Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 5:
Para el 31 de enero de 2026
BRILLAR COMO LUCES EN LA NOCHE
Sábado 24 de enero
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Filipenses 2:12–30; Romanos 3:23, 24; 5:8; 2 Timoteo 4:6; 1 Corintios 4:17; 2 Timoteo 4:13, 21; Lucas 7:2.
PARA MEMORIZAR: “Hagan todo sin queja ni discusión, para que sean irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y perversa, en la cual ustedes resplandecen como luces en el mundo” (Fil. 2:14, 15).
Dios dijo a los hebreos que su obediencia a la voluntad divina sería “su sabiduría y su inteligencia ante las naciones, que al oír todas estas leyes dirán: ‘¡Qué pueblo sabio y entendido, qué nación grande es esta!’ ” (Deut. 4:6). Siglos más tarde, Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). También dijo: “Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no puede esconderse” (Mat. 5:14). ¿Cómo podemos ser esa luz? Solo mediante una estrecha relación con Jesús, “la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo” (Juan 1:9). Como dice Filipenses 2:9 al 11: “Por eso Dios también lo exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre; para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla [...] y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor”.
La luz y el poder del Cielo están disponibles para quienes hemos entregado nuestra vida a Jesús, pero con demasiada frecuencia esperamos que Dios haga también nuestra parte o permitimos que nuestras propias ideas y planes se interpongan en el camino; de allí que las palabras de Pablo a los filipenses sean tan pertinentes hoy.
Domingo 25 de enero
MOSTRAMOS LO QUE DIOS PRODUCE
Tras presentar a Jesús como el ejemplo perfecto de humildad y obediencia a la voluntad de Dios, Pablo se dirige a los filipenses. Elogia su obediencia al Señor después de recibir el evangelio (ver Hech. 16:13-15, 32, 33) y los insta a seguir siendo obedientes. Tras presentar a Cristo como ejemplo y la Cruz como camino de salvación, Pablo se centra ahora en la aplicación de ello a la vida. Lee Filipenses 2:12, 13. ¿Qué significa la exhortación de Pablo: “Ocúpense en su salvación con temor y temblor”? ¿Cómo describirías la relación entre la fe y las obras? Pablo no presenta en estos dos versículos un evangelio diferente del que esboza en Romanos y en sus otras epístolas.
Podemos estar seguros de que su mensaje aquí concuerda con el evangelio de la justificación por la fe, que también predicó en Filipos y otros lugares. Pero también es importante tener en cuenta todo lo que la Biblia enseña acerca de un mismo tema, especialmente el de la salvación, que puede ser tan erróneamente interpretado. Lee Romanos 3:23, 24; Romanos 5:8; y Efesios 2:8-10. ¿Qué enseñan estos pasajes acerca de la salvación? La salvación es indudablemente obra de Dios y no podemos atribuirnos ningún mérito al respecto. Incluso la fe misma es un don estimulado por el Espíritu Santo. Nuestras propias obras no pueden salvarnos. Sin embargo, Dios nos vuelve a crear espiritualmente en virtud del nuevo nacimiento y nos capacita para vivir en armonía con su voluntad.
El Espíritu de Dios obra en nosotros fortaleciendo nuestra voluntad para que optemos por lo correcto, resistamos la tentación y tomemos decisiones apropiadas. De esa manera, ponemos por obra lo que Dios produce en nosotros, “con temor y temblor” (Fil. 2:12). ¿Significa eso que debemos temer el juicio adverso de Dios por nuestros débiles esfuerzos para obedecer? Por supuesto que no.
Esa frase se refiere a experimentar la presencia de Dios (ver Sal. 2:11) y a nuestra necesidad de serle obedientes. ¿Cómo has experimentado la obra de Cristo en ti? A pesar de ello, ¿de qué manera lucha tu naturaleza caída contra lo que Dios está haciendo en ti, y cómo puedes resistir esa influencia?
Lunes 26 de enero
LUCES EN LA OSCURIDAD
En Filipenses 2:14, Pablo insta a los creyentes a hacer todo “sin queja ni discusión”. Los desafíos a la unidad de la iglesia son tan serios que aquella no puede mantenerse sin un esfuerzo significativo de nuestra parte. La unidad dentro de la iglesia es el resultado de nuestra unión con Cristo y de la obediencia a su Palabra. Esto es vital para nuestro testimonio, ya que, como Pablo señala, hemos sido llamados a resplandecer como luces en el mundo (Fil. 2:15). En una noche sin luna y lejos del resplandor de las ciudades, las estrellas se hacen visibles y parecen brillar mucho más. Es el contraste lo que marca la diferencia. Cuanto más oscuro es el cielo, más se destacan las estrellas. Lo mismo ocurre con nuestro testimonio.
Cuanto mayor es la oscuridad moral que nos rodea, más marcado es el contraste entre la vida de los verdaderos seguidores de Dios y la de los mundanos. Cuán importante es, pues, no dejar que las luces artificiales de las ideas, presiones y prácticas mundanas hagan que nuestro testimonio se desvanezca o desaparezca por completo. Lee Filipenses 2:15, 16. ¿Cómo describe Pablo lo que debemos ser y hacer como hijos de Dios? “Sin culpa” significa “intachable”. Esta palabra es usada especialmente para describir el carácter de Job (ver Job 1:1, 8; 2:3; ver también 11:4; 33:9). La palabra griega traducida como “intachable” significa literalmente “sin mezcla, puro”. En vista de los ataques despiadados a los que probablemente se enfrentarán los testigos de Jesús, él nos anima a ser “sencillos como palomas” (Mat. 10:16).
Del mismo modo, Pablo nos insta a ser “inocentes acerca del mal” (Rom. 16:19). Mucho del contenido de los medios de comunicación modernos no es puro, edificante e inspirador. En tiempos como estos, la práctica de David es una gran regla para nosotros: “No pondré ante mis ojos cosa injusta” (Sal. 101:3). Nunca debemos temer ser diferentes. Nuestra fe debe distinguirnos cada vez más.
El objetivo es resplandecer “como luces en el mundo” (Fil. 2:15). La única manera de lograrlo es rechazar la conformidad con este mundo (Rom. 12:2) y permanecer “asidos de la palabra de vida” (Fil. 2:16). Nuestras decisiones determinarán finalmente si hemos vivido teniendo en cuenta “el día de Cristo” o si hemos “corrido en vano” (Fil. 2:16; comparar con 1 Cor. 9:24-27). ¿Cómo puedes purificar las áreas de tu vida contaminadas con mundanalidad?.
Martes 27 de enero
UN SACRIFICIO VIVIENTE
Lee Filipenses 2:17; 2 Timoteo 4:6; Romanos 12:1, 2; y 1 Corintios 11:1. ¿Qué dice Pablo en estos pasajes? El apóstol expresó una sorprendente ambivalencia acerca de si era mejor para él vivir o morir como parte de su servicio a Cristo (Fil. 1:20-23). Ahora sugiere la posibilidad muy real de “ser derramado en libación” (Fil. 2:17). Esta imagen se basa en la antigua práctica consistente en derramar un líquido (como aceite, vino o agua) como ofrenda para Dios (ver, por ejemplo, Gén. 35:14; Éxo. 29:40; 2 Sam. 23:15-17). El aparente “derroche” de un líquido valioso en un acto de devoción puede recordarnos la acción de María de ungir la cabeza y los pies de Jesús con el “perfume de nardo puro, de mucho precio” (Mar. 14:3-9; Juan 12:3).
Aunque no se trataba de una libación propiamente dicha, representó un gran desprendimiento que ilustró adecuadamente el sacrificio infinito hecho por Cristo para nuestra salvación. Si Pablo hubiera sido ejecutado por su labor de difusión del evangelio, él se habría regocijado porque su vida estaba siendo “derramada” como ofrenda a Dios. Dado que en el Antiguo Testamento las libaciones suelen acompañar un sacrificio (ver Núm. 15:1-10; 28:1-15), Pablo consideraría la entrega de su vida como el complemento adecuado del “sacrificio y servicio” de los creyentes de Filipos, quienes, por la fe, habían decidido dedicar su vida a Dios como un “sacrificio vivo” (Rom. 12:1).
Los primeros cristianos, incluidos los de Filipos (Fil. 1:27-29), compartían activamente su fe: iban difundiendo el evangelio de casa en casa (Hech. 5:42), abrían sus hogares para el estudio de las Escrituras (Hech. 12:12; 1 Cor. 16:19; Col. 4:15; File. 1:1, 2) y eran capaces de fundamentar con las Escrituras lo que creían (Hech. 17:11; 18:26; 1 Ped. 3:15). Nuestros pioneros adventistas hicieron lo mismo. En lugar de depender de los pastores para difundir el mensaje a sus vecinos, compartían su fe, daban estudios bíblicos y preparaban a las personas para el bautismo cuando el pastor volviera a visitarlos.
En resumen, con gran sacrificio personal, es decir, como un “sacrificio vivo”, trabajaban para difundir el evangelio. ¿Deberíamos hacer menos? Reflexiona acerca de lo que significaría para ti ser un “sacrificio vivo”. ¿Cuánto te sacrificas por el reino de Dios? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de ti mismo?.
Miércoles 28 de enero
UN CAR ÁCTER PROBADO
Ya se ha mencionado el papel de Timoteo como remitente adjunto de esta epístola (Fil. 1:1). Ahora Pablo comienza a detallar cuán valioso es Timoteo como uno de sus colaboradores. Se lo describe como un evangelista (2 Tim. 4:5) a quien Pablo había enviado a Macedonia (1 Tes. 3:2; comparar con Hech. 18:5; 19:22) y a Corinto en varias ocasiones (1 Cor. 4:17; 16:10). Anteriormente había trabajado con Pablo y Silas en Corinto (1 Tes. 1:1; 2 Tes. 1:1) y luego en Éfeso (1 Tim. 1:2, 3; comparar con Hech. 19:22). Pablo describe a Timoteo como alguien que “comparte mis sentimientos” (Fil. 2:20). La expresión griega así traducida significa literalmente “unánime” y sugiere que Timoteo era como Pablo en muchos aspectos, incluyendo su compromiso con Cristo, sus enérgicos esfuerzos por difundir el evangelio y su preocupación por los filipenses específicamente. ¿Por qué Pablo habla aquí tan positiva y extensamente de Timoteo (ver Fil. 2:19-23)? ¿Qué más dice el apóstol acerca de él (ver 1 Cor. 4:17; 2 Tim. 1:5)? Otro atributo de Timoteo que menciona Pablo son sus “probadas cualidades” (Fil. 2:22).
La palabra griega así traducida describe a una persona que ha sido puesta a prueba intensamente por las dificultades (Rom. 5:4) y cuyo carácter y servicio han demostrado ser genuinos (2 Cor. 2:9; 9:13). Pablo sabe que esto es cierto en el caso de Timoteo, pues lo ha visto demostrado en las numerosas ocasiones en que trabajaron juntos para difundir el evangelio. Las experiencias difíciles de la vida ponen a prueba nuestra entereza y demuestran quiénes somos realmente. Elena de White lo expresa de esta manera: “La vida es una disciplina. […] Habrá provocaciones que prueben su genio; y es afrontándolas con el espíritu debido como se desarrollan las gracias cristianas.
Si se soportan mansamente las injurias y los insultos, si se responde a ellas con contestaciones amables, y a los actos de opresión con la bondad, se dan evidencias de que el Espíritu de Cristo mora en el corazón”. Y añade que, si “las penurias y las molestias que fuimos llamados a soportar […] se soportan bien, desarrollan en el carácter virtudes como las de Cristo, y distinguen al cristiano del mundano” (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 323).
Piensa en las provocaciones, dificultades y molestias que has enfrentado recientemente. ¿Las has soportado pacientemente y sobrellevado bien? ¿Qué puedes hacer para que estas experiencias te ayuden a ser más disciplinado?
Jueves 29 de enero
“ESTIMEN A LOS QUE SON COMO ÉL”
Lee Filipenses 2:25-30. ¿Cómo describe Pablo a Epafrodito? ¿Qué actitudes y acciones específicas de este obrero cristiano revelan su carácter? Epafrodito solamente es mencionado en esta carta, pero aprendemos bastante acerca de él a partir de las breves menciones que aparecen en ella. A juzgar por su nombre (que hace referencia al culto de Afrodita), era un converso proveniente de un entorno pagano. El hecho de que Pablo lo llama su “colaborador” sugiere que estaba activo en el ministerio, quizá trabajando junto al apóstol en Filipos. La expresión “compañero de milicia” (comparar con Fil. 1:27) probablemente se refiera a un conflicto que Epafrodito habría afrontado para difundir el evangelio y a que estuvo dispuesto incluso a arriesgar su vida (Fil. 2:30).
Como “mensajero” (apostolos, en griego) designado por la iglesia de Filipos, Epafrodito fue enviado a atender a Pablo en la cárcel y a ocuparse de cualquier otra necesidad que el apóstol pudiera tener (Fil. 2:25). Fue a él a quien los filipenses confiaron sus ofrendas para Pablo (Fil. 4:18). Esa contribución monetaria era de vital importancia, ya que cualquier alimento, vestimenta, camastro u otras necesidades que los prisioneros romanos tuvieran debían ser provistas por ellos mismos, por familiares o amigos (comparar con Hech. 24:23).
Casi al final de su segundo encarcelamiento en Roma, Pablo pidió a Timoteo que procurara “venir antes del invierno” y traer consigo la capa que el apóstol había dejado en Troas (2 Tim. 4:21, 13). Al parecer, Pablo necesitaría ese grueso abrigo en su fría celda. También fue a Epafrodito a quien se encomendó llevar esta epístola en su viaje de regreso a Filipos (ver Elena de White, Los hechos de los apóstoles, p. 395). Tal vez debido a los problemas en Filipos (ver la lección 4), Pablo consideró necesario enviar a Epafrodito de regreso antes de lo previsto, y por ello instó a los filipenses a que lo recibieran “en el Señor con toda alegría” (Fil. 2:29). El apóstol quiso así asegurarse de que no se preocuparan por su situación en la cárcel. También destacó que Epafrodito era la clase de persona que los cristianos debían tener en gran estima, no por su riqueza o condición social, sino por su espíritu de sacrificio al seguir el ejemplo de Jesús (Fil. 2:6-11, 29, 30; comparar con Luc. 22:25-27).
La palabra griega que designa la estima o la honra solo aparece unas pocas veces en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, para referirse al siervo del centurión que era “muy estimado por su señor” (Luc. 7:2); para quienes se honra ubicándolos en lugar especial en un banquete (Luc. 14:8); y para Jesús como la “preciosa” piedra angular (1 Ped. 2:4, 6). El hecho de que Epafrodito fuera incluido en ese grupo significa, sin duda, que era un hombre fiel.
Viernes 30 de enero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“El que estará más cerca de Cristo será el que en la Tierra haya bebido más hondamente del espíritu de su amor desinteresado: amor que ‘no es jactancioso, no se envanece […] no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor’ (1 Cor. 13:4, 5); amor que mueve al discípulo, así como movía al Señor, a dar todo, a vivir, trabajar y sacrificarse, aun hasta la muerte, por la salvación de la humanidad. Este espíritu se puso de manifiesto en la vida de Pablo. Él dijo: ‘Porque para mí el vivir es Cristo’, porque su vida revelaba a Cristo ante los hombres; ‘y el morir es ganancia’, ganancia para Cristo; la muerte misma pondría de manifiesto el poder de su gracia y ganaría almas para él. Y dijo: ‘Será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte’ (Fil. 1:21, 20)” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 503). “No está lejos el tiempo cuando toda alma será probada.
Se nos querrá imponer la marca de la bestia. Para aquellos que han ido cediendo paso a paso a las exigencias del mundo y se han acomodado a sus costumbres, no será cosa difícil ceder ante las autoridades dominantes, antes que someterse al escarnio, a los insultos, a la amenaza de encarcelamiento y a la muerte. […] “Cuando multitudes de hermanos falsos se distingan de los verdaderos, entonces los que están ocultos se manifestarán, y con expresiones de alabanza en sus labios se alistarán bajo la bandera de Cristo.
Aquellos que han sido tímidos y vacilantes en la iglesia llegarán a ser como David: dispuestos a trabajar y arriesgarse. Mientras más oscura la noche para el pueblo de Dios, más resplandecientes las estrellas. Satanás acosará severamente a los fieles; pero saldrán más que vencedores en el Señor” (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 76, 77).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Piensa en la advertencia de la cita anterior acerca de los que “han ido cediendo paso a paso a las exigencias del mundo y se han acomodado a sus costumbres”. ¿Qué podría incluir esto y cómo podría aplicarse no solo a los individuos sino a la iglesia en su conjunto?
2. Dios dice: “Yo honro a los que me honran” (1 Sam. 2:30). ¿De qué manera honramos a Dios? ¿Es lo mismo honrar a Dios que “darle gloria” (Apoc. 14:7)? ¿Por qué sí o por qué no?
3. ¿Cómo podemos trabajar en nuestra propia salvación sin caer en la trampa del legalismo?
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

La esencia de la vida y del testimonio cristianos
Las cartas del apóstol Pablo a los corintios contienen un mensaje profundamente vigente para la iglesia de hoy. En medio de una sociedad marcada por la división, la inmoralidad y la idolatría, Pablo presenta una verdad inmutable: Jesucristo y su sacrificio en la cruz son el fundamento de la vida cristiana y la respuesta a los desafíos espirituales de cada generación.
En este estudio exploraremos cómo el evangelio transforma el carácter, fortalece la unidad de la iglesia, inspira el amor, promueve el uso correcto de los dones espirituales y nos prepara para la pronta venida de Cristo. A través de 1 y 2 Corintios descubriremos principios prácticos para vivir una fe auténtica, crecer en la gracia y mantenernos fieles al mensaje de la cruz en un mundo lleno de desafíos.
Lección 13:
Para el 26 de septiembre de 2026
GRACIA, AMOR Y COMUNIÓN
Sábado 19 de septiembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Corintios 8: 9; Romanos 16: 20; 1 Juan 4: 8-11; 2 Corintios 13: 11; Filipenses 2: 1-2; Gálatas 4: 4-6.
PARA MEMORIZAR: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes» (2 Cor. 13: 13).
Pablo concluye 2 Corintios destacando nuevamente los elementos esenciales abordados en sus Cartas. Lo hace por medio de cinco imperativos (2 Cor. 13: 11). El primero, «tengan gozo», recuerda textos anteriores de las Cartas. El segundo imperativo, «busquen su restauración» (NVI), es la traducción de una sola palabra en griego (katartizō), que aparece aquí y en 1 Corintios 1: 10. El tercero, «anímense mutuamente», retoma 2 Corintios 1: 3-7.
Pablo comienza y termina su segunda Cartas con palabras de aliento. Recibimos ánimo de Dios para alentar a otros (2 Cor. 1: 4, 6). Los imperativos cuarto y quinto, «Sean de un mismo sentir y vivan en paz» (2 Cor. 13: 11), son un llamado a la unidad. Esta atmósfera de gozo, restauración, ánimo, unidad y paz es la condición para la presencia del «Dios de paz y amor» (2 Cor. 13: 11) y el resultado de su obra en el corazón humano (2 Cor. 13: 13). La gracia, el amor y la comunión son el resultado de la obra del Dios trino por nosotros. Estas tres características cristianas promueven un ambiente caracterizado por la presencia de Dios.
Domingo 20 de septiembre
LA GRACIA DE JESÚS
Resulta inspirador que al final de 2 Corintios, así como en su comienzo, veamos una referencia a la gracia de Jesús (2 Cor. 1: 2; 13: 13). Como vimos al comienzo de este trimestre, Pablo no podía dejar de pensar y hablar de Jesús. «Porque ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a ustedes se hizo pobre, siendo rico; para que ustedes fuesen enriquecidos con su pobreza» (2 Cor. 8: 9). Cuán admirable es la gracia de Jesús. Dejó las riquezas de su existencia eterna en el cielo para hacerse pobre. Caminó por los polvorientos caminos de la antigua Galilea. «Se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Fil. 2: 8). Lo hizo para enriquecernos; es decir, para que tuviéramos la oportunidad de estar con él en el cielo.
Para nosotros, que solo hemos conocido un mundo de pecado, muerte y sufrimiento, es difícil siquiera empezar a comprender lo que significó para Jesús abandonar el cielo para venir aquí y ofrecer su vida por nosotros. Lee Romanos 16: 20, Gálatas 6: 18, Filipenses 4: 23 y 1 Tesalonicenses 5: 28. ¿Qué enseñanza importante ves en estos pasajes? Pablo se refiere muy a menudo a la gracia de Jesús en sus Cartas. Algunas perlas incluyen: «Se derramaron la gracia y el don sobre los muchos por la gracia de [...] Jesucristo» (Rom. 5: 15). Aquellos que reciben esta abundante gracia «reinarán en vida [...] por Jesucristo» (Rom. 5: 17). Al igual que en 2 Corintios, Pablo también comienza y termina otras Cartas mencionando la gracia de Jesús (Rom. 1: 7; 16: 20; 1 Cor. 1: 3; 16: 23; Gál. 1: 3; 6: 18; Fil. 1: 2; 4: 23).
Este tema ocupaba sus pensamientos y quería que también llenara la mente de los corintios. Ese era su deseo para todas las iglesias. Observa lo que dice a los efesios: «La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable» (Efe. 6: 24). Si estuviera entre nosotros, Pablo sin duda desearía que también nosotros amáramos a Jesús con un amor eterno. Podemos estar seguros de eso porque su deseo era que la gracia de Jesús llegara «a más y más personas» (2 Cor. 4: 15, NVI) y fuera suficiente para ellas, tal como lo fue para él (2 Cor. 12: 9). Piensa en la gracia de la que Dios te ha hecho inmerecidamente objeto a pesar de tus palabras y acciones.
Lunes 21 de septiembre
EL AMOR DE DIOS
«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes» (2 Cor. 13: 13). Pablo termina su segunda Carta con este versículo. Nota que menciona a las tres personas de la Trinidad en este orden: Hijo, Padre y Espíritu Santo. A través de la obra de los tres podemos comprender mejor cómo es Dios y lo que ha hecho por nosotros. Lee Juan 3: 16-17, Romanos 8: 37-39 y 1 Juan 4: 8-11. ¿Qué nos dicen estos pasajes acerca del amor de Dios? El conocido versículo de 1 Juan 4: 8 dice que «Dios es amor».
El amor es un atributo esencial de la Deidad. Jesús destaca el hecho de que Dios demostró su amor al dar a su único Hijo para que muriera por nosotros (Juan 3: 16). Él envió a Jesús en una misión de rescate (Juan 3: 17), y esto era parte del proyecto de salvación (Hech. 3: 20-21; 1 Juan 4: 10, 14). Jesús afirmó varias veces en los evangelios que el Padre lo envió (Mat. 10: 40; Mar. 9: 37). En una declaración notable, Pablo dice: «Dios demuestra su amor hacia nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rom. 5: 8). Podemos vislumbrar el amor de Dios en la dulce relación existente entre los cónyuges, entre padres e hijos, en las amistades sinceras, etc. La naturaleza también da testimonio de ese amor.
Respecto de esto, Elena G. de White dice: «“Dios es amor” está escrito en cada capullo de flor que se abre, en cada tallo de la hierba que crece. Las lindas avecillas que llenan el aire de melodías con sus dulces trinos, las flores exquisitamente matizadas que en su perfección perfuman el ambiente, los imponentes árboles del bosque con su rico follaje de esplendoroso verdor; todo ello atestigua el tierno y paternal cuidado de nuestro Dios y de su deseo de hacer felices a sus hijos» (Elena G. de White, El camino a Cristo, p. 15).
Sin embargo, nada es más convincente que el hecho de que Dios haya entregado a Jesús como sacrificio por nuestros pecados. Cuando comprendemos que Dios nos amó hasta el punto de enviar a Jesús para que diera su vida por nosotros, nuestra respuesta es la disposición a «dar nuestra vida por los hermanos» (1 Juan 3: 16). Pablo quería que los corintios vivieran en unidad, pero no es posible sin amor. Por eso les enseñó que «el amor edifica» (1 Cor. 8: 1) y que todo es inútil y vacío donde no lo hay (1 Cor. 13: 1-3). Por lo tanto, todo debe ser hecho con amor (1 Cor. 16: 14), un amor que es una extensión del de Dios. ¿Qué perderíamos en el evangelio si Jesús mismo no fuera plena y eternamente Dios?
Martes 22 de septiembre
EL DIOS DE AMOR
En el antiguo mundo pagano, la gente no creía que los dioses amaran a los seres humanos. Por el contrario, las deidades eran malévolas y furiosas, y debían ser apaciguadas. La idea de un Dios de amor, tal y como la vemos en la Biblia, era entonces una novedad. Por sorprendente que fuera esta afirmación en su época, Pablo caracteriza a nuestro Dios como «el Dios de paz y de amor» (2 Cor. 13: 11). Lee 2 Corintios 13: 11. ¿Cómo puedes obtener esperanza de lo que se dice aquí? ¿Cómo puedes experimentar mejor lo que enseña? La expresión «el Dios de paz y de amor» puede ser interpretada de dos maneras. Por un lado, Dios es la fuente del amor y la paz.
Por otro, Dios se caracteriza por el amor y la paz. Sin embargo, no es necesario decidir entre las dos. Debido a que el amor y la paz son características intrínsecas de Dios, él nos otorga amor y paz. En otro lugar, Pablo se refiere a Dios como «el Dios de la paciencia y el consuelo» (Rom. 15: 5); «de la esperanza» (Rom. 15: 13); «de paz» (Rom. 15: 33; 16: 20; 1 Cor. 14: 33; Fil. 4: 9; 1 Tes. 5: 23), «Padre de compasión» (2 Cor. 1: 3) y «Dios de todo consuelo» (2 Cor. 1: 3). Dios es la fuente de todas estas bendiciones. Él nos las concede por su amor inquebrantable. Además, aunque la expresión «Dios de paz» es bastante común en la Biblia, la expresión «Dios [...] de amor» solo aparece aquí (2 Cor. 13: 11) y, por lo tanto, merece nuestra más profunda reflexión.
Como han señalado muchos intérpretes, la referencia de Pablo al Dios de amor unos versículos antes de la bendición trinitaria en 2 Corintios 13: 13 sugiere que él concibe a la Deidad como integrada por tres personas. «Aunque aquí utiliza la palabra “Dios” en referencia a uno de los tres, su comprensión de Jesús y del Espíritu en otras partes de sus Cartas [...] nos obliga a ver toda la frase como una descripción del único Dios que la iglesia primitiva llegó a ver en forma trina. Pasaría más de un siglo antes de que los teólogos [...] comenzaran a utilizar palabras como “trinidad” como una forma abreviada de expresar lo que Pablo ya estaba articulando» (Tom Wright, 2 Corinthians [Londres: SPCK, 2004], p. 148).
Creemos en un solo Dios; es decir, en la unidad de tres personas que viven eternamente en una relación de amor. Este Dios trino nos ama y nos llama a amarnos unos a otros de una manera que refleje el amor que existe entre ellos.
Miércoles 23 de septiembre
LA COMUNIÓN DEL ESPÍRITU SANTO
La gracia de Jesús no solo revela el amor que Dios siente por nosotros, sino también nos otorga la comunión del Espíritu como un efecto adicional de ese amor. Al mismo tiempo, la comunión tiene su origen en el amor de Dios, ya que ella no es posible sin amor. Como escribe Pablo: «Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si alguna ternura y compasión; completen mi gozo, tengan el mismo sentir, el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa» (Fil. 2: 1-2).
Algunas personas sostienen que el Espíritu Santo es solo una fuerza o influencia. ¿Qué sentido tendría que Pablo mencionara a dos personas —el Padre y el Hijo— junto con una mera «fuerza» en una fórmula trinitaria? Eso no tendría sentido. Así como el Padre y el Hijo se presentan en una relación personal (2 Cor. 1: 3; 11: 31), la relación del Espíritu con las personas nos lleva a la conclusión de que él también es una persona (Rom. 8: 15-16; ver también Juan 14: 16-17, 26; 15: 26). La expresión «comunión del Espíritu» (Fil. 2: 1) puede entenderse de dos maneras.
Puede significar la comunión entre nosotros concedida por el Espíritu, o la comunión con el Espíritu mismo. Varios intérpretes de la Biblia sostienen que estos sentidos no son mutuamente excluyentes. Después de todo, la comunión entre nosotros es la consecuencia de la comunión con el Espíritu. Lee 1 Corintios 2: 10-11; 3: 16; 12: 11; 2 Corintios 3: 6-17. ¿Qué enseñó Pablo a los corintios acerca del Espíritu?
Pablo tiene mucho que decir acerca de la obra del Espíritu. En 1 y 2 Corintios existen más de cuarenta referencias al Espíritu Santo, quien promueve la edificación de la iglesia (1 Cor. 14: 12), capacita a las personas para la misión (1 Cor. 2: 4-5), nos revela las cosas profundas de Dios (1 Cor. 2: 10-11) y nos las enseña (1 Cor. 2: 13), mora en nosotros (1 Cor. 3: 16; 6: 19), coopera con Cristo para nuestra justificación (1 Cor. 6: 11), otorga dones espirituales a la iglesia (1 Cor. 12-14), nos sella para la salvación (2 Cor. 1: 22), imprime la ley en los corazones humanos (2 Cor. 3: 3), y da nueva vida en Cristo (2 Cor. 3: 6) y libertad del pecado (2 Cor. 3: 17).
Sin duda, no podemos vivir sin el Espíritu Santo. ¿Por qué es importante comprender la divinidad del Espíritu Santo para entender plenamente el amor de Dios por nosotros?
Jueves 24 de septiembre
NUESTRO DIOS TRINO
Al leer 2 Corintios 13: 13, alguien podría pensar que Cristo es la única fuente de gracia, que Dios es la única fuente de amor y que el Espíritu Santo es la única fuente de comunión, pero nada podría estar más lejos de la verdad. Lee 1 Corintios 1: 3-4, 9; 10: 16; 2 Corintios 1: 2, 12; Romanos 8: 35; 15: 30; Gálatas 2: 20; Efesios 3: 19. ¿Qué dicen estos pasajes acerca de la gracia, el amor y la comunión en relación con los miembros de la Trinidad? El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo trabajan juntos para nuestra salvación. La gracia, el amor y la comunión no provienen solo de uno de ellos, sino de los tres. Sin embargo, cada uno tiene funciones específicas en la historia de la salvación.
Pablo es consciente de ello y enfatiza esta enseñanza en sus Cartas. Por ejemplo, el plan de salvación es presentado con una asombrosa economía de palabras en Gálatas 4: 4-6 y con la participación de los tres miembros de la Trinidad. Dios Padre envió a Jesús, lo que sugiere que el Padre es la fuente de ese plan (Gál. 4: 4). El Hijo nació de una mujer (Gál. 4: 4), lo que es una referencia a la encarnación y señala el cumplimiento de una antigua promesa (Gén. 3: 15). El Hijo nos redimió y restauró nuestra relación correcta con el Padre, quien había sido difamado por Satanás (Gén. 3: 5). Por su parte, el Espíritu Santo legitima nuestra identidad como hijos de Dios (Gál. 4: 6). Existen otras referencias a la Trinidad en las cartas paulinas.
Sus integrantes actúan juntos, capacitando a la iglesia para la misión (1 Cor. 12: 4-6), nos fortalecen espiritualmente (Efe. 3: 14-19) y promueven una profunda unidad entre los miembros de la iglesia, una unidad que refleja la unidad que caracteriza la relación existente entre los miembros de la Trinidad (Efe. 4: 4-6). Según Pablo, no solo Dios es trino, sino que las tres Personas de la Trinidad obran juntas para nuestra salvación (Efe. 1: 3, 13-14). En Efesios, Pablo llega incluso a mencionar que debemos ser llenos de la plenitud del Padre (Efe. 3: 19), del Hijo (Efe. 4: 13) y del Espíritu Santo (Efe. 5: 18).
Al concluir la correspondencia con los corintios (2 Cor. 13: 13), Pablo no pudo terminar con un final mejor: la promesa de que las tres Dignidades del universo, el Trío celestial, estarían con nosotros ahora y en la era venidera. ¿Cómo debería reflejar la comunión entre los miembros de la iglesia la hermosa relación existente entre los integrantes de la Trinidad?
Viernes 25 de septiembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo «No se turbe vuestro corazón», en El Deseado de todas las gentes (pp. 633-650), de Elena G. de White. «Solo la gracia de Jesucristo puede transformar un corazón de piedra en uno de carne y hacerlo vivir para Dios. Los hombres no tienen poder para justificar el alma ni santificar el corazón. La enfermedad moral solo puede ser sanada por el poder del gran Médico. El don más elevado del cielo, el Unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad, es el único capaz de redimir a los perdidos» (Elena G. de White, «The Fullness of Christ’s Grace», Signs of the Times, 2 de mayo de 1892). «“Dios es amor”. Su naturaleza y su ley son amor. Lo han sido siempre, y lo serán para siempre. “El Alto y Sublime, el que habita la eternidad”, cuyos “caminos son eternos”, no cambia. En él “no hay mudanza, ni sombra de variación”. »Cada manifestación del poder creador es una expresión del amor infinito.
La soberanía de Dios encierra plenitud de bendiciones para todos los seres creados. [...] »La historia del gran conflicto entre el bien y el mal, desde que principió en el cielo hasta el final abatimiento de la rebelión y la total extirpación del pecado, es también una demostración del inmutable amor de Dios» (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, pp. 11-12). «El Espíritu Santo tiene una personalidad, de lo contrario no podría dar testimonio a nuestros espíritus y con nuestros espíritus de que somos hijos de Dios.
Debe ser una persona divina, además, porque en caso contrario no podría escudriñar los secretos que están ocultos en la mente de Dios» (Elena G. de White, El evangelismo, p. 461). «Hay tres personas vivientes en el trío celestial; en el nombre de estos tres grandes poderes —el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo— son bautizados los que aceptan a Cristo mediante la fe, y esos poderes colaborarán con los súbditos obedientes del cielo en sus esfuerzos por vivir la nueva vida en Cristo» (Elena G. de White, El evangelismo, pp. 459-460).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Un conocido himno cristiano se titula «Sublime gracia». ¿Por qué es sublime la gracia de Jesús?
2. La parábola del hijo pródigo constituye una hermosa representación del amor de Dios. ¿Cómo sabemos que el padre de esta parábola es amoroso?
3. ¿Cómo pueden las iglesias locales demostrar que la «comunión del Espíritu» es una realidad allí?
