Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 9:
Para el 28 de febrero de 2026
RECONCILIACIÓN Y ESPERANZA
Sábado 21 de febrero
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Colosenses 1:20–29; Efesios 5:27; Efesios 3:17; Romanos 8:18; Efesios 1:7–10; Efesios 3:3–6; Proverbios 14:12.
PARA MEMORIZAR: “Al que no tenía pecado, Dios lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros llegásemos a ser justicia de Dios en él” (2 Cor. 5:21).
Pablo continúa con el tema de la reconciliación, tan vívidamente destacado en Colosenses 1:20 (ver el contenido correspondiente al jueves de la lección 8). Allí describió su alcance cósmico, mientras que lo que sigue se convierte en personal e individual. Mediante su muerte en la Cruz, Jesús logró la reconciliación de todos y de todo, especialmente de los seres humanos, que estaban alejados de la vida eterna y de Dios a causa del pecado, pero que ahora, por medio de Jesús, pueden ser reconciliados por él mediante la fe. El proceso de reconciliación individual es explicado en el versículo para memorizar de esta semana. Al igual que en el ámbito cósmico, se produce mediante la muerte de Cristo.
En el plano individual, la Cruz, lejos de ser un símbolo pasivo, se convierte en una realidad activa en virtud de la cual el amor de Dios transforma a las personas cuando escuchan el evangelio y aceptan a Cristo, la esperanza de gloria. Pablo habla también del “misterio que había estado oculto desde los siglos y generaciones” (Col. 1:26). ¿En qué consiste este misterio y qué prevé, tanto para el individuo como para el Universo? ¿Cómo se relaciona este “misterio” con el evangelio que Pablo ha proclamado con tanta pasión? Estrategias y herramientas
Domingo 22 de febrero
RECONCILIADOS DE MALAS OBRAS
Lee Colosenses 1:21, 22. ¿A qué se refiere Pablo cuando habla del alejamiento y la enemistad con Dios? ¿Cuál es el resultado final esperado de la muerte de Cristo (ver también Efe. 5:27)? Pablo es consistente en su retrato desfavorable de la humanidad, al menos de la que está alejada de la justicia de Cristo. Hoy, casi dos mil años después, nadie podría cuestionar esa percepción. Alguien dijo en cierta ocasión que la única doctrina cristiana que no necesita ser aceptada por fe es la de la pecaminosidad de la humanidad. No obstante, y a pesar de nuestra maldad, Dios ha tomado la iniciativa de reconciliarnos con él desde la aparición misma del pecado en el mundo.
Dios ha obrado desde el principio para resolver el problema del pecado, aunque la solución solo se encontraba en su propia muerte en la Cruz. En el Edén, Dios preguntó a Adán, la obra maestra de su Creación: “¿Dónde estás?” (Gén. 3:9). Y hoy sigue buscando a su única oveja perdida: nosotros. Nos busca uno por uno. Tiene un plan perfecto para alcanzarnos: aplica la promesa del evangelio en ciernes que aparece ya en Génesis 3:15 al poner enemistad entre nosotros y Satanás.
El evangelio es convertido a veces en algo tan complicado y teórico que tiene poco significado práctico para la vida del siglo XXI. Por el contrario, es muy sencillo y directo. El evangelio consta de tres partes:
1. Jesús vino y murió por nuestros pecados pues somos incapaces de salvarnos a nosotros mismos (ver Rom. 5:6-8).
2. Al aceptar su muerte como nuestro Sustituto, somos justificados y liberados de la condenación del pecado mediante la fe, el arrepentimiento y el bautismo (ver Rom. 5:9-11; 6:6, 7).
3. La vida del cristiano que ha sido justificado por la fe en el sacrificio vicario de Cristo es el resultado de su unidad con Cristo, de su poder recreador y de la presencia del Espíritu Santo en nosotros (ver 2 Cor. 5:17-21; Gál. 2:20).
Estas tres experiencias no ocurren necesariamente de forma separada, sino que pueden darse simultáneamente cuando aceptamos a Jesús, y pueden ser renovadas diariamente al entregarnos a él cada mañana. Independientemente de cómo haya experimentado cada persona la obra salvadora de Cristo en su vida, el fundamento descansa siempre sobre la muerte de Jesús. Debemos volver siempre a ella. Cuando evalúas tu carácter y lo más íntimo de tu ser, ¿qué te dice lo que ves acerca de tu necesidad de la Cruz?
Lunes 23 de febrero
SI CONTINÚAN EN LA FE
Lee Colosenses 1:23. ¿A qué se refiere Pablo cuando habla de permanecer “fundados y firmes” en la fe? (ver también Col. 2:5; Efe. 3:17). En griego existen cuatro tipos de enunciados condicionales, cada uno con matices distintos. El que aparece en Colosenses 1:23 da por sentado que la condición para que algo ocurra está dada. Es decir, Pablo anima a los colosenses con la idea de que, en efecto, perseverarán en la fe, ya que, como el apóstol indica enseguida, tiene evidencias de la constancia y la fe de ellos (Col. 2:5).
Sin embargo, su esperanza sigue estando condicionada a que persistan en el camino de la fe que han emprendido. La palabra griega traducida como “permanecer” (Col. 1:23) denota persistencia y es utilizada, por ejemplo, en el caso de los escribas y los fariseos que requerían insistentemente una respuesta de Jesús acerca de lo que se debía hacer con la mujer sorprendida en adulterio (Juan 8:7); también cuando Pedro siguió llamando a la puerta después de que Rode fue a dar la buena noticia a los demás discípulos en lugar de dejarlo entrar (Hech. 12:16).
A su vez, Pablo utiliza ese mismo término cuando anima a Timoteo a permanecer fiel a las instrucciones doctrinales y prácticas que le dio (1 Tim. 4:16). Su significado aquí es similar, salvo que se aplica a los creyentes en general. Como veremos en la próxima lección, Pablo temía que los colosenses aceptaran falsas formas humanas de salvación en lugar de aferrarse a la esperanza que ofrece el evangelio (ver, por ejemplo, Col. 2:8, 20-22). La palabra “fundados” se refiere a establecer una base sólida de fe y amor fundamentada en la Palabra de Dios (ver Mat. 7:25; Efe. 2:20; 3:17). La palabra griega traducida como “firmes” está relacionada con la idea anterior y se refiere a una estructura inamovible y, por extensión, a un cristiano que no puede “moverse de la esperanza del evangelio” (Col. 1:23).
El mismo vocablo aparece en 1 Corintios 15:58: “Estén firmes y constantes, abundando en la obra del Señor siempre, sabiendo que su trabajo en el Señor no es en vano”. Contrariamente a la creencia según la cual “una vez salvo, siempre salvo”, Pablo estaba diciendo algo completamente diferente. ¿Cuál ha sido tu experiencia con respecto a la importancia de continuar ejercitando la fe? ¿Por qué es necesario sostener la decisión consciente de hacerlo? ¿Qué ocurrirá si no lo haces?
Martes 24 de febrero
EL PLAN ETERNO DE DIOS
Lee Colosenses 1:24, 25. ¿Qué dice Pablo acerca de su sufrimiento por causa de Cristo? Aunque Pablo escribió Colosenses mientras estaba bajo arresto domiciliario en Roma, quizá su mayor sufrimiento se haya debido a no poder trabajar intensamente yendo de un lugar a otro y de una casa en otra como antes (Hech. 20:20). Estas aflicciones o tribulaciones, de las que Cristo nos advirtió (Mat. 24:9; Juan 16:33), “no son comparables con la gloria venidera que se ha de manifestar en nosotros” (Rom. 8:18). Como les había dicho a los filipenses, ahora se alegra de sus sufrimientos por el bien de los colosenses (Col. 1:24).
Aunque Pablo estaba en la cárcel, “la palabra de Dios no está presa” (2 Tim. 2:9) y allí en su celda vieron la luz sus cartas a los Filipenses, a los Efesios y a Filemón. Tras su liberación, Dios le inspiró los importantes consejos registrados en 1 Timoteo y Tito. Luego, durante su último encarcelamiento en una prisión romana, escribió 2 Timoteo. En resumen, estos últimos años brindaron a Pablo la oportunidad de escribir una parte significativa del Nuevo Testamento, incluyendo Hebreos. El plan eterno de Dios preveía todo esto y más. La palabra griega que Pablo utiliza en Colosenses 1:25, generalmente traducida como “administración”, es oikonomia. Usada en un sentido limitado (como, por ejemplo, en 1 Tim. 1:4), se refiere a “la manera que tiene Dios de ordenar las cosas” (Luke Timothy Johnson, The First and Second Letters to Timothy [Nueva York: Doubleday, 2001], p. 164).
Eso incluiría el apostolado de Pablo. Pero, en un sentido más amplio, incluye todas las disposiciones divinas que integran el Plan de Salvación. El ministerio de Pablo, el de los demás apóstoles e incluso el de los profetas del Antiguo Testamento (Efe. 2:20; 3:5), incluido Moisés, estaba destinado a “que anuncie la palabra de Dios” (Col. 1:25), todo ello en relación con este plan divino. Aunque analizaremos este tema con más detenimiento en el estudio de mañana, resulta útil en este momento observar que Pablo reconocía que su ministerio no era más que una pequeña parte de un plan divino mucho más amplio y de largo alcance que comenzó a ponerse en práctica “desde la creación del mundo” (Mat. 13:35; Efe. 1:4). ¿Cómo armonizan todas tus decisiones con el plan más amplio de Dios? ¿Podemos saber realmente si una decisión es “pequeña”? ¿Cómo puede tener ramificaciones mayores que solo se harán evidentes más tarde?
Miércoles 25 de febrero
LA REVELACIÓN DEL MISTERIO DE DIOS
Lee Colosenses 1:26, 27. Pablo habla dos veces del “misterio”. ¿A qué se refiere? En otro lugar, Pablo se refiere al “misterio de Dios”, que es el propósito eterno de Cielo, “que desde el principio Dios destinó para nuestra gloria” (1 Cor. 2:7) y fue revelado o puesto de manifiesto mediante el Plan de Salvación. Pedro habla de esto como algo que los profetas anticiparon, que “los ángeles ansían contemplar” (1 Ped. 1:10-12), que fue concebido “antes de la creación del mundo” (vers. 20) y que estuvo “oculto desde los tiempos eternos” (Rom. 16:25).
Sin embargo, este misterio ha sido revelado en virtud de la vida, muerte y resurrección de Cristo (2 Cor. 3:14). ¿Cómo iluminan las siguientes referencias al misterio de Dios diversos aspectos del Plan de Salvación?
Efesios 1:7–10 ___________________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________
Efesios 3:3–6 ___________________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________________________________________________
Finalmente, “todo lo que está en el cielo y lo que está en la tierra” se unirá en Cristo. Este fue el tema central de la oración de Jesús en Juan 17. La manera exacta en esto sucedería era un misterio que ha sido revelado por medio del evangelio. El asombroso amor de Dios por nosotros, que lo llevó a dar a Jesús, el invaluable tesoro del Cielo, para nuestra salvación, será nuestro tema de estudio durante toda la eternidad. Pero sabemos esto: Cristo “por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Cor. 5:15). En consecuencia, todos los que creen en Cristo, ya sea que provengan del judaísmo o del paganismo, participan por igual de las promesas de Dios por medio del evangelio y han sido reunidos en un solo cuerpo: la iglesia.
La expresión “Cristo en ustedes” (Col. 1:27) se refiere a la presencia de Jesús en el corazón en virtud de la fe (Efe. 3:17; comparar con Gál. 2:20). Esta unión espiritual con Cristo permite a los creyentes, incluso ahora, sentarse “en el cielo con Cristo Jesús” (Efe. 2:6) y disfrutar de “las poderosas maravillas del siglo venidero” (Heb. 6:5). La presencia de Cristo en nuestra vida hace posible que él nos una con el Cielo desde ahora. El evangelio que obra en el corazón de los creyentes “nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz” (Col. 1:12).
Jueves 26 de febrero
EL PODER DEL EVANGELIO
Lee Colosenses 1:28, 29. ¿Cuál es el enfoque de Pablo aquí? ¿Por qué crees que el adjetivo “todo” se repite en tres ocasiones en diferentes formas (“todos”, “toda”, “todo”)? El centro de la predicación de Pablo era Cristo y este crucificado (1 Cor. 1:23). Según Efesios 5:27, el propósito del sacrificio de Cristo es “presentarla para sí una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni cosa semejante; antes, que sea santa e inmaculada”. Por lo tanto, el objetivo de la predicación del evangelio por parte de Pablo era “presentar a todo hombre perfecto en Cristo” (Col. 1:28). Lo hace enseñando y amonestando; es decir, exponiendo los diversos puntos de la doctrina y la práctica cristianas (2 Tes. 2:15; 1 Tim. 4:11; 5:7; Tito 1:9) y advirtiendo acerca de las consecuencias de rechazar el evangelio y de los peligros de los falsos maestros (Hech. 20:29-31; Rom. 16:17).
Así es como crecemos para convertirnos en cristianos maduros, aceptando las enseñanzas de las Escrituras y prestando atención a sus advertencias. La madurez es un concepto importante. Los padres de un bebé recién nacido celebran cada hito del desarrollo de su hijo: las primeras palabras, los primeros pasos y las primeras frases leídas. ¿Qué padre no se alarmaría si su hijo no caminara o no hablara después de varios años? El crecimiento y el desarrollo son normales y esperables. Lo mismo ocurre en la vida cristiana. La palabra griega traducida como “perfecto” (teleios) significa “maduro”, “completo”, “plenamente desarrollado”. A medida que el cristiano crece y se desarrolla espiritualmente, percibe cada vez mejor la profundidad de la Ley de Dios y el hecho de que sus requisitos son “inmensos” (Sal. 119:96) y que su jurisdicción se extiende a “los pensamientos y las intenciones del corazón” (Heb. 4:12).
De allí que Pablo utilice la palabra “amonestando” o “aconsejando” (NVI) en Colosenses 1:28, pues hay camino que “parece derecho, pero al fin conduce a la muerte” (Prov. 14:12). El discernimiento espiritual proviene del conocimiento de la Palabra de Dios y de la dirección del Espíritu. Las falsas enseñanzas suelen tener algo de verdad, pero añaden o quitan algo a lo que dice la Biblia (ver Isa. 8:20). Por eso suelen tener éxito, ya sea haciendo que las personas duden de lo que Dios dice o al menos cuestionando si ello es realmente posible o aplicable a nuestros días. Debemos ser prudentes como serpientes, pero sencillos como palomas a la hora de distinguir entre la verdad doctrinal y el error. ¿Qué significa ser “perfecto en Cristo” (Col. 1:28)? ¿De qué manera la comprensión de lo que Jesús hizo por nosotros en la Cruz responde esta pregunta?
Viernes 27 de febrero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“No tenemos justicia con que cumplir las demandas de la Ley de Dios. Pero Cristo nos ha preparado una vía de escape. [...] Si te entregas a él y lo aceptas como tu Salvador, entonces, por pecaminosa que haya sido tu vida, eres considerado justo por consideración a él. El carácter de Cristo toma el lugar del tuyo, y eres aceptado delante de Dios como si jamás hubieses pecado. “Más aún, Cristo cambia el corazón. Él habita en tu corazón por medio de la fe. Debes mantener esta conexión con Cristo por medio de la fe y la entrega continua de tu voluntad a él; mientras hagas esto, él obrará en ti el querer y el hacer de acuerdo con su buen propósito. […] “Así pues, no hay nada en nosotros mismos de qué jactarnos.
No tenemos motivo para enaltecernos. El único motivo de nuestra esperanza está en la justicia de Cristo imputada a nosotros, y la producida por su Espíritu obrando en nosotros y por medio de nosotros” (Elena de White, El camino a Cristo [Florida: ACES, 2025], p. 53). “Entre las revelaciones que he recibido se destaca con fuerza la de que muchos se apartarán de nosotros, dando oído a espíritus seductores y doctrinas de demonios. El Señor desea que toda alma que pretende creer la verdad tenga un conocimiento inteligente de lo que es esa verdad” (Elena de White, El evangelismo [Florida: ACES, 2015], pp. 365, 366).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Lee nuevamente el texto para memorizar: “Al que no tenía pecado, Dios lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros llegásemos a ser justicia de Dios en él” (2 Cor. 5:21). ¿Qué significa la afirmación de que Cristo se convirtió en pecado por nosotros y cómo debería ayudarnos eso a entender la naturaleza sustitutoria de la Cruz? ¿Qué significa llegar a ser “justicia de Dios en él”?
2. Reflexiona sobre la afirmación “una vez salvo, siempre salvo”, en la que creen muchos cristianos. ¿Por qué es una doctrina falsa? ¿Qué peligros evidentes conlleva para quienes la creen? ¿Cómo podemos tener la seguridad de la salvación aunque no creamos en ese concepto?
3. ¿Cuán “fundado y firme” (Col. 1:23) estás en tu fe? ¿Cuán bien conoces lo que crees y por qué lo crees? ¿Cómo puedes conocer mejor lo que crees? ¿Por qué es tan importante que estés “fundado y firme” en la fe?
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 6:
Para el 7 de noviembre de 2026
LOS ESCRITOS PROFÉTICOS
Sábado 31 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 17:14; Isaías 13:1; Jeremías 36:17‑18; Romanos 16:22; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15; 2 Corintios 4:7.
PARA MEMORIZAR: «Todo lo que antes fue escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, para que por la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» (Rom. 15:4).
¿T e gustaría que te enseñaran una canción compuesta por Dios mismo? En Deuteronomio 32, Moisés puso por escrito la letra de su cántico siguiendo las instrucciones de Dios (Deut. 31:19-22). Normalmente no asociamos los escritos proféticos con canciones, aunque muchos de los salmos son, de hecho, canciones inspiradas, a pesar de que sus letras no hayan sido dictadas por el Señor.
La Biblia describe tres formas principales en que los profetas comunicaban los mensajes de Dios: (1) oralmente; (2) por escrito; y (3) mediante acciones simbólicas o dramatizaciones. Esta semana nos centraremos en los escritos de la Biblia. La Escritura registra la Palabra de Dios tal y como fue expresada por sus mensajeros, incluyendo los sermones y los discursos de los profetas.
Pensemos en la variedad de estilos y géneros literarios de los escritos proféticos: narrativa, historia, poesía, lamentaciones y cartas, por nombrar solo algunos. Hombres y mujeres elegidos plasmaron en lenguaje humano lo que el Espíritu Santo les inspiró para comunicar. Esta semana veremos sus escritos, el uso de secretarios o asistentes literarios y lo que debe tenerse en cuenta al estudiar pasajes difíciles.
Domingo 1.° de noviembre
EL LLAMADO A ESCRIBIR
El primer método que Dios utilizó para transmitir mensajes a la humanidad fue la comunicación oral directa; es decir, voces audibles, sueños o mensajes comunicados verbalmente por ángeles. No fue hasta la época de Moisés cuando las Escrituras registran la primera instrucción divina relativa a estas experiencias, que consistía en escribir en un «libro» lo que Dios había dicho. ¿Cuál es la primera mención de la escritura en la Biblia? Lee Éxodo 17:14. El Antiguo Testamento registra varios ejemplos de la orden dada por Dios a sus mensajeros para que preservaran por escrito sus palabras para su pueblo.
Al igual que a Moisés, se dijo a Jeremías: «Toma un rollo de libro y escribe en él todas las palabras que te hablé contra Israel y Judá, y contra todas las naciones, desde que empecé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy» (Jer. 36:2). También se le dijo por qué debía escribir las profecías: «Quizá la casa de Judá oiga todo el mal que pienso hacerles y se arrepientan de su mal camino, para que yo perdone su maldad y su pecado» (Jer. 36:3).
Las predicciones tenían el propósito de salvar al pueblo, no de satisfacer la curiosidad acerca del futuro. Los mensajeros de Dios escribieron en circunstancias muy diversas. Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia mientras estaba en el desierto. David compuso varios de sus salmos mientras era perseguido por Saúl (ver Sal. 52, 54, 57 y 59). Daniel escribió sus visiones mientras servía en las cortes de Babilonia y Medopersia. A diferencia de ello, Pablo escribió sus cartas a los efesios, filipenses, colosenses y a Filemón mientras estaba en prisión, y Juan puso por escrito el Apocalipsis cuando estuvo exiliado en Patmos.
Es evidente que los mensajeros de Dios impelidos a poner por escrito sus mensajes fueron asistidos por el Espíritu Santo independientemente de sus circunstancias. Es llamativo que todas las enseñanzas de Jesús fueron preservadas por escrito por aquellos a quienes Dios eligió para confiarles tan preciosas verdades. Esto muestra la certeza divina de que los mensajes inspirados por Dios serían fielmente registrados y preservados por sus mensajeros. ¿Cómo responderías a quien dijera que no podemos confiar en la Biblia porque no contamos con los manuscritos originales? ¿Por qué es ese un argumento débil?
Lunes 2 de noviembre
GÉNEROS Y ESTILOS LITERARIOS
La Biblia consta de diversos géneros y estilos literarios utilizados por los mensajeros inspirados por Dios. Algunos se asemejan a un diario (ver Núm. 33:1-49). A su vez, los libros de Daniel, Zacarías y Juan contienen ejemplos de escritura apocalíptica, caracterizada por su simbolismo, sus temas cósmicos y sus descripciones de seres celestiales además de otros rasgos distintivos. Lee Isaías 13:1. ¿Cómo se refiere la Biblia aquí al mensaje de Isaías? Las visiones recibidas por los profetas son a veces denominadas «oráculos»; es decir, comunicaciones o revelaciones de Dios (algunas versiones traducen la palabra hebrea original con la que comienza Isaías 13:1 como «carga»).
Las traducciones más recientes de la Biblia muestran que muchas visiones fueron escritas en forma poética, a menudo utilizando un recurso conocido como paralelismo, en el cual las líneas posteriores se repiten o, a veces, contrastan con las líneas anteriores. Por ejemplo: «En ese día el hombre mirará a su Creador, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel» (Isa. 17:7). «Creador» y «Santo» están en paralelo. De ese modo, una imagen literaria o identificación aporta información adicional acerca de otra. Los profetas también utilizaban recursos literarios como las metáforas (símbolos) y las hipérboles (exageraciones).
Para comprender y aplicar mejor sus mensajes, es importante reconocer el tipo de escritura que utilizaron. Otro estilo literario que se encuentra con frecuencia en las Escrituras es el «juicio del pacto». Por ejemplo, en Jeremías 2:4-9, el profeta presenta la denuncia legal de Dios contra su pueblo por haber transgredido las estipulaciones del pacto y no cumplir sus obligaciones. Utilizando imágenes de un tribunal, el autor retrata a Dios como el fiscal que expone los fundamentos de su acusación. Las Escrituras también contienen escritos proféticos, historia, canciones y parábolas. Dios ordenó a Jeremías que compusiera un libro con todos sus mensajes (Jer. 36:2), mientras que gran parte de los escritos del Nuevo Testamento consisten en cartas dirigidas a individuos o comunidades cristianas.
La Biblia no hace distinción alguna en materia de autoridad entre diferentes estilos. Las cartas de Pablo debían ser consideradas tan autoritativas como las de los profetas del Antiguo Testamento, pues el apóstol da evidencias claras en sus cartas de que eran documentos inspirados por el Espíritu Santo (ver 1 Cor. 7:10, 12, 40). Algunos estudiosos enfatizan el elemento humano en las Escrituras a expensas del divino. ¿Por qué es ese un camino que conduce a la ruina espiritual?
Martes 3 de noviembre
ASISTENTES LITERARIOS
Lee Jeremías 36:17-18 y Romanos 16:22. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso de asistentes literarios por parte de los escritores bíblicos? Jeremías mismo podría haber puesto por escrito lo que le fue revelado, pero, en lugar de ello, pidió a un escriba de confianza que registrara fielmente sus mensajes proféticos y los compartiera con los líderes de la nación. Él no es el único profeta bíblico que utilizó los servicios de un asistente literario para comunicar sus mensajes de origen divino.
En el Nuevo Testamento, aunque Tercio dice que escribió la epístola a los Romanos (Rom. 16:22), queda claro desde el comienzo del documento que escribió lo que Pablo le indicó. Tercio era el amanuense o secretario del apóstol, un asistente literario que ponía por escrito las palabras de Pablo. Esta práctica no era inusual para el apóstol, ya que concluye sus cartas a los colosenses y los tesalonicenses incluyendo su saludo autógrafo (Col. 4:18; 2 Tes. 3:17) como forma de autenticar todo el documento. Esto sugiere que confiaba en otra persona para que escribiera las cartas por él.
Puesto que esto podía suscitar dudas acerca de si la carta lo representaba correctamente —o, peor aún, sospechas de que no era suya—, Pablo agregaba su propia nota manuscrita al final como evidencia de autenticidad. Muchos comentaristas atribuyen la variación en el estilo literario en las cartas de Pablo al uso que hizo de asistentes. Se supone lo mismo respecto de las dos cartas de Pedro: «Aunque es un hecho que el estilo del lenguaje de 2 Pedro es diferente del de la primera epístola, puede explicarse razonablemente, pues es probable que Pedro —un palestino de poca cultura, cuya lengua materna era el arameo— sin duda recurrió a la ayuda de un secretario para la redacción de una epístola que fue escrita en griego.
Si Pablo, que manejaba la lengua griega con soltura, evidentemente usó secretarios, es aún más lógico suponer que Pedro hubiera buscado la ayuda de secretarios y que estos hubieran influido mucho en la redacción de sus cartas en griego» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1996], t. 7, p. 612). Esto sugiere que, aunque fiel a los pensamientos y a la intención de los mensajeros de Dios en materia de significado, el vocabulario y la construcción de las frases podrían reflejar las diferentes habilidades literarias de los ayudantes que empleaban. Los pensamientos de los mensajeros de Dios son el objeto de la inspiración divina, pero no necesariamente las palabras específicas utilizadas para expresar esos pensamientos inspirados.
Miércoles 4 de noviembre
FUENTES LITERARIAS
«Además de ser sabio, el Predicador enseñó sabiduría al pueblo. Consideró, y compuso muchos proverbios. Procuró hallar las palabras adecuadas, y lo que escribió fue recto y verdadero» (Ecl. 12:9-10). Este pasaje puede interpretarse en el sentido de que Salomón no fue el autor de todos los proverbios que registró. Bajo la inspiración de Dios, «consideró» muchos dichos y trató de encontrar «palabras adecuadas». De hecho, la descripción tan citada de la mujer virtuosa en Proverbios 31 es atribuida a la madre de un rey llamado Lemuel y no a Salomón (Prov. 31:1). La evidencia apunta también a la influencia de la literatura egipcia en los Proverbios.
Del mismo modo, los historiadores inspirados del Antiguo Testamento reconocen que consultaron archivos y otros registros para narrar fielmente la historia del pueblo de Dios. Lee 1 Reyes 11:41; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso que los escritores inspirados hacían a veces de fuentes no bíblicas? Esdras y Nehemías son otros ejemplos de escritores bíblicos que se basaron en registros históricos para documentar sus relatos. El primero incluye copias de cartas y decretos reales relacionados con Jerusalén y Persia (ver Esd. 4-7), mientras que Nehemías menciona los registros genealógicos que encontró e incorporó a su narración (ver Neh. 7:5-72).
Este hecho se observa también en el Nuevo Testamento. «Por lo que sucedió con Lucas, se deduce claramente que la Inspiración funciona en armonía con la operación natural de las facultades mentales sin prescindir de ellas. Aquí vemos a un autor inspirado, guiado por el Espíritu Santo, para examinar en forma diligente los registros ya escritos y los orales que había sobre la vida de Cristo; y luego, impulsado a organizar la información recopilada en una narración» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1995], t. 5, p. 654) Judas parece estar citando 1 Enoc 1:9, una obra judía intertestamentaria no canónica.
Pablo también citó a filósofos griegos sin identificarlos (ver Hech. 17:28; Tito 1:12). Aunque los escritores bíblicos a menudo se guiaban por revelaciones directas recibidas mediante visiones y sueños, esto no excluía que el Espíritu Santo también los guiara para seleccionar material de otras fuentes. ¿Por qué es importante tener esto presente?
Jueves 5 de noviembre
EL MENSAJE DIVINO Y LAS IMPERFECCIONES HUMANAS
¿Qué dice Pablo sobre el tesoro de Dios en 2 Corintios 4:7? Pablo dice que el tesoro de Dios ha sido confiado a «vasos de barro» (seres humanos), para que el poder de Dios se manifieste en contraste con nuestras debilidades. Las Escrituras revelan que, así como los mensajeros de Dios no fueron preservados sobrenaturalmente de los fracasos personales (Moisés, Elías, David, Jonás y Pedro, por ejemplo), sus escritos tampoco estuvieron exentos de las imperfecciones propias del entendimiento y la comunicación humanos. «La unión de lo divino y lo humano que se manifestó en Cristo existe también en la Biblia.
Las verdades reveladas son todas inspiradas divinamente; pero están expresadas en las palabras de los hombres y se adaptan a las necesidades humanas» (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 698). La humanidad de los mensajeros de Dios no es suprimida a causa de su llamado divino a comunicar los tesoros de la verdad, como escribió el apóstol Pablo en 2 Corintios 4:7. Tampoco parece que el Espíritu Santo considerara oportuno impedir que sus mensajeros hicieran declaraciones y escribieran palabras que hoy nos resultan difíciles de armonizar o explicar. Los versículos que representan esas dificultades son tan pocos que solo una mente muy estrecha tropezaría a causa de ellos.
Como cristianos que creemos en la Biblia, debemos rendirnos a la Palabra de Dios en la medida en que la entendemos y confiamos en el Señor, y a pesar de lo que aún no comprendemos. Algunas discrepancias pueden atribuirse a errores sin importancia cometidos por copistas posteriores, o a fuentes divergentes en las que se basaron los autores inspirados. Al considerar los pasajes problemáticos, debemos preguntarnos si comprendemos plenamente el significado de las palabras del escritor y si un estudio más profundo podría resolver la dificultad. Incluso si no somos capaces de resolver todos los aparentes errores o discrepancias, encontramos que son irrelevantes para la esencia del mensaje presentado.
Podemos confiar en que las verdades divinas de las Escrituras han sido reveladas y comunicadas fidedignamente a pesar de las imperfecciones de los mensajeros de Dios. ¿Por qué eligió Dios utilizar a seres humanos falibles en lugar de ángeles sin pecado como sus mensajeros?
Viernes 6 de noviembre
LOS ESCRITOS DE ELENA DE WHITE
La experiencia y los escritos de Elena de White son muy similares a los de los mensajeros bíblicos de Dios cuya obra hemos estudiado esta semana. Ella también recibió la comisión divina de poner por escrito lo que se le había revelado. Elena de White escribió en 1909: «Debido al accidente que casi me costó la vida, mi salud era débil y no podía escribir. […] Pero el ángel del Señor se me presentó una noche y me dijo: “Debes escribir lo que te comunico”. Le respondí: “No puedo escribir”. Él repitió la orden: “Escribe lo que te digo”. Decidí intentarlo, tomé con qué escribir, comencé a hacerlo y descubrí que podía registrar las palabras con facilidad» («Let Us Publish Salvation», The General Conference Bulletin, 31 de mayo de 1909, p. 225).
Al igual que los escritores bíblicos inspirados, Elena de White empleó asistentes literarios. Sus secretarios hacían el trabajo propio de los editores: ayudar a los autores a expresar sus ideas con claridad sin insertar ideas propias. No eran personas que escribían en lugar de ella ni coautores. Su trabajo dependía del material que la propia Elena de White producía, ya fuera de manera manuscrita u oral. En sus escritos, Elena de White también citaba y adaptaba material de otras fuentes literarias para presentar de manera más adecuada sus mensajes.
El hecho de que recomendara a sus lectores algunos de los libros que ella misma utilizó en tal sentido es evidencia de que no pretendía engañar a su público ni atribuirse la autoría de esos materiales citados o adaptados, sino que lo hacía porque encontraba en esas fuentes expresiones adecuadas para transmitir las verdades que deseaba comunicar. ¿Qué decir de las discrepancias o inexactitudes? «Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla», ella escribió. «Solo Dios es infalible» (Mensajes selectos, t. 1, p. 44). Sus escritos contienen algunas afirmaciones difíciles de entender o de armonizar con otras.
La humanidad de Elena de White no fue suprimida por su llamado divino. Como todos nosotros, ella también creció y maduró, como puede apreciarse en sus escritos. Como ya se ha dicho, Elena de White corrigió a quienes creían erróneamente que cada palabra que escribía provenía directamente del cielo. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro.
Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 3, pp. 66-67). Para conocer más acerca de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 3, pp. 102-145; William C. White, cartas en Apéndice C de Mensajes selectos, t. 3, pp. 528-544.
