Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 7: Para el 16 de mayo de 2026
LA ORACIÓN
Sábado 9 de mayo
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Reyes 19: 1–18; Mateo 6: 5–8; Lucas 11: 2–4; Mateo 6: 5–15; Daniel 9: 4–19; Romanos 8: 26, 27.
TEXTO PARA MEMORIZAR: «Pueblos, esperen en él en todo tiempo, derramen ante él su corazón. Dios es nuestro refugio» (Sal. 62: 8).
¿Cómo es tu vida de oración? ¿Con qué frecuencia oras? ¿Con cuánto fervor? ¿Con qué expectación? ¿Oras a diario o solo en situaciones de emergencia? Tus oraciones ¿son siempre de petición o también alabas a Dios en ellas? Además, ¿oras de mañana, antes de comer y quizás a lo largo de tu ajetreado día? Tal vez hayas formado parte de un grupo de oración regular o incluso hayas orado ininterrumpidamente de manera mental a lo largo del día. ¿Has experimentado por medio de la oración el poder y la presencia transformadora de Dios en tu vida?
La oración es la conexión constante entre nosotros (los sarmientos o ramas) y Jesús (la Vid). «Si queremos crecer y fructificar, tenemos que absorber continuamente savia y nutrición de la viviente Vid, porque separados de ella no tenemos fuerza» (Elena G. de White, Primeros escritos, p. 104). He allí la bendición de la oración permanente. Dios nos escucha y siempre responde a su tiempo y de la manera perfecta, aunque no siempre como esperamos. Esta semana estudiaremos el ejemplo de otros personajes bíblicos y consideraremos formas prácticas de fortalecer la oración en nuestra vida diaria.
Domingo 10 de mayo
ELÍAS: LA ORACIÓN EN MEDIO DE LA CRISIS
El fiel Elías vivió en tiempos difíciles, cuando el rey Acab hacía más «para provocar al Señor Dios de Israel que todos los reyes de Israel anteriores a él» (1 Rey. 16: 33). El momento más dramático de su vida fue la confrontación en el Monte Carmelo (ver 1 Rey. 18). En el clímax de esta increíble historia, Acab y su reino vieron con sus propios ojos que Dios responde a la oración. Aquel fue un momento inolvidable en la historia de Israel debido al repentino y asombroso giro en los acontecimientos. Lee 1 Reyes 19: 1 al 18. Centra tu atención en las oraciones de Elías y en la interacción de Dios con él. ¿A qué se debía el abatimiento de Elías? ¿En qué se diferencian las respuestas divinas aquí y en el Monte Carmelo?
Aunque Dios había respondido cada una de las oraciones de Elías, el estado emocional, mental y físico del profeta pronto cambió. El profeta había experimentado una gran victoria con Dios ese día, pero permitió que el temor a la muerte anulara súbitamente su fe en Dios. Lo sorprendente de esta historia es que, aunque Elías cedió al abatimiento y al desánimo, Dios acudió a él con ternura y le proveyó nuevamente alimento y agua (1 Rey. 19: 5, 6) suficientes para sostenerlo durante cuarenta días (1 Rey. 19: 8). Cuando Dios finalmente se reveló, lo hizo de una manera muy diferente de como lo había hecho antes. Dios nos responde a veces de maneras muy directas, poderosas e innegables. Esto fortalece nuestra fe y sentimos su cercanía en nuestra vida. Otras veces vacilamos y cedemos a la tentación, pensando que es demasiado difícil seguir a Dios con fe inquebrantable.
Buscamos respuestas divinas a la medida de nuestras expectativas, sin darnos cuenta de que sus pensamientos y sus caminos son mucho más elevados y sabios que los nuestros (Isa. 55: 8, 9). Así como existen muchos aspectos de la Creación de Dios que no entendemos, no debería sorprendernos que haya también muchas maneras divinas de obrar que resultan incomprensibles para nosotros. Dios, nuestro bondadoso Padre, sabe exactamente qué necesitas. ¿Cómo puedes confiar lo suficiente en él en toda circunstancia? Habla con él acerca de esto ahora.
Lunes 11 de mayo
CUANDO PARECE NO HABER RESPUESTA
Tal vez hayas orado por algo durante mucho tiempo, incluso años, y tengas la sensación de que Dios no ha escuchado tus plegarias. La Biblia nos dice: «Pidan, y les darán» (Mat. 7: 7), y «si pedimos algo conforme a su voluntad, él nos oye» (1 Juan 5: 14). ¿Qué opinas de estas promesas? Ana es el ejemplo de una mujer devota que oró por algo muy específico (1 Sam. 1: 10-17). Al principio parecía que Dios no contestaba sus oraciones, pero ella persistió y Dios respondió de acuerdo con su voluntad en el momento perfecto. A veces la espera profundiza nuestra experiencia con Dios, pues nos enseña a confiar más en él. El Salmo 62: 8 dice: «Pueblos, esperen en él en todo tiempo, derramen ante él su corazón.
Dios es nuestro refugio». ¿Confiamos en que él realmente sabe qué es lo mejor, incluso cuando no vemos una respuesta inmediata a nuestras oraciones? ¿Confiamos en que él responderá a su debido tiempo y a su manera? A veces nuestras oraciones pueden no ser contestadas tan rápidamente como deseamos o de la manera que esperamos. ¿Qué consejo nos da la Biblia al respecto?
• Procura que se cumpla la voluntad de Dios, no la tuya (Mat. 6: 10; 1 Juan 5: 14, 15).
• Considera los motivos por los que pides algo (Prov. 16: 2; Sant. 4: 3).
• Asegúrate de no estar acariciando algún pecado (Sal. 66: 18; Prov. 15: 29; 1 Ped. 3: 12).
• Permanece en Dios y en su Palabra (Juan 15: 7). • Ora con fe (Mat. 21: 22; Mar. 11: 24; Heb. 11: 6; Sant. 1: 6).
• Considera el estado de tu corazón (¿humilde u orgulloso?) (Sant. 4: 6; 1 Ped. 5: 6).
• Persevera en la oración (1 Tes. 5: 17, 18).
• Perdona a los demás (Mar. 11: 25, 26).
• En última instancia, Dios ve el panorama completo y sabe qué es lo mejor para nosotros (Jer. 29: 11-13; Rom. 8: 28; Efe. 3: 20).
Su respuesta es, a veces, simplemente la que dio a Pablo: «Bástate mi gracia» (2 Cor. 12: 9). Un hecho clave que determina nuestra respuesta a lo que parecen oraciones sin respuesta es la imagen que tenemos de Dios. Si creemos que Dios es alguien distante que no siente interés en nosotros, nuestra relación con él se debilitará. Si eso te ocurre, busca en la Biblia evidencias de su amor y su cuidado para contigo y ora para que la imagen distorsionada que tienes de él cambie.
Martes 12 de mayo
JESÚS NOS ENSEÑA CÓMO ORAR
En tiempos de Jesús, las oraciones prolongadas y cuidadosamente elaboradas, llenas de palabras complejas y a menudo memorizadas, eran muy apreciadas. Jesús no tenía nada bueno que decir acerca de este tipo de oraciones (ver Mat. 6: 5-8), sino que las definió como lo que eran: ostentosas muestras de presunta «piedad». Los discípulos vieron orar a Jesús y sabían que la oración era una parte vital de su vida (ver Mar. 1: 35; 6: 46; Luc. 5: 16; 6: 12; 9: 18; 22: 12; 24: 30). Mientras observaban al Maestro, notaron un contraste con los líderes religiosos y se dieron cuenta de que la oración era algo mucho más importante que lo que habían pensado.
Por lo tanto, se acercaron a Jesús y le pidieron: «Señor, enséñanos a orar» (Luc. 11: 1). Jesús enseñó a sus discípulos (y a nosotros) que podemos orar con sencillez y en un lenguaje cotidiano, y que nuestras oraciones deben ser sinceras. Lee Lucas 11: 2 al 4 y Mateo 6: 5 al 15, y observa los siguientes aspectos de la oración que Jesús enseñó:
• «Padre nuestro que estás en los cielos»: Necesitamos reconocer nuestra relación personal con el Padre de todos los seres humanos. • «Santificado sea tu nombre»: Reconocer la santidad de Dios nos acerca a él con reverencia y respeto.
• «Venga tu reino»: Anhelemos el regreso de Jesús y la presencia del Espíritu Santo hasta que ocurra la Segunda Venida.
• «Sea hecha tu voluntad en la tierra como en el cielo»: Aceptemos la soberanía divina y pidamos que se haga la voluntad de Dios en nuestra vida, confiando en que él sabe mejor que nosotros qué nos conviene, en lugar de pedirle que haga lo que queremos.
• «Danos hoy el pan nuestro de cada día»: Podemos pedir lo que necesitamos para vivir, tanto físicamente (alimento y agua) como espiritualmente (Jesús y su Palabra viva).
• «Perdónanos el mal que hemos hecho, así como nosotros hemos perdonado a los que nos han hecho mal» (DHH): Necesitamos arrepentirnos, buscar el perdón y perdonar a quienes nos han hecho daño, así como Dios nos perdona a nosotros.
• «Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del mal»: Es esencial pedir protección y amparo contra el mal presente en este mundo (Sal. 91).
• «Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos. Amén»: Reconozcamos que todo lo que somos, poseemos y hacemos pertenece a Dios.
Solo él merece la gloria y la alabanza (1 Crón. 29: 11). ¿Deberíamos dedicar más tiempo a la oración y a encontrarnos cada ma‑ ñana con Aquel que nos ama más que nadie? ¿Qué te impide hacerlo? Ora ahora mismo tal como Jesús nos enseñó.
Miércoles 13 de mayo
ALABANZA, CONFESIÓN, PEDIDOS Y GRATITUD
Podemos hablar con Dios en oración de la manera sencilla en que Jesús nos instruyó a hacerlo, ya sea en privado, en familia o en la iglesia, recordando que orar es hablar con él como con un amigo. Con demasiada frecuencia nuestras oraciones están llenas de peticiones, pero Jesús nos ha enseñado a incluir mucho más que eso en nuestras plegarias.
Lee la oración de Daniel en Daniel 9: 4 al 19 e identifica sus distintas partes. Considera cómo podrías incluir los siguientes componentes en tus oraciones: Alabanza: La alabanza es una expresión de adoración a Dios en reconocimiento por ser quien es y por su carácter. Lee el hermoso cántico de alabanza a Dios registrado en el Salmo 100 y considera los diferentes nombres que se le dan a Dios y la descripción de su magnífico carácter. Alábalo por ser tu Redentor, Salvador, Consolador, Sanador, Buen Pastor, Alfa y Omega, y Roca, por mencionar solo algunos de los nombres con los que el salmista se refiere a Dios.
Confesión y perdón: Cuando dialogamos con Dios en oración y permanecemos en él, resulta inevitable desprendernos de todo lo que nos retiene o nos separa de él. Cuanto más cerca estamos de él, más conscientes somos de nuestra indignidad e indigencia. Esto nos hace rogarle que nos limpie de nuestros pecados y modele nuestro carácter a su semejanza. Si esperamos que Dios nos perdone, debemos estar dispuestos a perdonar también a los demás. «Por tanto, confiesen sus pecados unos a otros, y oren los unos por los otros, para que sean sanados.
La oración del justo es poderosa y eficaz» (Sant. 5: 16). Peticiones: ¿Estás enfrentando desafíos en relación con tu familia, tus amigos, tu salud, tus finanzas, tu trabajo o tus estudios? ¿En qué aspecto de tu vida necesitas específicamente la dirección de Dios? ¿Quién necesita tu apoyo y cuál es la mejor manera de brindárselo? Ora específicamente acerca de estas áreas y personas pidiendo que se haga la voluntad de Dios. Acción de gracias: Lee Filipenses 4: 6 y piensa en las bendiciones de tu vida.
Quizás vengan a tu mente cosas importantes, pero ¿qué decir acerca de las pequeñas cosas que a menudo damos por sentadas? Somos receptores constantes de las misericordias de Dios. Sin embargo, ¡cuán poca gratitud expresamos! ¡Cuán poco lo alabamos por lo que ha hecho y hace por nosotros! ¿Por qué cosas deberías alabar a Dios? ¿Qué necesitas confesarle, pedirle y agradecerle? ¿Por qué no hacerlo ahora mismo?
Jueves 14 de mayo
OTRAS PREGUNTAS ACERCA DE LA ORACIÓN
¿Por qué debemos orar si Dios lo sabe todo? Elena G. de White responde así esa pregunta: «No es que esto sea necesario para darle a conocer a Dios lo que somos, sino a fin de capacitarnos para aceptarlo a él. La oración no hace descender a Dios hasta nosotros, sino que nos eleva a nosotros hacia él» (El camino a Cristo, p. 138). En efecto, Dios conoce nuestros deseos y nuestras necesidades, y lee todas las intenciones de nuestro corazón. Sin embargo, orar es bueno para nosotros pues nos invita a hacer una pausa en nuestro ajetreo cotidiano, a reconocer que Dios es soberano sobre todo y a ponernos a sus pies.
Además, Dios actúa en respuesta a nuestra petición. El Espíritu Santo intercede por nosotros cuando no sabemos orar como deberíamos (Rom. 8: 26, 27). ¿Por qué orar cuando todo está bien? La autosuficiencia y el orgullo (ver la lección 3) pueden ser algunos de los mayores obstáculos para una sólida vida de oración. Si nos diéramos cuenta de cuánto necesitamos a Dios, acudiríamos mucho más a él. Si los ángeles perfectos lo adoran y lo reverencian, ¿cómo podemos los seres humanos pecadores pensar que lo necesitamos menos? ¿Qué dicen Mateo 5: 6 e Isaías 44: 3 acerca de esto? ¿Cuál es el papel de la fe en la oración? Lee Hebreos 11: 6 y reflexiona acerca de la siguiente declaración: «La oración y la fe están íntimamente ligadas y necesitan ser tomadas en cuenta juntas.
En la oración de fe hay una ciencia divina; es una ciencia que debe comprender todo el que quiera tener éxito en la obra de su vida. Cristo dice: “Por eso les digo que obtendrán todo lo que pidan en oración, si tienen fe en que van a recibirlo” (Mar. 11: 24). El Señor aclara que “esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5: 14). Nuestras peticiones, pues, deben estar de acuerdo con lo que Dios ha prometido, y todo lo que recibamos ha de ser usado para cumplir con su voluntad. […] Cuando cumplimos con las condiciones, el cumplimiento de las promesas divinas nunca falla. […] No necesitamos buscar una evidencia palpable de la bendición» (Elena G. de White, La educación, pp. 232, 233). ¿Con quién debo orar?
En primer lugar, deberíamos orar a solas, solo Dios y nosotros, ya que la oración y el estudio de la Biblia son la savia de nuestra relación con él. Dedica tiempo a escudriñar tu corazón mientras hablas con Dios en oración y lo escuchas en su Palabra (Mat. 6: 6). También deberíamos orar con nuestra familia o en pequeños grupos (Hech. 12: 12), porque donde hay dos o tres reunidos, allí está Dios (Mat. 18: 20). Por último, debemos orar con nuestras comunidades eclesiales (Sant. 5: 13-16). Los tres tipos de oración son importantes. ¿Cómo debo escuchar? La oración es algo más que hablar con Dios; también debemos permitirle que nos «pode» y hable a nuestra vida. La forma más clara y segura de hacerlo es combinar la oración con el estudio de la Biblia como parte de tu devocional personal. Evita dejar tu mente vacía o escuchar tus propios pensamientos en lugar de escudriñar la Biblia. ¿Cuál de los puntos anteriores te parece más desafiante?
Viernes 15 de mayo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
«Si pensáramos y habláramos más del Señor Jesús y menos de nosotros mismos, gozaríamos mucho más de su presencia» (Elena G. de White, El camino a Cristo, p. 151). «Si nos dejamos guiar por nuestras dudas y temores, o antes de tener fe procuramos resolver todo lo que no veamos claramente, las perplejidades no harán sino aumentar y agudizarse. Pero si nos acercamos a Dios, sintiéndonos desamparados y necesitados, como en realidad estamos, y con fe humilde y confiada presentamos nuestras necesidades ante Aquel cuyo conocimiento es infinito y que ve todas las obras de su creación y todo lo gobierna por su voluntad y palabra, él puede y quiere atender nuestro clamor, y hará resplandecer la luz en nuestro corazón» (El camino a Cristo, p. 143). «El espíritu puede elevarse hacia el cielo en las alas de la alabanza.
Dios es adorado con cánticos y música en las mansiones celestiales, y al expresar nuestra gratitud nos aproximamos al culto que le rinden los seres celestiales. […] Presentémonos, pues, con gozo reverente delante de nuestro Creador, con “alegría, cantos de alabanza y son de música” (Isa. 51: 3)» (El camino a Cristo, p. 154).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cuál de los conceptos de las citas anteriores te parece más inspirador? ¿Cuál de ellos representa un desafío mayor para ti?
2. ¿Qué lecciones adicionales podemos aprender de la vida de oración de otros personajes bíblicos? (Ver, por ejemplo, Esd. 10: 1; Neh. 1: 4-11; 1 Rey. 8: 22-54; 2 Rey. 13: 4; 19: 14-19; Jer. 32: 16-25; Jon. 4: 2, 3; Hab. 3: 1).
3. ¿Cuál es el papel del ayuno junto con la oración?
4. ¿Hay algo que te gustaría modificar o algo nuevo que desearías poner en práctica en tu vida de oración como resultado de la lección de esta semana? Comienza a hacer esos cambios ahora mismo.
RESUMEN:
La Biblia relata historias de personas que tenían una vida de oración vibrante y sostenida, y de otras que no la tenían. Al buscar en las páginas sagradas, siempre encontraremos a alguien con quien podamos identificarnos, independientemente del estado de nuestra relación con Dios. También encontraremos muchas promesas que nos animarán y guiarán en nuestra vida devocional. El crecimiento espiritual debe ser nuestra meta: nuestros ojos puestos en Jesús, el Ejemplo supremo en todas las cosas y el Autor y Consumador de nuestra fe.
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

La esencia de la vida y del testimonio cristianos
Las cartas del apóstol Pablo a los corintios contienen un mensaje profundamente vigente para la iglesia de hoy. En medio de una sociedad marcada por la división, la inmoralidad y la idolatría, Pablo presenta una verdad inmutable: Jesucristo y su sacrificio en la cruz son el fundamento de la vida cristiana y la respuesta a los desafíos espirituales de cada generación.
En este estudio exploraremos cómo el evangelio transforma el carácter, fortalece la unidad de la iglesia, inspira el amor, promueve el uso correcto de los dones espirituales y nos prepara para la pronta venida de Cristo. A través de 1 y 2 Corintios descubriremos principios prácticos para vivir una fe auténtica, crecer en la gracia y mantenernos fieles al mensaje de la cruz en un mundo lleno de desafíos.
Lección 6: Para el 8 de agosto de 2026
DONES ESPIRITUALES
Sábado 1.° de agosto
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 12; Efesios 4: 11-13; 1 Corintios 13; 1 Pedro 4: 8-11; 1 Corintios 14: 27; Amós 3: 7.
PARA MEMORIZAR: «Sigan el amor, y procuren los dones espirituales, pero sobre todo que pro feticen» (1 Cor. 14: 1).
Al igual que el cuerpo humano, la iglesia es una, pero tiene muchos miem bros, cada uno con diferentes roles, funciones y dones. Empleados con amor, estos dones espirituales promueven un sentido de unidad que refleja el carácter del Dios trino. Esta semana examinaremos 1 Corintios 12-14 y su enseñanza acerca de los dones espirituales. Esta sección forma parte de una unidad un poco más am plia, en la que Pablo aborda el comportamiento cristiano esperado en el ámbito religioso (1 Cor. 11-14).
La principal preocupación de Pablo tiene que ver con el problema de las reuniones desordenadas. Su respuesta a este problema es que la iglesia es un todo cuyas partes tienen diferentes funciones que contribuyen a «la edificación del cuerpo de Cristo» (Efe. 4: 12). En resumen, Dios dio a la iglesia dones espirituales para promover la unidad a través de la diversidad. Sin duda, Pablo sigue teniendo en mente el problema de las facciones abor dado en los cuatro primeros capítulos de 1 Corintios, donde la respuesta a la falta de acuerdo entre los miembros de la iglesia es la unidad en Cristo. Ahora, desarrolla esa idea presentando su comprensión del papel de los dones espi rituales. Según Pablo, la unidad en Cristo y en el Espíritu es el único medio de evitar las divisiones.
Domingo 2 de agosto
DIVERSIDAD DE DONES
Pablo introduce un nuevo tema en 1 Corintios 12: 1 con la fórmula «acerca de». Los eruditos discuten si se refiere a los «dones espirituales» o a las «per sonas espirituales», ya que la expresión griega tōn pneumatikōn permite ambas interpretaciones. La traducción «dones espirituales» es preferible a la luz de 1 Corintios 12: 4, donde Pablo se refiere claramente a ellos. En 1 Corintios 12: 2-3, el apóstol señala que el primer don del Espíritu es la confesión audaz de que Jesús es el Señor.
En los tiempos del Nuevo Testamento, llamar Señor a Jesús equivalía a decir que el César no lo era (Hech. 17: 7; ver también Juan 19: 12, 15). Esto era considerado un acto de sedición contra el poder imperial y, por lo tanto, se lo castigaba con la muerte. Jesús y Pablo enfatizaron que la fe en Dios, incluso ante la persecución y la amenaza de muerte, es un don del Espíritu. En realidad, la fe es el más básico de los dones. No es, pues, de extrañar que ella ocupe el primer lugar en la lista de 1 Corintios 13: 13.
El hecho de que la fe es un don espiritual queda claro en 1 Corintios 12: 9. Sin embargo, hay muchos otros dones. El hecho de que el Espíritu Santo distribuya los diferentes tipos de dones «a cada uno en particular como él quiere» (1 Cor. 12: 11) demuestra que todos ellos son necesarios. Lee 1 Corintios 12: 1-6. ¿Cuál es el énfasis de este pasaje? La repetición de la palabra «diversos» en los versículos 4 y 5 enfatiza la multiplicidad de dones. Lo que Pablo denomina «dones espirituales» en 1 Co rintios 12: 1 es desarrollado en los versículos 4-6 desde tres ángulos diferentes, a saber: «dones» (jarisma); «servicios», o «ministerios» (diakonia); y «activi dades» (energēma).
Aunque estas palabras tienen significados diferentes, es importante no establecer una distinción demasiado marcada entre ellas en vista del paralelismo existente en el pasaje. También es necesario tener en cuenta que los dones espirituales tienen el propósito de promover la unidad basada en el carácter trino de Dios (ver también Efe. 4: 8-11). El Espíritu concede dones a los creyentes, mientras que Dios da a estos la capacidad de servir a Cristo en la comunidad de creyentes merced a esos dones (1 Cor. 12: 5-6). Cada cristiano recibe dones en particular (1 Cor. 12: 11), pero todos ellos deben beneficiar a la comunidad de creyentes como conjunto. Nota nuevamente el énfasis de Pablo en la unidad. ¿Por qué es tan impor tante para la iglesia?
Lunes 3 de agosto
UNIDAD EN LA DIVERSIDAD
El lenguaje de la unidad introducido en 1 Corintios 12: 4-6 («el Espíritu es el mismo», «el Señor es el mismo» y «Dios es el mismo») es desarrollado en el resto de 1 Corintios 12. Esto resulta evidente por el uso que hace Pablo de ex presiones como «el mismo Espíritu» (1 Cor. 12: 11), «el cuerpo es uno» (1 Cor. 12: 12), «un solo cuerpo» (1 Cor. 12: 12-13, 20), «un Espíritu» y «un mismo Espíritu» (1 Cor. 12: 13), «los miembros se preocupen los unos por los otros» (1 Cor. 12: 25).
Junto con el concepto de unidad, Pablo destaca la diversidad de miembros en el cuerpo de Cristo a través de expresiones como «muchos miembros» (1 Cor. 12: 12, 20), «fuimos todos bautizados» (1 Cor. 12: 13), «el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos» (1 Cor. 12: 14), «todo el cuerpo» (1 Cor. 12: 17), «cada miembro en el cuerpo» (1 Cor. 12: 18), «miembros del cuerpo» (1 Cor. 12: 22-23), «todos los miembros» (1 Cor. 12: 26). Este énfasis tanto en la unidad como en la diversidad indica que los dones espirituales tienen como objetivo promover la unidad a través de la diversidad.
Esta unidad en medio de la diversidad debe reflejar el carácter de Dios. El Padre es una persona, el Hijo es otra persona y el Espíritu Santo es otra. Los tres conservan su individualidad mientras trabajan juntos para edificar a la iglesia y darle poder para cumplir la misión (1 Cor. 12: 4-6; Efe. 4: 11-13). Lee 1 Corintios 12: 12–31. ¿Por qué la analogía de un cuerpo con muchas partes es apropiada para representar a la iglesia y a sus miembros? Una idea central en 1 Corintios 12 es que, aunque los miembros del cuerpo son individualmente muy diferentes entre sí (1 Cor. 12: 15-20), todos dependen unos de otros (1 Cor. 12: 21-26). Los pies dependen de los ojos para ver por dónde deben caminar; a su vez, los ojos no pueden tocar nada; solo las manos pueden hacerlo.
Además, la idea de que algunos miembros son más débiles (1 Cor. 12: 22) o menos honrosos (1 Cor. 12: 23) que otros es solo una impresión, ya que todos son necesarios (1 Cor. 12: 22). Desgraciadamente, existía entre los corintios la tendencia a valorar algunos dones y descuidar otros. Para evitar que cometieran este error, Pablo dirigió la atención de ellos al amor, el cual es «un camino aún más excelente» (1 Cor. 12: 31). En otras palabras, cualquier don resulta agradable para Dios si es empleado con sabiduría y amor. Lee las listas de dones en 1 Corintios 12: 8-10, 28, Romanos 12: 6-8 y Efesios 4: 11. ¿Cuál es tu don? ¿Cómo puedes utilizarlo para edificar el cuerpo de Cristo?
Martes 4 de agosto
«UN CAMINO MÁS EXCELENTE»
«El amor no es un don entre muchos; es el medio a través del cual todos los dones alcanzan su propósito final» (Carl P. Cosaert, «1 Corintios», Comentario bíblico Andrews [Doral, FL: IADPA, 2024], t. 2, p. 543). Lee 1 Corintios 13: 1-7 y 1 Pedro 4: 8-11. ¿Cuál es el papel del amor en lo que respecta a los dones espirituales? El capítulo 13 de 1 Corintios enseña que los dones espirituales solo pueden ser usados adecuadamente mediante el amor. Pablo inicia este capítulo aludiendo a los dones mencionados en el capítulo previo para enfatizar que carecen de valor si no están motivados por el amor.
Por lo tanto, el conocimiento (1 Cor. 12: 8) y la fe (1 Cor. 12: 9), incluso una fe «que trasladara los montes» (1 Cor. 13: 2), no son nada sin amor (1 Cor. 13: 2). Sin amor, la capacidad de hablar en lenguas (1 Cor. 12: 10, 28, 30) se reduce simplemente a «un metal que resuena o un platillo que hace ruido» (1 Cor. 13: 1, NVI). Del mismo modo, incluso el importante don de la profecía no es nada sin amor (1 Cor. 13: 2). En 1 Corintios 13: 4-7, Pablo se enfoca en definir el amor genuino diciendo en qué consiste; es decir, qué hace y qué no hace. Los verbos que eligió para caracterizar el amor indican que este no es tanto algo que sentimos como algo que practicamos.
En tal sentido, él dice que el amor (1) es paciente (NVI); (2) bon dadoso (NVI); (3) se regocija con la verdad (NVI); (4) todo lo sufre o disculpa (NVI); (5) todo lo cree; (6) todo lo espera; (7) todo lo soporta.
Por el contrario, el amor (1) no siente envidia; (2) no es jactancioso; (3) no es presumido ni or gulloso (NVI); (4) no se comporta con rudeza (NVI); (5) no busca lo suyo (no es egoísta, NVI); (6) no se irrita fácilmente; (7) no guarda rencor; (8) no se deleita en la maldad o injusticia (NVI).
Este total de 15 verbos proporciona una guía sólida para el comportamiento adecuado en la práctica de los dones. Cabe destacar que esta discusión acerca de la verdadera naturaleza del amor se encuentra precisamente entre 1 Corintios 12 y 14, donde Pablo aborda el conflicto relacionado con los dones espirituales.
De hecho, el amor es la clave para el uso sabio de ellos y es colocado junto a la fe y la esperanza, «pero el mayor es el amor» (1 Cor. 13: 13). ¿Por qué el amor es tan importante respecto de la fe? ¿Qué mejor manera de experimentar la realidad del amor de Dios que reflejarlo, por su gracia y mediante la oración, en nuestra relación con los demás?
Miércoles 5 de agosto
EL DON DE LENGUAS
¿Qué podemos decir del don de lenguas? En consonancia con la manifesta ción del don en otras partes de la Biblia (Mar. 16: 17; Hech. 2: 1-13; 10: 44-48; 19: 6), el don de lenguas en 1 Corintios es probablemente la capacidad otorgada por el Espíritu para hablar en idiomas diferentes del propio. Pablo incluye el don de lenguas en la lista de 1 Corintios 12: 8-10 (ver también 1 Cor. 12: 28, 30; 13: 1, 8) y también se refiere a él repetidamente en 1 Corintios 14.
De hecho, la palabra griega glōssa («lengua», o «idioma») aparece más de veinte veces en 1 Corintios 12-14, quince de ellas en el capítulo 14. Además de estas, la palabra griega heteroglōssos («otra lengua») también aparece en 1 Corintios 14: 21. Este gran número de referencias al don de lenguas sugiere que el asunto era de especial interés para Pablo. El mal uso y el abuso de este don por parte de la iglesia de Corinto causaron desorden y confusión en el culto público (1 Cor. 14: 23, 27, 33, 40). Lee 1 Corintios 14: 5, 13, 26-27 y 1 Corintios 12: 10 y 30. ¿Qué instrucción particular dio Pablo con respecto al don de lenguas? La razón por la que el don de hablar en lenguas debe ir acompañado del don de interpretarlas es que ellas deben resultar comprensibles (1 Cor. 14: 9); de lo contrario, no hay beneficio alguno en ese don (1 Cor. 14: 6).
Esto explica por qué Pablo puso tanto énfasis en la interpretación y la comprensión. Obviamente, no está criticando el don de lenguas en sí, sino (como veremos mañana) la importancia excesiva que los corintios le atribuían, lo que llevaba a descuidar el don de profecía. En este punto, es importante señalar que, aunque Pablo deseaba que todos los corintios pudieran hablar lenguas extranjeras (1 Cor. 14: 5), no esperaba que eso sucediera (1 Cor. 12: 10).
Por lo tanto, la idea de que «todos deben hablar en lenguas antes de reclamar el bautismo en el Espíritu Santo es una perversión de la enseñanza de Pablo en 1 Corintios 12 y 14» (George E. Rice, «Dones espiri tuales», Tratado de teología adventista del séptimo día [Florida: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2009], p. 697). ¿Hay personas en tu iglesia que hablan otros idiomas? ¿Cómo pueden usar esta habilidad para alcanzar a otras personas para Cristo? ¿Cómo puede este hecho ayudarnos a comprender la verdadera naturaleza de las lenguas a las que se refiere Pablo?
Jueves 6 de agosto
EL DON DE PROFECÍA
El don de profecía ocupa un lugar destacado en la discusión de Pablo acerca de los dones espirituales. Curiosamente, este don suele ser mencionado antes que el de lenguas (1 Cor. 12: 10, 28; 13: 8), el cual aparece primero en algunas ocasiones solo para enfatizar su importancia relativa en comparación con el de profecía (1 Cor. 14: 4-6, 22). Lee Efesios 4: 11-13 y 1 Corintios 14: 3-4. ¿Qué dicen estos pasajes acerca del propósito de los dones espirituales en general y del don de profecía en particular? El don de profecía tiene como objetivo edificar, exhortar y consolar (1 Cor. 14: 3; comparar con Hech. 15: 32).
Esto sugiere que la profecía no se refiere tanto a pre decir el futuro como a la manera apropiada de vivir en el presente. El verbo griego profēteuō puede significar «decir algo por adelantado» o «decir algo en nombre de otra persona». El primer sentido se observa en Hechos 2: 29-31 (comparar con Amós 3: 7), donde la idea de que David es un profeta se explica como la acción de «ver de antemano», o prever. El segundo sentido se advierte en Hechos 15: 32, donde Judas y Silas son identificados como profetas. Sin embargo, su «profecía» consistía en consolar y confirmar «a los hermanos con abundancia de palabra». Efesios 4: 11-13 señala que los dones espirituales no cesarían en la era apos tólica, sino que estarían presentes hasta el fin (Hech. 2: 39). Sin embargo, si alguien afirma ser profeta, debe ser evaluado según las Escrituras.
En términos generales, deben cumplirse cuatro reglas. Primero, las profecías o predicciones anunciadas por la persona deben cumplirse (Deut. 18: 22; Jer. 28: 8-9). Segundo, el mensaje debe concordar o estar en armonía con el de los profetas anteriores (Deut. 13: 1-3; Isa. 8: 20). Tercero, la vida o conducta de la persona debe demos trar un compromiso con Cristo (1 Juan 4: 1-3). Cuarto, Jesús dijo que los falsos profetas serían reconocidos por sus frutos (Mat. 7: 15-20). Esto también se aplica a los verdaderos profetas.
El libro de Apocalipsis indica que el don de profecía es una característica distintiva de la iglesia remanente (Apoc. 12: 17; 19: 10). Como adventistas del séptimo día, creemos que este don fue otorgado a Elena G. de White y que se pone de manifiesto en sus escritos. ¿Cuáles son las razones que tenemos para creer en el don profético de Elena G. de White? ¿Qué preguntas quedan acerca de su papel y autoridad?
Viernes 7 de agosto
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee, de Roswell F. Cottrell, «Introducción», en Primeros escritos (pp. 175-183), de Elena G. de White. «Que los hombres salgan a trabajar confiando en el Señor, y él irá con ellos convenciendo y convirtiendo almas. Un obrero puede ser un buen orador, otro un buen escritor, otro puede tener el don de la oración sincera y ferviente, otro el don del canto. Otro puede tener un poder especial para explicar la Palabra de Dios con claridad. Cada don se convertirá en un poder para Dios porque él coopera con el obrero. Dios da a uno la palabra de sabiduría, a otro conocimiento, a otro fe.
Pero todos deben trabajar bajo la misma autoridad. La diversidad de dones conduce a una diversidad de operaciones, “pero Dios, que efectúa todas las cosas en todos, es el mismo” (1 Cor. 12: 6). »Que nadie menosprecie los dones supuestamente menores. Que todos se pongan a trabajar. Que nadie cruce los brazos con incredulidad porque piensa que no puede hacer obras poderosas. Dejen de mirarse a sí mismos. Miren a su Líder. Con mansedumbre, sinceridad y amor, hagan lo que puedan» (Elena G. de White, «Depending on Christ», Review and Herald, 12 de abril de 1906, p. 8). «Todos necesitamos la ayuda que podemos recibir de otros. Dios obrará en otras mentes además de las nuestras.
Los diversos dones entregados a diferentes individuos deben combinarse para “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Efe. 4: 12). [...] »Siempre habrá obstáculos delante de nosotros, pero hemos de seguir a nuestro Líder y enfrentar nuestras dificultades en forma unida, tomados de la mano» (Elena G. de White, Alza tus ojos, p. 139).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Reflexiona acerca del don de profecía. ¿Por qué es más importante que el de lenguas si estas no son interpretadas? Si es necesario, lee nuevamente 1 Corintios 14 para recordar los argumentos de Pablo.
2. Habla en la clase acerca de la vida y el ministerio de Elena G. de White y de por qué nuestra iglesia cree que ella fue realmente una manifestación genuina del don de profecía. ¿Qué grandes bendiciones recibe la iglesia gracias a este don? ¿Cuáles son los desafíos para utilizar mejor este don?
3. Piensa en varias personas que te aman. ¿Cómo sabes que su amor para contigo es verdadero? ¿Qué te dice esto acerca de por qué Pablo habló tan to del amor en su discusión sobre los dones espirituales?
4. Por muy importante que sea el amor, ¿por qué no debe ser el único cri terio para juzgar si alguien dice la verdad y es digno de ser escuchado?
