Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 1:
Para el 3 de enero de 2026
PERSEGUIDOS, PERO NO OLVIDADOS
Sábado 27 de diciembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Efesios 3:1; 2 Corintios 4:7–12; He chos 9:16; Filemón 1:15, 16; Colosenses 4:9; Filipenses 1:1–3; Colosenses 1:1, 2.
PARA MEMORIZAR: “¡Regocíjense en el Señor siempre! Repito: ¡Regocíjense!” (Fil. 4:4). Un pastor adventista encarcelado por cargos falsos pasó casi dos años entre rejas. Aunque al principio estaba muy perplejo, se dio cuenta de que la prisión era el campo misionero que Dios le había dado. Cuando sus compañeros se enteraron de que era pastor, le pidieron que predicara. Lo hizo, y también compartió literatura. Incluso bautizó a varios reclusos y dirigió servicios de Santa Cena. “A veces era difícil ejercer el ministerio en la cárcel, pero también había alegría, sobre todo cuando veías que las oraciones eran escuchadas y las vidas cambiaban”, admitió. Pablo escribió Filipenses y Colosenses desde la cárcel (ver Fil. 1:7; Col. 4:3).
De hecho, en la misma Filipos, después de que Pablo y Silas fueran acusados injustamente, el carcelero “les aseguró los pies en el cepo” (Hech. 16:24). A me dianoche, “oraban y cantaban himnos a Dios; y los presos los oían” (Hech. 16:25). Verdaderamente sabían “regocijarse siempre”. Esta semana analizaremos las circunstancias que enfrentó Pablo. Él vio un propósito más grande para lo que le sucedió, y tal vez podamos aprender de él cuando enfrentemos pruebas.
Domingo 28 de diciembre
PABLO, EL PRISIONERO DE JESUCRISTO
Las cartas de Filipenses y Colosenses son conocidas como las epístolas de la prisión, pues fueron escritas mientras Pablo estaba preso (las otras cartas de la prisión son Efesios y Filemón). La mayoría de los comentaristas cree que fueron escritas mientras Pablo estaba en Roma, entre los años 60 y 62 d. C. (ver Hech. 28:16). Lee Efesios 3:1 y Filemón 1:1. ¿Qué importancia tiene la forma en que Pablo describe su encarcelamiento? 6 L Pablo había entregado su vida al servicio de Jesucristo. Si ese servicio incluía ser prisionero, estaba preparado para ello. El apóstol se describe a sí mismo como “embajador en cadenas” (Efe. 6:20). Había estado en viajes misioneros, levantando iglesias y entrenando obreros para el Señor.
Podría haberse preguntado: “¿Por qué estoy aquí cuando podría hacer mucho más sin estas cadenas?” Pablo también fue encarcelado más tarde, cuando escribió 2 Timoteo, que es considerada una epístola pastoral. Así que, al menos cinco libros del Nuevo Testamento fueron escritos mientras estaba en prisión. En ninguna de las epístolas de la prisión Pablo menciona exactamente dónde estuvo encarcelado; por ello, algunos han sugerido Éfeso o Cesarea. Pero no hay evidencias bíblicas de que Pablo haya estado privado de la libertad en Éfeso. Cesarea parecería más probable, excepto por el hecho que no hay registro de ninguna amenaza evidente a la vida de Pablo en esa ciudad. Sin embargo, esa amenaza ya existía cuando escribió Filipenses (ver Fil. 1:20; 2:17). Esta epístola contiene algunas pistas acerca del lugar donde Pablo se encon traba en el momento de su encarcelamiento. En primer lugar, había un pretorio.
Esto puede referirse a la residencia oficial de un gobernador provincial –como la de Jerusalén, donde Jesús fue examinado por Pilato (Mat. 27:27; Juan 18:33), o como la de Cesarea, donde Pablo fue encarcelado (Hech. 23:35)–, pero Pablo utiliza claramente este término no como una referencia a un lugar, sino en relación con ciertas personas. Dice que “toda la guardia pretoriana” se familia rizó con el evangelio (Fil. 1:13, LBLA). Esta guardia estaba integrada por hasta catorce mil soldados seleccionados que protegían al emperador y custodiaban a los prisioneros. En segundo lugar, Pablo también envía saludos de los creyentes de “la casa del César” (Fil. 4:22). Esto indica que Pablo estaba prisionero en Roma y en contacto con los que servían a la casa imperial. ¿Cómo podemos aprender a extraer lo mejor de cualquier situación difícil en la que nos encontremos? ¿Por qué no siempre es fácil hacerlo? .
Lunes 29 de diciembre
PABLO ENCADENADO
Pablo menciona varios encarcelamientos durante su permanencia en Macedonia (2 Cor. 6:5; 7:5; 11:23). El primer caso registrado ocurrió en Filipos (Hech. 16:16 24). Más tarde fue encarcelado brevemente en Jerusalén antes de ser trasladado a la prisión de Cesarea. En otro texto, Pablo dice que estaba “en prisión” (File. 1:10, 13). Aunque estaba bajo arresto domiciliario en Roma, era allí acompañado por un soldado romano de elite. Ignacio de Antioquía, un cristiano de principios del siglo II que estuvo en una condición semejante, describió a los soldados romanos como “bestias salvajes […] que cuanto más amablemente se los trata peor se comportan” (Epís tola a los Romanos 5.1). Lee 2 Corintios 4:7-12. ¿Qué revela este pasaje acerca de cómo pudo Pablo soportar las pruebas a las que se enfrentó? ¿Cuál era el centro de su vida? Por muy difícil que fuera su vida, Pablo era capaz de ver el lado bueno de las cosas, y eso le daba valor para soportar la tensión.
A pesar de que Satanás lo hacía objeto de sus más feroces ataques, Pablo sabía que no estaba desamparado. Lee 2 Corintios 6:3-7. ¿De qué recursos espirituales disponía Pablo para afrontar estas dificultades? A menudo, podemos caer en la tentación de mirar nuestras circunstancias, nuestras debilidades o nuestros fracasos pasados, y desanimarnos. En mo mentos como esos necesitamos recordar los numerosos recursos que Dios ha provisto para nuestro éxito en la lucha contra el mal. Uno de los más importantes es la Biblia misma, “la palabra de verdad” (2 Tim. 2:15), porque en ella podemos aprender de los errores de otros y cómo estas personas obtuvieron la victoria. Además, el Espíritu Santo “hace eficaz lo que ha sido realizado por el Redentor del mundo. Por medio del Espíritu es purificado el corazón.
El creyente llega a ser participante de la naturaleza divina a través del Espíritu. Cristo ha dado su Espíritu como poder divino para vencer todas las tendencias hacia el mal heredadas y cultivadas, y para imprimir su propio carácter en su iglesia” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes [Florida: ACES, 2008], p. 625). ¿Cómo podemos presentarnos siempre “en todo como ministros de Dios” (2 Cor. 6:4)? ¿Qué significa esto?
Martes 30 de diciembre 8
PABLO EN FILIPOS
Durante el segundo viaje misionero de Pablo, poco después de la incorporación de Timoteo al equipo, el Espíritu Santo les impidió continuar con su labor en Asia Menor (Hech. 16:6). Entonces, durante una visión nocturna, Pablo vio a un hombre que le suplicaba: “Pasa a Macedonia, y ayúdanos” (Hech. 16:9). Así que, inmediatamente se dirigieron al puerto marítimo más cercano para partir desde allí a Macedonia, y navegaron desde Troas a través del mar Egeo hasta Neápolis, en el continente europeo. Pero, en lugar de predicar allí, Pablo, Silas, y Timoteo y Lucas (quienes se unieron a ellos en Troas, como indica el uso del plural “vinimos” en Hech. 16:11), se dirigieron a Filipos. En su actividad evangelizadora, Pablo siempre pensó estratégicamente. Filipos era “la principal ciudad de la provincia de Macedonia” (Hech. 16:12).
De hecho, era una de las más honradas del Imperio Romano, pues se le había concedido el estatus de Ius Italicum [derecho italiano], el título más honroso que se podía otorgar a una ciudad. Sus ciudadanos gozaban de los mismos privilegios que los de una ciudad situada en Italia, incluida la exención del impuesto sobre bienes inmuebles y del impuesto sobre la renta de capitación que pagaban los ciudadanos romanos poseedores de cierto capital. Además, cualquiera que naciera en la ciudad se convertía automáticamente en ciudadano romano. También era una parada importante en la Vía Ignacia, la principal ruta terrestre que conectaba Roma con Oriente. El establecimiento de una impor tante presencia cristiana allí permitió a la iglesia de Filipos llevar el evangelio a muchas otras ciudades cercanas, como Anfípolis, Apolonia, Tesalónica y Berea (ver Hech. 17:1, 10). Curiosamente, la lengua oficial en la Filipos del siglo I era el latín, como demuestra el predominio de inscripciones en dicha lengua. En Filipenses 4:15, Pablo incluso se dirige a ellos con una palabra que suena latina (filippēsioi), al parecer en reconocimiento de su especial condición romana.
Sin embargo, el griego era la lengua del mercado y de los pueblos y las ciudades de los alre dedores, así como el medio de difusión del evangelio. Lucas describe cómo Pablo y su equipo se reunieron para orar junto al río, donde Lidia y su familia se convirtieron (Hech. 16:13-15). Como mujer de negocios (vendía púrpura), es posible que haya sido uno de los principales apoyos financieros en Filipos para el ministerio de Pablo. El tiempo que Pablo y Silas pasaron allí en la cárcel condujo a la conversión de toda otra familia: la del carcelero. El Espíritu Santo sabía que Filipos sería el puesto de avanzada para la ex pansión del evangelio a través de Europa, aunque también habría persecución. Por muy mala que sea, la persecución puede, en determinadas circunstancias, permitir que el evangelio llegue a personas que de otro modo no podrían ser alcanzadas. Lee Hechos 9:16. ¿Cómo nos ayuda este texto a entender algunas de las pruebas de Pablo? ¿Cómo puede ayudarnos a entender algunas de las nuestras? |
Miércoles 31 de diciembre
PABLO Y COLOSAS
No tenemos constancia de que Pablo visitara alguna vez Colosas, lo que nue vamente nos dice algo acerca de la eficacia de su estrategia evangelizadora. En primer lugar, fue Epafras, residente de Colosas (Col. 4:12), quien llevó el evan gelio a esa ciudad (Col. 1:7). ¿Cómo ocurrió su conversión? Lo más probable es que haya ocurrido cuando Pablo estuvo a mediados de la década del ‘50 en la cercana Éfeso, y “todos los que habitaban en Asia [...] pudieron oír la palabra del Señor Jesús” (Hech. 19:10; comparar con Hech. 20:31). El libro de Apocalipsis da testimonio de la gran difusión del evangelio en esta zona (Apoc. 1:4). La explicación más plausible de este éxito, incluida su propagación a Colosas, es que haya sido el resultado de la labor de los conversos de Pablo, quienes escucharon por primera vez el mensaje en Éfeso, la ciudad más importante de Asia Menor y uno de los principales puertos. Epafras habría escuchado la predicación de Pablo en Éfeso y, convertido en uno de sus colabo radores, habría llevado el evangelio a su ciudad natal, de Colosas.
La ciudad, a unos quince kilómetros al sureste de Laodicea, está siendo excavada en la actualidad, por lo que sabemos menos de ella que de otras ciu dades más importantes de la región. Sí sabemos que tenía una población judía numéricamente considerable, de “hasta diez mil de ellos viviendo en esa zona de Frigia” (Arthur G. Patzia, Ephesians, Colossians, Philemon [Peabody, MA: Hen drickson, 1990], p. 3). Las monedas acuñadas en Colosas indican que sus habi tantes adoraban, como en muchas ciudades romanas, a una variedad de dioses. Las prácticas paganas y las poderosas influencias culturales planteaban a los cristianos enormes desafíos, no solo para evangelizar la ciudad, sino también para mantenerse fieles a la fe pura del evangelio. Otro cristiano prominente en Colosas fue Filemón, que pudo haberse convertido más o menos al mismo tiempo que Epafras.
Lee Filemón 1:15, 16. Ver también Colosenses 4:9. ¿Qué curso de acción recomendó Pablo a Filemón respecto de Onésimo? Aunque la ley romana obligaba a Pablo a devolver a Onésimo a Filemón, el apóstol apela al corazón y a la conciencia de Filemón como compañero cre yente, y lo insta a tratar a Onésimo como a un hermano, no como a un esclavo (File. 1:16). Por mucho que aborrezcamos la idea de la esclavitud en cualesquiera de sus formas y deseemos que Pablo hubiera condenado esa práctica, ¿cómo podemos aceptar lo que Pablo dice aquí? (Resulta fascinante que, durante la época de la esclavitud en Estados Unidos, Elena de White dijera específicamente a los adven tistas que desobedecieran la ley que ordenaba devolver a los esclavos fugitivos).
Jueves 1 de enero
LAS IGLESIAS DE FILIPOS Y COLOSAS
Lee Filipenses 1:1-3 y Colosenses 1:1, 2. ¿Cómo son descritas las iglesias de Filipos y Colosas, y qué significa esta descripción? En su típico saludo epistolar, Pablo llama a los cristianos “santos”, lo que significa que fueron apartados como pueblo o consagrados como pueblo especial de Dios en virtud del bautismo, así como Israel lo había sido antes como “nación santa” por medio de la circuncisión (Éxo. 19:5, 6; comparar con 1 Ped. 2:9, 10). Esto no tiene absolutamente nada que ver con la práctica de la iglesia romana de canonizar a las personas como “santos”. También es interesante el paralelismo entre los saludos de estas dos epís tolas. Pablo se refiere a “obispos (griego episkopos, literalmente: “supervisores”) y diáconos” (Fil. 1:1) en Filipos y a “hermanos santos y fieles en Cristo” (Col. 1:2) en Colosas. Cuando el Nuevo Testamento habla de “hermanos fieles”, se re f iere a quienes tienen un ministerio específico en la iglesia (ver Efe. 6:21; Col. 4:7; 1 Ped. 5:12).
Por lo tanto, parece que Pablo se está dirigiendo no solo a los miembros de la iglesia en estas ciudades, sino también a sus líderes. La refe rencia a cargos descritos más específicamente en otros lugares (por ejemplo, en 1 Tim. 3:1-12; Tito 1:5-9) da testimonio de la existencia y la importancia de la organización desde el período más temprano de la iglesia. Formar colaboradores como Timoteo y Epafras y proveer para el liderazgo de las iglesias locales era una prioridad para Pablo, pues ello le permitía extender su alcance evangelizador. En otras palabras, había un enfoque estratégico tanto para la evangelización como para la retención. Nuestros pioneros adventistas siguieron el modelo neotestamentario de organización eclesiástica, como mues tran muchos artículos de la Review and Herald de la década de 1850. De hecho, Jaime White dijo: “El orden divino del Nuevo Testamento es suficiente para organizar la iglesia de Cristo.
Si se necesitara más, habría sido provisto por inspiración” (“Gospel Order”, Review and Herald, 6 de diciembre de 1853, p. 173). Mucho antes de que Pablo escribiera a estas iglesias, los apóstoles ya habían comenzado a establecer oficiales en la iglesia de Jerusalén (ver Hech. 6:1-6; 11:30), la cual “debía servir de modelo para [...] las iglesias que se establecieran en muchos otros puntos donde los mensajeros de la verdad trabajasen para ganar conversos al evangelio” (Elena de White, Los hechos de los apóstoles [Florida: ACES, 2009] p. 76). Es bien sabido que Pablo utilizó a veces ayudantes literarios en la com posición de sus epístolas. Timoteo es también mencionado como asistente editorial en otros lugares (ver, por ejemplo, 2 Cor. 1:1; File. 1:1). El hecho de que Pablo siguiera usando tácitamente el pronombre de primera persona singular (“yo”) en lugar de “nosotros” demuestra que su autoridad apostólica respaldaba estas epístolas.
Viernes 2 de enero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Dios los ha escogido para salvación mediante la santificación del espíritu y la creencia en la verdad. Estén, pues, firmes. […] Si sirven fielmente a Dios, encon trarán prejuicios y oposición; pero no se irriten cuando sufran injustamente. No tomen represalias. Mantengan firme la integridad en Jesucristo. Pongan el rostro como un pedernal hacia el Cielo. Dejen que otros hablen sus propias palabras y sigan su propio curso de acción; a ustedes les corresponde seguir adelante en la mansedumbre y humildad de cristo. Hagan su trabajo con firme propósito, con pureza de corazón, con todo su poder y fuerza, apoyándose en el brazo de Dios.
Tal vez nunca conozcan la verdadera y excelsa naturaleza de su trabajo. El valor que ustedes tiene solo pueden medirlo por la vida dada para salvarlos. […] “Para cada alma que está creciendo en Cristo habrá tiempos de lucha seria y prolongada, porque los poderes de las tinieblas están decididos a oponerse al camino del avance. Pero, cuando buscamos la gracia en la Cruz de Cristo, no podemos fracasar. La promesa del Redentor es: ‘Nunca te dejaré ni te desampa raré’. Yo estoy contigo todos los días, hasta el fin del mundo’ ” (Elena de White, “The Joy that is Set before Us”, The Youth’s Instructor, 9 de noviembre de 1899, p. 3).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Pablo fue encarcelado varias veces, siempre injustamente. ¿Cómo res pondes cuando te tratan injustamente? ¿Qué promesas bíblicas puedes sugerir para hacer frente a esos momentos?
2. Acerca de la persecución de los cristianos, Tertuliano (150-225 d. C.), un líder de la iglesia primitiva, dijo: “Nos hacemos más numerosos cada vez que nos cosechan: la sangre de los cristianos es semilla” (Apologético 50.13). Al mismo tiempo, la persecución en algunos lugares y épocas ha obstaculizado enormemente la obra de la iglesia. ¿De qué maneras pode mos apoyar a quienes sufren persecución por su fe?
3. Piensa en el texto para memorizar de esta semana a la luz de las penurias que sufrió Pablo: “Regocíjense siempre”. ¿Qué significa eso? ¿Cómo debe mos hacerlo? Un ser querido padece una enfermedad o muere. Pierdes tu trabajo. Sufres un gran dolor físico. ¿En qué sentido debemos “regocijar nos siempre” independientemente de nuestra situación?
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

La esencia de la vida y del testimonio cristianos
Las cartas del apóstol Pablo a los corintios contienen un mensaje profundamente vigente para la iglesia de hoy. En medio de una sociedad marcada por la división, la inmoralidad y la idolatría, Pablo presenta una verdad inmutable: Jesucristo y su sacrificio en la cruz son el fundamento de la vida cristiana y la respuesta a los desafíos espirituales de cada generación.
En este estudio exploraremos cómo el evangelio transforma el carácter, fortalece la unidad de la iglesia, inspira el amor, promueve el uso correcto de los dones espirituales y nos prepara para la pronta venida de Cristo. A través de 1 y 2 Corintios descubriremos principios prácticos para vivir una fe auténtica, crecer en la gracia y mantenernos fieles al mensaje de la cruz en un mundo lleno de desafíos.
Lección 13:
Para el 26 de septiembre de 2026
GRACIA, AMOR Y COMUNIÓN
Sábado 19 de septiembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Corintios 8: 9; Romanos 16: 20; 1 Juan 4: 8-11; 2 Corintios 13: 11; Filipenses 2: 1-2; Gálatas 4: 4-6.
PARA MEMORIZAR: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes» (2 Cor. 13: 13).
Pablo concluye 2 Corintios destacando nuevamente los elementos esenciales abordados en sus Cartas. Lo hace por medio de cinco imperativos (2 Cor. 13: 11). El primero, «tengan gozo», recuerda textos anteriores de las Cartas. El segundo imperativo, «busquen su restauración» (NVI), es la traducción de una sola palabra en griego (katartizō), que aparece aquí y en 1 Corintios 1: 10. El tercero, «anímense mutuamente», retoma 2 Corintios 1: 3-7.
Pablo comienza y termina su segunda Cartas con palabras de aliento. Recibimos ánimo de Dios para alentar a otros (2 Cor. 1: 4, 6). Los imperativos cuarto y quinto, «Sean de un mismo sentir y vivan en paz» (2 Cor. 13: 11), son un llamado a la unidad. Esta atmósfera de gozo, restauración, ánimo, unidad y paz es la condición para la presencia del «Dios de paz y amor» (2 Cor. 13: 11) y el resultado de su obra en el corazón humano (2 Cor. 13: 13). La gracia, el amor y la comunión son el resultado de la obra del Dios trino por nosotros. Estas tres características cristianas promueven un ambiente caracterizado por la presencia de Dios.
Domingo 20 de septiembre
LA GRACIA DE JESÚS
Resulta inspirador que al final de 2 Corintios, así como en su comienzo, veamos una referencia a la gracia de Jesús (2 Cor. 1: 2; 13: 13). Como vimos al comienzo de este trimestre, Pablo no podía dejar de pensar y hablar de Jesús. «Porque ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a ustedes se hizo pobre, siendo rico; para que ustedes fuesen enriquecidos con su pobreza» (2 Cor. 8: 9). Cuán admirable es la gracia de Jesús. Dejó las riquezas de su existencia eterna en el cielo para hacerse pobre. Caminó por los polvorientos caminos de la antigua Galilea. «Se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Fil. 2: 8). Lo hizo para enriquecernos; es decir, para que tuviéramos la oportunidad de estar con él en el cielo.
Para nosotros, que solo hemos conocido un mundo de pecado, muerte y sufrimiento, es difícil siquiera empezar a comprender lo que significó para Jesús abandonar el cielo para venir aquí y ofrecer su vida por nosotros. Lee Romanos 16: 20, Gálatas 6: 18, Filipenses 4: 23 y 1 Tesalonicenses 5: 28. ¿Qué enseñanza importante ves en estos pasajes? Pablo se refiere muy a menudo a la gracia de Jesús en sus Cartas. Algunas perlas incluyen: «Se derramaron la gracia y el don sobre los muchos por la gracia de [...] Jesucristo» (Rom. 5: 15). Aquellos que reciben esta abundante gracia «reinarán en vida [...] por Jesucristo» (Rom. 5: 17). Al igual que en 2 Corintios, Pablo también comienza y termina otras Cartas mencionando la gracia de Jesús (Rom. 1: 7; 16: 20; 1 Cor. 1: 3; 16: 23; Gál. 1: 3; 6: 18; Fil. 1: 2; 4: 23).
Este tema ocupaba sus pensamientos y quería que también llenara la mente de los corintios. Ese era su deseo para todas las iglesias. Observa lo que dice a los efesios: «La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable» (Efe. 6: 24). Si estuviera entre nosotros, Pablo sin duda desearía que también nosotros amáramos a Jesús con un amor eterno. Podemos estar seguros de eso porque su deseo era que la gracia de Jesús llegara «a más y más personas» (2 Cor. 4: 15, NVI) y fuera suficiente para ellas, tal como lo fue para él (2 Cor. 12: 9). Piensa en la gracia de la que Dios te ha hecho inmerecidamente objeto a pesar de tus palabras y acciones.
Lunes 21 de septiembre
EL AMOR DE DIOS
«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes» (2 Cor. 13: 13). Pablo termina su segunda Carta con este versículo. Nota que menciona a las tres personas de la Trinidad en este orden: Hijo, Padre y Espíritu Santo. A través de la obra de los tres podemos comprender mejor cómo es Dios y lo que ha hecho por nosotros. Lee Juan 3: 16-17, Romanos 8: 37-39 y 1 Juan 4: 8-11. ¿Qué nos dicen estos pasajes acerca del amor de Dios? El conocido versículo de 1 Juan 4: 8 dice que «Dios es amor».
El amor es un atributo esencial de la Deidad. Jesús destaca el hecho de que Dios demostró su amor al dar a su único Hijo para que muriera por nosotros (Juan 3: 16). Él envió a Jesús en una misión de rescate (Juan 3: 17), y esto era parte del proyecto de salvación (Hech. 3: 20-21; 1 Juan 4: 10, 14). Jesús afirmó varias veces en los evangelios que el Padre lo envió (Mat. 10: 40; Mar. 9: 37). En una declaración notable, Pablo dice: «Dios demuestra su amor hacia nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rom. 5: 8). Podemos vislumbrar el amor de Dios en la dulce relación existente entre los cónyuges, entre padres e hijos, en las amistades sinceras, etc. La naturaleza también da testimonio de ese amor.
Respecto de esto, Elena G. de White dice: «“Dios es amor” está escrito en cada capullo de flor que se abre, en cada tallo de la hierba que crece. Las lindas avecillas que llenan el aire de melodías con sus dulces trinos, las flores exquisitamente matizadas que en su perfección perfuman el ambiente, los imponentes árboles del bosque con su rico follaje de esplendoroso verdor; todo ello atestigua el tierno y paternal cuidado de nuestro Dios y de su deseo de hacer felices a sus hijos» (Elena G. de White, El camino a Cristo, p. 15).
Sin embargo, nada es más convincente que el hecho de que Dios haya entregado a Jesús como sacrificio por nuestros pecados. Cuando comprendemos que Dios nos amó hasta el punto de enviar a Jesús para que diera su vida por nosotros, nuestra respuesta es la disposición a «dar nuestra vida por los hermanos» (1 Juan 3: 16). Pablo quería que los corintios vivieran en unidad, pero no es posible sin amor. Por eso les enseñó que «el amor edifica» (1 Cor. 8: 1) y que todo es inútil y vacío donde no lo hay (1 Cor. 13: 1-3). Por lo tanto, todo debe ser hecho con amor (1 Cor. 16: 14), un amor que es una extensión del de Dios. ¿Qué perderíamos en el evangelio si Jesús mismo no fuera plena y eternamente Dios?
Martes 22 de septiembre
EL DIOS DE AMOR
En el antiguo mundo pagano, la gente no creía que los dioses amaran a los seres humanos. Por el contrario, las deidades eran malévolas y furiosas, y debían ser apaciguadas. La idea de un Dios de amor, tal y como la vemos en la Biblia, era entonces una novedad. Por sorprendente que fuera esta afirmación en su época, Pablo caracteriza a nuestro Dios como «el Dios de paz y de amor» (2 Cor. 13: 11). Lee 2 Corintios 13: 11. ¿Cómo puedes obtener esperanza de lo que se dice aquí? ¿Cómo puedes experimentar mejor lo que enseña? La expresión «el Dios de paz y de amor» puede ser interpretada de dos maneras. Por un lado, Dios es la fuente del amor y la paz.
Por otro, Dios se caracteriza por el amor y la paz. Sin embargo, no es necesario decidir entre las dos. Debido a que el amor y la paz son características intrínsecas de Dios, él nos otorga amor y paz. En otro lugar, Pablo se refiere a Dios como «el Dios de la paciencia y el consuelo» (Rom. 15: 5); «de la esperanza» (Rom. 15: 13); «de paz» (Rom. 15: 33; 16: 20; 1 Cor. 14: 33; Fil. 4: 9; 1 Tes. 5: 23), «Padre de compasión» (2 Cor. 1: 3) y «Dios de todo consuelo» (2 Cor. 1: 3). Dios es la fuente de todas estas bendiciones. Él nos las concede por su amor inquebrantable. Además, aunque la expresión «Dios de paz» es bastante común en la Biblia, la expresión «Dios [...] de amor» solo aparece aquí (2 Cor. 13: 11) y, por lo tanto, merece nuestra más profunda reflexión.
Como han señalado muchos intérpretes, la referencia de Pablo al Dios de amor unos versículos antes de la bendición trinitaria en 2 Corintios 13: 13 sugiere que él concibe a la Deidad como integrada por tres personas. «Aunque aquí utiliza la palabra “Dios” en referencia a uno de los tres, su comprensión de Jesús y del Espíritu en otras partes de sus Cartas [...] nos obliga a ver toda la frase como una descripción del único Dios que la iglesia primitiva llegó a ver en forma trina. Pasaría más de un siglo antes de que los teólogos [...] comenzaran a utilizar palabras como “trinidad” como una forma abreviada de expresar lo que Pablo ya estaba articulando» (Tom Wright, 2 Corinthians [Londres: SPCK, 2004], p. 148).
Creemos en un solo Dios; es decir, en la unidad de tres personas que viven eternamente en una relación de amor. Este Dios trino nos ama y nos llama a amarnos unos a otros de una manera que refleje el amor que existe entre ellos.
Miércoles 23 de septiembre
LA COMUNIÓN DEL ESPÍRITU SANTO
La gracia de Jesús no solo revela el amor que Dios siente por nosotros, sino también nos otorga la comunión del Espíritu como un efecto adicional de ese amor. Al mismo tiempo, la comunión tiene su origen en el amor de Dios, ya que ella no es posible sin amor. Como escribe Pablo: «Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si alguna ternura y compasión; completen mi gozo, tengan el mismo sentir, el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa» (Fil. 2: 1-2).
Algunas personas sostienen que el Espíritu Santo es solo una fuerza o influencia. ¿Qué sentido tendría que Pablo mencionara a dos personas —el Padre y el Hijo— junto con una mera «fuerza» en una fórmula trinitaria? Eso no tendría sentido. Así como el Padre y el Hijo se presentan en una relación personal (2 Cor. 1: 3; 11: 31), la relación del Espíritu con las personas nos lleva a la conclusión de que él también es una persona (Rom. 8: 15-16; ver también Juan 14: 16-17, 26; 15: 26). La expresión «comunión del Espíritu» (Fil. 2: 1) puede entenderse de dos maneras.
Puede significar la comunión entre nosotros concedida por el Espíritu, o la comunión con el Espíritu mismo. Varios intérpretes de la Biblia sostienen que estos sentidos no son mutuamente excluyentes. Después de todo, la comunión entre nosotros es la consecuencia de la comunión con el Espíritu. Lee 1 Corintios 2: 10-11; 3: 16; 12: 11; 2 Corintios 3: 6-17. ¿Qué enseñó Pablo a los corintios acerca del Espíritu?
Pablo tiene mucho que decir acerca de la obra del Espíritu. En 1 y 2 Corintios existen más de cuarenta referencias al Espíritu Santo, quien promueve la edificación de la iglesia (1 Cor. 14: 12), capacita a las personas para la misión (1 Cor. 2: 4-5), nos revela las cosas profundas de Dios (1 Cor. 2: 10-11) y nos las enseña (1 Cor. 2: 13), mora en nosotros (1 Cor. 3: 16; 6: 19), coopera con Cristo para nuestra justificación (1 Cor. 6: 11), otorga dones espirituales a la iglesia (1 Cor. 12-14), nos sella para la salvación (2 Cor. 1: 22), imprime la ley en los corazones humanos (2 Cor. 3: 3), y da nueva vida en Cristo (2 Cor. 3: 6) y libertad del pecado (2 Cor. 3: 17).
Sin duda, no podemos vivir sin el Espíritu Santo. ¿Por qué es importante comprender la divinidad del Espíritu Santo para entender plenamente el amor de Dios por nosotros?
Jueves 24 de septiembre
NUESTRO DIOS TRINO
Al leer 2 Corintios 13: 13, alguien podría pensar que Cristo es la única fuente de gracia, que Dios es la única fuente de amor y que el Espíritu Santo es la única fuente de comunión, pero nada podría estar más lejos de la verdad. Lee 1 Corintios 1: 3-4, 9; 10: 16; 2 Corintios 1: 2, 12; Romanos 8: 35; 15: 30; Gálatas 2: 20; Efesios 3: 19. ¿Qué dicen estos pasajes acerca de la gracia, el amor y la comunión en relación con los miembros de la Trinidad? El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo trabajan juntos para nuestra salvación. La gracia, el amor y la comunión no provienen solo de uno de ellos, sino de los tres. Sin embargo, cada uno tiene funciones específicas en la historia de la salvación.
Pablo es consciente de ello y enfatiza esta enseñanza en sus Cartas. Por ejemplo, el plan de salvación es presentado con una asombrosa economía de palabras en Gálatas 4: 4-6 y con la participación de los tres miembros de la Trinidad. Dios Padre envió a Jesús, lo que sugiere que el Padre es la fuente de ese plan (Gál. 4: 4). El Hijo nació de una mujer (Gál. 4: 4), lo que es una referencia a la encarnación y señala el cumplimiento de una antigua promesa (Gén. 3: 15). El Hijo nos redimió y restauró nuestra relación correcta con el Padre, quien había sido difamado por Satanás (Gén. 3: 5). Por su parte, el Espíritu Santo legitima nuestra identidad como hijos de Dios (Gál. 4: 6). Existen otras referencias a la Trinidad en las cartas paulinas.
Sus integrantes actúan juntos, capacitando a la iglesia para la misión (1 Cor. 12: 4-6), nos fortalecen espiritualmente (Efe. 3: 14-19) y promueven una profunda unidad entre los miembros de la iglesia, una unidad que refleja la unidad que caracteriza la relación existente entre los miembros de la Trinidad (Efe. 4: 4-6). Según Pablo, no solo Dios es trino, sino que las tres Personas de la Trinidad obran juntas para nuestra salvación (Efe. 1: 3, 13-14). En Efesios, Pablo llega incluso a mencionar que debemos ser llenos de la plenitud del Padre (Efe. 3: 19), del Hijo (Efe. 4: 13) y del Espíritu Santo (Efe. 5: 18).
Al concluir la correspondencia con los corintios (2 Cor. 13: 13), Pablo no pudo terminar con un final mejor: la promesa de que las tres Dignidades del universo, el Trío celestial, estarían con nosotros ahora y en la era venidera. ¿Cómo debería reflejar la comunión entre los miembros de la iglesia la hermosa relación existente entre los integrantes de la Trinidad?
Viernes 25 de septiembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo «No se turbe vuestro corazón», en El Deseado de todas las gentes (pp. 633-650), de Elena G. de White. «Solo la gracia de Jesucristo puede transformar un corazón de piedra en uno de carne y hacerlo vivir para Dios. Los hombres no tienen poder para justificar el alma ni santificar el corazón. La enfermedad moral solo puede ser sanada por el poder del gran Médico. El don más elevado del cielo, el Unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad, es el único capaz de redimir a los perdidos» (Elena G. de White, «The Fullness of Christ’s Grace», Signs of the Times, 2 de mayo de 1892). «“Dios es amor”. Su naturaleza y su ley son amor. Lo han sido siempre, y lo serán para siempre. “El Alto y Sublime, el que habita la eternidad”, cuyos “caminos son eternos”, no cambia. En él “no hay mudanza, ni sombra de variación”. »Cada manifestación del poder creador es una expresión del amor infinito.
La soberanía de Dios encierra plenitud de bendiciones para todos los seres creados. [...] »La historia del gran conflicto entre el bien y el mal, desde que principió en el cielo hasta el final abatimiento de la rebelión y la total extirpación del pecado, es también una demostración del inmutable amor de Dios» (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, pp. 11-12). «El Espíritu Santo tiene una personalidad, de lo contrario no podría dar testimonio a nuestros espíritus y con nuestros espíritus de que somos hijos de Dios.
Debe ser una persona divina, además, porque en caso contrario no podría escudriñar los secretos que están ocultos en la mente de Dios» (Elena G. de White, El evangelismo, p. 461). «Hay tres personas vivientes en el trío celestial; en el nombre de estos tres grandes poderes —el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo— son bautizados los que aceptan a Cristo mediante la fe, y esos poderes colaborarán con los súbditos obedientes del cielo en sus esfuerzos por vivir la nueva vida en Cristo» (Elena G. de White, El evangelismo, pp. 459-460).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Un conocido himno cristiano se titula «Sublime gracia». ¿Por qué es sublime la gracia de Jesús?
2. La parábola del hijo pródigo constituye una hermosa representación del amor de Dios. ¿Cómo sabemos que el padre de esta parábola es amoroso?
3. ¿Cómo pueden las iglesias locales demostrar que la «comunión del Espíritu» es una realidad allí?
