Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 12:
Para el 21 de marzo de 2026
LA VIDA EN COMUNIÓN CON LOS DEMÁS
Sábado 14 de marzo
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Colosenses 3:18–4:6; Efesios 5:22‑25, 33; Proverbios 22:6, 15; 1 Pedro 2:16; 1 Tesalonicenses 5:17.
PARA MEMORIZAR: “Que su palabra sea siempre agradable, sazonada con sal, para que sepan cómo conviene responder a cada uno” (Col. 4:6).
Cuando las personas viven y trabajan juntas enfrentan diversos desafíos. Las diferencias de opinión pueden provocar tensiones y discusiones. Cuanto más estrecha es la relación, más importante es la concordia. Las relaciones más estrechas se dan, por supuesto, en el seno de la familia. A veces se ha llamado al hogar “la empresa familiar”. Es una forma interesante de describir el funcionamiento del hogar. Hay similitudes evidentes entre una empresa y un hogar.
En ambos casos debe existir un acuerdo general acerca de los valores, las metas y los objetivos. Además, todos deben llevarse bien y cumplir con su parte para que las cosas funcionen sin problemas. Los mismos principios se aplican a la iglesia, que es esencialmente una gran familia. En nuestro pasaje de esta semana, Pablo comparte algunos principios vitales para el funcionamiento correcto de una familia cristiana.
Dado que el hogar cristiano debe regirse por principios bíblicos, necesariamente funciona de manera algo diferente del típico hogar romano. El apóstol también enumera otros principios valiosos y útiles para una variedad de relaciones sociales, tanto dentro como fuera del hogar.
Domingo 15 de marzo
CÓNYUGES
El Nuevo Testamento contiene varias instrucciones para el hogar cristiano (ver Efe. 5:21-6:9; Col. 3:18-4:1; Tito 2:1-10; 1 Ped. 2:18-3:7). Estos “códigos domésticos” no tienen que ver exclusivamente con la autoridad, sino que incluyen instrucciones para que las relaciones recíprocas sean mutuamente edificantes. Lee Colosenses 3:18, 19. ¿Qué equilibrio observas? ¿Qué otros consejos da Pablo en Efesios 5:22-25, 33? Algunos citan las siguientes palabras de Pablo: “Casadas, estén sujetas a sus esposos, como conviene en el Señor” (Col. 3:18) y se detienen allí, pero nota el importante calificativo que añade Pablo: “Como conviene en el Señor”.
El Nuevo Testamento no enseña que las mujeres deben someterse a los hombres, ser serviles, estar subyugadas ni satisfacer ciegamente los caprichos o los deseos de sus maridos. El punto que destaca Pablo es que la esposa debe ser leal al Señor en primer lugar y a su marido después. La individualidad de la esposa no debe ser anulada por su marido, ni él debe actuar como conciencia de ella. El amor manifestado por Cristo a la iglesia al entregarse por ella ilustra cómo debe ser el amor del marido hacia su esposa (Efe. 5:25): será fiel a ella cueste lo que costare; tomará decisiones que redunden en beneficio de su esposa, aunque normalmente los intereses de ambos deben estar en armonía. Un amor como ese motiva a la esposa a obedecer el mandato divino de respetar a su marido (Efe. 5:33).
Un matrimonio cristiano sano se caracteriza por la reciprocidad: ambos cónyuges se consultan mutuamente, reflexionan juntos y toman decisiones en pareja. Cuando se toman decisiones que tienen implicaciones serias para toda la familia, puede ser apropiado incluir a los hijos en estos diálogos, pero los padres nunca deben discutir delante de ellos. Cuando no se llega a un acuerdo, la Biblia aconseja: “Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo” (Efe. 5:21; NVI). No busques tu propio beneficio, ni seguir egoístamente tus deseos, sino que, así como Cristo no buscó lo que a él le convenía sino el bienestar de su iglesia, sacrifícate por tu cónyuge. Después de todo, la mayoría, sino todos, los esposos y las esposas recuerdan sin duda momentos en los que se alegraron de haber escuchado a su cónyuge y de haber seguido sus consejos. Cuanto más en equipo trabajen los cónyuges, más feliz será el matrimonio. ¿Cómo podemos evitar la tergiversación que los bellos y sabios principios expresados en estos textos han sufrido a lo largo de la historia?
Lunes 16 de marzo
PADRES E HIJOS
Los niños tienen un papel vital como parte de la vida familiar. Necesitan saber que son amados y valorados como miembros de la familia y ciudadanos del Reino celestial. El culto familiar es crucial. Debe ser sencillo pero regular, matutino y vespertino. Los niños pueden comenzar a edad temprana a colaborar con la limpieza y otras responsabilidades. Lo más importante es que presten atención al mandamiento de Pablo: “Hijos, obedezcan a sus padres en todo, porque esto agrada al Señor” (Col. 3:20). Lee los siguientes textos. ¿Qué importantes principios contienen para la educación de los hijos?
Proverbios 22:6, 15 _________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________
Mateo 19:14 _____________________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________
Deuteronomio 6:6, 7 _________________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________________________________________________________
Proverbios 1:8, 9 _____________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________
Formados correctamente para el Señor por precepto y ejemplo, los hijos serán una bendición para la familia, la iglesia y la sociedad. A su vez, la instrucción de Pablo para los padres, al igual que la registrada para los maridos y las esposas, es equilibrada y recíproca: “Padres, no irriten a sus hijos, para que no se desalienten” (Col. 3:21).
La forma en que los progenitores, especialmente el padre, interactúan con los hijos y los disciplinan influye profundamente en su formación espiritual. Los estudios demuestran, además, que cuando ambos progenitores asisten a la iglesia es mayor la probabilidad de que los hijos sigan haciéndolo, a diferencia de lo que ocurre cuando solo uno de ellos lo hace. Y más sorprendente aún es que la asistencia constante a la iglesia por parte del padre, incluso más que por parte de la madre, incide en la permanencia de los hijos en la iglesia cuando son adultos. Por lo tanto, no se puede subestimar el papel del padre en la formación espiritual de sus hijos. Es crucial que los padres tomen en serio su papel. Cuando los padres no han sido modelos ejemplares para sus hijos o incluso les han causado un gran daño, ¿cómo puede el conocimiento de Dios como nuestro Padre ayudar a sanar las heridas y a compensar las carencias?
Martes 17 de marzo
RELACIONES LABORALES
Lee Colosenses 3:22-25 y 4:1. ¿Qué instrucciones son dadas a los esclavos? ¿Qué principios hay aquí para las relaciones laborales en general? En la actualidad, se cita a veces lo que Pablo dice acerca de la esclavitud para relegar al pasado algunos de los consejos de la Biblia o para desacreditarla por completo, pero eso significa ignorar o pasar por alto los contextos históricos del Israel del Antiguo Testamento y de la iglesia del Nuevo Testamento. Los seres humanos fuimos creados a imagen de Dios y, como todas sus criaturas inteligentes, dotados de libertad. Las leyes mosaicas prohibían la esclavitud de por vida (Deut. 15:12) y estipulaban seis años como plazo máximo de servicio para saldar deudas financieras (Éxo. 21:2-6; Lev. 25:39-43). La esclavitud descrita en la ley mosaica, por repugnante que resulte para el pensamiento moderno, no se asemejaba normalmente a las abominables prácticas esclavistas del mundo occidental, que han sido una plaga y un horrible crimen contra la humanidad. E
n los tiempos del Nuevo Testamento, la iglesia tenía que actuar dentro del marco del derecho romano, que permitía poseer esclavos, “pero, a diferencia de las formas modernas de esclavitud, la ley romana otorgaba a los esclavos considerables derechos y oportunidades, y el intento de anular la práctica podría haber amenazado el avance del evangelio” (Clinton Wahlen y Wagner Kuhn, “Cultura, hermenéutica y Escritura: Cómo discernir lo que es universal”, en Hermenéutica bíblica: El enfoque adventista, ed. Frank Hasel [Doral, FL: IADPA, 2023], p. 185). De hecho, en el contexto de la iglesia, y a diferencia de lo que ocurría en el Imperio Romano, la primera obligación del esclavo era para con el Señor. Además, sus amos tenían instrucciones de tratarlos con justicia, “sabiendo que también ustedes tienen un Amo en el cielo” (Col. 4:1). Sumado a eso, Pablo pidió a Filemón que ya no tratara a Onésimo como su esclavo, sino como su hermano (File. 1:16). En realidad, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, los creyentes son llamados esclavos o siervos de Dios (ver, por ejemplo, Sal. 34:22; Luc. 17:10; 1 Ped. 2:16). Aunque no nos agraden las circunstancias culturales en las que vieron la luz algunos textos bíblicos, debemos aceptar la autoridad del propio texto.
Lo contrario significaría colocarnos a nosotros mismos y a nuestra cultura por encima de las Escrituras. La mejor opción es examinar todo lo que la Biblia dice con respecto a un tema antes de arribar a una conclusión sobre lo que la Biblia dice sobre el particular. Considera cómo podría aplicarse este texto a tus relaciones laborales. ¿Cómo podrían ayudarte sus principios como jefe o como empleado?
Miércoles 18 de marzo
ORANDO UNOS POR OTROS
Lee Colosenses 4:2-4. ¿Qué principios encuentras en estos versículos acerca de la oración? ¿Qué peticiones hace Pablo? Algunas de las palabras más importantes que podemos decir a alguien que está luchando con problemas de diversa índole, ya sean familiares, financieros, de salud o de cualquier otro tipo, son: “Oro por ti”. Este es el medio de conectividad e interactividad elegido por el Cielo. “Forma parte del plan de Dios concedernos, en respuesta a la oración hecha con fe, lo que no nos daría si no se lo pidiésemos así” (Elena de White, El conflicto de los siglos [Florida: ACES, 2015], p. 580). Observa las impactantes descripciones de la oración que utiliza Pablo: “Perseveren”, “velando” y “con acción de gracias”, lo que indica que está escribiendo sobre una oración de fe (Col. 4:2). Nos dice que oremos “en todo tiempo” (Efe. 6:18) y “sin cesar” (1 Tes. 5:17).
Lo más asombroso es que, aunque “no sabemos pedir lo que conviene [...] el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Rom. 8:26). Lee nuevamente Colosenses 4:3. ¿Qué “puerta para la palabra” podría abrir Dios para que compartas tu fe? Significativamente, Pablo también oraba para tener las palabras adecuadas antes de hablar. A veces, cuando leemos sus cartas o sus discursos en el libro de los Hechos, imaginamos que el apóstol era siempre elocuente, sin dudar nunca acerca de qué debía decir. Pero aquí pide oración para poder proclamar el mensaje “claramente” (Col. 4:4).
También utiliza una palabra griega muy importante (dei) en la última frase del versículo, que podría traducirse “como debo hablar”, lo cual señala la necesidad divina de la labor de proclamar el evangelio. Pablo reconocía la importancia de presentar el mensaje a personas de los más altos niveles del gobierno romano, incluida la casa del César. “No siempre es necesario arrodillarse para orar. Cultiven el hábito de conversar con el Salvador cuando estén solos, cuando estén caminando o cuando estén ocupados en vuestro trabajo cotidiano. Elévese el corazón de continuo en silenciosa petición de ayuda, luz, fuerza, conocimiento. Sea cada respiración una oración” (Elena de White, El ministerio de curación, p. 408).
Jueves 19 de marzo
ANDANDO EN LA SABIDURÍA
¿Cuál es la verdad más importante que podemos conocer como cristianos? Esa verdad es, por supuesto, que Jesucristo murió por nuestros pecados y que podemos tener vida eterna por la fe en él. Esta es una verdad que nunca podríamos haber descubierto por nosotros mismos. Por el contrario, es una verdad que se nos tenía que revelar y que nos ha sido revelada en la Palabra de Dios. Existe mucho conocimiento al que nunca habríamos accedido si Dios no lo hubiera revelado en su Palabra, pero la finalidad de ese conocimiento no es satisfacer nuestra sed intelectual, sino que lo apliquemos a nuestra vida. Lee Colosenses 4:5, 6. ¿En qué situaciones en particular indica Pablo que necesitamos “portarnos sabiamente” y por qué? Desgraciadamente, los cristianos no nos comportamos como tales en algunas situaciones. Y, como indicó Pablo (citando Isa. 52:5), Israel también era una piedra de tropiezo para los incrédulos: “El nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de ustedes” (Rom. 2:24).
La forma en que actuamos con los demás, especialmente con quienes no comparten nuestra fe, es muy importante (ver Tito 2:5; 2 Ped. 2:2). Un hogar cristiano, una reunión de jóvenes para orar –y no para hacer cosas inaceptables–, las amabilidades sencillas y un espíritu sereno y paciente dicen mucho a quienes nos observan para ver si nuestra profesión de fe es genuina o no. En Colosenses 4:6, Pablo se centra especialmente en las palabras que pronunciamos: “Que su palabra sea siempre agradable”. Más que simplemente amables o corteses, las palabras que pronunciamos deben ser impulsadas e impregnadas por la gracia de Dios a través de la influencia del Espíritu Santo. “Sazonadas con sal”.
Contrariamente a lo que el mundo considera una manera “sazonada” de hablar, nuestras palabras deben ser apropiadas y agradables para aquellos a quienes nos dirigimos. “Para que sepan cómo conviene responder a cada uno”. Solo el Espíritu Santo puede darnos las palabras correctas en el momento adecuado para el propósito correcto, y preparar las mentes de los oyentes para el mensaje que “debemos” compartir (aquí también se usa el verbo dei; ver los comentarios de ayer acerca de Col. 4:4). Piensa en tus palabras, acciones y comportamientos ante los demás. ¿Qué mensaje estás enviando acerca de tu fe y de lo que significa ser cristiano?
Viernes 20 de marzo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Cada miembro de la familia debe comprender que sobre él individualmente recae la responsabilidad de hacer su parte en contribuir a la comodidad, el orden y la regularidad de la familia. No debe actuar un miembro contra otro. Todos deben participar unidos en la buena obra de alentarse unos a otros; deben manifestar amabilidad, tolerancia y paciencia; hablar en tono bajo y sereno; rehuir la confusión y hacer cada uno todo lo que pueda para aliviar las cargas de la madre. [...] “Cada miembro de la familia debe entender con exactitud la parte que se espera que él desempeñe en unión de los demás. Todos, desde el niño de seis años en adelante, deben comprender que de ellos se requiere que lleven su parte de las cargas impuestas por la vida” (Elena de White, El hogar cristiano [Florida: ACES, 2013], p. 147). “Si queremos caminar en la luz, debemos permitir que Cristo entre en nuestros corazones y en nuestros hogares. Debiera hacerse del hogar todo lo que la palabra implica.
Debería ser un pequeño Cielo en la Tierra, un lugar donde se cultiven los afectos en vez de que se los reprima deliberadamente. Nuestra felicidad depende de que cultivemos el amor, la comprensión y la verdadera cortesía mutua. […] Debiéramos olvidarnos del yo, buscando siempre oportunidades, aun en las cosas pequeñas, para mostrar gratitud por los favores que hemos recibido de otros, y estando atentos para ver oportunidades de alegrar a otros y aligerar y aliviar sus tristezas y sus cargas mediante actos de tierna bondad y pequeños actos de amor. Estas atentas cortesías que, comenzando en nuestras familias, se extienden fuera del círculo familiar, contribuyen a formar la suma de la felicidad de la vida; y el descuido de estas cosas pequeñas constituye la suma de la amargura y la tristeza de la vida” (Elena de White, Testimonios para la iglesia [Doral: FL: APIA, 2004], t. 3, pp. 591, 592).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Si eres una persona casada, ¿qué principios les han ayudado a ti y a tu cónyuge en su relación? ¿Qué consejo puedes compartir con las personas solteras acerca de cómo deben prepararse para los desafíos que siempre trae consigo el matrimonio?
2. Muchos padres cariñosos y atentos, que criaron a sus hijos en buenos hogares cristianos, ven, años después, a esos hijos ya adultos lejos de la fe. ¿Qué consejo y consuelo podrías dar a esos padres? ¿Qué sería mejor no decir?
3. Analiza más profundamente la exhortación a “portarse sabiamente”. ¿Qué significa caminar en la “insensatez”, en contraposición a la sabiduría? ¿Qué has aprendido de las ocasiones en que caminaste en una u otra dirección?
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 6:
Para el 7 de noviembre de 2026
LOS ESCRITOS PROFÉTICOS
Sábado 31 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 17:14; Isaías 13:1; Jeremías 36:17‑18; Romanos 16:22; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15; 2 Corintios 4:7.
PARA MEMORIZAR: «Todo lo que antes fue escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, para que por la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» (Rom. 15:4).
¿T e gustaría que te enseñaran una canción compuesta por Dios mismo? En Deuteronomio 32, Moisés puso por escrito la letra de su cántico siguiendo las instrucciones de Dios (Deut. 31:19-22). Normalmente no asociamos los escritos proféticos con canciones, aunque muchos de los salmos son, de hecho, canciones inspiradas, a pesar de que sus letras no hayan sido dictadas por el Señor.
La Biblia describe tres formas principales en que los profetas comunicaban los mensajes de Dios: (1) oralmente; (2) por escrito; y (3) mediante acciones simbólicas o dramatizaciones. Esta semana nos centraremos en los escritos de la Biblia. La Escritura registra la Palabra de Dios tal y como fue expresada por sus mensajeros, incluyendo los sermones y los discursos de los profetas.
Pensemos en la variedad de estilos y géneros literarios de los escritos proféticos: narrativa, historia, poesía, lamentaciones y cartas, por nombrar solo algunos. Hombres y mujeres elegidos plasmaron en lenguaje humano lo que el Espíritu Santo les inspiró para comunicar. Esta semana veremos sus escritos, el uso de secretarios o asistentes literarios y lo que debe tenerse en cuenta al estudiar pasajes difíciles.
Domingo 1.° de noviembre
EL LLAMADO A ESCRIBIR
El primer método que Dios utilizó para transmitir mensajes a la humanidad fue la comunicación oral directa; es decir, voces audibles, sueños o mensajes comunicados verbalmente por ángeles. No fue hasta la época de Moisés cuando las Escrituras registran la primera instrucción divina relativa a estas experiencias, que consistía en escribir en un «libro» lo que Dios había dicho. ¿Cuál es la primera mención de la escritura en la Biblia? Lee Éxodo 17:14. El Antiguo Testamento registra varios ejemplos de la orden dada por Dios a sus mensajeros para que preservaran por escrito sus palabras para su pueblo.
Al igual que a Moisés, se dijo a Jeremías: «Toma un rollo de libro y escribe en él todas las palabras que te hablé contra Israel y Judá, y contra todas las naciones, desde que empecé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy» (Jer. 36:2). También se le dijo por qué debía escribir las profecías: «Quizá la casa de Judá oiga todo el mal que pienso hacerles y se arrepientan de su mal camino, para que yo perdone su maldad y su pecado» (Jer. 36:3).
Las predicciones tenían el propósito de salvar al pueblo, no de satisfacer la curiosidad acerca del futuro. Los mensajeros de Dios escribieron en circunstancias muy diversas. Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia mientras estaba en el desierto. David compuso varios de sus salmos mientras era perseguido por Saúl (ver Sal. 52, 54, 57 y 59). Daniel escribió sus visiones mientras servía en las cortes de Babilonia y Medopersia. A diferencia de ello, Pablo escribió sus cartas a los efesios, filipenses, colosenses y a Filemón mientras estaba en prisión, y Juan puso por escrito el Apocalipsis cuando estuvo exiliado en Patmos.
Es evidente que los mensajeros de Dios impelidos a poner por escrito sus mensajes fueron asistidos por el Espíritu Santo independientemente de sus circunstancias. Es llamativo que todas las enseñanzas de Jesús fueron preservadas por escrito por aquellos a quienes Dios eligió para confiarles tan preciosas verdades. Esto muestra la certeza divina de que los mensajes inspirados por Dios serían fielmente registrados y preservados por sus mensajeros. ¿Cómo responderías a quien dijera que no podemos confiar en la Biblia porque no contamos con los manuscritos originales? ¿Por qué es ese un argumento débil?
Lunes 2 de noviembre
GÉNEROS Y ESTILOS LITERARIOS
La Biblia consta de diversos géneros y estilos literarios utilizados por los mensajeros inspirados por Dios. Algunos se asemejan a un diario (ver Núm. 33:1-49). A su vez, los libros de Daniel, Zacarías y Juan contienen ejemplos de escritura apocalíptica, caracterizada por su simbolismo, sus temas cósmicos y sus descripciones de seres celestiales además de otros rasgos distintivos. Lee Isaías 13:1. ¿Cómo se refiere la Biblia aquí al mensaje de Isaías? Las visiones recibidas por los profetas son a veces denominadas «oráculos»; es decir, comunicaciones o revelaciones de Dios (algunas versiones traducen la palabra hebrea original con la que comienza Isaías 13:1 como «carga»).
Las traducciones más recientes de la Biblia muestran que muchas visiones fueron escritas en forma poética, a menudo utilizando un recurso conocido como paralelismo, en el cual las líneas posteriores se repiten o, a veces, contrastan con las líneas anteriores. Por ejemplo: «En ese día el hombre mirará a su Creador, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel» (Isa. 17:7). «Creador» y «Santo» están en paralelo. De ese modo, una imagen literaria o identificación aporta información adicional acerca de otra. Los profetas también utilizaban recursos literarios como las metáforas (símbolos) y las hipérboles (exageraciones).
Para comprender y aplicar mejor sus mensajes, es importante reconocer el tipo de escritura que utilizaron. Otro estilo literario que se encuentra con frecuencia en las Escrituras es el «juicio del pacto». Por ejemplo, en Jeremías 2:4-9, el profeta presenta la denuncia legal de Dios contra su pueblo por haber transgredido las estipulaciones del pacto y no cumplir sus obligaciones. Utilizando imágenes de un tribunal, el autor retrata a Dios como el fiscal que expone los fundamentos de su acusación. Las Escrituras también contienen escritos proféticos, historia, canciones y parábolas. Dios ordenó a Jeremías que compusiera un libro con todos sus mensajes (Jer. 36:2), mientras que gran parte de los escritos del Nuevo Testamento consisten en cartas dirigidas a individuos o comunidades cristianas.
La Biblia no hace distinción alguna en materia de autoridad entre diferentes estilos. Las cartas de Pablo debían ser consideradas tan autoritativas como las de los profetas del Antiguo Testamento, pues el apóstol da evidencias claras en sus cartas de que eran documentos inspirados por el Espíritu Santo (ver 1 Cor. 7:10, 12, 40). Algunos estudiosos enfatizan el elemento humano en las Escrituras a expensas del divino. ¿Por qué es ese un camino que conduce a la ruina espiritual?
Martes 3 de noviembre
ASISTENTES LITERARIOS
Lee Jeremías 36:17-18 y Romanos 16:22. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso de asistentes literarios por parte de los escritores bíblicos? Jeremías mismo podría haber puesto por escrito lo que le fue revelado, pero, en lugar de ello, pidió a un escriba de confianza que registrara fielmente sus mensajes proféticos y los compartiera con los líderes de la nación. Él no es el único profeta bíblico que utilizó los servicios de un asistente literario para comunicar sus mensajes de origen divino.
En el Nuevo Testamento, aunque Tercio dice que escribió la epístola a los Romanos (Rom. 16:22), queda claro desde el comienzo del documento que escribió lo que Pablo le indicó. Tercio era el amanuense o secretario del apóstol, un asistente literario que ponía por escrito las palabras de Pablo. Esta práctica no era inusual para el apóstol, ya que concluye sus cartas a los colosenses y los tesalonicenses incluyendo su saludo autógrafo (Col. 4:18; 2 Tes. 3:17) como forma de autenticar todo el documento. Esto sugiere que confiaba en otra persona para que escribiera las cartas por él.
Puesto que esto podía suscitar dudas acerca de si la carta lo representaba correctamente —o, peor aún, sospechas de que no era suya—, Pablo agregaba su propia nota manuscrita al final como evidencia de autenticidad. Muchos comentaristas atribuyen la variación en el estilo literario en las cartas de Pablo al uso que hizo de asistentes. Se supone lo mismo respecto de las dos cartas de Pedro: «Aunque es un hecho que el estilo del lenguaje de 2 Pedro es diferente del de la primera epístola, puede explicarse razonablemente, pues es probable que Pedro —un palestino de poca cultura, cuya lengua materna era el arameo— sin duda recurrió a la ayuda de un secretario para la redacción de una epístola que fue escrita en griego.
Si Pablo, que manejaba la lengua griega con soltura, evidentemente usó secretarios, es aún más lógico suponer que Pedro hubiera buscado la ayuda de secretarios y que estos hubieran influido mucho en la redacción de sus cartas en griego» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1996], t. 7, p. 612). Esto sugiere que, aunque fiel a los pensamientos y a la intención de los mensajeros de Dios en materia de significado, el vocabulario y la construcción de las frases podrían reflejar las diferentes habilidades literarias de los ayudantes que empleaban. Los pensamientos de los mensajeros de Dios son el objeto de la inspiración divina, pero no necesariamente las palabras específicas utilizadas para expresar esos pensamientos inspirados.
Miércoles 4 de noviembre
FUENTES LITERARIAS
«Además de ser sabio, el Predicador enseñó sabiduría al pueblo. Consideró, y compuso muchos proverbios. Procuró hallar las palabras adecuadas, y lo que escribió fue recto y verdadero» (Ecl. 12:9-10). Este pasaje puede interpretarse en el sentido de que Salomón no fue el autor de todos los proverbios que registró. Bajo la inspiración de Dios, «consideró» muchos dichos y trató de encontrar «palabras adecuadas». De hecho, la descripción tan citada de la mujer virtuosa en Proverbios 31 es atribuida a la madre de un rey llamado Lemuel y no a Salomón (Prov. 31:1). La evidencia apunta también a la influencia de la literatura egipcia en los Proverbios.
Del mismo modo, los historiadores inspirados del Antiguo Testamento reconocen que consultaron archivos y otros registros para narrar fielmente la historia del pueblo de Dios. Lee 1 Reyes 11:41; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso que los escritores inspirados hacían a veces de fuentes no bíblicas? Esdras y Nehemías son otros ejemplos de escritores bíblicos que se basaron en registros históricos para documentar sus relatos. El primero incluye copias de cartas y decretos reales relacionados con Jerusalén y Persia (ver Esd. 4-7), mientras que Nehemías menciona los registros genealógicos que encontró e incorporó a su narración (ver Neh. 7:5-72).
Este hecho se observa también en el Nuevo Testamento. «Por lo que sucedió con Lucas, se deduce claramente que la Inspiración funciona en armonía con la operación natural de las facultades mentales sin prescindir de ellas. Aquí vemos a un autor inspirado, guiado por el Espíritu Santo, para examinar en forma diligente los registros ya escritos y los orales que había sobre la vida de Cristo; y luego, impulsado a organizar la información recopilada en una narración» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1995], t. 5, p. 654) Judas parece estar citando 1 Enoc 1:9, una obra judía intertestamentaria no canónica.
Pablo también citó a filósofos griegos sin identificarlos (ver Hech. 17:28; Tito 1:12). Aunque los escritores bíblicos a menudo se guiaban por revelaciones directas recibidas mediante visiones y sueños, esto no excluía que el Espíritu Santo también los guiara para seleccionar material de otras fuentes. ¿Por qué es importante tener esto presente?
Jueves 5 de noviembre
EL MENSAJE DIVINO Y LAS IMPERFECCIONES HUMANAS
¿Qué dice Pablo sobre el tesoro de Dios en 2 Corintios 4:7? Pablo dice que el tesoro de Dios ha sido confiado a «vasos de barro» (seres humanos), para que el poder de Dios se manifieste en contraste con nuestras debilidades. Las Escrituras revelan que, así como los mensajeros de Dios no fueron preservados sobrenaturalmente de los fracasos personales (Moisés, Elías, David, Jonás y Pedro, por ejemplo), sus escritos tampoco estuvieron exentos de las imperfecciones propias del entendimiento y la comunicación humanos. «La unión de lo divino y lo humano que se manifestó en Cristo existe también en la Biblia.
Las verdades reveladas son todas inspiradas divinamente; pero están expresadas en las palabras de los hombres y se adaptan a las necesidades humanas» (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 698). La humanidad de los mensajeros de Dios no es suprimida a causa de su llamado divino a comunicar los tesoros de la verdad, como escribió el apóstol Pablo en 2 Corintios 4:7. Tampoco parece que el Espíritu Santo considerara oportuno impedir que sus mensajeros hicieran declaraciones y escribieran palabras que hoy nos resultan difíciles de armonizar o explicar. Los versículos que representan esas dificultades son tan pocos que solo una mente muy estrecha tropezaría a causa de ellos.
Como cristianos que creemos en la Biblia, debemos rendirnos a la Palabra de Dios en la medida en que la entendemos y confiamos en el Señor, y a pesar de lo que aún no comprendemos. Algunas discrepancias pueden atribuirse a errores sin importancia cometidos por copistas posteriores, o a fuentes divergentes en las que se basaron los autores inspirados. Al considerar los pasajes problemáticos, debemos preguntarnos si comprendemos plenamente el significado de las palabras del escritor y si un estudio más profundo podría resolver la dificultad. Incluso si no somos capaces de resolver todos los aparentes errores o discrepancias, encontramos que son irrelevantes para la esencia del mensaje presentado.
Podemos confiar en que las verdades divinas de las Escrituras han sido reveladas y comunicadas fidedignamente a pesar de las imperfecciones de los mensajeros de Dios. ¿Por qué eligió Dios utilizar a seres humanos falibles en lugar de ángeles sin pecado como sus mensajeros?
Viernes 6 de noviembre
LOS ESCRITOS DE ELENA DE WHITE
La experiencia y los escritos de Elena de White son muy similares a los de los mensajeros bíblicos de Dios cuya obra hemos estudiado esta semana. Ella también recibió la comisión divina de poner por escrito lo que se le había revelado. Elena de White escribió en 1909: «Debido al accidente que casi me costó la vida, mi salud era débil y no podía escribir. […] Pero el ángel del Señor se me presentó una noche y me dijo: “Debes escribir lo que te comunico”. Le respondí: “No puedo escribir”. Él repitió la orden: “Escribe lo que te digo”. Decidí intentarlo, tomé con qué escribir, comencé a hacerlo y descubrí que podía registrar las palabras con facilidad» («Let Us Publish Salvation», The General Conference Bulletin, 31 de mayo de 1909, p. 225).
Al igual que los escritores bíblicos inspirados, Elena de White empleó asistentes literarios. Sus secretarios hacían el trabajo propio de los editores: ayudar a los autores a expresar sus ideas con claridad sin insertar ideas propias. No eran personas que escribían en lugar de ella ni coautores. Su trabajo dependía del material que la propia Elena de White producía, ya fuera de manera manuscrita u oral. En sus escritos, Elena de White también citaba y adaptaba material de otras fuentes literarias para presentar de manera más adecuada sus mensajes.
El hecho de que recomendara a sus lectores algunos de los libros que ella misma utilizó en tal sentido es evidencia de que no pretendía engañar a su público ni atribuirse la autoría de esos materiales citados o adaptados, sino que lo hacía porque encontraba en esas fuentes expresiones adecuadas para transmitir las verdades que deseaba comunicar. ¿Qué decir de las discrepancias o inexactitudes? «Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla», ella escribió. «Solo Dios es infalible» (Mensajes selectos, t. 1, p. 44). Sus escritos contienen algunas afirmaciones difíciles de entender o de armonizar con otras.
La humanidad de Elena de White no fue suprimida por su llamado divino. Como todos nosotros, ella también creció y maduró, como puede apreciarse en sus escritos. Como ya se ha dicho, Elena de White corrigió a quienes creían erróneamente que cada palabra que escribía provenía directamente del cielo. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro.
Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 3, pp. 66-67). Para conocer más acerca de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 3, pp. 102-145; William C. White, cartas en Apéndice C de Mensajes selectos, t. 3, pp. 528-544.
