio eficaz?
2. ¿Has comprobado que la ganancia de almas está vinculada a una experiencia personal y vibrante con Dios?
3. ¿Es necesaria una comprensión básica para compartir a Dios con los demás? Si es así, ¿cuál es?
4. ¿Por dónde comenzarías para dar un estudio bíblico a un no creyente: exponiendo ciertas doctrinas o invitando a la persona a conocer a Jesús?
5. Canta o escucha la letra del himno N° 297 del Himnario adventista, titulado «Salvado con sangre por Cristo» y reflexiona acerca de las maneras en que estás proclamando a Cristo.
RESUMEN: Cuando el amor de Dios y su Palabra viva y poderosa llenan nuestra vida, nos sentimos compelidos a amarlo y compartirlo con quienes nos rodean. Debemos orar y ser reflexivos y decididos a la hora de testificar, teniendo la certeza de que la Palabra de Dios, que sale de su boca, no volverá a él vacía, sino que hará lo que él quiere, y tendrá éxito en aquello para lo que la envió (Isa. 55: 11).
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 6:
Para el 7 de noviembre de 2026
LOS ESCRITOS PROFÉTICOS
Sábado 31 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 17:14; Isaías 13:1; Jeremías 36:17‑18; Romanos 16:22; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15; 2 Corintios 4:7.
PARA MEMORIZAR: «Todo lo que antes fue escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, para que por la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» (Rom. 15:4).
¿T e gustaría que te enseñaran una canción compuesta por Dios mismo? En Deuteronomio 32, Moisés puso por escrito la letra de su cántico siguiendo las instrucciones de Dios (Deut. 31:19-22). Normalmente no asociamos los escritos proféticos con canciones, aunque muchos de los salmos son, de hecho, canciones inspiradas, a pesar de que sus letras no hayan sido dictadas por el Señor.
La Biblia describe tres formas principales en que los profetas comunicaban los mensajes de Dios: (1) oralmente; (2) por escrito; y (3) mediante acciones simbólicas o dramatizaciones. Esta semana nos centraremos en los escritos de la Biblia. La Escritura registra la Palabra de Dios tal y como fue expresada por sus mensajeros, incluyendo los sermones y los discursos de los profetas.
Pensemos en la variedad de estilos y géneros literarios de los escritos proféticos: narrativa, historia, poesía, lamentaciones y cartas, por nombrar solo algunos. Hombres y mujeres elegidos plasmaron en lenguaje humano lo que el Espíritu Santo les inspiró para comunicar. Esta semana veremos sus escritos, el uso de secretarios o asistentes literarios y lo que debe tenerse en cuenta al estudiar pasajes difíciles.
Domingo 1.° de noviembre
EL LLAMADO A ESCRIBIR
El primer método que Dios utilizó para transmitir mensajes a la humanidad fue la comunicación oral directa; es decir, voces audibles, sueños o mensajes comunicados verbalmente por ángeles. No fue hasta la época de Moisés cuando las Escrituras registran la primera instrucción divina relativa a estas experiencias, que consistía en escribir en un «libro» lo que Dios había dicho. ¿Cuál es la primera mención de la escritura en la Biblia? Lee Éxodo 17:14. El Antiguo Testamento registra varios ejemplos de la orden dada por Dios a sus mensajeros para que preservaran por escrito sus palabras para su pueblo.
Al igual que a Moisés, se dijo a Jeremías: «Toma un rollo de libro y escribe en él todas las palabras que te hablé contra Israel y Judá, y contra todas las naciones, desde que empecé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy» (Jer. 36:2). También se le dijo por qué debía escribir las profecías: «Quizá la casa de Judá oiga todo el mal que pienso hacerles y se arrepientan de su mal camino, para que yo perdone su maldad y su pecado» (Jer. 36:3).
Las predicciones tenían el propósito de salvar al pueblo, no de satisfacer la curiosidad acerca del futuro. Los mensajeros de Dios escribieron en circunstancias muy diversas. Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia mientras estaba en el desierto. David compuso varios de sus salmos mientras era perseguido por Saúl (ver Sal. 52, 54, 57 y 59). Daniel escribió sus visiones mientras servía en las cortes de Babilonia y Medopersia. A diferencia de ello, Pablo escribió sus cartas a los efesios, filipenses, colosenses y a Filemón mientras estaba en prisión, y Juan puso por escrito el Apocalipsis cuando estuvo exiliado en Patmos.
Es evidente que los mensajeros de Dios impelidos a poner por escrito sus mensajes fueron asistidos por el Espíritu Santo independientemente de sus circunstancias. Es llamativo que todas las enseñanzas de Jesús fueron preservadas por escrito por aquellos a quienes Dios eligió para confiarles tan preciosas verdades. Esto muestra la certeza divina de que los mensajes inspirados por Dios serían fielmente registrados y preservados por sus mensajeros. ¿Cómo responderías a quien dijera que no podemos confiar en la Biblia porque no contamos con los manuscritos originales? ¿Por qué es ese un argumento débil?
Lunes 2 de noviembre
GÉNEROS Y ESTILOS LITERARIOS
La Biblia consta de diversos géneros y estilos literarios utilizados por los mensajeros inspirados por Dios. Algunos se asemejan a un diario (ver Núm. 33:1-49). A su vez, los libros de Daniel, Zacarías y Juan contienen ejemplos de escritura apocalíptica, caracterizada por su simbolismo, sus temas cósmicos y sus descripciones de seres celestiales además de otros rasgos distintivos. Lee Isaías 13:1. ¿Cómo se refiere la Biblia aquí al mensaje de Isaías? Las visiones recibidas por los profetas son a veces denominadas «oráculos»; es decir, comunicaciones o revelaciones de Dios (algunas versiones traducen la palabra hebrea original con la que comienza Isaías 13:1 como «carga»).
Las traducciones más recientes de la Biblia muestran que muchas visiones fueron escritas en forma poética, a menudo utilizando un recurso conocido como paralelismo, en el cual las líneas posteriores se repiten o, a veces, contrastan con las líneas anteriores. Por ejemplo: «En ese día el hombre mirará a su Creador, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel» (Isa. 17:7). «Creador» y «Santo» están en paralelo. De ese modo, una imagen literaria o identificación aporta información adicional acerca de otra. Los profetas también utilizaban recursos literarios como las metáforas (símbolos) y las hipérboles (exageraciones).
Para comprender y aplicar mejor sus mensajes, es importante reconocer el tipo de escritura que utilizaron. Otro estilo literario que se encuentra con frecuencia en las Escrituras es el «juicio del pacto». Por ejemplo, en Jeremías 2:4-9, el profeta presenta la denuncia legal de Dios contra su pueblo por haber transgredido las estipulaciones del pacto y no cumplir sus obligaciones. Utilizando imágenes de un tribunal, el autor retrata a Dios como el fiscal que expone los fundamentos de su acusación. Las Escrituras también contienen escritos proféticos, historia, canciones y parábolas. Dios ordenó a Jeremías que compusiera un libro con todos sus mensajes (Jer. 36:2), mientras que gran parte de los escritos del Nuevo Testamento consisten en cartas dirigidas a individuos o comunidades cristianas.
La Biblia no hace distinción alguna en materia de autoridad entre diferentes estilos. Las cartas de Pablo debían ser consideradas tan autoritativas como las de los profetas del Antiguo Testamento, pues el apóstol da evidencias claras en sus cartas de que eran documentos inspirados por el Espíritu Santo (ver 1 Cor. 7:10, 12, 40). Algunos estudiosos enfatizan el elemento humano en las Escrituras a expensas del divino. ¿Por qué es ese un camino que conduce a la ruina espiritual?
Martes 3 de noviembre
ASISTENTES LITERARIOS
Lee Jeremías 36:17-18 y Romanos 16:22. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso de asistentes literarios por parte de los escritores bíblicos? Jeremías mismo podría haber puesto por escrito lo que le fue revelado, pero, en lugar de ello, pidió a un escriba de confianza que registrara fielmente sus mensajes proféticos y los compartiera con los líderes de la nación. Él no es el único profeta bíblico que utilizó los servicios de un asistente literario para comunicar sus mensajes de origen divino.
En el Nuevo Testamento, aunque Tercio dice que escribió la epístola a los Romanos (Rom. 16:22), queda claro desde el comienzo del documento que escribió lo que Pablo le indicó. Tercio era el amanuense o secretario del apóstol, un asistente literario que ponía por escrito las palabras de Pablo. Esta práctica no era inusual para el apóstol, ya que concluye sus cartas a los colosenses y los tesalonicenses incluyendo su saludo autógrafo (Col. 4:18; 2 Tes. 3:17) como forma de autenticar todo el documento. Esto sugiere que confiaba en otra persona para que escribiera las cartas por él.
Puesto que esto podía suscitar dudas acerca de si la carta lo representaba correctamente —o, peor aún, sospechas de que no era suya—, Pablo agregaba su propia nota manuscrita al final como evidencia de autenticidad. Muchos comentaristas atribuyen la variación en el estilo literario en las cartas de Pablo al uso que hizo de asistentes. Se supone lo mismo respecto de las dos cartas de Pedro: «Aunque es un hecho que el estilo del lenguaje de 2 Pedro es diferente del de la primera epístola, puede explicarse razonablemente, pues es probable que Pedro —un palestino de poca cultura, cuya lengua materna era el arameo— sin duda recurrió a la ayuda de un secretario para la redacción de una epístola que fue escrita en griego.
Si Pablo, que manejaba la lengua griega con soltura, evidentemente usó secretarios, es aún más lógico suponer que Pedro hubiera buscado la ayuda de secretarios y que estos hubieran influido mucho en la redacción de sus cartas en griego» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1996], t. 7, p. 612). Esto sugiere que, aunque fiel a los pensamientos y a la intención de los mensajeros de Dios en materia de significado, el vocabulario y la construcción de las frases podrían reflejar las diferentes habilidades literarias de los ayudantes que empleaban. Los pensamientos de los mensajeros de Dios son el objeto de la inspiración divina, pero no necesariamente las palabras específicas utilizadas para expresar esos pensamientos inspirados.
Miércoles 4 de noviembre
FUENTES LITERARIAS
«Además de ser sabio, el Predicador enseñó sabiduría al pueblo. Consideró, y compuso muchos proverbios. Procuró hallar las palabras adecuadas, y lo que escribió fue recto y verdadero» (Ecl. 12:9-10). Este pasaje puede interpretarse en el sentido de que Salomón no fue el autor de todos los proverbios que registró. Bajo la inspiración de Dios, «consideró» muchos dichos y trató de encontrar «palabras adecuadas». De hecho, la descripción tan citada de la mujer virtuosa en Proverbios 31 es atribuida a la madre de un rey llamado Lemuel y no a Salomón (Prov. 31:1). La evidencia apunta también a la influencia de la literatura egipcia en los Proverbios.
Del mismo modo, los historiadores inspirados del Antiguo Testamento reconocen que consultaron archivos y otros registros para narrar fielmente la historia del pueblo de Dios. Lee 1 Reyes 11:41; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso que los escritores inspirados hacían a veces de fuentes no bíblicas? Esdras y Nehemías son otros ejemplos de escritores bíblicos que se basaron en registros históricos para documentar sus relatos. El primero incluye copias de cartas y decretos reales relacionados con Jerusalén y Persia (ver Esd. 4-7), mientras que Nehemías menciona los registros genealógicos que encontró e incorporó a su narración (ver Neh. 7:5-72).
Este hecho se observa también en el Nuevo Testamento. «Por lo que sucedió con Lucas, se deduce claramente que la Inspiración funciona en armonía con la operación natural de las facultades mentales sin prescindir de ellas. Aquí vemos a un autor inspirado, guiado por el Espíritu Santo, para examinar en forma diligente los registros ya escritos y los orales que había sobre la vida de Cristo; y luego, impulsado a organizar la información recopilada en una narración» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1995], t. 5, p. 654) Judas parece estar citando 1 Enoc 1:9, una obra judía intertestamentaria no canónica.
Pablo también citó a filósofos griegos sin identificarlos (ver Hech. 17:28; Tito 1:12). Aunque los escritores bíblicos a menudo se guiaban por revelaciones directas recibidas mediante visiones y sueños, esto no excluía que el Espíritu Santo también los guiara para seleccionar material de otras fuentes. ¿Por qué es importante tener esto presente?
Jueves 5 de noviembre
EL MENSAJE DIVINO Y LAS IMPERFECCIONES HUMANAS
¿Qué dice Pablo sobre el tesoro de Dios en 2 Corintios 4:7? Pablo dice que el tesoro de Dios ha sido confiado a «vasos de barro» (seres humanos), para que el poder de Dios se manifieste en contraste con nuestras debilidades. Las Escrituras revelan que, así como los mensajeros de Dios no fueron preservados sobrenaturalmente de los fracasos personales (Moisés, Elías, David, Jonás y Pedro, por ejemplo), sus escritos tampoco estuvieron exentos de las imperfecciones propias del entendimiento y la comunicación humanos. «La unión de lo divino y lo humano que se manifestó en Cristo existe también en la Biblia.
Las verdades reveladas son todas inspiradas divinamente; pero están expresadas en las palabras de los hombres y se adaptan a las necesidades humanas» (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 698). La humanidad de los mensajeros de Dios no es suprimida a causa de su llamado divino a comunicar los tesoros de la verdad, como escribió el apóstol Pablo en 2 Corintios 4:7. Tampoco parece que el Espíritu Santo considerara oportuno impedir que sus mensajeros hicieran declaraciones y escribieran palabras que hoy nos resultan difíciles de armonizar o explicar. Los versículos que representan esas dificultades son tan pocos que solo una mente muy estrecha tropezaría a causa de ellos.
Como cristianos que creemos en la Biblia, debemos rendirnos a la Palabra de Dios en la medida en que la entendemos y confiamos en el Señor, y a pesar de lo que aún no comprendemos. Algunas discrepancias pueden atribuirse a errores sin importancia cometidos por copistas posteriores, o a fuentes divergentes en las que se basaron los autores inspirados. Al considerar los pasajes problemáticos, debemos preguntarnos si comprendemos plenamente el significado de las palabras del escritor y si un estudio más profundo podría resolver la dificultad. Incluso si no somos capaces de resolver todos los aparentes errores o discrepancias, encontramos que son irrelevantes para la esencia del mensaje presentado.
Podemos confiar en que las verdades divinas de las Escrituras han sido reveladas y comunicadas fidedignamente a pesar de las imperfecciones de los mensajeros de Dios. ¿Por qué eligió Dios utilizar a seres humanos falibles en lugar de ángeles sin pecado como sus mensajeros?
Viernes 6 de noviembre
LOS ESCRITOS DE ELENA DE WHITE
La experiencia y los escritos de Elena de White son muy similares a los de los mensajeros bíblicos de Dios cuya obra hemos estudiado esta semana. Ella también recibió la comisión divina de poner por escrito lo que se le había revelado. Elena de White escribió en 1909: «Debido al accidente que casi me costó la vida, mi salud era débil y no podía escribir. […] Pero el ángel del Señor se me presentó una noche y me dijo: “Debes escribir lo que te comunico”. Le respondí: “No puedo escribir”. Él repitió la orden: “Escribe lo que te digo”. Decidí intentarlo, tomé con qué escribir, comencé a hacerlo y descubrí que podía registrar las palabras con facilidad» («Let Us Publish Salvation», The General Conference Bulletin, 31 de mayo de 1909, p. 225).
Al igual que los escritores bíblicos inspirados, Elena de White empleó asistentes literarios. Sus secretarios hacían el trabajo propio de los editores: ayudar a los autores a expresar sus ideas con claridad sin insertar ideas propias. No eran personas que escribían en lugar de ella ni coautores. Su trabajo dependía del material que la propia Elena de White producía, ya fuera de manera manuscrita u oral. En sus escritos, Elena de White también citaba y adaptaba material de otras fuentes literarias para presentar de manera más adecuada sus mensajes.
El hecho de que recomendara a sus lectores algunos de los libros que ella misma utilizó en tal sentido es evidencia de que no pretendía engañar a su público ni atribuirse la autoría de esos materiales citados o adaptados, sino que lo hacía porque encontraba en esas fuentes expresiones adecuadas para transmitir las verdades que deseaba comunicar. ¿Qué decir de las discrepancias o inexactitudes? «Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla», ella escribió. «Solo Dios es infalible» (Mensajes selectos, t. 1, p. 44). Sus escritos contienen algunas afirmaciones difíciles de entender o de armonizar con otras.
La humanidad de Elena de White no fue suprimida por su llamado divino. Como todos nosotros, ella también creció y maduró, como puede apreciarse en sus escritos. Como ya se ha dicho, Elena de White corrigió a quienes creían erróneamente que cada palabra que escribía provenía directamente del cielo. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro.
Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 3, pp. 66-67). Para conocer más acerca de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 3, pp. 102-145; William C. White, cartas en Apéndice C de Mensajes selectos, t. 3, pp. 528-544.
