Lección 11: Para el 13 de diciembre de 2025
MORANDO EN LA TIERRA
Sábado 6 de diciembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Josué 22; Efesios 6:7; Juan 7:24; Números 25; Proverbios 15:1; 1 Pedro 3:8, 9. PARA MEMORIZAR: “La respuesta amable calma la ira, pero la agresiva provoca el enojo” (Prov. 15:1, NVI).
La vida comunitaria puede originar disputas y tensiones. Esto es especialmente cierto en una comunidad como la iglesia, donde personas de diferentes orígenes, estratos sociales y culturas trabajan juntas por un propósito común. Esta semana estudiaremos Josué 22 y un desafío que surgió de un gran malentendido entre el pueblo. Al principio del libro, Josué ordenó a las tribus del este que cruzaran el Jordán y participaran en la conquista junto con las tribus del oeste del Jordán (Jos. 1:12-18).
Ahora que la tarea estaba cumplida, eran libres de regresar a su territorio. Sin embargo, en su camino de retorno, al llegar a los límites del Jordán, construyeron un altar que despertó preocupación entre las tribus del este. ¿Por qué es peligroso arribar a conclusiones apresuradas acerca del comportamiento de los demás? ¿Cómo podemos fomentar la unidad en la iglesia? ¿Por qué es importante tener presente el alcance más amplio de nuestra vocación y no dejarnos distraer por ella? Éstas son algunas de las cuestiones que abordaremos esta semana.
Domingo 7 de diciembre
COMPROMISO
Lee Josué 22:1-8. ¿Qué nos dicen estos versículos acerca del compromiso de los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés? Josué afirma que las tribus del otro lado del Jordán habían cumplido plenamente las obligaciones establecidas por Moisés y por él mismo, lo que había significado una importante dedicación y sacrificio en favor de la causa común de Israel. Lucharon junto a sus hermanos durante “todo este tiempo”, lo que en realidad significaba unos seis o siete años (comparar con Jos. 11:18; 14:10; Deut. 2:14).
Sus esposas e hijos permanecieron al este del Jordán y, aún así, ellos decidieron luchar lealmente junto a sus hermanos, afrontando la amenaza de las heridas y la muerte en la guerra. Estos versículos subrayan indirectamente la importancia de la unidad de la nación y de la tierra. También preparan el camino para la historia posterior, que en última instancia se refiere a la unidad. ¿Permanecerían las tribus israelitas unidas a pesar de la frontera natural que el Jordán representaba entre ellas? ¿Permitirían que la geografía definiera su identidad nacional o dejarían que su culto común al único Dios los preservara como su nación elegida, unida y fuerte bajo su conducción teocrática? Josué expuso la única manera en que tal fidelidad había sido posible: no sirvieron a sus compatriotas israelitas, sino al propio Dios, que les encargó su misión. Encontramos este mismo principio en el Nuevo Testamento.
El apóstol Pablo exhortó a los cristianos a prestar su servicio como si trabajaran para Dios y no solo para los seres humanos (ver Efe. 6:7; Col. 3:23; 1 Tes. 2:4). ¿Qué vocación más elevada puede existir que la de trabajar para el Creador del universo? A menudo enfrentamos desafíos y dificultades que pueden desanimarnos y tentarnos a abandonar la lucha. Sin embargo, podemos invocar el poder del Señor, quien promete estar con nosotros y nos capacita para hacer lo que nos pide. Si mantenemos nuestra vocación superior ante nosotros, podemos estar motivados para seguir adelante a pesar de los inevitables desafíos y desalientos que forman parte de nuestra existencia caída. Josué 22:5 y 6 dice que Josué apeló a las tribus que regresaban a su territorio para que permanecieran fieles al Señor y las bendijo. ¿Cómo cambiarían nuestras relaciones en la iglesia si oráramos más unos por otros?
Lunes 8 de diciembre
ACUSACIONES
Lee en Josué 22:9-20 la historia de las tribus que regresaron. ¿Qué acusaciones hicieron las tribus del Jordán Occidental contra las del Jordán Oriental? ¿Hasta qué punto tenían fundamento esas acusaciones? A diferencia del versículo 1, en el que las tribus del lado oriental son denominadas de la manera habitual (rubenitas, gaditas, etc.), aquí se utiliza una expresión diferente: “Los de Rubén”, “los de Gad” y “la media tribu de Manasés”, que contrasta con “los otros israelitas” (Jos. 22:11), por lo que representa una entidad diferente. En la narración, la expresión “toda la congregación (de Israel)” se refiere solo a las nueve tribus y media del Jordán occidental, lo que subraya la ruptura que se produjo entre los dos grupos.
De hecho, la cuestión que subyace en el relato es si las tribus del lado oriental del río podían ser consideradas israelitas. Cabría esperar una conclusión apacible de la historia. Sin embargo, la tensión surgió cuando se informó que las tribus del este erigieron un altar junto al Jordán. El texto no ofrece aquí ninguna razón para tal iniciativa ni describe la función del altar o la actividad específica relacionada con él. La ambigüedad acerca del significado de este altar se acrecienta si observamos los recuerdos del primer cruce del Jordán, en los capítulos 3 y 4, donde todo Israel entró por la ribera del Jordán para cruzar el río hacia Canaán.
En esta ocasión, una parte de Israel llegó hasta el Jordán para cruzar el río en dirección opuesta. En ambos casos fue erigida una estructura de piedras. La primera servía de monumento conmemorativo, mientras que la segunda es percibida como un impresionante altar. La pregunta que inevitablemente viene a la mente es: “¿Qué significan estas piedras?” (comparar con Jos 4:6, 22). ¿Fue este altar construido para realizar allí sacrificios o es solo un monumento conmemorativo? ¿Estaban estas otras tribus empezando a caer en la apostasía? El hecho de no consultar con Josué, Eleazar o los líderes de las tribus dio lugar a un malentendido que pudo desembocar en un terrible conflicto. ¿A qué se refieren Jesús y Pablo cuando nos exhortan a no juzgar a los demás? Lee Luc. 6:37; Juan 7:24; 1 Cor. 4:5. ¿Por qué es tan fácil arribar a conclusiones erróneas acerca de las motivaciones de otras personas?
Martes 9 de diciembre
PERSEGUIDOS POR EL PASADO
Lee nuevamente Josué 22:13-15 a la luz de Números 25. ¿Por qué los israelitas eligieron a Finees como jefe de la delegación enviada a las dos tribus y media? Antes de dar pleno crédito a los rumores acerca de lo que podía ser interpretado como una declaración de independencia, las nueve tribus y media, denominadas dos veces como “los hijos de Israel”, enviaron una delegación para aclarar la intención y el significado del altar. La comitiva estaba encabezada por Finees, hijo del sumo sacerdote Eleazar, quien sucedería a este tras su muerte (Jos. 24:33). Finees ya había adquirido cierta notoriedad como el sacerdote que puso fin al libertinaje de Israel en Baal Peor (Núm. 25).
“Lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de entre la congregación, tomó una lanza en su mano y fue tras el israelita a la tienda, y alanceó al hombre y a la mujer por sus vientres. Y cesó la mortandad de los israelitas” (Núm. 25:7, 8). Finees seguramente tenía alguna influencia. Los otros emisarios eran representantes de las nueve tribus y media que estaban al oeste del Jordán, cada uno de ellos jefe de una familia (literalmente, “jefe de la casa de su padre”) de entre las tribus de Israel. La delegación inició la acusación de sacrilegio y rebelión con la fórmula profética oficial “dice así”. La diferencia aquí fue que no era el Señor quien hablaba, sino “toda la congregación del Señor” (Jos. 22:16).
La comitiva lanzó la acusación de que Israel había cometido prevaricación, traición y rebelión. El término traducido aquí como “transgresión” es la misma palabra hebrea que se utilizó para describir el pecado de Acán (Jos. 7:1) y que aparece varias veces en los cinco primeros libros de Moisés (por ejemplo, Lev. 5:15; 6:2; Núm. 5:6, 12). Los ejemplos de Acán y Baal Peor servían como precedentes: uno por traición y el otro por rebelión. También expresaban el temor de las nueve tribus y media de que el acto de construir un altar no autorizado condujera a la apostasía, la idolatría y la inmoralidad, lo que provocaría la ira del Señor sobre toda la nación. Todos hemos tenido experiencias negativas que tienden a determinar nuestra manera de afrontar incidentes similares en el futuro. ¿Cómo puede la gracia de Dios ayudarnos a que esas experiencias pasadas no determinen la forma en que tratamos a nuestro prójimo en el presente?
Miércoles 10 de diciembre
UNA RESPUESTA AMABLE
Lee Josué 22:21-29 a la luz de Proverbios 15:1. ¿Qué podemos aprender de la respuesta de las tribus orientales? La respuesta de los acusados, tan directa y contundente como la acusación, constituye el núcleo temático y estructural del capítulo. Las tribus no respondieron precipitadamente a las acusaciones esgrimidas contra ellas, sino que escucharon en silencio. Dada la gravedad de las acusaciones, su paciencia es ejemplar, ya que ilustra el verdadero significado del proverbio: “La respuesta amable calma la ira, pero la agresiva provoca el enojo” (Prov. 15:1, NVI). La frase inicial de la defensa es una serie de nombres divinos atribuidos al Dios de Israel: “El Señor”, “Dios de los dioses”, “el Señor Todopoderoso” (Jos. 22:22).
La lista se repite dos veces con fuerza creciente, pues se convierte en un juramento solemne para disipar las dudas y falsas acusaciones que casi condujeron a una guerra civil en Israel. Los acusados estaban firmemente convencidos de que Dios conocía y comprendía plenamente la situación, y esperaban que la delegación llegara a la misma conclusión. Las dos tribus y media también asumieron su responsabilidad ante el Señor invocando su castigo sobre ellos mismos en caso de que hubieran cometido la falta que se les atribuía (comparar con Deut. 18:19; 1 Sam. 20:16). Seguidamente se produjo una sorprendente revelación que, por un lado, demostraba que la acusación carecía de fundamento (un altar no solo sirve para ofrecer sacrificios) y, por otro, revelaba su verdadera motivación.
El temor a ser separados de Israel, no la apostasía, había sido la verdadera motivación de su acción. Por lo tanto, la construcción del altar no era una evidencia de apostasía, como se había supuesto. Por el contrario, habían actuado motivados por el respeto reverente para con el Señor, la misma motivación de las tribus del Jordán occidental. La verdadera base de la unidad de Israel no era la geografía ni la extensión de la tierra recibida, sino su lealtad espiritual a las exigencias del Señor. La genuina preocupación de las tribus que residían al oeste del río también se puso de manifiesto cuando expresaron su auténtica alegría al comprobar la inocencia de las tribus del este. En lugar de sentirse derrotados por los argumentos de sus hermanos, mostraron auténtico regocijo porque sus sospechas resultaron erróneas. Se evitó así la guerra civil en Israel y se preservó la unidad de la nación. ¿Cómo manejas las falsas acusaciones? Comparte algunos de los principios que guían tu actitud. Para ello, consulta Salmo 37:3-6, 34, 37.
Jueves 11 de diciembre
RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS
Lee Josué 22:30-34. ¿De qué manera nos da este incidente algunas ideas acerca de cómo resolver conflictos y garantizar la unidad de la iglesia? (Comparar con Sal. 133; Juan 17:20-23; 1 Ped. 3:8, 9). La historia de Josué 22 contiene varios principios acerca de la comunicación provechosa que pueden aplicarse a las relaciones humanas cotidianas en la familia, la iglesia y la comunidad. 1. Cuando las cosas van mal, o parecen ir mal, lo mejor es comunicarse en lugar de reprimir nuestras observaciones hasta que exploten. Es bueno que el pueblo de Dios no permanezca indiferente cuando los problemas parecen surgir. Si las tribus del este del Jordán hubieran comunicado su intención de construir un altar conmemorativo, todo el asunto podría haberse evitado. 2. Aunque uno esté convencido de que está en lo cierto, no hay que extraer conclusiones precipitadas.
Las tribus del oeste del Jordán se apresuraron a creer el rumor que llegó a sus oídos y concluyeron erróneamente que las tribus del este del Jordán Oriental habían apostatado. 3. Es necesario hablar de los problemas reales o percibidos antes de actuar según las propias conclusiones. 4. Se debe estar dispuesto a hacer un sacrificio para lograr la unidad. Las tribus del oeste del Jordán estaban dispuestas a renunciar a parte de su asignación para dar cabida a las otras tribus si el hecho de estar al otro lado del Jordán era la causa de su supuesta apostasía. 5. Cuando te acusen, ya sea falsa o justamente, da una respuesta amable que aleje la ira. Responder a una acusación con otra nunca conducirá a la paz. Intenta comprender antes de intentar ser comprendido. 6. Alégrate y bendice a Dios cuando se restablezca la paz. Es maravilloso ver que la congregación israelita principal experimentó una alegría genuina cuando se enteraron de la verdadera motivación de las dos tribus y media. No estaban tan orgullosos de su opinión errónea como para no admitir que se habían equivocado.
Si las tribus del Jordán oriental hubieran apostatado, el pueblo de Israel habría aplicado los requerimientos punitivos prescriptos en el pacto. La unidad nunca puede ser un argumento para diluir la verdad o renunciar a los principios bíblicos. Sin embargo, la disciplina eclesiástica debe ser siempre el último recurso, no el primero, después de que hayan fracasado los intentos de reconciliación y asistencia pastoral basados en la Palabra de Dios. ¡Cuán diferentes serían nuestras iglesias si estos sencillos principios fueran aplicados sistemáticamente!
Viernes 12 de diciembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee las páginas 553-558 del capítulo “La repartición de Canaán” en el libro Patriarcas y profetas de Elena de White. “Si bien es importante, por un lado, que se evite la indiferencia al tratar con el pecado, es igualmente importante, por otro lado, que se eviten los juicios duros y las sospechas infundadas. […] La prudencia manifestada por los hijos de Rubén y sus compañeros es digna de imitación. En tanto que se esforzaban sinceramente por hacer progresar la causa de la verdadera religión, fueron juzgados erróneamente y censurados con severidad; pero no manifestaron resentimiento. Escucharon con toda cortesía y paciencia los cargos que sus hermanos les hacían, antes de tratar de defenderse, y luego les explicaron ampliamente sus móviles y demostraron su inocencia.
Así se arregló amigablemente la dificultad que amenazaba tener tan graves consecuencias. “Aun cuando se los acuse falsamente, los que están en lo justo pueden permitirse tener calma y ser considerados. Dios conoce todo lo que los hombres no entienden o interpretan mal, y con toda confianza podemos entregarle nuestro caso. Él vindicará la causa de los que depositan su confianza en él tan seguramente como sacó a luz la culpa de Acán. Los que son movidos por el espíritu de Cristo poseerán la caridad, que todo lo soporta y es benigna. “Dios quiere que haya unión y amor fraternal entre su pueblo. En la oración que elevó Cristo precisamente antes de su crucifixión pidió que sus discípulos fueran uno como él era uno con el Padre, para que el mundo creyera que Dios le había enviado.
Esta oración conmovedora y admirable llegaba a través de los siglos hasta nuestros días, pues sus palabras fueron: ‘Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos’ (Juan 17:20). Aunque no hemos de sacrificar un solo principio de la verdad, debemos procurar constantemente ese estado de unidad” (Elena de White, Patriarcas y profetas, pp. 557, 558).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cómo puede ayudarnos la exhortación de Pablo a estimar “a los demás como mejores a ustedes mismos” (Fil. 2:3, TLA) a no atribuir maldad infundadamente a nuestros hermanos en la fe?
2. ¿Por qué a menudo reaccionamos de forma exagerada ante una situación debido a nuestros fracasos o errores pasados? ¿Cómo podemos evitar esto?
3. Analiza la importancia de escuchar el punto de vista de los demás. ¿Cómo podemos desarrollar en nuestra iglesia la disposición a escuchar? (Comparar con Sant. 1:19).
4. Vivimos en una sociedad en la que las exigencias de la vida laboral, las responsabilidades familiares, los compromisos relacionados con la iglesia y otras obligaciones pueden parecer abrumadores. ¿Cómo puede el principio de hacer todo como para el Señor no solo hacernos más responsables, sino también darnos tranquilidad?
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

«Creciendo en nuestra relación con Dios» – Nina Atcheson
Tu relación con Dios es el aspecto más importante de tu vida. Por eso, es fundamental desarrollarla, fortalecerla y hacerla cada día más firme y significativa.
En este segundo trimestre de 2026, la lección de Escuela Sabática se centra en el tema de las relaciones, especialmente en tu conexión personal con Dios. Esta guía de estudio presenta un enfoque diferente, con un estilo más cercano, práctico y reflexivo.
Las lecciones están diseñadas para ayudarte a comprender que Dios es un ser personal que desea tener una relación íntima contigo. A través de cada estudio semanal, podrás profundizar tu vida espiritual, fortalecer tu fe y crecer en una comunión diaria con Él.
Lección 5: Para el 2 de mayo de 2026
CÓMO ESTUDIAR LA BIBLIA
Sábado 25 de abril
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 15: 1–8; Marcos 1: 35; 1 Crónicas 16: 11; Salmo 119: 105; Isaías 50: 4; 55: 1–13.
PARA MEMORIZAR: «Así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y prosperará en lo que le ordené» (Isa. 55: 11).
Piensa en la ocasión en que tuviste en tus manos tu primera Biblia. Tal vez eras niño y te la obsequió un pariente cristiano o la compraste tú mismo cuando ya eras adulto. Independientemente de cuánto tiempo hace que la tienes, considera el valor que das a ese libro sagrado. ¿Es una de tus posesiones más preciadas o das por sentado que tienes la Palabra viva de Dios al alcance de la mano? ¿Te cuesta ser constante en su lectura? ¿Te has preguntado alguna vez por dónde comenzar a leerla o cómo puedes leerla para acercarte más a Dios? Martín Lutero dijo en una ocasión: «Durante varios años he leído la Biblia dos veces al año. Si ella fuera un imponente árbol y todas sus palabras fueran pequeñas ramas, yo las habría tocado a todas con el anhelo de saber qué había en ellas y qué tenían para ofrecer».
Ya sea que estés dedicando cada día tiempo a la lectura provechosa de la Biblia o que esta permanezca casi siempre cerrada en un estante, lo cierto es que, mediante su estudio, todos podemos desarrollar nuestra relación con Dios. Esta semana exploraremos algunas maneras prácticas de estudiar apropiadamente la Palabra de Dios.
Domingo 26 de abril TIEMPO
¿Alguna vez has puesto el despertador un poco antes de lo habitual para leer la Biblia? ¿Has luchado en alguna ocasión para salir de la cama y luego, al mirar el reloj, has pensado: «Tengo apenas quince minutos para empezar el día; más vale que me dé prisa!»? ¿Alguna vez has hecho una breve oración o has hojeado un capítulo de la Biblia solo para tranquilizar tu conciencia, pero no tu corazón, antes de apresurarte a empezar el día? «Solo se obtiene un beneficio muy escaso de una lectura precipitada de las Sagradas Escrituras.
Uno puede leer toda la Biblia y quedarse, sin embargo, sin captar su belleza o comprender su sentido profundo y oculto» (Elena G. de White, El camino a Cristo, p. 133). Si bien es cierto que la lectura de la Biblia reporta bendiciones, es posible leerla de tapa a tapa y de una sola vez, sin obtener todo el provecho disponible en ella. Dios nos dio su inspirada y preciosa Palabra para que conociéramos más acerca de él y de nosotros mismos.
Cuando dedicamos tiempo a contemplar el indescriptible y hermoso carácter de Dios, y las maneras en las que ha interactuado con la humanidad a lo largo de la historia, solo podemos amarlo más. El registro de sus interacciones está allí, a nuestro alcance, pero debemos dedicar tiempo a Dios a través de la lectura de su Palabra (Hech. 17: 11). Considera las siguientes sugerencias: Pide a Dios que ponga en tu corazón el deseo de acercarte a él. Reclama las promesas que se encuentran en Jeremías 29: 13 y Salmo 37: 4. Invítalo a que te despierte antes de lo habitual o a que te ayude a apartar un momento de tu día para estar en comunión con él. Consagra tu tiempo a Dios. Sí, estás ocupado y siempre aparecen cosas urgentes, pero el tiempo dedicado a estar con Dios tiene un valor incalculable. Ve a un lugar tranquilo donde puedas estar a solas y lee el Salmo 46: 10. Lee la letra del himno «Salvador, a ti me rindo» (Himnario adventista, Nº 261) o cántalo como una ofrenda de alabanza dedicada a él. Piensa en las áreas de tu vida que tal vez no estén rendidas a Dios y ofrécelas a él.
Dedica tiempo a estar con Dios, aunque no sientas deseos de hacerlo. Así como es necesaria una decisión consciente y un plan de acción para ser una persona saludable (hacer ejercicio, alimentarse adecuadamente, etc.), se necesita una decisión consciente para tener una relación estrecha con Dios. Recuerda que los nuevos hábitos pueden tardar al menos 21 días en formarse, y que no podemos tener éxito sin la ayuda del Espíritu Santo. Lee nuevamente Juan 15: 1 al 8. ¿Qué nos dice Jesús acerca de nuestra necesidad de permanecer en él y por qué es tan importante para nuestra fe?
Lunes 27 de abril
UN LUGAR
Jesús es nuestro ejemplo perfecto en todas las cosas, incluyendo la devoción personal. ¿Qué nos dice Marcos 1: 35 acerca del tiempo que Jesús pasaba con Dios? Aunque solo se trata de un versículo, podemos aprender mucho del ejemplo de Jesús. Jesús solía apartarse del ajetreo y del bullicio de la vida cotidiana para dirigirse a un lugar solitario y tranquilo para pasar tiempo con su Padre antes de que amaneciera. Imagina la siguiente escena: Jesús sentado junto al mar de Galilea o en la ladera de una colina orando y en comunión con su Padre antes de que el mundo a su alrededor despertara. Este versículo describe el compromiso de Jesús con la oración y muestra que ella era una prioridad para él.
Ese tiempo dedicado a la oración fue, sin duda, lo que le dio fuerzas para afrontar todo lo que tuvo que soportar. Si Jesús necesitaba esto para comenzar cada día, ¡cuánto más nosotros! Dios nos dice: «Busca mi rostro», y espera que nuestra respuesta sea: «Tu rostro buscaré, Señor» (Sal. 27: 8). ¿Qué dice 1 Crónicas 16: 11 acerca de cómo debemos buscar a Dios? ¿Hay algún lugar tranquilo en tu casa o al aire libre donde puedas encontrarte cada mañana con Dios y sentarte a los pies de Jesús para aprender de su Palabra (Luc. 10: 39-42)? Si desarrollas el hábito de ir diariamente a un lugar determinado para pasar tiempo con Dios, será más probable que regreses allí cada día.
No te desanimes si una emergencia inesperada te lo impide alguna vez, pero no dejes pasar demasiado tiempo sin hacerlo. Recuerda que una relación duradera con Dios requiere una decisión diaria y que puedes empezar de nuevo hoy mismo. ¿Cuánto tiempo dedicaste la semana pasada a la oración y a la lectura de la Biblia? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de los cambios que podrías tener que hacer en tus prioridades?
Martes 28 de abril
EL ESTUDIO PROFUNDO DE LA BIBLIA
Aunque no es necesario ser un erudito para estudiar la Biblia, ¿cómo puedes hacerlo en profundidad? Orar: Es imposible exagerar la importancia de la oración como parte de tu estudio de la Biblia. Elena G. de White dice que no estamos solos cuando leemos la Biblia. Al invitar al Espíritu Santo a ser nuestro guía, rechazamos todas las distracciones y el Enemigo huye. «Nunca se debería estudiar la Biblia sin oración. Solo el Espíritu Santo puede hacernos sentir la importancia de lo que es fácil comprender, o impedir que nos apartemos del sentido de las verdades de difícil comprensión» (El conflicto de los siglos, p. 585). Leer y escribir: Podría decirse que la acción de escribir marca la diferencia entre la mera lectura de la Biblia y su estudio.
Escribir nos ayuda a desacelerar nuestros pensamientos, a reflexionar acerca de la Palabra de Dios y a interactuar con ella a un ritmo que permite la observación, la interpretación, la aplicación y el compromiso. La acción de escribir también contribuye a que nuestras ideas inicialmente dispersas sean puestas en orden y terminen volviéndose acciones concretas durante el día. Además, es más probable que recordemos algo que hemos escrito (Sal. 119: 15, 16). Si no puedes escribir, haz la prueba de leer la Biblia en voz alta, o escuchar su lectura, y eleva luego tus pensamientos a Dios como si se tratara de una oración. Compartir: Cuéntale a alguien lo que has aprendido.
Esto lo consolidará en tu mente y animará a la otra persona. Elige un libro breve de la Biblia para empezar (por ejemplo, Jonás, Marcos, Filipenses o 1 Juan) y avanza poco a poco. Este es un método sencillo que puedes aplicar a un versículo, a un pasaje o a un capítulo entero:
1. Ora para que el Espíritu Santo dirija tu mente y sensibilice tu corazón mientras lees.
2. Elige un versículo o un pasaje más extenso de la Biblia.
3. Escribe el pasaje o porciones destacadas mientras lees.
4. Vuelve a leer el pasaje mientras oras mentalmente y subraya las ideas clave.
5. Escribe lo que te dicen las ideas subrayadas.
6. Ora acerca de estas ideas pidiendo a Dios que influyan en tu relación con él.
7. Piensa con quién podrías compartir esto hoy.
«A medida que los hijos de Dios crezcan en la gracia, obtendrán cada vez más clara comprensión de su Palabra, y discernirán nueva luz y belleza en sus verdades sagradas. Esto ha venido sucediendo en la historia de la iglesia a lo largo de todas las edades, y así seguirá siendo hasta el fin» (Elena G. de White, El otro poder, p. 32). ¿Cómo has comprobado que el mensaje de la cita anterior se aplica a ti? Considera también el Salmo 119: 105.
Miércoles 29 de abril
UNA BENDICIÓN DOBLE
Hay muchas maneras de estudiar la Biblia: versículo por versículo, por capítulos, temas, palabras o libros completos. Podemos estudiarla con una concordancia y un diccionario bíblico o leerla en paralelo con la serie «El Gran Conflicto» (por ejemplo, leer los Evangelios junto con El Deseado de todas gentes) para obtener información adicional. Podemos dar un paseo por la naturaleza mientras escuchamos la lectura de la Biblia o reunirnos con un amigo o un grupo pequeño para estudiar juntos. Así como mantenemos vivas nuestras amistades al participar con ellas de actividades diversas y novedosas, deberíamos mantener fresco y vibrante nuestro encuentro diario con Dios utilizando diferentes métodos al estudiar la Biblia.
Siempre hay algo más que aprender. Algo que hará de tu estudio de la Biblia una experiencia vibrante es compartir con otros lo que has descubierto. Cuando explicamos lo que hemos aprendido, el proceso de sintetizar y compartir consolida nuestros pensamientos. Esto nos ayuda a retener el conocimiento. La doble bendición consiste en que, cuando compartimos con otros algo que hemos aprendido, la conversación espiritual resulta motivadora y enriquecedora para ambas partes. Aprendemos algo con mayor profundidad cuando lo compartimos con alguien.
También descubrirás que lo que estudias cada día no es solo un mensaje de Dios para ti, sino también para los demás. Lee Isaías 50: 4. ¿Qué nos dice este versículo sobre nuestra relación con Dios y sobre cómo esa relación puede influir en la manera en que tratamos a los demás? El tiempo que dedicamos cada día al estudio de la Biblia no solo nos fortalece, sino también nos permite animar a aquellas personas con las que entramos en contacto, convirtiéndose así en una doble bendición.
Nuestra vida espiritual se asemeja a un maratón. Pide al Señor que te ayude a seguir corriendo la carrera cristiana con constancia y a mantener tus ojos en la meta (Fil. 3: 14). No te desanimes si tu rendimiento ha sido bajo durante algún tiempo, pero haz los cambios necesarios para que tu relación con Dios sea vibrante gracias al estudio de la Biblia y la oración, ya que, como dice Juan, la vida eterna consiste en conocer a Dios cada día (Juan 17: 3). Nuestro compromiso diario de permanecer en él y en su Palabra transforma la vida. Lee el texto para memorizar de esta semana y medita acerca de su significado. ¿Qué estás estudiando en este momento? ¿Con quién podrías compartirlo?
Jueves 30 de abril
¡CUÁN DULCE!
Piensa en tu postre favorito. Tal vez contiene miel como ingrediente endulzante. Si alguna vez probaste el panal de miel, sabes por experiencia cuán dulce es su suave textura mientras se deshace en tu boca. En el Salmo 119: 103 y 104, la Biblia es descrita metafóricamente como un delicioso panal: «¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. De tus mandamientos he adquirido inteligencia». ¿Qué significa la expresión «de tus mandamientos he adquirido inteligencia»? (Sal. 119: 104). ¿Por qué es importante esta idea para comprender lo que el estudio de la Biblia hace por nosotros? Las palabras de Dios son realmente dulces para nuestra alma y no se parecen a nada de lo que el mundo ofrece.
A diferencia de muchos postres, la dulzura de la Palabra de Dios sana nuestro espíritu y transforma nuestro carácter. Si has estado distante de Dios, puedes abrir con reverencia su Palabra y beber del agua viva, la única que te satisfará. En Isaías 55: 1 al 13, el profeta amplía el mensaje antes mencionado. Dedica algún tiempo a leer este capítulo y responde luego las siguientes preguntas: ¿Qué da el Señor a quienes acuden a él para alimentarse de su Palabra? ¿Qué invitación te hace Dios aquí? ¿Cuál es su desafío? ¿Cuál es su promesa?
La Palabra viva y poderosa de Dios llega directamente a nuestro corazón y nos desafía a crecer en Cristo solo en la medida en que dedicamos tiempo y esfuerzo a profundizar en ella con una actitud sumisa y humilde, y con la disposición a poner en práctica lo que enseña. ¿De qué manera concreta puedes «buscar al Señor mientras pueda ser ha‑ llado» (Isa. 55: 6)?
Viernes 1° de mayo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
El propósito del estudio de la Biblia es conocer a Dios y crecer en tu relación con él, porque en esto consiste la vida eterna, en estar con aquel a quien amamos (Juan 5: 39; 17: 3). El compromiso mutuo es parte de cualquier relación. Jesús dice, en Apocalipsis 3: 20, que desea entablar ese tipo de vínculo con nosotros para que podamos aprender más acerca de él, nuestro Creador. Debemos explorar constantemente la Biblia como un minero que busca gemas preciosas. Siempre hay algo más que espigar, no importa cuántas veces hayamos leído ciertas historias o pasajes bíblicos. «Cualquiera que sea el alcance intelectual del hombre, no crea ni por un instante que no necesita escudriñar cabalmente de continuo las Escrituras para obtener mayor luz.
Como pueblo, somos llamados individualmente a ser estudiantes de la profecía» (Elena G. de White, El otro poder, p. 34). No debemos pretender que la Biblia coincida con nuestras opiniones o pensamientos. «¿Cómo investigaremos las Escrituras? ¿Hemos de clavar las estacas doctrinales una por una y luego procurar que la Escritura se ajuste a nuestras opiniones establecidas? ¿O tomaremos nuestras ideas y conceptos de la Escritura y mediremos nuestras teorías desde todo ángulo por la Palabra de verdad? Muchos que leen y enseñan la Biblia no comprenden la preciosa verdad que están estudiando o enseñando. [...] Muchos dan a la Palabra de Dios un significado que se adecua a sus propias opiniones» (Elena G. de White, El otro poder, pp. 30, 31).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Con qué actitud sueles acercarte a la Biblia? ¿Hay algo que debas modificar? ¿Por qué es tan crucial una actitud de humildad y consagración a la Palabra?
2. ¿Hay alguna opinión preconcebida que debas abandonar para permitir que las Escrituras hablen por sí mismas? Si es así, ora acerca de ello ya mismo.
3. ¿Cómo puede el deseo de encontrar algo novedoso en la Biblia, especialmente con propósitos egoístas, convertirse en una piedra de tropiezo en la relación de una persona con Dios?
RESUMEN: El estudio personal de la Biblia está en el centro mismo de una relación vibrante y duradera con Dios. La Palabra de Dios habla a nuestra realidad actual de manera significativa, al igual que lo ha hecho a lo largo de la historia. Así como mantenemos viva cualquier amistad, debemos buscar formas de mantener viva nuestra vida devocional mientras permanecemos en Jesús, confiando en su promesa de que «mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y prosperará en lo que le ordené» (Isa. 55: 11).
