Lección 1:
Para el 4 de abril de 2026
EVALÚATE
Sábado 28 de marzo
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Apocalipsis 3: 14–22; 4: 9–11; Génesis 2: 7; 3: 8–10; Jeremías 31: 3, 4; Juan 15: 1–11; Romanos 8: 9–11.
PARA MEMORIZAR: «Como el Padre me amó, también yo los he amado» (Juan 15: 9).
¿Cómo describirías tu relación con Dios? ¿Es vibrante y sólida? ¿Inviertes tiempo en ella escudriñando su Palabra inspirada y hablando con él como tu Amigo mediante la oración? Si es así, ¿cuánto tiempo dedicas a esas dos actividades? Además, ¿te sientes motivado a compartir con otros esa relación como la más maravillosa de tu vida? ¿O ha disminuido tu relación con Dios con el paso del tiempo? Quizá siga viva, y lo compruebas de vez en cuando, pero tal vez ya no sea tan significativa. ¿O te encuentras en un punto intermedio, lo que la Biblia llama «tibieza» (Apoc. 3: 16)? A veces me pregunto si los ángeles no se sienten perplejos al ver que no vivimos adorando a nuestro Salvador con corazones anhelantes y mentes ansiosas por acercarnos cada día más a él, ya que una relación plena con Dios lo cambia todo, tanto aquí como en la Eternidad.
Esta semana consideremos el estado actual de nuestra relación con Dios y cuál es el consejo de la Biblia al respecto. De hecho, nuestra condición espiritual no puede mejorar sin que antes evaluemos honestamente nuestra realidad y escuchemos la solución que Jesús nos ofrece.
Domingo 29 de marzo
NUESTRA CONDICIÓN
¿Cómo describiría Jesús tu relación actual con él? ¿Diría que es fuerte o que ha sido más fuerte en el pasado? Por otra parte, ¿cómo describiría él a su pueblo en estos últimos días? En Apocalipsis 3: 14 al 22, él comienza diciendo que es «el Testigo Fiel y Verdadero, el origen de la creación de Dios» (Apoc. 3: 14). Un testigo fiel y verdadero no miente, sino que habla clara y honestamente. Lee Apocalipsis 3: 14 al 17, donde Jesús describe la condición espiritual de su pueblo en la actualidad. ¿En qué medida estos textos te describen a ti? A los cristianos que vivimos en los últimos días, Jesús nos dice que nos conoce. No somos fríos ni calientes pues, desde nuestro punto de vista, no necesitamos nada. Mientras la vida pasa, dedicamos un poco de tiempo, de tanto en tanto, a nuestra relación con Dios y pensamos que eso es suficiente. Pero no lo es.
En realidad, necesitamos a Dios mucho más desesperadamente de lo que creemos. Amar a Jesús y vivir para él de todo corazón o no hacerlo en absoluto sería mejor desde la perspectiva de Dios que ser tibios. Jesús dice que está a punto de vomitarnos figuradamente porque nuestra condición de tibieza espiritual le provoca náuseas. Pero todavía no lo ha hecho y nos pide que tomemos ciertas decisiones ahora mismo. ¿Qué nos aconseja Dios en Apocalipsis 3: 18, 19? En la antigüedad, «comprar» algo significaba muchas veces hacer un trueque; es decir, intercambiar bienes. Aquí, Jesús ofrece generosamente un intercambio: nuestra apatía por su oro, sus vestiduras blancas y su colirio. Quiere enriquecernos espiritualmente, cubrirnos con su perfecto manto de justicia y abrir nuestros ojos para que percibamos que una relación permanente con él cambiará absolutamente todo.
Él nos ofrece todo lo que necesitamos, especialmente porque no lo podemos adquirir por nosotros mismos. Solo él puede dárnoslo, y lo hará si estamos dispuestos a ello. ¿Qué esperanza te ofrecen estos versículos si has descuidado tu vida espiritual?
Lunes 30 de marzo
AMONESTACIÓN, ARREPENTIMIENTO Y RECOMPENSA
«Yo reprendo y castigo a todos los que amo», dice Jesús en Apocalipsis 3: 19. «Sé, pues, celoso y arrepiéntete». Ninguno de nosotros podría decir que Jesús no se preocupa por nosotros o por nuestro futuro. ¡Cuánto más fácil habría sido para Jesús renunciar a la humanidad y no recorrer el doloroso camino que eligió en esta Tierra! Es precisamente porque nos ama tan profundamente que nos reprende por nuestra condición actual. Quiere entablar una relación mucho más profunda y sólida con nosotros. No está satisfecho con nuestra inestabilidad actitudinal y con nuestro enfoque de «acudiré a él cuando lo necesite». En lugar de eso, Jesús nos reprende por nuestro propio bien.
Nos insta a arrepentirnos, lo cual no es posible a menos que percibamos que algo está mal. Él nos ha dicho exactamente cuál es nuestro problema: Pensamos que somos ricos, pero en realidad somos «infelices, miserables, pobres, ciegos y desnudos» (Apoc. 3: 17, NVI). Lee Apocalipsis 3: 20. ¿Qué se nos promete aquí y qué debemos hacer para recibir lo prometido? Esta es una imagen hermosa y extraordinaria. El Dios del universo quiere sentarse a comer con nosotros. Desea un compromiso y un diálogo en torno a una buena comida. Esa es la descripción de la relación estrecha y duradera que Jesús nos invita a tener con él. Jesús llama a la puerta de tu corazón y espera pacientemente. Tal vez hayas visto alguna ilustración que representa esa escena en la literatura infantil: un Salvador elegante y de elevada estatura llamando delicadamente a la puerta. Él no irrumpe en nuestra vida para obligarnos a relacionarnos con él. No se impone en tu tiempo ni en tu ajetreada vida. El tiempo es fugaz, así que, si oyes su llamado, abre la puerta. Él está esperando para entrar en tu vida.
Esta metáfora ilustra el tipo de relación que Jesús quiere tener con cada uno de nosotros. Ahora imagina el día en que te encuentres con Jesús cara a cara, cuando coloques tu corona a sus pies en adoración junto a una multitud incontable (Apoc. 4: 9-11; 5: 11-14). Cuando mires atrás e intentes recordar tus pruebas terrenales y notes lo pequeñas que fueron en comparación, ¿crees que en ese momento lamentarás el tiempo que pasaste con Jesús aquí en la Tierra? Jesús te está llamando ahora mismo, pero tienes que decidir abrirle tu corazón. ¿Cómo puede motivarte a tomar esa decisión pensar en la Cruz y en lo que significa?
Martes 21 de marzo
AMOR ETERNO
Después de describir nuestra condición apática, Jesús nos dice que esto debe ser superado. «Al que venza le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono» (Apoc. 3: 21). Para algunos de nosotros, el hecho de percibir nuestra condición débil y autosuficiente, aceptar la reprensión de Jesús, arrepentirnos y recibir el manto de justicia de Jesús con ojos que realmente ven, puede ser la batalla más grande que enfrentemos. Lo asombroso es que Jesús entiende nuestra condición apática y tibia, y se identifica con nosotros, aunque nunca fue espiritualmente tibio. Él dice: «Al que venza [...] como yo he vencido» (Apoc. 3: 21).
Puesto que murió para salvarnos, Jesús ha vencido el pecado y sus consecuencias eternas. Él entiende las batallas que enfrentamos contra el pecado y promete ayudarnos. Muchos personajes bíblicos respondieron a la invitación de Dios de tener una relación de pacto con él. Este es el tema central de toda la Escritura. Al observar sus historias, resulta claro que Dios interactuó con ellas de maneras diferentes en distintos momentos. ¿Qué nos enseñan estos relatos acerca de cómo interactúa Dios con las personas en diversas situaciones?
Génesis 2: 7; 3: 8–10 __________________________________________________________________________________________________________________________
Génesis 5: 24 _______________________________________________________________________________________________________________________________
Génesis 6: 13 ___________________________________________________________________________________________________________________________________
Génesis 12: 1–4 ________________________________________________________________________________________________________________________________
Ya sea que Dios caminara físicamente con sus criaturas humanas o que solo hablara con ellas, él siempre ha deseado estar cerca de la humanidad. Independientemente de cómo es tu relación actual con Dios, él anhela estar cerca de ti. Jeremías 31: 3 y 4 se refiere a esto en los siguientes términos: «Hace mucho se me apareció el Señor y me dijo: “Con amor eterno te he amado, por eso te atraje con bondad. Aún te edificaré, y serás edificada”».
Ya sea que tu día esté comenzando o terminando en este momento, Dios te está buscando y esperando para acercarte más a él. Quiere construir, o reconstruir, tu relación con él. Si esto no está sucediendo, no es por culpa suya, sino nuestra. ¿Qué cosas que están obstaculizando tu relación con Dios debes superar para evitar que eso siga sucediendo?
Miércoles 1° de abril
PERMANENCIA
Los discípulos siguieron a Jesús por las estrechas escaleras desde el aposento alto hasta la calle. Mientras caminaban juntos hacia el Getsemaní, en la que fue una de las noches más significativas de la historia de la Tierra, probablemente no advirtieron cuán conmovedoras fueron algunas de las últimas palabras que Jesús les dirigió mientras participaban de la última cena. ¿Qué dijo Jesús en Juan 15: 1 al 11? Estas palabras pronunciadas por Jesús describen cómo es una relación estrecha con Dios. La palabra permanecer se repite diez veces. Permanecer en Jesús es vivir en conexión con él. Al enfrentarse a la Cruz, Jesús no solo enfatizó la gran importancia de permanecer unidos a él, sino también expuso de forma clara y sencilla el aspecto práctico de lo que eso significa en nuestra vida.
Jesús es la Vid; nosotros, las ramas o sarmientos. Habrá fruto en nosotros como resultado de nuestra permanencia en él. No podemos producir ese fruto por nosotros mismos. Podría parecer que permanecemos en Jesús sin que ese sea el caso, pero la evidencia de que no estamos conectados a él es la falta de fruto en nuestra vida y la muerte de nuestras ramas. Si estamos marchitos, el Viñador finalmente cortará las ramas. Independientemente de que demos fruto o no, nuestras ramas serán podadas. Todos enfrentamos desafíos y momentos dolorosos. Si permanecemos en Jesús, esos momentos producirán más fruto a largo plazo. Dar fruto para su gloria, no para la nuestra, confirma que somos discípulos de Jesús. Permanecer en Jesús significa guardar sus mandamientos, que son un reflejo de su hermoso carácter de amor. Además, la permanencia en él produce gran gozo. Permanecer en Jesús significa hacer lo que él nos pide. «En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos.
Y estos no son difíciles de cumplir» (1 Juan 5: 3, NVI). Permanecer en Jesús es uno de los antídotos contra nuestra condición laodicense (Apoc. 3: 20; Juan 15: 4) y el gran secreto de una vida plena y con sentido en la Tierra y por la eternidad. Sin embargo, cuán fácilmente olvidamos este consejo de Jesús. En última instancia, Jesús nos dice a cada uno: «Como el Padre me amó, también yo los he amado. Permanezcan en mi amor» (Juan 15: 9). El amor de Jesús es la poderosa cuerda que nos atrae hacia él. Cuando conocemos este amor, nos sentimos profundamente movidos a responder a Dios y a los demás con amor.
Jueves 2 de abril
LA SAVIA
Permanecer en Cristo parece a veces muy difícil. Puede que sepamos qué necesitamos, pero la prisa de la vida nos arrastra como un torbellino y todo parece demasiado arduo. Seguir a Jesús puede parecer una carga insufrible, especialmente para quienes son presionados a ello por personas cuya versión de la religión es una rutina monótona basada en prácticas externas que no son fruto de un corazón convertido. Nada más lejos de lo que Dios desea, que es una relación cimentada en el amor mutuo, no solo en normas; una relación que ocurre en respuesta a la iniciativa divina y se basa en el amor y la libertad de elección.
A veces podemos estar parcialmente conectados a la Vid sin estar realmente unidos a ella con cada fibra de nuestro ser. Podemos asistir a la iglesia, orar y hacer lo correcto, aunque nos sentimos interiormente marchitos. Lo cierto es que no podemos fingir que permanecemos en Jesús, así como una rama no puede simular que está conectada a una vid. Dios nos amó primero. Él dio el primer paso. Nuestra respuesta es siempre una reacción a lo que Dios ha hecho primero por nosotros. Si observamos cómo sobrevive una vid al invierno, descubriremos un hecho fascinante: las yemas de las ramas se deshidratan y quedan aisladas del sistema de crecimiento hasta la primavera. Cuando el suelo se calienta, las raíces absorben agua y la savia fluye por el tronco hasta las yemas, iniciando así el crecimiento.
No habrá crecimiento sin la savia que fluye a través de la vid. La savia de una vid es como el Espíritu Santo en nuestra vida. Podemos ser como una rama muerta, pero cuando decidimos pasar tiempo con Dios, el Espíritu Santo se derrama en nosotros como la savia de las raíces y nos da vida para que empecemos a crecer. Así como necesitamos tomar la decisión de permanecer en Jesús, también debemos pedir que el Espíritu Santo (la savia) fluya en nuestra vida. Lee Lucas 11: 13, 1 Juan 4: 19 y Romanos 8: 9 al 11. ¿Cuál es el mensaje esencial de esos textos para nosotros? El Espíritu Santo es quien produce el crecimiento y asegura que florezcamos y permanezcamos conectados a la Vid.
Necesitamos pedir diariamente la presencia del Espíritu Santo, quien está aquí con nosotros en la Tierra para:
• Ser nuestro Consolador (Juan 14: 16-18).
• Revelarnos a Jesús (Juan 15: 26).
• Convencernos de pecado (Juan 16: 7, 8).
• Guiarnos a toda la verdad (Juan 16: 13). Lee nuevamente esa lista. ¿Cómo puede influir cada aspecto de la obra del Espíritu Santo en tu relación con Dios?
Viernes 3 de abril
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Dios nos amaba antes de que naciéramos y tenía un plan para conocernos y para que lo conociéramos. Él nos busca como un buen Pastor a sus ovejas y nos invita a permanecer en él cada día. Solo tenemos que decidir responderle para que nuestra miseria y nuestra condición laodicense sean reemplazadas por sus maravillosos dones (ver Apoc. 3: 18, 19). Como ocurre con el desarrollo de las ramas de una vid, nuestra relación con Dios puede crecer lentamente o acelerarse como resultado de una lluvia muy necesaria. Independientemente del ritmo al que crezcamos y de la abundancia de frutos que se produzcan en nuestra vida, necesitamos recibir diariamente la «savia» del Espíritu Santo para asegurarnos de que seguimos conectados a Jesús. «“Estad en mí, y yo en vosotros”. El estar en Cristo significa recibir constantemente de su Espíritu, una vida de entrega sin reservas a su servicio.
El conducto de comunicación debe mantenerse continuamente abierto entre el hombre y su Dios. Como el sarmiento de la vid recibe constantemente de la savia de la vid viviente, así hemos de aferrarnos a Jesús y recibir de él por la fe la fuerza y la perfección de su propio carácter» (Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, p. 645). «¿Cómo puede el retoño seco y desconectado unirse a la cepa madre? ¿Cómo puede participar de la vida y del alimento de la vid viviente? Solo siendo injertado en ella y estableciendo con ella la más estrecha relación posible. Fibra a fibra, conducto a conducto, el sarmiento se aferra a la vid vivificante hasta que la vida de ella se une a él y este produce frutos como los de la vid» (Elena G. de White, Manuscrito 67, 1897).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Reflexiona acerca de tu vida. ¿Puedes identificar algún acontecimiento que te haya adormecido en una condición espiritual laodicense? Por el contrario, ¿qué experiencias te han acercado más a Dios?
2. Elena G. de White habla de «recibir constantemente de su Espíritu». ¿Con qué frecuencia oras pidiendo el Espíritu Santo? ¿Qué podría cambiar en tu vida si recibieras al Espíritu Santo todos los días?
3. ¿Qué podría cambiar si oráramos como iglesia por el Espíritu Santo con más fervor y regularidad?
4. Sé muy honesto, aunque te resulte doloroso, acerca de tu relación con Dios. ¿Qué necesitas hacer para tener con él la relación que él anhela, pero que tú obstaculizas? RESUMEN: Para empezar a disfrutar de una relación creciente con Dios, debemos antes considerar cómo es nuestra relación actual con él. Si es una relación laodicense o nuestras ramas no están floreciendo y fructificando, Jesús tiene la solución perfecta para nuestra condición espiritual: permanecer en él.
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

«Creciendo en nuestra relación con Dios» – Nina Atcheson
Tu relación con Dios es el aspecto más importante de tu vida. Por eso, es fundamental desarrollarla, fortalecerla y hacerla cada día más firme y significativa.
En este segundo trimestre de 2026, la lección de Escuela Sabática se centra en el tema de las relaciones, especialmente en tu conexión personal con Dios. Esta guía de estudio presenta un enfoque diferente, con un estilo más cercano, práctico y reflexivo.
Las lecciones están diseñadas para ayudarte a comprender que Dios es un ser personal que desea tener una relación íntima contigo. A través de cada estudio semanal, podrás profundizar tu vida espiritual, fortalecer tu fe y crecer en una comunión diaria con Él.
Lección 5: Para el 2 de mayo de 2026
CÓMO ESTUDIAR LA BIBLIA
Sábado 25 de abril
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 15: 1–8; Marcos 1: 35; 1 Crónicas 16: 11; Salmo 119: 105; Isaías 50: 4; 55: 1–13.
PARA MEMORIZAR: «Así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y prosperará en lo que le ordené» (Isa. 55: 11).
Piensa en la ocasión en que tuviste en tus manos tu primera Biblia. Tal vez eras niño y te la obsequió un pariente cristiano o la compraste tú mismo cuando ya eras adulto. Independientemente de cuánto tiempo hace que la tienes, considera el valor que das a ese libro sagrado. ¿Es una de tus posesiones más preciadas o das por sentado que tienes la Palabra viva de Dios al alcance de la mano? ¿Te cuesta ser constante en su lectura? ¿Te has preguntado alguna vez por dónde comenzar a leerla o cómo puedes leerla para acercarte más a Dios? Martín Lutero dijo en una ocasión: «Durante varios años he leído la Biblia dos veces al año. Si ella fuera un imponente árbol y todas sus palabras fueran pequeñas ramas, yo las habría tocado a todas con el anhelo de saber qué había en ellas y qué tenían para ofrecer».
Ya sea que estés dedicando cada día tiempo a la lectura provechosa de la Biblia o que esta permanezca casi siempre cerrada en un estante, lo cierto es que, mediante su estudio, todos podemos desarrollar nuestra relación con Dios. Esta semana exploraremos algunas maneras prácticas de estudiar apropiadamente la Palabra de Dios.
Domingo 26 de abril TIEMPO
¿Alguna vez has puesto el despertador un poco antes de lo habitual para leer la Biblia? ¿Has luchado en alguna ocasión para salir de la cama y luego, al mirar el reloj, has pensado: «Tengo apenas quince minutos para empezar el día; más vale que me dé prisa!»? ¿Alguna vez has hecho una breve oración o has hojeado un capítulo de la Biblia solo para tranquilizar tu conciencia, pero no tu corazón, antes de apresurarte a empezar el día? «Solo se obtiene un beneficio muy escaso de una lectura precipitada de las Sagradas Escrituras.
Uno puede leer toda la Biblia y quedarse, sin embargo, sin captar su belleza o comprender su sentido profundo y oculto» (Elena G. de White, El camino a Cristo, p. 133). Si bien es cierto que la lectura de la Biblia reporta bendiciones, es posible leerla de tapa a tapa y de una sola vez, sin obtener todo el provecho disponible en ella. Dios nos dio su inspirada y preciosa Palabra para que conociéramos más acerca de él y de nosotros mismos.
Cuando dedicamos tiempo a contemplar el indescriptible y hermoso carácter de Dios, y las maneras en las que ha interactuado con la humanidad a lo largo de la historia, solo podemos amarlo más. El registro de sus interacciones está allí, a nuestro alcance, pero debemos dedicar tiempo a Dios a través de la lectura de su Palabra (Hech. 17: 11). Considera las siguientes sugerencias: Pide a Dios que ponga en tu corazón el deseo de acercarte a él. Reclama las promesas que se encuentran en Jeremías 29: 13 y Salmo 37: 4. Invítalo a que te despierte antes de lo habitual o a que te ayude a apartar un momento de tu día para estar en comunión con él. Consagra tu tiempo a Dios. Sí, estás ocupado y siempre aparecen cosas urgentes, pero el tiempo dedicado a estar con Dios tiene un valor incalculable. Ve a un lugar tranquilo donde puedas estar a solas y lee el Salmo 46: 10. Lee la letra del himno «Salvador, a ti me rindo» (Himnario adventista, Nº 261) o cántalo como una ofrenda de alabanza dedicada a él. Piensa en las áreas de tu vida que tal vez no estén rendidas a Dios y ofrécelas a él.
Dedica tiempo a estar con Dios, aunque no sientas deseos de hacerlo. Así como es necesaria una decisión consciente y un plan de acción para ser una persona saludable (hacer ejercicio, alimentarse adecuadamente, etc.), se necesita una decisión consciente para tener una relación estrecha con Dios. Recuerda que los nuevos hábitos pueden tardar al menos 21 días en formarse, y que no podemos tener éxito sin la ayuda del Espíritu Santo. Lee nuevamente Juan 15: 1 al 8. ¿Qué nos dice Jesús acerca de nuestra necesidad de permanecer en él y por qué es tan importante para nuestra fe?
Lunes 27 de abril
UN LUGAR
Jesús es nuestro ejemplo perfecto en todas las cosas, incluyendo la devoción personal. ¿Qué nos dice Marcos 1: 35 acerca del tiempo que Jesús pasaba con Dios? Aunque solo se trata de un versículo, podemos aprender mucho del ejemplo de Jesús. Jesús solía apartarse del ajetreo y del bullicio de la vida cotidiana para dirigirse a un lugar solitario y tranquilo para pasar tiempo con su Padre antes de que amaneciera. Imagina la siguiente escena: Jesús sentado junto al mar de Galilea o en la ladera de una colina orando y en comunión con su Padre antes de que el mundo a su alrededor despertara. Este versículo describe el compromiso de Jesús con la oración y muestra que ella era una prioridad para él.
Ese tiempo dedicado a la oración fue, sin duda, lo que le dio fuerzas para afrontar todo lo que tuvo que soportar. Si Jesús necesitaba esto para comenzar cada día, ¡cuánto más nosotros! Dios nos dice: «Busca mi rostro», y espera que nuestra respuesta sea: «Tu rostro buscaré, Señor» (Sal. 27: 8). ¿Qué dice 1 Crónicas 16: 11 acerca de cómo debemos buscar a Dios? ¿Hay algún lugar tranquilo en tu casa o al aire libre donde puedas encontrarte cada mañana con Dios y sentarte a los pies de Jesús para aprender de su Palabra (Luc. 10: 39-42)? Si desarrollas el hábito de ir diariamente a un lugar determinado para pasar tiempo con Dios, será más probable que regreses allí cada día.
No te desanimes si una emergencia inesperada te lo impide alguna vez, pero no dejes pasar demasiado tiempo sin hacerlo. Recuerda que una relación duradera con Dios requiere una decisión diaria y que puedes empezar de nuevo hoy mismo. ¿Cuánto tiempo dedicaste la semana pasada a la oración y a la lectura de la Biblia? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de los cambios que podrías tener que hacer en tus prioridades?
Martes 28 de abril
EL ESTUDIO PROFUNDO DE LA BIBLIA
Aunque no es necesario ser un erudito para estudiar la Biblia, ¿cómo puedes hacerlo en profundidad? Orar: Es imposible exagerar la importancia de la oración como parte de tu estudio de la Biblia. Elena G. de White dice que no estamos solos cuando leemos la Biblia. Al invitar al Espíritu Santo a ser nuestro guía, rechazamos todas las distracciones y el Enemigo huye. «Nunca se debería estudiar la Biblia sin oración. Solo el Espíritu Santo puede hacernos sentir la importancia de lo que es fácil comprender, o impedir que nos apartemos del sentido de las verdades de difícil comprensión» (El conflicto de los siglos, p. 585). Leer y escribir: Podría decirse que la acción de escribir marca la diferencia entre la mera lectura de la Biblia y su estudio.
Escribir nos ayuda a desacelerar nuestros pensamientos, a reflexionar acerca de la Palabra de Dios y a interactuar con ella a un ritmo que permite la observación, la interpretación, la aplicación y el compromiso. La acción de escribir también contribuye a que nuestras ideas inicialmente dispersas sean puestas en orden y terminen volviéndose acciones concretas durante el día. Además, es más probable que recordemos algo que hemos escrito (Sal. 119: 15, 16). Si no puedes escribir, haz la prueba de leer la Biblia en voz alta, o escuchar su lectura, y eleva luego tus pensamientos a Dios como si se tratara de una oración. Compartir: Cuéntale a alguien lo que has aprendido.
Esto lo consolidará en tu mente y animará a la otra persona. Elige un libro breve de la Biblia para empezar (por ejemplo, Jonás, Marcos, Filipenses o 1 Juan) y avanza poco a poco. Este es un método sencillo que puedes aplicar a un versículo, a un pasaje o a un capítulo entero:
1. Ora para que el Espíritu Santo dirija tu mente y sensibilice tu corazón mientras lees.
2. Elige un versículo o un pasaje más extenso de la Biblia.
3. Escribe el pasaje o porciones destacadas mientras lees.
4. Vuelve a leer el pasaje mientras oras mentalmente y subraya las ideas clave.
5. Escribe lo que te dicen las ideas subrayadas.
6. Ora acerca de estas ideas pidiendo a Dios que influyan en tu relación con él.
7. Piensa con quién podrías compartir esto hoy.
«A medida que los hijos de Dios crezcan en la gracia, obtendrán cada vez más clara comprensión de su Palabra, y discernirán nueva luz y belleza en sus verdades sagradas. Esto ha venido sucediendo en la historia de la iglesia a lo largo de todas las edades, y así seguirá siendo hasta el fin» (Elena G. de White, El otro poder, p. 32). ¿Cómo has comprobado que el mensaje de la cita anterior se aplica a ti? Considera también el Salmo 119: 105.
Miércoles 29 de abril
UNA BENDICIÓN DOBLE
Hay muchas maneras de estudiar la Biblia: versículo por versículo, por capítulos, temas, palabras o libros completos. Podemos estudiarla con una concordancia y un diccionario bíblico o leerla en paralelo con la serie «El Gran Conflicto» (por ejemplo, leer los Evangelios junto con El Deseado de todas gentes) para obtener información adicional. Podemos dar un paseo por la naturaleza mientras escuchamos la lectura de la Biblia o reunirnos con un amigo o un grupo pequeño para estudiar juntos. Así como mantenemos vivas nuestras amistades al participar con ellas de actividades diversas y novedosas, deberíamos mantener fresco y vibrante nuestro encuentro diario con Dios utilizando diferentes métodos al estudiar la Biblia.
Siempre hay algo más que aprender. Algo que hará de tu estudio de la Biblia una experiencia vibrante es compartir con otros lo que has descubierto. Cuando explicamos lo que hemos aprendido, el proceso de sintetizar y compartir consolida nuestros pensamientos. Esto nos ayuda a retener el conocimiento. La doble bendición consiste en que, cuando compartimos con otros algo que hemos aprendido, la conversación espiritual resulta motivadora y enriquecedora para ambas partes. Aprendemos algo con mayor profundidad cuando lo compartimos con alguien.
También descubrirás que lo que estudias cada día no es solo un mensaje de Dios para ti, sino también para los demás. Lee Isaías 50: 4. ¿Qué nos dice este versículo sobre nuestra relación con Dios y sobre cómo esa relación puede influir en la manera en que tratamos a los demás? El tiempo que dedicamos cada día al estudio de la Biblia no solo nos fortalece, sino también nos permite animar a aquellas personas con las que entramos en contacto, convirtiéndose así en una doble bendición.
Nuestra vida espiritual se asemeja a un maratón. Pide al Señor que te ayude a seguir corriendo la carrera cristiana con constancia y a mantener tus ojos en la meta (Fil. 3: 14). No te desanimes si tu rendimiento ha sido bajo durante algún tiempo, pero haz los cambios necesarios para que tu relación con Dios sea vibrante gracias al estudio de la Biblia y la oración, ya que, como dice Juan, la vida eterna consiste en conocer a Dios cada día (Juan 17: 3). Nuestro compromiso diario de permanecer en él y en su Palabra transforma la vida. Lee el texto para memorizar de esta semana y medita acerca de su significado. ¿Qué estás estudiando en este momento? ¿Con quién podrías compartirlo?
Jueves 30 de abril
¡CUÁN DULCE!
Piensa en tu postre favorito. Tal vez contiene miel como ingrediente endulzante. Si alguna vez probaste el panal de miel, sabes por experiencia cuán dulce es su suave textura mientras se deshace en tu boca. En el Salmo 119: 103 y 104, la Biblia es descrita metafóricamente como un delicioso panal: «¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. De tus mandamientos he adquirido inteligencia». ¿Qué significa la expresión «de tus mandamientos he adquirido inteligencia»? (Sal. 119: 104). ¿Por qué es importante esta idea para comprender lo que el estudio de la Biblia hace por nosotros? Las palabras de Dios son realmente dulces para nuestra alma y no se parecen a nada de lo que el mundo ofrece.
A diferencia de muchos postres, la dulzura de la Palabra de Dios sana nuestro espíritu y transforma nuestro carácter. Si has estado distante de Dios, puedes abrir con reverencia su Palabra y beber del agua viva, la única que te satisfará. En Isaías 55: 1 al 13, el profeta amplía el mensaje antes mencionado. Dedica algún tiempo a leer este capítulo y responde luego las siguientes preguntas: ¿Qué da el Señor a quienes acuden a él para alimentarse de su Palabra? ¿Qué invitación te hace Dios aquí? ¿Cuál es su desafío? ¿Cuál es su promesa?
La Palabra viva y poderosa de Dios llega directamente a nuestro corazón y nos desafía a crecer en Cristo solo en la medida en que dedicamos tiempo y esfuerzo a profundizar en ella con una actitud sumisa y humilde, y con la disposición a poner en práctica lo que enseña. ¿De qué manera concreta puedes «buscar al Señor mientras pueda ser ha‑ llado» (Isa. 55: 6)?
Viernes 1° de mayo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
El propósito del estudio de la Biblia es conocer a Dios y crecer en tu relación con él, porque en esto consiste la vida eterna, en estar con aquel a quien amamos (Juan 5: 39; 17: 3). El compromiso mutuo es parte de cualquier relación. Jesús dice, en Apocalipsis 3: 20, que desea entablar ese tipo de vínculo con nosotros para que podamos aprender más acerca de él, nuestro Creador. Debemos explorar constantemente la Biblia como un minero que busca gemas preciosas. Siempre hay algo más que espigar, no importa cuántas veces hayamos leído ciertas historias o pasajes bíblicos. «Cualquiera que sea el alcance intelectual del hombre, no crea ni por un instante que no necesita escudriñar cabalmente de continuo las Escrituras para obtener mayor luz.
Como pueblo, somos llamados individualmente a ser estudiantes de la profecía» (Elena G. de White, El otro poder, p. 34). No debemos pretender que la Biblia coincida con nuestras opiniones o pensamientos. «¿Cómo investigaremos las Escrituras? ¿Hemos de clavar las estacas doctrinales una por una y luego procurar que la Escritura se ajuste a nuestras opiniones establecidas? ¿O tomaremos nuestras ideas y conceptos de la Escritura y mediremos nuestras teorías desde todo ángulo por la Palabra de verdad? Muchos que leen y enseñan la Biblia no comprenden la preciosa verdad que están estudiando o enseñando. [...] Muchos dan a la Palabra de Dios un significado que se adecua a sus propias opiniones» (Elena G. de White, El otro poder, pp. 30, 31).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Con qué actitud sueles acercarte a la Biblia? ¿Hay algo que debas modificar? ¿Por qué es tan crucial una actitud de humildad y consagración a la Palabra?
2. ¿Hay alguna opinión preconcebida que debas abandonar para permitir que las Escrituras hablen por sí mismas? Si es así, ora acerca de ello ya mismo.
3. ¿Cómo puede el deseo de encontrar algo novedoso en la Biblia, especialmente con propósitos egoístas, convertirse en una piedra de tropiezo en la relación de una persona con Dios?
RESUMEN: El estudio personal de la Biblia está en el centro mismo de una relación vibrante y duradera con Dios. La Palabra de Dios habla a nuestra realidad actual de manera significativa, al igual que lo ha hecho a lo largo de la historia. Así como mantenemos viva cualquier amistad, debemos buscar formas de mantener viva nuestra vida devocional mientras permanecemos en Jesús, confiando en su promesa de que «mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y prosperará en lo que le ordené» (Isa. 55: 11).
