Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 10:
Para el 7 de marzo de 2026
COMPLETOS EN CRISTO
Sábado 28 de febrero
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Colosenses 2; Hebreos 7:11; Isaías 61:3; 1 Corintios 3:6; Deuteronomio 31:24–26; Romanos 2:28, 29; 7:7.
PARA MEMORIZAR: “Por tanto, nadie los juzgue en comida o bebida, o en días de fiesta, nuevas lunas o sábados. Todo esto era sombra de lo que iba a venir, pero la realidad es Cristo” (Col. 2:16, 17).
¿T e han preguntado alguna vez por qué guardas el sábado? Incluso, es posible que el texto para memorizar de esta semana se haya utilizado como “evidencia” en contra de ello. Sin embargo, ese versículo no se refiere al cuarto Mandamiento, sino a los errores enseñados por algunos falsos maestros de la iglesia. ¿Cuáles eran esos errores? En primer lugar, Pablo los describe como “filosofías”, “vanas sutilezas”, “tradición de hombres”, “elementos del mundo” y “no según Cristo” (Col. 2:8).
Esta falsa enseñanza también implicaba la circuncisión y la observancia de las festividades religiosas judías (vers. 11, 16), ciertos rituales de purificación tradicionales del judaísmo, reglamentos relacionados con la comida (vers. 16, 21) y la adoración de ángeles o un intento de emular la adoración angélica (vers. 18). Por último, ella se basaba en “mandatos y enseñanzas de hombres” y posiblemente implicaba prácticas ascéticas (vers. 22, 23). Estos falsos maestros eran religiosos y sinceros, pero es evidente que entendían erróneamente el evangelio. Esta semana veremos por qué y descubriremos que el versículo para memorizar no tiene nada que ver con la observancia del séptimo día, o sábado semanal, de acuerdo con el cuarto Mandamiento. Estrategias y herramientas
Domingo 1 de marzo
LA SABIDURÍA Y EL CONOCIMIENTO DE DIOS
Job preguntó: “¿Dónde se halla la sabiduría? ¿Dónde mora el entendimiento?” (Job 28:12). Pablo responde: en Cristo, en quien “están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento” (Col. 2:3; comparar con 1 Cor. 1:30). Si tenemos a Cristo, lo tenemos todo, incluso “la plena seguridad de comprensión” del propósito de la vida (Col. 2:2). Por medio de él se ha revelado el misterio de Dios, que abarca todo el Plan de Salvación. Lee Colosenses 2:1-7. ¿Cuál fue el propósito de Pablo al escribir esta epístola? La palabra griega paraklēthōsin significa “confortado” (Col. 2:2).
El deseo de Pablo no era solo ayudar a los creyentes de Colosas a reconocer las falsas enseñanzas, sino también mantenerlos “unidos” (sumbibasthentes) en el amor cristiano. El tiempo verbal empleado en ambos casos –“confortado” y “unidos”– indica la confianza de Pablo en que esta epístola lograría su propósito. No obstante, él los elogia por “su buen orden y la firmeza de su fe en Cristo” (Col. 2:5). El término griego taxis, traducido como “orden”, se utiliza en el Nuevo Testamento en referencia a las órdenes sacerdotales de Aarón (Luc. 1:8; Heb. 7:11) y Melquisedec (Heb. 5:6, 10; 6:20; 7:11, 17), pero Pablo lo aplica aquí al orden en la iglesia (ver también 1 Cor. 14:40).
A veces se tiende a considerar el orden y la organización de la iglesia como una mera cuestión eclesiástica sin significado teológico. Pero, al prescribir un decoro adecuado en el culto (ver, por ejemplo, 1 Cor. 11) y especificar cómo debían ser seleccionados los ancianos y los diáconos (1 Tim. 3; Tito 1), Pablo tuvo mucho cuidado en preservar el orden en la iglesia. Estas medidas estaban destinadas a preservar y proclamar la sabiduría de Dios y las enseñanzas de la Biblia. Como resultado de la enseñanza correcta que los colosenses habían recibido de los asociados de Pablo, tenían una fe firme que no podía ser sacudida, pues descansaba sobre un sólido fundamento bíblico que los protegería de los errores promovidos por los falsos maestros. ¿Cuál ha sido tu experiencia con la necesidad de “orden” en tu propia vida espiritual?
Lunes 2 de marzo
ARRAIGADOS Y CRECIENDO EN CRISTO
El tema de Colosenses es una de las máximas más claras para la vida cristiana: “De la manera que han recibido al Señor Jesucristo, así anden en él” (Col. 2:6). Recibimos la salvación al aceptar a una Persona, no solo un conjunto de enseñanzas. No obstante, recibir a Jesús también incluye aceptar todas sus enseñanzas tal como fueron comunicadas a través de los apóstoles y profetas (ver Efe. 2:20). Por sobre todo, aceptar a Cristo significa morir al yo; es decir, una entrega completa del yo a Cristo. Jesús, la Palabra viviente, no puede ser separado de la Biblia, la Palabra escrita. Son las dos caras de una misma moneda. De hecho, solo es posible conocer a Jesús a través de la Escritura. Nosotros “andamos” o vivimos “en él”; es decir, permitimos que su Palabra y su Espíritu nos guíen en todas nuestras decisiones y prácticas. En Colosenses 2:7, Pablo compara metafóricamente a los cristianos con plantas.
Somos arraigados en Cristo al aceptarlo como nuestro Salvador y ordenar nuestra vida en armonía con su Palabra. Así es como llegamos a estar “confirmados en la fe”. ¿Cómo iluminan los siguientes pasajes la metáfora de la planta como símbolo de los creyentes? (Ver Isa. 61:3; Mat. 3:10; Luc. 8:11-15; 1 Cor. 3:6.) Pablo expone claramente las dos alternativas de los creyentes. Una consiste en ser como un “plantío del Señor” (Isa. 61:3) y permanecer completos en Cristo, aferrándose a él y a sus enseñanzas. La otra opción podría compararse con una planta artificial, real solo en apariencia, pero desprovista de vida.
Al adoptar filosofías y tradiciones humanas, somos llevados “cautivos” (Col. 2:8). Aunque Cristo nos ha libertado, podemos volver a ser esclavos (Gál. 5:1; comparar con Hech. 15:10). En resumen, aceptar enseñanzas que no son bíblicas significa rechazar a Cristo, adoptar un falso evangelio y reconocer a autoridades humanas en lugar y por encima de la autoridad de las Escrituras (ver Gál. 1:6-9). Esto era un peligro para la iglesia primitiva y sigue siéndolo hoy. ¿Cuál ha sido tu propia experiencia acerca de lo que significa morir al yo para recibir a Cristo? ¿Por qué debe ser un proceso continuo?
Martes 3 de marzo
CLAVADOS EN LA CRUZ
Lee Colosenses 2:11-15. ¿Qué problemas parece estar combatiendo Pablo aquí? Estos textos, especialmente Colosenses 2:14, suelen ser invocados erróneamente como argumento contra la observancia de la ley y del sábado, el séptimo día de la semana, el día bíblico de reposo y adoración a Dios. Para ayudar a entender estos textos, los adventistas del séptimo día han propuesto dos interpretaciones principales. De acuerdo con la primera, las “ordenanzas” clavadas en la Cruz se refieren a la lista de cargos “desfavorables a nosotros”, a semejanza del texto que Pilato fijó a la cruz de Jesús (Mat. 27:37; Juan 19:19, 20). De acuerdo con la segunda interpretación, lo que fue clavado en la Cruz fue la ley ceremonial escrita por Moisés (ver Deut. 31:24-26).
Cuando consideramos el contexto más amplio del versículo, notamos que está hablando claramente de la ley ceremonial. Pablo también se refiere a la “circuncisión hecha sin mano” (Col. 2:11), es decir, “del corazón” (Rom. 2:28, 29; comparar con Deut. 30:16), en aparente contraste con la circuncisión física o corporal, que era una de las estipulaciones más importantes de la ley ceremonial (Lev. 12:3; comparar con Éxo. 12:48). Pablo conecta entonces este cambio interior con la acción de “despojarse de su cuerpo pecaminoso carnal” y con el bautismo por inmersión, mediante el cual nos identificamos con la muerte y la resurrección de Cristo (Col. 2:11, 12). Esta experiencia de conversión se asemeja a haber estado “muertos en pecados” y haber recibido “vida con Cristo”, quien “perdonó todos nuestros pecados” (Col. 2:13). La palabra “ordenanzas” (Col. 2:14) se refiere a disposiciones legales, ya sea seculares (Luc. 2:1; Hech. 17:7) o eclesiásticas (Hech. 16:4).
El único uso adicional de esta palabra griega en los escritos de Pablo designa a la ley ceremonial, que constituía un muro de separación entre judíos y gentiles (Efe. 2:14, 15). Puesto que Pablo ya se había referido al perdón de los pecados y a la transformación interior simbolizada por el bautismo, es poco probable que vuelva aquí a tratar ese tema mediante una metáfora diferente que no se utiliza en ningún otro lugar de las Escrituras. Más bien, Pablo enfatiza aquí un punto similar al expuesto en Efesios: que los creyentes gentiles de Colosas no necesitaban preocuparse por guardar la ley ceremonial, incluida la circuncisión, ni por las leyes de pureza que formaban parte de ella (comparar con Hech. 10:28, 34, 35).
Es evidente que Pablo no estaba sugiriendo que los Diez Mandamientos habían sido clavados en la Cruz, sobre todo en vista de que en otro lugar define el pecado como la transgresión de los Diez Mandamientos (Rom. 7:7).
Miércoles 4 de marzo
¿SOMBRA O REALIDAD?
Lee Colosenses 2:16-19. ¿Qué prácticas propias del judaísmo destaca Pablo aquí? Los eruditos no están de acuerdo acerca de cuáles eran exactamente los temas que Pablo estaba tratando aquí, pero podemos estar seguros de que la propia epístola proporciona bastante información sobre lo que parece haber sido una influencia divisiva de algunos conversos del judaísmo en esta iglesia predominantemente gentil (Col. 2:13). En otras palabras, algunos creyentes de origen judío insistían en la observancia de ciertas prácticas que no eran necesarias. Colosenses 2:16 enumera claramente una serie de prácticas judías regulares que aparentemente seguían siendo observadas entre algunos judíos convertidos al cristianismo. Los elementos de Colosenses 2:18 hallan cabida en el mismo contexto.
Jesús criticó las pretensiones de humildad entre los líderes religiosos (por ejemplo, Mat. 6:1, 5, 7, 16). Sabemos, por los rollos de Qumrán, que los ángeles ocupaban un lugar destacado en algunas concepciones judías acerca del culto. En consecuencia, es muy probable que los problemas a los que Pablo se enfrentaba en Colosas fueran similares a los que tuvo que afrontar en otros lugares. Puesto que Colosenses 2:16 es tan frecuentemente malinterpretado, resulta importante considerarlo más detenidamente. Nótense los siguientes puntos: El uso que hace Pablo de la expresión “por tanto” indica que lo que sigue es una conclusión extraída de lo que dijo previamente.
Anteriormente, el apóstol había desechado la necesidad de la circuncisión literal, pues lo importante es la transformación interior (Col. 2:11-15). La expresión “comida y bebida” se refiere a las ofrendas que los israelitas llevaban al Templo. La especificación de “días de fiesta, nuevas lunas o sábados” (Col. 2:16) alude aparentemente a Oseas 2:11, donde se hace referencia a la misma secuencia de ocasiones sagradas del calendario litúrgico, incluidos los sábados ceremoniales (ver, por ejemplo, Lev. 23:11, 24, 32). Para entender este versículo es crucial la interpretación del propio Pablo; a saber, que tales celebraciones religiosas eran “sombra de lo que iba a venir, pero la realidad es Cristo” (Col. 2:17). Estos días ceremoniales, al igual que los sacrificios, señalaban la obra de Cristo (ver 1 Cor. 5:7; 15:23).
Por el contrario, el séptimo día semanal (sábado) fue instituido en el Edén, antes del pecado, y mucho antes de que fueran instituidos los sacrificios ceremoniales del Santuario; por lo tanto, no era una sombra que dejaría de tener sentido después de la Cruz. Aunque el texto en cuestión no se refiere a la observancia del sábado semanal ordenada en el cuarto Mandamiento, ¿cómo podrías aplicar el consejo de Pablo de no juzgar a los demás?
Jueves 5 de marzo
MANDAMIENTOS DE HOMBRES
Lee Colosenses 2:20-23. ¿Cómo entiendes las exhortaciones de Pablo a la luz de los demás elementos tratados en el mismo capítulo? Al igual que en su epístola a los Gálatas, Pablo califica la preocupación por observar las ceremonias judías como “elementos” o “rudimentos” “del mundo” (Col. 2:8, 20; comparar con Gál. 4:3, 9). En otras palabras, al igual que el Templo terrenal, estas cosas pertenecen a la Tierra, pero nuestra ciudadanía está en el Cielo. No necesitamos cargar con la ley ceremonial pues simplemente prefiguraba la realidad que ahora disfrutamos por medio de Cristo. Es decir, aunque originalmente instituidas por Dios, estas ordenanzas, habiendo cumplido su función, ya no son necesarias.
Puesto que todas estas regulaciones fueron abolidas en la Cruz, como lo indica el rasgamiento divino del velo del Templo (Mat. 27:51; comparar con Dan. 9:27), los cristianos, incluidos los provenientes del judaísmo, no están sujetos a estas regulaciones. Si nos sometiéramos a ellas, nos estaríamos identificando con este mundo pasajero, en contraste con el nuevo mundo que se nos promete en Cristo. En definitiva, esperamos “nuevo cielo y nueva tierra, donde mora la justicia” (2 Ped. 3:13) y no una mera renovación de este mundo. Aparte del hecho de que fariseos y escribas habían añadido requisitos humanos a las normas mosaicas (ver Mar. 7:1-13), la insistencia en perpetuar las ceremonias del Antiguo Testamento que anunciaban la persona y la obra de Cristo –y que, por ende, dejaron de tener sentido en la Cruz– ya no podía considerarse una exigencia divina, sino una imposición humana.
De hecho, ellas se estaban convirtiendo en una carga para la fe en lugar de favorecerla. Es fácil caer en la trampa de sentirse superior a otros por observar ciertas prácticas religiosas o, peor aún, de pensar que esta observancia es meritoria para la salvación. Algunos presuntos eruditos bíblicos han hecho a lo largo de la historia cristiana pronunciamientos religiosos acerca del significado del Texto Sagrado, ocupando así el lugar del Espíritu Santo como guía de los creyentes. Cristo mismo es la fuente de la que brota la verdad de las Escrituras, tal como la enseñaron Pablo y los demás escritores bíblicos. ¿Tenemos claro que nuestro único fundamento para la salvación es lo que Jesús ha hecho por nosotros, fuera de nosotros, en lugar de nosotros, e independientemente de lo que él hace en nosotros?
Viernes 6 de marzo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Como en los días de los apóstoles, los hombres intentan, por medio de tradiciones y filosofías, destruir la fe en las Escrituras. Así hoy, por los complacientes conceptos de la ‘alta crítica’, la evolución, el espiritismo, la teosofía y el panteísmo, el enemigo de la justicia está procurando llevar a las almas por caminos prohibidos. Para muchos, la Biblia es una lámpara sin aceite, porque han dirigido sus mentes hacia canales de creencias especulativas que traen falsos conceptos y confusión. La obra de la ‘alta crítica’ –al criticar, conjeturar y reconstruir– está destruyendo la fe en la Biblia como revelación divina. Está privando a la Palabra de Dios del poder de guiar, levantar e inspirar las vidas humanas. Por el espiritismo, multitudes son inducidas a pensar que el deseo es la mayor ley, que la licencia es libertad y que el hombre es responsable únicamente de sí mismo y ante sí mismo. “El seguidor de Cristo se encontrará con las ‘palabras persuasivas’ contra las cuales el apóstol advirtió a los creyentes de Colosas.
Se encontrará con interpretaciones espiritualistas de las Escrituras, pero no debe aceptarlas. Ha de oírsele afirmar claramente las verdades eternas de las Escrituras. Guardando sus ojos fijos en Cristo, caminará constantemente hacia adelante en la senda señalada, descartando todas las ideas que no están en armonía con su enseñanza. La verdad de Dios es el objeto de su contemplación y meditación. Considerará la Biblia como la voz de Dios que le habla directamente. Así encontrará la sabiduría divina” (Elena de White, Los hechos de los apóstoles, pp. 391, 392).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Qué significa que en Cristo “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” y que él “es la cabeza de todo principado y potestad” (Col. 2:9, 10)? Ver también Juan 1:1; Hebreos 1:3; 1 Pedro 3:22.
2. Probablemente todos hemos oído a alguien usar Colosenses 2:14 al 16 como argumento contra la observancia del séptimo día semanal (sábado). ¿Qué otros problemas, además de los que la lección de esta semana puso de manifiesto, implica el uso de estos textos para argumentar que ya no necesitamos guardar el cuarto Mandamiento?
3. ¿Qué opinas de quienes insisten en que deben ser observadas las prácticas ceremoniales del Antiguo Testamento? Independientemente del provecho espiritual que pudiera resultar de ello, ¿qué problemas surgen del hecho mismo de insistir en su obligatoriedad?
4. Como vimos anteriormente, Elena de White dijo que debemos considerar la Biblia “como la voz de Dios que nos habla directamente”. ¿Por qué debemos, entonces, guardarnos diligentemente de cualquier persona o cosa que debilite nuestra fe en la autoridad e inspiración de todas las Escrituras, incluso de algunos textos que podrían incomodarnos?
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 6:
Para el 7 de noviembre de 2026
LOS ESCRITOS PROFÉTICOS
Sábado 31 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 17:14; Isaías 13:1; Jeremías 36:17‑18; Romanos 16:22; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15; 2 Corintios 4:7.
PARA MEMORIZAR: «Todo lo que antes fue escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, para que por la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» (Rom. 15:4).
¿T e gustaría que te enseñaran una canción compuesta por Dios mismo? En Deuteronomio 32, Moisés puso por escrito la letra de su cántico siguiendo las instrucciones de Dios (Deut. 31:19-22). Normalmente no asociamos los escritos proféticos con canciones, aunque muchos de los salmos son, de hecho, canciones inspiradas, a pesar de que sus letras no hayan sido dictadas por el Señor.
La Biblia describe tres formas principales en que los profetas comunicaban los mensajes de Dios: (1) oralmente; (2) por escrito; y (3) mediante acciones simbólicas o dramatizaciones. Esta semana nos centraremos en los escritos de la Biblia. La Escritura registra la Palabra de Dios tal y como fue expresada por sus mensajeros, incluyendo los sermones y los discursos de los profetas.
Pensemos en la variedad de estilos y géneros literarios de los escritos proféticos: narrativa, historia, poesía, lamentaciones y cartas, por nombrar solo algunos. Hombres y mujeres elegidos plasmaron en lenguaje humano lo que el Espíritu Santo les inspiró para comunicar. Esta semana veremos sus escritos, el uso de secretarios o asistentes literarios y lo que debe tenerse en cuenta al estudiar pasajes difíciles.
Domingo 1.° de noviembre
EL LLAMADO A ESCRIBIR
El primer método que Dios utilizó para transmitir mensajes a la humanidad fue la comunicación oral directa; es decir, voces audibles, sueños o mensajes comunicados verbalmente por ángeles. No fue hasta la época de Moisés cuando las Escrituras registran la primera instrucción divina relativa a estas experiencias, que consistía en escribir en un «libro» lo que Dios había dicho. ¿Cuál es la primera mención de la escritura en la Biblia? Lee Éxodo 17:14. El Antiguo Testamento registra varios ejemplos de la orden dada por Dios a sus mensajeros para que preservaran por escrito sus palabras para su pueblo.
Al igual que a Moisés, se dijo a Jeremías: «Toma un rollo de libro y escribe en él todas las palabras que te hablé contra Israel y Judá, y contra todas las naciones, desde que empecé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy» (Jer. 36:2). También se le dijo por qué debía escribir las profecías: «Quizá la casa de Judá oiga todo el mal que pienso hacerles y se arrepientan de su mal camino, para que yo perdone su maldad y su pecado» (Jer. 36:3).
Las predicciones tenían el propósito de salvar al pueblo, no de satisfacer la curiosidad acerca del futuro. Los mensajeros de Dios escribieron en circunstancias muy diversas. Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia mientras estaba en el desierto. David compuso varios de sus salmos mientras era perseguido por Saúl (ver Sal. 52, 54, 57 y 59). Daniel escribió sus visiones mientras servía en las cortes de Babilonia y Medopersia. A diferencia de ello, Pablo escribió sus cartas a los efesios, filipenses, colosenses y a Filemón mientras estaba en prisión, y Juan puso por escrito el Apocalipsis cuando estuvo exiliado en Patmos.
Es evidente que los mensajeros de Dios impelidos a poner por escrito sus mensajes fueron asistidos por el Espíritu Santo independientemente de sus circunstancias. Es llamativo que todas las enseñanzas de Jesús fueron preservadas por escrito por aquellos a quienes Dios eligió para confiarles tan preciosas verdades. Esto muestra la certeza divina de que los mensajes inspirados por Dios serían fielmente registrados y preservados por sus mensajeros. ¿Cómo responderías a quien dijera que no podemos confiar en la Biblia porque no contamos con los manuscritos originales? ¿Por qué es ese un argumento débil?
Lunes 2 de noviembre
GÉNEROS Y ESTILOS LITERARIOS
La Biblia consta de diversos géneros y estilos literarios utilizados por los mensajeros inspirados por Dios. Algunos se asemejan a un diario (ver Núm. 33:1-49). A su vez, los libros de Daniel, Zacarías y Juan contienen ejemplos de escritura apocalíptica, caracterizada por su simbolismo, sus temas cósmicos y sus descripciones de seres celestiales además de otros rasgos distintivos. Lee Isaías 13:1. ¿Cómo se refiere la Biblia aquí al mensaje de Isaías? Las visiones recibidas por los profetas son a veces denominadas «oráculos»; es decir, comunicaciones o revelaciones de Dios (algunas versiones traducen la palabra hebrea original con la que comienza Isaías 13:1 como «carga»).
Las traducciones más recientes de la Biblia muestran que muchas visiones fueron escritas en forma poética, a menudo utilizando un recurso conocido como paralelismo, en el cual las líneas posteriores se repiten o, a veces, contrastan con las líneas anteriores. Por ejemplo: «En ese día el hombre mirará a su Creador, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel» (Isa. 17:7). «Creador» y «Santo» están en paralelo. De ese modo, una imagen literaria o identificación aporta información adicional acerca de otra. Los profetas también utilizaban recursos literarios como las metáforas (símbolos) y las hipérboles (exageraciones).
Para comprender y aplicar mejor sus mensajes, es importante reconocer el tipo de escritura que utilizaron. Otro estilo literario que se encuentra con frecuencia en las Escrituras es el «juicio del pacto». Por ejemplo, en Jeremías 2:4-9, el profeta presenta la denuncia legal de Dios contra su pueblo por haber transgredido las estipulaciones del pacto y no cumplir sus obligaciones. Utilizando imágenes de un tribunal, el autor retrata a Dios como el fiscal que expone los fundamentos de su acusación. Las Escrituras también contienen escritos proféticos, historia, canciones y parábolas. Dios ordenó a Jeremías que compusiera un libro con todos sus mensajes (Jer. 36:2), mientras que gran parte de los escritos del Nuevo Testamento consisten en cartas dirigidas a individuos o comunidades cristianas.
La Biblia no hace distinción alguna en materia de autoridad entre diferentes estilos. Las cartas de Pablo debían ser consideradas tan autoritativas como las de los profetas del Antiguo Testamento, pues el apóstol da evidencias claras en sus cartas de que eran documentos inspirados por el Espíritu Santo (ver 1 Cor. 7:10, 12, 40). Algunos estudiosos enfatizan el elemento humano en las Escrituras a expensas del divino. ¿Por qué es ese un camino que conduce a la ruina espiritual?
Martes 3 de noviembre
ASISTENTES LITERARIOS
Lee Jeremías 36:17-18 y Romanos 16:22. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso de asistentes literarios por parte de los escritores bíblicos? Jeremías mismo podría haber puesto por escrito lo que le fue revelado, pero, en lugar de ello, pidió a un escriba de confianza que registrara fielmente sus mensajes proféticos y los compartiera con los líderes de la nación. Él no es el único profeta bíblico que utilizó los servicios de un asistente literario para comunicar sus mensajes de origen divino.
En el Nuevo Testamento, aunque Tercio dice que escribió la epístola a los Romanos (Rom. 16:22), queda claro desde el comienzo del documento que escribió lo que Pablo le indicó. Tercio era el amanuense o secretario del apóstol, un asistente literario que ponía por escrito las palabras de Pablo. Esta práctica no era inusual para el apóstol, ya que concluye sus cartas a los colosenses y los tesalonicenses incluyendo su saludo autógrafo (Col. 4:18; 2 Tes. 3:17) como forma de autenticar todo el documento. Esto sugiere que confiaba en otra persona para que escribiera las cartas por él.
Puesto que esto podía suscitar dudas acerca de si la carta lo representaba correctamente —o, peor aún, sospechas de que no era suya—, Pablo agregaba su propia nota manuscrita al final como evidencia de autenticidad. Muchos comentaristas atribuyen la variación en el estilo literario en las cartas de Pablo al uso que hizo de asistentes. Se supone lo mismo respecto de las dos cartas de Pedro: «Aunque es un hecho que el estilo del lenguaje de 2 Pedro es diferente del de la primera epístola, puede explicarse razonablemente, pues es probable que Pedro —un palestino de poca cultura, cuya lengua materna era el arameo— sin duda recurrió a la ayuda de un secretario para la redacción de una epístola que fue escrita en griego.
Si Pablo, que manejaba la lengua griega con soltura, evidentemente usó secretarios, es aún más lógico suponer que Pedro hubiera buscado la ayuda de secretarios y que estos hubieran influido mucho en la redacción de sus cartas en griego» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1996], t. 7, p. 612). Esto sugiere que, aunque fiel a los pensamientos y a la intención de los mensajeros de Dios en materia de significado, el vocabulario y la construcción de las frases podrían reflejar las diferentes habilidades literarias de los ayudantes que empleaban. Los pensamientos de los mensajeros de Dios son el objeto de la inspiración divina, pero no necesariamente las palabras específicas utilizadas para expresar esos pensamientos inspirados.
Miércoles 4 de noviembre
FUENTES LITERARIAS
«Además de ser sabio, el Predicador enseñó sabiduría al pueblo. Consideró, y compuso muchos proverbios. Procuró hallar las palabras adecuadas, y lo que escribió fue recto y verdadero» (Ecl. 12:9-10). Este pasaje puede interpretarse en el sentido de que Salomón no fue el autor de todos los proverbios que registró. Bajo la inspiración de Dios, «consideró» muchos dichos y trató de encontrar «palabras adecuadas». De hecho, la descripción tan citada de la mujer virtuosa en Proverbios 31 es atribuida a la madre de un rey llamado Lemuel y no a Salomón (Prov. 31:1). La evidencia apunta también a la influencia de la literatura egipcia en los Proverbios.
Del mismo modo, los historiadores inspirados del Antiguo Testamento reconocen que consultaron archivos y otros registros para narrar fielmente la historia del pueblo de Dios. Lee 1 Reyes 11:41; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso que los escritores inspirados hacían a veces de fuentes no bíblicas? Esdras y Nehemías son otros ejemplos de escritores bíblicos que se basaron en registros históricos para documentar sus relatos. El primero incluye copias de cartas y decretos reales relacionados con Jerusalén y Persia (ver Esd. 4-7), mientras que Nehemías menciona los registros genealógicos que encontró e incorporó a su narración (ver Neh. 7:5-72).
Este hecho se observa también en el Nuevo Testamento. «Por lo que sucedió con Lucas, se deduce claramente que la Inspiración funciona en armonía con la operación natural de las facultades mentales sin prescindir de ellas. Aquí vemos a un autor inspirado, guiado por el Espíritu Santo, para examinar en forma diligente los registros ya escritos y los orales que había sobre la vida de Cristo; y luego, impulsado a organizar la información recopilada en una narración» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1995], t. 5, p. 654) Judas parece estar citando 1 Enoc 1:9, una obra judía intertestamentaria no canónica.
Pablo también citó a filósofos griegos sin identificarlos (ver Hech. 17:28; Tito 1:12). Aunque los escritores bíblicos a menudo se guiaban por revelaciones directas recibidas mediante visiones y sueños, esto no excluía que el Espíritu Santo también los guiara para seleccionar material de otras fuentes. ¿Por qué es importante tener esto presente?
Jueves 5 de noviembre
EL MENSAJE DIVINO Y LAS IMPERFECCIONES HUMANAS
¿Qué dice Pablo sobre el tesoro de Dios en 2 Corintios 4:7? Pablo dice que el tesoro de Dios ha sido confiado a «vasos de barro» (seres humanos), para que el poder de Dios se manifieste en contraste con nuestras debilidades. Las Escrituras revelan que, así como los mensajeros de Dios no fueron preservados sobrenaturalmente de los fracasos personales (Moisés, Elías, David, Jonás y Pedro, por ejemplo), sus escritos tampoco estuvieron exentos de las imperfecciones propias del entendimiento y la comunicación humanos. «La unión de lo divino y lo humano que se manifestó en Cristo existe también en la Biblia.
Las verdades reveladas son todas inspiradas divinamente; pero están expresadas en las palabras de los hombres y se adaptan a las necesidades humanas» (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 698). La humanidad de los mensajeros de Dios no es suprimida a causa de su llamado divino a comunicar los tesoros de la verdad, como escribió el apóstol Pablo en 2 Corintios 4:7. Tampoco parece que el Espíritu Santo considerara oportuno impedir que sus mensajeros hicieran declaraciones y escribieran palabras que hoy nos resultan difíciles de armonizar o explicar. Los versículos que representan esas dificultades son tan pocos que solo una mente muy estrecha tropezaría a causa de ellos.
Como cristianos que creemos en la Biblia, debemos rendirnos a la Palabra de Dios en la medida en que la entendemos y confiamos en el Señor, y a pesar de lo que aún no comprendemos. Algunas discrepancias pueden atribuirse a errores sin importancia cometidos por copistas posteriores, o a fuentes divergentes en las que se basaron los autores inspirados. Al considerar los pasajes problemáticos, debemos preguntarnos si comprendemos plenamente el significado de las palabras del escritor y si un estudio más profundo podría resolver la dificultad. Incluso si no somos capaces de resolver todos los aparentes errores o discrepancias, encontramos que son irrelevantes para la esencia del mensaje presentado.
Podemos confiar en que las verdades divinas de las Escrituras han sido reveladas y comunicadas fidedignamente a pesar de las imperfecciones de los mensajeros de Dios. ¿Por qué eligió Dios utilizar a seres humanos falibles en lugar de ángeles sin pecado como sus mensajeros?
Viernes 6 de noviembre
LOS ESCRITOS DE ELENA DE WHITE
La experiencia y los escritos de Elena de White son muy similares a los de los mensajeros bíblicos de Dios cuya obra hemos estudiado esta semana. Ella también recibió la comisión divina de poner por escrito lo que se le había revelado. Elena de White escribió en 1909: «Debido al accidente que casi me costó la vida, mi salud era débil y no podía escribir. […] Pero el ángel del Señor se me presentó una noche y me dijo: “Debes escribir lo que te comunico”. Le respondí: “No puedo escribir”. Él repitió la orden: “Escribe lo que te digo”. Decidí intentarlo, tomé con qué escribir, comencé a hacerlo y descubrí que podía registrar las palabras con facilidad» («Let Us Publish Salvation», The General Conference Bulletin, 31 de mayo de 1909, p. 225).
Al igual que los escritores bíblicos inspirados, Elena de White empleó asistentes literarios. Sus secretarios hacían el trabajo propio de los editores: ayudar a los autores a expresar sus ideas con claridad sin insertar ideas propias. No eran personas que escribían en lugar de ella ni coautores. Su trabajo dependía del material que la propia Elena de White producía, ya fuera de manera manuscrita u oral. En sus escritos, Elena de White también citaba y adaptaba material de otras fuentes literarias para presentar de manera más adecuada sus mensajes.
El hecho de que recomendara a sus lectores algunos de los libros que ella misma utilizó en tal sentido es evidencia de que no pretendía engañar a su público ni atribuirse la autoría de esos materiales citados o adaptados, sino que lo hacía porque encontraba en esas fuentes expresiones adecuadas para transmitir las verdades que deseaba comunicar. ¿Qué decir de las discrepancias o inexactitudes? «Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla», ella escribió. «Solo Dios es infalible» (Mensajes selectos, t. 1, p. 44). Sus escritos contienen algunas afirmaciones difíciles de entender o de armonizar con otras.
La humanidad de Elena de White no fue suprimida por su llamado divino. Como todos nosotros, ella también creció y maduró, como puede apreciarse en sus escritos. Como ya se ha dicho, Elena de White corrigió a quienes creían erróneamente que cada palabra que escribía provenía directamente del cielo. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro.
Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 3, pp. 66-67). Para conocer más acerca de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 3, pp. 102-145; William C. White, cartas en Apéndice C de Mensajes selectos, t. 3, pp. 528-544.
