Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 6:
Para el 8 de noviembre de 2025
EL ENEMIGO INTERNO
Sábado 1 de noviembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
1 Pedro 1:4; Josué 7; Salmo 139:1–16; Esdras 10:11; Lucas 12:15; Josué 8:1–29.
PARA MEMORIZAR: “Yo, el Señor, examino el corazón y pruebo la mente, para dar a cada uno lo que merece según sus obras” (Jer. 17:10).
Josué 7 registra el primer caso en el que Israel experimentó, a través de una trágica experiencia, las consecuencias de largo alcance de la ruptura del pacto y su profundo significado. Mientras que la obediencia a las estipulaciones del pacto aseguraba la victoria, ignorar los términos de dicho acuerdo acarreaba la derrota.
El éxito militar de Israel no dependía del número de su población, de su estrategia militar o de tácticas inteligentes, sino de la presencia del Guerrero divino con ellos. Durante la conquista de la Tierra Prometida, Israel tuvo que aprender la difícil lección de que su enemigo más peligroso no estaba fuera de su campamento, sino entre sus propias filas.
El mayor desafío que se les presentaba no eran las murallas fortificadas de las ciudades cananeas ni su avanzada tecnología militar, sino la obstinación de los individuos de su propio campamento en ignorar voluntariamente las instrucciones del Señor. Enfrentamos desafíos similares mientras aguardamos nuestra herencia celestial (1 Ped. 1:4; Col. 3:24). Nuestra fidelidad es puesta a prueba a las puertas de la Tierra Prometida y solo podemos salir victoriosos si nos entregamos a Jesucristo.
Domingo 2 de noviembre
INCUMPLIMIENTO DEL PACTO
Lee Josué 7. ¿Cuáles fueron las dos causas principales de la derrota de Israel ante los habitantes de Hai? Es interesante observar que el lector conoce desde el principio el motivo de la ira de Dios y la identidad del infractor. En consecuencia, el suspenso de la historia del descubrimiento de la falta de Acán proviene de la tensión entre la perspectiva del lector y la de Josué y los israelitas. Como muchos otros capítulos del Antiguo Testamento, Josué 7 tiene una estructura quiástica, o paralela.
El segmento central y culminante responde a la pregunta de por qué los israelitas no pudieron conquistar Hai en su primer intento. La derrota de Israel ante los habitantes de esa ciudad tuvo dos razones principales: el pecado de Acán y el exceso de confianza de los israelitas en sus propias fuerzas. Esto último se debió a que no consultaron la voluntad del Señor antes de atacar la ciudad y a que subestimaron al enemigo. Josué 7:1 y 11 al 13 muestran que, aunque Acán fue el responsable de desobedecer la prohibición, toda la nación sufrió a causa de ello.
Dios describe el pecado de Acán al mostrar gradualmente su gravedad mediante el uso acumulativo del adverbio “aun” (heb. gam), que aparece cinco veces en el texto hebreo del versículo 11. Primero se usa la designación más común del pecado: jatá. Luego se describe la transgresión mediante el uso de cinco términos más específicos introducidos por el adverbio gam: (1) “traspasar, transgredir” (‘abar), (2) “tomar” (laqaj) de las cosas consagradas a la destrucción (herem), (3) “robar” (ganab), (4) “engañar” (kajash) y (5) “esconder” (sim) entre sus enseres el herem sustraído. El pacto entre Dios e Israel comprometía al pueblo tanto a nivel individual como corporativo. A la luz de ese compromiso, la nación elegida era tratada como una unidad indivisible.
Por lo tanto, el pecado de cualquiera de sus integrantes implicaba la responsabilidad o culpabilidad de toda la comunidad del pacto. Como dijo el Señor: “Israel ha pecado. Han quebrado mi pacto que les había mandado” (Jos. 7:11). ¿De qué maneras puede la mala conducta de un individuo acarrear sufrimiento a toda la comunidad de la que forma parte? ¿Qué ejemplos de ello vienen a tu mente y cómo se vieron afectadas las comunidades en cuestión?
Lunes 3 de noviembre
EL PECADO DE ACÁN
Lee Josué 7:16-19. ¿Qué nos dice todo el procedimiento allí descrito acerca de Dios y de Acán? En lugar de revelar la identidad del transgresor, Dios implementó un procedimiento que revelaba tanto su justicia como su gracia; después de explicar la razón de la derrota de Israel y de pedir la santificación del pueblo (Jos. 7:13), dejó pasar un tiempo entre el anuncio del procedimiento y su aplicación, lo que dio tiempo a Acán para pensar, arrepentirse y confesar su pecado.
Del mismo modo, su familia (si sabían lo ocurrido) tuvo la oportunidad de decidir si participarían en el encubrimiento o se negarían a ser cómplices, como los hijos de Coré, quienes no fueron destruidos pues se negaron a ponerse del lado de su padre (comparar con Núm. 16:23-33; 26:11). La solución para la desafiante situación siguió la dirección opuesta a cómo surgió y produjo la desgracia de Israel: la culpa corporativa fue eliminada y reducida de Israel a una tribu, de una tribu a una familia, de una familia a un hogar, y del hogar a los individuos.
Además de revelar al culpable, el proceso de investigación también exculpaba al inocente. Este era un aspecto igualmente importante del meticuloso procedimiento jurídico en el que Dios mismo actuó como testigo de las acciones ocultas de Acán. El lector casi puede sentir la tensión cuando Dios se centra en Acán. ¿Quién no puede asombrarse de la obstinación de aquel hombre que esperaba pasar desapercibido? Nada se oculta a los ojos penetrantes del Señor (Sal. 139:1-16; 2 Crón. 16:9), que sabe lo que se oculta en el corazón de un hombre (1 Sam. 16:7; Jer. 17:10; Prov. 5:21).
Es importante notar la forma en que Josué se dirige a Acán: “Hijo mío”. Esta expresión muestra no solo la edad y el papel de liderazgo de Josué, sino también revela el espíritu con el que este gran guerrero abordaba la justicia. Su corazón estaba lleno de compasión por Acán, a pesar de que estaba llamado a ejecutar juicio sobre el infractor. Con su actitud, Josué prefiguraba de nuevo la sensibilidad, la bondad y el amor de Aquel que “nunca fue rudo ni dijo sin necesidad una palabra severa; nunca causó un dolor innecesario a un alma sensible. [...] Denunció intrépidamente la hipocresía, la incredulidad y la iniquidad, pero su voz se quebraba al pronunciar sus severas reprensiones” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 319). ¿Cómo influye en tu vida el hecho de saber que Dios conoce todo lo que haces, incluso lo que ocultas? ¿Cómo debería influir en tu forma de vivir?
Martes 4 de noviembre
DECISIONES EQUIVOCADAS
Lee Josué 7:19-21. ¿Qué pide Josué a Acán? ¿Qué significaba esa petición? ¿Cómo entendemos la confesión de Acán? Josué pidió a Acán que hiciera dos cosas: primero, que diera gloria a Dios y lo honrara. Segundo, que confesara lo que había hecho y no lo encubriera. Acán debía tributar alabanza a Dios admitiendo lo que había hecho. El término hebreo traducido como “confiesa” o “declara” (todah) puede referirse tanto a la acción de gracias (Sal. 26:7; Isa. 51:3; Jer. 17:26) como a la confesión del pecado (Esd. 10:11).
Lamentablemente, no hay en el texto bíblico indicación alguna de que Acán diera muestras de verdadero arrepentimiento. Su desafiante actitud indicaba que era un transgresor prepotente para el que no había expiación según la ley de Moisés (comparar con Núm. 15:27-31). Las palabras de Acán en Josué 7:21 recuerdan la caída de Adán y Eva. Ella vio (ra’ah) que el árbol era deseable (jamad) y finalmente tomó (laqaj) de su fruto (Gén. 3:6). En su confesión, Acán admitió que vio (ra’ah) en el botín un hermoso manto babilónico, 200 siclos (2,3 kg) de plata y un lingote de oro. Entonces, los codició (jamad) y los tomó (laqaj).
Al igual que en el caso de Adán y Eva, la decisión de Acán reveló que la codicia es el pecado de la incredulidad, pues significa dudar de que Dios desea lo mejor para sus criaturas y sospechar que les oculta deleites extraordinarios que solo pertenecen al ámbito de la deidad. Lee Josué 7:19-21. ¿Qué pidió Josué a Acán? ¿Qué significaba esta petición? ¿Cómo debe interpretarse la confesión de Acán? Además de la alusión a la caída de Adán y Eva, el texto señala un marcado contraste entre la actitud de Rahab (comparar con Jos. 2:1-13) y la de Acán. Ella llevó a los espías a la azotea y los escondió de los soldados; el otro tomó cosas prohibidas y las escondió de Josué.
Ella actuó bondadosamente con los espías israelitas y los ayudó a lograr la victoria; él trajo problemas a Israel con su avaricia y fue responsable de la derrota de su pueblo. Ella hizo un pacto con los israelitas; él rompió el pacto con Dios. Rahab libró su vida y la de sus familiares, quienes se convirtieron en ciudadanos respetados en Israel; Acán se condenó a sí mismo y a su familia a la muerte, y se convirtió en un ejemplo de ignominia. Piensa en el pecado de la codicia. ¿Cómo podemos evitar sucumbir a él, independientemente de cuánto poseamos o no? (Comparar con Luc. 12:15).
Miércoles 5 de noviembre
LA PUERTA DE ESPERANZA
Lee Josué 8:1-29. ¿Qué nos dice esta historia acerca de la capacidad de Dios para transformar aun nuestros mayores fracasos en oportunidades? La estrategia de Dios convirtió la derrota inicial de Israel en una ventaja táctica, lo cual transformó el Valle de Acor (palabra hebrea que significa “angustia”) en una puerta de esperanza (comparar con Ose. 2:15). La excesiva confianza propia tras su victoria sobre Israel llevó a los habitantes de Hai a repetir su estrategia y atacar a los israelitas, que fingieron retirarse derrotados.
Una vez que los de Hai fueron atraídos fuera de su fortaleza, los 30.000 israelitas ocultos cerca de la ciudad (Jos. 8:4) la capturaron y la incendiaron. Josué 8:7 deja claro que la victoria no fue el resultado de la estrategia, sino de que el Señor mismo entregó la ciudad a los israelitas. Incluso en un capítulo en el que los aspectos militares dominan la narración más que en ningún otro del libro, el texto pone de relieve la verdad subyacente de que la victoria es un don de Dios.
El momento decisivo de la batalla se produjo cuando los hombres de Hai abandonaron la ciudad y comenzaron a perseguir a los israelitas. Esta fue la segunda ocasión en la que Dios habló después de instruir a Josué acerca de la estrategia que debían emplear para capturar la ciudad (Jos. 8:2), señalando así que él era quien supervisaría la batalla. Hasta este punto del relato, desconocíamos el desenlace del encuentro bélico, pero ahora quedó claro que el ejército israelita saldría victorioso. El arma en la mano de Josué era una hoz, no una espada o jabalina. Puede ser que en tiempos de Josué no se utilizara como arma propiamente dicha, pero se había convertido en un símbolo de soberanía. Además de dar la señal de ataque, ella ilustraba la soberanía de Dios en la derrota de Hai.
El hecho de mantener la hoz extendida hasta obtener la victoria completa demostró que Josué había asumido plenamente el papel de liderazgo que Moisés había ejercido en ocasión del cruce del Mar Rojo (Éxo. 14:16) y en la guerra contra los amalecitas (Éxo. 17:11-13), cuando Josué había dirigido personalmente el combate. Esta vez no hubo una intervención visible y milagrosa de Dios, pero la victoria sobre Hai no contó con menos asistencia divina que la obtenida sobre los egipcios en la primera generación o en la reciente victoria sobre Jericó. La clave del éxito estuvo en la fe de Josué en la Palabra del Señor y en su inquebrantable obediencia a ella. El principio que se destaca en esta historia sigue siendo válido para el pueblo de Dios hoy, dondequiera que resida y cualesquiera sean sus desafíos.
Jueves 6 de noviembre
UN TESTIGO DEL PODER DE DIOS
Como hemos aprendido (ver la lección cinco), Dios había dado a las naciones paganas la oportunidad de conocerlo y de apartarse de sus malos caminos, pero ellas se negaron y debieron finalmente hacer frente al juicio de Dios. Lee en Josué 7:6-9 acerca de la reacción inicial de Josué ante la calamidad que les sobrevino. Concéntrate especialmente en el versículo 9.
¿Qué importante principio teológico se encuentra allí? En un primer momento, la reacción de Josué fue semejante a la de los israelitas en medio de sus penurias después de salir de Egipto, quienes dijeron: “¡Ojalá hubiésemos muerto por mano del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos ante las ollas de carne, cuando comíamos pan en hartura! Ustedes nos han sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud” (Éxo. 16:3). Josué dijo: “¡Dios! ¡Señor! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán, para entregarnos en manos de los amorreos, para que nos destruyan? ¡Ojalá hubiéramos quedado del otro lado del Jordán!” (Jos. 7:7).
Poco después, sin embargo, Josué mostró su gran preocupación por el daño que el nombre y la reputación de Dios sufrirían como consecuencia de esta derrota. “Los cananeos y todos los habitantes de la tierra oirán, nos cercarán y raerán nuestro nombre de sobre la tierra. Entonces, ¿qué harás tú a tu gran nombre?” (Jos. 7:9). Esto revela un tema y un principio que eran centrales para los propósitos de Dios con Israel. Aunque quería que las naciones paganas de su entorno vieran las grandes cosas que Dios haría por su pueblo si le obedecían, también podían, como en el caso de Rahab, conocer al Dios de Israel mediante las conquistas de su pueblo.
A diferencia de ello, si los israelitas fracasaban, como ocurrió aquí, las naciones considerarían débil e ineficaz al Dios de Israel (ver Núm. 14:16; Deut. 9:28), lo que podría envalentonar a los cananeos y acrecentar su resistencia. En otras palabras, en el contexto de la posesión de la tierra por parte de los hebreos había en juego grandes cuestiones y principios, que incluían dar honor y gloria a Dios, quien era la única esperanza tanto para los paganos como para Israel. Lee Deuteronomio 4:5-9. ¿De qué manera podemos ver aquí un paralelismo entre el testimonio dado por Israel al mundo y nuestro testimonio como adventistas del séptimo día?
Viernes 7 de noviembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee las páginas 526-533 del capítulo “La caída de Jericó” en el libro Patriarcas y profetas de Elena de White. “El pecado mortal que condujo a Acán a la ruina tuvo su origen en la codicia, que es, entre todos los pecados, el más común y el que se considera con más liviandad. […] “Acán reconoció su culpa, pero lo hizo cuando ya era muy tarde para que su confesión le beneficiara. Había visto a los ejércitos de Israel regresar de Hai derrotados y desalentados; pero no se había adelantado a confesar su pecado. Había visto a Josué y a los ancianos de Israel postrarse en tierra con indecible congoja.
Si hubiera confesado entonces, habría dado cierta prueba de verdadero arrepentimiento; pero siguió guardando silencio. Había escuchado la proclamación de haberse cometido un gran delito, y hasta había oído definir claramente su carácter. Pero sus labios quedaron sellados. Luego se realizó la solemne investigación. ¡Cómo se estremeció de terror su alma cuando vio que se señalaba su tribu, luego su familia y finalmente su casa! Pero ni aun entonces dejó oír su confesión, hasta que el dedo de Dios lo señaló. Entonces, cuando su pecado ya no pudo ocultarse, reconoció la verdad. ¡Cuán a menudo se hacen semejantes confesiones! Hay una enorme diferencia entre admitir los hechos una vez probados, y confesar los pecados que solo nosotros y Dios conocemos.
Acán no hubiese confesado su pecado si con ello no hubiera esperado evitar las consecuencias. Pero su confesión solo sirvió para demostrar que su castigo era justo. No se había arrepentido genuinamente de su pecado, ni sintió contrición, ni cambió de propósito, ni aborrecimiento del mal” (Elena de White, Patriarcas y profetas, pp. 530, 532).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Analiza las implicaciones del décimo mandamiento (Éxo. 20:17) en un mundo dominado por las publicidades y el consumismo. ¿Cómo podemos distinguir en la práctica entre un deseo y una necesidad, y por qué es importante esa distinción?
2. Lee la oración de Daniel en Daniel 9:4-19. ¿Por qué es significativo que al reconocer los pecados de Israel, Daniel usara el pronombre “nosotros”, aunque no había participado en esas faltas?
3. Piensa en la pregunta que aparece al final del jueves. ¿Por qué la obediencia de los israelitas a todos los “estatutos y decretos” era tan importante para su testimonio? ¿Cómo se aplica este mismo principio a nuestra iglesia hoy? Es decir, ¿cuánto más eficaz sería nuestro testimonio si realmente viviéramos en armonía con todas las instrucciones que hemos recibido de Dios?
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

La esencia de la vida y del testimonio cristianos
Las cartas del apóstol Pablo a los corintios contienen un mensaje profundamente vigente para la iglesia de hoy. En medio de una sociedad marcada por la división, la inmoralidad y la idolatría, Pablo presenta una verdad inmutable: Jesucristo y su sacrificio en la cruz son el fundamento de la vida cristiana y la respuesta a los desafíos espirituales de cada generación.
En este estudio exploraremos cómo el evangelio transforma el carácter, fortalece la unidad de la iglesia, inspira el amor, promueve el uso correcto de los dones espirituales y nos prepara para la pronta venida de Cristo. A través de 1 y 2 Corintios descubriremos principios prácticos para vivir una fe auténtica, crecer en la gracia y mantenernos fieles al mensaje de la cruz en un mundo lleno de desafíos.
Lección 6: Para el 8 de agosto de 2026
DONES ESPIRITUALES
Sábado 1.° de agosto
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 12; Efesios 4: 11-13; 1 Corintios 13; 1 Pedro 4: 8-11; 1 Corintios 14: 27; Amós 3: 7.
PARA MEMORIZAR: «Sigan el amor, y procuren los dones espirituales, pero sobre todo que pro feticen» (1 Cor. 14: 1).
Al igual que el cuerpo humano, la iglesia es una, pero tiene muchos miem bros, cada uno con diferentes roles, funciones y dones. Empleados con amor, estos dones espirituales promueven un sentido de unidad que refleja el carácter del Dios trino. Esta semana examinaremos 1 Corintios 12-14 y su enseñanza acerca de los dones espirituales. Esta sección forma parte de una unidad un poco más am plia, en la que Pablo aborda el comportamiento cristiano esperado en el ámbito religioso (1 Cor. 11-14).
La principal preocupación de Pablo tiene que ver con el problema de las reuniones desordenadas. Su respuesta a este problema es que la iglesia es un todo cuyas partes tienen diferentes funciones que contribuyen a «la edificación del cuerpo de Cristo» (Efe. 4: 12). En resumen, Dios dio a la iglesia dones espirituales para promover la unidad a través de la diversidad. Sin duda, Pablo sigue teniendo en mente el problema de las facciones abor dado en los cuatro primeros capítulos de 1 Corintios, donde la respuesta a la falta de acuerdo entre los miembros de la iglesia es la unidad en Cristo. Ahora, desarrolla esa idea presentando su comprensión del papel de los dones espi rituales. Según Pablo, la unidad en Cristo y en el Espíritu es el único medio de evitar las divisiones.
Domingo 2 de agosto
DIVERSIDAD DE DONES
Pablo introduce un nuevo tema en 1 Corintios 12: 1 con la fórmula «acerca de». Los eruditos discuten si se refiere a los «dones espirituales» o a las «per sonas espirituales», ya que la expresión griega tōn pneumatikōn permite ambas interpretaciones. La traducción «dones espirituales» es preferible a la luz de 1 Corintios 12: 4, donde Pablo se refiere claramente a ellos. En 1 Corintios 12: 2-3, el apóstol señala que el primer don del Espíritu es la confesión audaz de que Jesús es el Señor.
En los tiempos del Nuevo Testamento, llamar Señor a Jesús equivalía a decir que el César no lo era (Hech. 17: 7; ver también Juan 19: 12, 15). Esto era considerado un acto de sedición contra el poder imperial y, por lo tanto, se lo castigaba con la muerte. Jesús y Pablo enfatizaron que la fe en Dios, incluso ante la persecución y la amenaza de muerte, es un don del Espíritu. En realidad, la fe es el más básico de los dones. No es, pues, de extrañar que ella ocupe el primer lugar en la lista de 1 Corintios 13: 13.
El hecho de que la fe es un don espiritual queda claro en 1 Corintios 12: 9. Sin embargo, hay muchos otros dones. El hecho de que el Espíritu Santo distribuya los diferentes tipos de dones «a cada uno en particular como él quiere» (1 Cor. 12: 11) demuestra que todos ellos son necesarios. Lee 1 Corintios 12: 1-6. ¿Cuál es el énfasis de este pasaje? La repetición de la palabra «diversos» en los versículos 4 y 5 enfatiza la multiplicidad de dones. Lo que Pablo denomina «dones espirituales» en 1 Co rintios 12: 1 es desarrollado en los versículos 4-6 desde tres ángulos diferentes, a saber: «dones» (jarisma); «servicios», o «ministerios» (diakonia); y «activi dades» (energēma).
Aunque estas palabras tienen significados diferentes, es importante no establecer una distinción demasiado marcada entre ellas en vista del paralelismo existente en el pasaje. También es necesario tener en cuenta que los dones espirituales tienen el propósito de promover la unidad basada en el carácter trino de Dios (ver también Efe. 4: 8-11). El Espíritu concede dones a los creyentes, mientras que Dios da a estos la capacidad de servir a Cristo en la comunidad de creyentes merced a esos dones (1 Cor. 12: 5-6). Cada cristiano recibe dones en particular (1 Cor. 12: 11), pero todos ellos deben beneficiar a la comunidad de creyentes como conjunto. Nota nuevamente el énfasis de Pablo en la unidad. ¿Por qué es tan impor tante para la iglesia?
Lunes 3 de agosto
UNIDAD EN LA DIVERSIDAD
El lenguaje de la unidad introducido en 1 Corintios 12: 4-6 («el Espíritu es el mismo», «el Señor es el mismo» y «Dios es el mismo») es desarrollado en el resto de 1 Corintios 12. Esto resulta evidente por el uso que hace Pablo de ex presiones como «el mismo Espíritu» (1 Cor. 12: 11), «el cuerpo es uno» (1 Cor. 12: 12), «un solo cuerpo» (1 Cor. 12: 12-13, 20), «un Espíritu» y «un mismo Espíritu» (1 Cor. 12: 13), «los miembros se preocupen los unos por los otros» (1 Cor. 12: 25).
Junto con el concepto de unidad, Pablo destaca la diversidad de miembros en el cuerpo de Cristo a través de expresiones como «muchos miembros» (1 Cor. 12: 12, 20), «fuimos todos bautizados» (1 Cor. 12: 13), «el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos» (1 Cor. 12: 14), «todo el cuerpo» (1 Cor. 12: 17), «cada miembro en el cuerpo» (1 Cor. 12: 18), «miembros del cuerpo» (1 Cor. 12: 22-23), «todos los miembros» (1 Cor. 12: 26). Este énfasis tanto en la unidad como en la diversidad indica que los dones espirituales tienen como objetivo promover la unidad a través de la diversidad.
Esta unidad en medio de la diversidad debe reflejar el carácter de Dios. El Padre es una persona, el Hijo es otra persona y el Espíritu Santo es otra. Los tres conservan su individualidad mientras trabajan juntos para edificar a la iglesia y darle poder para cumplir la misión (1 Cor. 12: 4-6; Efe. 4: 11-13). Lee 1 Corintios 12: 12–31. ¿Por qué la analogía de un cuerpo con muchas partes es apropiada para representar a la iglesia y a sus miembros? Una idea central en 1 Corintios 12 es que, aunque los miembros del cuerpo son individualmente muy diferentes entre sí (1 Cor. 12: 15-20), todos dependen unos de otros (1 Cor. 12: 21-26). Los pies dependen de los ojos para ver por dónde deben caminar; a su vez, los ojos no pueden tocar nada; solo las manos pueden hacerlo.
Además, la idea de que algunos miembros son más débiles (1 Cor. 12: 22) o menos honrosos (1 Cor. 12: 23) que otros es solo una impresión, ya que todos son necesarios (1 Cor. 12: 22). Desgraciadamente, existía entre los corintios la tendencia a valorar algunos dones y descuidar otros. Para evitar que cometieran este error, Pablo dirigió la atención de ellos al amor, el cual es «un camino aún más excelente» (1 Cor. 12: 31). En otras palabras, cualquier don resulta agradable para Dios si es empleado con sabiduría y amor. Lee las listas de dones en 1 Corintios 12: 8-10, 28, Romanos 12: 6-8 y Efesios 4: 11. ¿Cuál es tu don? ¿Cómo puedes utilizarlo para edificar el cuerpo de Cristo?
Martes 4 de agosto
«UN CAMINO MÁS EXCELENTE»
«El amor no es un don entre muchos; es el medio a través del cual todos los dones alcanzan su propósito final» (Carl P. Cosaert, «1 Corintios», Comentario bíblico Andrews [Doral, FL: IADPA, 2024], t. 2, p. 543). Lee 1 Corintios 13: 1-7 y 1 Pedro 4: 8-11. ¿Cuál es el papel del amor en lo que respecta a los dones espirituales? El capítulo 13 de 1 Corintios enseña que los dones espirituales solo pueden ser usados adecuadamente mediante el amor. Pablo inicia este capítulo aludiendo a los dones mencionados en el capítulo previo para enfatizar que carecen de valor si no están motivados por el amor.
Por lo tanto, el conocimiento (1 Cor. 12: 8) y la fe (1 Cor. 12: 9), incluso una fe «que trasladara los montes» (1 Cor. 13: 2), no son nada sin amor (1 Cor. 13: 2). Sin amor, la capacidad de hablar en lenguas (1 Cor. 12: 10, 28, 30) se reduce simplemente a «un metal que resuena o un platillo que hace ruido» (1 Cor. 13: 1, NVI). Del mismo modo, incluso el importante don de la profecía no es nada sin amor (1 Cor. 13: 2). En 1 Corintios 13: 4-7, Pablo se enfoca en definir el amor genuino diciendo en qué consiste; es decir, qué hace y qué no hace. Los verbos que eligió para caracterizar el amor indican que este no es tanto algo que sentimos como algo que practicamos.
En tal sentido, él dice que el amor (1) es paciente (NVI); (2) bon dadoso (NVI); (3) se regocija con la verdad (NVI); (4) todo lo sufre o disculpa (NVI); (5) todo lo cree; (6) todo lo espera; (7) todo lo soporta.
Por el contrario, el amor (1) no siente envidia; (2) no es jactancioso; (3) no es presumido ni or gulloso (NVI); (4) no se comporta con rudeza (NVI); (5) no busca lo suyo (no es egoísta, NVI); (6) no se irrita fácilmente; (7) no guarda rencor; (8) no se deleita en la maldad o injusticia (NVI).
Este total de 15 verbos proporciona una guía sólida para el comportamiento adecuado en la práctica de los dones. Cabe destacar que esta discusión acerca de la verdadera naturaleza del amor se encuentra precisamente entre 1 Corintios 12 y 14, donde Pablo aborda el conflicto relacionado con los dones espirituales.
De hecho, el amor es la clave para el uso sabio de ellos y es colocado junto a la fe y la esperanza, «pero el mayor es el amor» (1 Cor. 13: 13). ¿Por qué el amor es tan importante respecto de la fe? ¿Qué mejor manera de experimentar la realidad del amor de Dios que reflejarlo, por su gracia y mediante la oración, en nuestra relación con los demás?
Miércoles 5 de agosto
EL DON DE LENGUAS
¿Qué podemos decir del don de lenguas? En consonancia con la manifesta ción del don en otras partes de la Biblia (Mar. 16: 17; Hech. 2: 1-13; 10: 44-48; 19: 6), el don de lenguas en 1 Corintios es probablemente la capacidad otorgada por el Espíritu para hablar en idiomas diferentes del propio. Pablo incluye el don de lenguas en la lista de 1 Corintios 12: 8-10 (ver también 1 Cor. 12: 28, 30; 13: 1, 8) y también se refiere a él repetidamente en 1 Corintios 14.
De hecho, la palabra griega glōssa («lengua», o «idioma») aparece más de veinte veces en 1 Corintios 12-14, quince de ellas en el capítulo 14. Además de estas, la palabra griega heteroglōssos («otra lengua») también aparece en 1 Corintios 14: 21. Este gran número de referencias al don de lenguas sugiere que el asunto era de especial interés para Pablo. El mal uso y el abuso de este don por parte de la iglesia de Corinto causaron desorden y confusión en el culto público (1 Cor. 14: 23, 27, 33, 40). Lee 1 Corintios 14: 5, 13, 26-27 y 1 Corintios 12: 10 y 30. ¿Qué instrucción particular dio Pablo con respecto al don de lenguas? La razón por la que el don de hablar en lenguas debe ir acompañado del don de interpretarlas es que ellas deben resultar comprensibles (1 Cor. 14: 9); de lo contrario, no hay beneficio alguno en ese don (1 Cor. 14: 6).
Esto explica por qué Pablo puso tanto énfasis en la interpretación y la comprensión. Obviamente, no está criticando el don de lenguas en sí, sino (como veremos mañana) la importancia excesiva que los corintios le atribuían, lo que llevaba a descuidar el don de profecía. En este punto, es importante señalar que, aunque Pablo deseaba que todos los corintios pudieran hablar lenguas extranjeras (1 Cor. 14: 5), no esperaba que eso sucediera (1 Cor. 12: 10).
Por lo tanto, la idea de que «todos deben hablar en lenguas antes de reclamar el bautismo en el Espíritu Santo es una perversión de la enseñanza de Pablo en 1 Corintios 12 y 14» (George E. Rice, «Dones espiri tuales», Tratado de teología adventista del séptimo día [Florida: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2009], p. 697). ¿Hay personas en tu iglesia que hablan otros idiomas? ¿Cómo pueden usar esta habilidad para alcanzar a otras personas para Cristo? ¿Cómo puede este hecho ayudarnos a comprender la verdadera naturaleza de las lenguas a las que se refiere Pablo?
Jueves 6 de agosto
EL DON DE PROFECÍA
El don de profecía ocupa un lugar destacado en la discusión de Pablo acerca de los dones espirituales. Curiosamente, este don suele ser mencionado antes que el de lenguas (1 Cor. 12: 10, 28; 13: 8), el cual aparece primero en algunas ocasiones solo para enfatizar su importancia relativa en comparación con el de profecía (1 Cor. 14: 4-6, 22). Lee Efesios 4: 11-13 y 1 Corintios 14: 3-4. ¿Qué dicen estos pasajes acerca del propósito de los dones espirituales en general y del don de profecía en particular? El don de profecía tiene como objetivo edificar, exhortar y consolar (1 Cor. 14: 3; comparar con Hech. 15: 32).
Esto sugiere que la profecía no se refiere tanto a pre decir el futuro como a la manera apropiada de vivir en el presente. El verbo griego profēteuō puede significar «decir algo por adelantado» o «decir algo en nombre de otra persona». El primer sentido se observa en Hechos 2: 29-31 (comparar con Amós 3: 7), donde la idea de que David es un profeta se explica como la acción de «ver de antemano», o prever. El segundo sentido se advierte en Hechos 15: 32, donde Judas y Silas son identificados como profetas. Sin embargo, su «profecía» consistía en consolar y confirmar «a los hermanos con abundancia de palabra». Efesios 4: 11-13 señala que los dones espirituales no cesarían en la era apos tólica, sino que estarían presentes hasta el fin (Hech. 2: 39). Sin embargo, si alguien afirma ser profeta, debe ser evaluado según las Escrituras.
En términos generales, deben cumplirse cuatro reglas. Primero, las profecías o predicciones anunciadas por la persona deben cumplirse (Deut. 18: 22; Jer. 28: 8-9). Segundo, el mensaje debe concordar o estar en armonía con el de los profetas anteriores (Deut. 13: 1-3; Isa. 8: 20). Tercero, la vida o conducta de la persona debe demos trar un compromiso con Cristo (1 Juan 4: 1-3). Cuarto, Jesús dijo que los falsos profetas serían reconocidos por sus frutos (Mat. 7: 15-20). Esto también se aplica a los verdaderos profetas.
El libro de Apocalipsis indica que el don de profecía es una característica distintiva de la iglesia remanente (Apoc. 12: 17; 19: 10). Como adventistas del séptimo día, creemos que este don fue otorgado a Elena G. de White y que se pone de manifiesto en sus escritos. ¿Cuáles son las razones que tenemos para creer en el don profético de Elena G. de White? ¿Qué preguntas quedan acerca de su papel y autoridad?
Viernes 7 de agosto
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee, de Roswell F. Cottrell, «Introducción», en Primeros escritos (pp. 175-183), de Elena G. de White. «Que los hombres salgan a trabajar confiando en el Señor, y él irá con ellos convenciendo y convirtiendo almas. Un obrero puede ser un buen orador, otro un buen escritor, otro puede tener el don de la oración sincera y ferviente, otro el don del canto. Otro puede tener un poder especial para explicar la Palabra de Dios con claridad. Cada don se convertirá en un poder para Dios porque él coopera con el obrero. Dios da a uno la palabra de sabiduría, a otro conocimiento, a otro fe.
Pero todos deben trabajar bajo la misma autoridad. La diversidad de dones conduce a una diversidad de operaciones, “pero Dios, que efectúa todas las cosas en todos, es el mismo” (1 Cor. 12: 6). »Que nadie menosprecie los dones supuestamente menores. Que todos se pongan a trabajar. Que nadie cruce los brazos con incredulidad porque piensa que no puede hacer obras poderosas. Dejen de mirarse a sí mismos. Miren a su Líder. Con mansedumbre, sinceridad y amor, hagan lo que puedan» (Elena G. de White, «Depending on Christ», Review and Herald, 12 de abril de 1906, p. 8). «Todos necesitamos la ayuda que podemos recibir de otros. Dios obrará en otras mentes además de las nuestras.
Los diversos dones entregados a diferentes individuos deben combinarse para “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Efe. 4: 12). [...] »Siempre habrá obstáculos delante de nosotros, pero hemos de seguir a nuestro Líder y enfrentar nuestras dificultades en forma unida, tomados de la mano» (Elena G. de White, Alza tus ojos, p. 139).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Reflexiona acerca del don de profecía. ¿Por qué es más importante que el de lenguas si estas no son interpretadas? Si es necesario, lee nuevamente 1 Corintios 14 para recordar los argumentos de Pablo.
2. Habla en la clase acerca de la vida y el ministerio de Elena G. de White y de por qué nuestra iglesia cree que ella fue realmente una manifestación genuina del don de profecía. ¿Qué grandes bendiciones recibe la iglesia gracias a este don? ¿Cuáles son los desafíos para utilizar mejor este don?
3. Piensa en varias personas que te aman. ¿Cómo sabes que su amor para contigo es verdadero? ¿Qué te dice esto acerca de por qué Pablo habló tan to del amor en su discusión sobre los dones espirituales?
4. Por muy importante que sea el amor, ¿por qué no debe ser el único cri terio para juzgar si alguien dice la verdad y es digno de ser escuchado?
