Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 4: Para el 25 de abril de 2026
EL PAPEL DE LA BIBLIA
Sábado 18 de abril
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Lamentaciones 3: 22, 23; 2 Timoteo 3: 15–17; Juan 17: 17; Efesios 1: 13; Salmo 119: 11; 1 Corintios 2: 14.
PARA MEMORIZAR: «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Heb. 4: 12).
Sin duda posees una Biblia, o quizá más de una. Sin embargo, a lo largo de la historia, este precioso libro ha sido prohibido, copiado en secreto y contrabandeado. Es el libro más publicado del mundo en cualquier idioma, y también uno de los más antiguos. Algunos han muerto para que la Biblia pudiera ser preservada. ¿Qué lugar ocupa la Biblia en tu vida? ¿La lees o está juntando polvo cerca de tu cama o en una estantería? ¿Estás demasiado ocupado como para dedicar tiempo a estudiar la Palabra de Dios? ¿Te sientes demasiado cansado como para abrir sus páginas? La Palabra de Dios es viva y poderosa. Por medio de ella, Dios quiere hablarte, animarte, desafiarte, transformarte, orientarte y darte esperanza.
La Biblia no es apenas un libro académico o una colección de antiguos relatos, sino una crónica hermosa y profunda acerca de cómo el Creador del universo trata de acercarnos a él. Si deseas crecer en tu relación con Dios, lo mejor que puedes hacer es comprometerte a dedicar tiempo de calidad a tu relación con él mediante la oración, el estudio de su Palabra inspirada y la disposición a poner por obra lo que ella enseña.
Domingo 19 de abril
EL AR MA MÁS PODEROSA
Antes de explorar por qué la Biblia es tan valiosa y cómo profundizar en nuestro estudio personal de ella, debemos tomar consciencia de que uno de los ataques más significativos de Satanás contra nuestra relación con Dios consiste en impedir que dediquemos tiempo a comunicarnos con él mediante el estudio de su Palabra. Mantener a las personas lejos de la Biblia mediante los negocios, la apatía, el cansancio o la duda es su estrategia número uno.
Él sabe que dedicar tiempo a estar con Dios mediante el estudio de las Escrituras revive y nutre nuestra vida espiritual. Por lo tanto, ¡hará todo lo posible para impedirlo! «Satanás emplea cuantos medios puede para impedir que los hombres conozcan la Biblia, cuyo claro lenguaje revela sus engaños» (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 579). Satanás sabe que la poderosa Palabra de Dios lo hace impotente. Sabe que la oración y el estudio de la Biblia son las armas más poderosas que la humanidad puede usar contra él (Efe. 6: 17, 18; Heb. 4: 12), así que hace todo lo posible para impedir que estudiemos las Escrituras y oremos. Sabe que las palabras de Dios son poderosas y que no solo dieron existencia a este mundo (Sal. 33: 6), sino también pueden resucitar a los muertos (Juan 11: 41-44) y darnos fuerzas para vencer (Mat. 4: 1-11).
Al alejar de la Biblia al pueblo de Dios, Satanás afecta no solo nuestra relación con el Señor, sino también nuestras relaciones con los demás. La relación entre los cónyuges se vuelve tensa, gritamos a nuestros hijos y no tenemos paciencia con nuestros amigos o compañeros de trabajo. La vida parece demasiado ajetreada; nos sentimos estresados, agobiados y sin ninguna vía de escape. Sorprendentemente, a menudo no nos detenemos lo suficiente como para darnos cuenta de qué está ocurriendo. Podemos pensar que estamos cerca de Dios, pero nos debilitamos más y más a medida que pasa el tiempo sin que abramos su Palabra.
Aunque nuestra relación con Dios está a veces llena de altibajos e inconsistencias, Dios es maravillosamente constante, como lo afirma Lamentaciones 3: 22 y 23. ¿Qué notas en estos versículos y cómo se relacionan ellos con nuestra naturaleza humana? Como querubín protector, antes de su caída (Eze. 28: 14-17), Lucifer conoció el increíble poder de Dios y escuchó sus palabras. Ahora odia la verdad, y eso explica por qué nuestra mente se entumece y nuestro corazón se embota cuando no elegimos escuchar y aplicar las palabras de Dios a nuestra vida. ¿Cuán indeciso o inconsistente eres en tu vida devocional? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de la necesidad de hacer algunos cambios?
Lunes 20 de abril
LA AUTORIDAD DE LAS ESCRITURAS
La autoridad y la función de la Biblia están claramente afirmadas en sus páginas. Lee 2 Timoteo 3: 15 al 17 y toma nota de lo que estos versículos dicen acerca de la función de la Biblia. Al estudiar la Biblia, no debemos pretender que ella sirva a nuestros propósitos o concuerde con nuestros puntos de vista, pues pueden ser diferentes de los de Dios. Tampoco debemos usar el método que consiste en cerrar los ojos y elegir un texto cualquiera, al azar, ya que Dios no se comunica de esa manera con nosotros por medio de su Palabra. Dios no es una marioneta —que se maneja con hilos—, dispuesta a responder a nuestros caprichos y voluntad. Sus caminos y pensamientos son mucho más elevados que los nuestros (Isa. 55: 9), por lo que nunca debemos tratar de controlar las palabras que nos dirige. Tampoco debemos escoger las partes de la Biblia que nos resulten más cómodas.
Por el contrario, debemos considerar la Biblia como un todo, en lugar de leer los pasajes sencillos y conocidos mientras dejamos a un lado los que nos plantean desafíos. Si en verdad queremos que Dios nos hable por medio de su Palabra, debemos acercarnos a ella como un todo y utilizar métodos sólidos cuando nos dediquemos a su estudio cuidadoso, confiando en que Dios nos revelará lo que necesitemos cuando lo necesitemos. Además, Jesús dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y toda tu mente» (Mat. 22: 37). Dios no pretende que prescindamos de nuestro raciocinio, sino que desea informar la mente humana con su vasto conocimiento y comprensión, los cuales se revelan, en parte, en su Palabra.
La Biblia registra numerosos diálogos que Dios sostuvo con personas como Enoc, Abraham, Moisés y Job, además de los que Jesús mantuvo con muchas personas durante su ministerio terrenal. Dios no pasa por alto la razón humana, sino que nos invita a someterla a su Palabra y su sabiduría a la hora de cooperar en nuestra salvación. No obstante, la razón humana sigue siendo humana y, como tal, es susceptible de cometer errores y de ser víctima de engaños. No es infalible. Es posible que la razón haga a un lado a Dios para tratar de resolver las cosas por su cuenta, lo que implica colocar al yo a la par de Dios o por encima de él a la hora de pensar. Las personas pueden acercarse a la Escritura con un espíritu arrogante y crítico, pensando que ya lo han oído todo y que no hay nada nuevo. Cuando nos sentimos importantes, seguros de nosotros mismos, autosuficientes y sin necesidad de nada, descuidamos nuestra relación con Dios y confiamos en nuestro propio conocimiento limitado y en nuestro raciocinio defectuoso y falible.
Martes 21 de abril
LA VERDAD BÍBLICA
Una tendencia entre algunos teólogos liberales en la década de 1960 fue describir a Dios fuera del campo de la teología. En 2017, una portada de la revista Time publicó un artículo titulado: «¿Ha muerto la verdad?». Esta tendencia es interesante pues ilustra la posición actual de nuestra sociedad al respecto. El concepto mismo de «verdad» ha decaído a tal punto que ya nadie sabe en qué consiste o dónde radica. Según la cultura popular, no existe un criterio normativo para decidir qué es verdad y qué no lo es, ni un fundamento que permanezca constante, del que se pueda depender y resista la prueba del tiempo. Por el contrario, Jesús dijo: «Yo soy [...] la verdad» (Juan 14: 6). Su Palabra da testimonio de él como la verdad más plena y pura.
Lee detenidamente los siguientes tres versículos. ¿Qué notas en ellos?
Juan 17: 17 _______________________________________________________ _______________________________________________________ _____________________________
Proverbios 30: 5, 6 _______________________________________________________ _______________________________________________________ ___________
Salmo 12: 6 _______________________________________________________ _______________________________________________________ ______________________________
La Biblia declara que Jesús, quien es la verdad fundamental, no cambia (Heb. 13: 8). Al mismo tiempo, a medida que leemos la Palabra de Dios, nuestra comprensión de él y de su verdad puede crecer. «Hay minas de verdad que ha de descubrir todavía el investigador ferviente» (Elena G. de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 659). Al hablar de «verdad», Elena G. de White siempre se refería a la que Dios reveló en su Palabra.
Podemos buscar luz adicional en la Biblia porque esta nunca contradice verdades pasadas, sino que se basa en ellas. Lee 1 Tesalonicenses 2: 13; Salmo 33: 4 y 5 y Efesios 1: 13. ¿Qué mensaje contienen estos textos? La Biblia y solo ella debe ser la fuente por excelencia de lo que entendemos por verdad. Todas las demás fuentes deben ser probadas mediante la Palabra de Dios, incluso lo que consideramos «razonable». Algunas personas argumentan que la verdad no existe. Esa afirmación es contradictoria, pues el hecho mismo de afirmar que la verdad no existe significa proclamar una presunta verdad. Además, es contraria a sí misma, pues si la verdad no existe, tampoco esa afirmación es verdad.
Miércoles 22 de abril
REQUERIMIENTOS BÍBLICOS
¿Qué cambiaría en tu hogar si recurrieras a la Biblia cuando debes tomar una decisión importante, enfrentar un problema conyugal o algún desafío? ¿Qué cambiaría en tu lugar de trabajo o en tu iglesia si la Biblia se convirtiera realmente en la lente a través de la cual las personas vieran el mundo y decidieran vivir? Los escritores de la Biblia sabían cuán valioso es su contenido. Ningún otro libro puede impactar la vida como ella. No obstante, puesto que no es suficiente que las palabras de la Biblia estén impresas en sus páginas, ¿cómo puedes incorporarlas en tu corazón? ¿Cuál es el consejo de David en Salmo 119: 11 y cómo podrías ponerlo en práctica? (Ver también Heb. 4: 12).
Una de las afirmaciones que la Biblia hace acerca de sí misma se encuentra en Hebreos 4: 12. Una espada de dos filos es poderosa y cortante, pero la Palabra de Dios puede hacer por las personas lo que resulta imposible para los instrumentos humanos. La Biblia se describe a sí misma como algo vivo. Tal vez te hayas preguntado cómo puede ser esto así en vista de que fue escrita hace miles de años. A pesar de ello, Jesús dijo: «Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida» (Juan 6: 63). Si sientes que tu mundo se está desmoronando, Dios puede transformar esa situación mediante el contenido inspirado de las Escrituras.
El Antiguo Testamento describe las palabras divinas como activas y eficaces para cumplir su propósito de bien (ver Isa. 55: 11). Cuando David reflexionó acerca del impacto de las palabras de Dios en su vida, concluyó: «Es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado» (Sal. 119: 50). Tal vez hayas experimentado hambre intensa en algún momento de tu vida como resultado de la falta de alimento, del ayuno prolongado o de una dieta estricta. ¡Cuán deliciosa resulta la comida después de haber tenido hambre! En un sentido espiritual, la Biblia es el alimento para nuestra alma. Si tu alma está vacía y hambrienta, abre la Palabra viva. Lee Jeremías 15: 16; 1 Pedro 2: 2 y Mateo 4: 4. Las palabras de Dios resultan deliciosas, nutritivas y sustentadoras para la mente y el corazón ya que provienen de Dios mismo, quien las envió específicamente para nosotros y para cada persona que lo busca.
Cuando las leemos con un corazón abierto y pidiendo a Dios la iluminación del Espíritu, ellas harán una gran obra en nuestra vida. ¿Qué problemas de tu vida son abordados en la Biblia? ¿Por qué no debes per‑ mitir que el orgullo te impida poner por obra lo que Dios te dice en sus páginas?
Jueves 23 de abril
LA CONDICIÓN DEL CORAZÓN
Nuestra capacidad para recibir instrucción de la Palabra de Dios (Job 22: 22) depende en gran medida de nuestra condición espiritual cuando acudimos a ella. ¿Cómo explica esto 1 Corintios 2: 14? Puesto que el discernimiento espiritual es la capacidad de comprender las cosas espirituales, hay una gran diferencia entre las conclusiones de quienes tienen una mente abierta a lo espiritual y quienes no. Alguien que piensa que la Biblia es una tontería no será capaz de percibir la verdad en sus páginas.
Nuestra actitud hacia la Biblia y nuestra forma de leerla son muy importantes para crecer en nuestra relación con Dios. ¿Cómo explica esto Pablo en 1 Tesalonicenses 2: 13? La Palabra de Dios obra en nosotros cuando creemos. Cuando abres tu Biblia y crees que Dios tiene algo que decirte a través de ella, él te hablará y obrará en tu vida. Mucho depende de tu fe y de tus expectativas. La buena noticia es que, aunque tu fe sea muy pequeña, Dios puede hacerla crecer (Mar. 9: 24; Luc. 17: 6).
Uno de los grandes propósitos de la Biblia es mostrarnos el estado de nuestra relación con Dios y decirnos cómo fortalecerla. Si tu corazón está abierto al Espíritu Santo y te acercas a la Palabra con humildad, experimentarás una transformación, aunque no siempre la percibas inmediatamente, pues ese cambio y ese crecimiento suelen ser graduales. Pero si nos aferramos a nuestra apatía y pecado y no estamos dispuestos a cambiar, la lectura de la Biblia puede servirnos de poco.
El Espíritu Santo nos impulsa a acercarnos más a Jesucristo. ¿Queremos acercarnos? Si es así, llegaremos a ser «sabios para salvación» (2 Tim. 3: 15) y veremos cosas que ni siquiera imaginábamos. ¿Con qué actitud me acerco a la Biblia? ¿Busco en ella justificaciones para mis opiniones preconcebidas o me acerco a ella con una mente abierta y la disposición a ver lo que Dios quiere mostrarme? ¿Por qué es tan importante la respuesta a esa pregunta?
Viernes 24 de abril
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
¿Cómo evaluarías las palabras que has pronunciado durante las últimas 24 horas? ¿Fueron afectuosas, amables, alegres y edificantes o expresaron frustración, cansancio, ansiedad, ira, maledicencia y maldad? La Biblia dice: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mat. 12: 34). Cuando hay basura en nuestro corazón, ella se pone de manifiesto en nuestras palabras. Todos hemos experimentado frustración, cansancio y estrés. Estos estados de ánimo inciden en lo que decimos, cosas de las que, después, nos arrepentimos. A diferencia de ello, cuando nuestro corazón rebosa de amor, este fluye a través de nuestras palabras.
De la misma manera, la Biblia habla acerca del corazón de Dios y de sus intenciones para con nosotros. Es asombroso pensar que esas palabras, que provienen directamente del corazón divino, están a nuestro alcance en la Biblia y han tenido un poder asombroso a lo largo de la historia. «Una cosa es tratar la Biblia como un manual de instrucción moral, y prestarle atención mientras esté de acuerdo con el espíritu de la época y nuestra situación en el mundo; pero otra cosa es considerarla como lo que en realidad es: la palabra del Dios viviente, la palabra que es nuestra vida, la palabra que ha de moldear nuestras acciones, nuestros dichos y nuestros pensamientos.
Concebir la Palabra de Dios como algo inferior a esto, es rechazarla. Y este rechazo de parte de los que profesan creer en ella es una de las principales causas del escepticismo y la incredulidad de los jóvenes» (Elena G. de White, La educación, p. 234).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cuál es el fundamento lógico y racional de tu fe? Probablemente sea mucho mayor de lo que imaginas.
2. ¿Cómo puedes asegurarte de que el estudio de la Biblia y la oración sea el fundamento de tu relación con Dios? ¿Sería posible relacionarse con Dios sin orar y estudiar la Biblia?
3. Si alguien quisiera profundizar su relación con Dios, ¿en qué parte de la Biblia le aconsejarías comenzar su lectura?
4. ¿Cómo es posible vivir de acuerdo con toda palabra que sale de la boca del Señor? (Deut. 8: 3). ¿Cómo podría ocurrir eso en tu vida?
5. ¿Qué nos dicen los siguientes pasajes acerca de las palabras de Dios? Hebreos 11: 3; Salmo 33: 6; Mateo 11: 4, 5; 1 Tesalonicenses 4: 16; Efesios 6: 17; Santiago 1: 21. RESUMEN: La Biblia es vital y poderosa, y su lectura es fundamental para el desarrollo de nuestra relación con Dios. No solo nos enseña acerca del maravilloso carácter de Dios y sus interacciones con la humanidad a lo largo de la historia, sino también nos habla hoy cuando acudimos a ella con humildad.
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

La esencia de la vida y del testimonio cristianos
Las cartas del apóstol Pablo a los corintios contienen un mensaje profundamente vigente para la iglesia de hoy. En medio de una sociedad marcada por la división, la inmoralidad y la idolatría, Pablo presenta una verdad inmutable: Jesucristo y su sacrificio en la cruz son el fundamento de la vida cristiana y la respuesta a los desafíos espirituales de cada generación.
En este estudio exploraremos cómo el evangelio transforma el carácter, fortalece la unidad de la iglesia, inspira el amor, promueve el uso correcto de los dones espirituales y nos prepara para la pronta venida de Cristo. A través de 1 y 2 Corintios descubriremos principios prácticos para vivir una fe auténtica, crecer en la gracia y mantenernos fieles al mensaje de la cruz en un mundo lleno de desafíos.
Lección 13:
Para el 26 de septiembre de 2026
GRACIA, AMOR Y COMUNIÓN
Sábado 19 de septiembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Corintios 8: 9; Romanos 16: 20; 1 Juan 4: 8-11; 2 Corintios 13: 11; Filipenses 2: 1-2; Gálatas 4: 4-6.
PARA MEMORIZAR: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes» (2 Cor. 13: 13).
Pablo concluye 2 Corintios destacando nuevamente los elementos esenciales abordados en sus Cartas. Lo hace por medio de cinco imperativos (2 Cor. 13: 11). El primero, «tengan gozo», recuerda textos anteriores de las Cartas. El segundo imperativo, «busquen su restauración» (NVI), es la traducción de una sola palabra en griego (katartizō), que aparece aquí y en 1 Corintios 1: 10. El tercero, «anímense mutuamente», retoma 2 Corintios 1: 3-7.
Pablo comienza y termina su segunda Cartas con palabras de aliento. Recibimos ánimo de Dios para alentar a otros (2 Cor. 1: 4, 6). Los imperativos cuarto y quinto, «Sean de un mismo sentir y vivan en paz» (2 Cor. 13: 11), son un llamado a la unidad. Esta atmósfera de gozo, restauración, ánimo, unidad y paz es la condición para la presencia del «Dios de paz y amor» (2 Cor. 13: 11) y el resultado de su obra en el corazón humano (2 Cor. 13: 13). La gracia, el amor y la comunión son el resultado de la obra del Dios trino por nosotros. Estas tres características cristianas promueven un ambiente caracterizado por la presencia de Dios.
Domingo 20 de septiembre
LA GRACIA DE JESÚS
Resulta inspirador que al final de 2 Corintios, así como en su comienzo, veamos una referencia a la gracia de Jesús (2 Cor. 1: 2; 13: 13). Como vimos al comienzo de este trimestre, Pablo no podía dejar de pensar y hablar de Jesús. «Porque ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a ustedes se hizo pobre, siendo rico; para que ustedes fuesen enriquecidos con su pobreza» (2 Cor. 8: 9). Cuán admirable es la gracia de Jesús. Dejó las riquezas de su existencia eterna en el cielo para hacerse pobre. Caminó por los polvorientos caminos de la antigua Galilea. «Se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Fil. 2: 8). Lo hizo para enriquecernos; es decir, para que tuviéramos la oportunidad de estar con él en el cielo.
Para nosotros, que solo hemos conocido un mundo de pecado, muerte y sufrimiento, es difícil siquiera empezar a comprender lo que significó para Jesús abandonar el cielo para venir aquí y ofrecer su vida por nosotros. Lee Romanos 16: 20, Gálatas 6: 18, Filipenses 4: 23 y 1 Tesalonicenses 5: 28. ¿Qué enseñanza importante ves en estos pasajes? Pablo se refiere muy a menudo a la gracia de Jesús en sus Cartas. Algunas perlas incluyen: «Se derramaron la gracia y el don sobre los muchos por la gracia de [...] Jesucristo» (Rom. 5: 15). Aquellos que reciben esta abundante gracia «reinarán en vida [...] por Jesucristo» (Rom. 5: 17). Al igual que en 2 Corintios, Pablo también comienza y termina otras Cartas mencionando la gracia de Jesús (Rom. 1: 7; 16: 20; 1 Cor. 1: 3; 16: 23; Gál. 1: 3; 6: 18; Fil. 1: 2; 4: 23).
Este tema ocupaba sus pensamientos y quería que también llenara la mente de los corintios. Ese era su deseo para todas las iglesias. Observa lo que dice a los efesios: «La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable» (Efe. 6: 24). Si estuviera entre nosotros, Pablo sin duda desearía que también nosotros amáramos a Jesús con un amor eterno. Podemos estar seguros de eso porque su deseo era que la gracia de Jesús llegara «a más y más personas» (2 Cor. 4: 15, NVI) y fuera suficiente para ellas, tal como lo fue para él (2 Cor. 12: 9). Piensa en la gracia de la que Dios te ha hecho inmerecidamente objeto a pesar de tus palabras y acciones.
Lunes 21 de septiembre
EL AMOR DE DIOS
«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes» (2 Cor. 13: 13). Pablo termina su segunda Carta con este versículo. Nota que menciona a las tres personas de la Trinidad en este orden: Hijo, Padre y Espíritu Santo. A través de la obra de los tres podemos comprender mejor cómo es Dios y lo que ha hecho por nosotros. Lee Juan 3: 16-17, Romanos 8: 37-39 y 1 Juan 4: 8-11. ¿Qué nos dicen estos pasajes acerca del amor de Dios? El conocido versículo de 1 Juan 4: 8 dice que «Dios es amor».
El amor es un atributo esencial de la Deidad. Jesús destaca el hecho de que Dios demostró su amor al dar a su único Hijo para que muriera por nosotros (Juan 3: 16). Él envió a Jesús en una misión de rescate (Juan 3: 17), y esto era parte del proyecto de salvación (Hech. 3: 20-21; 1 Juan 4: 10, 14). Jesús afirmó varias veces en los evangelios que el Padre lo envió (Mat. 10: 40; Mar. 9: 37). En una declaración notable, Pablo dice: «Dios demuestra su amor hacia nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rom. 5: 8). Podemos vislumbrar el amor de Dios en la dulce relación existente entre los cónyuges, entre padres e hijos, en las amistades sinceras, etc. La naturaleza también da testimonio de ese amor.
Respecto de esto, Elena G. de White dice: «“Dios es amor” está escrito en cada capullo de flor que se abre, en cada tallo de la hierba que crece. Las lindas avecillas que llenan el aire de melodías con sus dulces trinos, las flores exquisitamente matizadas que en su perfección perfuman el ambiente, los imponentes árboles del bosque con su rico follaje de esplendoroso verdor; todo ello atestigua el tierno y paternal cuidado de nuestro Dios y de su deseo de hacer felices a sus hijos» (Elena G. de White, El camino a Cristo, p. 15).
Sin embargo, nada es más convincente que el hecho de que Dios haya entregado a Jesús como sacrificio por nuestros pecados. Cuando comprendemos que Dios nos amó hasta el punto de enviar a Jesús para que diera su vida por nosotros, nuestra respuesta es la disposición a «dar nuestra vida por los hermanos» (1 Juan 3: 16). Pablo quería que los corintios vivieran en unidad, pero no es posible sin amor. Por eso les enseñó que «el amor edifica» (1 Cor. 8: 1) y que todo es inútil y vacío donde no lo hay (1 Cor. 13: 1-3). Por lo tanto, todo debe ser hecho con amor (1 Cor. 16: 14), un amor que es una extensión del de Dios. ¿Qué perderíamos en el evangelio si Jesús mismo no fuera plena y eternamente Dios?
Martes 22 de septiembre
EL DIOS DE AMOR
En el antiguo mundo pagano, la gente no creía que los dioses amaran a los seres humanos. Por el contrario, las deidades eran malévolas y furiosas, y debían ser apaciguadas. La idea de un Dios de amor, tal y como la vemos en la Biblia, era entonces una novedad. Por sorprendente que fuera esta afirmación en su época, Pablo caracteriza a nuestro Dios como «el Dios de paz y de amor» (2 Cor. 13: 11). Lee 2 Corintios 13: 11. ¿Cómo puedes obtener esperanza de lo que se dice aquí? ¿Cómo puedes experimentar mejor lo que enseña? La expresión «el Dios de paz y de amor» puede ser interpretada de dos maneras. Por un lado, Dios es la fuente del amor y la paz.
Por otro, Dios se caracteriza por el amor y la paz. Sin embargo, no es necesario decidir entre las dos. Debido a que el amor y la paz son características intrínsecas de Dios, él nos otorga amor y paz. En otro lugar, Pablo se refiere a Dios como «el Dios de la paciencia y el consuelo» (Rom. 15: 5); «de la esperanza» (Rom. 15: 13); «de paz» (Rom. 15: 33; 16: 20; 1 Cor. 14: 33; Fil. 4: 9; 1 Tes. 5: 23), «Padre de compasión» (2 Cor. 1: 3) y «Dios de todo consuelo» (2 Cor. 1: 3). Dios es la fuente de todas estas bendiciones. Él nos las concede por su amor inquebrantable. Además, aunque la expresión «Dios de paz» es bastante común en la Biblia, la expresión «Dios [...] de amor» solo aparece aquí (2 Cor. 13: 11) y, por lo tanto, merece nuestra más profunda reflexión.
Como han señalado muchos intérpretes, la referencia de Pablo al Dios de amor unos versículos antes de la bendición trinitaria en 2 Corintios 13: 13 sugiere que él concibe a la Deidad como integrada por tres personas. «Aunque aquí utiliza la palabra “Dios” en referencia a uno de los tres, su comprensión de Jesús y del Espíritu en otras partes de sus Cartas [...] nos obliga a ver toda la frase como una descripción del único Dios que la iglesia primitiva llegó a ver en forma trina. Pasaría más de un siglo antes de que los teólogos [...] comenzaran a utilizar palabras como “trinidad” como una forma abreviada de expresar lo que Pablo ya estaba articulando» (Tom Wright, 2 Corinthians [Londres: SPCK, 2004], p. 148).
Creemos en un solo Dios; es decir, en la unidad de tres personas que viven eternamente en una relación de amor. Este Dios trino nos ama y nos llama a amarnos unos a otros de una manera que refleje el amor que existe entre ellos.
Miércoles 23 de septiembre
LA COMUNIÓN DEL ESPÍRITU SANTO
La gracia de Jesús no solo revela el amor que Dios siente por nosotros, sino también nos otorga la comunión del Espíritu como un efecto adicional de ese amor. Al mismo tiempo, la comunión tiene su origen en el amor de Dios, ya que ella no es posible sin amor. Como escribe Pablo: «Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si alguna ternura y compasión; completen mi gozo, tengan el mismo sentir, el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa» (Fil. 2: 1-2).
Algunas personas sostienen que el Espíritu Santo es solo una fuerza o influencia. ¿Qué sentido tendría que Pablo mencionara a dos personas —el Padre y el Hijo— junto con una mera «fuerza» en una fórmula trinitaria? Eso no tendría sentido. Así como el Padre y el Hijo se presentan en una relación personal (2 Cor. 1: 3; 11: 31), la relación del Espíritu con las personas nos lleva a la conclusión de que él también es una persona (Rom. 8: 15-16; ver también Juan 14: 16-17, 26; 15: 26). La expresión «comunión del Espíritu» (Fil. 2: 1) puede entenderse de dos maneras.
Puede significar la comunión entre nosotros concedida por el Espíritu, o la comunión con el Espíritu mismo. Varios intérpretes de la Biblia sostienen que estos sentidos no son mutuamente excluyentes. Después de todo, la comunión entre nosotros es la consecuencia de la comunión con el Espíritu. Lee 1 Corintios 2: 10-11; 3: 16; 12: 11; 2 Corintios 3: 6-17. ¿Qué enseñó Pablo a los corintios acerca del Espíritu?
Pablo tiene mucho que decir acerca de la obra del Espíritu. En 1 y 2 Corintios existen más de cuarenta referencias al Espíritu Santo, quien promueve la edificación de la iglesia (1 Cor. 14: 12), capacita a las personas para la misión (1 Cor. 2: 4-5), nos revela las cosas profundas de Dios (1 Cor. 2: 10-11) y nos las enseña (1 Cor. 2: 13), mora en nosotros (1 Cor. 3: 16; 6: 19), coopera con Cristo para nuestra justificación (1 Cor. 6: 11), otorga dones espirituales a la iglesia (1 Cor. 12-14), nos sella para la salvación (2 Cor. 1: 22), imprime la ley en los corazones humanos (2 Cor. 3: 3), y da nueva vida en Cristo (2 Cor. 3: 6) y libertad del pecado (2 Cor. 3: 17).
Sin duda, no podemos vivir sin el Espíritu Santo. ¿Por qué es importante comprender la divinidad del Espíritu Santo para entender plenamente el amor de Dios por nosotros?
Jueves 24 de septiembre
NUESTRO DIOS TRINO
Al leer 2 Corintios 13: 13, alguien podría pensar que Cristo es la única fuente de gracia, que Dios es la única fuente de amor y que el Espíritu Santo es la única fuente de comunión, pero nada podría estar más lejos de la verdad. Lee 1 Corintios 1: 3-4, 9; 10: 16; 2 Corintios 1: 2, 12; Romanos 8: 35; 15: 30; Gálatas 2: 20; Efesios 3: 19. ¿Qué dicen estos pasajes acerca de la gracia, el amor y la comunión en relación con los miembros de la Trinidad? El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo trabajan juntos para nuestra salvación. La gracia, el amor y la comunión no provienen solo de uno de ellos, sino de los tres. Sin embargo, cada uno tiene funciones específicas en la historia de la salvación.
Pablo es consciente de ello y enfatiza esta enseñanza en sus Cartas. Por ejemplo, el plan de salvación es presentado con una asombrosa economía de palabras en Gálatas 4: 4-6 y con la participación de los tres miembros de la Trinidad. Dios Padre envió a Jesús, lo que sugiere que el Padre es la fuente de ese plan (Gál. 4: 4). El Hijo nació de una mujer (Gál. 4: 4), lo que es una referencia a la encarnación y señala el cumplimiento de una antigua promesa (Gén. 3: 15). El Hijo nos redimió y restauró nuestra relación correcta con el Padre, quien había sido difamado por Satanás (Gén. 3: 5). Por su parte, el Espíritu Santo legitima nuestra identidad como hijos de Dios (Gál. 4: 6). Existen otras referencias a la Trinidad en las cartas paulinas.
Sus integrantes actúan juntos, capacitando a la iglesia para la misión (1 Cor. 12: 4-6), nos fortalecen espiritualmente (Efe. 3: 14-19) y promueven una profunda unidad entre los miembros de la iglesia, una unidad que refleja la unidad que caracteriza la relación existente entre los miembros de la Trinidad (Efe. 4: 4-6). Según Pablo, no solo Dios es trino, sino que las tres Personas de la Trinidad obran juntas para nuestra salvación (Efe. 1: 3, 13-14). En Efesios, Pablo llega incluso a mencionar que debemos ser llenos de la plenitud del Padre (Efe. 3: 19), del Hijo (Efe. 4: 13) y del Espíritu Santo (Efe. 5: 18).
Al concluir la correspondencia con los corintios (2 Cor. 13: 13), Pablo no pudo terminar con un final mejor: la promesa de que las tres Dignidades del universo, el Trío celestial, estarían con nosotros ahora y en la era venidera. ¿Cómo debería reflejar la comunión entre los miembros de la iglesia la hermosa relación existente entre los integrantes de la Trinidad?
Viernes 25 de septiembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo «No se turbe vuestro corazón», en El Deseado de todas las gentes (pp. 633-650), de Elena G. de White. «Solo la gracia de Jesucristo puede transformar un corazón de piedra en uno de carne y hacerlo vivir para Dios. Los hombres no tienen poder para justificar el alma ni santificar el corazón. La enfermedad moral solo puede ser sanada por el poder del gran Médico. El don más elevado del cielo, el Unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad, es el único capaz de redimir a los perdidos» (Elena G. de White, «The Fullness of Christ’s Grace», Signs of the Times, 2 de mayo de 1892). «“Dios es amor”. Su naturaleza y su ley son amor. Lo han sido siempre, y lo serán para siempre. “El Alto y Sublime, el que habita la eternidad”, cuyos “caminos son eternos”, no cambia. En él “no hay mudanza, ni sombra de variación”. »Cada manifestación del poder creador es una expresión del amor infinito.
La soberanía de Dios encierra plenitud de bendiciones para todos los seres creados. [...] »La historia del gran conflicto entre el bien y el mal, desde que principió en el cielo hasta el final abatimiento de la rebelión y la total extirpación del pecado, es también una demostración del inmutable amor de Dios» (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, pp. 11-12). «El Espíritu Santo tiene una personalidad, de lo contrario no podría dar testimonio a nuestros espíritus y con nuestros espíritus de que somos hijos de Dios.
Debe ser una persona divina, además, porque en caso contrario no podría escudriñar los secretos que están ocultos en la mente de Dios» (Elena G. de White, El evangelismo, p. 461). «Hay tres personas vivientes en el trío celestial; en el nombre de estos tres grandes poderes —el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo— son bautizados los que aceptan a Cristo mediante la fe, y esos poderes colaborarán con los súbditos obedientes del cielo en sus esfuerzos por vivir la nueva vida en Cristo» (Elena G. de White, El evangelismo, pp. 459-460).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Un conocido himno cristiano se titula «Sublime gracia». ¿Por qué es sublime la gracia de Jesús?
2. La parábola del hijo pródigo constituye una hermosa representación del amor de Dios. ¿Cómo sabemos que el padre de esta parábola es amoroso?
3. ¿Cómo pueden las iglesias locales demostrar que la «comunión del Espíritu» es una realidad allí?
