Lección 2:
Para el 10 de enero de 2026
RAZONES PARA AGRADECER Y ORAR
Sábado 3 de enero
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Filipenses 1:1–18; 1 Corintios 13:1–8; Jeremías 17:9; Colosenses 1:1–12; 1 Pedro 1:4; Salmo 119:105; Isaías 30:21.
TEXTO PARA MEMORIZAR: “Estoy seguro: el que empezó en ustedes la buena obra, la irá perfeccionando hasta el día de Jesucristo” (Fil. 1:6).
Pablo comienza intencionalmente sus epístolas con palabras de saludo y agradecimiento. “Gracia y paz a ustedes, de nuestro Padre Dios y del Señor Jesucristo. Siempre damos gracias al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo cuando oramos por ustedes” (Col. 1:2, 3). Al igual que Pablo, tenemos mucho que agradecer. Hemos experimentado la gracia de Dios de formas profundas que ni siquiera los ángeles pueden comprender. Lo mismo puede decirse del don de la paz, que abarca la armonía con Dios y la esperanza que brota de su amor.
En el nivel humano, podemos mostrar aprecio a los demás y esperar que las personas aprecien lo que hacemos por ellas. Los padres oran para que sus hijos amen a Dios y valoren algún día, si no ahora, los sacrificios que ellos han hecho para darles la mejor educación posible. Pero los seres humanos cometemos muchos errores y aprendemos de ellos, o al menos deberíamos.
Esta semana estudiaremos las palabras iniciales de agradecimiento y oración de Pablo en Filipenses y Colosenses, las cuales pueden enriquecer y fortalecer nuestra propia vida de oración. Estrategias y herramientas
Domingo 4 de enero
LA COMUNIÓN EN EL EVANGELIO
Lee Filipenses 1:3-8. ¿Por qué estaba agradecido Pablo? ¿Qué seguridad dio a los filipenses y por qué es eso importante? Puesto que Pablo fundó la iglesia de Filipos, podemos percibir en sus palabras el calor de la comunión cristiana impregnando su carta. Aunque separado de la iglesia por cientos de kilómetros y privado de la libertad, Pablo llevaba a la congregación y a sus miembros en el corazón, los anhelaba “con el afecto entrañable de Jesucristo” (Fil. 1:8) y dio gracias a Dios por ellos.
La oración de acción de gracias de Pablo deja entrever incluso la intercesión de Jesús por nosotros en el Cielo. En el pectoral del sumo sacerdote había doce piedras que representaban a las doce tribus de Israel. El pueblo debía estar “sobre su corazón” mientras intercedía por él (Éxo. 28:29). De una manera aún mayor, nuestro Sumo Sacerdote, Jesús, nos representa ante el Padre en el Santuario Celestial. En el idioma original, Filipenses 1:3 puede significar que Pablo se acordaba de ellos en su oración o podía también referirse a que ellos se acordaban de él. Esto destaca la estrecha relación que existía entre él y los filipenses, lo cual también es subrayado por la palabra “comunión” (griego koinōnia) en Filipenses 1:5 y 2:1.
Así como Pablo participaba de los sufrimientos de Cristo (Fil. 3:10), los filipenses “participaban” (griego synkoinōneō) de los sufrimientos de Pablo y apoyaban económicamente su ministerio (Fil. 4:14, 15). Esta reciprocidad, que existió “desde el primer día hasta ahora” (Fil. 1:5), lo motivó a agradecer a Dios por ellos y a orar por ellos “con gozo” (Fil. 1:4). Resulta interesante que Pablo describa su situación en la cárcel de forma positiva, como una oportunidad para “la defensa y confirmación del evangelio” (Fil. 1:7). El uso de estos dos términos legales sugiere que su juicio es inminente, pero también que estaba compartiendo activamente el evangelio con soldados y visitantes. La defensa (apología, en griego) del evangelio contra los ataques dirigidos a él y la confirmación de sus verdades eternas son dos actividades igualmente esenciales.
Pablo parece menos interesado en su propio futuro que en la vindicación del evangelio. Ya sea que viva o muera, confía en que Dios “irá perfeccionando” la “buena obra” que ha comenzado en quienes creen en él (Fil. 1:6). ¿Cómo entiendes la promesa de que Dios terminará la “buena obra que empezó” en nosotros (Fil. 1:6)? ¿Qué significa esto? ¿Terminará esta obra antes de la Segunda Venida?
Lunes 5 de enero
LOS PEDIDOS DE PABLO EN ORACIÓN
Hace algunos años, un pastor hablaba de las oraciones que giran en torno a quien ora y sus necesidades o deseos. Las caracterizó acertadamente como “pequeñas oraciones egoístas”, ya que Dios tiene en mente cosas más grandes que esas para sus hijos. Lee la oración de Pablo en Filipenses 1:9-11. ¿En qué se centra y qué grandes peticiones incluye? ¿Qué te dice eso acerca de la oración? Esta oración solo tiene 43 palabras en griego, pero abarca todo lo que Pablo anhela que caracterice a los creyentes: amor, conocimiento, discernimiento, sinceridad, irreprochabilidad y justicia por medio de Jesucristo.
En esta oración, así como en las anteriores expresiones de gratitud de Pablo, subyace un énfasis en la iglesia en su conjunto. La oración del apóstol está totalmente centrada en los demás, en el conjunto de los creyentes y en su bienestar. Veamos más detenidamente algunos de los elementos individuales de la oración: Amor. Pablo no solo pide más amor, sino un amor encaminado en una dirección específica: “En conocimiento verdadero y en todo discernimiento” (Fil. 1:9; LBLA). La referencia al conocimiento no se refiere a algo meramente intelectual, sino que implica una comprensión de las cosas espirituales que solo puede adquirirse mediante la comunión con Dios y el estudio de su Palabra (ver Efe. 1:17; 4:13; 1 Tim. 2:4). Discernimiento.
Para Pablo, esto significa ser capaz de “aprobar lo mejor o excelente” (en contraste con lo moralmente perjudicial) y ser “sinceros y sin culpa”; es decir, irreprochables (Fil. 1:10). Sinceridad. La palabra griega así traducida significa “juzgado por la luz del sol” y se refiere a una intachable pureza de acción: “Todo cuanto hacen los cristianos debe ser transparente como la luz del Sol” (Elena de White, Reflejemos a Jesús [Boise, ID: Pacific Press, 1985], p. 63). Sin culpa. Esto significa no ser piedra de tropiezo, no decir ni hacer nada que haga más difícil que una persona crea. Justicia por medio de Jesucristo. Pablo se detiene largamente en esto en las epístolas de Romanos y Gálatas, y lo ampliará también en Filipenses 3. No tenemos justicia propia, sino solo la que recibimos por medio de Cristo. ¿Cómo puede nuestro amor “abundar aún más y más” (Fil. 1:9)? ¿Por qué es esto tan importante para la vida cristiana? (Ver también 1 Cor. 13:1-8).
Martes 6 de enero
EL DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL APLICADO
Los filipenses, comprensiblemente, se angustiaron cuando supieron del encarcelamiento de Pablo. Ahora su trabajo estaría seriamente limitado, ya que no podía viajar, predicar, visitar las sinagogas para enseñar acerca de Jesús como el Mesías, ni establecer iglesias. Por ello, enviaron a Epafrodito para saber cómo estaba el apóstol, animarlo y asegurarse de que sus necesidades físicas estuvieran atendidas. Lee Filipenses 1:12-18. ¿Cómo veía Pablo su encarcelamiento? ¿Qué lecciones podemos aprender de su actitud a pesar de las circunstancias en las que se encontraba? El mensaje que Pablo envió a la iglesia por medio de Epafrodito sorprendió indudablemente a los filipenses.
Pablo veía sus circunstancias con otros ojos. Su discernimiento espiritual lo llevó a considerar su encarcelamiento como algo positivo, ya que no obstaculizó en absoluto su tarea, sino que “ha contribuido más bien al progreso del evangelio” (Fil. 1:12). Donde otros solo veían cadenas y barrotes, Pablo veía a sus guardias romanos como potenciales ciudadanos del Reino de Dios. También vio que su encarcelamiento animaba a otros a ser más activos y a estar más decididos a difundir el evangelio, a hablar con valentía en nombre de Cristo sin temor a las consecuencias. Aunque resulte inconcebible, algunos pensaron que el encarcelamiento de Pablo significaría más atención para ellos y su propia predicación del evangelio. ¡Qué lamentable ejemplo de egoísmo dentro de la iglesia misma! Como había dicho Jeremías mucho antes: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso, ¿quién lo conocerá?” (Jer. 17:9).
Afortunadamente, en contraste, algunos obreros fieles se volvieron más activos en su difusión del evangelio. Amaban tanto a Pablo que el sufrimiento que le vieron soportar por su fe los llevó a confiar más en Cristo, a ser aún más activos en la causa del Señor, a ir adonde antes temían adentrarse, a hablar en situaciones en las que antes guardaban silencio; hizo también que aún más personas aceptaran a Cristo y difundieran el evangelio de salvación. ¿Qué has aprendido de experiencias incuestionablemente malas, pero que te han reportado algo positivo? ¿Cómo podemos aprender a confiar en Dios incluso cuando el resultado positivo no es evidente?
Miércoles 7 de enero
EL FRUTO DEL EVANGELIO
La relación de Pablo con los colosenses era diferente de la que tenía con los cristianos de Filipos. Él los incluía entre aquellos que “nunca me vieron” (Col. 2:1). No obstante, Pablo les aseguró, como a los filipenses, que “siempre” daba gracias a Dios por ellos en sus oraciones. Lee Colosenses 1:3-8. ¿Por qué tres cosas agradece Pablo a Dios? Pablo reúne las tres virtudes que menciona en otros lugares: fe, esperanza y amor (ver 1 Cor. 13:13; 1 Tes. 1:3; 5:8). Nota que Pablo no atribuye estas virtudes a los colosenses, sino que da gracias al Padre por ellas, pues se cuentan entre las dádivas o dones “buenos y perfectos” que recibimos de él (Sant. 1:17).
El amor que Dios siente por nosotros nos conduce a la fe en Cristo (Efe. 2:4-8) y a la esperanza del Cielo, que Pedro describe como “una herencia que nunca puede perecer, ni contaminarse, ni marchitarse, reservada en el cielo para ustedes” (1 Ped. 1:4). Pablo también subraya que el evangelio es digno de confianza porque se basa en “la palabra de verdad”, una expresión que Pablo utiliza en otros lugares para referirse a la palabra inspirada de Dios (ver 2 Cor. 6:7; 2 Tim. 2:15). A diferencia de “la palabra de los hombres”, aquella “actúa” eficazmente en quienes creen (1 Tes. 2:13) y cumple la voluntad de Dios (Isa. 55:11). Así, cuando se proclama el evangelio, el poder de Dios se manifiesta mediante la obra del Espíritu Santo en los corazones de quienes oyen y responden. El propio evangelio produce ese fruto porque es “palabra de vida” (Fil. 2:16).
Quizá lo más asombroso sea la propagación del evangelio en un lapso tan breve. Unos treinta años después de la muerte y la resurrección de Cristo, Pablo ya podía decir que se había extendido “a todo el mundo” (Col. 1:6). Un poco más adelante, en el mismo capítulo, el apóstol dice que el evangelio “es predicado a toda criatura que está debajo del cielo” (Col. 1:23). La extensa red de carreteras romanas hizo posible la celeridad en la comunicación y los viajes rápidos, y así fue como las epístolas de Pablo pudieron circular tan amplia y velozmente. Sin embargo, el poder de Dios que actúa a través del mensaje de la verdad es lo que hace nacer la vida espiritual en las personas (Sant. 1:18; 1 Ped. 1:23) y las convierte en nuevas criaturas en Cristo (2 Cor. 5:17). En Colosenses 1:5, Pablo se refiere a “la esperanza que les está guardada en el cielo”. ¿Cómo interpretas esa esperanza y por qué se aplica a ti, aunque seas realmente indigno?
Jueves 8 de enero
EL PODER DE LA ORACIÓN
Lee Colosenses 1:9-12. ¿Qué peticiones concretas encuentras en la oración de Pablo? Pablo ora para “que sean llenos del cabal conocimiento de su voluntad”. Pablo describe el conocimiento de la voluntad de Dios como “sabiduría e inteligencia espiritual” (Col. 1:9). La sabiduría proviene de confiar plenamente en Dios, estar dispuestos a hacer su voluntad (Juan 7:17) y no apoyarnos en nuestro propio entendimiento (Prov. 3:5). Pero a menudo surge la pregunta: “¿Cuál es la voluntad de Dios para mí en esta situación?”
Hay cuatro fuentes principales de conocimiento acerca de la voluntad de Dios:
1. La fuente más importante de sabiduría es la Biblia misma: “Lámpara es para mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino” (Sal. 119:105).
2. Dios nos ha dado sabiduría especial para los últimos días mediante el Espíritu de Profecía (Apoc. 12:17; 19:10), que se ha manifestado a través de los escritos de Elena de White. La Biblia nos alienta: “crean al Señor su Dios y estarán seguros; crean a sus profetas y serán prosperados” (2 Crón. 20:20).
3. La voluntad y la conducción de Dios también pueden conocerse a través de circunstancias providenciales, al pedirle que abra o cierre puertas (ver Col. 4:3). 4. El Espíritu Santo nos guía una vez que hemos aprendido a reconocer su voz: “Si te desvías a la derecha o a la izquierda, oirás detrás de ti una voz que te dirá: ‘Este es el camino, síguelo’ ” (Isa. 30:21).
Pablo oró para que los colosenses anduvieran “como es digno del Señor” (Col. 1:10). Por supuesto, nadie es inherentemente “digno”, pero Dios nos considera dignos por su gracia y nos llama a vivir de acuerdo con ese elevado llamamiento (Efe. 4:1; 1 Tes. 2:12). Pablo utiliza el verbo “andar” tres veces más en esta carta (Col. 2:6; 3:7; 4:5) y se refiere con ello a vivir y actuar de acuerdo con la Ley de Dios (Éxo. 18:20), lo cual solo es posible mediante la obra del Espíritu Santo (Eze. 36:27). Pablo también ora para que la vida de los cristianos de Colosas (y la nuestra) “agrade en todo” al Señor, y enumera luego varias maneras de lograrlo: Fructificando en toda buena obra (Col. 1:9, 10); creciendo en el conocimiento de Dios (vers. 10) y dándole gracias (vers. 12). Si alguien te preguntara: “¿Cómo sabes que Dios te está guiando en una dirección o en otra?”, ¿cómo responderías y por qué?
Viernes 9 de enero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Muchos son incapaces de idear planes definidos para el futuro. Su vida es inestable. No pueden entrever el desenlace de los asuntos, y a menudo esto los llena de ansiedad e inquietud. Recordemos que la vida de los hijos de Dios en este mundo es una vida de peregrino. No tenemos sabiduría para planificar nuestra vida. No nos incumbe amoldar nuestro futuro. ‘Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por herencia; y salió sin saber a dónde iba’ (Heb. 11:8). “Cristo, en su vida terrenal, no se trazó planes para sí mismo. Aceptó los planes de Dios para él, y día tras día el Padre se los revelaba.
Así deberíamos nosotros también depender de Dios, para que nuestras vidas puedan ser sencillamente el desenvolvimiento de su voluntad. A medida que le encomendemos nuestros caminos, él dirigirá nuestros pasos. “Son muchos los que al idear planes para un futuro brillante fracasan completamente. Dejen que Dios haga planes para ustedes. Como niñitos, confíen en la dirección del Ser que ‘guarda los pies de sus santos’ (1 Sam. 2:9). Dios no guía jamás a sus hijos de otro modo que el que ellos mismos escogerían para ser guiados si pudieran ver el fin desde el principio y discernir la gloria del propósito que cumplen como colaboradores con Dios” (Elena de White, El ministerio de curación [Florida: ACES, 2008], p. 380).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Piensa en la semana que está terminando y haz una lista de razones por las que estás agradecido. ¿Es posible que tengas más motivos de gratitud de los que crees?
2. Reflexiona en el último párrafo de la cita anterior de Elena de White. Es una declaración muy poderosa acerca de la fe. ¿Cómo puedes aprender a confiar en Dios de una manera tan profunda?
3. A la luz de Colosenses 1:6, 23, analiza la siguiente afirmación: “Durante cuarenta años, la incredulidad, la murmuración y la rebelión impidieron la entrada del antiguo Israel en la tierra de Canaán.
Los mismos pecados han demorado la entrada del moderno Israel en la Canaán celestial. En ninguno de los dos casos faltaron las promesas de Dios. La incredulidad, la mundanalidad, la falta de consagración y las contiendas entre el profeso pueblo de Dios nos han mantenido en este mundo de pecado y tristeza tantos años. Si la iglesia de Cristo hubiese hecho la obra como el Señor le ordenaba, todo el mundo habría ya sido amonestado y el Señor Jesús habría venido a nuestra Tierra con poder y grande gloria” (Elena de White, Eventos de los últimos días [Florida: ACES, 2011], p. 38). ¿Cómo podríamos ser hoy culpables de las mismas cosas?
"Escuela Sabática adultos 2026, PRIMER trimestre (ENERO-MARZO). Estudio: Uniendo el cielo y la tierra, por Clinton Wahlen.."

Uniendo el Cielo y la Tierra
El Plan de Salvación tiene un propósito extraordinario: unir el Cielo y la Tierra, una tarea que parece humanamente imposible. Sin embargo, Jesús confió misiones así a sus discípulos y a Pablo, asegurándoles siempre su presencia y poder para cumplirlas. La Biblia muestra que Dios nunca encomienda una misión sin otorgar la capacidad para llevarla a cabo cuando confiamos en Él.
Las epístolas de Pablo a Filipenses y Colosenses revelan a Cristo como el único capaz de unir lo divino y lo humano. A través de estas cartas, vemos a Jesús como Redentor e Intercesor, y a Pablo enfrentando grandes desafíos desde la prisión, fortaleciendo a la iglesia y llamándola a mantenerse unida y enfocada en su misión.
Este estudio invita a la iglesia actual a depender de Cristo, a vivir conectada con el Cielo y a cumplir fielmente su misión en el tiempo final, proclamando el mensaje del evangelio al mundo.
Lección 13:
Para el 28 de marzo de 2026
PERMANECER EN TODA LA VOLUNTAD DE DIOS
Sábado 21 de marzo
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Colosenses 4:7–18; Efesios 6:21; Hechos 15:36–40; 2 Timoteo 4:10, 11; 2 Pedro 3:10–14; Isaías 60:1–3.
PARA MEMORIZAR: “Den gracias por todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tes. 5:18).
Esta parte final de Colosenses revela la amplia red de colaboradores de Pablo. El libro de Hechos lo muestra trabajando en equipo primero con Bernabé y luego con Silas, tras lo cual ofrece un panorama general de sus tres viajes misioneros. Esta semana estudiaremos la estrategia misionera de Pablo, que implicaba un uso muy eficiente del tiempo y los recursos para llegar a los principales centros del Imperio Romano, así como la formación de promisorios trabajadores laicos para llegar a las ciudades y los pueblos que Pablo no visitaría, como Colosas, Laodicea y Hierápolis.
Pablo ponía constantemente en contacto a personas e iglesias durante sus viajes y mediante sus epístolas cuando estaba preso. Reconocía que el éxito de la proclamación del evangelio dependía de la colaboración de todos, tanto de los cristianos de origen judío como de los conversos del paganismo, de hombres y mujeres, de personas como Tíquico, Aristarco, Justo, Epafras, Lucas y Ninfa. Sabemos también de una carta que escribió a Laodicea y que no se ha conservado.
Hay mucho contenido en estos versículos finales, incluida una exhortación personal a un hombre llamado Arquipo. Pablo hizo todo lo posible por fortalecer las iglesias mientras pudo.
Domingo 22 de marzo
LECCIONES DE EVANGELIZACIÓN
Pablo comparte mucha instrucción acerca de cómo difundir el evangelio. Se calcula que recorrió unos 21.500 kilómetros. Esto es asombroso, ya que en la mayoría de los casos lo hizo a pie y, además, estuvo privado de la libertad en varias ocasiones. Pablo pasó mucho tiempo en importantes centros comerciales como Corinto y Éfeso, desde donde el mensaje podía extenderse a las ciudades del interior.
También volvía a las iglesias que había levantado para fortalecer y animar a los nuevos creyentes. Cuando no podía visitarlas personalmente, les enviaba cartas. De este modo, los creyentes sabían que se acordaba de ellos y se preocupaba por su bienestar. Lee Colosenses 4:7-9; compara con Efesios 6:21. ¿Cómo se describe a Tíquico y qué razones da Pablo para enviarlos a él y a Onésimo a Colosas? Algunas cosas se comunican mejor oralmente. Sería interesante saber qué noticias transmitieron los dos hombres a los colosenses.
A juzgar por la intención de Pablo de que esas cosas los “confortaran” (Col. 4:7-9), probablemente incluían detalles acerca de las circunstancias del apóstol en la cárcel. En cualquier caso, esta comunicación también era importante para mantener los lazos personales que unen a los creyentes. Tíquico, cuyo nombre significa “afortunado”, era claramente un emisario digno de confianza. Descrito como “fiel ministro” y “consiervo”, fue uno de los dos hombres de Asia seleccionados por Pablo (Hech. 20:4) para acompañarlo en su viaje con la colecta para los creyentes necesitados de Jerusalén. También estuvo con Pablo durante su segundo encarcelamiento en Roma, desde donde fue enviado a Éfeso para reforzar la obra allí (2 Tim. 4:12). Pablo también pensó en enviarlo a Creta, donde estaba Tito (Tito 3:12).
Lo acompañaba Onésimo, un converso de Pablo en Roma (ver lección 1), descrito por el apóstol como “fiel”. Pablo también quería conocer las circunstancias de los creyentes de Colosas. No sería difícil que alguien le enviara noticias, además del propio Tíquico. Esta era otra forma de transmitir su amor y su preocupación a los creyentes de allí, aunque no hubiera visitado la iglesia personalmente, además de fortalecerlos en la fe para que pudieran compartir el evangelio con otros. ¿Cómo muestran estos detalles personales en las cartas de Pablo su humanidad, además de confirmar la validez de su ministerio?
Lunes 23 de marzo
CONECTIVIDAD EN LA IGLESIA
En un mundo conectado por Internet, las redes sociales y un sinfín de dispositivos, es difícil imaginar el desafío que significó para Pablo ayudar a las iglesias a sentirse parte de un movimiento más grande que sus propias congregaciones locales. Lee Colosenses 4:10, 11. Además de enviar noticias de un lado a otro a través de emisarios (Col. 4:7-9), ¿de qué otras formas fomentaba Pablo la conectividad? En vista de algunos de los problemas que el apóstol abordó en esta epístola, ¿qué mensaje podían transmitir estos saludos? Con estos saludos, Pablo crea y fomenta la conexión entre los creyentes. Aquí nos enteramos de que Marcos era primo de Bernabé.
Pablo prepara así el terreno para la probable visita de Marcos a Colosas. A Aristarco se lo describe literalmente como “compañero de prisión”, lo que significa que estuvo encarcelado con Pablo. Ambos eran soldados vestidos con “la armadura de Dios” (Efe. 6:10, 11), que luchaban por liberar a los cautivos de Satanás para que sirvieran en el reino de Dios (ver 2 Tim. 2:1-4). Jesús, llamado Justo, también es incluido en la lista de fieles colaboradores de Pablo en la proclamación del evangelio. Pablo menciona que Aristarco, Marcos y Justo eran cristianos de origen judío (“de la circuncisión”). Luego menciona a tres gentiles: Epafras, Lucas y Demas (Col. 4:12-14). Es significativo que, a pesar de algunas tensiones existentes en la iglesia entre los cristianos de origen judío y los de raíces gentiles, estos colaboradores eran capaces de trabajar eficazmente juntos, unidos y en armonía. Sin embargo, al decir “solo”, Pablo parece dar a entender cierta decepción por el hecho de que no hubiera más cristianos provenientes del judaísmo a su lado en sus sufrimientos.
No obstante, es significativo que, para entonces, Juan Marcos, quien unos años antes había abandonado a Pablo y Bernabé durante su primer viaje misionero (Hech. 13: 13), demostrara ser no solo leal, sino también un consuelo para Pablo (Hech. 15:36-40). Las amenazas a la unidad no son algo nuevo. En los últimos años, la Iglesia Adventista ha experimentado profundos cambios a medida que se ha extendido por todo el mundo, y algunas fuerzas han atentado contra su unidad. Esta presión sobre la unidad puede sentirse en todos los niveles de la iglesia. ¿Qué puedes hacer en tu iglesia local para disminuir las amenazas contra nuestra unidad? ¿Qué tensiones existen en el nivel local y qué se puede hacer al respecto?
Martes 24 de marzo
PERFECTOS Y COMPLETOS
Numerosos libros han sido escritos acerca de la vida con propósito y la iglesia con propósito. Aunque la expresión “impulsada por un propósito” no sea del todo correcta, un claro “enfoque en el propósito” es vital para llevar a cabo cualquier empresa significativa. La vida y el ministerio de Pablo, así como el de sus colaboradores y los demás apóstoles, son un ejemplo de este enfoque (ver Fil. 3:13, 14). Los resultados hablan por sí mismos: el evangelio se extendió rápidamente por todo el Imperio Romano y más allá (Col. 1:23).
El mismo enfoque es necesario hoy. Lee Colosenses 4:12, 13. ¿Qué propósito es presentado aquí y cómo es posible lograrlo? Como fue mencionado en una lección anterior, Epafras probablemente contribuyó a la difusión del evangelio en Colosas y en las ciudades cercanas de Hierápolis y Laodicea (ver la lección 1). Sus saludos y sus oraciones por estas iglesias fueron sin duda de gran aliento para los creyentes. Las oraciones de Epafras tenían un objetivo claro: que los colosenses se mantuvieran “firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere” (Col. 4:12). Consideremos más detenidamente los importantes componentes de esta oración. Mantenerse firmes.
La palabra así traducida significa permanecer inconmovibles, lo cual solo es posible estando “fundados y firmes” en la fe y seguros de la verdad del evangelio (Col. 1:23). Pablo emplea la misma palabra varias veces en referencia a la batalla contra “las artimañas del diablo” (Efe. 6:11) y a la necesidad de resistir a las fuerzas de las tinieblas mediante el poder divino, vistiendo “toda la armadura de Dios” (Efe. 6:10-18; comparar con 2 Tim. 2:19). Perfectos. La palabra se refiere a la perfección de carácter que encuentra su máxima expresión en el amor abnegado (Mat. 5:44, 48) de quienes nunca afirmarán haberlo ya “alcanzado” (Fil. 3:12-15).
Completos. Esta poderosa palabra significa satisfacer plenamente o hacer que algo alcance su medida precisa, como cuando Abraham estuvo “plenamente convencido” de que Dios haría lo que había prometido, aunque ello fuera humanamente imposible (Rom. 4:21), y cuando Pablo fue fortalecido por el Señor para que “se cumpliera la predicación” por medio de él (2 Tim. 4:17). Todo lo que Dios quiere. La palabra “todo” es amplia. El propio Pablo oró para que los colosenses se llenaran del conocimiento de la voluntad de Dios, “para que anden como es digno del Señor, a fin de agradarlo en todo” (Col. 1:9, 10) mediante “la potencia de su gloria” (Col. 1:11). 153
Miércoles 25 de marzo
VIVIR EN EL MUNDO SIN PERTENECER AL MUNDO
Lee Colosenses 4:14, 15 y 2 Timoteo 4:10, 11. ¿En qué se distinguía Lucas de Demas y por qué? El apóstol Juan nos dice: “No amen al mundo, ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15). El amor de Lucas por Jesús y su reino lo llevó a permanecer junto a Pablo hasta el final sin importar lo que ocurriera, mientras que Demas amaba más este mundo que el venidero. Lee los siguientes pasajes. ¿Qué consejo se da a los que esperan la Segunda Venida?
Marcos 13:32–37 ______________________________________________________________________________________________ _________________________________________________________________________________________ __________________________________________
Tito 2:11–14 _________________________________________________________________________________________ _______________ _________________________________________________________________________________________ __________________________________________
2 Pedro 3:10–14 _________________________________________________________________________________________ _________ _________________________________________________________________________________________ __________________________________________
Apocalipsis 3:17–21 _________________________________________________________________________________________ _________________________________________________________________________________________ __________________________________________
Jesús y los apóstoles nos advierten con frecuencia que “velemos”, que estemos alerta y preparados en todo momento para que la venida del Maestro no nos tome por sorpresa. Lamentablemente, al igual que los discípulos que no hicieron caso al mandato de Jesús de “velar y orar” (Mar. 14:38), muchos no harán los preparativos necesarios. Todo se reduce a quién o qué es dueño de nuestro corazón, ya que no podemos servir a dos señores. En el mensaje a Laodicea, Jesús nos da una receta clara. Primero, debemos arrepentirnos de nuestros pecados.
Segundo, debemos abrir nuestros corazones a Jesús y dejar que él tome el control. Tercero, como resultado de lo anterior, recibir el “oro” de la fe y el amor, probados y victoriosos sobre la tentación. ¿De qué cosas específicas podría estar pidiéndote Jesús que te arrepientas? ¿Qué parte de su triple receta necesitas más?
Jueves 26 de marzo
UN MENSAJE PARA LAODICEA
Lee Colosenses 4:16-18; comparar con Colosenses 2:1-3. A la luz del mensaje de Jesús a Laodicea (ver el estudio de ayer), ¿qué correlaciones encuentras con el de Colosenses, que debía ser leído también en la iglesia de Laodicea? Los mismos problemas se repiten una y otra vez a lo largo de la historia del pueblo de Dios. Los profetas reprendieron a Israel por adorar como el mundo y lo instaron a arrepentirse antes de que fuera demasiado tarde. Isaías llegó a lamentarse: “¡Cómo se ha vuelto en ramera la ciudad fiel! Llena estaba de justicia, en ella habitaba la equidad; pero ahora la habitan los homicidas” (Isa. 1:21), e instó al pueblo a volver a Dios en busca de perdón y limpieza (Isa. 1:16-20).
Tanto Juan el Bautista (Mat. 3:2, 8-10) como Jesús (Mat. 4:17; 12:33-37) exhortaron a los israelitas a arrepentirse y dar frutos que resistieran la prueba del juicio de los últimos días. Los apóstoles anunciaron un mensaje similar (Hech. 2:38; 3:19; 17:30; 2 Cor. 7:9, 10). Compara Isaías 60:1-3 con Apocalipsis 18:1-4.
También, compara Isaías 62:1-5 con Apocalipsis 19:7, 8. ¿Qué similitudes existen entre los mensajes de ambos libros? Dios unirá el Cielo y la Tierra, pero eso debe ser hecho por etapas debido al Gran Conflicto:
1. En el Calvario, Satanás perdió todo el afecto que sentían por él los seres celestiales (Juan 12:31).
2. Mediante el ministerio de juicio de Cristo en el Santuario Celestial, los integrantes del pueblo de Dios son hechos “aptos en toda buena obra, para que hagan su voluntad” (Heb. 13:21) e idóneos para el Cielo.
3. El juicio milenial y el juicio final después del Milenio resuelven para siempre todas las cuestiones pendientes, y el pecado y los pecadores impenitentes son destruidos en el lago de fuego eterno, que también limpia la Tierra (Apoc. 21:8).
4. Solo con el fin del pecado podrán unirse finalmente el Cielo y la Tierra (Apoc. 21:3). ¿Qué puedes hacer para permanecer fiel a Dios y a la verdad que él ha revelado? Es decir, ¿qué decisiones estás tomando que revelan a quién pertenece realmente tu corazón?
Viernes 27 de marzo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Cuando el alma se entrega a Cristo, un nuevo poder se posesiona del nuevo corazón. Se realiza un cambio que ningún hombre puede realizar por su cuenta. Es una obra sobrenatural, que introduce un elemento sobrenatural en la naturaleza humana. El alma que se entrega a Cristo llega a ser una fortaleza suya, que él sostiene en un mundo en rebelión, y él no quiere que otra autoridad sea reconocida en ella sino la suya. Un alma así guardada en posesión por los agentes celestiales es inexpugnable para los asaltos de Satanás.
Pero, a menos que nos entreguemos al dominio de Cristo, seremos dominados por el Malvado. Debemos estar inevitablemente bajo el dominio de uno o de otro de los dos grandes poderes que están contendiendo por la supremacía del mundo. No es necesario que elijamos deliberadamente servir al reino de las tinieblas para pasar bajo su dominio. Basta que descuidemos de aliarnos con el reino de la luz. Si no cooperamos con los agentes celestiales, Satanás se posesionará de nuestro corazón y lo hará su morada. La única defensa contra el mal es Cristo morando en el corazón por medio de la fe en su justicia.
A menos que lleguemos a estar conectados vitalmente con Dios, jamás podremos resistir los efectos profanos del egoísmo, de la complacencia propia y de la tentación a pecar. Podemos dejar muchos malos hábitos y por un tiempo separarnos de Satanás; pero, sin una conexión vital con Dios a través de nuestra entrega a él momento tras momento, seremos vencidos. Sin un conocimiento personal de Cristo y una comunión continua, estamos a la merced del Enemigo, y al fin haremos lo que nos ordene” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes [Florida: ACES, 2008], p. 291).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Considera la cita anterior de Elena de White. Por hiriente que resulte para la sensibilidad humana, solo hay dos bandos en el Gran Conflicto, y estamos en el de Satanás a menos que elijamos conscientemente a Cristo (Luc. 11:23). En vista de ello, ¿cuán crucial es que entreguemos nuestra voluntad a Jesús?
2. Lee Apocalipsis 14:14-16. La lluvia temprana del Pentecostés permitió que la semilla del evangelio brotara y creciera, mientras que la lluvia tardía prepara la Tierra para la cosecha final. ¿Cómo se relaciona Apocalipsis 14:12 con esa perspectiva?
3. ¿De qué maneras nos afectan como iglesia y como individuos la cultura y el mundo que nos rodea? ¿Cómo podemos protegernos de las influencias negativas del mundo, que siempre han sido un problema para el pueblo de Dios?
