Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 2:
Para el 11 de abril de 2026
CONOCIENDO A DIOS
Sábado 4 de abril
LEE PARA EL ESTUDIO DE LA SEMANA: Génesis 3: 1–5; Levítico 20: 26; 1 Samuel 2: 2; 1 Juan 4: 7–19; Génesis 1: 1; 2: 7; Mateo 1: 23; 28: 20.
PARA MEMORIZAR: «Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado» (Juan 17: 3)
Una clara comprensión del carácter de Dios es fundamental para disfrutar de una relación significativa con él. En consecuencia, esta semana estudiaremos detenidamente qué dice la Biblia acerca del carácter de Dios, ya que «el mundo está envuelto por las tinieblas de la falsa concepción de Dios. Los mortales están perdiendo el conocimiento de su carácter, el cual ha sido malentendido y malinterpretado. En este tiempo, debe proclamarse un mensaje de Dios, un mensaje que ilumine con su influencia y salve con su poder.
Su carácter ha de ser dado a conocer. Sobre las tinieblas del mundo ha de resplandecer la luz de su gloria, de su bondad, su misericordia y su verdad. […] El último mensaje de clemencia que debe darse al mundo, es una revelación de su carácter de amor» (Elena G. de White, Palabras de vida del gran Maestro, p. 344). Puesto que es humanamente imposible describir a Dios de manera adecuada, veremos qué dice la Biblia acerca de él. Aunque nunca dejaremos de aprender acerca del maravilloso carácter de Dios, oremos para que, a medida que lo hacemos, nuestra comprensión y nuestro amor por él se profundicen, y así desearemos acercarnos más a él para reflejar su amor y su carácter en favor de los demás.
Domingo 5 de abril
UNA PERCEPCIÓN MÁS CLARA ACERCA DE DIOS
La Biblia ofrece la imagen más fiel, clara y coherente de Dios. Toda la Escritura trata de descorrer el velo que separa el mundo visible del invisible, de mostrarnos de dónde venimos y adónde vamos y, en última instancia, quién tiene el control y cómo es él. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis se nos habla acerca del único Dios verdadero, quien se da a conocer a través de la Biblia y de Jesucristo, Dios encarnado.
Podemos leer acerca de la omnipotencia de Dios (Job 1: 12), su omnisciencia (Isa. 46: 9, 10), su justicia (Isa. 30: 18), su misericordia (Deut. 7: 9), su bondad y paciencia (Rom. 2: 4), su sabiduría (1 Cor. 2: 7), su gracia (2 Cor. 12: 9), su perdón (Mat. 6: 14), su voluntad (Jer. 29: 11; Rom. 2: 8), su poder para vencer la muerte (Juan 11: 25), su realeza (Sal. 47: 8), su naturaleza eterna (Deut. 33: 27) y muchas otras características que nos dan abundantes razones para amarlo y tener una relación sostenida con él. Cuanto más conozcamos a Dios, más lo amaremos y desearemos tener una relación estrecha y duradera con él. Lucifer fue el primero en dudar del carácter de Dios.
Esas dudas desembocaron en la mayor batalla de la historia del universo. Desde entonces, «Satanás procura constantemente mantener las mentes humanas ocupadas en aquellas cosas que les impedirán obtener el conocimiento de Dios» (Elena G. de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 692). A Satanás no le preocupa qué imagen tengamos de Dios (panteísmo, ateísmo, deísmo, etc.), siempre y cuando no sea la imagen correcta. Lee Génesis 3: 1 al 5. ¿Cuál era el objetivo de Lucifer en su conversación con Eva? ¿Qué mentiras dijo a Eva acerca del carácter de Dios? En última instancia, el mensaje de Satanás a Eva fue este: «Dios te oculta información. No quiere lo mejor para ti.
No puedes confiar en él». En síntesis: «Desde el principio de la gran controversia, Satanás se propuso desfigurar el carácter de Dios, y despertar rebelión contra su ley» (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, p. 308). ¿Cómo se distorsiona hoy el carácter de Dios en nuestro mundo? Y, aún más importante, ¿de qué manera podrías tú mismo haber transmitido una imagen equivocada de él a quienes te rodean?
Lunes 6 de abril
DIOS ES SANTO
La palabra «santidad» no es muy utilizada actualmente, quizá porque hay muy pocas cosas santas a nuestro alrededor. El sábado es un día santo, al igual que Dios. Pero nuestra vida cotidiana carece de santidad. Si estudias los atributos que más se asocian con el carácter de Dios, descubrirás que la santidad está en el centro de lo que él es. ¿Qué significa eso? ¿Cómo describen a Dios los siguientes pasajes? Levítico 20: 26; 1 Samuel 2: 2; Isaías 57: 15; Ezequiel 38: 23. Cuando la Biblia describe a Dios como la expresión insuperable de la santidad, significa que él está totalmente separado del mal y del pecado. Dios es 100 % santo.
En este sentido, la santidad de Dios es el fundamento de todos sus demás atributos. Por ejemplo, el amor de Dios es puro, santo y libre de egoísmo. Su omnisciencia es santa, lo que significa que está libre de malas intenciones. ¿Confiarías en un Dios omnisciente que no fuera santo? Claro que no. En ese caso, le temeríamos, y con razón. La omnipotencia de Dios es santa. Imagina a un Dios omnipotente pero no santo. Podría ser un tirano poderoso y malvado. Solo la santidad de Dios hace posible que lo amemos de verdad, pues significa que él es totalmente bueno. En consecuencia, la santidad es quizá la característica más importante que necesitamos entender del carácter de Dios.
Sin embargo, es tal vez una de las menos comprendidas. Piensa en personajes bíblicos como Moisés, Isaías, Ezequiel, Daniel y Juan, quienes estuvieron ante Dios. ¿Cuál fue su primera reacción? Se quitaron el calzado, ocultaron su rostro o cayeron como muertos. Como seres humanos pecadores, no podemos soportar estar en la presencia de Dios. Cualquier ser humano que viera el rostro de Dios moriría. Del mismo modo, cuando Elena G. de White tenía una visión, a menudo exclamaba: «Santo, santo, santo», porque era la palabra que parecía expresar mejor lo que veía. En consonancia con ello, los cuatro seres vivientes que están ante el trono de Dios no dejan de exclamar: «¡Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, que era, que es y que ha de venir!» (Apoc. 4: 8). Dios es pura santidad, y cuando nos acercamos a él debemos verlo como tal. ¿Cuán inspirador es esto para ti? ¿Cómo te desafía esto en relación con tu carácter?
Martes 7 de abril
DIOS ES AMOR
«Amor» es quizá la palabra más utilizada por los cristianos para describir el carácter de Dios. Esto podría deberse a la declaración que aparece en 1 Juan 4: 8, que lo identifica con esa virtud: «Dios es amor». Juan no dijo «Dios siente amor», sino «Dios es amor». El amor es la esencia misma de su carácter, la síntesis de lo que él es. La imagen que muchas personas tienen de Dios surge de definiciones humanas distorsionadas e imperfectas acerca del amor.
Por el contrario, nuestra definición del amor debería basarse en quién es Dios y en lo que revela de sí mismo en su Palabra inspirada. ¿Qué nos explica 1 Juan 4: 7 al 19 acerca del amor? El amor de Dios es perfecto, gratuito y profundamente relacional, como lo revela la repetida invitación a «permanecer»: «Hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él» (1 Juan 4: 16). Dios es amor y nos creó a su imagen (Gén. 1: 27) para amar y desear el amor.
Una palabra hebrea importante utilizada en el Antiguo Testamento para designar el amor es jesed, que describe el amor característico del pacto establecido por Dios con la humanidad y contempla aspectos como la lealtad, la protección, la firmeza y la ternura. Los idiomas bíblicos, como el hebreo y el griego, utilizan diferentes expresiones para referirse a Dios, nombres cuyos significados arrojan luz sobre distintos aspectos del hermoso carácter divino. He aquí solo dos ejemplos:
• Adonai: El Señor de todo, quien reina para siempre (Gén. 15: 2; Juec. 6: 15; Sal. 97: 5; Mal. 1: 6).
• Yahweh-yireh: El Señor proveerá (Gén. 22: 13, 14). La mayor expresión del amor de Dios se revela en el don de su Hijo (Juan 3: 16), quien murió por los pecadores (Rom. 5: 8). En virtud de su amor magnánimo, radical y altruista, Dios envió a su Hijo a la Tierra para que pudiéramos decidir libremente responder a ese amor, revelado en la muerte sustitutiva de Jesús en nuestro favor. Jesús no solo resolvió la separación que el pecado había provocado entre nosotros y Dios (Isa. 59: 1, 2), sino también vivió para revelar con su ejemplo el perfecto amor de Dios (Juan 14: 9; Heb. 1: 3) y su amor por nosotros.
Miércoles 8 de abril
DIOS Y LA CREACIÓN
Probablemente sabes de memoria las primeras palabras de la Biblia: «En el principio Dios». La palabra hebrea traducida allí como «Dios» es elohim. Aunque ese término designa en algunas ocasiones a los falsos «dioses», cuando se refiere al único Dios verdadero, Elohim describe a un Creador todopoderoso relacionado con toda la Creación, el Dios trascendente que está más allá de nuestro entendimiento y controla todo, un Dios tan poderoso que trae las cosas a la existencia simplemente con su voz. Pero en Génesis 2 aparece un nombre diferente para Dios: Yahweh.
Aunque esta designación aparece en conexión con el nombre Elohim (Yahweh Elohim), el Dios todopoderoso, el término Yahweh constituye el nombre más personal del único Dios verdadero, y es utilizado a menudo para destacar el hecho de que se está hablando del Dios del Pacto, quien mantiene una relación amorosa con su pueblo. Compara las descripciones que se hacen de Dios en Génesis 1: 1 y 2: 7. ¿Qué notas en estos textos? En Génesis 2: 7 podemos imaginar a Dios arrodillándose para formar con sus propias manos al primer ser humano a partir de la tierra. «Entonces Dios el Señor modeló al hombre del polvo de la tierra. Sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre llegó a ser un ser viviente».
Este es un Dios que se aproxima a su creación humana al punto de soplar el aliento de vida en las fosas nasales de Adán. Aunque el nombre Yahweh presenta una imagen más íntima de Dios, Moisés utiliza ambas designaciones en los dos primeros capítulos de la Biblia para describir estas dos características de Dios: su omnipotencia creadora y su disposición a relacionarse de manera íntima con su Creación. ¡Cuán asombroso! Vemos aquí la trascendencia de Dios respecto de nosotros (Elohim), y su inmanencia, su cercanía a nosotros como Yahweh. Cuán importante es pensar en estos dos aspectos del carácter de Dios: su control de todo y su cercanía a nosotros. Como dijo Pablo a los atenienses en el Areópago: «No está lejos de ninguno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y existimos» (Hech. 17: 27, 28).
Es importante que sigamos buscando una imagen clara y equilibrada de Dios, basada en lo que la Biblia dice acerca de su carácter, a fin de crecer en nuestra relación con él. Esa búsqueda requiere leer todo lo dicho en la Biblia acerca del tema. Cuanto más aprendamos acerca del carácter divino, más adecuada será la expresión de nuestro amor hacia él. Lee acerca de cómo Elihú describe algunos de los atributos de Dios en Job 36: 24‑33 y Job 37. Luego lee la declaración de Dios acerca de su omnipoten‑ cia en Job 38 y 39. ¿Qué nos revelan estos pasajes acerca de Dios?
Jueves 9 de abril
EMANUEL, DIOS CON NOSOTROS
Si quisieras compartir con un no cristiano una descripción bíblica del carácter de Dios, ¿qué personaje de las Escrituras elegirías? La mejor respuesta, por supuesto, es Jesús. La Biblia dice que Jesús no solo refleja a Dios, sino también lo revela. Hay muchos pasajes bíblicos que explican esto, pero Juan lo hace de manera sencilla al registrar las palabras de Jesús mismo: «El que me ha visto a mí ha visto al Padre» (Juan 14: 9). Para conocer más acerca de cómo es Dios, debemos contemplar a Jesús: sus palabras, sus acciones, su manera de ser, su gran amor por la humanidad demostrado en la Cruz y su resurrección.
El amor y el cuidado del Padre se expresan de manera insuperablemente clara en Jesús, su Hijo. La belleza de la Biblia radica en que Dios nos ha dado cuatro ricas perspectivas de la vida de Jesús para que podamos tener una imagen completa de quién es él. En Mateo (escrito por un judío y para judíos), Jesús es el Mesías —por mucho tiempo esperado— que cumplió lo prometido. En Marcos, contemplamos la vida de servicio activo y sacrificio del Maestro, siempre atento a las necesidades de los demás y fiel a la voluntad de su Padre. Lucas nos dejó su fidedigno testimonio acerca de la perfecta humanidad y compasión de Jesús (Luc. 1: 3, 4). En Juan, vemos al Hijo de Dios encarnado y se nos invita a creer que Jesús es quien dice ser para que nuestra vida espiritual sea vivificada.
Aunque los cuatro Evangelios exploran el mismo terreno, «no representan las cosas con el mismo estilo. Cada escritor tiene una experiencia propia, y esta diversidad amplía y profundiza el conocimiento que se expone para satisfacer las necesidades de diversas mentes» (Elena G. de White, Manuscrito 105, 1900). ¿Cuál de los Evangelios has leído más recientemente? En Mateo 1: 23 se da un nombre específico a Jesús. ¿Por qué es esto tan importante para comprender el carácter de Dios? Lee Mateo 28: 20 y concéntrate en la última parte del versículo. Compara estos dos textos. ¿Qué notas? Solo hemos tocado la superficie del vasto tema del carácter de Dios, quien es más grande y sorprendente de lo que podemos imaginar.
De allí que estaremos aprendiendo acerca de él por la eternidad. Dios merece nuestra alabanza por ser quién es y por lo que ha hecho y está haciendo en nuestra vida. Dedica tiempo a ofrecer una oración de alabanza a Dios por ser quien es. Sé específico al expresar lo que la Biblia dice sobre él. De este modo, puedes orar así: «Gracias, Dios, por ser _____, como afirmas en _____».
Viernes 10 de abril
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Dios llama a su pueblo a representar correctamente su carácter, lo cual requiere conocerlo personalmente. La mejor manera de lograr esto, a pesar de nuestra distorsionada percepción caída, que tiende a malinterpretar sus sendas santas y perfectas, es escudriñando su Palabra. «Todo el amor paterno que se haya transmitido de generación a generación por medio de los corazones humanos, todos los manantiales de ternura que se hayan abierto en las almas de los hombres son tan solo como una gota del ilimitado océano, cuando se comparan con el amor infinito e inagotable de Dios. La lengua no lo puede expresar, la pluma no lo puede describir.
Puedes meditar en él cada día de tu vida; puedes escudriñar las Escrituras diligentemente a fin de comprenderlo; puedes dedicar toda facultad y capacidad que Dios te ha dado al esfuerzo de comprender el amor y la compasión del Padre celestial; y aún queda su infinidad. Puedes estudiar este amor durante siglos, sin comprender nunca plenamente la longitud y la anchura, la profundidad y la altura del amor de Dios al dar a su Hijo para que muriese por el mundo. La eternidad misma no lo revelará nunca plenamente. Sin embargo, cuando estudiemos la Biblia y meditemos en la vida de Cristo y el Plan de Redención, estos grandes temas se revelarán más y más a nuestro entendimiento» (Elena G. de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 691, 692).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cuál de los atributos divinos estudiados esta semana ha hecho un mayor impacto en tu comprensión de Dios? ¿Qué otros atributos podrías estudiar para profundizar y fortalecer tu relación con él?
2. Lee o escucha el capítulo 1 del libro El camino a Cristo en compañía de un miembro de tu familia o un amigo y coméntenlo juntos. ¿Qué nuevas vislumbres acerca del carácter de Dios y de Jesús has obtenido de esa lectura?
3. Jesús vino a corregir la imagen distorsionada que muchas personas tienen de Dios. ¿Qué puedes hacer para compartir una imagen clara y correcta del carácter divino con quienes están en tu esfera de influencia?
4. Considera nuevamente lo que aprendiste en la lectura del lunes. Aunque somos pecadores, la Biblia hace algunas afirmaciones claras acerca del pueblo de Dios que vive una vida santa. Lee 1 Pedro 1: 13 al 16; Romanos 6: 22 y Hebreos 12: 14. Dios es santo y nos invita a serlo. ¿Qué significa realmente vivir de manera santa?
RESUMEN: Dios ha deseado mantener una estrecha relación con nosotros desde el principio de la Creación. Aunque nuestra comprensión de su carácter es el blanco de los ataques de Satanás, Dios se nos revela más claramente a través de su Palabra y de la vida de su Hijo, Jesús. Tener una imagen clara y hermosa de Dios es esencial si queremos profundizar nuestra relación con él.
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

La esencia de la vida y del testimonio cristianos
Las cartas del apóstol Pablo a los corintios contienen un mensaje profundamente vigente para la iglesia de hoy. En medio de una sociedad marcada por la división, la inmoralidad y la idolatría, Pablo presenta una verdad inmutable: Jesucristo y su sacrificio en la cruz son el fundamento de la vida cristiana y la respuesta a los desafíos espirituales de cada generación.
En este estudio exploraremos cómo el evangelio transforma el carácter, fortalece la unidad de la iglesia, inspira el amor, promueve el uso correcto de los dones espirituales y nos prepara para la pronta venida de Cristo. A través de 1 y 2 Corintios descubriremos principios prácticos para vivir una fe auténtica, crecer en la gracia y mantenernos fieles al mensaje de la cruz en un mundo lleno de desafíos.
Lección 13:
Para el 26 de septiembre de 2026
GRACIA, AMOR Y COMUNIÓN
Sábado 19 de septiembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Corintios 8: 9; Romanos 16: 20; 1 Juan 4: 8-11; 2 Corintios 13: 11; Filipenses 2: 1-2; Gálatas 4: 4-6.
PARA MEMORIZAR: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes» (2 Cor. 13: 13).
Pablo concluye 2 Corintios destacando nuevamente los elementos esenciales abordados en sus Cartas. Lo hace por medio de cinco imperativos (2 Cor. 13: 11). El primero, «tengan gozo», recuerda textos anteriores de las Cartas. El segundo imperativo, «busquen su restauración» (NVI), es la traducción de una sola palabra en griego (katartizō), que aparece aquí y en 1 Corintios 1: 10. El tercero, «anímense mutuamente», retoma 2 Corintios 1: 3-7.
Pablo comienza y termina su segunda Cartas con palabras de aliento. Recibimos ánimo de Dios para alentar a otros (2 Cor. 1: 4, 6). Los imperativos cuarto y quinto, «Sean de un mismo sentir y vivan en paz» (2 Cor. 13: 11), son un llamado a la unidad. Esta atmósfera de gozo, restauración, ánimo, unidad y paz es la condición para la presencia del «Dios de paz y amor» (2 Cor. 13: 11) y el resultado de su obra en el corazón humano (2 Cor. 13: 13). La gracia, el amor y la comunión son el resultado de la obra del Dios trino por nosotros. Estas tres características cristianas promueven un ambiente caracterizado por la presencia de Dios.
Domingo 20 de septiembre
LA GRACIA DE JESÚS
Resulta inspirador que al final de 2 Corintios, así como en su comienzo, veamos una referencia a la gracia de Jesús (2 Cor. 1: 2; 13: 13). Como vimos al comienzo de este trimestre, Pablo no podía dejar de pensar y hablar de Jesús. «Porque ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a ustedes se hizo pobre, siendo rico; para que ustedes fuesen enriquecidos con su pobreza» (2 Cor. 8: 9). Cuán admirable es la gracia de Jesús. Dejó las riquezas de su existencia eterna en el cielo para hacerse pobre. Caminó por los polvorientos caminos de la antigua Galilea. «Se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Fil. 2: 8). Lo hizo para enriquecernos; es decir, para que tuviéramos la oportunidad de estar con él en el cielo.
Para nosotros, que solo hemos conocido un mundo de pecado, muerte y sufrimiento, es difícil siquiera empezar a comprender lo que significó para Jesús abandonar el cielo para venir aquí y ofrecer su vida por nosotros. Lee Romanos 16: 20, Gálatas 6: 18, Filipenses 4: 23 y 1 Tesalonicenses 5: 28. ¿Qué enseñanza importante ves en estos pasajes? Pablo se refiere muy a menudo a la gracia de Jesús en sus Cartas. Algunas perlas incluyen: «Se derramaron la gracia y el don sobre los muchos por la gracia de [...] Jesucristo» (Rom. 5: 15). Aquellos que reciben esta abundante gracia «reinarán en vida [...] por Jesucristo» (Rom. 5: 17). Al igual que en 2 Corintios, Pablo también comienza y termina otras Cartas mencionando la gracia de Jesús (Rom. 1: 7; 16: 20; 1 Cor. 1: 3; 16: 23; Gál. 1: 3; 6: 18; Fil. 1: 2; 4: 23).
Este tema ocupaba sus pensamientos y quería que también llenara la mente de los corintios. Ese era su deseo para todas las iglesias. Observa lo que dice a los efesios: «La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable» (Efe. 6: 24). Si estuviera entre nosotros, Pablo sin duda desearía que también nosotros amáramos a Jesús con un amor eterno. Podemos estar seguros de eso porque su deseo era que la gracia de Jesús llegara «a más y más personas» (2 Cor. 4: 15, NVI) y fuera suficiente para ellas, tal como lo fue para él (2 Cor. 12: 9). Piensa en la gracia de la que Dios te ha hecho inmerecidamente objeto a pesar de tus palabras y acciones.
Lunes 21 de septiembre
EL AMOR DE DIOS
«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes» (2 Cor. 13: 13). Pablo termina su segunda Carta con este versículo. Nota que menciona a las tres personas de la Trinidad en este orden: Hijo, Padre y Espíritu Santo. A través de la obra de los tres podemos comprender mejor cómo es Dios y lo que ha hecho por nosotros. Lee Juan 3: 16-17, Romanos 8: 37-39 y 1 Juan 4: 8-11. ¿Qué nos dicen estos pasajes acerca del amor de Dios? El conocido versículo de 1 Juan 4: 8 dice que «Dios es amor».
El amor es un atributo esencial de la Deidad. Jesús destaca el hecho de que Dios demostró su amor al dar a su único Hijo para que muriera por nosotros (Juan 3: 16). Él envió a Jesús en una misión de rescate (Juan 3: 17), y esto era parte del proyecto de salvación (Hech. 3: 20-21; 1 Juan 4: 10, 14). Jesús afirmó varias veces en los evangelios que el Padre lo envió (Mat. 10: 40; Mar. 9: 37). En una declaración notable, Pablo dice: «Dios demuestra su amor hacia nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rom. 5: 8). Podemos vislumbrar el amor de Dios en la dulce relación existente entre los cónyuges, entre padres e hijos, en las amistades sinceras, etc. La naturaleza también da testimonio de ese amor.
Respecto de esto, Elena G. de White dice: «“Dios es amor” está escrito en cada capullo de flor que se abre, en cada tallo de la hierba que crece. Las lindas avecillas que llenan el aire de melodías con sus dulces trinos, las flores exquisitamente matizadas que en su perfección perfuman el ambiente, los imponentes árboles del bosque con su rico follaje de esplendoroso verdor; todo ello atestigua el tierno y paternal cuidado de nuestro Dios y de su deseo de hacer felices a sus hijos» (Elena G. de White, El camino a Cristo, p. 15).
Sin embargo, nada es más convincente que el hecho de que Dios haya entregado a Jesús como sacrificio por nuestros pecados. Cuando comprendemos que Dios nos amó hasta el punto de enviar a Jesús para que diera su vida por nosotros, nuestra respuesta es la disposición a «dar nuestra vida por los hermanos» (1 Juan 3: 16). Pablo quería que los corintios vivieran en unidad, pero no es posible sin amor. Por eso les enseñó que «el amor edifica» (1 Cor. 8: 1) y que todo es inútil y vacío donde no lo hay (1 Cor. 13: 1-3). Por lo tanto, todo debe ser hecho con amor (1 Cor. 16: 14), un amor que es una extensión del de Dios. ¿Qué perderíamos en el evangelio si Jesús mismo no fuera plena y eternamente Dios?
Martes 22 de septiembre
EL DIOS DE AMOR
En el antiguo mundo pagano, la gente no creía que los dioses amaran a los seres humanos. Por el contrario, las deidades eran malévolas y furiosas, y debían ser apaciguadas. La idea de un Dios de amor, tal y como la vemos en la Biblia, era entonces una novedad. Por sorprendente que fuera esta afirmación en su época, Pablo caracteriza a nuestro Dios como «el Dios de paz y de amor» (2 Cor. 13: 11). Lee 2 Corintios 13: 11. ¿Cómo puedes obtener esperanza de lo que se dice aquí? ¿Cómo puedes experimentar mejor lo que enseña? La expresión «el Dios de paz y de amor» puede ser interpretada de dos maneras. Por un lado, Dios es la fuente del amor y la paz.
Por otro, Dios se caracteriza por el amor y la paz. Sin embargo, no es necesario decidir entre las dos. Debido a que el amor y la paz son características intrínsecas de Dios, él nos otorga amor y paz. En otro lugar, Pablo se refiere a Dios como «el Dios de la paciencia y el consuelo» (Rom. 15: 5); «de la esperanza» (Rom. 15: 13); «de paz» (Rom. 15: 33; 16: 20; 1 Cor. 14: 33; Fil. 4: 9; 1 Tes. 5: 23), «Padre de compasión» (2 Cor. 1: 3) y «Dios de todo consuelo» (2 Cor. 1: 3). Dios es la fuente de todas estas bendiciones. Él nos las concede por su amor inquebrantable. Además, aunque la expresión «Dios de paz» es bastante común en la Biblia, la expresión «Dios [...] de amor» solo aparece aquí (2 Cor. 13: 11) y, por lo tanto, merece nuestra más profunda reflexión.
Como han señalado muchos intérpretes, la referencia de Pablo al Dios de amor unos versículos antes de la bendición trinitaria en 2 Corintios 13: 13 sugiere que él concibe a la Deidad como integrada por tres personas. «Aunque aquí utiliza la palabra “Dios” en referencia a uno de los tres, su comprensión de Jesús y del Espíritu en otras partes de sus Cartas [...] nos obliga a ver toda la frase como una descripción del único Dios que la iglesia primitiva llegó a ver en forma trina. Pasaría más de un siglo antes de que los teólogos [...] comenzaran a utilizar palabras como “trinidad” como una forma abreviada de expresar lo que Pablo ya estaba articulando» (Tom Wright, 2 Corinthians [Londres: SPCK, 2004], p. 148).
Creemos en un solo Dios; es decir, en la unidad de tres personas que viven eternamente en una relación de amor. Este Dios trino nos ama y nos llama a amarnos unos a otros de una manera que refleje el amor que existe entre ellos.
Miércoles 23 de septiembre
LA COMUNIÓN DEL ESPÍRITU SANTO
La gracia de Jesús no solo revela el amor que Dios siente por nosotros, sino también nos otorga la comunión del Espíritu como un efecto adicional de ese amor. Al mismo tiempo, la comunión tiene su origen en el amor de Dios, ya que ella no es posible sin amor. Como escribe Pablo: «Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si alguna ternura y compasión; completen mi gozo, tengan el mismo sentir, el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa» (Fil. 2: 1-2).
Algunas personas sostienen que el Espíritu Santo es solo una fuerza o influencia. ¿Qué sentido tendría que Pablo mencionara a dos personas —el Padre y el Hijo— junto con una mera «fuerza» en una fórmula trinitaria? Eso no tendría sentido. Así como el Padre y el Hijo se presentan en una relación personal (2 Cor. 1: 3; 11: 31), la relación del Espíritu con las personas nos lleva a la conclusión de que él también es una persona (Rom. 8: 15-16; ver también Juan 14: 16-17, 26; 15: 26). La expresión «comunión del Espíritu» (Fil. 2: 1) puede entenderse de dos maneras.
Puede significar la comunión entre nosotros concedida por el Espíritu, o la comunión con el Espíritu mismo. Varios intérpretes de la Biblia sostienen que estos sentidos no son mutuamente excluyentes. Después de todo, la comunión entre nosotros es la consecuencia de la comunión con el Espíritu. Lee 1 Corintios 2: 10-11; 3: 16; 12: 11; 2 Corintios 3: 6-17. ¿Qué enseñó Pablo a los corintios acerca del Espíritu?
Pablo tiene mucho que decir acerca de la obra del Espíritu. En 1 y 2 Corintios existen más de cuarenta referencias al Espíritu Santo, quien promueve la edificación de la iglesia (1 Cor. 14: 12), capacita a las personas para la misión (1 Cor. 2: 4-5), nos revela las cosas profundas de Dios (1 Cor. 2: 10-11) y nos las enseña (1 Cor. 2: 13), mora en nosotros (1 Cor. 3: 16; 6: 19), coopera con Cristo para nuestra justificación (1 Cor. 6: 11), otorga dones espirituales a la iglesia (1 Cor. 12-14), nos sella para la salvación (2 Cor. 1: 22), imprime la ley en los corazones humanos (2 Cor. 3: 3), y da nueva vida en Cristo (2 Cor. 3: 6) y libertad del pecado (2 Cor. 3: 17).
Sin duda, no podemos vivir sin el Espíritu Santo. ¿Por qué es importante comprender la divinidad del Espíritu Santo para entender plenamente el amor de Dios por nosotros?
Jueves 24 de septiembre
NUESTRO DIOS TRINO
Al leer 2 Corintios 13: 13, alguien podría pensar que Cristo es la única fuente de gracia, que Dios es la única fuente de amor y que el Espíritu Santo es la única fuente de comunión, pero nada podría estar más lejos de la verdad. Lee 1 Corintios 1: 3-4, 9; 10: 16; 2 Corintios 1: 2, 12; Romanos 8: 35; 15: 30; Gálatas 2: 20; Efesios 3: 19. ¿Qué dicen estos pasajes acerca de la gracia, el amor y la comunión en relación con los miembros de la Trinidad? El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo trabajan juntos para nuestra salvación. La gracia, el amor y la comunión no provienen solo de uno de ellos, sino de los tres. Sin embargo, cada uno tiene funciones específicas en la historia de la salvación.
Pablo es consciente de ello y enfatiza esta enseñanza en sus Cartas. Por ejemplo, el plan de salvación es presentado con una asombrosa economía de palabras en Gálatas 4: 4-6 y con la participación de los tres miembros de la Trinidad. Dios Padre envió a Jesús, lo que sugiere que el Padre es la fuente de ese plan (Gál. 4: 4). El Hijo nació de una mujer (Gál. 4: 4), lo que es una referencia a la encarnación y señala el cumplimiento de una antigua promesa (Gén. 3: 15). El Hijo nos redimió y restauró nuestra relación correcta con el Padre, quien había sido difamado por Satanás (Gén. 3: 5). Por su parte, el Espíritu Santo legitima nuestra identidad como hijos de Dios (Gál. 4: 6). Existen otras referencias a la Trinidad en las cartas paulinas.
Sus integrantes actúan juntos, capacitando a la iglesia para la misión (1 Cor. 12: 4-6), nos fortalecen espiritualmente (Efe. 3: 14-19) y promueven una profunda unidad entre los miembros de la iglesia, una unidad que refleja la unidad que caracteriza la relación existente entre los miembros de la Trinidad (Efe. 4: 4-6). Según Pablo, no solo Dios es trino, sino que las tres Personas de la Trinidad obran juntas para nuestra salvación (Efe. 1: 3, 13-14). En Efesios, Pablo llega incluso a mencionar que debemos ser llenos de la plenitud del Padre (Efe. 3: 19), del Hijo (Efe. 4: 13) y del Espíritu Santo (Efe. 5: 18).
Al concluir la correspondencia con los corintios (2 Cor. 13: 13), Pablo no pudo terminar con un final mejor: la promesa de que las tres Dignidades del universo, el Trío celestial, estarían con nosotros ahora y en la era venidera. ¿Cómo debería reflejar la comunión entre los miembros de la iglesia la hermosa relación existente entre los integrantes de la Trinidad?
Viernes 25 de septiembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo «No se turbe vuestro corazón», en El Deseado de todas las gentes (pp. 633-650), de Elena G. de White. «Solo la gracia de Jesucristo puede transformar un corazón de piedra en uno de carne y hacerlo vivir para Dios. Los hombres no tienen poder para justificar el alma ni santificar el corazón. La enfermedad moral solo puede ser sanada por el poder del gran Médico. El don más elevado del cielo, el Unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad, es el único capaz de redimir a los perdidos» (Elena G. de White, «The Fullness of Christ’s Grace», Signs of the Times, 2 de mayo de 1892). «“Dios es amor”. Su naturaleza y su ley son amor. Lo han sido siempre, y lo serán para siempre. “El Alto y Sublime, el que habita la eternidad”, cuyos “caminos son eternos”, no cambia. En él “no hay mudanza, ni sombra de variación”. »Cada manifestación del poder creador es una expresión del amor infinito.
La soberanía de Dios encierra plenitud de bendiciones para todos los seres creados. [...] »La historia del gran conflicto entre el bien y el mal, desde que principió en el cielo hasta el final abatimiento de la rebelión y la total extirpación del pecado, es también una demostración del inmutable amor de Dios» (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, pp. 11-12). «El Espíritu Santo tiene una personalidad, de lo contrario no podría dar testimonio a nuestros espíritus y con nuestros espíritus de que somos hijos de Dios.
Debe ser una persona divina, además, porque en caso contrario no podría escudriñar los secretos que están ocultos en la mente de Dios» (Elena G. de White, El evangelismo, p. 461). «Hay tres personas vivientes en el trío celestial; en el nombre de estos tres grandes poderes —el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo— son bautizados los que aceptan a Cristo mediante la fe, y esos poderes colaborarán con los súbditos obedientes del cielo en sus esfuerzos por vivir la nueva vida en Cristo» (Elena G. de White, El evangelismo, pp. 459-460).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Un conocido himno cristiano se titula «Sublime gracia». ¿Por qué es sublime la gracia de Jesús?
2. La parábola del hijo pródigo constituye una hermosa representación del amor de Dios. ¿Cómo sabemos que el padre de esta parábola es amoroso?
3. ¿Cómo pueden las iglesias locales demostrar que la «comunión del Espíritu» es una realidad allí?
