Lección 2:
Para el 11 de abril de 2026
CONOCIENDO A DIOS
Sábado 4 de abril
LEE PARA EL ESTUDIO DE LA SEMANA: Génesis 3: 1–5; Levítico 20: 26; 1 Samuel 2: 2; 1 Juan 4: 7–19; Génesis 1: 1; 2: 7; Mateo 1: 23; 28: 20.
PARA MEMORIZAR: «Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado» (Juan 17: 3)
Una clara comprensión del carácter de Dios es fundamental para disfrutar de una relación significativa con él. En consecuencia, esta semana estudiaremos detenidamente qué dice la Biblia acerca del carácter de Dios, ya que «el mundo está envuelto por las tinieblas de la falsa concepción de Dios. Los mortales están perdiendo el conocimiento de su carácter, el cual ha sido malentendido y malinterpretado. En este tiempo, debe proclamarse un mensaje de Dios, un mensaje que ilumine con su influencia y salve con su poder.
Su carácter ha de ser dado a conocer. Sobre las tinieblas del mundo ha de resplandecer la luz de su gloria, de su bondad, su misericordia y su verdad. […] El último mensaje de clemencia que debe darse al mundo, es una revelación de su carácter de amor» (Elena G. de White, Palabras de vida del gran Maestro, p. 344). Puesto que es humanamente imposible describir a Dios de manera adecuada, veremos qué dice la Biblia acerca de él. Aunque nunca dejaremos de aprender acerca del maravilloso carácter de Dios, oremos para que, a medida que lo hacemos, nuestra comprensión y nuestro amor por él se profundicen, y así desearemos acercarnos más a él para reflejar su amor y su carácter en favor de los demás.
Domingo 5 de abril
UNA PERCEPCIÓN MÁS CLARA ACERCA DE DIOS
La Biblia ofrece la imagen más fiel, clara y coherente de Dios. Toda la Escritura trata de descorrer el velo que separa el mundo visible del invisible, de mostrarnos de dónde venimos y adónde vamos y, en última instancia, quién tiene el control y cómo es él. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis se nos habla acerca del único Dios verdadero, quien se da a conocer a través de la Biblia y de Jesucristo, Dios encarnado.
Podemos leer acerca de la omnipotencia de Dios (Job 1: 12), su omnisciencia (Isa. 46: 9, 10), su justicia (Isa. 30: 18), su misericordia (Deut. 7: 9), su bondad y paciencia (Rom. 2: 4), su sabiduría (1 Cor. 2: 7), su gracia (2 Cor. 12: 9), su perdón (Mat. 6: 14), su voluntad (Jer. 29: 11; Rom. 2: 8), su poder para vencer la muerte (Juan 11: 25), su realeza (Sal. 47: 8), su naturaleza eterna (Deut. 33: 27) y muchas otras características que nos dan abundantes razones para amarlo y tener una relación sostenida con él. Cuanto más conozcamos a Dios, más lo amaremos y desearemos tener una relación estrecha y duradera con él. Lucifer fue el primero en dudar del carácter de Dios.
Esas dudas desembocaron en la mayor batalla de la historia del universo. Desde entonces, «Satanás procura constantemente mantener las mentes humanas ocupadas en aquellas cosas que les impedirán obtener el conocimiento de Dios» (Elena G. de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 692). A Satanás no le preocupa qué imagen tengamos de Dios (panteísmo, ateísmo, deísmo, etc.), siempre y cuando no sea la imagen correcta. Lee Génesis 3: 1 al 5. ¿Cuál era el objetivo de Lucifer en su conversación con Eva? ¿Qué mentiras dijo a Eva acerca del carácter de Dios? En última instancia, el mensaje de Satanás a Eva fue este: «Dios te oculta información. No quiere lo mejor para ti.
No puedes confiar en él». En síntesis: «Desde el principio de la gran controversia, Satanás se propuso desfigurar el carácter de Dios, y despertar rebelión contra su ley» (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, p. 308). ¿Cómo se distorsiona hoy el carácter de Dios en nuestro mundo? Y, aún más importante, ¿de qué manera podrías tú mismo haber transmitido una imagen equivocada de él a quienes te rodean?
Lunes 6 de abril
DIOS ES SANTO
La palabra «santidad» no es muy utilizada actualmente, quizá porque hay muy pocas cosas santas a nuestro alrededor. El sábado es un día santo, al igual que Dios. Pero nuestra vida cotidiana carece de santidad. Si estudias los atributos que más se asocian con el carácter de Dios, descubrirás que la santidad está en el centro de lo que él es. ¿Qué significa eso? ¿Cómo describen a Dios los siguientes pasajes? Levítico 20: 26; 1 Samuel 2: 2; Isaías 57: 15; Ezequiel 38: 23. Cuando la Biblia describe a Dios como la expresión insuperable de la santidad, significa que él está totalmente separado del mal y del pecado. Dios es 100 % santo.
En este sentido, la santidad de Dios es el fundamento de todos sus demás atributos. Por ejemplo, el amor de Dios es puro, santo y libre de egoísmo. Su omnisciencia es santa, lo que significa que está libre de malas intenciones. ¿Confiarías en un Dios omnisciente que no fuera santo? Claro que no. En ese caso, le temeríamos, y con razón. La omnipotencia de Dios es santa. Imagina a un Dios omnipotente pero no santo. Podría ser un tirano poderoso y malvado. Solo la santidad de Dios hace posible que lo amemos de verdad, pues significa que él es totalmente bueno. En consecuencia, la santidad es quizá la característica más importante que necesitamos entender del carácter de Dios.
Sin embargo, es tal vez una de las menos comprendidas. Piensa en personajes bíblicos como Moisés, Isaías, Ezequiel, Daniel y Juan, quienes estuvieron ante Dios. ¿Cuál fue su primera reacción? Se quitaron el calzado, ocultaron su rostro o cayeron como muertos. Como seres humanos pecadores, no podemos soportar estar en la presencia de Dios. Cualquier ser humano que viera el rostro de Dios moriría. Del mismo modo, cuando Elena G. de White tenía una visión, a menudo exclamaba: «Santo, santo, santo», porque era la palabra que parecía expresar mejor lo que veía. En consonancia con ello, los cuatro seres vivientes que están ante el trono de Dios no dejan de exclamar: «¡Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, que era, que es y que ha de venir!» (Apoc. 4: 8). Dios es pura santidad, y cuando nos acercamos a él debemos verlo como tal. ¿Cuán inspirador es esto para ti? ¿Cómo te desafía esto en relación con tu carácter?
Martes 7 de abril
DIOS ES AMOR
«Amor» es quizá la palabra más utilizada por los cristianos para describir el carácter de Dios. Esto podría deberse a la declaración que aparece en 1 Juan 4: 8, que lo identifica con esa virtud: «Dios es amor». Juan no dijo «Dios siente amor», sino «Dios es amor». El amor es la esencia misma de su carácter, la síntesis de lo que él es. La imagen que muchas personas tienen de Dios surge de definiciones humanas distorsionadas e imperfectas acerca del amor.
Por el contrario, nuestra definición del amor debería basarse en quién es Dios y en lo que revela de sí mismo en su Palabra inspirada. ¿Qué nos explica 1 Juan 4: 7 al 19 acerca del amor? El amor de Dios es perfecto, gratuito y profundamente relacional, como lo revela la repetida invitación a «permanecer»: «Hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él» (1 Juan 4: 16). Dios es amor y nos creó a su imagen (Gén. 1: 27) para amar y desear el amor.
Una palabra hebrea importante utilizada en el Antiguo Testamento para designar el amor es jesed, que describe el amor característico del pacto establecido por Dios con la humanidad y contempla aspectos como la lealtad, la protección, la firmeza y la ternura. Los idiomas bíblicos, como el hebreo y el griego, utilizan diferentes expresiones para referirse a Dios, nombres cuyos significados arrojan luz sobre distintos aspectos del hermoso carácter divino. He aquí solo dos ejemplos:
• Adonai: El Señor de todo, quien reina para siempre (Gén. 15: 2; Juec. 6: 15; Sal. 97: 5; Mal. 1: 6).
• Yahweh-yireh: El Señor proveerá (Gén. 22: 13, 14). La mayor expresión del amor de Dios se revela en el don de su Hijo (Juan 3: 16), quien murió por los pecadores (Rom. 5: 8). En virtud de su amor magnánimo, radical y altruista, Dios envió a su Hijo a la Tierra para que pudiéramos decidir libremente responder a ese amor, revelado en la muerte sustitutiva de Jesús en nuestro favor. Jesús no solo resolvió la separación que el pecado había provocado entre nosotros y Dios (Isa. 59: 1, 2), sino también vivió para revelar con su ejemplo el perfecto amor de Dios (Juan 14: 9; Heb. 1: 3) y su amor por nosotros.
Miércoles 8 de abril
DIOS Y LA CREACIÓN
Probablemente sabes de memoria las primeras palabras de la Biblia: «En el principio Dios». La palabra hebrea traducida allí como «Dios» es elohim. Aunque ese término designa en algunas ocasiones a los falsos «dioses», cuando se refiere al único Dios verdadero, Elohim describe a un Creador todopoderoso relacionado con toda la Creación, el Dios trascendente que está más allá de nuestro entendimiento y controla todo, un Dios tan poderoso que trae las cosas a la existencia simplemente con su voz. Pero en Génesis 2 aparece un nombre diferente para Dios: Yahweh.
Aunque esta designación aparece en conexión con el nombre Elohim (Yahweh Elohim), el Dios todopoderoso, el término Yahweh constituye el nombre más personal del único Dios verdadero, y es utilizado a menudo para destacar el hecho de que se está hablando del Dios del Pacto, quien mantiene una relación amorosa con su pueblo. Compara las descripciones que se hacen de Dios en Génesis 1: 1 y 2: 7. ¿Qué notas en estos textos? En Génesis 2: 7 podemos imaginar a Dios arrodillándose para formar con sus propias manos al primer ser humano a partir de la tierra. «Entonces Dios el Señor modeló al hombre del polvo de la tierra. Sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre llegó a ser un ser viviente».
Este es un Dios que se aproxima a su creación humana al punto de soplar el aliento de vida en las fosas nasales de Adán. Aunque el nombre Yahweh presenta una imagen más íntima de Dios, Moisés utiliza ambas designaciones en los dos primeros capítulos de la Biblia para describir estas dos características de Dios: su omnipotencia creadora y su disposición a relacionarse de manera íntima con su Creación. ¡Cuán asombroso! Vemos aquí la trascendencia de Dios respecto de nosotros (Elohim), y su inmanencia, su cercanía a nosotros como Yahweh. Cuán importante es pensar en estos dos aspectos del carácter de Dios: su control de todo y su cercanía a nosotros. Como dijo Pablo a los atenienses en el Areópago: «No está lejos de ninguno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y existimos» (Hech. 17: 27, 28).
Es importante que sigamos buscando una imagen clara y equilibrada de Dios, basada en lo que la Biblia dice acerca de su carácter, a fin de crecer en nuestra relación con él. Esa búsqueda requiere leer todo lo dicho en la Biblia acerca del tema. Cuanto más aprendamos acerca del carácter divino, más adecuada será la expresión de nuestro amor hacia él. Lee acerca de cómo Elihú describe algunos de los atributos de Dios en Job 36: 24‑33 y Job 37. Luego lee la declaración de Dios acerca de su omnipoten‑ cia en Job 38 y 39. ¿Qué nos revelan estos pasajes acerca de Dios?
Jueves 9 de abril
EMANUEL, DIOS CON NOSOTROS
Si quisieras compartir con un no cristiano una descripción bíblica del carácter de Dios, ¿qué personaje de las Escrituras elegirías? La mejor respuesta, por supuesto, es Jesús. La Biblia dice que Jesús no solo refleja a Dios, sino también lo revela. Hay muchos pasajes bíblicos que explican esto, pero Juan lo hace de manera sencilla al registrar las palabras de Jesús mismo: «El que me ha visto a mí ha visto al Padre» (Juan 14: 9). Para conocer más acerca de cómo es Dios, debemos contemplar a Jesús: sus palabras, sus acciones, su manera de ser, su gran amor por la humanidad demostrado en la Cruz y su resurrección.
El amor y el cuidado del Padre se expresan de manera insuperablemente clara en Jesús, su Hijo. La belleza de la Biblia radica en que Dios nos ha dado cuatro ricas perspectivas de la vida de Jesús para que podamos tener una imagen completa de quién es él. En Mateo (escrito por un judío y para judíos), Jesús es el Mesías —por mucho tiempo esperado— que cumplió lo prometido. En Marcos, contemplamos la vida de servicio activo y sacrificio del Maestro, siempre atento a las necesidades de los demás y fiel a la voluntad de su Padre. Lucas nos dejó su fidedigno testimonio acerca de la perfecta humanidad y compasión de Jesús (Luc. 1: 3, 4). En Juan, vemos al Hijo de Dios encarnado y se nos invita a creer que Jesús es quien dice ser para que nuestra vida espiritual sea vivificada.
Aunque los cuatro Evangelios exploran el mismo terreno, «no representan las cosas con el mismo estilo. Cada escritor tiene una experiencia propia, y esta diversidad amplía y profundiza el conocimiento que se expone para satisfacer las necesidades de diversas mentes» (Elena G. de White, Manuscrito 105, 1900). ¿Cuál de los Evangelios has leído más recientemente? En Mateo 1: 23 se da un nombre específico a Jesús. ¿Por qué es esto tan importante para comprender el carácter de Dios? Lee Mateo 28: 20 y concéntrate en la última parte del versículo. Compara estos dos textos. ¿Qué notas? Solo hemos tocado la superficie del vasto tema del carácter de Dios, quien es más grande y sorprendente de lo que podemos imaginar.
De allí que estaremos aprendiendo acerca de él por la eternidad. Dios merece nuestra alabanza por ser quién es y por lo que ha hecho y está haciendo en nuestra vida. Dedica tiempo a ofrecer una oración de alabanza a Dios por ser quien es. Sé específico al expresar lo que la Biblia dice sobre él. De este modo, puedes orar así: «Gracias, Dios, por ser _____, como afirmas en _____».
Viernes 10 de abril
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Dios llama a su pueblo a representar correctamente su carácter, lo cual requiere conocerlo personalmente. La mejor manera de lograr esto, a pesar de nuestra distorsionada percepción caída, que tiende a malinterpretar sus sendas santas y perfectas, es escudriñando su Palabra. «Todo el amor paterno que se haya transmitido de generación a generación por medio de los corazones humanos, todos los manantiales de ternura que se hayan abierto en las almas de los hombres son tan solo como una gota del ilimitado océano, cuando se comparan con el amor infinito e inagotable de Dios. La lengua no lo puede expresar, la pluma no lo puede describir.
Puedes meditar en él cada día de tu vida; puedes escudriñar las Escrituras diligentemente a fin de comprenderlo; puedes dedicar toda facultad y capacidad que Dios te ha dado al esfuerzo de comprender el amor y la compasión del Padre celestial; y aún queda su infinidad. Puedes estudiar este amor durante siglos, sin comprender nunca plenamente la longitud y la anchura, la profundidad y la altura del amor de Dios al dar a su Hijo para que muriese por el mundo. La eternidad misma no lo revelará nunca plenamente. Sin embargo, cuando estudiemos la Biblia y meditemos en la vida de Cristo y el Plan de Redención, estos grandes temas se revelarán más y más a nuestro entendimiento» (Elena G. de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 691, 692).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cuál de los atributos divinos estudiados esta semana ha hecho un mayor impacto en tu comprensión de Dios? ¿Qué otros atributos podrías estudiar para profundizar y fortalecer tu relación con él?
2. Lee o escucha el capítulo 1 del libro El camino a Cristo en compañía de un miembro de tu familia o un amigo y coméntenlo juntos. ¿Qué nuevas vislumbres acerca del carácter de Dios y de Jesús has obtenido de esa lectura?
3. Jesús vino a corregir la imagen distorsionada que muchas personas tienen de Dios. ¿Qué puedes hacer para compartir una imagen clara y correcta del carácter divino con quienes están en tu esfera de influencia?
4. Considera nuevamente lo que aprendiste en la lectura del lunes. Aunque somos pecadores, la Biblia hace algunas afirmaciones claras acerca del pueblo de Dios que vive una vida santa. Lee 1 Pedro 1: 13 al 16; Romanos 6: 22 y Hebreos 12: 14. Dios es santo y nos invita a serlo. ¿Qué significa realmente vivir de manera santa?
RESUMEN: Dios ha deseado mantener una estrecha relación con nosotros desde el principio de la Creación. Aunque nuestra comprensión de su carácter es el blanco de los ataques de Satanás, Dios se nos revela más claramente a través de su Palabra y de la vida de su Hijo, Jesús. Tener una imagen clara y hermosa de Dios es esencial si queremos profundizar nuestra relación con él.
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

«Creciendo en nuestra relación con Dios» – Nina Atcheson
Tu relación con Dios es el aspecto más importante de tu vida. Por eso, es fundamental desarrollarla, fortalecerla y hacerla cada día más firme y significativa.
En este segundo trimestre de 2026, la lección de Escuela Sabática se centra en el tema de las relaciones, especialmente en tu conexión personal con Dios. Esta guía de estudio presenta un enfoque diferente, con un estilo más cercano, práctico y reflexivo.
Las lecciones están diseñadas para ayudarte a comprender que Dios es un ser personal que desea tener una relación íntima contigo. A través de cada estudio semanal, podrás profundizar tu vida espiritual, fortalecer tu fe y crecer en una comunión diaria con Él.
Lección 5: Para el 2 de mayo de 2026
CÓMO ESTUDIAR LA BIBLIA
Sábado 25 de abril
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 15: 1–8; Marcos 1: 35; 1 Crónicas 16: 11; Salmo 119: 105; Isaías 50: 4; 55: 1–13.
PARA MEMORIZAR: «Así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y prosperará en lo que le ordené» (Isa. 55: 11).
Piensa en la ocasión en que tuviste en tus manos tu primera Biblia. Tal vez eras niño y te la obsequió un pariente cristiano o la compraste tú mismo cuando ya eras adulto. Independientemente de cuánto tiempo hace que la tienes, considera el valor que das a ese libro sagrado. ¿Es una de tus posesiones más preciadas o das por sentado que tienes la Palabra viva de Dios al alcance de la mano? ¿Te cuesta ser constante en su lectura? ¿Te has preguntado alguna vez por dónde comenzar a leerla o cómo puedes leerla para acercarte más a Dios? Martín Lutero dijo en una ocasión: «Durante varios años he leído la Biblia dos veces al año. Si ella fuera un imponente árbol y todas sus palabras fueran pequeñas ramas, yo las habría tocado a todas con el anhelo de saber qué había en ellas y qué tenían para ofrecer».
Ya sea que estés dedicando cada día tiempo a la lectura provechosa de la Biblia o que esta permanezca casi siempre cerrada en un estante, lo cierto es que, mediante su estudio, todos podemos desarrollar nuestra relación con Dios. Esta semana exploraremos algunas maneras prácticas de estudiar apropiadamente la Palabra de Dios.
Domingo 26 de abril TIEMPO
¿Alguna vez has puesto el despertador un poco antes de lo habitual para leer la Biblia? ¿Has luchado en alguna ocasión para salir de la cama y luego, al mirar el reloj, has pensado: «Tengo apenas quince minutos para empezar el día; más vale que me dé prisa!»? ¿Alguna vez has hecho una breve oración o has hojeado un capítulo de la Biblia solo para tranquilizar tu conciencia, pero no tu corazón, antes de apresurarte a empezar el día? «Solo se obtiene un beneficio muy escaso de una lectura precipitada de las Sagradas Escrituras.
Uno puede leer toda la Biblia y quedarse, sin embargo, sin captar su belleza o comprender su sentido profundo y oculto» (Elena G. de White, El camino a Cristo, p. 133). Si bien es cierto que la lectura de la Biblia reporta bendiciones, es posible leerla de tapa a tapa y de una sola vez, sin obtener todo el provecho disponible en ella. Dios nos dio su inspirada y preciosa Palabra para que conociéramos más acerca de él y de nosotros mismos.
Cuando dedicamos tiempo a contemplar el indescriptible y hermoso carácter de Dios, y las maneras en las que ha interactuado con la humanidad a lo largo de la historia, solo podemos amarlo más. El registro de sus interacciones está allí, a nuestro alcance, pero debemos dedicar tiempo a Dios a través de la lectura de su Palabra (Hech. 17: 11). Considera las siguientes sugerencias: Pide a Dios que ponga en tu corazón el deseo de acercarte a él. Reclama las promesas que se encuentran en Jeremías 29: 13 y Salmo 37: 4. Invítalo a que te despierte antes de lo habitual o a que te ayude a apartar un momento de tu día para estar en comunión con él. Consagra tu tiempo a Dios. Sí, estás ocupado y siempre aparecen cosas urgentes, pero el tiempo dedicado a estar con Dios tiene un valor incalculable. Ve a un lugar tranquilo donde puedas estar a solas y lee el Salmo 46: 10. Lee la letra del himno «Salvador, a ti me rindo» (Himnario adventista, Nº 261) o cántalo como una ofrenda de alabanza dedicada a él. Piensa en las áreas de tu vida que tal vez no estén rendidas a Dios y ofrécelas a él.
Dedica tiempo a estar con Dios, aunque no sientas deseos de hacerlo. Así como es necesaria una decisión consciente y un plan de acción para ser una persona saludable (hacer ejercicio, alimentarse adecuadamente, etc.), se necesita una decisión consciente para tener una relación estrecha con Dios. Recuerda que los nuevos hábitos pueden tardar al menos 21 días en formarse, y que no podemos tener éxito sin la ayuda del Espíritu Santo. Lee nuevamente Juan 15: 1 al 8. ¿Qué nos dice Jesús acerca de nuestra necesidad de permanecer en él y por qué es tan importante para nuestra fe?
Lunes 27 de abril
UN LUGAR
Jesús es nuestro ejemplo perfecto en todas las cosas, incluyendo la devoción personal. ¿Qué nos dice Marcos 1: 35 acerca del tiempo que Jesús pasaba con Dios? Aunque solo se trata de un versículo, podemos aprender mucho del ejemplo de Jesús. Jesús solía apartarse del ajetreo y del bullicio de la vida cotidiana para dirigirse a un lugar solitario y tranquilo para pasar tiempo con su Padre antes de que amaneciera. Imagina la siguiente escena: Jesús sentado junto al mar de Galilea o en la ladera de una colina orando y en comunión con su Padre antes de que el mundo a su alrededor despertara. Este versículo describe el compromiso de Jesús con la oración y muestra que ella era una prioridad para él.
Ese tiempo dedicado a la oración fue, sin duda, lo que le dio fuerzas para afrontar todo lo que tuvo que soportar. Si Jesús necesitaba esto para comenzar cada día, ¡cuánto más nosotros! Dios nos dice: «Busca mi rostro», y espera que nuestra respuesta sea: «Tu rostro buscaré, Señor» (Sal. 27: 8). ¿Qué dice 1 Crónicas 16: 11 acerca de cómo debemos buscar a Dios? ¿Hay algún lugar tranquilo en tu casa o al aire libre donde puedas encontrarte cada mañana con Dios y sentarte a los pies de Jesús para aprender de su Palabra (Luc. 10: 39-42)? Si desarrollas el hábito de ir diariamente a un lugar determinado para pasar tiempo con Dios, será más probable que regreses allí cada día.
No te desanimes si una emergencia inesperada te lo impide alguna vez, pero no dejes pasar demasiado tiempo sin hacerlo. Recuerda que una relación duradera con Dios requiere una decisión diaria y que puedes empezar de nuevo hoy mismo. ¿Cuánto tiempo dedicaste la semana pasada a la oración y a la lectura de la Biblia? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de los cambios que podrías tener que hacer en tus prioridades?
Martes 28 de abril
EL ESTUDIO PROFUNDO DE LA BIBLIA
Aunque no es necesario ser un erudito para estudiar la Biblia, ¿cómo puedes hacerlo en profundidad? Orar: Es imposible exagerar la importancia de la oración como parte de tu estudio de la Biblia. Elena G. de White dice que no estamos solos cuando leemos la Biblia. Al invitar al Espíritu Santo a ser nuestro guía, rechazamos todas las distracciones y el Enemigo huye. «Nunca se debería estudiar la Biblia sin oración. Solo el Espíritu Santo puede hacernos sentir la importancia de lo que es fácil comprender, o impedir que nos apartemos del sentido de las verdades de difícil comprensión» (El conflicto de los siglos, p. 585). Leer y escribir: Podría decirse que la acción de escribir marca la diferencia entre la mera lectura de la Biblia y su estudio.
Escribir nos ayuda a desacelerar nuestros pensamientos, a reflexionar acerca de la Palabra de Dios y a interactuar con ella a un ritmo que permite la observación, la interpretación, la aplicación y el compromiso. La acción de escribir también contribuye a que nuestras ideas inicialmente dispersas sean puestas en orden y terminen volviéndose acciones concretas durante el día. Además, es más probable que recordemos algo que hemos escrito (Sal. 119: 15, 16). Si no puedes escribir, haz la prueba de leer la Biblia en voz alta, o escuchar su lectura, y eleva luego tus pensamientos a Dios como si se tratara de una oración. Compartir: Cuéntale a alguien lo que has aprendido.
Esto lo consolidará en tu mente y animará a la otra persona. Elige un libro breve de la Biblia para empezar (por ejemplo, Jonás, Marcos, Filipenses o 1 Juan) y avanza poco a poco. Este es un método sencillo que puedes aplicar a un versículo, a un pasaje o a un capítulo entero:
1. Ora para que el Espíritu Santo dirija tu mente y sensibilice tu corazón mientras lees.
2. Elige un versículo o un pasaje más extenso de la Biblia.
3. Escribe el pasaje o porciones destacadas mientras lees.
4. Vuelve a leer el pasaje mientras oras mentalmente y subraya las ideas clave.
5. Escribe lo que te dicen las ideas subrayadas.
6. Ora acerca de estas ideas pidiendo a Dios que influyan en tu relación con él.
7. Piensa con quién podrías compartir esto hoy.
«A medida que los hijos de Dios crezcan en la gracia, obtendrán cada vez más clara comprensión de su Palabra, y discernirán nueva luz y belleza en sus verdades sagradas. Esto ha venido sucediendo en la historia de la iglesia a lo largo de todas las edades, y así seguirá siendo hasta el fin» (Elena G. de White, El otro poder, p. 32). ¿Cómo has comprobado que el mensaje de la cita anterior se aplica a ti? Considera también el Salmo 119: 105.
Miércoles 29 de abril
UNA BENDICIÓN DOBLE
Hay muchas maneras de estudiar la Biblia: versículo por versículo, por capítulos, temas, palabras o libros completos. Podemos estudiarla con una concordancia y un diccionario bíblico o leerla en paralelo con la serie «El Gran Conflicto» (por ejemplo, leer los Evangelios junto con El Deseado de todas gentes) para obtener información adicional. Podemos dar un paseo por la naturaleza mientras escuchamos la lectura de la Biblia o reunirnos con un amigo o un grupo pequeño para estudiar juntos. Así como mantenemos vivas nuestras amistades al participar con ellas de actividades diversas y novedosas, deberíamos mantener fresco y vibrante nuestro encuentro diario con Dios utilizando diferentes métodos al estudiar la Biblia.
Siempre hay algo más que aprender. Algo que hará de tu estudio de la Biblia una experiencia vibrante es compartir con otros lo que has descubierto. Cuando explicamos lo que hemos aprendido, el proceso de sintetizar y compartir consolida nuestros pensamientos. Esto nos ayuda a retener el conocimiento. La doble bendición consiste en que, cuando compartimos con otros algo que hemos aprendido, la conversación espiritual resulta motivadora y enriquecedora para ambas partes. Aprendemos algo con mayor profundidad cuando lo compartimos con alguien.
También descubrirás que lo que estudias cada día no es solo un mensaje de Dios para ti, sino también para los demás. Lee Isaías 50: 4. ¿Qué nos dice este versículo sobre nuestra relación con Dios y sobre cómo esa relación puede influir en la manera en que tratamos a los demás? El tiempo que dedicamos cada día al estudio de la Biblia no solo nos fortalece, sino también nos permite animar a aquellas personas con las que entramos en contacto, convirtiéndose así en una doble bendición.
Nuestra vida espiritual se asemeja a un maratón. Pide al Señor que te ayude a seguir corriendo la carrera cristiana con constancia y a mantener tus ojos en la meta (Fil. 3: 14). No te desanimes si tu rendimiento ha sido bajo durante algún tiempo, pero haz los cambios necesarios para que tu relación con Dios sea vibrante gracias al estudio de la Biblia y la oración, ya que, como dice Juan, la vida eterna consiste en conocer a Dios cada día (Juan 17: 3). Nuestro compromiso diario de permanecer en él y en su Palabra transforma la vida. Lee el texto para memorizar de esta semana y medita acerca de su significado. ¿Qué estás estudiando en este momento? ¿Con quién podrías compartirlo?
Jueves 30 de abril
¡CUÁN DULCE!
Piensa en tu postre favorito. Tal vez contiene miel como ingrediente endulzante. Si alguna vez probaste el panal de miel, sabes por experiencia cuán dulce es su suave textura mientras se deshace en tu boca. En el Salmo 119: 103 y 104, la Biblia es descrita metafóricamente como un delicioso panal: «¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. De tus mandamientos he adquirido inteligencia». ¿Qué significa la expresión «de tus mandamientos he adquirido inteligencia»? (Sal. 119: 104). ¿Por qué es importante esta idea para comprender lo que el estudio de la Biblia hace por nosotros? Las palabras de Dios son realmente dulces para nuestra alma y no se parecen a nada de lo que el mundo ofrece.
A diferencia de muchos postres, la dulzura de la Palabra de Dios sana nuestro espíritu y transforma nuestro carácter. Si has estado distante de Dios, puedes abrir con reverencia su Palabra y beber del agua viva, la única que te satisfará. En Isaías 55: 1 al 13, el profeta amplía el mensaje antes mencionado. Dedica algún tiempo a leer este capítulo y responde luego las siguientes preguntas: ¿Qué da el Señor a quienes acuden a él para alimentarse de su Palabra? ¿Qué invitación te hace Dios aquí? ¿Cuál es su desafío? ¿Cuál es su promesa?
La Palabra viva y poderosa de Dios llega directamente a nuestro corazón y nos desafía a crecer en Cristo solo en la medida en que dedicamos tiempo y esfuerzo a profundizar en ella con una actitud sumisa y humilde, y con la disposición a poner en práctica lo que enseña. ¿De qué manera concreta puedes «buscar al Señor mientras pueda ser ha‑ llado» (Isa. 55: 6)?
Viernes 1° de mayo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
El propósito del estudio de la Biblia es conocer a Dios y crecer en tu relación con él, porque en esto consiste la vida eterna, en estar con aquel a quien amamos (Juan 5: 39; 17: 3). El compromiso mutuo es parte de cualquier relación. Jesús dice, en Apocalipsis 3: 20, que desea entablar ese tipo de vínculo con nosotros para que podamos aprender más acerca de él, nuestro Creador. Debemos explorar constantemente la Biblia como un minero que busca gemas preciosas. Siempre hay algo más que espigar, no importa cuántas veces hayamos leído ciertas historias o pasajes bíblicos. «Cualquiera que sea el alcance intelectual del hombre, no crea ni por un instante que no necesita escudriñar cabalmente de continuo las Escrituras para obtener mayor luz.
Como pueblo, somos llamados individualmente a ser estudiantes de la profecía» (Elena G. de White, El otro poder, p. 34). No debemos pretender que la Biblia coincida con nuestras opiniones o pensamientos. «¿Cómo investigaremos las Escrituras? ¿Hemos de clavar las estacas doctrinales una por una y luego procurar que la Escritura se ajuste a nuestras opiniones establecidas? ¿O tomaremos nuestras ideas y conceptos de la Escritura y mediremos nuestras teorías desde todo ángulo por la Palabra de verdad? Muchos que leen y enseñan la Biblia no comprenden la preciosa verdad que están estudiando o enseñando. [...] Muchos dan a la Palabra de Dios un significado que se adecua a sus propias opiniones» (Elena G. de White, El otro poder, pp. 30, 31).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Con qué actitud sueles acercarte a la Biblia? ¿Hay algo que debas modificar? ¿Por qué es tan crucial una actitud de humildad y consagración a la Palabra?
2. ¿Hay alguna opinión preconcebida que debas abandonar para permitir que las Escrituras hablen por sí mismas? Si es así, ora acerca de ello ya mismo.
3. ¿Cómo puede el deseo de encontrar algo novedoso en la Biblia, especialmente con propósitos egoístas, convertirse en una piedra de tropiezo en la relación de una persona con Dios?
RESUMEN: El estudio personal de la Biblia está en el centro mismo de una relación vibrante y duradera con Dios. La Palabra de Dios habla a nuestra realidad actual de manera significativa, al igual que lo ha hecho a lo largo de la historia. Así como mantenemos viva cualquier amistad, debemos buscar formas de mantener viva nuestra vida devocional mientras permanecemos en Jesús, confiando en su promesa de que «mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y prosperará en lo que le ordené» (Isa. 55: 11).
