Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 8:
Para el 22 de noviembre de 2025
GIGANTES DE LA FE: JOSUÉ Y CALEB
Sábado 15 de noviembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Números 13:6, 30–32; Josué 14:6–14; Lucas 18:1–5; Josué 19:49–51; 2 Corintios 3:18; Romanos 12:1, 2.
PARA MEMORIZAR: “Acuérdense de sus dirigentes que les hablaron la palabra de Dios; consideren el resultado de su vida e imiten su fe” (Heb. 13:7).
Todo padre sabe que los hijos aprenden con el ejemplo. De allí que muchos progenitores se sienten preocupados al ver que sus pequeños imitan sus malos rasgos de carácter en lugar de los buenos. Cualquiera sea nuestra edad, nos resulta más fácil obrar mal que hacer lo bueno. Eso es parte de lo que significa ser seres caídos. “Porque no hago lo que quiero sino lo que aborrezco” (Rom. 7:15). ¿Quién no se sentiría identificado con esto? Desde que nacemos, los seres humanos somos moldeados por el poder del ejemplo.
Aprendemos a hacer las cosas más básicas de la vida, como caminar, hablar y expresar nuestras emociones, imitando a quienes tenemos más cerca. Cuando ya somos adultos, seguimos necesitando modelos y, aunque no sean perfectos, podemos admirar y emular aquellos rasgos espirituales que los convirtieron en gigantes de la fe.
Esta semana profundizaremos en los ejemplos personales de dos gigantes de la fe que aparecen en el libro que estamos estudiando: Caleb y Josué. ¿Por qué se destacaron en medio de su generación y desempeñaron un papel clave en la vida del pueblo de Dios durante uno de los períodos más cruciales de la historia de Israel?
Domingo 16 de noviembre
FIDELIDAD
Lee Génesis 36:15; Números 13:6, 30-32 y Josué 14:6, 14. ¿Quién era Caleb? ¿Qué posición ocupaba en el pueblo de Israel? El nombre de Caleb proviene de la palabra hebrea keleb (“perro”), que aparece en el Antiguo Testamento siempre en un contexto negativo. Sin embargo, keleb se utiliza en cartas e himnos extrabíblicos para expresar el valor, la tenacidad y la fidelidad de un siervo a su amo. En este sentido, Caleb fue fiel a su nombre, demostrando a lo largo de su vida una lealtad inquebrantable a su Señor.
¿Qué dice de Caleb el hecho de que estuviera dispuesto a decir lo que pensaba a pesar de que la mayoría de los espías tenían una opinión completamente diferente y de que el pueblo de Israel lo amenazara de muerte? Ver Núm. 14:6-10, 21-25; 26:65; 32:12. Consideremos estos importantes líderes israelitas contemporáneos de Josué y Caleb: Samúa, Safat, Igal, Palti, Gadiel, Gadi, Amiel, Setur, Nahbi y Geuel. ¿Te resultan familiares estos nombres? Probablemente no. ¿Por qué? Porque son los nombres de los otros diez espías enviados por Moisés para explorar la tierra de Canaán.
Fueron olvidados porque sus nombres no eran dignos de ser recordados. El informe que trajeron describía la Tierra Prometida como imposible de conquistar. Se veían a sí mismos como langostas en comparación con los gigantes que habitaban algunas zonas de la región. En consecuencia, sus corazones se derritieron de temor ante los muros “inexpugnables” de las ciudades fortificadas de Canaán.
Caleb, uno de los dos espías que trajeron un informe positivo, tomó la iniciativa al presentar otra opción: la actitud de fe. Estaba dispuesto a defender lo que sabía que era correcto a pesar de la oposición, incluso ante la posibilidad de morir: “Entonces la multitud habló de apedrearlos” (Núm. 14:10). ¿Qué hacer cuando la mayoría de quienes te rodean parece tener una opinión diferente y contraria a tus convicciones más profundas?
Lunes 17 de noviembre
DAME ESE MONTE
Lee Josué 14:6-14; Números 14:24; 32:12; Deuteronomio 1:36 y Lucas 6:45. ¿Cómo describirías la actitud de Caleb y Josué? ¿Qué significa seguir plenamente al Señor? Caleb nunca olvidó la promesa que el Señor le había hecho por medio de Moisés: que entraría en la tierra que habían pisado sus pies (Núm. 14:24). Cuarenta años después, se refirió a su propio informe acerca de la tierra como su convicción profunda (Jos. 14:7). Su informe se basaba en su certeza de que Israel sería capaz de conquistar la tierra con la guía y la ayuda de Dios.
En contraste con el informe de los otros diez espías, que inspiraron temor entre los israelitas, Caleb manifestó una confianza y un compromiso sincero con la promesa del Señor. La frase hebrea traducida como “yo cumplí siguiendo al Señor” (Jos. 14:8) significa literalmente “estaba lleno tras el Señor”, y es probablemente una forma abreviada de un modismo más extenso: “Mi corazón estaba lleno siguiendo al Señor” o “Llené mi corazón para caminar tras el Señor”.
A diferencia de otros que caminaban tras dioses extraños y no seguían plenamente al Señor, el corazón de Caleb estaba totalmente consagrado a Dios. Esta se repite posteriormente dos veces para enfatizar la fidelidad de Caleb (Jos. 14:9, 14). Su propia caracterización está en armonía con lo que el Señor mismo llamó “otro espíritu” (Núm. 14:24), que lo distinguía a Caleb de los otros diez espías. Incluso a la edad de 85 años, seguía siendo un ejemplo de lo que el Señor puede lograr a través de personas cuyos corazones están totalmente dedicados a él y a su causa. Caleb comprendió que el territorio que cada tribu llegaría a poseer era directamente proporcional a la medida en que se atrevieran a reclamar las promesas del Señor y a la cantidad de tierra que estuvieran dispuestos a pisar por fe.
Las promesas de Dios no se cumplen automáticamente; es decir, no se hacen realidad independientemente de nuestra voluntad. Por el contrario, requieren fe acompañada de acción decidida. El término hebreo ‘ulay, traducido como “tal vez” (Jos. 14:12, LBLA), puede expresar temor y duda, pero normalmente denota esperanza y la anticipación de que algo positivo ocurrirá (Gén. 16:2; Núm. 22:6, 11; 23:3). ¿Qué “pequeñas” concesiones o transigencias pueden impedirnos seguir plenamente al Señor?
Martes 18 de noviembre
EL PODER DEL EJEMPLO
Lee Josué 15:16-19 y Jueces 1:13; 3:7-11. ¿Qué te dice esta historia acerca del poder del ejemplo? ¿Cómo se reprodujo la actitud de Caleb en la generación más joven? En este pasaje, Caleb ofrece a Axa, su hija, en matrimonio a quien conquiste Debir. Otoniel conquistó la ciudad y recibió a Axa por esposa. Esta historia es importante porque revela una vez más el valor, la fe y la disposición de Caleb para afrontar desafíos. También muestra que la siguiente generación de israelitas siguió el ejemplo de estos gigantes de la fe, Caleb y Josué.
A medida que la generación mayor concluía su ministerio, una nueva generación estaba dispuesta a afrontar los desafíos y a seguir cumpliendo el plan de Dios para Israel. Alentada por su marido, Axa muestra la misma fe y resolución que su padre cuando le pidió a Josué: “Dame la región montañosa” (LBLA). Con su determinación y audacia, Axa continúa la línea del ejemplo de Caleb en el cumplimiento de la promesa de poseer la tierra. De hecho, la tierra era un regalo de Dios para Israel, pero este debía tomar posesión de ella reclamando las promesas del Señor con fe y valentía.
La determinación de Axa prefigura la perseverancia de las mujeres que, según los Evangelios, no se dejaron intimidar por la multitud ni por los discípulos y no se rindieron hasta recibir la bendición de Jesús para ellas y sus familias. Lee Lucas 18:1-5. ¿Qué lección nos enseña este pasaje? Entregar la antorcha de la fe a la siguiente generación es crucial para el cumplimiento de la misión que Dios nos ha encomendado.
Piensa en los desafíos que supone transmitir la fe a la próxima generación y en las oportunidades que tienen los jóvenes de asumir más responsabilidades en la causa de Dios. ¿Qué podemos hacer a fin de facilitar ese proceso y formar a los jóvenes para que asuman un liderazgo consagrado? ¿Hasta qué punto es crucial nuestro ejemplo para que eso resulte posible?
Miércoles 19 de noviembre
UN HÉROE HUMILDE
Las listas de nombres de lugares que constituían los puntos de referencia en los límites de los territorios asignados a las tribus de Israel se completan con el informe de la asignación de tierras a Caleb y Josué, los dos héroes de la misión de reconocimiento previo. Caleb fue el primero en recibir su parte del territorio, mientras que Josué recibió la suya en último lugar, después de distribuir la tierra entre las tribus de Israel. Ahora era el momento de que el pueblo de Israel entregara a Josué la parte que le correspondía.
Lee Josué 19:49-51. ¿Qué implica el hecho de que el gran líder de Israel, quien repartió la tierra, recibiera su herencia en último lugar? Josué recibió la ciudad de Timnath-serah, nombre compuesto por dos palabras. La primera, Timnath, deriva del verbo manah (“contar” o “asignar”) y significa “porción” o “territorio”. La segunda palabra deriva tal vez del verbo hebreo seraj, que significa “exceso” o “sobrante” (comparar con Éxo. 26:12). El nombre de la ciudad de Josué puede traducirse como “la porción sobrante” o “el territorio restante”.
El nombre de la ciudad que Josué eligió de entre lo que quedaba da testimonio de su noble carácter como líder de Israel. En primer lugar, esperó hasta que todo el pueblo recibiera su parte. Luego, no eligió como herencia uno de los territorios densamente poblados ni las ciudades más impresionantes, sino una ciudad modesta, o tal vez las ruinas de ella, para reconstruirla con arduo trabajo (comparar con Jos. 19:50). Además, Timnath-serah estaba situada cerca de Silo, en las inmediaciones del Santuario, lo que demuestra dónde estaban las prioridades de Josué y hacia dónde se dirigía su corazón. Ciertamente, después de que la recién nacida nación de Israel fue conducida a la Tierra Prometida y el territorio correspondiente a cada tribu y familia quedó asegurado con la ayuda de Dios, no habría habido objeción a la demanda de Josué de una herencia más significativa.
Sin embargo, él se contentó con vivir una vida sencilla centrada en lo más importante, encarnando así la oración expresada más tarde por David: “Una sola cosa he demandado al Señor, esta buscaré: que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor e inquirir en su templo” (Sal. 27:4). ¿Qué lecciones puedes aprender de la actitud de Josué y cómo podrías aplicarla a ti mismo ahora?
Jueves 20 de noviembre
TRANSFOR MADOS POR LA CONTEMPLACIÓN
Contemplar el ejemplo de vida de los grandes héroes de la fe es esencial para nuestro crecimiento espiritual. Al mismo tiempo, nuestro ejemplo supremo es Jesucristo: su vida y sus enseñanzas. ¿Cómo nos transforma el hecho de enfocarnos en la vida de Jesús? Ver Heb. 12:1, 2; 2 Cor. 3:18. Marco Iacoboni, científico de la Universidad de California, en Los Ángeles, Estados Unidos, investigó la función de las neuronas espejo. Estos pequeños circuitos celulares se activan cuando realizamos una determinada acción, como reír o abrazar a alguien, y también cuando observamos a otra persona realizando esa misma acción.
La actividad de estas neuronas reduce la distinción entre observar algo y hacerlo. Elena de White habla de la importancia de contemplar el carácter de Jesús: “Mirando a Jesús obtenemos vislumbres más claras y distintas de Dios, y por la contemplación somos transformados. La bondad, el amor por nuestros semejantes, llega a ser nuestro instinto natural. Desarrollamos un carácter que será la copia del carácter divino. Creciendo a su semejanza, ampliamos nuestra capacidad de conocer a Dios. Entramos cada vez en mayor relación con el mundo celestial, y llegamos a poseer un poder creciente para recibir las riquezas del conocimiento y la sabiduría de la eternidad” (Elena de White, Palabras de vida del gran Maestro, pp. 289, 290).
Lee Romanos 12:1, 2. ¿Qué dos procesos tienen propósitos opuestos en nuestra vida? ¿Cómo podemos estar seguros de que damos espacio al correcto? En el capítulo resumen de su epístola a los Romanos, el apóstol Pablo habla de dos fuerzas antagónicas que intentan moldear nuestras vidas. Por un lado, el mundo circundante trata de forzarnos cada día a amoldarnos a él mediante sus diversas influencias, efectuando en nosotros una transformación que actúa desde el exterior hacia el interior.
Para contrarrestar este impacto, el Espíritu Santo es capaz de transformarnos actuando desde nuestro interior, de un modo similar a como una oruga se convierte en una hermosa mariposa. Pero para que ese proceso ocurra, necesitamos consagrarnos a Dios y pedirle que continúe la buena obra que ha comenzado en nosotros (Fil. 1:6). Para ello, debemos decidir cada momento vivir de acuerdo con el Espíritu.
Viernes 21 de noviembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“La fe de Caleb era en esa época la misma que tenía cuando su testimonio contradijo el informe desfavorable de los espías. Él había creído en la promesa de Dios, de que pondría a su pueblo en posesión de la tierra de Canaán, y en esto había seguido fielmente al Señor. Había sobrellevado con su pueblo la larga peregrinación por el desierto, y compartido las desilusiones y las cargas de los culpables; no obstante, no se quejó de eso, sino que ensalzó la misericordia de Dios que le había guardado en el desierto cuando sus hermanos eran eliminados.
En medio de las penurias, los peligros y las plagas de las peregrinaciones en el desierto, durante los años de guerra desde que entraron en Canaán, el Señor le había guardado; y ahora que tenía más de 80 años su vigor no había disminuido. No pidió una tierra ya conquistada, sino el sitio que por sobre todos los demás los espías habían considerado imposible de subyugar. Con la ayuda de Dios, quería arrebatar aquella fortaleza de manos de los mismos gigantes cuyo poder había hecho tambalear la fe de Israel.
Al hacer su petición no fue movido Caleb por el deseo de conseguir honores o engrandecimiento. El valiente y viejo guerrero deseaba dar al pueblo un ejemplo que honrara a Dios, y alentar a las tribus para que subyugaran completamente la tierra que sus padres habían considerado inconquistable” (Elena de White, Patriarcas y profetas, pp. 547, 548). “Fue la fe de Caleb en Dios lo que le dio valor, lo mantuvo alejado del temor humano y lo capacitó para mantenerse audaz e inquebrantablemente en defensa de lo recto.
Al confiar en el mismo poder, el poderoso General de los ejércitos del Cielo, todo verdadero soldado de la cruz puede recibir fortaleza y valor para vencer los obstáculos que parecen insuperables” (Elena de White, “How to Meet Trial and Difficulty”, Review and Herald, 30 de mayo de 1912, p. 4).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Analiza el poder de la presión grupal y el valor que se necesita para hablar cuando otros no lo hacen. ¿Cuál es el papel de la valentía en la práctica de nuestra fe? ¿Cómo podemos evitar ser groseros mientras defendemos lo que creemos que es correcto?
2. Comparte en tu clase ejemplos de fe de algunos integrantes de tu iglesia o comunidad que hayan moldeado tu vida y tu carácter. ¿Cuáles son los rasgos de estas personas que vale la pena imitar?
3. Piensa y dialoga con los miembros de tu clase acerca de la influencia que los medios de comunicación tienen en nuestra vida. ¿Cómo podemos evitar su efecto negativo y, al mismo tiempo, aprovechar su potencial para los buenos propósitos?
4. Reflexiona más acerca de la humildad de Josué como líder y su deseo de vivir cerca del Santuario. ¿De qué manera te habla su ejemplo?
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 6:
Para el 7 de noviembre de 2026
LOS ESCRITOS PROFÉTICOS
Sábado 31 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 17:14; Isaías 13:1; Jeremías 36:17‑18; Romanos 16:22; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15; 2 Corintios 4:7.
PARA MEMORIZAR: «Todo lo que antes fue escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, para que por la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» (Rom. 15:4).
¿T e gustaría que te enseñaran una canción compuesta por Dios mismo? En Deuteronomio 32, Moisés puso por escrito la letra de su cántico siguiendo las instrucciones de Dios (Deut. 31:19-22). Normalmente no asociamos los escritos proféticos con canciones, aunque muchos de los salmos son, de hecho, canciones inspiradas, a pesar de que sus letras no hayan sido dictadas por el Señor.
La Biblia describe tres formas principales en que los profetas comunicaban los mensajes de Dios: (1) oralmente; (2) por escrito; y (3) mediante acciones simbólicas o dramatizaciones. Esta semana nos centraremos en los escritos de la Biblia. La Escritura registra la Palabra de Dios tal y como fue expresada por sus mensajeros, incluyendo los sermones y los discursos de los profetas.
Pensemos en la variedad de estilos y géneros literarios de los escritos proféticos: narrativa, historia, poesía, lamentaciones y cartas, por nombrar solo algunos. Hombres y mujeres elegidos plasmaron en lenguaje humano lo que el Espíritu Santo les inspiró para comunicar. Esta semana veremos sus escritos, el uso de secretarios o asistentes literarios y lo que debe tenerse en cuenta al estudiar pasajes difíciles.
Domingo 1.° de noviembre
EL LLAMADO A ESCRIBIR
El primer método que Dios utilizó para transmitir mensajes a la humanidad fue la comunicación oral directa; es decir, voces audibles, sueños o mensajes comunicados verbalmente por ángeles. No fue hasta la época de Moisés cuando las Escrituras registran la primera instrucción divina relativa a estas experiencias, que consistía en escribir en un «libro» lo que Dios había dicho. ¿Cuál es la primera mención de la escritura en la Biblia? Lee Éxodo 17:14. El Antiguo Testamento registra varios ejemplos de la orden dada por Dios a sus mensajeros para que preservaran por escrito sus palabras para su pueblo.
Al igual que a Moisés, se dijo a Jeremías: «Toma un rollo de libro y escribe en él todas las palabras que te hablé contra Israel y Judá, y contra todas las naciones, desde que empecé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy» (Jer. 36:2). También se le dijo por qué debía escribir las profecías: «Quizá la casa de Judá oiga todo el mal que pienso hacerles y se arrepientan de su mal camino, para que yo perdone su maldad y su pecado» (Jer. 36:3).
Las predicciones tenían el propósito de salvar al pueblo, no de satisfacer la curiosidad acerca del futuro. Los mensajeros de Dios escribieron en circunstancias muy diversas. Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia mientras estaba en el desierto. David compuso varios de sus salmos mientras era perseguido por Saúl (ver Sal. 52, 54, 57 y 59). Daniel escribió sus visiones mientras servía en las cortes de Babilonia y Medopersia. A diferencia de ello, Pablo escribió sus cartas a los efesios, filipenses, colosenses y a Filemón mientras estaba en prisión, y Juan puso por escrito el Apocalipsis cuando estuvo exiliado en Patmos.
Es evidente que los mensajeros de Dios impelidos a poner por escrito sus mensajes fueron asistidos por el Espíritu Santo independientemente de sus circunstancias. Es llamativo que todas las enseñanzas de Jesús fueron preservadas por escrito por aquellos a quienes Dios eligió para confiarles tan preciosas verdades. Esto muestra la certeza divina de que los mensajes inspirados por Dios serían fielmente registrados y preservados por sus mensajeros. ¿Cómo responderías a quien dijera que no podemos confiar en la Biblia porque no contamos con los manuscritos originales? ¿Por qué es ese un argumento débil?
Lunes 2 de noviembre
GÉNEROS Y ESTILOS LITERARIOS
La Biblia consta de diversos géneros y estilos literarios utilizados por los mensajeros inspirados por Dios. Algunos se asemejan a un diario (ver Núm. 33:1-49). A su vez, los libros de Daniel, Zacarías y Juan contienen ejemplos de escritura apocalíptica, caracterizada por su simbolismo, sus temas cósmicos y sus descripciones de seres celestiales además de otros rasgos distintivos. Lee Isaías 13:1. ¿Cómo se refiere la Biblia aquí al mensaje de Isaías? Las visiones recibidas por los profetas son a veces denominadas «oráculos»; es decir, comunicaciones o revelaciones de Dios (algunas versiones traducen la palabra hebrea original con la que comienza Isaías 13:1 como «carga»).
Las traducciones más recientes de la Biblia muestran que muchas visiones fueron escritas en forma poética, a menudo utilizando un recurso conocido como paralelismo, en el cual las líneas posteriores se repiten o, a veces, contrastan con las líneas anteriores. Por ejemplo: «En ese día el hombre mirará a su Creador, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel» (Isa. 17:7). «Creador» y «Santo» están en paralelo. De ese modo, una imagen literaria o identificación aporta información adicional acerca de otra. Los profetas también utilizaban recursos literarios como las metáforas (símbolos) y las hipérboles (exageraciones).
Para comprender y aplicar mejor sus mensajes, es importante reconocer el tipo de escritura que utilizaron. Otro estilo literario que se encuentra con frecuencia en las Escrituras es el «juicio del pacto». Por ejemplo, en Jeremías 2:4-9, el profeta presenta la denuncia legal de Dios contra su pueblo por haber transgredido las estipulaciones del pacto y no cumplir sus obligaciones. Utilizando imágenes de un tribunal, el autor retrata a Dios como el fiscal que expone los fundamentos de su acusación. Las Escrituras también contienen escritos proféticos, historia, canciones y parábolas. Dios ordenó a Jeremías que compusiera un libro con todos sus mensajes (Jer. 36:2), mientras que gran parte de los escritos del Nuevo Testamento consisten en cartas dirigidas a individuos o comunidades cristianas.
La Biblia no hace distinción alguna en materia de autoridad entre diferentes estilos. Las cartas de Pablo debían ser consideradas tan autoritativas como las de los profetas del Antiguo Testamento, pues el apóstol da evidencias claras en sus cartas de que eran documentos inspirados por el Espíritu Santo (ver 1 Cor. 7:10, 12, 40). Algunos estudiosos enfatizan el elemento humano en las Escrituras a expensas del divino. ¿Por qué es ese un camino que conduce a la ruina espiritual?
Martes 3 de noviembre
ASISTENTES LITERARIOS
Lee Jeremías 36:17-18 y Romanos 16:22. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso de asistentes literarios por parte de los escritores bíblicos? Jeremías mismo podría haber puesto por escrito lo que le fue revelado, pero, en lugar de ello, pidió a un escriba de confianza que registrara fielmente sus mensajes proféticos y los compartiera con los líderes de la nación. Él no es el único profeta bíblico que utilizó los servicios de un asistente literario para comunicar sus mensajes de origen divino.
En el Nuevo Testamento, aunque Tercio dice que escribió la epístola a los Romanos (Rom. 16:22), queda claro desde el comienzo del documento que escribió lo que Pablo le indicó. Tercio era el amanuense o secretario del apóstol, un asistente literario que ponía por escrito las palabras de Pablo. Esta práctica no era inusual para el apóstol, ya que concluye sus cartas a los colosenses y los tesalonicenses incluyendo su saludo autógrafo (Col. 4:18; 2 Tes. 3:17) como forma de autenticar todo el documento. Esto sugiere que confiaba en otra persona para que escribiera las cartas por él.
Puesto que esto podía suscitar dudas acerca de si la carta lo representaba correctamente —o, peor aún, sospechas de que no era suya—, Pablo agregaba su propia nota manuscrita al final como evidencia de autenticidad. Muchos comentaristas atribuyen la variación en el estilo literario en las cartas de Pablo al uso que hizo de asistentes. Se supone lo mismo respecto de las dos cartas de Pedro: «Aunque es un hecho que el estilo del lenguaje de 2 Pedro es diferente del de la primera epístola, puede explicarse razonablemente, pues es probable que Pedro —un palestino de poca cultura, cuya lengua materna era el arameo— sin duda recurrió a la ayuda de un secretario para la redacción de una epístola que fue escrita en griego.
Si Pablo, que manejaba la lengua griega con soltura, evidentemente usó secretarios, es aún más lógico suponer que Pedro hubiera buscado la ayuda de secretarios y que estos hubieran influido mucho en la redacción de sus cartas en griego» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1996], t. 7, p. 612). Esto sugiere que, aunque fiel a los pensamientos y a la intención de los mensajeros de Dios en materia de significado, el vocabulario y la construcción de las frases podrían reflejar las diferentes habilidades literarias de los ayudantes que empleaban. Los pensamientos de los mensajeros de Dios son el objeto de la inspiración divina, pero no necesariamente las palabras específicas utilizadas para expresar esos pensamientos inspirados.
Miércoles 4 de noviembre
FUENTES LITERARIAS
«Además de ser sabio, el Predicador enseñó sabiduría al pueblo. Consideró, y compuso muchos proverbios. Procuró hallar las palabras adecuadas, y lo que escribió fue recto y verdadero» (Ecl. 12:9-10). Este pasaje puede interpretarse en el sentido de que Salomón no fue el autor de todos los proverbios que registró. Bajo la inspiración de Dios, «consideró» muchos dichos y trató de encontrar «palabras adecuadas». De hecho, la descripción tan citada de la mujer virtuosa en Proverbios 31 es atribuida a la madre de un rey llamado Lemuel y no a Salomón (Prov. 31:1). La evidencia apunta también a la influencia de la literatura egipcia en los Proverbios.
Del mismo modo, los historiadores inspirados del Antiguo Testamento reconocen que consultaron archivos y otros registros para narrar fielmente la historia del pueblo de Dios. Lee 1 Reyes 11:41; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso que los escritores inspirados hacían a veces de fuentes no bíblicas? Esdras y Nehemías son otros ejemplos de escritores bíblicos que se basaron en registros históricos para documentar sus relatos. El primero incluye copias de cartas y decretos reales relacionados con Jerusalén y Persia (ver Esd. 4-7), mientras que Nehemías menciona los registros genealógicos que encontró e incorporó a su narración (ver Neh. 7:5-72).
Este hecho se observa también en el Nuevo Testamento. «Por lo que sucedió con Lucas, se deduce claramente que la Inspiración funciona en armonía con la operación natural de las facultades mentales sin prescindir de ellas. Aquí vemos a un autor inspirado, guiado por el Espíritu Santo, para examinar en forma diligente los registros ya escritos y los orales que había sobre la vida de Cristo; y luego, impulsado a organizar la información recopilada en una narración» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1995], t. 5, p. 654) Judas parece estar citando 1 Enoc 1:9, una obra judía intertestamentaria no canónica.
Pablo también citó a filósofos griegos sin identificarlos (ver Hech. 17:28; Tito 1:12). Aunque los escritores bíblicos a menudo se guiaban por revelaciones directas recibidas mediante visiones y sueños, esto no excluía que el Espíritu Santo también los guiara para seleccionar material de otras fuentes. ¿Por qué es importante tener esto presente?
Jueves 5 de noviembre
EL MENSAJE DIVINO Y LAS IMPERFECCIONES HUMANAS
¿Qué dice Pablo sobre el tesoro de Dios en 2 Corintios 4:7? Pablo dice que el tesoro de Dios ha sido confiado a «vasos de barro» (seres humanos), para que el poder de Dios se manifieste en contraste con nuestras debilidades. Las Escrituras revelan que, así como los mensajeros de Dios no fueron preservados sobrenaturalmente de los fracasos personales (Moisés, Elías, David, Jonás y Pedro, por ejemplo), sus escritos tampoco estuvieron exentos de las imperfecciones propias del entendimiento y la comunicación humanos. «La unión de lo divino y lo humano que se manifestó en Cristo existe también en la Biblia.
Las verdades reveladas son todas inspiradas divinamente; pero están expresadas en las palabras de los hombres y se adaptan a las necesidades humanas» (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 698). La humanidad de los mensajeros de Dios no es suprimida a causa de su llamado divino a comunicar los tesoros de la verdad, como escribió el apóstol Pablo en 2 Corintios 4:7. Tampoco parece que el Espíritu Santo considerara oportuno impedir que sus mensajeros hicieran declaraciones y escribieran palabras que hoy nos resultan difíciles de armonizar o explicar. Los versículos que representan esas dificultades son tan pocos que solo una mente muy estrecha tropezaría a causa de ellos.
Como cristianos que creemos en la Biblia, debemos rendirnos a la Palabra de Dios en la medida en que la entendemos y confiamos en el Señor, y a pesar de lo que aún no comprendemos. Algunas discrepancias pueden atribuirse a errores sin importancia cometidos por copistas posteriores, o a fuentes divergentes en las que se basaron los autores inspirados. Al considerar los pasajes problemáticos, debemos preguntarnos si comprendemos plenamente el significado de las palabras del escritor y si un estudio más profundo podría resolver la dificultad. Incluso si no somos capaces de resolver todos los aparentes errores o discrepancias, encontramos que son irrelevantes para la esencia del mensaje presentado.
Podemos confiar en que las verdades divinas de las Escrituras han sido reveladas y comunicadas fidedignamente a pesar de las imperfecciones de los mensajeros de Dios. ¿Por qué eligió Dios utilizar a seres humanos falibles en lugar de ángeles sin pecado como sus mensajeros?
Viernes 6 de noviembre
LOS ESCRITOS DE ELENA DE WHITE
La experiencia y los escritos de Elena de White son muy similares a los de los mensajeros bíblicos de Dios cuya obra hemos estudiado esta semana. Ella también recibió la comisión divina de poner por escrito lo que se le había revelado. Elena de White escribió en 1909: «Debido al accidente que casi me costó la vida, mi salud era débil y no podía escribir. […] Pero el ángel del Señor se me presentó una noche y me dijo: “Debes escribir lo que te comunico”. Le respondí: “No puedo escribir”. Él repitió la orden: “Escribe lo que te digo”. Decidí intentarlo, tomé con qué escribir, comencé a hacerlo y descubrí que podía registrar las palabras con facilidad» («Let Us Publish Salvation», The General Conference Bulletin, 31 de mayo de 1909, p. 225).
Al igual que los escritores bíblicos inspirados, Elena de White empleó asistentes literarios. Sus secretarios hacían el trabajo propio de los editores: ayudar a los autores a expresar sus ideas con claridad sin insertar ideas propias. No eran personas que escribían en lugar de ella ni coautores. Su trabajo dependía del material que la propia Elena de White producía, ya fuera de manera manuscrita u oral. En sus escritos, Elena de White también citaba y adaptaba material de otras fuentes literarias para presentar de manera más adecuada sus mensajes.
El hecho de que recomendara a sus lectores algunos de los libros que ella misma utilizó en tal sentido es evidencia de que no pretendía engañar a su público ni atribuirse la autoría de esos materiales citados o adaptados, sino que lo hacía porque encontraba en esas fuentes expresiones adecuadas para transmitir las verdades que deseaba comunicar. ¿Qué decir de las discrepancias o inexactitudes? «Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla», ella escribió. «Solo Dios es infalible» (Mensajes selectos, t. 1, p. 44). Sus escritos contienen algunas afirmaciones difíciles de entender o de armonizar con otras.
La humanidad de Elena de White no fue suprimida por su llamado divino. Como todos nosotros, ella también creció y maduró, como puede apreciarse en sus escritos. Como ya se ha dicho, Elena de White corrigió a quienes creían erróneamente que cada palabra que escribía provenía directamente del cielo. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro.
Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 3, pp. 66-67). Para conocer más acerca de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 3, pp. 102-145; William C. White, cartas en Apéndice C de Mensajes selectos, t. 3, pp. 528-544.
