Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 10:
Para el 6 de diciembre de 2025
EL VERDADERO JOSUÉ
Sábado 29 de noviembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 10:1–13; Mateo 2:15; Josué 1:1–3; Hechos 3:22–26; Hebreos 3:7-4:11; 2 Corintios 10:3–5.
PARA MEMORIZAR: “Estas cosas les sucedieron por ejemplo, y fueron escritas para advertirnos a nosotros, a los que han llegado al fin del tiempo” (1 Cor. 10:11).
El libro de Josué da la sensación de que la vida de su principal protagonista humano apunta más allá de él mismo, a una realidad mucho mayor que el propio hombre. Vemos este principio en toda la Biblia. Lo vemos, por ejemplo, en la tierra de Canaán, símbolo de nuestra esperanza eterna en una tierra nueva. También, por supuesto, el servicio del Santuario terrenal apuntaba a una realidad mucho mayor: “Pero Cristo ya vino, y ahora es el Sumo Sacerdote de los bienes definitivos.
El Santuario donde él ministra es más grande y más perfecto, y no es hecho por mano de hombre; es decir, no es de este mundo” (Heb. 9:11). Surgen entonces las siguientes preguntas: ¿De qué manera apunta Josué a un cumplimiento futuro? ¿Cómo podemos estar seguros de que tal interpretación del libro es legítima? ¿Cuáles son los principios bíblicos que rigen la aplicación del libro de Josué a las realidades del Nuevo Testamento y a los acontecimientos del fin de los tiempos? Esta semana examinaremos los principios de interpretación bíblica relativos a la tipología.
Estudiaremos cómo la propia Biblia contiene indicadores de tipología y cómo la vida de Josué prefigura el ministerio del Mesías y apunta a realidades que tienen que ver con la iglesia y con la consumación de la historia humana.
Domingo 30 de noviembre
TIPOLOGÍA BÍBLICA
Estudia los siguientes textos bíblicos que se refieren a tipos o modelos y trata de definir qué es la tipología bíblica: Rom. 5:14; 1 Cor. 10:1-13; Heb. 8:5; 9:23. Estos pasajes bíblicos utilizan el término “tipo” (griego typos) o “antitipo” (griego antitypos) para referirse a la forma en que el escritor del Nuevo Testamento definió la relación entre un texto, acontecimiento o personaje del Antiguo Testamento y su significado para su propio tiempo o para el futuro.
La tipología es una interpretación específica acerca de personas, acontecimientos o instituciones que prefiguran a Jesús u otras realidades contenidas en el Evangelio. El tipo o modelo corresponde a su antitipo (la realidad representada o ilustrada por aquel) como un molde hueco (el tipo) refleja las características de su contenido (el antitipo). Así, el tipo o modelo bíblico fue moldeado según un diseño divino que había existido concretamente o conceptualmente en la mente de Dios, y sirve para moldear futuras copias o antitipos de ese modelo previo.
Es crucial entender que los escritores del Nuevo Testamento no atribuyeron al azar un significado tipológico a algunos textos del Antiguo Testamento. Un tipo del Antiguo Testamento siempre es confirmado como tal en los escritos proféticos antes de que adquiera un cumplimiento antitípico en el Nuevo Testamento. Observa cómo aparece David en el Antiguo Testamento y cómo es tipológicamente aplicado en el Nuevo. ¿Qué lecciones podemos aprender acerca del funcionamiento de la tipología a partir de este ejemplo?
1. David (Sal. 22:1, 14–18):_________________________________________________________________________________________
2. El nuevo David (Jer. 23:5; Isa. 9:5, 6; 11:1–5): ________________________________________________________________________
3. El David antitípico (Juan 19:24):___________________________________________________________________________________
Al examinar estos textos, descubrimos que el propio Antiguo Testamento proporciona la clave para identificar y aplicar los tipos en las Escrituras. Es decir, los escritores del Nuevo Testamento, cuya Escritura era el Antiguo Testamento, fueron inspirados por el Espíritu Santo para utilizar los tipos del Antiguo Testamento para revelar la “verdad presente” (2 Ped. 1:12), especialmente acerca de Jesús y su ministerio.
Lunes 1 de diciembre
TIPO Y ANTITIPO
Los intérpretes de la Biblia no pueden decidir arbitrariamente qué constituye un tipo bíblico, o cómo se aplica ese tipo particular en el Nuevo Testamento y más allá. La Biblia misma proporciona algunos controles y principios en cuanto a la aplicación de la tipología bíblica. Del mismo modo, el Nuevo Testamento despliega el cumplimiento antitípico de un tipo o modelo previo en tres fases distintas:
(1) en la vida de Cristo (el cumplimiento cristológico), (2) en la experiencia de la iglesia (el cumplimiento eclesiológico) y (3) al final de los tiempos (el cumplimiento escatológico). Podemos encontrar estos tipos y antitipos en toda la Biblia.
Ellos resultan muy útiles para mostrar a los lectores cómo entender las Escrituras y qué verdades enseña la Palabra de Dios acerca de Jesús, la salvación y la esperanza última que tenemos. Observa los siguientes tipos o modelos que aparecen en el Antiguo Testamento: Israel, el Éxodo y el Santuario. ¿Cómo se cumple cada uno de ellos en las tres fases antitípicas: la cristológica, la eclesiológica y la escatológica?
Israel
• Fase cristológica (Mat. 2:15):_________________________________________________________________
• Fase eclesiológica (Gál. 6:16):________________________________________________________________
• Fase escatológica (Apoc. 7:4-8, 14):___________________________________________________________
El éxodo
• Fase cristológica (Mat. 2:19–21):______________________________________________________________
• Fase eclesiológica (2 Cor. 6:17):_______________________________________________________________
• Fase escatológica (Apoc. 18:4):_______________________________________________________________
El Santuario
• Fase cristológica (Mat. 26:61; Juan 1:14; 2:21):_____________________________________________________
• Fase eclesiológica (1 Cor. 3:16, 17; 2 Cor. 6:16):_____________________________________________________
• Fase escatológica (Apoc. 3:12; 11:19; 21:3, 22):_____________________________________________________
“Puesto que las Escrituras tienen un solo Autor divino, sus diversas partes mantienen coherencia entre ellas. […] Todas las doctrinas de la Biblia concuerdan unas con otras; la interpretación de pasajes individuales armonizará con la totalidad de lo que la Biblia enseña sobre un tema dado” (Raoul Dederen, ed., Tratado de teología adventista del séptimo día, pp. 75, 76). ¿Qué haces cuando te resulta difícil entender el significado de ciertos textos bíblicos?
Martes 2 de diciembre
JOSUÉ COMO FIGURA TIPOLÓGICA
A la luz de la tipología bíblica, ¿qué significa el paralelismo existente entre la experiencia de Moisés y la de Josué? Ver Éxo. 3:1, 2; Jos. 1:1-3; Núm. 13:1, 2; Jos. 2:1; Éxo. 3:5; Jos. 5:15. Como descubrimos la primera semana, Josué se presenta como un nuevo Moisés que repite los pasos más significativos del Éxodo de Egipto en la vida de la segunda generación. Al igual que Moisés, es llamado a cumplir una misión mediante un encuentro personal con el Señor. Bajo el liderazgo de ambos, el renombre de Israel inspira temor entre las naciones. Moisés lidera a Israel en el cruce del Mar Rojo, mientras que Josué lo hace en el cruce milagroso del Jordán.
A ambos líderes se les recuerda la necesidad de la circuncisión y la importancia de la Pascua. El maná comienza a caer en tiempos de Moisés y termina con Josué. A ambos se les ordena quitarse el calzado. La mano extendida de ambos señala la victoria de Israel. Moisés da instrucciones para la distribución de la tierra y la institución de ciudades de refugio. Josué cumple esas instrucciones. Ambos dirigen un discurso de despedida a la nación y renuevan el pacto entre Dios y el pueblo al final de su ministerio.
Estudia Deuteronomio 18:15-19; 34:10-12; Juan 1:21; Hechos 3:22-26 y 7:37. ¿Quién cumplió la profecía de Moisés acerca de un profeta como él? ¿Cómo encaja Josué en el cuadro? La vida de Josué fue un cumplimiento parcial de la profecía hecha por Moisés (Deut. 18:15, 18). Sin embargo, esa profecía no tuvo su cumplimiento pleno o último en Josué, pues ella solo podía ser cumplida por el Mesías. Él conocía íntimamente al Padre (Juan 1:14, 18); era veraz y revelaba fielmente a Dios (Mat. 22:16; Luc. 10:22; Juan 14:6), quien, en efecto, puso sus palabras en labios de Jesús (Juan 14:24).
En consecuencia, tanto la vida de Moisés como la de Josué se convirtieron en tipos de Jesús, el Mesías venidero. ¿Qué importancia tiene Jesús en tu caminar con él? ¿Por qué debe ser él y lo que hizo por ti el fundamento de toda tu experiencia cristiana?
Miércoles 3 de diciembre
EL VERDADERO JOSUÉ COMO ANTITIPO
La historia de Josué debe verse a través del prisma de la tipología. Las guerras dirigidas por él son acontecimientos históricos que constituyen un segmento esencial de la historia de Israel. El objetivo de esas guerras era establecer a los israelitas en la Tierra Prometida, donde podrían disfrutar en paz de la herencia que les había sido asignada, y establecer una nueva sociedad basada en los principios de la Ley de Dios.
Más tarde, autores del Antiguo Testamento, como Isaías, presentan la obra del Mesías también como consistente en asignar las “heredades desoladas [a su pueblo]” (Isa. 49:8, RVA-2015), utilizando la misma terminología que es tan frecuente en el libro de Josué. Así como la tarea de Josué había sido repartir la tierra a los israelitas, el Mesías, representado como el nuevo Josué, asigna la herencia espiritual a un nuevo Israel.
Lee Hebreos 3:7-4:11. ¿Cómo confirma el Nuevo Testamento que Josué, el nuevo Moisés, es en sí mismo un tipo de Jesucristo? Los autores del Nuevo Testamento presentaron muchos aspectos del ministerio de Jesucristo en términos de la obra de Josué. Así como este entró en Canaán después de 40 años en el desierto, Jesús, el “Josué antitípico”, entró en su ministerio terrenal después de 40 días en el desierto (Mat. 4:1-11; Luc. 4:1‑13) y en su ministerio celestial después de 40 días en el desierto de esta tierra (Hech. 1:3, 9-11; Heb. 1:2).
Después del bautismo de Jesús en el río Jordán, su “cruce del Jordán” (Mat. 3:13‑17; Mar. 1:9-11), los escritores del Evangelio citan el Salmo 2:7 e Isaías 42:1; es decir, un salmo mesiánico y una canción acerca el Siervo sufriente de Dios (Mat. 3:17; Mar. 1:11; Luc. 3:22). Por consiguiente, a través de su bautismo, Jesús es presentado como el guerrero divino que librará las guerras de Dios contra las fuerzas del mal mediante una vida de obediencia fiel, incluso hasta la muerte.
Su vida y su muerte en la Cruz provocaron la expulsión de Satanás, dirigieron la conquista de nuestros enemigos espirituales, ofrecieron descanso espiritual a su pueblo y asignaron una herencia a los redimidos (Efe. 4:8; Heb. 1:4; 9:15). ¿Qué significa poder “descansar” en lo que Cristo ha hecho por nosotros? Es decir, ¿cómo podemos tener la seguridad de que Jesús ha derrotado a Satanás en nuestro favor?
Jueves 4 de diciembre
JOSUÉ Y NOSOTROS
Josué apunta como tipo o modelo más allá del ministerio de Jesucristo hacia un cumplimiento en la vida de la iglesia, el cuerpo de Cristo. ¿En qué sentido las guerras libradas por Israel bajo Josué prefiguran las luchas espirituales de la Iglesia? ¿En qué se diferencian? Ver 1 Tim. 1:18; 2 Tim. 4:7; Efe. 6:10-12; 2 Cor. 10:3-5; Hech. 20:32. Los escritores del Nuevo Testamento reconocen el cumplimiento eclesiológico (relativo a la iglesia) de la tipología de Josué.
Los miembros del cuerpo de Cristo, la iglesia, participan en una guerra espiritual contra las fuerzas del mal; no obstante, disfrutan del reposo de la gracia de Dios (Heb. 4:9-11) y de las bendiciones de su herencia espiritual. ¿Qué dicen estos textos acerca del cumplimiento final de la tipología de Josué? 1 Ped. 1:4; Col. 3:24; Apoc. 20:9; 21:3. El cumplimiento final y completo de la tipología de Josué ocurrirá en ocasión de la segunda venida de Jesucristo (aspecto apocalíptico/escatológico de la tipología).
La vida de Josué reflejaba a tal punto el carácter de Dios que ciertos aspectos de ella adquirieron un carácter profético que presagiaba la actividad y la persona del Mesías. Desde nuestra perspectiva histórica, el Mesías ya ha venido. Su ministerio no necesita ser prefigurado, pero seguimos teniendo el privilegio de reflejar su carácter: la gloria que Cristo anhelaba compartir con sus discípulos (Juan 17:22) y que puede llegar a ser nuestra si contemplamos el carácter de Cristo (2 Cor. 3:18). Cuanto más contemplamos a Jesús, más reflejamos la belleza de su carácter.
Esto es fundamental en nuestro caminar diario con Cristo. Por eso es tan importante dedicar tiempo al estudio diario de la Palabra y a reflexionar acerca de la vida, el carácter y las enseñanzas de Jesús. Somos transformados por la contemplación. Josué, el tipo o modelo, preguntó a los israelitas: “¿Hasta cuándo serán negligentes para ir a tomar posesión de la tierra que les dio el Señor, Dios de sus padres?” (Jos. 18:3). ¿Cómo formularía hoy esa pregunta Jesús, el antitipo de Josué?
Viernes 5 de Diciembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“La misión de Cristo no fue entendida por la gente de su tiempo. […] Las tradiciones, las máximas y los estatutos de los hombres ocultaron de su vista las lecciones que Dios se proponía transmitirles. Esas máximas y tradiciones llegaron a ser un obstáculo para la comprensión y práctica de la religión verdadera. Y cuando vino la Realidad, en la persona de Cristo, no reconocieron en él el cumplimiento de todos sus símbolos, la sustancia de todas sus sombras. Rechazaron a Cristo, el ser a quien representaban sus ceremonias, y se aferraron a sus mismos símbolos e inútiles ceremonias.
El Hijo de Dios había venido, pero ellos continuaban pidiendo una señal. Al mensaje: ‘Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado’, contestaron exigiendo un milagro. El Evangelio de Cristo era un tropezadero para ellos porque demandaban señales en vez de un Salvador. Esperaban que el Mesías probase sus aseveraciones por poderosos actos de conquista, para establecer su imperio sobre las ruinas de los imperios terrenales. Cristo contestó a esta expectativa con la parábola del sembrador. No por la fuerza de las armas, no por violentas interposiciones había de prevalecer el Reino de Dios, sino por la implantación de un nuevo principio en el corazón de los hombres” (Elena de White, Palabras de vida del gran Maestro, pp. 17, 18). “La iglesia necesita fieles Caleb y Josué que estén prontos a aceptar la vida eterna con la única condición que Dios impone: la obediencia. Nuestras iglesias sufren por falta de obreros.
Nuestro campo es el mundo. Necesitamos misioneros en las ciudades y los pueblos que están aún más subyugados por la idolatría que los paganos de Oriente, los cuales nunca vieron la luz de la verdad. El verdadero espíritu misionero ha abandonado las iglesias que hacen profesión de manera tan exaltada. El amor por las almas y el deseo de llevarlas al regazo de Cristo ha dejado de brillar en sus corazones. Buscamos trabajadores honestos. ¿Nadie responderá al clamor que se eleva de todos los rincones: ‘Pasa [...] y ayúdanos’ (Hech. 16:9)?” (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 156).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cómo te ayuda la tipología bíblica a comprender mejor el ministerio de Jesucristo en tu favor?
2. ¿En qué se parece nuestra guerra espiritual a la conquista de Canaán y en qué se diferencia de ella?
3. Reflexiona acerca del cumplimiento final de la tipología de Josué. ¿De qué manera la imagen de un mundo sin dolor, sufrimiento ni muerte nos imparte una esperanza real en medio de las luchas de la vida?
4. Josué reflejó el carácter de Dios hasta el punto de prefigurar el ministerio de Cristo. ¿Cuáles son algunas maneras prácticas en que puedes permitir que Jesús refleje su carácter en ti de manera más plena?
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 6:
Para el 7 de noviembre de 2026
LOS ESCRITOS PROFÉTICOS
Sábado 31 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 17:14; Isaías 13:1; Jeremías 36:17‑18; Romanos 16:22; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15; 2 Corintios 4:7.
PARA MEMORIZAR: «Todo lo que antes fue escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, para que por la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» (Rom. 15:4).
¿T e gustaría que te enseñaran una canción compuesta por Dios mismo? En Deuteronomio 32, Moisés puso por escrito la letra de su cántico siguiendo las instrucciones de Dios (Deut. 31:19-22). Normalmente no asociamos los escritos proféticos con canciones, aunque muchos de los salmos son, de hecho, canciones inspiradas, a pesar de que sus letras no hayan sido dictadas por el Señor.
La Biblia describe tres formas principales en que los profetas comunicaban los mensajes de Dios: (1) oralmente; (2) por escrito; y (3) mediante acciones simbólicas o dramatizaciones. Esta semana nos centraremos en los escritos de la Biblia. La Escritura registra la Palabra de Dios tal y como fue expresada por sus mensajeros, incluyendo los sermones y los discursos de los profetas.
Pensemos en la variedad de estilos y géneros literarios de los escritos proféticos: narrativa, historia, poesía, lamentaciones y cartas, por nombrar solo algunos. Hombres y mujeres elegidos plasmaron en lenguaje humano lo que el Espíritu Santo les inspiró para comunicar. Esta semana veremos sus escritos, el uso de secretarios o asistentes literarios y lo que debe tenerse en cuenta al estudiar pasajes difíciles.
Domingo 1.° de noviembre
EL LLAMADO A ESCRIBIR
El primer método que Dios utilizó para transmitir mensajes a la humanidad fue la comunicación oral directa; es decir, voces audibles, sueños o mensajes comunicados verbalmente por ángeles. No fue hasta la época de Moisés cuando las Escrituras registran la primera instrucción divina relativa a estas experiencias, que consistía en escribir en un «libro» lo que Dios había dicho. ¿Cuál es la primera mención de la escritura en la Biblia? Lee Éxodo 17:14. El Antiguo Testamento registra varios ejemplos de la orden dada por Dios a sus mensajeros para que preservaran por escrito sus palabras para su pueblo.
Al igual que a Moisés, se dijo a Jeremías: «Toma un rollo de libro y escribe en él todas las palabras que te hablé contra Israel y Judá, y contra todas las naciones, desde que empecé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy» (Jer. 36:2). También se le dijo por qué debía escribir las profecías: «Quizá la casa de Judá oiga todo el mal que pienso hacerles y se arrepientan de su mal camino, para que yo perdone su maldad y su pecado» (Jer. 36:3).
Las predicciones tenían el propósito de salvar al pueblo, no de satisfacer la curiosidad acerca del futuro. Los mensajeros de Dios escribieron en circunstancias muy diversas. Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia mientras estaba en el desierto. David compuso varios de sus salmos mientras era perseguido por Saúl (ver Sal. 52, 54, 57 y 59). Daniel escribió sus visiones mientras servía en las cortes de Babilonia y Medopersia. A diferencia de ello, Pablo escribió sus cartas a los efesios, filipenses, colosenses y a Filemón mientras estaba en prisión, y Juan puso por escrito el Apocalipsis cuando estuvo exiliado en Patmos.
Es evidente que los mensajeros de Dios impelidos a poner por escrito sus mensajes fueron asistidos por el Espíritu Santo independientemente de sus circunstancias. Es llamativo que todas las enseñanzas de Jesús fueron preservadas por escrito por aquellos a quienes Dios eligió para confiarles tan preciosas verdades. Esto muestra la certeza divina de que los mensajes inspirados por Dios serían fielmente registrados y preservados por sus mensajeros. ¿Cómo responderías a quien dijera que no podemos confiar en la Biblia porque no contamos con los manuscritos originales? ¿Por qué es ese un argumento débil?
Lunes 2 de noviembre
GÉNEROS Y ESTILOS LITERARIOS
La Biblia consta de diversos géneros y estilos literarios utilizados por los mensajeros inspirados por Dios. Algunos se asemejan a un diario (ver Núm. 33:1-49). A su vez, los libros de Daniel, Zacarías y Juan contienen ejemplos de escritura apocalíptica, caracterizada por su simbolismo, sus temas cósmicos y sus descripciones de seres celestiales además de otros rasgos distintivos. Lee Isaías 13:1. ¿Cómo se refiere la Biblia aquí al mensaje de Isaías? Las visiones recibidas por los profetas son a veces denominadas «oráculos»; es decir, comunicaciones o revelaciones de Dios (algunas versiones traducen la palabra hebrea original con la que comienza Isaías 13:1 como «carga»).
Las traducciones más recientes de la Biblia muestran que muchas visiones fueron escritas en forma poética, a menudo utilizando un recurso conocido como paralelismo, en el cual las líneas posteriores se repiten o, a veces, contrastan con las líneas anteriores. Por ejemplo: «En ese día el hombre mirará a su Creador, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel» (Isa. 17:7). «Creador» y «Santo» están en paralelo. De ese modo, una imagen literaria o identificación aporta información adicional acerca de otra. Los profetas también utilizaban recursos literarios como las metáforas (símbolos) y las hipérboles (exageraciones).
Para comprender y aplicar mejor sus mensajes, es importante reconocer el tipo de escritura que utilizaron. Otro estilo literario que se encuentra con frecuencia en las Escrituras es el «juicio del pacto». Por ejemplo, en Jeremías 2:4-9, el profeta presenta la denuncia legal de Dios contra su pueblo por haber transgredido las estipulaciones del pacto y no cumplir sus obligaciones. Utilizando imágenes de un tribunal, el autor retrata a Dios como el fiscal que expone los fundamentos de su acusación. Las Escrituras también contienen escritos proféticos, historia, canciones y parábolas. Dios ordenó a Jeremías que compusiera un libro con todos sus mensajes (Jer. 36:2), mientras que gran parte de los escritos del Nuevo Testamento consisten en cartas dirigidas a individuos o comunidades cristianas.
La Biblia no hace distinción alguna en materia de autoridad entre diferentes estilos. Las cartas de Pablo debían ser consideradas tan autoritativas como las de los profetas del Antiguo Testamento, pues el apóstol da evidencias claras en sus cartas de que eran documentos inspirados por el Espíritu Santo (ver 1 Cor. 7:10, 12, 40). Algunos estudiosos enfatizan el elemento humano en las Escrituras a expensas del divino. ¿Por qué es ese un camino que conduce a la ruina espiritual?
Martes 3 de noviembre
ASISTENTES LITERARIOS
Lee Jeremías 36:17-18 y Romanos 16:22. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso de asistentes literarios por parte de los escritores bíblicos? Jeremías mismo podría haber puesto por escrito lo que le fue revelado, pero, en lugar de ello, pidió a un escriba de confianza que registrara fielmente sus mensajes proféticos y los compartiera con los líderes de la nación. Él no es el único profeta bíblico que utilizó los servicios de un asistente literario para comunicar sus mensajes de origen divino.
En el Nuevo Testamento, aunque Tercio dice que escribió la epístola a los Romanos (Rom. 16:22), queda claro desde el comienzo del documento que escribió lo que Pablo le indicó. Tercio era el amanuense o secretario del apóstol, un asistente literario que ponía por escrito las palabras de Pablo. Esta práctica no era inusual para el apóstol, ya que concluye sus cartas a los colosenses y los tesalonicenses incluyendo su saludo autógrafo (Col. 4:18; 2 Tes. 3:17) como forma de autenticar todo el documento. Esto sugiere que confiaba en otra persona para que escribiera las cartas por él.
Puesto que esto podía suscitar dudas acerca de si la carta lo representaba correctamente —o, peor aún, sospechas de que no era suya—, Pablo agregaba su propia nota manuscrita al final como evidencia de autenticidad. Muchos comentaristas atribuyen la variación en el estilo literario en las cartas de Pablo al uso que hizo de asistentes. Se supone lo mismo respecto de las dos cartas de Pedro: «Aunque es un hecho que el estilo del lenguaje de 2 Pedro es diferente del de la primera epístola, puede explicarse razonablemente, pues es probable que Pedro —un palestino de poca cultura, cuya lengua materna era el arameo— sin duda recurrió a la ayuda de un secretario para la redacción de una epístola que fue escrita en griego.
Si Pablo, que manejaba la lengua griega con soltura, evidentemente usó secretarios, es aún más lógico suponer que Pedro hubiera buscado la ayuda de secretarios y que estos hubieran influido mucho en la redacción de sus cartas en griego» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1996], t. 7, p. 612). Esto sugiere que, aunque fiel a los pensamientos y a la intención de los mensajeros de Dios en materia de significado, el vocabulario y la construcción de las frases podrían reflejar las diferentes habilidades literarias de los ayudantes que empleaban. Los pensamientos de los mensajeros de Dios son el objeto de la inspiración divina, pero no necesariamente las palabras específicas utilizadas para expresar esos pensamientos inspirados.
Miércoles 4 de noviembre
FUENTES LITERARIAS
«Además de ser sabio, el Predicador enseñó sabiduría al pueblo. Consideró, y compuso muchos proverbios. Procuró hallar las palabras adecuadas, y lo que escribió fue recto y verdadero» (Ecl. 12:9-10). Este pasaje puede interpretarse en el sentido de que Salomón no fue el autor de todos los proverbios que registró. Bajo la inspiración de Dios, «consideró» muchos dichos y trató de encontrar «palabras adecuadas». De hecho, la descripción tan citada de la mujer virtuosa en Proverbios 31 es atribuida a la madre de un rey llamado Lemuel y no a Salomón (Prov. 31:1). La evidencia apunta también a la influencia de la literatura egipcia en los Proverbios.
Del mismo modo, los historiadores inspirados del Antiguo Testamento reconocen que consultaron archivos y otros registros para narrar fielmente la historia del pueblo de Dios. Lee 1 Reyes 11:41; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso que los escritores inspirados hacían a veces de fuentes no bíblicas? Esdras y Nehemías son otros ejemplos de escritores bíblicos que se basaron en registros históricos para documentar sus relatos. El primero incluye copias de cartas y decretos reales relacionados con Jerusalén y Persia (ver Esd. 4-7), mientras que Nehemías menciona los registros genealógicos que encontró e incorporó a su narración (ver Neh. 7:5-72).
Este hecho se observa también en el Nuevo Testamento. «Por lo que sucedió con Lucas, se deduce claramente que la Inspiración funciona en armonía con la operación natural de las facultades mentales sin prescindir de ellas. Aquí vemos a un autor inspirado, guiado por el Espíritu Santo, para examinar en forma diligente los registros ya escritos y los orales que había sobre la vida de Cristo; y luego, impulsado a organizar la información recopilada en una narración» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1995], t. 5, p. 654) Judas parece estar citando 1 Enoc 1:9, una obra judía intertestamentaria no canónica.
Pablo también citó a filósofos griegos sin identificarlos (ver Hech. 17:28; Tito 1:12). Aunque los escritores bíblicos a menudo se guiaban por revelaciones directas recibidas mediante visiones y sueños, esto no excluía que el Espíritu Santo también los guiara para seleccionar material de otras fuentes. ¿Por qué es importante tener esto presente?
Jueves 5 de noviembre
EL MENSAJE DIVINO Y LAS IMPERFECCIONES HUMANAS
¿Qué dice Pablo sobre el tesoro de Dios en 2 Corintios 4:7? Pablo dice que el tesoro de Dios ha sido confiado a «vasos de barro» (seres humanos), para que el poder de Dios se manifieste en contraste con nuestras debilidades. Las Escrituras revelan que, así como los mensajeros de Dios no fueron preservados sobrenaturalmente de los fracasos personales (Moisés, Elías, David, Jonás y Pedro, por ejemplo), sus escritos tampoco estuvieron exentos de las imperfecciones propias del entendimiento y la comunicación humanos. «La unión de lo divino y lo humano que se manifestó en Cristo existe también en la Biblia.
Las verdades reveladas son todas inspiradas divinamente; pero están expresadas en las palabras de los hombres y se adaptan a las necesidades humanas» (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 698). La humanidad de los mensajeros de Dios no es suprimida a causa de su llamado divino a comunicar los tesoros de la verdad, como escribió el apóstol Pablo en 2 Corintios 4:7. Tampoco parece que el Espíritu Santo considerara oportuno impedir que sus mensajeros hicieran declaraciones y escribieran palabras que hoy nos resultan difíciles de armonizar o explicar. Los versículos que representan esas dificultades son tan pocos que solo una mente muy estrecha tropezaría a causa de ellos.
Como cristianos que creemos en la Biblia, debemos rendirnos a la Palabra de Dios en la medida en que la entendemos y confiamos en el Señor, y a pesar de lo que aún no comprendemos. Algunas discrepancias pueden atribuirse a errores sin importancia cometidos por copistas posteriores, o a fuentes divergentes en las que se basaron los autores inspirados. Al considerar los pasajes problemáticos, debemos preguntarnos si comprendemos plenamente el significado de las palabras del escritor y si un estudio más profundo podría resolver la dificultad. Incluso si no somos capaces de resolver todos los aparentes errores o discrepancias, encontramos que son irrelevantes para la esencia del mensaje presentado.
Podemos confiar en que las verdades divinas de las Escrituras han sido reveladas y comunicadas fidedignamente a pesar de las imperfecciones de los mensajeros de Dios. ¿Por qué eligió Dios utilizar a seres humanos falibles en lugar de ángeles sin pecado como sus mensajeros?
Viernes 6 de noviembre
LOS ESCRITOS DE ELENA DE WHITE
La experiencia y los escritos de Elena de White son muy similares a los de los mensajeros bíblicos de Dios cuya obra hemos estudiado esta semana. Ella también recibió la comisión divina de poner por escrito lo que se le había revelado. Elena de White escribió en 1909: «Debido al accidente que casi me costó la vida, mi salud era débil y no podía escribir. […] Pero el ángel del Señor se me presentó una noche y me dijo: “Debes escribir lo que te comunico”. Le respondí: “No puedo escribir”. Él repitió la orden: “Escribe lo que te digo”. Decidí intentarlo, tomé con qué escribir, comencé a hacerlo y descubrí que podía registrar las palabras con facilidad» («Let Us Publish Salvation», The General Conference Bulletin, 31 de mayo de 1909, p. 225).
Al igual que los escritores bíblicos inspirados, Elena de White empleó asistentes literarios. Sus secretarios hacían el trabajo propio de los editores: ayudar a los autores a expresar sus ideas con claridad sin insertar ideas propias. No eran personas que escribían en lugar de ella ni coautores. Su trabajo dependía del material que la propia Elena de White producía, ya fuera de manera manuscrita u oral. En sus escritos, Elena de White también citaba y adaptaba material de otras fuentes literarias para presentar de manera más adecuada sus mensajes.
El hecho de que recomendara a sus lectores algunos de los libros que ella misma utilizó en tal sentido es evidencia de que no pretendía engañar a su público ni atribuirse la autoría de esos materiales citados o adaptados, sino que lo hacía porque encontraba en esas fuentes expresiones adecuadas para transmitir las verdades que deseaba comunicar. ¿Qué decir de las discrepancias o inexactitudes? «Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla», ella escribió. «Solo Dios es infalible» (Mensajes selectos, t. 1, p. 44). Sus escritos contienen algunas afirmaciones difíciles de entender o de armonizar con otras.
La humanidad de Elena de White no fue suprimida por su llamado divino. Como todos nosotros, ella también creció y maduró, como puede apreciarse en sus escritos. Como ya se ha dicho, Elena de White corrigió a quienes creían erróneamente que cada palabra que escribía provenía directamente del cielo. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro.
Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 3, pp. 66-67). Para conocer más acerca de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 3, pp. 102-145; William C. White, cartas en Apéndice C de Mensajes selectos, t. 3, pp. 528-544.
