Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 6: Para el 8 de agosto de 2026
DONES ESPIRITUALES
Sábado 1.° de agosto
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 12; Efesios 4: 11-13; 1 Corintios 13; 1 Pedro 4: 8-11; 1 Corintios 14: 27; Amós 3: 7.
PARA MEMORIZAR: «Sigan el amor, y procuren los dones espirituales, pero sobre todo que pro feticen» (1 Cor. 14: 1).
Al igual que el cuerpo humano, la iglesia es una, pero tiene muchos miem bros, cada uno con diferentes roles, funciones y dones. Empleados con amor, estos dones espirituales promueven un sentido de unidad que refleja el carácter del Dios trino. Esta semana examinaremos 1 Corintios 12-14 y su enseñanza acerca de los dones espirituales. Esta sección forma parte de una unidad un poco más am plia, en la que Pablo aborda el comportamiento cristiano esperado en el ámbito religioso (1 Cor. 11-14).
La principal preocupación de Pablo tiene que ver con el problema de las reuniones desordenadas. Su respuesta a este problema es que la iglesia es un todo cuyas partes tienen diferentes funciones que contribuyen a «la edificación del cuerpo de Cristo» (Efe. 4: 12). En resumen, Dios dio a la iglesia dones espirituales para promover la unidad a través de la diversidad. Sin duda, Pablo sigue teniendo en mente el problema de las facciones abor dado en los cuatro primeros capítulos de 1 Corintios, donde la respuesta a la falta de acuerdo entre los miembros de la iglesia es la unidad en Cristo. Ahora, desarrolla esa idea presentando su comprensión del papel de los dones espi rituales. Según Pablo, la unidad en Cristo y en el Espíritu es el único medio de evitar las divisiones.
Domingo 2 de agosto
DIVERSIDAD DE DONES
Pablo introduce un nuevo tema en 1 Corintios 12: 1 con la fórmula «acerca de». Los eruditos discuten si se refiere a los «dones espirituales» o a las «per sonas espirituales», ya que la expresión griega tōn pneumatikōn permite ambas interpretaciones. La traducción «dones espirituales» es preferible a la luz de 1 Corintios 12: 4, donde Pablo se refiere claramente a ellos. En 1 Corintios 12: 2-3, el apóstol señala que el primer don del Espíritu es la confesión audaz de que Jesús es el Señor.
En los tiempos del Nuevo Testamento, llamar Señor a Jesús equivalía a decir que el César no lo era (Hech. 17: 7; ver también Juan 19: 12, 15). Esto era considerado un acto de sedición contra el poder imperial y, por lo tanto, se lo castigaba con la muerte. Jesús y Pablo enfatizaron que la fe en Dios, incluso ante la persecución y la amenaza de muerte, es un don del Espíritu. En realidad, la fe es el más básico de los dones. No es, pues, de extrañar que ella ocupe el primer lugar en la lista de 1 Corintios 13: 13.
El hecho de que la fe es un don espiritual queda claro en 1 Corintios 12: 9. Sin embargo, hay muchos otros dones. El hecho de que el Espíritu Santo distribuya los diferentes tipos de dones «a cada uno en particular como él quiere» (1 Cor. 12: 11) demuestra que todos ellos son necesarios. Lee 1 Corintios 12: 1-6. ¿Cuál es el énfasis de este pasaje? La repetición de la palabra «diversos» en los versículos 4 y 5 enfatiza la multiplicidad de dones. Lo que Pablo denomina «dones espirituales» en 1 Co rintios 12: 1 es desarrollado en los versículos 4-6 desde tres ángulos diferentes, a saber: «dones» (jarisma); «servicios», o «ministerios» (diakonia); y «activi dades» (energēma).
Aunque estas palabras tienen significados diferentes, es importante no establecer una distinción demasiado marcada entre ellas en vista del paralelismo existente en el pasaje. También es necesario tener en cuenta que los dones espirituales tienen el propósito de promover la unidad basada en el carácter trino de Dios (ver también Efe. 4: 8-11). El Espíritu concede dones a los creyentes, mientras que Dios da a estos la capacidad de servir a Cristo en la comunidad de creyentes merced a esos dones (1 Cor. 12: 5-6). Cada cristiano recibe dones en particular (1 Cor. 12: 11), pero todos ellos deben beneficiar a la comunidad de creyentes como conjunto. Nota nuevamente el énfasis de Pablo en la unidad. ¿Por qué es tan impor tante para la iglesia?
Lunes 3 de agosto
UNIDAD EN LA DIVERSIDAD
El lenguaje de la unidad introducido en 1 Corintios 12: 4-6 («el Espíritu es el mismo», «el Señor es el mismo» y «Dios es el mismo») es desarrollado en el resto de 1 Corintios 12. Esto resulta evidente por el uso que hace Pablo de ex presiones como «el mismo Espíritu» (1 Cor. 12: 11), «el cuerpo es uno» (1 Cor. 12: 12), «un solo cuerpo» (1 Cor. 12: 12-13, 20), «un Espíritu» y «un mismo Espíritu» (1 Cor. 12: 13), «los miembros se preocupen los unos por los otros» (1 Cor. 12: 25).
Junto con el concepto de unidad, Pablo destaca la diversidad de miembros en el cuerpo de Cristo a través de expresiones como «muchos miembros» (1 Cor. 12: 12, 20), «fuimos todos bautizados» (1 Cor. 12: 13), «el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos» (1 Cor. 12: 14), «todo el cuerpo» (1 Cor. 12: 17), «cada miembro en el cuerpo» (1 Cor. 12: 18), «miembros del cuerpo» (1 Cor. 12: 22-23), «todos los miembros» (1 Cor. 12: 26). Este énfasis tanto en la unidad como en la diversidad indica que los dones espirituales tienen como objetivo promover la unidad a través de la diversidad.
Esta unidad en medio de la diversidad debe reflejar el carácter de Dios. El Padre es una persona, el Hijo es otra persona y el Espíritu Santo es otra. Los tres conservan su individualidad mientras trabajan juntos para edificar a la iglesia y darle poder para cumplir la misión (1 Cor. 12: 4-6; Efe. 4: 11-13). Lee 1 Corintios 12: 12–31. ¿Por qué la analogía de un cuerpo con muchas partes es apropiada para representar a la iglesia y a sus miembros? Una idea central en 1 Corintios 12 es que, aunque los miembros del cuerpo son individualmente muy diferentes entre sí (1 Cor. 12: 15-20), todos dependen unos de otros (1 Cor. 12: 21-26). Los pies dependen de los ojos para ver por dónde deben caminar; a su vez, los ojos no pueden tocar nada; solo las manos pueden hacerlo.
Además, la idea de que algunos miembros son más débiles (1 Cor. 12: 22) o menos honrosos (1 Cor. 12: 23) que otros es solo una impresión, ya que todos son necesarios (1 Cor. 12: 22). Desgraciadamente, existía entre los corintios la tendencia a valorar algunos dones y descuidar otros. Para evitar que cometieran este error, Pablo dirigió la atención de ellos al amor, el cual es «un camino aún más excelente» (1 Cor. 12: 31). En otras palabras, cualquier don resulta agradable para Dios si es empleado con sabiduría y amor. Lee las listas de dones en 1 Corintios 12: 8-10, 28, Romanos 12: 6-8 y Efesios 4: 11. ¿Cuál es tu don? ¿Cómo puedes utilizarlo para edificar el cuerpo de Cristo?
Martes 4 de agosto
«UN CAMINO MÁS EXCELENTE»
«El amor no es un don entre muchos; es el medio a través del cual todos los dones alcanzan su propósito final» (Carl P. Cosaert, «1 Corintios», Comentario bíblico Andrews [Doral, FL: IADPA, 2024], t. 2, p. 543). Lee 1 Corintios 13: 1-7 y 1 Pedro 4: 8-11. ¿Cuál es el papel del amor en lo que respecta a los dones espirituales? El capítulo 13 de 1 Corintios enseña que los dones espirituales solo pueden ser usados adecuadamente mediante el amor. Pablo inicia este capítulo aludiendo a los dones mencionados en el capítulo previo para enfatizar que carecen de valor si no están motivados por el amor.
Por lo tanto, el conocimiento (1 Cor. 12: 8) y la fe (1 Cor. 12: 9), incluso una fe «que trasladara los montes» (1 Cor. 13: 2), no son nada sin amor (1 Cor. 13: 2). Sin amor, la capacidad de hablar en lenguas (1 Cor. 12: 10, 28, 30) se reduce simplemente a «un metal que resuena o un platillo que hace ruido» (1 Cor. 13: 1, NVI). Del mismo modo, incluso el importante don de la profecía no es nada sin amor (1 Cor. 13: 2). En 1 Corintios 13: 4-7, Pablo se enfoca en definir el amor genuino diciendo en qué consiste; es decir, qué hace y qué no hace. Los verbos que eligió para caracterizar el amor indican que este no es tanto algo que sentimos como algo que practicamos.
En tal sentido, él dice que el amor (1) es paciente (NVI); (2) bon dadoso (NVI); (3) se regocija con la verdad (NVI); (4) todo lo sufre o disculpa (NVI); (5) todo lo cree; (6) todo lo espera; (7) todo lo soporta.
Por el contrario, el amor (1) no siente envidia; (2) no es jactancioso; (3) no es presumido ni or gulloso (NVI); (4) no se comporta con rudeza (NVI); (5) no busca lo suyo (no es egoísta, NVI); (6) no se irrita fácilmente; (7) no guarda rencor; (8) no se deleita en la maldad o injusticia (NVI).
Este total de 15 verbos proporciona una guía sólida para el comportamiento adecuado en la práctica de los dones. Cabe destacar que esta discusión acerca de la verdadera naturaleza del amor se encuentra precisamente entre 1 Corintios 12 y 14, donde Pablo aborda el conflicto relacionado con los dones espirituales.
De hecho, el amor es la clave para el uso sabio de ellos y es colocado junto a la fe y la esperanza, «pero el mayor es el amor» (1 Cor. 13: 13). ¿Por qué el amor es tan importante respecto de la fe? ¿Qué mejor manera de experimentar la realidad del amor de Dios que reflejarlo, por su gracia y mediante la oración, en nuestra relación con los demás?
Miércoles 5 de agosto
EL DON DE LENGUAS
¿Qué podemos decir del don de lenguas? En consonancia con la manifesta ción del don en otras partes de la Biblia (Mar. 16: 17; Hech. 2: 1-13; 10: 44-48; 19: 6), el don de lenguas en 1 Corintios es probablemente la capacidad otorgada por el Espíritu para hablar en idiomas diferentes del propio. Pablo incluye el don de lenguas en la lista de 1 Corintios 12: 8-10 (ver también 1 Cor. 12: 28, 30; 13: 1, 8) y también se refiere a él repetidamente en 1 Corintios 14.
De hecho, la palabra griega glōssa («lengua», o «idioma») aparece más de veinte veces en 1 Corintios 12-14, quince de ellas en el capítulo 14. Además de estas, la palabra griega heteroglōssos («otra lengua») también aparece en 1 Corintios 14: 21. Este gran número de referencias al don de lenguas sugiere que el asunto era de especial interés para Pablo. El mal uso y el abuso de este don por parte de la iglesia de Corinto causaron desorden y confusión en el culto público (1 Cor. 14: 23, 27, 33, 40). Lee 1 Corintios 14: 5, 13, 26-27 y 1 Corintios 12: 10 y 30. ¿Qué instrucción particular dio Pablo con respecto al don de lenguas? La razón por la que el don de hablar en lenguas debe ir acompañado del don de interpretarlas es que ellas deben resultar comprensibles (1 Cor. 14: 9); de lo contrario, no hay beneficio alguno en ese don (1 Cor. 14: 6).
Esto explica por qué Pablo puso tanto énfasis en la interpretación y la comprensión. Obviamente, no está criticando el don de lenguas en sí, sino (como veremos mañana) la importancia excesiva que los corintios le atribuían, lo que llevaba a descuidar el don de profecía. En este punto, es importante señalar que, aunque Pablo deseaba que todos los corintios pudieran hablar lenguas extranjeras (1 Cor. 14: 5), no esperaba que eso sucediera (1 Cor. 12: 10).
Por lo tanto, la idea de que «todos deben hablar en lenguas antes de reclamar el bautismo en el Espíritu Santo es una perversión de la enseñanza de Pablo en 1 Corintios 12 y 14» (George E. Rice, «Dones espiri tuales», Tratado de teología adventista del séptimo día [Florida: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2009], p. 697). ¿Hay personas en tu iglesia que hablan otros idiomas? ¿Cómo pueden usar esta habilidad para alcanzar a otras personas para Cristo? ¿Cómo puede este hecho ayudarnos a comprender la verdadera naturaleza de las lenguas a las que se refiere Pablo?
Jueves 6 de agosto
EL DON DE PROFECÍA
El don de profecía ocupa un lugar destacado en la discusión de Pablo acerca de los dones espirituales. Curiosamente, este don suele ser mencionado antes que el de lenguas (1 Cor. 12: 10, 28; 13: 8), el cual aparece primero en algunas ocasiones solo para enfatizar su importancia relativa en comparación con el de profecía (1 Cor. 14: 4-6, 22). Lee Efesios 4: 11-13 y 1 Corintios 14: 3-4. ¿Qué dicen estos pasajes acerca del propósito de los dones espirituales en general y del don de profecía en particular? El don de profecía tiene como objetivo edificar, exhortar y consolar (1 Cor. 14: 3; comparar con Hech. 15: 32).
Esto sugiere que la profecía no se refiere tanto a pre decir el futuro como a la manera apropiada de vivir en el presente. El verbo griego profēteuō puede significar «decir algo por adelantado» o «decir algo en nombre de otra persona». El primer sentido se observa en Hechos 2: 29-31 (comparar con Amós 3: 7), donde la idea de que David es un profeta se explica como la acción de «ver de antemano», o prever. El segundo sentido se advierte en Hechos 15: 32, donde Judas y Silas son identificados como profetas. Sin embargo, su «profecía» consistía en consolar y confirmar «a los hermanos con abundancia de palabra». Efesios 4: 11-13 señala que los dones espirituales no cesarían en la era apos tólica, sino que estarían presentes hasta el fin (Hech. 2: 39). Sin embargo, si alguien afirma ser profeta, debe ser evaluado según las Escrituras.
En términos generales, deben cumplirse cuatro reglas. Primero, las profecías o predicciones anunciadas por la persona deben cumplirse (Deut. 18: 22; Jer. 28: 8-9). Segundo, el mensaje debe concordar o estar en armonía con el de los profetas anteriores (Deut. 13: 1-3; Isa. 8: 20). Tercero, la vida o conducta de la persona debe demos trar un compromiso con Cristo (1 Juan 4: 1-3). Cuarto, Jesús dijo que los falsos profetas serían reconocidos por sus frutos (Mat. 7: 15-20). Esto también se aplica a los verdaderos profetas.
El libro de Apocalipsis indica que el don de profecía es una característica distintiva de la iglesia remanente (Apoc. 12: 17; 19: 10). Como adventistas del séptimo día, creemos que este don fue otorgado a Elena G. de White y que se pone de manifiesto en sus escritos. ¿Cuáles son las razones que tenemos para creer en el don profético de Elena G. de White? ¿Qué preguntas quedan acerca de su papel y autoridad?
Viernes 7 de agosto
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee, de Roswell F. Cottrell, «Introducción», en Primeros escritos (pp. 175-183), de Elena G. de White. «Que los hombres salgan a trabajar confiando en el Señor, y él irá con ellos convenciendo y convirtiendo almas. Un obrero puede ser un buen orador, otro un buen escritor, otro puede tener el don de la oración sincera y ferviente, otro el don del canto. Otro puede tener un poder especial para explicar la Palabra de Dios con claridad. Cada don se convertirá en un poder para Dios porque él coopera con el obrero. Dios da a uno la palabra de sabiduría, a otro conocimiento, a otro fe.
Pero todos deben trabajar bajo la misma autoridad. La diversidad de dones conduce a una diversidad de operaciones, “pero Dios, que efectúa todas las cosas en todos, es el mismo” (1 Cor. 12: 6). »Que nadie menosprecie los dones supuestamente menores. Que todos se pongan a trabajar. Que nadie cruce los brazos con incredulidad porque piensa que no puede hacer obras poderosas. Dejen de mirarse a sí mismos. Miren a su Líder. Con mansedumbre, sinceridad y amor, hagan lo que puedan» (Elena G. de White, «Depending on Christ», Review and Herald, 12 de abril de 1906, p. 8). «Todos necesitamos la ayuda que podemos recibir de otros. Dios obrará en otras mentes además de las nuestras.
Los diversos dones entregados a diferentes individuos deben combinarse para “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Efe. 4: 12). [...] »Siempre habrá obstáculos delante de nosotros, pero hemos de seguir a nuestro Líder y enfrentar nuestras dificultades en forma unida, tomados de la mano» (Elena G. de White, Alza tus ojos, p. 139).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Reflexiona acerca del don de profecía. ¿Por qué es más importante que el de lenguas si estas no son interpretadas? Si es necesario, lee nuevamente 1 Corintios 14 para recordar los argumentos de Pablo.
2. Habla en la clase acerca de la vida y el ministerio de Elena G. de White y de por qué nuestra iglesia cree que ella fue realmente una manifestación genuina del don de profecía. ¿Qué grandes bendiciones recibe la iglesia gracias a este don? ¿Cuáles son los desafíos para utilizar mejor este don?
3. Piensa en varias personas que te aman. ¿Cómo sabes que su amor para contigo es verdadero? ¿Qué te dice esto acerca de por qué Pablo habló tan to del amor en su discusión sobre los dones espirituales?
4. Por muy importante que sea el amor, ¿por qué no debe ser el único cri terio para juzgar si alguien dice la verdad y es digno de ser escuchado?
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

La esencia de la vida y del testimonio cristianos
Las cartas del apóstol Pablo a los corintios contienen un mensaje profundamente vigente para la iglesia de hoy. En medio de una sociedad marcada por la división, la inmoralidad y la idolatría, Pablo presenta una verdad inmutable: Jesucristo y su sacrificio en la cruz son el fundamento de la vida cristiana y la respuesta a los desafíos espirituales de cada generación.
En este estudio exploraremos cómo el evangelio transforma el carácter, fortalece la unidad de la iglesia, inspira el amor, promueve el uso correcto de los dones espirituales y nos prepara para la pronta venida de Cristo. A través de 1 y 2 Corintios descubriremos principios prácticos para vivir una fe auténtica, crecer en la gracia y mantenernos fieles al mensaje de la cruz en un mundo lleno de desafíos.
Lección 13:
Para el 26 de septiembre de 2026
GRACIA, AMOR Y COMUNIÓN
Sábado 19 de septiembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Corintios 8: 9; Romanos 16: 20; 1 Juan 4: 8-11; 2 Corintios 13: 11; Filipenses 2: 1-2; Gálatas 4: 4-6.
PARA MEMORIZAR: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes» (2 Cor. 13: 13).
Pablo concluye 2 Corintios destacando nuevamente los elementos esenciales abordados en sus Cartas. Lo hace por medio de cinco imperativos (2 Cor. 13: 11). El primero, «tengan gozo», recuerda textos anteriores de las Cartas. El segundo imperativo, «busquen su restauración» (NVI), es la traducción de una sola palabra en griego (katartizō), que aparece aquí y en 1 Corintios 1: 10. El tercero, «anímense mutuamente», retoma 2 Corintios 1: 3-7.
Pablo comienza y termina su segunda Cartas con palabras de aliento. Recibimos ánimo de Dios para alentar a otros (2 Cor. 1: 4, 6). Los imperativos cuarto y quinto, «Sean de un mismo sentir y vivan en paz» (2 Cor. 13: 11), son un llamado a la unidad. Esta atmósfera de gozo, restauración, ánimo, unidad y paz es la condición para la presencia del «Dios de paz y amor» (2 Cor. 13: 11) y el resultado de su obra en el corazón humano (2 Cor. 13: 13). La gracia, el amor y la comunión son el resultado de la obra del Dios trino por nosotros. Estas tres características cristianas promueven un ambiente caracterizado por la presencia de Dios.
Domingo 20 de septiembre
LA GRACIA DE JESÚS
Resulta inspirador que al final de 2 Corintios, así como en su comienzo, veamos una referencia a la gracia de Jesús (2 Cor. 1: 2; 13: 13). Como vimos al comienzo de este trimestre, Pablo no podía dejar de pensar y hablar de Jesús. «Porque ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a ustedes se hizo pobre, siendo rico; para que ustedes fuesen enriquecidos con su pobreza» (2 Cor. 8: 9). Cuán admirable es la gracia de Jesús. Dejó las riquezas de su existencia eterna en el cielo para hacerse pobre. Caminó por los polvorientos caminos de la antigua Galilea. «Se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Fil. 2: 8). Lo hizo para enriquecernos; es decir, para que tuviéramos la oportunidad de estar con él en el cielo.
Para nosotros, que solo hemos conocido un mundo de pecado, muerte y sufrimiento, es difícil siquiera empezar a comprender lo que significó para Jesús abandonar el cielo para venir aquí y ofrecer su vida por nosotros. Lee Romanos 16: 20, Gálatas 6: 18, Filipenses 4: 23 y 1 Tesalonicenses 5: 28. ¿Qué enseñanza importante ves en estos pasajes? Pablo se refiere muy a menudo a la gracia de Jesús en sus Cartas. Algunas perlas incluyen: «Se derramaron la gracia y el don sobre los muchos por la gracia de [...] Jesucristo» (Rom. 5: 15). Aquellos que reciben esta abundante gracia «reinarán en vida [...] por Jesucristo» (Rom. 5: 17). Al igual que en 2 Corintios, Pablo también comienza y termina otras Cartas mencionando la gracia de Jesús (Rom. 1: 7; 16: 20; 1 Cor. 1: 3; 16: 23; Gál. 1: 3; 6: 18; Fil. 1: 2; 4: 23).
Este tema ocupaba sus pensamientos y quería que también llenara la mente de los corintios. Ese era su deseo para todas las iglesias. Observa lo que dice a los efesios: «La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable» (Efe. 6: 24). Si estuviera entre nosotros, Pablo sin duda desearía que también nosotros amáramos a Jesús con un amor eterno. Podemos estar seguros de eso porque su deseo era que la gracia de Jesús llegara «a más y más personas» (2 Cor. 4: 15, NVI) y fuera suficiente para ellas, tal como lo fue para él (2 Cor. 12: 9). Piensa en la gracia de la que Dios te ha hecho inmerecidamente objeto a pesar de tus palabras y acciones.
Lunes 21 de septiembre
EL AMOR DE DIOS
«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes» (2 Cor. 13: 13). Pablo termina su segunda Carta con este versículo. Nota que menciona a las tres personas de la Trinidad en este orden: Hijo, Padre y Espíritu Santo. A través de la obra de los tres podemos comprender mejor cómo es Dios y lo que ha hecho por nosotros. Lee Juan 3: 16-17, Romanos 8: 37-39 y 1 Juan 4: 8-11. ¿Qué nos dicen estos pasajes acerca del amor de Dios? El conocido versículo de 1 Juan 4: 8 dice que «Dios es amor».
El amor es un atributo esencial de la Deidad. Jesús destaca el hecho de que Dios demostró su amor al dar a su único Hijo para que muriera por nosotros (Juan 3: 16). Él envió a Jesús en una misión de rescate (Juan 3: 17), y esto era parte del proyecto de salvación (Hech. 3: 20-21; 1 Juan 4: 10, 14). Jesús afirmó varias veces en los evangelios que el Padre lo envió (Mat. 10: 40; Mar. 9: 37). En una declaración notable, Pablo dice: «Dios demuestra su amor hacia nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rom. 5: 8). Podemos vislumbrar el amor de Dios en la dulce relación existente entre los cónyuges, entre padres e hijos, en las amistades sinceras, etc. La naturaleza también da testimonio de ese amor.
Respecto de esto, Elena G. de White dice: «“Dios es amor” está escrito en cada capullo de flor que se abre, en cada tallo de la hierba que crece. Las lindas avecillas que llenan el aire de melodías con sus dulces trinos, las flores exquisitamente matizadas que en su perfección perfuman el ambiente, los imponentes árboles del bosque con su rico follaje de esplendoroso verdor; todo ello atestigua el tierno y paternal cuidado de nuestro Dios y de su deseo de hacer felices a sus hijos» (Elena G. de White, El camino a Cristo, p. 15).
Sin embargo, nada es más convincente que el hecho de que Dios haya entregado a Jesús como sacrificio por nuestros pecados. Cuando comprendemos que Dios nos amó hasta el punto de enviar a Jesús para que diera su vida por nosotros, nuestra respuesta es la disposición a «dar nuestra vida por los hermanos» (1 Juan 3: 16). Pablo quería que los corintios vivieran en unidad, pero no es posible sin amor. Por eso les enseñó que «el amor edifica» (1 Cor. 8: 1) y que todo es inútil y vacío donde no lo hay (1 Cor. 13: 1-3). Por lo tanto, todo debe ser hecho con amor (1 Cor. 16: 14), un amor que es una extensión del de Dios. ¿Qué perderíamos en el evangelio si Jesús mismo no fuera plena y eternamente Dios?
Martes 22 de septiembre
EL DIOS DE AMOR
En el antiguo mundo pagano, la gente no creía que los dioses amaran a los seres humanos. Por el contrario, las deidades eran malévolas y furiosas, y debían ser apaciguadas. La idea de un Dios de amor, tal y como la vemos en la Biblia, era entonces una novedad. Por sorprendente que fuera esta afirmación en su época, Pablo caracteriza a nuestro Dios como «el Dios de paz y de amor» (2 Cor. 13: 11). Lee 2 Corintios 13: 11. ¿Cómo puedes obtener esperanza de lo que se dice aquí? ¿Cómo puedes experimentar mejor lo que enseña? La expresión «el Dios de paz y de amor» puede ser interpretada de dos maneras. Por un lado, Dios es la fuente del amor y la paz.
Por otro, Dios se caracteriza por el amor y la paz. Sin embargo, no es necesario decidir entre las dos. Debido a que el amor y la paz son características intrínsecas de Dios, él nos otorga amor y paz. En otro lugar, Pablo se refiere a Dios como «el Dios de la paciencia y el consuelo» (Rom. 15: 5); «de la esperanza» (Rom. 15: 13); «de paz» (Rom. 15: 33; 16: 20; 1 Cor. 14: 33; Fil. 4: 9; 1 Tes. 5: 23), «Padre de compasión» (2 Cor. 1: 3) y «Dios de todo consuelo» (2 Cor. 1: 3). Dios es la fuente de todas estas bendiciones. Él nos las concede por su amor inquebrantable. Además, aunque la expresión «Dios de paz» es bastante común en la Biblia, la expresión «Dios [...] de amor» solo aparece aquí (2 Cor. 13: 11) y, por lo tanto, merece nuestra más profunda reflexión.
Como han señalado muchos intérpretes, la referencia de Pablo al Dios de amor unos versículos antes de la bendición trinitaria en 2 Corintios 13: 13 sugiere que él concibe a la Deidad como integrada por tres personas. «Aunque aquí utiliza la palabra “Dios” en referencia a uno de los tres, su comprensión de Jesús y del Espíritu en otras partes de sus Cartas [...] nos obliga a ver toda la frase como una descripción del único Dios que la iglesia primitiva llegó a ver en forma trina. Pasaría más de un siglo antes de que los teólogos [...] comenzaran a utilizar palabras como “trinidad” como una forma abreviada de expresar lo que Pablo ya estaba articulando» (Tom Wright, 2 Corinthians [Londres: SPCK, 2004], p. 148).
Creemos en un solo Dios; es decir, en la unidad de tres personas que viven eternamente en una relación de amor. Este Dios trino nos ama y nos llama a amarnos unos a otros de una manera que refleje el amor que existe entre ellos.
Miércoles 23 de septiembre
LA COMUNIÓN DEL ESPÍRITU SANTO
La gracia de Jesús no solo revela el amor que Dios siente por nosotros, sino también nos otorga la comunión del Espíritu como un efecto adicional de ese amor. Al mismo tiempo, la comunión tiene su origen en el amor de Dios, ya que ella no es posible sin amor. Como escribe Pablo: «Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si alguna ternura y compasión; completen mi gozo, tengan el mismo sentir, el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa» (Fil. 2: 1-2).
Algunas personas sostienen que el Espíritu Santo es solo una fuerza o influencia. ¿Qué sentido tendría que Pablo mencionara a dos personas —el Padre y el Hijo— junto con una mera «fuerza» en una fórmula trinitaria? Eso no tendría sentido. Así como el Padre y el Hijo se presentan en una relación personal (2 Cor. 1: 3; 11: 31), la relación del Espíritu con las personas nos lleva a la conclusión de que él también es una persona (Rom. 8: 15-16; ver también Juan 14: 16-17, 26; 15: 26). La expresión «comunión del Espíritu» (Fil. 2: 1) puede entenderse de dos maneras.
Puede significar la comunión entre nosotros concedida por el Espíritu, o la comunión con el Espíritu mismo. Varios intérpretes de la Biblia sostienen que estos sentidos no son mutuamente excluyentes. Después de todo, la comunión entre nosotros es la consecuencia de la comunión con el Espíritu. Lee 1 Corintios 2: 10-11; 3: 16; 12: 11; 2 Corintios 3: 6-17. ¿Qué enseñó Pablo a los corintios acerca del Espíritu?
Pablo tiene mucho que decir acerca de la obra del Espíritu. En 1 y 2 Corintios existen más de cuarenta referencias al Espíritu Santo, quien promueve la edificación de la iglesia (1 Cor. 14: 12), capacita a las personas para la misión (1 Cor. 2: 4-5), nos revela las cosas profundas de Dios (1 Cor. 2: 10-11) y nos las enseña (1 Cor. 2: 13), mora en nosotros (1 Cor. 3: 16; 6: 19), coopera con Cristo para nuestra justificación (1 Cor. 6: 11), otorga dones espirituales a la iglesia (1 Cor. 12-14), nos sella para la salvación (2 Cor. 1: 22), imprime la ley en los corazones humanos (2 Cor. 3: 3), y da nueva vida en Cristo (2 Cor. 3: 6) y libertad del pecado (2 Cor. 3: 17).
Sin duda, no podemos vivir sin el Espíritu Santo. ¿Por qué es importante comprender la divinidad del Espíritu Santo para entender plenamente el amor de Dios por nosotros?
Jueves 24 de septiembre
NUESTRO DIOS TRINO
Al leer 2 Corintios 13: 13, alguien podría pensar que Cristo es la única fuente de gracia, que Dios es la única fuente de amor y que el Espíritu Santo es la única fuente de comunión, pero nada podría estar más lejos de la verdad. Lee 1 Corintios 1: 3-4, 9; 10: 16; 2 Corintios 1: 2, 12; Romanos 8: 35; 15: 30; Gálatas 2: 20; Efesios 3: 19. ¿Qué dicen estos pasajes acerca de la gracia, el amor y la comunión en relación con los miembros de la Trinidad? El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo trabajan juntos para nuestra salvación. La gracia, el amor y la comunión no provienen solo de uno de ellos, sino de los tres. Sin embargo, cada uno tiene funciones específicas en la historia de la salvación.
Pablo es consciente de ello y enfatiza esta enseñanza en sus Cartas. Por ejemplo, el plan de salvación es presentado con una asombrosa economía de palabras en Gálatas 4: 4-6 y con la participación de los tres miembros de la Trinidad. Dios Padre envió a Jesús, lo que sugiere que el Padre es la fuente de ese plan (Gál. 4: 4). El Hijo nació de una mujer (Gál. 4: 4), lo que es una referencia a la encarnación y señala el cumplimiento de una antigua promesa (Gén. 3: 15). El Hijo nos redimió y restauró nuestra relación correcta con el Padre, quien había sido difamado por Satanás (Gén. 3: 5). Por su parte, el Espíritu Santo legitima nuestra identidad como hijos de Dios (Gál. 4: 6). Existen otras referencias a la Trinidad en las cartas paulinas.
Sus integrantes actúan juntos, capacitando a la iglesia para la misión (1 Cor. 12: 4-6), nos fortalecen espiritualmente (Efe. 3: 14-19) y promueven una profunda unidad entre los miembros de la iglesia, una unidad que refleja la unidad que caracteriza la relación existente entre los miembros de la Trinidad (Efe. 4: 4-6). Según Pablo, no solo Dios es trino, sino que las tres Personas de la Trinidad obran juntas para nuestra salvación (Efe. 1: 3, 13-14). En Efesios, Pablo llega incluso a mencionar que debemos ser llenos de la plenitud del Padre (Efe. 3: 19), del Hijo (Efe. 4: 13) y del Espíritu Santo (Efe. 5: 18).
Al concluir la correspondencia con los corintios (2 Cor. 13: 13), Pablo no pudo terminar con un final mejor: la promesa de que las tres Dignidades del universo, el Trío celestial, estarían con nosotros ahora y en la era venidera. ¿Cómo debería reflejar la comunión entre los miembros de la iglesia la hermosa relación existente entre los integrantes de la Trinidad?
Viernes 25 de septiembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo «No se turbe vuestro corazón», en El Deseado de todas las gentes (pp. 633-650), de Elena G. de White. «Solo la gracia de Jesucristo puede transformar un corazón de piedra en uno de carne y hacerlo vivir para Dios. Los hombres no tienen poder para justificar el alma ni santificar el corazón. La enfermedad moral solo puede ser sanada por el poder del gran Médico. El don más elevado del cielo, el Unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad, es el único capaz de redimir a los perdidos» (Elena G. de White, «The Fullness of Christ’s Grace», Signs of the Times, 2 de mayo de 1892). «“Dios es amor”. Su naturaleza y su ley son amor. Lo han sido siempre, y lo serán para siempre. “El Alto y Sublime, el que habita la eternidad”, cuyos “caminos son eternos”, no cambia. En él “no hay mudanza, ni sombra de variación”. »Cada manifestación del poder creador es una expresión del amor infinito.
La soberanía de Dios encierra plenitud de bendiciones para todos los seres creados. [...] »La historia del gran conflicto entre el bien y el mal, desde que principió en el cielo hasta el final abatimiento de la rebelión y la total extirpación del pecado, es también una demostración del inmutable amor de Dios» (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, pp. 11-12). «El Espíritu Santo tiene una personalidad, de lo contrario no podría dar testimonio a nuestros espíritus y con nuestros espíritus de que somos hijos de Dios.
Debe ser una persona divina, además, porque en caso contrario no podría escudriñar los secretos que están ocultos en la mente de Dios» (Elena G. de White, El evangelismo, p. 461). «Hay tres personas vivientes en el trío celestial; en el nombre de estos tres grandes poderes —el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo— son bautizados los que aceptan a Cristo mediante la fe, y esos poderes colaborarán con los súbditos obedientes del cielo en sus esfuerzos por vivir la nueva vida en Cristo» (Elena G. de White, El evangelismo, pp. 459-460).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Un conocido himno cristiano se titula «Sublime gracia». ¿Por qué es sublime la gracia de Jesús?
2. La parábola del hijo pródigo constituye una hermosa representación del amor de Dios. ¿Cómo sabemos que el padre de esta parábola es amoroso?
3. ¿Cómo pueden las iglesias locales demostrar que la «comunión del Espíritu» es una realidad allí?
