Sábado 25 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Génesis 15:16; Levítico 18:24–30; 2 Timoteo 4:1, 8; Éxodo 23:28–30; Deuteronomio 20:10, 15–18; Isaías 9:6.
PARA MEMORIZAR:
“Todos estos reyes y sus tierras tomó Josué de una vez, porque el Señor Dios de
Israel peleaba por los israelitas” (Jos. 10:42).
El libro de Josué contiene algunas escenas inquietantes. El concepto de la guerra por orden de Dios –que un grupo de personas reciba y ejecute el
mandato divino de destruir a otro– plantea serios interrogantes. El tema de la guerra por orden divina en el Antiguo Testamento es desafiante.
Dios aparece en el Antiguo Testamento como el Señor soberano del universo. Por lo tanto, todo lo que sucede debe, de alguna manera, estar relacionado con
su voluntad, directa o indirectamente.
En consecuencia, la pregunta: “¿Cómo puede Dios permitir estas cosas?” resulta inevitable. Vimos la semana pasada
que Dios mismo está involucrado en un conflicto que es mucho mayor que cualquier guerra o batalla librada en la historia humana, un conflicto que impregna
todos los aspectos de nuestras vidas. También vimos que los acontecimientos de la historia bíblica y secular solo pueden comprenderse plenamente a la luz
de ese conflicto.
Esta semana continuaremos explorando la complejidad de las guerras aprobadas por Dios, las limitaciones y condiciones que las rigen, la visión final de
la paz ofrecida por los profetas del Antiguo Testamento y las implicaciones
espirituales de tales guerras.
Domingo 26 de octubre
LA INIQUIDAD DE LOS CANANEOS
Lee Génesis 15:16; Levítico 18:24-30; Deuteronomio 18:9-14 y Esdras 9:11.
¿Qué dicen estos textos acerca del plan más amplio de Dios al ofrecer la tierra de Canaán a los israelitas? Tenemos que mirar más allá del libro de Josué para entender completamente lo que significaba la iniquidad de las naciones que habitaban Canaán. Las prácticas aborrecibles de esas naciones, como el sacrificio de niños, la hechicería, la adivinación mediante la invocación a los muertos y el espiritismo, nos dan una pista (Deut. 18:9-12).
El descubrimiento de los antiguos textos de la ciudad estado de Ugarit o Ras Shamra proporciona más información acerca de la religión y la sociedad
cananeas, y demuestra que la condena de esta cultura no solo era comprensible, sino también justificada según las normas morales del Antiguo Testamento.
La religión cananea se basaba en la creencia de que los fenómenos naturales que aseguraban la fertilidad estaban controlados por las relaciones sexuales entre dioses y diosas. En consecuencia, concebían la actividad sexual de las deidades en términos de su propio comportamiento sexual humano y realizaban prácticas sexuales rituales para incitar a los dioses y diosas a hacer lo mismo.
Este concepto dio lugar a la institución de la prostitución “sagrada”, en la que prostitutas y prostitutos participaban en ritos orgiásticos como parte de sus
prácticas religiosas. Una nación no puede elevarse a un nivel moral superior al de los dioses que adora. Como resultado del concepto que los cananeos tenían de sus deidades, no
es de extrañar que sus prácticas religiosas incluyeran, por ejemplo, el sacrificio de niños, algo contra lo que advertía específicamente la Biblia.
La evidencia arqueológica confirma que los habitantes de Canaán sacrificaban regularmente a sus primogénitos como parte de la adoración a sus dioses, que eran en realidad demonios. Pequeños esqueletos aplastados, encontrados en grandes jarras con inscripciones cúlticas, dan testimonio de su degradante religión y de lo que significaba para muchos de sus hijos.
La erradicación de los cananeos, pues, no fue una ocurrencia tardía, algo que surgió a raíz de la decisión de Dios de entregar la tierra de Canaán a los
israelitas.
Dios concedió a los habitantes de Canaán un tiempo de gracia o misericordia adicional durante el cual tuvieron la oportunidad de conocer a Dios y su carácter por medio del testimonio de los patriarcas que vivieron entre ellos. Tuvieron la oportunidad, pero, obviamente, la desaprovecharon y siguieron con sus horribles prácticas hasta que el Señor finalmente tuvo que ponerles fin.
Lunes 27 de octubre
EL JUEZ SUPREMO
Lee Génesis 18:25; Salmo 7:11; 50:6; 82:1; 96:10; 2 Timoteo 4:1, 8. ¿Qué dicen estos versículos acerca del carácter moral de Dios? ¿Cómo nos ayuda su
estatus como Juez del universo a entender la cuestión de la guerra por mandato divino? La santidad del carácter de Dios significa que no tolera el pecado. Aunque él es paciente, el pecado debe cosechar su consecuencia final, que es la muerte (Rom. 6:23). El Señor declaró la guerra al pecado sin importar dónde este se encontrara, ya fuera en Israel o entre los cananeos. El hecho de participar en guerras santas no santificaba a Israel ni a otras naciones (Deut. 9:4, 5; 12:29, 30), ni siquiera cuando estas eran usadas por Dios para ejecutar sus juicios contra su
propio pueblo elegido.
A diferencia de otros pueblos del antiguo Cercano Oriente, la guerra santa se volvió contra los israelitas cuando Dios no luchó por ellos sino contra ellos, permitiendo que sus enemigos los oprimieran (comparar con Jos. 7). El concepto de guerra santa como parte de la conquista de Canaán solo puede entenderse si se contempla a la luz de la actividad de Dios como juez. Vistas así, las guerras de conquista del Israel de antaño adquieren un carácter completamente diferente. En contraste con las guerras imperialistas motivadas por el deseo de ensalzamiento propio, tan comunes en la antigüedad y en nuestros días, las guerras de Israel no estaban destinadas a alcanzar la gloria nacional, sino a establecer la justicia y la paz de Dios en la Tierra.
Por lo tanto, en el centro de la comprensión de las guerras ordenadas por Dios estaban su gobierno y su soberanía, implícitos en su caracterización como guerrero, rey y juez.
Como guerrero y juez, Dios se compromete a implementar, estabilizar y mantener el imperio de la ley, que es el reflejo de su carácter. La imagen de Dios como guerrero, similar a la de juez y rey, afirma que él no tolerará para siempre la rebelión contra su orden establecido. Por lo tanto, se puede afirmar que el objetivo de la actividad de Dios nunca es la guerra ni la victoria en sí, sino el restablecimiento de la justicia y la paz. En definitiva, hacer la guerra y juzgar o impartir justicia son una misma cosa si Dios es el sujeto de la acción.
Reflexiona acerca de Dios como juez justo que no puede ser sobornado ni influido para actuar de manera parcial. ¿Cómo armoniza con el evangelio un Dios que no tolera indefinidamente el pecado, la opresión, el sufrimiento de los inocentes y la explotación de los oprimidos?
Martes 28 de octubre
¿DESPOJAR O ANIQUILAR?
Compara Éxodo 23:28-30; 33:2; 34:11; Números 33:52 y Deuteronomio 7:20 con Éxodo 34:13 y Deuteronomio 7:5; 9:3; 12:2, 3; 31:3, 4. ¿Qué revelan estos
textos acerca del propósito de la conquista y los alcances de la destrucción?.
El propósito original de Dios para los cananeos no era que fueran aniquilados, sino desposeídos. Los pasajes que describen la forma en que Israel tuvo que involucrarse en las batallas de la conquista utilizan términos que hablan de la desposesión, expulsión y dispersión de los habitantes de la Tierra Prometida.
Los términos del segundo grupo de textos, los que expresan destrucción y tienen a Israel como sujeto de la acción, se refieren sobre todo a objetos inanimados, como artículos de culto pagano y utensilios. Evidentemente, los lugares de culto pagano y los altares constituían los principales centros de la religión cananea.
La guerra santa estaba orientada principalmente hacia la cultura y la sociedad corruptas de Canaán. Para evitar la contaminación, Israel tuvo que destruir todos los elementos que propagaban la corrupción. Sin embargo, los habitantes de Canaán, y quienes reconocieron a título individual la soberanía de Dios antes de la conquista o incluso en el transcurso de ella, pudieron escapar mediante la migración (Jos. 2:9-14; comparar con Jue. 1:24-26). La única parte de la población cananea condenada a la destrucción fue la que se recluyó en las ciudades fortificadas, continuó rebelándose obstinadamente contra el plan de Dios para los israelitas y endureció su corazón (Jos. 11:19, 20).
Sin embargo, esto plantea una pregunta: si el propósito inicial de conquistar Canaán era expulsar a los habitantes de la tierra y no aniquilarlos, ¿por qué los
israelitas tuvieron que matar a tantas personas?. El análisis de los textos bíblicos relacionados con la conquista de Canaán revela que su intención original era dispersar a la población cananea. Sin embargo, la mayoría de los cananeos, al igual que el faraón de Egipto, endurecieron sus corazones y se aferraron a su cultura hasta el punto de que fueron destruidos
con esta. ¿Qué elementos y hábitos deben ser desarraigados de tu carácter?
Miércoles 29 de octubre
LIBRE ELECCIÓN
Lee Deuteronomio 20:10, 15-18; 13:12-18 y Josué 10:40.
¿Cómo iluminan estos mandatos de Dios acerca de la guerra y de cómo debía proceder Israel con las naciones idólatras la orden divina de destruir completamente a algunos de esos pueblos?.
El texto hebreo utiliza un término especial para describir la destrucción de personas en la guerra: herem. Esta palabra se refiere a lo que está “prohibido”, “condenado” o “dedicado a la aniquilación”. En la mayoría de las ocasiones, ese vocablo designa la colocación completa e irrevocable de personas, animales u objetos inanimados en el dominio exclusivo de Dios, lo que en un contexto bélico implicaba, en la mayoría de los casos, su destrucción. El concepto y la práctica del herem como erradicación total de un pueblo en la guerra deben entenderse a la luz del conflicto de Dios con las fuerzas cósmicas del mal, en el que están en juego su carácter y reputación.
La neutralidad no es posible desde que el pecado apareció en el mundo. Solo se puede estar de parte de Dios o contra él. Lo primero conduce a la vida eterna;
la otra opción, a la muerte eterna. La destrucción total representaba el juicio justo de Dios contra el pecado y el mal. Dios delegó en su pueblo escogido, el antiguo Israel, y en un momento especial de la historia, la toma de posesión de la Tierra Prometida, la ejecución de sus juicios. La consagración de algo a la destrucción estaba bajo su estricto control teocrático, limitado al período de la conquista y al área geográfica bien definida de la antigua Canaán. Como vimos en el estudio de ayer, quienes estaban consignados a la destrucción se rebelaron constantemente contra los propósitos de Dios, y los desafiaron, sin demostrar nunca un genuino arrepentimiento.
Por lo tanto, la decisión de Dios de destruirlos no fue arbitraria ni nacionalista. Además, Israel recibiría el mismo trato si decidía adoptar el estilo de vida de los cananeos (comparar con Deut. 13). Aunque parezca que los grupos situados a ambos lados de la guerra divina estaban predefinidos (los israelitas heredarían la tierra y los cananeos serían destruidos), los roles podían revertirse, como veremos en los casos de Rahab, Acán y los gabaonitas.
Las personas no estaban ni protegidas ni destinadas arbitrariamente a la destrucción. Quienes se beneficiaban de una relación con el Señor podían perder su estatus privilegiado si incurrían en rebelión, mientras que aquellos sobre quienes pesaba un decreto divino de destrucción podían someterse a la autoridad de Dios y vivir.
¿Qué implicaciones espirituales tiene la actitud desafiante de los cananeos para con Dios en nuestro contexto actual? Es decir, ¿qué consecuencias tienen para
nosotros las decisiones que tomamos libremente?
Jueves 30 de octubre
EL PRÍNCIPE DE PAZ
¿Cómo describen los siguientes textos el futuro que Dios había previsto para su pueblo? Isaías 9:6; 11:1-5; 60:17; Oseas 2:18; Miqueas 4:3.
Aunque el tema principal de la lección de esta semana son las guerras del Antiguo Testamento, encomendadas por Dios y asistidas por él, debemos mencionar la presencia de otro tema igualmente significativo en los escritos proféticos del Antiguo Testamento: la visión futura de la era mesiánica, caracterizada por la paz. El Mesías es descrito como el “Príncipe de paz” (Isa. 9:6), quien establecerá un reino en el que el león y el cordero pastarán juntos (Isa. 11:1-8), donde no habrá destrucción ni daño (Isa. 11:9), donde la paz reinará (Isa. 60:17)
y fluirá como un río (Isa. 66:12).
Lee 2 Reyes 6:16-23. ¿Qué revelaciones ofrece esta historia acerca de los propósitos más profundos de Dios para su pueblo y la humanidad? Consideremos la historia de la alimentación del ejército sirio por iniciativa de Eliseo. En lugar de masacrarlos (2 Rey. 6:22), les mostró el ideal supremo de la paz, que siempre ha sido el deseo de Dios para su pueblo. Es interesante observar que Eliseo era plenamente consciente de la superioridad del ejército invisible que rodeaba al enemigo (2 Rey. 6:17). Dios está implicado en un conflicto cósmico que también ha afectado a nuestro planeta, pero el objetivo final de la redención no es un conflicto perpetuo, ni siquiera una subyugación eterna del
enemigo en un estado de esclavitud, sino la paz eterna.
Así como la violencia engendra violencia (Mat. 26:52), la paz engendra paz. El relato concluye afirmando que “las cuadrillas de Siria no volvieron más a la tierra de Israel” (2 Rey. 6:23).
Piensa en maneras de emular a Jesús y actuar como agente de paz. Si estás atravesando algún conflicto, ¿cómo puedes ser un instrumento de paz y no de discordia?
Viernes 31 de octubre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee las páginas 523-527 del capítulo “La caída de Jericó” en el libro Patriarcas y profetas de Elena de White.
Como en el caso de todo contenido bíblico, conocer el contexto y los antecedentes de algo resulta crucial. Según hemos visto, el conflicto cósmico y la figura de Dios como juez son cruciales para entender las guerras libradas por el pueblo de Dios contra los cananeos. “Dios es lento para la ira. Dio un tiempo de gracia a las naciones impías para que pudieran llegar a familiarizarse con él y su carácter. De acuerdo con la luz dada fue su condenación, porque rehusaron recibir la luz y eligieron sus propios caminos antes que los caminos de Dios. Dios dio la razón por la cual no desposeyó inmediatamente a los cananeos. No se había colmado la iniquidad de los amorreos. Debido a su iniquidad, gradualmente se estaban colocando en el punto en que no podría actuar más la tolerancia de Dios, y serían exterminados.
Hasta que no se llegara a este punto y se colmara su iniquidad, se pospondría la venganza de Dios. Todas las naciones tuvieron un período de tiempo de gracia.
Las que invalidaron la Ley de Dios se hundieron más y más en la impiedad. Los hijos heredaron el espíritu rebelde de sus padres y se portaron peor que ellos, hasta que los alcanzó la ira de Dios. El castigo no fue menor por haber sido postergado” (Comentarios de Elena de White, Comentario bíblico adventista del
séptimo día, t. 2, p. 999).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Qué implica el hecho de que Dios sea nuestro Juez y el Juez supremo del universo? ¿Por qué ese hecho es fundamental para el Evangelio y para
nuestra salvación?
2. ¿Cómo ilustra el caso de los cananeos la paciencia y la justicia de Dios? ¿Cómo podríamos reflejar el carácter de Dios en nuestra manera de relacionarnos con nuestros semejantes?
3. Reflexiona acerca de la naturaleza fundamental del libre albedrío. ¿Por qué respeta Dios nuestra libertad de elección? ¿Qué relación existe entre el amor y la libertad de elección?
4. El Antiguo Testamento contiene muchas historias de guerras y conflictos, pero anuncia el establecimiento final de la paz. ¿Qué papel deben desempeñar los cristianos para establecer la paz en su entorno?
"Escuela Sabática adultos 2026, PRIMER trimestre (ENERO-MARZO). Estudio: Uniendo el cielo y la tierra, por Clinton Wahlen.."

Uniendo el Cielo y la Tierra
El Plan de Salvación tiene un propósito extraordinario: unir el Cielo y la Tierra, una tarea que parece humanamente imposible. Sin embargo, Jesús confió misiones así a sus discípulos y a Pablo, asegurándoles siempre su presencia y poder para cumplirlas. La Biblia muestra que Dios nunca encomienda una misión sin otorgar la capacidad para llevarla a cabo cuando confiamos en Él.
Las epístolas de Pablo a Filipenses y Colosenses revelan a Cristo como el único capaz de unir lo divino y lo humano. A través de estas cartas, vemos a Jesús como Redentor e Intercesor, y a Pablo enfrentando grandes desafíos desde la prisión, fortaleciendo a la iglesia y llamándola a mantenerse unida y enfocada en su misión.
Este estudio invita a la iglesia actual a depender de Cristo, a vivir conectada con el Cielo y a cumplir fielmente su misión en el tiempo final, proclamando el mensaje del evangelio al mundo.
Lección 13:
Para el 28 de marzo de 2026
PERMANECER EN TODA LA VOLUNTAD DE DIOS
Sábado 21 de marzo
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Colosenses 4:7–18; Efesios 6:21; Hechos 15:36–40; 2 Timoteo 4:10, 11; 2 Pedro 3:10–14; Isaías 60:1–3.
PARA MEMORIZAR: “Den gracias por todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tes. 5:18).
Esta parte final de Colosenses revela la amplia red de colaboradores de Pablo. El libro de Hechos lo muestra trabajando en equipo primero con Bernabé y luego con Silas, tras lo cual ofrece un panorama general de sus tres viajes misioneros. Esta semana estudiaremos la estrategia misionera de Pablo, que implicaba un uso muy eficiente del tiempo y los recursos para llegar a los principales centros del Imperio Romano, así como la formación de promisorios trabajadores laicos para llegar a las ciudades y los pueblos que Pablo no visitaría, como Colosas, Laodicea y Hierápolis.
Pablo ponía constantemente en contacto a personas e iglesias durante sus viajes y mediante sus epístolas cuando estaba preso. Reconocía que el éxito de la proclamación del evangelio dependía de la colaboración de todos, tanto de los cristianos de origen judío como de los conversos del paganismo, de hombres y mujeres, de personas como Tíquico, Aristarco, Justo, Epafras, Lucas y Ninfa. Sabemos también de una carta que escribió a Laodicea y que no se ha conservado.
Hay mucho contenido en estos versículos finales, incluida una exhortación personal a un hombre llamado Arquipo. Pablo hizo todo lo posible por fortalecer las iglesias mientras pudo.
Domingo 22 de marzo
LECCIONES DE EVANGELIZACIÓN
Pablo comparte mucha instrucción acerca de cómo difundir el evangelio. Se calcula que recorrió unos 21.500 kilómetros. Esto es asombroso, ya que en la mayoría de los casos lo hizo a pie y, además, estuvo privado de la libertad en varias ocasiones. Pablo pasó mucho tiempo en importantes centros comerciales como Corinto y Éfeso, desde donde el mensaje podía extenderse a las ciudades del interior.
También volvía a las iglesias que había levantado para fortalecer y animar a los nuevos creyentes. Cuando no podía visitarlas personalmente, les enviaba cartas. De este modo, los creyentes sabían que se acordaba de ellos y se preocupaba por su bienestar. Lee Colosenses 4:7-9; compara con Efesios 6:21. ¿Cómo se describe a Tíquico y qué razones da Pablo para enviarlos a él y a Onésimo a Colosas? Algunas cosas se comunican mejor oralmente. Sería interesante saber qué noticias transmitieron los dos hombres a los colosenses.
A juzgar por la intención de Pablo de que esas cosas los “confortaran” (Col. 4:7-9), probablemente incluían detalles acerca de las circunstancias del apóstol en la cárcel. En cualquier caso, esta comunicación también era importante para mantener los lazos personales que unen a los creyentes. Tíquico, cuyo nombre significa “afortunado”, era claramente un emisario digno de confianza. Descrito como “fiel ministro” y “consiervo”, fue uno de los dos hombres de Asia seleccionados por Pablo (Hech. 20:4) para acompañarlo en su viaje con la colecta para los creyentes necesitados de Jerusalén. También estuvo con Pablo durante su segundo encarcelamiento en Roma, desde donde fue enviado a Éfeso para reforzar la obra allí (2 Tim. 4:12). Pablo también pensó en enviarlo a Creta, donde estaba Tito (Tito 3:12).
Lo acompañaba Onésimo, un converso de Pablo en Roma (ver lección 1), descrito por el apóstol como “fiel”. Pablo también quería conocer las circunstancias de los creyentes de Colosas. No sería difícil que alguien le enviara noticias, además del propio Tíquico. Esta era otra forma de transmitir su amor y su preocupación a los creyentes de allí, aunque no hubiera visitado la iglesia personalmente, además de fortalecerlos en la fe para que pudieran compartir el evangelio con otros. ¿Cómo muestran estos detalles personales en las cartas de Pablo su humanidad, además de confirmar la validez de su ministerio?
Lunes 23 de marzo
CONECTIVIDAD EN LA IGLESIA
En un mundo conectado por Internet, las redes sociales y un sinfín de dispositivos, es difícil imaginar el desafío que significó para Pablo ayudar a las iglesias a sentirse parte de un movimiento más grande que sus propias congregaciones locales. Lee Colosenses 4:10, 11. Además de enviar noticias de un lado a otro a través de emisarios (Col. 4:7-9), ¿de qué otras formas fomentaba Pablo la conectividad? En vista de algunos de los problemas que el apóstol abordó en esta epístola, ¿qué mensaje podían transmitir estos saludos? Con estos saludos, Pablo crea y fomenta la conexión entre los creyentes. Aquí nos enteramos de que Marcos era primo de Bernabé.
Pablo prepara así el terreno para la probable visita de Marcos a Colosas. A Aristarco se lo describe literalmente como “compañero de prisión”, lo que significa que estuvo encarcelado con Pablo. Ambos eran soldados vestidos con “la armadura de Dios” (Efe. 6:10, 11), que luchaban por liberar a los cautivos de Satanás para que sirvieran en el reino de Dios (ver 2 Tim. 2:1-4). Jesús, llamado Justo, también es incluido en la lista de fieles colaboradores de Pablo en la proclamación del evangelio. Pablo menciona que Aristarco, Marcos y Justo eran cristianos de origen judío (“de la circuncisión”). Luego menciona a tres gentiles: Epafras, Lucas y Demas (Col. 4:12-14). Es significativo que, a pesar de algunas tensiones existentes en la iglesia entre los cristianos de origen judío y los de raíces gentiles, estos colaboradores eran capaces de trabajar eficazmente juntos, unidos y en armonía. Sin embargo, al decir “solo”, Pablo parece dar a entender cierta decepción por el hecho de que no hubiera más cristianos provenientes del judaísmo a su lado en sus sufrimientos.
No obstante, es significativo que, para entonces, Juan Marcos, quien unos años antes había abandonado a Pablo y Bernabé durante su primer viaje misionero (Hech. 13: 13), demostrara ser no solo leal, sino también un consuelo para Pablo (Hech. 15:36-40). Las amenazas a la unidad no son algo nuevo. En los últimos años, la Iglesia Adventista ha experimentado profundos cambios a medida que se ha extendido por todo el mundo, y algunas fuerzas han atentado contra su unidad. Esta presión sobre la unidad puede sentirse en todos los niveles de la iglesia. ¿Qué puedes hacer en tu iglesia local para disminuir las amenazas contra nuestra unidad? ¿Qué tensiones existen en el nivel local y qué se puede hacer al respecto?
Martes 24 de marzo
PERFECTOS Y COMPLETOS
Numerosos libros han sido escritos acerca de la vida con propósito y la iglesia con propósito. Aunque la expresión “impulsada por un propósito” no sea del todo correcta, un claro “enfoque en el propósito” es vital para llevar a cabo cualquier empresa significativa. La vida y el ministerio de Pablo, así como el de sus colaboradores y los demás apóstoles, son un ejemplo de este enfoque (ver Fil. 3:13, 14). Los resultados hablan por sí mismos: el evangelio se extendió rápidamente por todo el Imperio Romano y más allá (Col. 1:23).
El mismo enfoque es necesario hoy. Lee Colosenses 4:12, 13. ¿Qué propósito es presentado aquí y cómo es posible lograrlo? Como fue mencionado en una lección anterior, Epafras probablemente contribuyó a la difusión del evangelio en Colosas y en las ciudades cercanas de Hierápolis y Laodicea (ver la lección 1). Sus saludos y sus oraciones por estas iglesias fueron sin duda de gran aliento para los creyentes. Las oraciones de Epafras tenían un objetivo claro: que los colosenses se mantuvieran “firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere” (Col. 4:12). Consideremos más detenidamente los importantes componentes de esta oración. Mantenerse firmes.
La palabra así traducida significa permanecer inconmovibles, lo cual solo es posible estando “fundados y firmes” en la fe y seguros de la verdad del evangelio (Col. 1:23). Pablo emplea la misma palabra varias veces en referencia a la batalla contra “las artimañas del diablo” (Efe. 6:11) y a la necesidad de resistir a las fuerzas de las tinieblas mediante el poder divino, vistiendo “toda la armadura de Dios” (Efe. 6:10-18; comparar con 2 Tim. 2:19). Perfectos. La palabra se refiere a la perfección de carácter que encuentra su máxima expresión en el amor abnegado (Mat. 5:44, 48) de quienes nunca afirmarán haberlo ya “alcanzado” (Fil. 3:12-15).
Completos. Esta poderosa palabra significa satisfacer plenamente o hacer que algo alcance su medida precisa, como cuando Abraham estuvo “plenamente convencido” de que Dios haría lo que había prometido, aunque ello fuera humanamente imposible (Rom. 4:21), y cuando Pablo fue fortalecido por el Señor para que “se cumpliera la predicación” por medio de él (2 Tim. 4:17). Todo lo que Dios quiere. La palabra “todo” es amplia. El propio Pablo oró para que los colosenses se llenaran del conocimiento de la voluntad de Dios, “para que anden como es digno del Señor, a fin de agradarlo en todo” (Col. 1:9, 10) mediante “la potencia de su gloria” (Col. 1:11). 153
Miércoles 25 de marzo
VIVIR EN EL MUNDO SIN PERTENECER AL MUNDO
Lee Colosenses 4:14, 15 y 2 Timoteo 4:10, 11. ¿En qué se distinguía Lucas de Demas y por qué? El apóstol Juan nos dice: “No amen al mundo, ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15). El amor de Lucas por Jesús y su reino lo llevó a permanecer junto a Pablo hasta el final sin importar lo que ocurriera, mientras que Demas amaba más este mundo que el venidero. Lee los siguientes pasajes. ¿Qué consejo se da a los que esperan la Segunda Venida?
Marcos 13:32–37 ______________________________________________________________________________________________ _________________________________________________________________________________________ __________________________________________
Tito 2:11–14 _________________________________________________________________________________________ _______________ _________________________________________________________________________________________ __________________________________________
2 Pedro 3:10–14 _________________________________________________________________________________________ _________ _________________________________________________________________________________________ __________________________________________
Apocalipsis 3:17–21 _________________________________________________________________________________________ _________________________________________________________________________________________ __________________________________________
Jesús y los apóstoles nos advierten con frecuencia que “velemos”, que estemos alerta y preparados en todo momento para que la venida del Maestro no nos tome por sorpresa. Lamentablemente, al igual que los discípulos que no hicieron caso al mandato de Jesús de “velar y orar” (Mar. 14:38), muchos no harán los preparativos necesarios. Todo se reduce a quién o qué es dueño de nuestro corazón, ya que no podemos servir a dos señores. En el mensaje a Laodicea, Jesús nos da una receta clara. Primero, debemos arrepentirnos de nuestros pecados.
Segundo, debemos abrir nuestros corazones a Jesús y dejar que él tome el control. Tercero, como resultado de lo anterior, recibir el “oro” de la fe y el amor, probados y victoriosos sobre la tentación. ¿De qué cosas específicas podría estar pidiéndote Jesús que te arrepientas? ¿Qué parte de su triple receta necesitas más?
Jueves 26 de marzo
UN MENSAJE PARA LAODICEA
Lee Colosenses 4:16-18; comparar con Colosenses 2:1-3. A la luz del mensaje de Jesús a Laodicea (ver el estudio de ayer), ¿qué correlaciones encuentras con el de Colosenses, que debía ser leído también en la iglesia de Laodicea? Los mismos problemas se repiten una y otra vez a lo largo de la historia del pueblo de Dios. Los profetas reprendieron a Israel por adorar como el mundo y lo instaron a arrepentirse antes de que fuera demasiado tarde. Isaías llegó a lamentarse: “¡Cómo se ha vuelto en ramera la ciudad fiel! Llena estaba de justicia, en ella habitaba la equidad; pero ahora la habitan los homicidas” (Isa. 1:21), e instó al pueblo a volver a Dios en busca de perdón y limpieza (Isa. 1:16-20).
Tanto Juan el Bautista (Mat. 3:2, 8-10) como Jesús (Mat. 4:17; 12:33-37) exhortaron a los israelitas a arrepentirse y dar frutos que resistieran la prueba del juicio de los últimos días. Los apóstoles anunciaron un mensaje similar (Hech. 2:38; 3:19; 17:30; 2 Cor. 7:9, 10). Compara Isaías 60:1-3 con Apocalipsis 18:1-4.
También, compara Isaías 62:1-5 con Apocalipsis 19:7, 8. ¿Qué similitudes existen entre los mensajes de ambos libros? Dios unirá el Cielo y la Tierra, pero eso debe ser hecho por etapas debido al Gran Conflicto:
1. En el Calvario, Satanás perdió todo el afecto que sentían por él los seres celestiales (Juan 12:31).
2. Mediante el ministerio de juicio de Cristo en el Santuario Celestial, los integrantes del pueblo de Dios son hechos “aptos en toda buena obra, para que hagan su voluntad” (Heb. 13:21) e idóneos para el Cielo.
3. El juicio milenial y el juicio final después del Milenio resuelven para siempre todas las cuestiones pendientes, y el pecado y los pecadores impenitentes son destruidos en el lago de fuego eterno, que también limpia la Tierra (Apoc. 21:8).
4. Solo con el fin del pecado podrán unirse finalmente el Cielo y la Tierra (Apoc. 21:3). ¿Qué puedes hacer para permanecer fiel a Dios y a la verdad que él ha revelado? Es decir, ¿qué decisiones estás tomando que revelan a quién pertenece realmente tu corazón?
Viernes 27 de marzo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Cuando el alma se entrega a Cristo, un nuevo poder se posesiona del nuevo corazón. Se realiza un cambio que ningún hombre puede realizar por su cuenta. Es una obra sobrenatural, que introduce un elemento sobrenatural en la naturaleza humana. El alma que se entrega a Cristo llega a ser una fortaleza suya, que él sostiene en un mundo en rebelión, y él no quiere que otra autoridad sea reconocida en ella sino la suya. Un alma así guardada en posesión por los agentes celestiales es inexpugnable para los asaltos de Satanás.
Pero, a menos que nos entreguemos al dominio de Cristo, seremos dominados por el Malvado. Debemos estar inevitablemente bajo el dominio de uno o de otro de los dos grandes poderes que están contendiendo por la supremacía del mundo. No es necesario que elijamos deliberadamente servir al reino de las tinieblas para pasar bajo su dominio. Basta que descuidemos de aliarnos con el reino de la luz. Si no cooperamos con los agentes celestiales, Satanás se posesionará de nuestro corazón y lo hará su morada. La única defensa contra el mal es Cristo morando en el corazón por medio de la fe en su justicia.
A menos que lleguemos a estar conectados vitalmente con Dios, jamás podremos resistir los efectos profanos del egoísmo, de la complacencia propia y de la tentación a pecar. Podemos dejar muchos malos hábitos y por un tiempo separarnos de Satanás; pero, sin una conexión vital con Dios a través de nuestra entrega a él momento tras momento, seremos vencidos. Sin un conocimiento personal de Cristo y una comunión continua, estamos a la merced del Enemigo, y al fin haremos lo que nos ordene” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes [Florida: ACES, 2008], p. 291).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Considera la cita anterior de Elena de White. Por hiriente que resulte para la sensibilidad humana, solo hay dos bandos en el Gran Conflicto, y estamos en el de Satanás a menos que elijamos conscientemente a Cristo (Luc. 11:23). En vista de ello, ¿cuán crucial es que entreguemos nuestra voluntad a Jesús?
2. Lee Apocalipsis 14:14-16. La lluvia temprana del Pentecostés permitió que la semilla del evangelio brotara y creciera, mientras que la lluvia tardía prepara la Tierra para la cosecha final. ¿Cómo se relaciona Apocalipsis 14:12 con esa perspectiva?
3. ¿De qué maneras nos afectan como iglesia y como individuos la cultura y el mundo que nos rodea? ¿Cómo podemos protegernos de las influencias negativas del mundo, que siempre han sido un problema para el pueblo de Dios?
