Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 10:
Para el 7 de marzo de 2026
COMPLETOS EN CRISTO
Sábado 28 de febrero
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Colosenses 2; Hebreos 7:11; Isaías 61:3; 1 Corintios 3:6; Deuteronomio 31:24–26; Romanos 2:28, 29; 7:7.
PARA MEMORIZAR: “Por tanto, nadie los juzgue en comida o bebida, o en días de fiesta, nuevas lunas o sábados. Todo esto era sombra de lo que iba a venir, pero la realidad es Cristo” (Col. 2:16, 17).
¿T e han preguntado alguna vez por qué guardas el sábado? Incluso, es posible que el texto para memorizar de esta semana se haya utilizado como “evidencia” en contra de ello. Sin embargo, ese versículo no se refiere al cuarto Mandamiento, sino a los errores enseñados por algunos falsos maestros de la iglesia. ¿Cuáles eran esos errores? En primer lugar, Pablo los describe como “filosofías”, “vanas sutilezas”, “tradición de hombres”, “elementos del mundo” y “no según Cristo” (Col. 2:8).
Esta falsa enseñanza también implicaba la circuncisión y la observancia de las festividades religiosas judías (vers. 11, 16), ciertos rituales de purificación tradicionales del judaísmo, reglamentos relacionados con la comida (vers. 16, 21) y la adoración de ángeles o un intento de emular la adoración angélica (vers. 18). Por último, ella se basaba en “mandatos y enseñanzas de hombres” y posiblemente implicaba prácticas ascéticas (vers. 22, 23). Estos falsos maestros eran religiosos y sinceros, pero es evidente que entendían erróneamente el evangelio. Esta semana veremos por qué y descubriremos que el versículo para memorizar no tiene nada que ver con la observancia del séptimo día, o sábado semanal, de acuerdo con el cuarto Mandamiento. Estrategias y herramientas
Domingo 1 de marzo
LA SABIDURÍA Y EL CONOCIMIENTO DE DIOS
Job preguntó: “¿Dónde se halla la sabiduría? ¿Dónde mora el entendimiento?” (Job 28:12). Pablo responde: en Cristo, en quien “están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento” (Col. 2:3; comparar con 1 Cor. 1:30). Si tenemos a Cristo, lo tenemos todo, incluso “la plena seguridad de comprensión” del propósito de la vida (Col. 2:2). Por medio de él se ha revelado el misterio de Dios, que abarca todo el Plan de Salvación. Lee Colosenses 2:1-7. ¿Cuál fue el propósito de Pablo al escribir esta epístola? La palabra griega paraklēthōsin significa “confortado” (Col. 2:2).
El deseo de Pablo no era solo ayudar a los creyentes de Colosas a reconocer las falsas enseñanzas, sino también mantenerlos “unidos” (sumbibasthentes) en el amor cristiano. El tiempo verbal empleado en ambos casos –“confortado” y “unidos”– indica la confianza de Pablo en que esta epístola lograría su propósito. No obstante, él los elogia por “su buen orden y la firmeza de su fe en Cristo” (Col. 2:5). El término griego taxis, traducido como “orden”, se utiliza en el Nuevo Testamento en referencia a las órdenes sacerdotales de Aarón (Luc. 1:8; Heb. 7:11) y Melquisedec (Heb. 5:6, 10; 6:20; 7:11, 17), pero Pablo lo aplica aquí al orden en la iglesia (ver también 1 Cor. 14:40).
A veces se tiende a considerar el orden y la organización de la iglesia como una mera cuestión eclesiástica sin significado teológico. Pero, al prescribir un decoro adecuado en el culto (ver, por ejemplo, 1 Cor. 11) y especificar cómo debían ser seleccionados los ancianos y los diáconos (1 Tim. 3; Tito 1), Pablo tuvo mucho cuidado en preservar el orden en la iglesia. Estas medidas estaban destinadas a preservar y proclamar la sabiduría de Dios y las enseñanzas de la Biblia. Como resultado de la enseñanza correcta que los colosenses habían recibido de los asociados de Pablo, tenían una fe firme que no podía ser sacudida, pues descansaba sobre un sólido fundamento bíblico que los protegería de los errores promovidos por los falsos maestros. ¿Cuál ha sido tu experiencia con la necesidad de “orden” en tu propia vida espiritual?
Lunes 2 de marzo
ARRAIGADOS Y CRECIENDO EN CRISTO
El tema de Colosenses es una de las máximas más claras para la vida cristiana: “De la manera que han recibido al Señor Jesucristo, así anden en él” (Col. 2:6). Recibimos la salvación al aceptar a una Persona, no solo un conjunto de enseñanzas. No obstante, recibir a Jesús también incluye aceptar todas sus enseñanzas tal como fueron comunicadas a través de los apóstoles y profetas (ver Efe. 2:20). Por sobre todo, aceptar a Cristo significa morir al yo; es decir, una entrega completa del yo a Cristo. Jesús, la Palabra viviente, no puede ser separado de la Biblia, la Palabra escrita. Son las dos caras de una misma moneda. De hecho, solo es posible conocer a Jesús a través de la Escritura. Nosotros “andamos” o vivimos “en él”; es decir, permitimos que su Palabra y su Espíritu nos guíen en todas nuestras decisiones y prácticas. En Colosenses 2:7, Pablo compara metafóricamente a los cristianos con plantas.
Somos arraigados en Cristo al aceptarlo como nuestro Salvador y ordenar nuestra vida en armonía con su Palabra. Así es como llegamos a estar “confirmados en la fe”. ¿Cómo iluminan los siguientes pasajes la metáfora de la planta como símbolo de los creyentes? (Ver Isa. 61:3; Mat. 3:10; Luc. 8:11-15; 1 Cor. 3:6.) Pablo expone claramente las dos alternativas de los creyentes. Una consiste en ser como un “plantío del Señor” (Isa. 61:3) y permanecer completos en Cristo, aferrándose a él y a sus enseñanzas. La otra opción podría compararse con una planta artificial, real solo en apariencia, pero desprovista de vida.
Al adoptar filosofías y tradiciones humanas, somos llevados “cautivos” (Col. 2:8). Aunque Cristo nos ha libertado, podemos volver a ser esclavos (Gál. 5:1; comparar con Hech. 15:10). En resumen, aceptar enseñanzas que no son bíblicas significa rechazar a Cristo, adoptar un falso evangelio y reconocer a autoridades humanas en lugar y por encima de la autoridad de las Escrituras (ver Gál. 1:6-9). Esto era un peligro para la iglesia primitiva y sigue siéndolo hoy. ¿Cuál ha sido tu propia experiencia acerca de lo que significa morir al yo para recibir a Cristo? ¿Por qué debe ser un proceso continuo?
Martes 3 de marzo
CLAVADOS EN LA CRUZ
Lee Colosenses 2:11-15. ¿Qué problemas parece estar combatiendo Pablo aquí? Estos textos, especialmente Colosenses 2:14, suelen ser invocados erróneamente como argumento contra la observancia de la ley y del sábado, el séptimo día de la semana, el día bíblico de reposo y adoración a Dios. Para ayudar a entender estos textos, los adventistas del séptimo día han propuesto dos interpretaciones principales. De acuerdo con la primera, las “ordenanzas” clavadas en la Cruz se refieren a la lista de cargos “desfavorables a nosotros”, a semejanza del texto que Pilato fijó a la cruz de Jesús (Mat. 27:37; Juan 19:19, 20). De acuerdo con la segunda interpretación, lo que fue clavado en la Cruz fue la ley ceremonial escrita por Moisés (ver Deut. 31:24-26).
Cuando consideramos el contexto más amplio del versículo, notamos que está hablando claramente de la ley ceremonial. Pablo también se refiere a la “circuncisión hecha sin mano” (Col. 2:11), es decir, “del corazón” (Rom. 2:28, 29; comparar con Deut. 30:16), en aparente contraste con la circuncisión física o corporal, que era una de las estipulaciones más importantes de la ley ceremonial (Lev. 12:3; comparar con Éxo. 12:48). Pablo conecta entonces este cambio interior con la acción de “despojarse de su cuerpo pecaminoso carnal” y con el bautismo por inmersión, mediante el cual nos identificamos con la muerte y la resurrección de Cristo (Col. 2:11, 12). Esta experiencia de conversión se asemeja a haber estado “muertos en pecados” y haber recibido “vida con Cristo”, quien “perdonó todos nuestros pecados” (Col. 2:13). La palabra “ordenanzas” (Col. 2:14) se refiere a disposiciones legales, ya sea seculares (Luc. 2:1; Hech. 17:7) o eclesiásticas (Hech. 16:4).
El único uso adicional de esta palabra griega en los escritos de Pablo designa a la ley ceremonial, que constituía un muro de separación entre judíos y gentiles (Efe. 2:14, 15). Puesto que Pablo ya se había referido al perdón de los pecados y a la transformación interior simbolizada por el bautismo, es poco probable que vuelva aquí a tratar ese tema mediante una metáfora diferente que no se utiliza en ningún otro lugar de las Escrituras. Más bien, Pablo enfatiza aquí un punto similar al expuesto en Efesios: que los creyentes gentiles de Colosas no necesitaban preocuparse por guardar la ley ceremonial, incluida la circuncisión, ni por las leyes de pureza que formaban parte de ella (comparar con Hech. 10:28, 34, 35).
Es evidente que Pablo no estaba sugiriendo que los Diez Mandamientos habían sido clavados en la Cruz, sobre todo en vista de que en otro lugar define el pecado como la transgresión de los Diez Mandamientos (Rom. 7:7).
Miércoles 4 de marzo
¿SOMBRA O REALIDAD?
Lee Colosenses 2:16-19. ¿Qué prácticas propias del judaísmo destaca Pablo aquí? Los eruditos no están de acuerdo acerca de cuáles eran exactamente los temas que Pablo estaba tratando aquí, pero podemos estar seguros de que la propia epístola proporciona bastante información sobre lo que parece haber sido una influencia divisiva de algunos conversos del judaísmo en esta iglesia predominantemente gentil (Col. 2:13). En otras palabras, algunos creyentes de origen judío insistían en la observancia de ciertas prácticas que no eran necesarias. Colosenses 2:16 enumera claramente una serie de prácticas judías regulares que aparentemente seguían siendo observadas entre algunos judíos convertidos al cristianismo. Los elementos de Colosenses 2:18 hallan cabida en el mismo contexto.
Jesús criticó las pretensiones de humildad entre los líderes religiosos (por ejemplo, Mat. 6:1, 5, 7, 16). Sabemos, por los rollos de Qumrán, que los ángeles ocupaban un lugar destacado en algunas concepciones judías acerca del culto. En consecuencia, es muy probable que los problemas a los que Pablo se enfrentaba en Colosas fueran similares a los que tuvo que afrontar en otros lugares. Puesto que Colosenses 2:16 es tan frecuentemente malinterpretado, resulta importante considerarlo más detenidamente. Nótense los siguientes puntos: El uso que hace Pablo de la expresión “por tanto” indica que lo que sigue es una conclusión extraída de lo que dijo previamente.
Anteriormente, el apóstol había desechado la necesidad de la circuncisión literal, pues lo importante es la transformación interior (Col. 2:11-15). La expresión “comida y bebida” se refiere a las ofrendas que los israelitas llevaban al Templo. La especificación de “días de fiesta, nuevas lunas o sábados” (Col. 2:16) alude aparentemente a Oseas 2:11, donde se hace referencia a la misma secuencia de ocasiones sagradas del calendario litúrgico, incluidos los sábados ceremoniales (ver, por ejemplo, Lev. 23:11, 24, 32). Para entender este versículo es crucial la interpretación del propio Pablo; a saber, que tales celebraciones religiosas eran “sombra de lo que iba a venir, pero la realidad es Cristo” (Col. 2:17). Estos días ceremoniales, al igual que los sacrificios, señalaban la obra de Cristo (ver 1 Cor. 5:7; 15:23).
Por el contrario, el séptimo día semanal (sábado) fue instituido en el Edén, antes del pecado, y mucho antes de que fueran instituidos los sacrificios ceremoniales del Santuario; por lo tanto, no era una sombra que dejaría de tener sentido después de la Cruz. Aunque el texto en cuestión no se refiere a la observancia del sábado semanal ordenada en el cuarto Mandamiento, ¿cómo podrías aplicar el consejo de Pablo de no juzgar a los demás?
Jueves 5 de marzo
MANDAMIENTOS DE HOMBRES
Lee Colosenses 2:20-23. ¿Cómo entiendes las exhortaciones de Pablo a la luz de los demás elementos tratados en el mismo capítulo? Al igual que en su epístola a los Gálatas, Pablo califica la preocupación por observar las ceremonias judías como “elementos” o “rudimentos” “del mundo” (Col. 2:8, 20; comparar con Gál. 4:3, 9). En otras palabras, al igual que el Templo terrenal, estas cosas pertenecen a la Tierra, pero nuestra ciudadanía está en el Cielo. No necesitamos cargar con la ley ceremonial pues simplemente prefiguraba la realidad que ahora disfrutamos por medio de Cristo. Es decir, aunque originalmente instituidas por Dios, estas ordenanzas, habiendo cumplido su función, ya no son necesarias.
Puesto que todas estas regulaciones fueron abolidas en la Cruz, como lo indica el rasgamiento divino del velo del Templo (Mat. 27:51; comparar con Dan. 9:27), los cristianos, incluidos los provenientes del judaísmo, no están sujetos a estas regulaciones. Si nos sometiéramos a ellas, nos estaríamos identificando con este mundo pasajero, en contraste con el nuevo mundo que se nos promete en Cristo. En definitiva, esperamos “nuevo cielo y nueva tierra, donde mora la justicia” (2 Ped. 3:13) y no una mera renovación de este mundo. Aparte del hecho de que fariseos y escribas habían añadido requisitos humanos a las normas mosaicas (ver Mar. 7:1-13), la insistencia en perpetuar las ceremonias del Antiguo Testamento que anunciaban la persona y la obra de Cristo –y que, por ende, dejaron de tener sentido en la Cruz– ya no podía considerarse una exigencia divina, sino una imposición humana.
De hecho, ellas se estaban convirtiendo en una carga para la fe en lugar de favorecerla. Es fácil caer en la trampa de sentirse superior a otros por observar ciertas prácticas religiosas o, peor aún, de pensar que esta observancia es meritoria para la salvación. Algunos presuntos eruditos bíblicos han hecho a lo largo de la historia cristiana pronunciamientos religiosos acerca del significado del Texto Sagrado, ocupando así el lugar del Espíritu Santo como guía de los creyentes. Cristo mismo es la fuente de la que brota la verdad de las Escrituras, tal como la enseñaron Pablo y los demás escritores bíblicos. ¿Tenemos claro que nuestro único fundamento para la salvación es lo que Jesús ha hecho por nosotros, fuera de nosotros, en lugar de nosotros, e independientemente de lo que él hace en nosotros?
Viernes 6 de marzo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Como en los días de los apóstoles, los hombres intentan, por medio de tradiciones y filosofías, destruir la fe en las Escrituras. Así hoy, por los complacientes conceptos de la ‘alta crítica’, la evolución, el espiritismo, la teosofía y el panteísmo, el enemigo de la justicia está procurando llevar a las almas por caminos prohibidos. Para muchos, la Biblia es una lámpara sin aceite, porque han dirigido sus mentes hacia canales de creencias especulativas que traen falsos conceptos y confusión. La obra de la ‘alta crítica’ –al criticar, conjeturar y reconstruir– está destruyendo la fe en la Biblia como revelación divina. Está privando a la Palabra de Dios del poder de guiar, levantar e inspirar las vidas humanas. Por el espiritismo, multitudes son inducidas a pensar que el deseo es la mayor ley, que la licencia es libertad y que el hombre es responsable únicamente de sí mismo y ante sí mismo. “El seguidor de Cristo se encontrará con las ‘palabras persuasivas’ contra las cuales el apóstol advirtió a los creyentes de Colosas.
Se encontrará con interpretaciones espiritualistas de las Escrituras, pero no debe aceptarlas. Ha de oírsele afirmar claramente las verdades eternas de las Escrituras. Guardando sus ojos fijos en Cristo, caminará constantemente hacia adelante en la senda señalada, descartando todas las ideas que no están en armonía con su enseñanza. La verdad de Dios es el objeto de su contemplación y meditación. Considerará la Biblia como la voz de Dios que le habla directamente. Así encontrará la sabiduría divina” (Elena de White, Los hechos de los apóstoles, pp. 391, 392).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Qué significa que en Cristo “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” y que él “es la cabeza de todo principado y potestad” (Col. 2:9, 10)? Ver también Juan 1:1; Hebreos 1:3; 1 Pedro 3:22.
2. Probablemente todos hemos oído a alguien usar Colosenses 2:14 al 16 como argumento contra la observancia del séptimo día semanal (sábado). ¿Qué otros problemas, además de los que la lección de esta semana puso de manifiesto, implica el uso de estos textos para argumentar que ya no necesitamos guardar el cuarto Mandamiento?
3. ¿Qué opinas de quienes insisten en que deben ser observadas las prácticas ceremoniales del Antiguo Testamento? Independientemente del provecho espiritual que pudiera resultar de ello, ¿qué problemas surgen del hecho mismo de insistir en su obligatoriedad?
4. Como vimos anteriormente, Elena de White dijo que debemos considerar la Biblia “como la voz de Dios que nos habla directamente”. ¿Por qué debemos, entonces, guardarnos diligentemente de cualquier persona o cosa que debilite nuestra fe en la autoridad e inspiración de todas las Escrituras, incluso de algunos textos que podrían incomodarnos?
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

La esencia de la vida y del testimonio cristianos
Las cartas del apóstol Pablo a los corintios contienen un mensaje profundamente vigente para la iglesia de hoy. En medio de una sociedad marcada por la división, la inmoralidad y la idolatría, Pablo presenta una verdad inmutable: Jesucristo y su sacrificio en la cruz son el fundamento de la vida cristiana y la respuesta a los desafíos espirituales de cada generación.
En este estudio exploraremos cómo el evangelio transforma el carácter, fortalece la unidad de la iglesia, inspira el amor, promueve el uso correcto de los dones espirituales y nos prepara para la pronta venida de Cristo. A través de 1 y 2 Corintios descubriremos principios prácticos para vivir una fe auténtica, crecer en la gracia y mantenernos fieles al mensaje de la cruz en un mundo lleno de desafíos.
Lección 6: Para el 8 de agosto de 2026
DONES ESPIRITUALES
Sábado 1.° de agosto
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 12; Efesios 4: 11-13; 1 Corintios 13; 1 Pedro 4: 8-11; 1 Corintios 14: 27; Amós 3: 7.
PARA MEMORIZAR: «Sigan el amor, y procuren los dones espirituales, pero sobre todo que pro feticen» (1 Cor. 14: 1).
Al igual que el cuerpo humano, la iglesia es una, pero tiene muchos miem bros, cada uno con diferentes roles, funciones y dones. Empleados con amor, estos dones espirituales promueven un sentido de unidad que refleja el carácter del Dios trino. Esta semana examinaremos 1 Corintios 12-14 y su enseñanza acerca de los dones espirituales. Esta sección forma parte de una unidad un poco más am plia, en la que Pablo aborda el comportamiento cristiano esperado en el ámbito religioso (1 Cor. 11-14).
La principal preocupación de Pablo tiene que ver con el problema de las reuniones desordenadas. Su respuesta a este problema es que la iglesia es un todo cuyas partes tienen diferentes funciones que contribuyen a «la edificación del cuerpo de Cristo» (Efe. 4: 12). En resumen, Dios dio a la iglesia dones espirituales para promover la unidad a través de la diversidad. Sin duda, Pablo sigue teniendo en mente el problema de las facciones abor dado en los cuatro primeros capítulos de 1 Corintios, donde la respuesta a la falta de acuerdo entre los miembros de la iglesia es la unidad en Cristo. Ahora, desarrolla esa idea presentando su comprensión del papel de los dones espi rituales. Según Pablo, la unidad en Cristo y en el Espíritu es el único medio de evitar las divisiones.
Domingo 2 de agosto
DIVERSIDAD DE DONES
Pablo introduce un nuevo tema en 1 Corintios 12: 1 con la fórmula «acerca de». Los eruditos discuten si se refiere a los «dones espirituales» o a las «per sonas espirituales», ya que la expresión griega tōn pneumatikōn permite ambas interpretaciones. La traducción «dones espirituales» es preferible a la luz de 1 Corintios 12: 4, donde Pablo se refiere claramente a ellos. En 1 Corintios 12: 2-3, el apóstol señala que el primer don del Espíritu es la confesión audaz de que Jesús es el Señor.
En los tiempos del Nuevo Testamento, llamar Señor a Jesús equivalía a decir que el César no lo era (Hech. 17: 7; ver también Juan 19: 12, 15). Esto era considerado un acto de sedición contra el poder imperial y, por lo tanto, se lo castigaba con la muerte. Jesús y Pablo enfatizaron que la fe en Dios, incluso ante la persecución y la amenaza de muerte, es un don del Espíritu. En realidad, la fe es el más básico de los dones. No es, pues, de extrañar que ella ocupe el primer lugar en la lista de 1 Corintios 13: 13.
El hecho de que la fe es un don espiritual queda claro en 1 Corintios 12: 9. Sin embargo, hay muchos otros dones. El hecho de que el Espíritu Santo distribuya los diferentes tipos de dones «a cada uno en particular como él quiere» (1 Cor. 12: 11) demuestra que todos ellos son necesarios. Lee 1 Corintios 12: 1-6. ¿Cuál es el énfasis de este pasaje? La repetición de la palabra «diversos» en los versículos 4 y 5 enfatiza la multiplicidad de dones. Lo que Pablo denomina «dones espirituales» en 1 Co rintios 12: 1 es desarrollado en los versículos 4-6 desde tres ángulos diferentes, a saber: «dones» (jarisma); «servicios», o «ministerios» (diakonia); y «activi dades» (energēma).
Aunque estas palabras tienen significados diferentes, es importante no establecer una distinción demasiado marcada entre ellas en vista del paralelismo existente en el pasaje. También es necesario tener en cuenta que los dones espirituales tienen el propósito de promover la unidad basada en el carácter trino de Dios (ver también Efe. 4: 8-11). El Espíritu concede dones a los creyentes, mientras que Dios da a estos la capacidad de servir a Cristo en la comunidad de creyentes merced a esos dones (1 Cor. 12: 5-6). Cada cristiano recibe dones en particular (1 Cor. 12: 11), pero todos ellos deben beneficiar a la comunidad de creyentes como conjunto. Nota nuevamente el énfasis de Pablo en la unidad. ¿Por qué es tan impor tante para la iglesia?
Lunes 3 de agosto
UNIDAD EN LA DIVERSIDAD
El lenguaje de la unidad introducido en 1 Corintios 12: 4-6 («el Espíritu es el mismo», «el Señor es el mismo» y «Dios es el mismo») es desarrollado en el resto de 1 Corintios 12. Esto resulta evidente por el uso que hace Pablo de ex presiones como «el mismo Espíritu» (1 Cor. 12: 11), «el cuerpo es uno» (1 Cor. 12: 12), «un solo cuerpo» (1 Cor. 12: 12-13, 20), «un Espíritu» y «un mismo Espíritu» (1 Cor. 12: 13), «los miembros se preocupen los unos por los otros» (1 Cor. 12: 25).
Junto con el concepto de unidad, Pablo destaca la diversidad de miembros en el cuerpo de Cristo a través de expresiones como «muchos miembros» (1 Cor. 12: 12, 20), «fuimos todos bautizados» (1 Cor. 12: 13), «el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos» (1 Cor. 12: 14), «todo el cuerpo» (1 Cor. 12: 17), «cada miembro en el cuerpo» (1 Cor. 12: 18), «miembros del cuerpo» (1 Cor. 12: 22-23), «todos los miembros» (1 Cor. 12: 26). Este énfasis tanto en la unidad como en la diversidad indica que los dones espirituales tienen como objetivo promover la unidad a través de la diversidad.
Esta unidad en medio de la diversidad debe reflejar el carácter de Dios. El Padre es una persona, el Hijo es otra persona y el Espíritu Santo es otra. Los tres conservan su individualidad mientras trabajan juntos para edificar a la iglesia y darle poder para cumplir la misión (1 Cor. 12: 4-6; Efe. 4: 11-13). Lee 1 Corintios 12: 12–31. ¿Por qué la analogía de un cuerpo con muchas partes es apropiada para representar a la iglesia y a sus miembros? Una idea central en 1 Corintios 12 es que, aunque los miembros del cuerpo son individualmente muy diferentes entre sí (1 Cor. 12: 15-20), todos dependen unos de otros (1 Cor. 12: 21-26). Los pies dependen de los ojos para ver por dónde deben caminar; a su vez, los ojos no pueden tocar nada; solo las manos pueden hacerlo.
Además, la idea de que algunos miembros son más débiles (1 Cor. 12: 22) o menos honrosos (1 Cor. 12: 23) que otros es solo una impresión, ya que todos son necesarios (1 Cor. 12: 22). Desgraciadamente, existía entre los corintios la tendencia a valorar algunos dones y descuidar otros. Para evitar que cometieran este error, Pablo dirigió la atención de ellos al amor, el cual es «un camino aún más excelente» (1 Cor. 12: 31). En otras palabras, cualquier don resulta agradable para Dios si es empleado con sabiduría y amor. Lee las listas de dones en 1 Corintios 12: 8-10, 28, Romanos 12: 6-8 y Efesios 4: 11. ¿Cuál es tu don? ¿Cómo puedes utilizarlo para edificar el cuerpo de Cristo?
Martes 4 de agosto
«UN CAMINO MÁS EXCELENTE»
«El amor no es un don entre muchos; es el medio a través del cual todos los dones alcanzan su propósito final» (Carl P. Cosaert, «1 Corintios», Comentario bíblico Andrews [Doral, FL: IADPA, 2024], t. 2, p. 543). Lee 1 Corintios 13: 1-7 y 1 Pedro 4: 8-11. ¿Cuál es el papel del amor en lo que respecta a los dones espirituales? El capítulo 13 de 1 Corintios enseña que los dones espirituales solo pueden ser usados adecuadamente mediante el amor. Pablo inicia este capítulo aludiendo a los dones mencionados en el capítulo previo para enfatizar que carecen de valor si no están motivados por el amor.
Por lo tanto, el conocimiento (1 Cor. 12: 8) y la fe (1 Cor. 12: 9), incluso una fe «que trasladara los montes» (1 Cor. 13: 2), no son nada sin amor (1 Cor. 13: 2). Sin amor, la capacidad de hablar en lenguas (1 Cor. 12: 10, 28, 30) se reduce simplemente a «un metal que resuena o un platillo que hace ruido» (1 Cor. 13: 1, NVI). Del mismo modo, incluso el importante don de la profecía no es nada sin amor (1 Cor. 13: 2). En 1 Corintios 13: 4-7, Pablo se enfoca en definir el amor genuino diciendo en qué consiste; es decir, qué hace y qué no hace. Los verbos que eligió para caracterizar el amor indican que este no es tanto algo que sentimos como algo que practicamos.
En tal sentido, él dice que el amor (1) es paciente (NVI); (2) bon dadoso (NVI); (3) se regocija con la verdad (NVI); (4) todo lo sufre o disculpa (NVI); (5) todo lo cree; (6) todo lo espera; (7) todo lo soporta.
Por el contrario, el amor (1) no siente envidia; (2) no es jactancioso; (3) no es presumido ni or gulloso (NVI); (4) no se comporta con rudeza (NVI); (5) no busca lo suyo (no es egoísta, NVI); (6) no se irrita fácilmente; (7) no guarda rencor; (8) no se deleita en la maldad o injusticia (NVI).
Este total de 15 verbos proporciona una guía sólida para el comportamiento adecuado en la práctica de los dones. Cabe destacar que esta discusión acerca de la verdadera naturaleza del amor se encuentra precisamente entre 1 Corintios 12 y 14, donde Pablo aborda el conflicto relacionado con los dones espirituales.
De hecho, el amor es la clave para el uso sabio de ellos y es colocado junto a la fe y la esperanza, «pero el mayor es el amor» (1 Cor. 13: 13). ¿Por qué el amor es tan importante respecto de la fe? ¿Qué mejor manera de experimentar la realidad del amor de Dios que reflejarlo, por su gracia y mediante la oración, en nuestra relación con los demás?
Miércoles 5 de agosto
EL DON DE LENGUAS
¿Qué podemos decir del don de lenguas? En consonancia con la manifesta ción del don en otras partes de la Biblia (Mar. 16: 17; Hech. 2: 1-13; 10: 44-48; 19: 6), el don de lenguas en 1 Corintios es probablemente la capacidad otorgada por el Espíritu para hablar en idiomas diferentes del propio. Pablo incluye el don de lenguas en la lista de 1 Corintios 12: 8-10 (ver también 1 Cor. 12: 28, 30; 13: 1, 8) y también se refiere a él repetidamente en 1 Corintios 14.
De hecho, la palabra griega glōssa («lengua», o «idioma») aparece más de veinte veces en 1 Corintios 12-14, quince de ellas en el capítulo 14. Además de estas, la palabra griega heteroglōssos («otra lengua») también aparece en 1 Corintios 14: 21. Este gran número de referencias al don de lenguas sugiere que el asunto era de especial interés para Pablo. El mal uso y el abuso de este don por parte de la iglesia de Corinto causaron desorden y confusión en el culto público (1 Cor. 14: 23, 27, 33, 40). Lee 1 Corintios 14: 5, 13, 26-27 y 1 Corintios 12: 10 y 30. ¿Qué instrucción particular dio Pablo con respecto al don de lenguas? La razón por la que el don de hablar en lenguas debe ir acompañado del don de interpretarlas es que ellas deben resultar comprensibles (1 Cor. 14: 9); de lo contrario, no hay beneficio alguno en ese don (1 Cor. 14: 6).
Esto explica por qué Pablo puso tanto énfasis en la interpretación y la comprensión. Obviamente, no está criticando el don de lenguas en sí, sino (como veremos mañana) la importancia excesiva que los corintios le atribuían, lo que llevaba a descuidar el don de profecía. En este punto, es importante señalar que, aunque Pablo deseaba que todos los corintios pudieran hablar lenguas extranjeras (1 Cor. 14: 5), no esperaba que eso sucediera (1 Cor. 12: 10).
Por lo tanto, la idea de que «todos deben hablar en lenguas antes de reclamar el bautismo en el Espíritu Santo es una perversión de la enseñanza de Pablo en 1 Corintios 12 y 14» (George E. Rice, «Dones espiri tuales», Tratado de teología adventista del séptimo día [Florida: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2009], p. 697). ¿Hay personas en tu iglesia que hablan otros idiomas? ¿Cómo pueden usar esta habilidad para alcanzar a otras personas para Cristo? ¿Cómo puede este hecho ayudarnos a comprender la verdadera naturaleza de las lenguas a las que se refiere Pablo?
Jueves 6 de agosto
EL DON DE PROFECÍA
El don de profecía ocupa un lugar destacado en la discusión de Pablo acerca de los dones espirituales. Curiosamente, este don suele ser mencionado antes que el de lenguas (1 Cor. 12: 10, 28; 13: 8), el cual aparece primero en algunas ocasiones solo para enfatizar su importancia relativa en comparación con el de profecía (1 Cor. 14: 4-6, 22). Lee Efesios 4: 11-13 y 1 Corintios 14: 3-4. ¿Qué dicen estos pasajes acerca del propósito de los dones espirituales en general y del don de profecía en particular? El don de profecía tiene como objetivo edificar, exhortar y consolar (1 Cor. 14: 3; comparar con Hech. 15: 32).
Esto sugiere que la profecía no se refiere tanto a pre decir el futuro como a la manera apropiada de vivir en el presente. El verbo griego profēteuō puede significar «decir algo por adelantado» o «decir algo en nombre de otra persona». El primer sentido se observa en Hechos 2: 29-31 (comparar con Amós 3: 7), donde la idea de que David es un profeta se explica como la acción de «ver de antemano», o prever. El segundo sentido se advierte en Hechos 15: 32, donde Judas y Silas son identificados como profetas. Sin embargo, su «profecía» consistía en consolar y confirmar «a los hermanos con abundancia de palabra». Efesios 4: 11-13 señala que los dones espirituales no cesarían en la era apos tólica, sino que estarían presentes hasta el fin (Hech. 2: 39). Sin embargo, si alguien afirma ser profeta, debe ser evaluado según las Escrituras.
En términos generales, deben cumplirse cuatro reglas. Primero, las profecías o predicciones anunciadas por la persona deben cumplirse (Deut. 18: 22; Jer. 28: 8-9). Segundo, el mensaje debe concordar o estar en armonía con el de los profetas anteriores (Deut. 13: 1-3; Isa. 8: 20). Tercero, la vida o conducta de la persona debe demos trar un compromiso con Cristo (1 Juan 4: 1-3). Cuarto, Jesús dijo que los falsos profetas serían reconocidos por sus frutos (Mat. 7: 15-20). Esto también se aplica a los verdaderos profetas.
El libro de Apocalipsis indica que el don de profecía es una característica distintiva de la iglesia remanente (Apoc. 12: 17; 19: 10). Como adventistas del séptimo día, creemos que este don fue otorgado a Elena G. de White y que se pone de manifiesto en sus escritos. ¿Cuáles son las razones que tenemos para creer en el don profético de Elena G. de White? ¿Qué preguntas quedan acerca de su papel y autoridad?
Viernes 7 de agosto
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee, de Roswell F. Cottrell, «Introducción», en Primeros escritos (pp. 175-183), de Elena G. de White. «Que los hombres salgan a trabajar confiando en el Señor, y él irá con ellos convenciendo y convirtiendo almas. Un obrero puede ser un buen orador, otro un buen escritor, otro puede tener el don de la oración sincera y ferviente, otro el don del canto. Otro puede tener un poder especial para explicar la Palabra de Dios con claridad. Cada don se convertirá en un poder para Dios porque él coopera con el obrero. Dios da a uno la palabra de sabiduría, a otro conocimiento, a otro fe.
Pero todos deben trabajar bajo la misma autoridad. La diversidad de dones conduce a una diversidad de operaciones, “pero Dios, que efectúa todas las cosas en todos, es el mismo” (1 Cor. 12: 6). »Que nadie menosprecie los dones supuestamente menores. Que todos se pongan a trabajar. Que nadie cruce los brazos con incredulidad porque piensa que no puede hacer obras poderosas. Dejen de mirarse a sí mismos. Miren a su Líder. Con mansedumbre, sinceridad y amor, hagan lo que puedan» (Elena G. de White, «Depending on Christ», Review and Herald, 12 de abril de 1906, p. 8). «Todos necesitamos la ayuda que podemos recibir de otros. Dios obrará en otras mentes además de las nuestras.
Los diversos dones entregados a diferentes individuos deben combinarse para “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Efe. 4: 12). [...] »Siempre habrá obstáculos delante de nosotros, pero hemos de seguir a nuestro Líder y enfrentar nuestras dificultades en forma unida, tomados de la mano» (Elena G. de White, Alza tus ojos, p. 139).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Reflexiona acerca del don de profecía. ¿Por qué es más importante que el de lenguas si estas no son interpretadas? Si es necesario, lee nuevamente 1 Corintios 14 para recordar los argumentos de Pablo.
2. Habla en la clase acerca de la vida y el ministerio de Elena G. de White y de por qué nuestra iglesia cree que ella fue realmente una manifestación genuina del don de profecía. ¿Qué grandes bendiciones recibe la iglesia gracias a este don? ¿Cuáles son los desafíos para utilizar mejor este don?
3. Piensa en varias personas que te aman. ¿Cómo sabes que su amor para contigo es verdadero? ¿Qué te dice esto acerca de por qué Pablo habló tan to del amor en su discusión sobre los dones espirituales?
4. Por muy importante que sea el amor, ¿por qué no debe ser el único cri terio para juzgar si alguien dice la verdad y es digno de ser escuchado?
