Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lección 9:
Para el 30 de mayo de 2026
EL PECADO, EL EVANGELIO Y LA LEY
Sábado 23 de mayo
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Jueces 14; Marcos 9: 42–48; Romanos 3: 20; Mateo 5: 17, 18; Romanos 3: 28; Mateo 7: 24–29.
PARA MEMORIZAR: «Jamás olvidaré tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado. Tuyo soy; sálvame porque he buscado tus mandamientos» (Sal. 119: 93, 94).
El pecado es, sin duda, el mayor obstáculo para una relación estrecha con Dios. El pecado no solo nos separa de Dios (Isa. 59: 2), sino también nos engaña, nos hiere, nos consume y finalmente nos destruye. Nuestra lucha contra el pecado y el orgullo es la batalla más grande que jamás enfrentaremos, y tiene implicaciones tremendas y eternas. Algunos consideran el pecado como una parte normal de la vida.
Al fin y al cabo, es propio de la naturaleza humana dejarse llevar por el placer. Pero ¿restamos importancia al pecado porque la sociedad se ha acomodado a él? Muchos evitan llamar al pecado por su nombre por temor a incomodar a otros, pero cuanto más cómodos nos sintamos con el pecado, más lejos estaremos de una relación saludable con Dios. Ciertamente todos pecamos, y nuestros pensamientos, motivaciones, acciones y palabras hieren a otros, a nosotros mismos y a Dios.
El pecado destruye nuestra relación con él, pero Dios se nos ha revelado por medio de su Ley para señalar el pecado existente en nuestra vida. Esta semana analizaremos la finalidad de la Ley de Dios y la solución divina para restaurar nuestra relación con él cuando pecamos.
Domingo 24 de mayo
DISTRACCIONES Y TENTACIONES
Lee acerca de las tentaciones de Sansón en Jueces 14 y 16: 1, 4, 16 y 17. Aunque fue llamado por Dios para cumplir una misión específica, Sansón servía al Señor mientras cedía a la tentación. ¿Qué nos enseña el desenlace de su vida al respecto? El Gran Conflicto es real y todos estamos implicados en él. La batalla cósmica que comenzó en el Cielo se está librando ahora en la vida de cada ser humano. Satanás sabe que debe emplear todos sus recursos para evitar que tengamos una relación cercana con Dios en la actualidad, justo antes de que Jesús regrese.
Tal vez hayas estado distraído con algo que quizá no sea malo en sí mismo, pero que demanda el tiempo y la energía necesarios para mantener viva tu relación con Dios. Tal vez sea el trabajo, las redes sociales, las compras, los deportes o la comida. El exceso o un desbalance en cualquiera de esas áreas pueden dejar poco tiempo para Dios y los demás. El Enemigo conoce cada una de nuestras debilidades y el tipo de cosas que nos distraen de pasar tiempo con Dios. Buscar a Dios debería ser nuestra prioridad (Mat. 6: 33) antes de sumergirnos deprisa en nuestras actividades cotidianas y en todo lo que se nos pueda presentar. Jesús comprende nuestra condición, pero reprende nuestra apatía (Apoc. 3: 14–22). Aunque es Dios, también era un ser humano que se sentía cansado como nosotros (Juan 4: 6).
Conocía las presiones de la vida al igual que nosotros, pero escapó de ellas para dialogar a solas con su Padre (Mat. 14: 23; Mar. 1: 35; Luc. 5: 16; 6: 12). Sabía que pasar tiempo a solas con él era lo mejor que podía hacer para recuperar fuerzas a fin de luchar contra las tentaciones. También es lo mejor y más seguro para nosotros. Sansón cayó porque se creía fuerte. Dependía de su propia fuerza para vencer las tentaciones. Cada uno de nosotros se enfrenta a diario a batallas con el pecado cuando el Enemigo de las almas intenta debilitar y destruir nuestra relación con Dios. El tentador conoce nuestras debilidades y se enfoca en ellas para entorpecer nuestra relación con Dios y hacernos sentir culpables e indignos, lo cual tiende a alejarnos de Dios. El Diablo trabaja para distorsionar nuestro pensamiento, nuestras intenciones y nuestras acciones a fin de conquistar alguna parte de nuestra vida. Pero recuerda que nuestra fe nos ayudará a permanecer firmes, y que ella es el resultado de prestar atención a la Palabra de Dios. ¿Con qué estás luchando? ¿Cómo puede la Palabra de Dios ayudarte?.
Lunes 25 de mayo
DESAFÍOS EN MI RELACIÓN CON DIOS
La Biblia contiene numerosos mensajes acerca de nuestra relación con Dios y de los obstáculos que nos impiden crecer en Cristo. Considera las siguientes declaraciones de Pablo y de Jesús: «Así, el que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Cor. 10: 12). Como en el caso de Sansón, la autosuficiencia te hará caer. «No toques trompeta ante ti, como hacen los hipócritas [...] para ser honrados por los hombres» (Mat. 6: 2). Deja de decir a todo el mundo cuán bueno eres. Sé humilde como Jesús. «Pero yo les digo: “El que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti”» (Mat. 5: 28, 29).
Haz lo que sea necesario para erradicar la lujuria de tu corazón, pues esta es un obstáculo para tu relación con Dios. «No juzguen, para que no sean juzgados. Porque con el juicio con que juzgan, serán juzgados» (Mat. 7: 1, 2). Deja de criticar y de juzgar a los demás. Dios es el Juez. No pretendas ocupar su lugar (1 Cor. 4: 5). «Pero yo les digo: “Amen a sus enemigos, bendigan a los que los maldicen, hagan bien a los que los aborrecen, y oren por los que los maltratan y persiguen”» (Mat. 5: 44). No odies a tus enemigos. Cuando albergas sentimientos negativos contra quienes te tratan mal, esto erige instantáneamente una barrera que obstaculiza tu relación con Dios. En lugar de eso, ora por tus enemigos, y verás cómo cambia tu relación con Dios y con los demás. «Pero yo les digo: “Cualquiera que se enoje con su hermano será culpado del juicio”» (Mat. 5: 22).
Tal vez creas que es correcto enojarte con quienes te rodean. ¿Cómo está afectando tu enojo tu relación con Dios y con los demás? Estas son solo algunas cosas que nos hacen tropezar. Jesús nos dijo qué debemos hacer metafóricamente si nuestras manos, pies y ojos son instrumentos del pecado. ¿Qué nos aconsejó? Lee Marcos 9: 42 al 48. Amputarse una mano o un pie o extirparse un ojo a causa del pecado es sin duda una metáfora extrema. El hecho de que Jesús la usara muestra cuán grave era, en su opinión, el pecado y su impacto en nuestra vida. ¿Cuán grave lo consideras tú?
Martes 26 de mayo
LA LEY
¿Cómo definirías y describirías el pecado para que lo entendiera un no cristiano? ¿Cómo describe la Biblia el pecado? Lee Romanos 3: 20 y 1 Juan 3: 4. El pecado es la transgresión de la Ley de Dios (1 Juan 3: 4) y, al mismo tiempo, está profundamente arraigado en nuestra naturaleza caída (Sal. 51: 5; Jer. 17: 9). La Ley pone de manifiesto el pecado al actuar como si fuera un par de anteojos que nos permite ver claramente lo que nos rodea, o como un espejo para percibir cómo somos en realidad. Ella aporta claridad y convicción a nuestra vida y a nuestro carácter, además de hablarnos del carácter de Dios y de lo que es importante para él.
Los Diez Mandamientos (Éxo. 20: 3-17) fueron escritos por Dios mismo. Jesús se hizo eco de su importancia al decir: «El primer mandamiento de todos es [...] “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y toda tu fuerza”. Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos» (Mar. 12: 30, 31). Y añadió: «De estos dos mandamientos penden toda la ley y los profetas» (Mat. 22: 40). Las palabras que Dios dirigió a los israelitas en el monte Sinaí y a nosotros hoy (Heb. 1: 1, 2) nos dicen que la Ley tiene que ver con las relaciones. Dios proveyó la Ley como una salvaguardia para proteger nuestra relación con él y con los demás. Sin embargo, Satanás ha distorsionado la belleza de la Ley divina para que sea vista por algunos como una carga.
El legalismo, carente de amor y opuesto a la libertad, es a menudo asociado con la Ley, a pesar de que la Biblia dice: «En esto consiste el amor de Dios: en que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos» (1 Juan 5: 3). 1. En una escala del 1 al 5, ¿qué valor tiene para ti la Palabra viva y la Ley como parte de ella? 2. Cuando pienso en la Ley de Dios, ¿creo que me limita o que me fortalece? ¿Cómo puedo entender mejor la Ley si la considero una limitación? 3. ¿Qué sucedería si colocáramos la Ley de Dios, cuya esencia es el amor a él y a los demás, en el centro de nuestra vida, de nuestra familia y de nuestra iglesia? ¿Qué cambio causaría en tu vida y en tus relaciones?
Miércoles 27 de mayo
LA LEY Y EL EVANGELIO
Jesús mismo explicó de manera muy poderosa y sucinta cuál era su relación con la Ley. ¿Qué dijo Jesús en Mateo 5: 17 y 18 acerca de la Ley? Así como los límites que los padres señalan a sus hijos revelan lo que valoran, la Ley de Dios nos habla de su carácter y de lo que es importante para él. Dios nos dio su Ley para proteger nuestra relación con él y con los demás, pues sabe que ella orienta cada aspecto de nuestra vida a medida que crecemos en él. ¿Quién no ha sufrido las terribles consecuencias del pecado, la transgresión de la Ley? El amor a Jesús está en el centro mismo de la Ley. Él dijo: «Si me aman, guardarán mis mandamientos» (Juan 14: 15). Cuando amamos genuinamente a Jesús, nos sentimos naturalmente inclinados a obedecer su Ley.
Cuando comprendemos claramente su Ley, nos sentimos motivados a amar a Jesús. Y, lo que es aún más importante, mantener siempre ante nuestros ojos la Cruz y la muerte sustitutoria de Cristo en nuestro favor es la mejor manera de fomentar nuestro amor a Dios. La Ley debe ir de la mano del evangelio, pues, aunque creemos en la vigencia de aquella y en la importancia de obedecerla, en lo que respecta a nuestra posición ante Dios, la Ley solo puede señalar el pecado. Ella no puede perdonar, justificar ni expiar. Por el contrario, ella señala por qué necesitamos ser perdonados y justificados, por qué necesitamos expiación.
Esta es la razón por la que el evangelio es imprescindible para comprender la Ley, y por qué la muerte de Cristo en nuestro favor nos es imputada por la fe y no por nuestro cumplimiento de la Ley. Lee Romanos 3: 28; 4: 13 al 16; Gálatas 2: 16; 3: 13 y Filipenses 3: 9. ¿Qué nos enseñan estos versículos que puede ayudarnos a los creyentes obedientes a la Ley a no caer en el legalismo?
Jueves 28 de mayo
SABER Y HACER
En el Sermón del Monte, Jesús habla mucho de nuestra relación con él y con los demás. Dice algo muy conmovedor hacia el final de su mensaje: «No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos» (Mat. 7: 21). Jesús dice allí que algunos sabrán acerca de él sin conocerlo realmente. El conocimiento es ciertamente importante. La Biblia dice que el pueblo de Dios podría perecer por falta de conocimiento acerca de Dios y por haberse negado a recibir ese conocimiento (Ose. 4: 1, 6, 10). Nunca debemos restar importancia a la perenne verdad bíblica.
Sin embargo, de nada sirve ese conocimiento si no nos transforma ni profundiza nuestro compromiso y nuestra experiencia personal con Dios. «Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado» (Juan 17: 3). Jesús afirmó que el requisito para entrar en el Cielo es hacer la voluntad de Dios y, en última instancia, conocer a Dios, pues no podemos hacer su voluntad sin conocerlo. Este es el factor definitorio y una expectativa muy razonable. Si tu hijo dice que te ama y suele hacer lo que le pides, su conducta revela la profundidad de su amor y su respeto hacia ti. De la misma manera, si amamos a Dios, querremos hacer su voluntad pues sabemos por experiencia que es lo mejor. Nuestra obediencia como evidencia y fruto de nuestro amor muestra la verdadera naturaleza de nuestra relación con él. Jesús concluyó el Sermón del Monte con un conmovedor desafío final para sus oyentes. ¿Cuál fue? Lee Mateo 7: 24 al 29. Cuando prestamos realmente atención a los mensajes de Jesús, no podemos evitar sentirnos interpelados.
Entonces, para que ello ocurra, nuestros oídos deben estar abiertos y nuestros corazones receptivos para que la propuesta divina de que vivamos en estrecha relación con Dios pueda grabarse en nuestro corazón y nuestra vida sea edificada sobre la Roca, en armonía con el plan perfecto de Dios para nosotros. Este modelo de relación íntima no es un secreto, ya que se encuentra revelado en la Biblia y es ofrecido por Dios a cada persona. Es nuestro privilegio aceptarlo por fe, reclamar la perfecta justicia de Cristo y reflejar luego esa justicia en nuestra vida.
Viernes 29 de mayo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
No debería sorprendernos que el tema de la Ley sea a menudo tan tergiversado y malinterpretado, ya que el gran desafío de Satanás contra Dios giró precisamente en torno a la Ley divina. En la época de Jesús, algunos pensaban que él había venido a suprimir la Ley, pero eso no podía estar más lejos de la verdad.
Con su obediencia perfecta a la Ley (Mat. 5: 17, 18), Jesús iluminó el hermoso carácter divino y nos mostró cómo es Dios. «Solamente podía esperar que realizaría el propósito divino si conservaba en su corazón reverencia por la santa palabra de Dios. Fue el aprecio por la ley de Dios lo que dio a Israel fuerza durante el reinado de David y los primeros años del de Salomón; fue por la fe en la palabra viviente como se hicieron reformas en los tiempos de Elías y de Josías. Y a esas mismas Escrituras de verdad, la herencia más preciosa de Israel, apelaba Jeremías en sus esfuerzos de reforma» (Elena G. de White, Profetas y reyes, p. 312).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cómo ve el pecado la cultura popular? ¿Cómo debe responder nuestra iglesia?
2. ¿Has visto alguna vez de primera mano cómo el pecado destruye las relaciones con Dios y con los demás?
3. ¿Ha resultado fácil o difícil para ti obedecer la Ley de Dios? ¿Qué factores han contribuido a ello?
4. ¿En qué confiarás cuando todos tus pecados sean llevados ante el santo y perfecto Dios en ocasión del Juicio: en tu cumplimiento de la Ley o en la perfecta justicia de Jesús como tu Sustituto y Representante? 5. Lee Proverbios 24: 3, 13 y 14. ¿Cómo puede afectar el conocimiento (o la falta de él) la relación de alguien con Dios?
RESUMEN: Nuestra vida está infectada por el pecado, que nos separa de Dios. Sin embargo, Dios nos invita a conocerlo y amarlo con toda nuestra mente, corazón y fuerzas. Si lo hacemos, naturalmente amaremos más a Dios y a los demás. Ese amor está plasmado en la Ley de Dios, que fue dada para proteger y preservar nuestra relación con él y con quienes nos rodean. La Ley de Dios es un hermoso reflejo de su carácter. Cuando entendemos su Ley, nuestra relación con él se desarrolla.
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

La esencia de la vida y del testimonio cristianos
Las cartas del apóstol Pablo a los corintios contienen un mensaje profundamente vigente para la iglesia de hoy. En medio de una sociedad marcada por la división, la inmoralidad y la idolatría, Pablo presenta una verdad inmutable: Jesucristo y su sacrificio en la cruz son el fundamento de la vida cristiana y la respuesta a los desafíos espirituales de cada generación.
En este estudio exploraremos cómo el evangelio transforma el carácter, fortalece la unidad de la iglesia, inspira el amor, promueve el uso correcto de los dones espirituales y nos prepara para la pronta venida de Cristo. A través de 1 y 2 Corintios descubriremos principios prácticos para vivir una fe auténtica, crecer en la gracia y mantenernos fieles al mensaje de la cruz en un mundo lleno de desafíos.
Lección 6: Para el 8 de agosto de 2026
DONES ESPIRITUALES
Sábado 1.° de agosto
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 12; Efesios 4: 11-13; 1 Corintios 13; 1 Pedro 4: 8-11; 1 Corintios 14: 27; Amós 3: 7.
PARA MEMORIZAR: «Sigan el amor, y procuren los dones espirituales, pero sobre todo que pro feticen» (1 Cor. 14: 1).
Al igual que el cuerpo humano, la iglesia es una, pero tiene muchos miem bros, cada uno con diferentes roles, funciones y dones. Empleados con amor, estos dones espirituales promueven un sentido de unidad que refleja el carácter del Dios trino. Esta semana examinaremos 1 Corintios 12-14 y su enseñanza acerca de los dones espirituales. Esta sección forma parte de una unidad un poco más am plia, en la que Pablo aborda el comportamiento cristiano esperado en el ámbito religioso (1 Cor. 11-14).
La principal preocupación de Pablo tiene que ver con el problema de las reuniones desordenadas. Su respuesta a este problema es que la iglesia es un todo cuyas partes tienen diferentes funciones que contribuyen a «la edificación del cuerpo de Cristo» (Efe. 4: 12). En resumen, Dios dio a la iglesia dones espirituales para promover la unidad a través de la diversidad. Sin duda, Pablo sigue teniendo en mente el problema de las facciones abor dado en los cuatro primeros capítulos de 1 Corintios, donde la respuesta a la falta de acuerdo entre los miembros de la iglesia es la unidad en Cristo. Ahora, desarrolla esa idea presentando su comprensión del papel de los dones espi rituales. Según Pablo, la unidad en Cristo y en el Espíritu es el único medio de evitar las divisiones.
Domingo 2 de agosto
DIVERSIDAD DE DONES
Pablo introduce un nuevo tema en 1 Corintios 12: 1 con la fórmula «acerca de». Los eruditos discuten si se refiere a los «dones espirituales» o a las «per sonas espirituales», ya que la expresión griega tōn pneumatikōn permite ambas interpretaciones. La traducción «dones espirituales» es preferible a la luz de 1 Corintios 12: 4, donde Pablo se refiere claramente a ellos. En 1 Corintios 12: 2-3, el apóstol señala que el primer don del Espíritu es la confesión audaz de que Jesús es el Señor.
En los tiempos del Nuevo Testamento, llamar Señor a Jesús equivalía a decir que el César no lo era (Hech. 17: 7; ver también Juan 19: 12, 15). Esto era considerado un acto de sedición contra el poder imperial y, por lo tanto, se lo castigaba con la muerte. Jesús y Pablo enfatizaron que la fe en Dios, incluso ante la persecución y la amenaza de muerte, es un don del Espíritu. En realidad, la fe es el más básico de los dones. No es, pues, de extrañar que ella ocupe el primer lugar en la lista de 1 Corintios 13: 13.
El hecho de que la fe es un don espiritual queda claro en 1 Corintios 12: 9. Sin embargo, hay muchos otros dones. El hecho de que el Espíritu Santo distribuya los diferentes tipos de dones «a cada uno en particular como él quiere» (1 Cor. 12: 11) demuestra que todos ellos son necesarios. Lee 1 Corintios 12: 1-6. ¿Cuál es el énfasis de este pasaje? La repetición de la palabra «diversos» en los versículos 4 y 5 enfatiza la multiplicidad de dones. Lo que Pablo denomina «dones espirituales» en 1 Co rintios 12: 1 es desarrollado en los versículos 4-6 desde tres ángulos diferentes, a saber: «dones» (jarisma); «servicios», o «ministerios» (diakonia); y «activi dades» (energēma).
Aunque estas palabras tienen significados diferentes, es importante no establecer una distinción demasiado marcada entre ellas en vista del paralelismo existente en el pasaje. También es necesario tener en cuenta que los dones espirituales tienen el propósito de promover la unidad basada en el carácter trino de Dios (ver también Efe. 4: 8-11). El Espíritu concede dones a los creyentes, mientras que Dios da a estos la capacidad de servir a Cristo en la comunidad de creyentes merced a esos dones (1 Cor. 12: 5-6). Cada cristiano recibe dones en particular (1 Cor. 12: 11), pero todos ellos deben beneficiar a la comunidad de creyentes como conjunto. Nota nuevamente el énfasis de Pablo en la unidad. ¿Por qué es tan impor tante para la iglesia?
Lunes 3 de agosto
UNIDAD EN LA DIVERSIDAD
El lenguaje de la unidad introducido en 1 Corintios 12: 4-6 («el Espíritu es el mismo», «el Señor es el mismo» y «Dios es el mismo») es desarrollado en el resto de 1 Corintios 12. Esto resulta evidente por el uso que hace Pablo de ex presiones como «el mismo Espíritu» (1 Cor. 12: 11), «el cuerpo es uno» (1 Cor. 12: 12), «un solo cuerpo» (1 Cor. 12: 12-13, 20), «un Espíritu» y «un mismo Espíritu» (1 Cor. 12: 13), «los miembros se preocupen los unos por los otros» (1 Cor. 12: 25).
Junto con el concepto de unidad, Pablo destaca la diversidad de miembros en el cuerpo de Cristo a través de expresiones como «muchos miembros» (1 Cor. 12: 12, 20), «fuimos todos bautizados» (1 Cor. 12: 13), «el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos» (1 Cor. 12: 14), «todo el cuerpo» (1 Cor. 12: 17), «cada miembro en el cuerpo» (1 Cor. 12: 18), «miembros del cuerpo» (1 Cor. 12: 22-23), «todos los miembros» (1 Cor. 12: 26). Este énfasis tanto en la unidad como en la diversidad indica que los dones espirituales tienen como objetivo promover la unidad a través de la diversidad.
Esta unidad en medio de la diversidad debe reflejar el carácter de Dios. El Padre es una persona, el Hijo es otra persona y el Espíritu Santo es otra. Los tres conservan su individualidad mientras trabajan juntos para edificar a la iglesia y darle poder para cumplir la misión (1 Cor. 12: 4-6; Efe. 4: 11-13). Lee 1 Corintios 12: 12–31. ¿Por qué la analogía de un cuerpo con muchas partes es apropiada para representar a la iglesia y a sus miembros? Una idea central en 1 Corintios 12 es que, aunque los miembros del cuerpo son individualmente muy diferentes entre sí (1 Cor. 12: 15-20), todos dependen unos de otros (1 Cor. 12: 21-26). Los pies dependen de los ojos para ver por dónde deben caminar; a su vez, los ojos no pueden tocar nada; solo las manos pueden hacerlo.
Además, la idea de que algunos miembros son más débiles (1 Cor. 12: 22) o menos honrosos (1 Cor. 12: 23) que otros es solo una impresión, ya que todos son necesarios (1 Cor. 12: 22). Desgraciadamente, existía entre los corintios la tendencia a valorar algunos dones y descuidar otros. Para evitar que cometieran este error, Pablo dirigió la atención de ellos al amor, el cual es «un camino aún más excelente» (1 Cor. 12: 31). En otras palabras, cualquier don resulta agradable para Dios si es empleado con sabiduría y amor. Lee las listas de dones en 1 Corintios 12: 8-10, 28, Romanos 12: 6-8 y Efesios 4: 11. ¿Cuál es tu don? ¿Cómo puedes utilizarlo para edificar el cuerpo de Cristo?
Martes 4 de agosto
«UN CAMINO MÁS EXCELENTE»
«El amor no es un don entre muchos; es el medio a través del cual todos los dones alcanzan su propósito final» (Carl P. Cosaert, «1 Corintios», Comentario bíblico Andrews [Doral, FL: IADPA, 2024], t. 2, p. 543). Lee 1 Corintios 13: 1-7 y 1 Pedro 4: 8-11. ¿Cuál es el papel del amor en lo que respecta a los dones espirituales? El capítulo 13 de 1 Corintios enseña que los dones espirituales solo pueden ser usados adecuadamente mediante el amor. Pablo inicia este capítulo aludiendo a los dones mencionados en el capítulo previo para enfatizar que carecen de valor si no están motivados por el amor.
Por lo tanto, el conocimiento (1 Cor. 12: 8) y la fe (1 Cor. 12: 9), incluso una fe «que trasladara los montes» (1 Cor. 13: 2), no son nada sin amor (1 Cor. 13: 2). Sin amor, la capacidad de hablar en lenguas (1 Cor. 12: 10, 28, 30) se reduce simplemente a «un metal que resuena o un platillo que hace ruido» (1 Cor. 13: 1, NVI). Del mismo modo, incluso el importante don de la profecía no es nada sin amor (1 Cor. 13: 2). En 1 Corintios 13: 4-7, Pablo se enfoca en definir el amor genuino diciendo en qué consiste; es decir, qué hace y qué no hace. Los verbos que eligió para caracterizar el amor indican que este no es tanto algo que sentimos como algo que practicamos.
En tal sentido, él dice que el amor (1) es paciente (NVI); (2) bon dadoso (NVI); (3) se regocija con la verdad (NVI); (4) todo lo sufre o disculpa (NVI); (5) todo lo cree; (6) todo lo espera; (7) todo lo soporta.
Por el contrario, el amor (1) no siente envidia; (2) no es jactancioso; (3) no es presumido ni or gulloso (NVI); (4) no se comporta con rudeza (NVI); (5) no busca lo suyo (no es egoísta, NVI); (6) no se irrita fácilmente; (7) no guarda rencor; (8) no se deleita en la maldad o injusticia (NVI).
Este total de 15 verbos proporciona una guía sólida para el comportamiento adecuado en la práctica de los dones. Cabe destacar que esta discusión acerca de la verdadera naturaleza del amor se encuentra precisamente entre 1 Corintios 12 y 14, donde Pablo aborda el conflicto relacionado con los dones espirituales.
De hecho, el amor es la clave para el uso sabio de ellos y es colocado junto a la fe y la esperanza, «pero el mayor es el amor» (1 Cor. 13: 13). ¿Por qué el amor es tan importante respecto de la fe? ¿Qué mejor manera de experimentar la realidad del amor de Dios que reflejarlo, por su gracia y mediante la oración, en nuestra relación con los demás?
Miércoles 5 de agosto
EL DON DE LENGUAS
¿Qué podemos decir del don de lenguas? En consonancia con la manifesta ción del don en otras partes de la Biblia (Mar. 16: 17; Hech. 2: 1-13; 10: 44-48; 19: 6), el don de lenguas en 1 Corintios es probablemente la capacidad otorgada por el Espíritu para hablar en idiomas diferentes del propio. Pablo incluye el don de lenguas en la lista de 1 Corintios 12: 8-10 (ver también 1 Cor. 12: 28, 30; 13: 1, 8) y también se refiere a él repetidamente en 1 Corintios 14.
De hecho, la palabra griega glōssa («lengua», o «idioma») aparece más de veinte veces en 1 Corintios 12-14, quince de ellas en el capítulo 14. Además de estas, la palabra griega heteroglōssos («otra lengua») también aparece en 1 Corintios 14: 21. Este gran número de referencias al don de lenguas sugiere que el asunto era de especial interés para Pablo. El mal uso y el abuso de este don por parte de la iglesia de Corinto causaron desorden y confusión en el culto público (1 Cor. 14: 23, 27, 33, 40). Lee 1 Corintios 14: 5, 13, 26-27 y 1 Corintios 12: 10 y 30. ¿Qué instrucción particular dio Pablo con respecto al don de lenguas? La razón por la que el don de hablar en lenguas debe ir acompañado del don de interpretarlas es que ellas deben resultar comprensibles (1 Cor. 14: 9); de lo contrario, no hay beneficio alguno en ese don (1 Cor. 14: 6).
Esto explica por qué Pablo puso tanto énfasis en la interpretación y la comprensión. Obviamente, no está criticando el don de lenguas en sí, sino (como veremos mañana) la importancia excesiva que los corintios le atribuían, lo que llevaba a descuidar el don de profecía. En este punto, es importante señalar que, aunque Pablo deseaba que todos los corintios pudieran hablar lenguas extranjeras (1 Cor. 14: 5), no esperaba que eso sucediera (1 Cor. 12: 10).
Por lo tanto, la idea de que «todos deben hablar en lenguas antes de reclamar el bautismo en el Espíritu Santo es una perversión de la enseñanza de Pablo en 1 Corintios 12 y 14» (George E. Rice, «Dones espiri tuales», Tratado de teología adventista del séptimo día [Florida: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2009], p. 697). ¿Hay personas en tu iglesia que hablan otros idiomas? ¿Cómo pueden usar esta habilidad para alcanzar a otras personas para Cristo? ¿Cómo puede este hecho ayudarnos a comprender la verdadera naturaleza de las lenguas a las que se refiere Pablo?
Jueves 6 de agosto
EL DON DE PROFECÍA
El don de profecía ocupa un lugar destacado en la discusión de Pablo acerca de los dones espirituales. Curiosamente, este don suele ser mencionado antes que el de lenguas (1 Cor. 12: 10, 28; 13: 8), el cual aparece primero en algunas ocasiones solo para enfatizar su importancia relativa en comparación con el de profecía (1 Cor. 14: 4-6, 22). Lee Efesios 4: 11-13 y 1 Corintios 14: 3-4. ¿Qué dicen estos pasajes acerca del propósito de los dones espirituales en general y del don de profecía en particular? El don de profecía tiene como objetivo edificar, exhortar y consolar (1 Cor. 14: 3; comparar con Hech. 15: 32).
Esto sugiere que la profecía no se refiere tanto a pre decir el futuro como a la manera apropiada de vivir en el presente. El verbo griego profēteuō puede significar «decir algo por adelantado» o «decir algo en nombre de otra persona». El primer sentido se observa en Hechos 2: 29-31 (comparar con Amós 3: 7), donde la idea de que David es un profeta se explica como la acción de «ver de antemano», o prever. El segundo sentido se advierte en Hechos 15: 32, donde Judas y Silas son identificados como profetas. Sin embargo, su «profecía» consistía en consolar y confirmar «a los hermanos con abundancia de palabra». Efesios 4: 11-13 señala que los dones espirituales no cesarían en la era apos tólica, sino que estarían presentes hasta el fin (Hech. 2: 39). Sin embargo, si alguien afirma ser profeta, debe ser evaluado según las Escrituras.
En términos generales, deben cumplirse cuatro reglas. Primero, las profecías o predicciones anunciadas por la persona deben cumplirse (Deut. 18: 22; Jer. 28: 8-9). Segundo, el mensaje debe concordar o estar en armonía con el de los profetas anteriores (Deut. 13: 1-3; Isa. 8: 20). Tercero, la vida o conducta de la persona debe demos trar un compromiso con Cristo (1 Juan 4: 1-3). Cuarto, Jesús dijo que los falsos profetas serían reconocidos por sus frutos (Mat. 7: 15-20). Esto también se aplica a los verdaderos profetas.
El libro de Apocalipsis indica que el don de profecía es una característica distintiva de la iglesia remanente (Apoc. 12: 17; 19: 10). Como adventistas del séptimo día, creemos que este don fue otorgado a Elena G. de White y que se pone de manifiesto en sus escritos. ¿Cuáles son las razones que tenemos para creer en el don profético de Elena G. de White? ¿Qué preguntas quedan acerca de su papel y autoridad?
Viernes 7 de agosto
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee, de Roswell F. Cottrell, «Introducción», en Primeros escritos (pp. 175-183), de Elena G. de White. «Que los hombres salgan a trabajar confiando en el Señor, y él irá con ellos convenciendo y convirtiendo almas. Un obrero puede ser un buen orador, otro un buen escritor, otro puede tener el don de la oración sincera y ferviente, otro el don del canto. Otro puede tener un poder especial para explicar la Palabra de Dios con claridad. Cada don se convertirá en un poder para Dios porque él coopera con el obrero. Dios da a uno la palabra de sabiduría, a otro conocimiento, a otro fe.
Pero todos deben trabajar bajo la misma autoridad. La diversidad de dones conduce a una diversidad de operaciones, “pero Dios, que efectúa todas las cosas en todos, es el mismo” (1 Cor. 12: 6). »Que nadie menosprecie los dones supuestamente menores. Que todos se pongan a trabajar. Que nadie cruce los brazos con incredulidad porque piensa que no puede hacer obras poderosas. Dejen de mirarse a sí mismos. Miren a su Líder. Con mansedumbre, sinceridad y amor, hagan lo que puedan» (Elena G. de White, «Depending on Christ», Review and Herald, 12 de abril de 1906, p. 8). «Todos necesitamos la ayuda que podemos recibir de otros. Dios obrará en otras mentes además de las nuestras.
Los diversos dones entregados a diferentes individuos deben combinarse para “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Efe. 4: 12). [...] »Siempre habrá obstáculos delante de nosotros, pero hemos de seguir a nuestro Líder y enfrentar nuestras dificultades en forma unida, tomados de la mano» (Elena G. de White, Alza tus ojos, p. 139).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Reflexiona acerca del don de profecía. ¿Por qué es más importante que el de lenguas si estas no son interpretadas? Si es necesario, lee nuevamente 1 Corintios 14 para recordar los argumentos de Pablo.
2. Habla en la clase acerca de la vida y el ministerio de Elena G. de White y de por qué nuestra iglesia cree que ella fue realmente una manifestación genuina del don de profecía. ¿Qué grandes bendiciones recibe la iglesia gracias a este don? ¿Cuáles son los desafíos para utilizar mejor este don?
3. Piensa en varias personas que te aman. ¿Cómo sabes que su amor para contigo es verdadero? ¿Qué te dice esto acerca de por qué Pablo habló tan to del amor en su discusión sobre los dones espirituales?
4. Por muy importante que sea el amor, ¿por qué no debe ser el único cri terio para juzgar si alguien dice la verdad y es digno de ser escuchado?
