Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 9:
Para el 30 de mayo de 2026
EL PECADO, EL EVANGELIO Y LA LEY
Sábado 23 de mayo
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Jueces 14; Marcos 9: 42–48; Romanos 3: 20; Mateo 5: 17, 18; Romanos 3: 28; Mateo 7: 24–29.
PARA MEMORIZAR: «Jamás olvidaré tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado. Tuyo soy; sálvame porque he buscado tus mandamientos» (Sal. 119: 93, 94).
El pecado es, sin duda, el mayor obstáculo para una relación estrecha con Dios. El pecado no solo nos separa de Dios (Isa. 59: 2), sino también nos engaña, nos hiere, nos consume y finalmente nos destruye. Nuestra lucha contra el pecado y el orgullo es la batalla más grande que jamás enfrentaremos, y tiene implicaciones tremendas y eternas. Algunos consideran el pecado como una parte normal de la vida.
Al fin y al cabo, es propio de la naturaleza humana dejarse llevar por el placer. Pero ¿restamos importancia al pecado porque la sociedad se ha acomodado a él? Muchos evitan llamar al pecado por su nombre por temor a incomodar a otros, pero cuanto más cómodos nos sintamos con el pecado, más lejos estaremos de una relación saludable con Dios. Ciertamente todos pecamos, y nuestros pensamientos, motivaciones, acciones y palabras hieren a otros, a nosotros mismos y a Dios.
El pecado destruye nuestra relación con él, pero Dios se nos ha revelado por medio de su Ley para señalar el pecado existente en nuestra vida. Esta semana analizaremos la finalidad de la Ley de Dios y la solución divina para restaurar nuestra relación con él cuando pecamos.
Domingo 24 de mayo
DISTRACCIONES Y TENTACIONES
Lee acerca de las tentaciones de Sansón en Jueces 14 y 16: 1, 4, 16 y 17. Aunque fue llamado por Dios para cumplir una misión específica, Sansón servía al Señor mientras cedía a la tentación. ¿Qué nos enseña el desenlace de su vida al respecto? El Gran Conflicto es real y todos estamos implicados en él. La batalla cósmica que comenzó en el Cielo se está librando ahora en la vida de cada ser humano. Satanás sabe que debe emplear todos sus recursos para evitar que tengamos una relación cercana con Dios en la actualidad, justo antes de que Jesús regrese.
Tal vez hayas estado distraído con algo que quizá no sea malo en sí mismo, pero que demanda el tiempo y la energía necesarios para mantener viva tu relación con Dios. Tal vez sea el trabajo, las redes sociales, las compras, los deportes o la comida. El exceso o un desbalance en cualquiera de esas áreas pueden dejar poco tiempo para Dios y los demás. El Enemigo conoce cada una de nuestras debilidades y el tipo de cosas que nos distraen de pasar tiempo con Dios. Buscar a Dios debería ser nuestra prioridad (Mat. 6: 33) antes de sumergirnos deprisa en nuestras actividades cotidianas y en todo lo que se nos pueda presentar. Jesús comprende nuestra condición, pero reprende nuestra apatía (Apoc. 3: 14–22). Aunque es Dios, también era un ser humano que se sentía cansado como nosotros (Juan 4: 6).
Conocía las presiones de la vida al igual que nosotros, pero escapó de ellas para dialogar a solas con su Padre (Mat. 14: 23; Mar. 1: 35; Luc. 5: 16; 6: 12). Sabía que pasar tiempo a solas con él era lo mejor que podía hacer para recuperar fuerzas a fin de luchar contra las tentaciones. También es lo mejor y más seguro para nosotros. Sansón cayó porque se creía fuerte. Dependía de su propia fuerza para vencer las tentaciones. Cada uno de nosotros se enfrenta a diario a batallas con el pecado cuando el Enemigo de las almas intenta debilitar y destruir nuestra relación con Dios. El tentador conoce nuestras debilidades y se enfoca en ellas para entorpecer nuestra relación con Dios y hacernos sentir culpables e indignos, lo cual tiende a alejarnos de Dios. El Diablo trabaja para distorsionar nuestro pensamiento, nuestras intenciones y nuestras acciones a fin de conquistar alguna parte de nuestra vida. Pero recuerda que nuestra fe nos ayudará a permanecer firmes, y que ella es el resultado de prestar atención a la Palabra de Dios. ¿Con qué estás luchando? ¿Cómo puede la Palabra de Dios ayudarte?.
Lunes 25 de mayo
DESAFÍOS EN MI RELACIÓN CON DIOS
La Biblia contiene numerosos mensajes acerca de nuestra relación con Dios y de los obstáculos que nos impiden crecer en Cristo. Considera las siguientes declaraciones de Pablo y de Jesús: «Así, el que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Cor. 10: 12). Como en el caso de Sansón, la autosuficiencia te hará caer. «No toques trompeta ante ti, como hacen los hipócritas [...] para ser honrados por los hombres» (Mat. 6: 2). Deja de decir a todo el mundo cuán bueno eres. Sé humilde como Jesús. «Pero yo les digo: “El que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti”» (Mat. 5: 28, 29).
Haz lo que sea necesario para erradicar la lujuria de tu corazón, pues esta es un obstáculo para tu relación con Dios. «No juzguen, para que no sean juzgados. Porque con el juicio con que juzgan, serán juzgados» (Mat. 7: 1, 2). Deja de criticar y de juzgar a los demás. Dios es el Juez. No pretendas ocupar su lugar (1 Cor. 4: 5). «Pero yo les digo: “Amen a sus enemigos, bendigan a los que los maldicen, hagan bien a los que los aborrecen, y oren por los que los maltratan y persiguen”» (Mat. 5: 44). No odies a tus enemigos. Cuando albergas sentimientos negativos contra quienes te tratan mal, esto erige instantáneamente una barrera que obstaculiza tu relación con Dios. En lugar de eso, ora por tus enemigos, y verás cómo cambia tu relación con Dios y con los demás. «Pero yo les digo: “Cualquiera que se enoje con su hermano será culpado del juicio”» (Mat. 5: 22).
Tal vez creas que es correcto enojarte con quienes te rodean. ¿Cómo está afectando tu enojo tu relación con Dios y con los demás? Estas son solo algunas cosas que nos hacen tropezar. Jesús nos dijo qué debemos hacer metafóricamente si nuestras manos, pies y ojos son instrumentos del pecado. ¿Qué nos aconsejó? Lee Marcos 9: 42 al 48. Amputarse una mano o un pie o extirparse un ojo a causa del pecado es sin duda una metáfora extrema. El hecho de que Jesús la usara muestra cuán grave era, en su opinión, el pecado y su impacto en nuestra vida. ¿Cuán grave lo consideras tú?
Martes 26 de mayo
LA LEY
¿Cómo definirías y describirías el pecado para que lo entendiera un no cristiano? ¿Cómo describe la Biblia el pecado? Lee Romanos 3: 20 y 1 Juan 3: 4. El pecado es la transgresión de la Ley de Dios (1 Juan 3: 4) y, al mismo tiempo, está profundamente arraigado en nuestra naturaleza caída (Sal. 51: 5; Jer. 17: 9). La Ley pone de manifiesto el pecado al actuar como si fuera un par de anteojos que nos permite ver claramente lo que nos rodea, o como un espejo para percibir cómo somos en realidad. Ella aporta claridad y convicción a nuestra vida y a nuestro carácter, además de hablarnos del carácter de Dios y de lo que es importante para él.
Los Diez Mandamientos (Éxo. 20: 3-17) fueron escritos por Dios mismo. Jesús se hizo eco de su importancia al decir: «El primer mandamiento de todos es [...] “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y toda tu fuerza”. Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos» (Mar. 12: 30, 31). Y añadió: «De estos dos mandamientos penden toda la ley y los profetas» (Mat. 22: 40). Las palabras que Dios dirigió a los israelitas en el monte Sinaí y a nosotros hoy (Heb. 1: 1, 2) nos dicen que la Ley tiene que ver con las relaciones. Dios proveyó la Ley como una salvaguardia para proteger nuestra relación con él y con los demás. Sin embargo, Satanás ha distorsionado la belleza de la Ley divina para que sea vista por algunos como una carga.
El legalismo, carente de amor y opuesto a la libertad, es a menudo asociado con la Ley, a pesar de que la Biblia dice: «En esto consiste el amor de Dios: en que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos» (1 Juan 5: 3). 1. En una escala del 1 al 5, ¿qué valor tiene para ti la Palabra viva y la Ley como parte de ella? 2. Cuando pienso en la Ley de Dios, ¿creo que me limita o que me fortalece? ¿Cómo puedo entender mejor la Ley si la considero una limitación? 3. ¿Qué sucedería si colocáramos la Ley de Dios, cuya esencia es el amor a él y a los demás, en el centro de nuestra vida, de nuestra familia y de nuestra iglesia? ¿Qué cambio causaría en tu vida y en tus relaciones?
Miércoles 27 de mayo
LA LEY Y EL EVANGELIO
Jesús mismo explicó de manera muy poderosa y sucinta cuál era su relación con la Ley. ¿Qué dijo Jesús en Mateo 5: 17 y 18 acerca de la Ley? Así como los límites que los padres señalan a sus hijos revelan lo que valoran, la Ley de Dios nos habla de su carácter y de lo que es importante para él. Dios nos dio su Ley para proteger nuestra relación con él y con los demás, pues sabe que ella orienta cada aspecto de nuestra vida a medida que crecemos en él. ¿Quién no ha sufrido las terribles consecuencias del pecado, la transgresión de la Ley? El amor a Jesús está en el centro mismo de la Ley. Él dijo: «Si me aman, guardarán mis mandamientos» (Juan 14: 15). Cuando amamos genuinamente a Jesús, nos sentimos naturalmente inclinados a obedecer su Ley.
Cuando comprendemos claramente su Ley, nos sentimos motivados a amar a Jesús. Y, lo que es aún más importante, mantener siempre ante nuestros ojos la Cruz y la muerte sustitutoria de Cristo en nuestro favor es la mejor manera de fomentar nuestro amor a Dios. La Ley debe ir de la mano del evangelio, pues, aunque creemos en la vigencia de aquella y en la importancia de obedecerla, en lo que respecta a nuestra posición ante Dios, la Ley solo puede señalar el pecado. Ella no puede perdonar, justificar ni expiar. Por el contrario, ella señala por qué necesitamos ser perdonados y justificados, por qué necesitamos expiación.
Esta es la razón por la que el evangelio es imprescindible para comprender la Ley, y por qué la muerte de Cristo en nuestro favor nos es imputada por la fe y no por nuestro cumplimiento de la Ley. Lee Romanos 3: 28; 4: 13 al 16; Gálatas 2: 16; 3: 13 y Filipenses 3: 9. ¿Qué nos enseñan estos versículos que puede ayudarnos a los creyentes obedientes a la Ley a no caer en el legalismo?
Jueves 28 de mayo
SABER Y HACER
En el Sermón del Monte, Jesús habla mucho de nuestra relación con él y con los demás. Dice algo muy conmovedor hacia el final de su mensaje: «No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos» (Mat. 7: 21). Jesús dice allí que algunos sabrán acerca de él sin conocerlo realmente. El conocimiento es ciertamente importante. La Biblia dice que el pueblo de Dios podría perecer por falta de conocimiento acerca de Dios y por haberse negado a recibir ese conocimiento (Ose. 4: 1, 6, 10). Nunca debemos restar importancia a la perenne verdad bíblica.
Sin embargo, de nada sirve ese conocimiento si no nos transforma ni profundiza nuestro compromiso y nuestra experiencia personal con Dios. «Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado» (Juan 17: 3). Jesús afirmó que el requisito para entrar en el Cielo es hacer la voluntad de Dios y, en última instancia, conocer a Dios, pues no podemos hacer su voluntad sin conocerlo. Este es el factor definitorio y una expectativa muy razonable. Si tu hijo dice que te ama y suele hacer lo que le pides, su conducta revela la profundidad de su amor y su respeto hacia ti. De la misma manera, si amamos a Dios, querremos hacer su voluntad pues sabemos por experiencia que es lo mejor. Nuestra obediencia como evidencia y fruto de nuestro amor muestra la verdadera naturaleza de nuestra relación con él. Jesús concluyó el Sermón del Monte con un conmovedor desafío final para sus oyentes. ¿Cuál fue? Lee Mateo 7: 24 al 29. Cuando prestamos realmente atención a los mensajes de Jesús, no podemos evitar sentirnos interpelados.
Entonces, para que ello ocurra, nuestros oídos deben estar abiertos y nuestros corazones receptivos para que la propuesta divina de que vivamos en estrecha relación con Dios pueda grabarse en nuestro corazón y nuestra vida sea edificada sobre la Roca, en armonía con el plan perfecto de Dios para nosotros. Este modelo de relación íntima no es un secreto, ya que se encuentra revelado en la Biblia y es ofrecido por Dios a cada persona. Es nuestro privilegio aceptarlo por fe, reclamar la perfecta justicia de Cristo y reflejar luego esa justicia en nuestra vida.
Viernes 29 de mayo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
No debería sorprendernos que el tema de la Ley sea a menudo tan tergiversado y malinterpretado, ya que el gran desafío de Satanás contra Dios giró precisamente en torno a la Ley divina. En la época de Jesús, algunos pensaban que él había venido a suprimir la Ley, pero eso no podía estar más lejos de la verdad.
Con su obediencia perfecta a la Ley (Mat. 5: 17, 18), Jesús iluminó el hermoso carácter divino y nos mostró cómo es Dios. «Solamente podía esperar que realizaría el propósito divino si conservaba en su corazón reverencia por la santa palabra de Dios. Fue el aprecio por la ley de Dios lo que dio a Israel fuerza durante el reinado de David y los primeros años del de Salomón; fue por la fe en la palabra viviente como se hicieron reformas en los tiempos de Elías y de Josías. Y a esas mismas Escrituras de verdad, la herencia más preciosa de Israel, apelaba Jeremías en sus esfuerzos de reforma» (Elena G. de White, Profetas y reyes, p. 312).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cómo ve el pecado la cultura popular? ¿Cómo debe responder nuestra iglesia?
2. ¿Has visto alguna vez de primera mano cómo el pecado destruye las relaciones con Dios y con los demás?
3. ¿Ha resultado fácil o difícil para ti obedecer la Ley de Dios? ¿Qué factores han contribuido a ello?
4. ¿En qué confiarás cuando todos tus pecados sean llevados ante el santo y perfecto Dios en ocasión del Juicio: en tu cumplimiento de la Ley o en la perfecta justicia de Jesús como tu Sustituto y Representante? 5. Lee Proverbios 24: 3, 13 y 14. ¿Cómo puede afectar el conocimiento (o la falta de él) la relación de alguien con Dios?
RESUMEN: Nuestra vida está infectada por el pecado, que nos separa de Dios. Sin embargo, Dios nos invita a conocerlo y amarlo con toda nuestra mente, corazón y fuerzas. Si lo hacemos, naturalmente amaremos más a Dios y a los demás. Ese amor está plasmado en la Ley de Dios, que fue dada para proteger y preservar nuestra relación con él y con quienes nos rodean. La Ley de Dios es un hermoso reflejo de su carácter. Cuando entendemos su Ley, nuestra relación con él se desarrolla.
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 6:
Para el 7 de noviembre de 2026
LOS ESCRITOS PROFÉTICOS
Sábado 31 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 17:14; Isaías 13:1; Jeremías 36:17‑18; Romanos 16:22; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15; 2 Corintios 4:7.
PARA MEMORIZAR: «Todo lo que antes fue escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, para que por la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» (Rom. 15:4).
¿T e gustaría que te enseñaran una canción compuesta por Dios mismo? En Deuteronomio 32, Moisés puso por escrito la letra de su cántico siguiendo las instrucciones de Dios (Deut. 31:19-22). Normalmente no asociamos los escritos proféticos con canciones, aunque muchos de los salmos son, de hecho, canciones inspiradas, a pesar de que sus letras no hayan sido dictadas por el Señor.
La Biblia describe tres formas principales en que los profetas comunicaban los mensajes de Dios: (1) oralmente; (2) por escrito; y (3) mediante acciones simbólicas o dramatizaciones. Esta semana nos centraremos en los escritos de la Biblia. La Escritura registra la Palabra de Dios tal y como fue expresada por sus mensajeros, incluyendo los sermones y los discursos de los profetas.
Pensemos en la variedad de estilos y géneros literarios de los escritos proféticos: narrativa, historia, poesía, lamentaciones y cartas, por nombrar solo algunos. Hombres y mujeres elegidos plasmaron en lenguaje humano lo que el Espíritu Santo les inspiró para comunicar. Esta semana veremos sus escritos, el uso de secretarios o asistentes literarios y lo que debe tenerse en cuenta al estudiar pasajes difíciles.
Domingo 1.° de noviembre
EL LLAMADO A ESCRIBIR
El primer método que Dios utilizó para transmitir mensajes a la humanidad fue la comunicación oral directa; es decir, voces audibles, sueños o mensajes comunicados verbalmente por ángeles. No fue hasta la época de Moisés cuando las Escrituras registran la primera instrucción divina relativa a estas experiencias, que consistía en escribir en un «libro» lo que Dios había dicho. ¿Cuál es la primera mención de la escritura en la Biblia? Lee Éxodo 17:14. El Antiguo Testamento registra varios ejemplos de la orden dada por Dios a sus mensajeros para que preservaran por escrito sus palabras para su pueblo.
Al igual que a Moisés, se dijo a Jeremías: «Toma un rollo de libro y escribe en él todas las palabras que te hablé contra Israel y Judá, y contra todas las naciones, desde que empecé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy» (Jer. 36:2). También se le dijo por qué debía escribir las profecías: «Quizá la casa de Judá oiga todo el mal que pienso hacerles y se arrepientan de su mal camino, para que yo perdone su maldad y su pecado» (Jer. 36:3).
Las predicciones tenían el propósito de salvar al pueblo, no de satisfacer la curiosidad acerca del futuro. Los mensajeros de Dios escribieron en circunstancias muy diversas. Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia mientras estaba en el desierto. David compuso varios de sus salmos mientras era perseguido por Saúl (ver Sal. 52, 54, 57 y 59). Daniel escribió sus visiones mientras servía en las cortes de Babilonia y Medopersia. A diferencia de ello, Pablo escribió sus cartas a los efesios, filipenses, colosenses y a Filemón mientras estaba en prisión, y Juan puso por escrito el Apocalipsis cuando estuvo exiliado en Patmos.
Es evidente que los mensajeros de Dios impelidos a poner por escrito sus mensajes fueron asistidos por el Espíritu Santo independientemente de sus circunstancias. Es llamativo que todas las enseñanzas de Jesús fueron preservadas por escrito por aquellos a quienes Dios eligió para confiarles tan preciosas verdades. Esto muestra la certeza divina de que los mensajes inspirados por Dios serían fielmente registrados y preservados por sus mensajeros. ¿Cómo responderías a quien dijera que no podemos confiar en la Biblia porque no contamos con los manuscritos originales? ¿Por qué es ese un argumento débil?
Lunes 2 de noviembre
GÉNEROS Y ESTILOS LITERARIOS
La Biblia consta de diversos géneros y estilos literarios utilizados por los mensajeros inspirados por Dios. Algunos se asemejan a un diario (ver Núm. 33:1-49). A su vez, los libros de Daniel, Zacarías y Juan contienen ejemplos de escritura apocalíptica, caracterizada por su simbolismo, sus temas cósmicos y sus descripciones de seres celestiales además de otros rasgos distintivos. Lee Isaías 13:1. ¿Cómo se refiere la Biblia aquí al mensaje de Isaías? Las visiones recibidas por los profetas son a veces denominadas «oráculos»; es decir, comunicaciones o revelaciones de Dios (algunas versiones traducen la palabra hebrea original con la que comienza Isaías 13:1 como «carga»).
Las traducciones más recientes de la Biblia muestran que muchas visiones fueron escritas en forma poética, a menudo utilizando un recurso conocido como paralelismo, en el cual las líneas posteriores se repiten o, a veces, contrastan con las líneas anteriores. Por ejemplo: «En ese día el hombre mirará a su Creador, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel» (Isa. 17:7). «Creador» y «Santo» están en paralelo. De ese modo, una imagen literaria o identificación aporta información adicional acerca de otra. Los profetas también utilizaban recursos literarios como las metáforas (símbolos) y las hipérboles (exageraciones).
Para comprender y aplicar mejor sus mensajes, es importante reconocer el tipo de escritura que utilizaron. Otro estilo literario que se encuentra con frecuencia en las Escrituras es el «juicio del pacto». Por ejemplo, en Jeremías 2:4-9, el profeta presenta la denuncia legal de Dios contra su pueblo por haber transgredido las estipulaciones del pacto y no cumplir sus obligaciones. Utilizando imágenes de un tribunal, el autor retrata a Dios como el fiscal que expone los fundamentos de su acusación. Las Escrituras también contienen escritos proféticos, historia, canciones y parábolas. Dios ordenó a Jeremías que compusiera un libro con todos sus mensajes (Jer. 36:2), mientras que gran parte de los escritos del Nuevo Testamento consisten en cartas dirigidas a individuos o comunidades cristianas.
La Biblia no hace distinción alguna en materia de autoridad entre diferentes estilos. Las cartas de Pablo debían ser consideradas tan autoritativas como las de los profetas del Antiguo Testamento, pues el apóstol da evidencias claras en sus cartas de que eran documentos inspirados por el Espíritu Santo (ver 1 Cor. 7:10, 12, 40). Algunos estudiosos enfatizan el elemento humano en las Escrituras a expensas del divino. ¿Por qué es ese un camino que conduce a la ruina espiritual?
Martes 3 de noviembre
ASISTENTES LITERARIOS
Lee Jeremías 36:17-18 y Romanos 16:22. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso de asistentes literarios por parte de los escritores bíblicos? Jeremías mismo podría haber puesto por escrito lo que le fue revelado, pero, en lugar de ello, pidió a un escriba de confianza que registrara fielmente sus mensajes proféticos y los compartiera con los líderes de la nación. Él no es el único profeta bíblico que utilizó los servicios de un asistente literario para comunicar sus mensajes de origen divino.
En el Nuevo Testamento, aunque Tercio dice que escribió la epístola a los Romanos (Rom. 16:22), queda claro desde el comienzo del documento que escribió lo que Pablo le indicó. Tercio era el amanuense o secretario del apóstol, un asistente literario que ponía por escrito las palabras de Pablo. Esta práctica no era inusual para el apóstol, ya que concluye sus cartas a los colosenses y los tesalonicenses incluyendo su saludo autógrafo (Col. 4:18; 2 Tes. 3:17) como forma de autenticar todo el documento. Esto sugiere que confiaba en otra persona para que escribiera las cartas por él.
Puesto que esto podía suscitar dudas acerca de si la carta lo representaba correctamente —o, peor aún, sospechas de que no era suya—, Pablo agregaba su propia nota manuscrita al final como evidencia de autenticidad. Muchos comentaristas atribuyen la variación en el estilo literario en las cartas de Pablo al uso que hizo de asistentes. Se supone lo mismo respecto de las dos cartas de Pedro: «Aunque es un hecho que el estilo del lenguaje de 2 Pedro es diferente del de la primera epístola, puede explicarse razonablemente, pues es probable que Pedro —un palestino de poca cultura, cuya lengua materna era el arameo— sin duda recurrió a la ayuda de un secretario para la redacción de una epístola que fue escrita en griego.
Si Pablo, que manejaba la lengua griega con soltura, evidentemente usó secretarios, es aún más lógico suponer que Pedro hubiera buscado la ayuda de secretarios y que estos hubieran influido mucho en la redacción de sus cartas en griego» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1996], t. 7, p. 612). Esto sugiere que, aunque fiel a los pensamientos y a la intención de los mensajeros de Dios en materia de significado, el vocabulario y la construcción de las frases podrían reflejar las diferentes habilidades literarias de los ayudantes que empleaban. Los pensamientos de los mensajeros de Dios son el objeto de la inspiración divina, pero no necesariamente las palabras específicas utilizadas para expresar esos pensamientos inspirados.
Miércoles 4 de noviembre
FUENTES LITERARIAS
«Además de ser sabio, el Predicador enseñó sabiduría al pueblo. Consideró, y compuso muchos proverbios. Procuró hallar las palabras adecuadas, y lo que escribió fue recto y verdadero» (Ecl. 12:9-10). Este pasaje puede interpretarse en el sentido de que Salomón no fue el autor de todos los proverbios que registró. Bajo la inspiración de Dios, «consideró» muchos dichos y trató de encontrar «palabras adecuadas». De hecho, la descripción tan citada de la mujer virtuosa en Proverbios 31 es atribuida a la madre de un rey llamado Lemuel y no a Salomón (Prov. 31:1). La evidencia apunta también a la influencia de la literatura egipcia en los Proverbios.
Del mismo modo, los historiadores inspirados del Antiguo Testamento reconocen que consultaron archivos y otros registros para narrar fielmente la historia del pueblo de Dios. Lee 1 Reyes 11:41; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso que los escritores inspirados hacían a veces de fuentes no bíblicas? Esdras y Nehemías son otros ejemplos de escritores bíblicos que se basaron en registros históricos para documentar sus relatos. El primero incluye copias de cartas y decretos reales relacionados con Jerusalén y Persia (ver Esd. 4-7), mientras que Nehemías menciona los registros genealógicos que encontró e incorporó a su narración (ver Neh. 7:5-72).
Este hecho se observa también en el Nuevo Testamento. «Por lo que sucedió con Lucas, se deduce claramente que la Inspiración funciona en armonía con la operación natural de las facultades mentales sin prescindir de ellas. Aquí vemos a un autor inspirado, guiado por el Espíritu Santo, para examinar en forma diligente los registros ya escritos y los orales que había sobre la vida de Cristo; y luego, impulsado a organizar la información recopilada en una narración» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1995], t. 5, p. 654) Judas parece estar citando 1 Enoc 1:9, una obra judía intertestamentaria no canónica.
Pablo también citó a filósofos griegos sin identificarlos (ver Hech. 17:28; Tito 1:12). Aunque los escritores bíblicos a menudo se guiaban por revelaciones directas recibidas mediante visiones y sueños, esto no excluía que el Espíritu Santo también los guiara para seleccionar material de otras fuentes. ¿Por qué es importante tener esto presente?
Jueves 5 de noviembre
EL MENSAJE DIVINO Y LAS IMPERFECCIONES HUMANAS
¿Qué dice Pablo sobre el tesoro de Dios en 2 Corintios 4:7? Pablo dice que el tesoro de Dios ha sido confiado a «vasos de barro» (seres humanos), para que el poder de Dios se manifieste en contraste con nuestras debilidades. Las Escrituras revelan que, así como los mensajeros de Dios no fueron preservados sobrenaturalmente de los fracasos personales (Moisés, Elías, David, Jonás y Pedro, por ejemplo), sus escritos tampoco estuvieron exentos de las imperfecciones propias del entendimiento y la comunicación humanos. «La unión de lo divino y lo humano que se manifestó en Cristo existe también en la Biblia.
Las verdades reveladas son todas inspiradas divinamente; pero están expresadas en las palabras de los hombres y se adaptan a las necesidades humanas» (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 698). La humanidad de los mensajeros de Dios no es suprimida a causa de su llamado divino a comunicar los tesoros de la verdad, como escribió el apóstol Pablo en 2 Corintios 4:7. Tampoco parece que el Espíritu Santo considerara oportuno impedir que sus mensajeros hicieran declaraciones y escribieran palabras que hoy nos resultan difíciles de armonizar o explicar. Los versículos que representan esas dificultades son tan pocos que solo una mente muy estrecha tropezaría a causa de ellos.
Como cristianos que creemos en la Biblia, debemos rendirnos a la Palabra de Dios en la medida en que la entendemos y confiamos en el Señor, y a pesar de lo que aún no comprendemos. Algunas discrepancias pueden atribuirse a errores sin importancia cometidos por copistas posteriores, o a fuentes divergentes en las que se basaron los autores inspirados. Al considerar los pasajes problemáticos, debemos preguntarnos si comprendemos plenamente el significado de las palabras del escritor y si un estudio más profundo podría resolver la dificultad. Incluso si no somos capaces de resolver todos los aparentes errores o discrepancias, encontramos que son irrelevantes para la esencia del mensaje presentado.
Podemos confiar en que las verdades divinas de las Escrituras han sido reveladas y comunicadas fidedignamente a pesar de las imperfecciones de los mensajeros de Dios. ¿Por qué eligió Dios utilizar a seres humanos falibles en lugar de ángeles sin pecado como sus mensajeros?
Viernes 6 de noviembre
LOS ESCRITOS DE ELENA DE WHITE
La experiencia y los escritos de Elena de White son muy similares a los de los mensajeros bíblicos de Dios cuya obra hemos estudiado esta semana. Ella también recibió la comisión divina de poner por escrito lo que se le había revelado. Elena de White escribió en 1909: «Debido al accidente que casi me costó la vida, mi salud era débil y no podía escribir. […] Pero el ángel del Señor se me presentó una noche y me dijo: “Debes escribir lo que te comunico”. Le respondí: “No puedo escribir”. Él repitió la orden: “Escribe lo que te digo”. Decidí intentarlo, tomé con qué escribir, comencé a hacerlo y descubrí que podía registrar las palabras con facilidad» («Let Us Publish Salvation», The General Conference Bulletin, 31 de mayo de 1909, p. 225).
Al igual que los escritores bíblicos inspirados, Elena de White empleó asistentes literarios. Sus secretarios hacían el trabajo propio de los editores: ayudar a los autores a expresar sus ideas con claridad sin insertar ideas propias. No eran personas que escribían en lugar de ella ni coautores. Su trabajo dependía del material que la propia Elena de White producía, ya fuera de manera manuscrita u oral. En sus escritos, Elena de White también citaba y adaptaba material de otras fuentes literarias para presentar de manera más adecuada sus mensajes.
El hecho de que recomendara a sus lectores algunos de los libros que ella misma utilizó en tal sentido es evidencia de que no pretendía engañar a su público ni atribuirse la autoría de esos materiales citados o adaptados, sino que lo hacía porque encontraba en esas fuentes expresiones adecuadas para transmitir las verdades que deseaba comunicar. ¿Qué decir de las discrepancias o inexactitudes? «Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla», ella escribió. «Solo Dios es infalible» (Mensajes selectos, t. 1, p. 44). Sus escritos contienen algunas afirmaciones difíciles de entender o de armonizar con otras.
La humanidad de Elena de White no fue suprimida por su llamado divino. Como todos nosotros, ella también creció y maduró, como puede apreciarse en sus escritos. Como ya se ha dicho, Elena de White corrigió a quienes creían erróneamente que cada palabra que escribía provenía directamente del cielo. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro.
Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 3, pp. 66-67). Para conocer más acerca de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 3, pp. 102-145; William C. White, cartas en Apéndice C de Mensajes selectos, t. 3, pp. 528-544.
