Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 13:
Para el 27 de junio de 2026
HACIA LA ETERNIDAD
Sábado 20 de junio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Salmo 80; 1 Tesalonicenses 4: 17; Apocalipsis 21: 9–27; Isaías 25: 8; Apocalipsis 7: 17; 21: 4; Juan 6: 44.
PARA MEMORIZAR: «Amados, ahora ya somos hijos de Dios; y, aunque no se ve aún lo que hemos de ser, sabemos que cuando Cristo aparezca seremos semejantes a él, porque lo veremos como es él» (1 Juan 3: 2).
¿Qué te depara el futuro? Ese interrogante puede resultarte desalentador, emocionante, aterrador o maravilloso. Cualquiera que sea el caso, recuerda que Jesús es fiel y que sus palabras son dignas de confianza (Apoc. 3: 14). Vendrán tiempos turbulentos (Mat. 24: 21, 22), pero él ha prometido que nunca te dejará ni te desamparará (Heb. 13: 5). Él hará exactamente lo que prometió, pues siempre ha cumplido y cumplirá sus promesas (Heb. 10: 23). «El que persevere hasta el fin, ese será salvo» (Mat. 24: 13).
Independientemente de cuánto tiempo nos quede en la Tierra, debemos fijar nuestros ojos en Jesús. Esto no siempre resulta fácil en un mundo que clama por nuestra atención, pero podemos decir como David: «Mis ojos están siempre vueltos hacia el Señor, porque él sacará mis pies de la red» (Sal. 25: 15).
Esta semana conoceremos la recompensa del Cielo (Mat. 5: 12; Apoc. 22: 12); es decir, cómo será ese lugar y la maravillosa experiencia de estar finalmente con aquel que nos creó, nos amó hasta la muerte, nos ha redimido de nuestro pecado y pronto regresará. Debemos esperar con fe hasta entonces.
Domingo 21 de junio
VIVIENDO HOY
Cuando miramos a nuestro alrededor, vemos que el mundo se agita y gime, y que las señales de las que Jesús nos habló se están cumpliendo ante nuestros ojos. Guerras y rumores de guerras, naciones que se levantan contra otras, hambres, pestilencias, terremotos y persecuciones (Mat. 24: 6-11) están sucediendo a nuestro alrededor y parece que se intensifican a medida que el tiempo transcurre.
Ciertamente vivimos tiempos difíciles, en los que necesitamos una relación sólida con Dios. Se nos dice: «El fin de todas las cosas se acerca. Sean, pues, sensatos y sobrios, y velen en oración» (1 Ped. 4: 7). Ahora es el momento de fortalecer nuestra relación con Dios, pues, independientemente de cuánto tiempo quede, nuestra vida es breve. «Oigan ahora ustedes que dicen: “Hoy y mañana iremos a tal ciudad. Estaremos allá un año, y negociaremos y ganaremos”, y no saben lo que sucederá mañana. Porque, ¿qué es su vida? Apenas un vapor que aparece por poco tiempo y pronto se desvanece» (Sant. 4: 13, 14). Sabemos cuán cierta es esa advertencia. Tú o yo podríamos no estar vivos antes de que termine el día.
Esto forma parte de la triste realidad de vivir en un mundo caído. ¡Cuán crucial es, entonces, asegurarnos de tener una relación correcta con Dios y vivir siempre conscientes de nuestra necesidad de él y de su gracia salvadora! El Salmo 80 ofrece una hermosa súplica a Dios. Léelo y considera particularmente los versículos 1 al 3, 14 al 17, 18 y 19, y aplica a ti lo que se dice allí acerca del pueblo de Dios. Independientemente de cuán diferentes hayan sido el momento histórico, el lugar y el contexto de este salmo, ¿de qué manera puedes sentirte identificado con su contenido? Todos necesitamos un reavivamiento espiritual.
Es muy fácil caer en la complacencia o incluso olvidar lo que Dios ha hecho y está haciendo por nosotros. ¿Qué creyente fiel, aunque tenga luchas, no podría elevar una plegaria como la siguiente?: «¡Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos!» (Sal. 80: 19)? Cuando aceptas lo que Jesús ha hecho por ti, cuando sabes que tus pecados han sido perdonados y que estás cubierto por su perfecta justicia, acreditada a ti por la fe, puedes estar seguro de que eres salvo en él. ¿Qué significa que Dios haga «resplandecer» su rostro sobre ti, especial‑ mente en el contexto de que solo su justicia te salva?
Lunes 22 de junio
FINALMENTE, CARA A CARA
Fuimos creados para estar cerca de Dios (Gén. 2: 7). Desde que entró el pecado, el Señor lo ha dado todo para restaurar nuestra relación rota con él (Juan 3: 16). Ha puesto el anhelo de eternidad en nuestros corazones, aunque los seres humanos no podamos comprender completamente todo lo que Dios ha hecho (Ecl. 3: 11). Somos parte del gran conflicto que se libra a nuestro alrededor y dentro de nosotros.
Sin embargo, no solemos detenernos lo suficiente a considerar el gran costo que ha significado para Dios la restauración de la relación que él desea tener con nosotros. Demasiado absortos en nuestras luchas y pruebas terrenales, olvidamos a menudo que «nuestra ciudadanía está en el cielo, de donde esperamos ansiosamente al Salvador, al Señor Jesucristo, quien transformará el cuerpo de nuestra bajeza para que sea semejante a su cuerpo de gloria, por el poder que tiene de sujetar todas las cosas a sí» (Fil. 3: 20, 21).
Sabemos que un día aparecerá una pequeña nube blanca en el cielo, sobre la cual veremos a «uno sentado semejante al Hijo del hombre, con una corona de oro en su cabeza, y en su mano una hoz aguda» (Apoc. 14: 14). Jesús estará acompañado por miles de ángeles (Mat. 25: 31) y todo ojo lo verá (Apoc. 1: 7). Cuando descienda, oiremos su voz semejante a un toque de trompeta, y quienes durmieron en Cristo resucitarán primero (1 Tes. 4: 16) y reconocerán la voz de aquel que los llama (Juan 5: 28). ¿Qué ocurrirá luego? Lee 1 Tesalonicenses 4: 17. Lo que Pablo describe en Filipenses 2: 10 y 11 resonará finalmente en todo el universo. ¡Qué pensamiento tan asombroso y magnífico! Un día veremos a Jesús, oiremos su voz y confesaremos que él es el Señor, Aquel de quien hemos leído, en cuyo nombre hemos orado y de quien hemos hablado a otros. Veremos cara a cara a Aquel a quien nuestros corazones han anhelado.
Podemos estar seguros de ello, porque Dios es fiel y sus promesas son verdaderas (Apoc. 22: 6). En ese momento, cuando suene la trompeta, cuando todo ojo vea a Jesús y los redimidos contemplemos su rostro, sabremos que la espera, junto con cada oración perseverante, cada momento de comunión con él, cada testimonio audaz dado acerca de él y cada prueba valieron la pena y no fueron en vano (Apoc. 22: 4).
Martes 23 de junio
LA NOVIA
Mientras estaba exiliado en la isla de Patmos, el discípulo Juan contempló en visión cómo será nuestro encuentro con Dios para estar con él por la eternidad. Lee Apocalipsis 21: 9 al 11. ¿Qué analogía se usa aquí para representar al pueblo fiel de Dios y por qué crees que se la utiliza? La novia es hermosa, y el día de su boda es el punto de inflexión de una nueva vida en común para los contrayentes. Lo mismo ocurrirá con nuestra relación con Dios cuando él regrese. Jesús ha estado preparando un lugar indescriptiblemente hermoso para nosotros (Juan 14: 1-3). «El lenguaje humano no alcanza a describir la recompensa de los justos. Solo la conocerán quienes la contemplen.
Ninguna inteligencia limitada puede comprender la gloria del paraíso de Dios» (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 654). Aunque no podemos comprender realmente cómo serán el cielo y la Tierra nuevos, Dios mostró a Juan una visión de ese lugar para que esperemos con ilusión la «boda» que pronto tendrá lugar. De hecho, se nos exhorta a poner la mira «en las cosas de arriba, no en las de la tierra» (Col. 3: 2). Dios está preparando cuidadosamente ese acontecimiento y no quiere que esta «boda» nos tome por sorpresa (ver Mat. 22: 1-14; 25: 1-13).
El universo será testigo de este acontecimiento, y nosotros somos algunas de las figuras centrales de esta historia. Nos uniremos a la «novia», esta ciudad a la que Jesús nos llevará en ocasión de su segunda venida. Curiosamente, el pueblo de Dios (los santos) también son llamados «la novia» (ver Apoc. 19: 7), tal vez porque están en «la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, engalanada como una novia para su esposo» (Apoc. 21: 2). Esta hermosa descripción de la Ciudad Santa muestra que existe una conexión íntima entre el pueblo de Dios y la ciudad, ya que ambos son llamados «la novia».
La Biblia revela una descripción detallada de «la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que es la capital del reino y lo representa, se llama “la novia, la esposa del Cordero”» (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 422). Lee Apocalipsis 21: 9 al 27. ¿Por qué nos resulta tan difícil imaginar lo allí des‑ crito? ¿Cómo podemos siquiera empezar a comprender lo que se nos promete aquí?
Miércoles 24 de junio
SEGUIR AL CORDERO
¿Te han preguntado alguna vez qué es lo que más anhelas de la Eternidad? Si se lo preguntas a un niño, podría decir: «Montar un tigre», «Deslizarme por el cuello de una jirafa» o «Viajar a diferentes planetas». Si se lo preguntas a un adolescente, tal vez diría: «No tener que hacer más tareas escolares» o «Explorar el universo con mis amigos». Y, si se lo preguntaras a un grupo de adultos, quizá responderían: «Estar en un lugar donde ya no habrá dolor, sufrimiento ni muerte» o «Reunirme nuevamente con mis seres queridos que murieron». Todas esas respuestas son correctas, y hay mucho que esperar en el nuevo cielo y la nueva Tierra.
La Eternidad arde en nuestros corazones pues el ser humano tiene la convicción innata de que debe haber algo más que el aquí y el ahora. ¿Qué otras bendiciones podemos esperar en la Eternidad? Lee Isaías 25: 8; y Apocalipsis 7: 17 y 21: 4. Seguramente la mayor bendición del Cielo será ver finalmente a Jesús y agradecerle personalmente lo que ha hecho por nosotros en esta Tierra caída. Querremos prodigarle nuestra adoración por habernos salvado de la muerte eterna mediante su sacrificio en la Cruz. «El Cordero que fue muerto es digno de recibir poder y riquezas, sabiduría y fortaleza, honra, gloria y alabanza» (Apoc. 5: 12). Juan el Bautista presentó a Jesús como «el Cordero de Dios» (Juan 1: 35-37).
Los discípulos lo siguieron de cerca y Apocalipsis 14: 4 dice que nosotros haremos lo mismo. Estos son «los que siguen al Cordero por dondequiera que va» (Apoc. 14: 4). Sin embargo, para que anhelemos seguirlo en el Cielo, debemos primero seguirlo aquí en la Tierra. Jesús, el Cordero, es también nuestro Pastor y quien nos guía en nuestros caminos como ningún otro puede hacerlo.
Esto es muy tranquilizador para nosotros mientras luchamos en estos tiempos difíciles, pero Jesús nunca dejará de guiarnos, incluso en el Cielo. Apocalipsis 7: 17 dice: «El Cordero que está en medio del trono los apacentará y los guiará a fuentes de agua viva». Como su pueblo y sus ovejas, seguiremos a Jesús en el Cielo, deseosos de estar siempre en su presencia. Una característica que define al pueblo de Dios es que «su nombre estará en sus frentes» (Apoc. 22: 4). Siempre estaremos pensando en él.
Jueves 25 de junio
«¡VEN!»
Hoy también se nos extiende la invitación a venir. Lee los siguientes textos y nota su invitación a venir a él: Mateo 11: 28‑30; Isaías 55: 1-3; Juan 6: 44. El Espíritu Santo quiere acercarte a Jesús hoy. Jesús te invita a venir a él y a permanecer en él hoy y cada día hasta que venga. Cuando respondas y vengas a él, cuando tu corazón se enternezca y tu mente se rinda, sentirás paz porque tendrás la certeza de que él te recibirá en sus brazos, ya sea que estés vivo o que resucites, no importa cuán indigno seas, en el día final de esta Tierra.
Jesús dijo: «Al que viene a mí, nunca lo echo fuera» (Juan 6: 37). Debemos sentir la urgencia de cooperación con el Espíritu Santo para llamar a otros a entrar en una relación salvadora con Jesús. «El Espíritu y la esposa dicen: “¡Ven!” Y el que oiga también diga: “¡Ven!” Y el que tiene sed venga, y el que quiera tome del agua de la vida gratuitamente» (Apoc. 22: 17). La invitación es gratuita, es un don proveniente de la gracia divina. Cuando aceptamos a Dios y lo amamos con todo nuestro corazón (mente), nuestro ser y nuestras fuerzas (Deut. 6: 5), nuestra vida cambia para siempre, aquí y en la Eternidad.
La Biblia termina con una promesa: «“Ciertamente, vengo en breve”. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!» (Apoc. 22: 20). ¿Cuándo ocurrirá eso? Si morimos antes de que Cristo vuelva, lo primero que veremos al abrir nuevamente nuestros ojos será el regreso de Cristo. Nuestra vida transcurre rápidamente, y así de rápido regresará Jesús por nosotros. Si morimos antes de que Cristo regrese, tal vez nuestro primer pensamiento cuando resucitemos será: «¡Vaya, Señor, ¡tu venida ocurrió verdaderamente pronto!». Nuestra percepción actual es limitada, pero entonces veremos a Jesús cara a cara.
No te canses de esperar. Mantén vivo ese anhelo, siempre ante ti, con fe y confianza en el amor y la bondad de Dios. Di con Juan: «Señor Jesús, ¡ven, por favor!». Ora ahora mismo para que tu fe perdure y te permita entregarte completa‑ mente a Aquel que murió por ti y volverá pronto a buscarte.
Viernes 26 de junio
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
«Si no recibimos la religión de Cristo por alimentarnos de la Palabra de Dios, no tendremos derecho a la entrada en la ciudad de Dios. Habiéndonos alimentado de manjares terrenales, habiendo educado nuestros gustos en el amor a las cosas mundanas, no estaremos capacitados para entrar en las cortes celestiales; no apreciaríamos las puras corrientes celestiales que circulan en el Cielo.
No nos satisfarían las voces de los ángeles ni la música de sus arpas. La ciencia del Cielo resultaría un enigma para nuestra mente. Necesitamos tener hambre y sed de la justicia de Cristo; necesitamos ser modelados y formados por la influencia transformadora de su gracia a fin de que seamos idóneos para la sociedad de los ángeles celestiales. [...] »Entonces las naciones no tendrán otra ley que la Ley del Cielo.
Constituirán una familia unida y feliz vestida con el ropaje de la alabanza y la gratitud. [...] Sobre la escena, todas las estrellas matutinas cantarán y los hijos de Dios gritarán de gozo mientras Dios y Cristo se unan para exclamar: “¡No habrá más pecado, ni muerte!”» (Elena G. de White, La fe por la cual vivo, p. 367).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Escucha o lee la visión que Elena G. de White tuvo del Cielo y que se encuentra en Primeros escritos, pp. 38 a la 43. ¿Qué es lo que más te llama la atención de esta descripción?
2. ¿Qué aspecto de las lecciones de este trimestre deseas recordar más para mantener firme tu relación con Dios hasta que veas a Jesús cara a cara?
3. ¿Quiénes de entre tus conocidos necesitan escuchar acerca de la esperanza del Cielo? Comprométete a compartirla con ellos lo antes posible. Recuerda que no puedes compartir con otros una esperanza que tú mismo no tienes.
RESUMEN: Mientras mantenemos nuestros ojos en la meta, estemos seguros de que «el que empezó» en nosotros «la buena obra, la irá perfeccionando hasta el día de Jesucristo» (Fil. 1: 6). Dios inició la relación que tiene contigo, y él la completará. Que crezcamos en amor y en fe mientras esperamos ese día, descansando siempre solo en la justicia de Cristo, que nos es acreditada por la fe.
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 6:
Para el 7 de noviembre de 2026
LOS ESCRITOS PROFÉTICOS
Sábado 31 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 17:14; Isaías 13:1; Jeremías 36:17‑18; Romanos 16:22; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15; 2 Corintios 4:7.
PARA MEMORIZAR: «Todo lo que antes fue escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, para que por la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» (Rom. 15:4).
¿T e gustaría que te enseñaran una canción compuesta por Dios mismo? En Deuteronomio 32, Moisés puso por escrito la letra de su cántico siguiendo las instrucciones de Dios (Deut. 31:19-22). Normalmente no asociamos los escritos proféticos con canciones, aunque muchos de los salmos son, de hecho, canciones inspiradas, a pesar de que sus letras no hayan sido dictadas por el Señor.
La Biblia describe tres formas principales en que los profetas comunicaban los mensajes de Dios: (1) oralmente; (2) por escrito; y (3) mediante acciones simbólicas o dramatizaciones. Esta semana nos centraremos en los escritos de la Biblia. La Escritura registra la Palabra de Dios tal y como fue expresada por sus mensajeros, incluyendo los sermones y los discursos de los profetas.
Pensemos en la variedad de estilos y géneros literarios de los escritos proféticos: narrativa, historia, poesía, lamentaciones y cartas, por nombrar solo algunos. Hombres y mujeres elegidos plasmaron en lenguaje humano lo que el Espíritu Santo les inspiró para comunicar. Esta semana veremos sus escritos, el uso de secretarios o asistentes literarios y lo que debe tenerse en cuenta al estudiar pasajes difíciles.
Domingo 1.° de noviembre
EL LLAMADO A ESCRIBIR
El primer método que Dios utilizó para transmitir mensajes a la humanidad fue la comunicación oral directa; es decir, voces audibles, sueños o mensajes comunicados verbalmente por ángeles. No fue hasta la época de Moisés cuando las Escrituras registran la primera instrucción divina relativa a estas experiencias, que consistía en escribir en un «libro» lo que Dios había dicho. ¿Cuál es la primera mención de la escritura en la Biblia? Lee Éxodo 17:14. El Antiguo Testamento registra varios ejemplos de la orden dada por Dios a sus mensajeros para que preservaran por escrito sus palabras para su pueblo.
Al igual que a Moisés, se dijo a Jeremías: «Toma un rollo de libro y escribe en él todas las palabras que te hablé contra Israel y Judá, y contra todas las naciones, desde que empecé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy» (Jer. 36:2). También se le dijo por qué debía escribir las profecías: «Quizá la casa de Judá oiga todo el mal que pienso hacerles y se arrepientan de su mal camino, para que yo perdone su maldad y su pecado» (Jer. 36:3).
Las predicciones tenían el propósito de salvar al pueblo, no de satisfacer la curiosidad acerca del futuro. Los mensajeros de Dios escribieron en circunstancias muy diversas. Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia mientras estaba en el desierto. David compuso varios de sus salmos mientras era perseguido por Saúl (ver Sal. 52, 54, 57 y 59). Daniel escribió sus visiones mientras servía en las cortes de Babilonia y Medopersia. A diferencia de ello, Pablo escribió sus cartas a los efesios, filipenses, colosenses y a Filemón mientras estaba en prisión, y Juan puso por escrito el Apocalipsis cuando estuvo exiliado en Patmos.
Es evidente que los mensajeros de Dios impelidos a poner por escrito sus mensajes fueron asistidos por el Espíritu Santo independientemente de sus circunstancias. Es llamativo que todas las enseñanzas de Jesús fueron preservadas por escrito por aquellos a quienes Dios eligió para confiarles tan preciosas verdades. Esto muestra la certeza divina de que los mensajes inspirados por Dios serían fielmente registrados y preservados por sus mensajeros. ¿Cómo responderías a quien dijera que no podemos confiar en la Biblia porque no contamos con los manuscritos originales? ¿Por qué es ese un argumento débil?
Lunes 2 de noviembre
GÉNEROS Y ESTILOS LITERARIOS
La Biblia consta de diversos géneros y estilos literarios utilizados por los mensajeros inspirados por Dios. Algunos se asemejan a un diario (ver Núm. 33:1-49). A su vez, los libros de Daniel, Zacarías y Juan contienen ejemplos de escritura apocalíptica, caracterizada por su simbolismo, sus temas cósmicos y sus descripciones de seres celestiales además de otros rasgos distintivos. Lee Isaías 13:1. ¿Cómo se refiere la Biblia aquí al mensaje de Isaías? Las visiones recibidas por los profetas son a veces denominadas «oráculos»; es decir, comunicaciones o revelaciones de Dios (algunas versiones traducen la palabra hebrea original con la que comienza Isaías 13:1 como «carga»).
Las traducciones más recientes de la Biblia muestran que muchas visiones fueron escritas en forma poética, a menudo utilizando un recurso conocido como paralelismo, en el cual las líneas posteriores se repiten o, a veces, contrastan con las líneas anteriores. Por ejemplo: «En ese día el hombre mirará a su Creador, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel» (Isa. 17:7). «Creador» y «Santo» están en paralelo. De ese modo, una imagen literaria o identificación aporta información adicional acerca de otra. Los profetas también utilizaban recursos literarios como las metáforas (símbolos) y las hipérboles (exageraciones).
Para comprender y aplicar mejor sus mensajes, es importante reconocer el tipo de escritura que utilizaron. Otro estilo literario que se encuentra con frecuencia en las Escrituras es el «juicio del pacto». Por ejemplo, en Jeremías 2:4-9, el profeta presenta la denuncia legal de Dios contra su pueblo por haber transgredido las estipulaciones del pacto y no cumplir sus obligaciones. Utilizando imágenes de un tribunal, el autor retrata a Dios como el fiscal que expone los fundamentos de su acusación. Las Escrituras también contienen escritos proféticos, historia, canciones y parábolas. Dios ordenó a Jeremías que compusiera un libro con todos sus mensajes (Jer. 36:2), mientras que gran parte de los escritos del Nuevo Testamento consisten en cartas dirigidas a individuos o comunidades cristianas.
La Biblia no hace distinción alguna en materia de autoridad entre diferentes estilos. Las cartas de Pablo debían ser consideradas tan autoritativas como las de los profetas del Antiguo Testamento, pues el apóstol da evidencias claras en sus cartas de que eran documentos inspirados por el Espíritu Santo (ver 1 Cor. 7:10, 12, 40). Algunos estudiosos enfatizan el elemento humano en las Escrituras a expensas del divino. ¿Por qué es ese un camino que conduce a la ruina espiritual?
Martes 3 de noviembre
ASISTENTES LITERARIOS
Lee Jeremías 36:17-18 y Romanos 16:22. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso de asistentes literarios por parte de los escritores bíblicos? Jeremías mismo podría haber puesto por escrito lo que le fue revelado, pero, en lugar de ello, pidió a un escriba de confianza que registrara fielmente sus mensajes proféticos y los compartiera con los líderes de la nación. Él no es el único profeta bíblico que utilizó los servicios de un asistente literario para comunicar sus mensajes de origen divino.
En el Nuevo Testamento, aunque Tercio dice que escribió la epístola a los Romanos (Rom. 16:22), queda claro desde el comienzo del documento que escribió lo que Pablo le indicó. Tercio era el amanuense o secretario del apóstol, un asistente literario que ponía por escrito las palabras de Pablo. Esta práctica no era inusual para el apóstol, ya que concluye sus cartas a los colosenses y los tesalonicenses incluyendo su saludo autógrafo (Col. 4:18; 2 Tes. 3:17) como forma de autenticar todo el documento. Esto sugiere que confiaba en otra persona para que escribiera las cartas por él.
Puesto que esto podía suscitar dudas acerca de si la carta lo representaba correctamente —o, peor aún, sospechas de que no era suya—, Pablo agregaba su propia nota manuscrita al final como evidencia de autenticidad. Muchos comentaristas atribuyen la variación en el estilo literario en las cartas de Pablo al uso que hizo de asistentes. Se supone lo mismo respecto de las dos cartas de Pedro: «Aunque es un hecho que el estilo del lenguaje de 2 Pedro es diferente del de la primera epístola, puede explicarse razonablemente, pues es probable que Pedro —un palestino de poca cultura, cuya lengua materna era el arameo— sin duda recurrió a la ayuda de un secretario para la redacción de una epístola que fue escrita en griego.
Si Pablo, que manejaba la lengua griega con soltura, evidentemente usó secretarios, es aún más lógico suponer que Pedro hubiera buscado la ayuda de secretarios y que estos hubieran influido mucho en la redacción de sus cartas en griego» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1996], t. 7, p. 612). Esto sugiere que, aunque fiel a los pensamientos y a la intención de los mensajeros de Dios en materia de significado, el vocabulario y la construcción de las frases podrían reflejar las diferentes habilidades literarias de los ayudantes que empleaban. Los pensamientos de los mensajeros de Dios son el objeto de la inspiración divina, pero no necesariamente las palabras específicas utilizadas para expresar esos pensamientos inspirados.
Miércoles 4 de noviembre
FUENTES LITERARIAS
«Además de ser sabio, el Predicador enseñó sabiduría al pueblo. Consideró, y compuso muchos proverbios. Procuró hallar las palabras adecuadas, y lo que escribió fue recto y verdadero» (Ecl. 12:9-10). Este pasaje puede interpretarse en el sentido de que Salomón no fue el autor de todos los proverbios que registró. Bajo la inspiración de Dios, «consideró» muchos dichos y trató de encontrar «palabras adecuadas». De hecho, la descripción tan citada de la mujer virtuosa en Proverbios 31 es atribuida a la madre de un rey llamado Lemuel y no a Salomón (Prov. 31:1). La evidencia apunta también a la influencia de la literatura egipcia en los Proverbios.
Del mismo modo, los historiadores inspirados del Antiguo Testamento reconocen que consultaron archivos y otros registros para narrar fielmente la historia del pueblo de Dios. Lee 1 Reyes 11:41; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso que los escritores inspirados hacían a veces de fuentes no bíblicas? Esdras y Nehemías son otros ejemplos de escritores bíblicos que se basaron en registros históricos para documentar sus relatos. El primero incluye copias de cartas y decretos reales relacionados con Jerusalén y Persia (ver Esd. 4-7), mientras que Nehemías menciona los registros genealógicos que encontró e incorporó a su narración (ver Neh. 7:5-72).
Este hecho se observa también en el Nuevo Testamento. «Por lo que sucedió con Lucas, se deduce claramente que la Inspiración funciona en armonía con la operación natural de las facultades mentales sin prescindir de ellas. Aquí vemos a un autor inspirado, guiado por el Espíritu Santo, para examinar en forma diligente los registros ya escritos y los orales que había sobre la vida de Cristo; y luego, impulsado a organizar la información recopilada en una narración» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1995], t. 5, p. 654) Judas parece estar citando 1 Enoc 1:9, una obra judía intertestamentaria no canónica.
Pablo también citó a filósofos griegos sin identificarlos (ver Hech. 17:28; Tito 1:12). Aunque los escritores bíblicos a menudo se guiaban por revelaciones directas recibidas mediante visiones y sueños, esto no excluía que el Espíritu Santo también los guiara para seleccionar material de otras fuentes. ¿Por qué es importante tener esto presente?
Jueves 5 de noviembre
EL MENSAJE DIVINO Y LAS IMPERFECCIONES HUMANAS
¿Qué dice Pablo sobre el tesoro de Dios en 2 Corintios 4:7? Pablo dice que el tesoro de Dios ha sido confiado a «vasos de barro» (seres humanos), para que el poder de Dios se manifieste en contraste con nuestras debilidades. Las Escrituras revelan que, así como los mensajeros de Dios no fueron preservados sobrenaturalmente de los fracasos personales (Moisés, Elías, David, Jonás y Pedro, por ejemplo), sus escritos tampoco estuvieron exentos de las imperfecciones propias del entendimiento y la comunicación humanos. «La unión de lo divino y lo humano que se manifestó en Cristo existe también en la Biblia.
Las verdades reveladas son todas inspiradas divinamente; pero están expresadas en las palabras de los hombres y se adaptan a las necesidades humanas» (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 698). La humanidad de los mensajeros de Dios no es suprimida a causa de su llamado divino a comunicar los tesoros de la verdad, como escribió el apóstol Pablo en 2 Corintios 4:7. Tampoco parece que el Espíritu Santo considerara oportuno impedir que sus mensajeros hicieran declaraciones y escribieran palabras que hoy nos resultan difíciles de armonizar o explicar. Los versículos que representan esas dificultades son tan pocos que solo una mente muy estrecha tropezaría a causa de ellos.
Como cristianos que creemos en la Biblia, debemos rendirnos a la Palabra de Dios en la medida en que la entendemos y confiamos en el Señor, y a pesar de lo que aún no comprendemos. Algunas discrepancias pueden atribuirse a errores sin importancia cometidos por copistas posteriores, o a fuentes divergentes en las que se basaron los autores inspirados. Al considerar los pasajes problemáticos, debemos preguntarnos si comprendemos plenamente el significado de las palabras del escritor y si un estudio más profundo podría resolver la dificultad. Incluso si no somos capaces de resolver todos los aparentes errores o discrepancias, encontramos que son irrelevantes para la esencia del mensaje presentado.
Podemos confiar en que las verdades divinas de las Escrituras han sido reveladas y comunicadas fidedignamente a pesar de las imperfecciones de los mensajeros de Dios. ¿Por qué eligió Dios utilizar a seres humanos falibles en lugar de ángeles sin pecado como sus mensajeros?
Viernes 6 de noviembre
LOS ESCRITOS DE ELENA DE WHITE
La experiencia y los escritos de Elena de White son muy similares a los de los mensajeros bíblicos de Dios cuya obra hemos estudiado esta semana. Ella también recibió la comisión divina de poner por escrito lo que se le había revelado. Elena de White escribió en 1909: «Debido al accidente que casi me costó la vida, mi salud era débil y no podía escribir. […] Pero el ángel del Señor se me presentó una noche y me dijo: “Debes escribir lo que te comunico”. Le respondí: “No puedo escribir”. Él repitió la orden: “Escribe lo que te digo”. Decidí intentarlo, tomé con qué escribir, comencé a hacerlo y descubrí que podía registrar las palabras con facilidad» («Let Us Publish Salvation», The General Conference Bulletin, 31 de mayo de 1909, p. 225).
Al igual que los escritores bíblicos inspirados, Elena de White empleó asistentes literarios. Sus secretarios hacían el trabajo propio de los editores: ayudar a los autores a expresar sus ideas con claridad sin insertar ideas propias. No eran personas que escribían en lugar de ella ni coautores. Su trabajo dependía del material que la propia Elena de White producía, ya fuera de manera manuscrita u oral. En sus escritos, Elena de White también citaba y adaptaba material de otras fuentes literarias para presentar de manera más adecuada sus mensajes.
El hecho de que recomendara a sus lectores algunos de los libros que ella misma utilizó en tal sentido es evidencia de que no pretendía engañar a su público ni atribuirse la autoría de esos materiales citados o adaptados, sino que lo hacía porque encontraba en esas fuentes expresiones adecuadas para transmitir las verdades que deseaba comunicar. ¿Qué decir de las discrepancias o inexactitudes? «Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla», ella escribió. «Solo Dios es infalible» (Mensajes selectos, t. 1, p. 44). Sus escritos contienen algunas afirmaciones difíciles de entender o de armonizar con otras.
La humanidad de Elena de White no fue suprimida por su llamado divino. Como todos nosotros, ella también creció y maduró, como puede apreciarse en sus escritos. Como ya se ha dicho, Elena de White corrigió a quienes creían erróneamente que cada palabra que escribía provenía directamente del cielo. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro.
Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 3, pp. 66-67). Para conocer más acerca de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 3, pp. 102-145; William C. White, cartas en Apéndice C de Mensajes selectos, t. 3, pp. 528-544.
