Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Lee para el estudio de esta semana
Salmo 46; Jeremías 4: 23-26; Salmo 47: 1-4; 1 Tesalonicenses 4: 13-17; Salmo 75; Apocalipsis 14: 6-12.
Para memorizar
«Dios, alábente los pueblos, todos los pueblos te alaben. Alégrense y gócense las naciones, porque juzgarás a los pueblos con equidad, y guiarás a las naciones en la tierra» (Sal. 67: 3, 4).
Al pensar en los acontecimientos finales, tendemos a centrarnos en las bestias y los poderes descritos en Apocalipsis, que tienen sin duda un papel importante. De lo contrario, Dios no los habría incluido en la Biblia para que entendiéramos qué representan (ver Apoc. 1: 3). Sin embargo, la profecía también trata temas clave relacionados con el pecado, el sufrimiento, el juicio, la lucha entre el bien y el mal, la justicia, la injusticia, la persecución y mucho más.
Los Salmos también tratan estos temas con gran profundidad y exploran las emociones humanas: desde el oscuro abatimiento hasta la alegría desbordante. Vemos allí a Israel preparándose para la batalla contra las fuerzas de las tinieblas. Leemos acerca de personas que luchan con la pregunta de por qué Dios no se enfrenta al mal de forma más directa e inmediata, una pregunta que sin duda todos nos hemos hecho alguna vez. Se nos dirige al Santuario en busca de respuestas, y también se apela repetidamente a la condición de Dios como Creador. ¿No son estas cuestiones y preguntas las mismas con las que también nosotros luchamos en nuestro contexto actual? Claro que sí. Por eso seguiremos estudiando y aprendiendo acerca de estas verdades cruciales contenidas en los Salmos.
Salmo 46: 1-3
"Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes con su braveza."
Este pasaje nos recuerda que en medio de las dificultades más extremas, podemos confiar en la presencia y el poder de Dios, quien es nuestro refugio y protección segura.
Salmo 47: 1-4
"Aclamad con júbilo a Dios, toda la tierra; cantad la gloria de su nombre, presentad vuestra ofrenda de alabanza. Decid a Dios: ¡Cuánterrible eres en tus obras! Por la grandeza de tu poder, tus enemigos se someterán a ti. Toda la tierra te adora, y entona alabanzas a tu nombre."
Este salmo invita a toda la creación a alabar a Dios por su soberanía y poder, recordándonos que el reconocimiento de su autoridad es universal y eterno.
Salmo 75: 1-3
"Te alabamos, oh Dios, te alabamos. Porque cerca está tu nombre; contamos tus maravillas. Cuando digo: 'Se alzará la copa, y se llenará de vino el cuerno', y digo también: 'No, no será así para siempre', hasta que se detenga al impío, y la iniquidad sea destruida en el lugar."
Aquí, el salmista expresa confianza en la justicia de Dios y en su control soberano sobre los destinos de la tierra, afirmando que en su tiempo la justicia prevalecerá.
Apocalipsis 14: 6-12
Este pasaje describe la proclamación del evangelio eterno a toda nación, tribu, lengua y pueblo, y presenta las advertencias sobre la justicia de Dios, la caída de Babilonia, y la venida del juicio final. Es un llamado a la fidelidad y a la perseverancia en medio de las persecuciones y las dificultades.
Comentario final:
Este estudio nos invita a reflexionar sobre la presencia constante de Dios en medio de las crisis humanas, tanto en tiempos antiguos como en nuestra realidad actual. Los Salmos nos muestran un Dios que es refugio, justicia y salvación, mientras que los capítulos de Apocalipsis nos alertan sobre los eventos finales y la necesidad de mantener nuestra fe firme. La lucha entre el bien y el mal, el sufrimiento y la justicia, son temas universales que afectan a todos los creyentes. Sin embargo, el mensaje central es que Dios es soberano y que su justicia y misericordia prevalecerán, dándonos esperanza y confianza en medio de cualquier circunstancia. Seguiremos estudiando estos textos para fortalecer nuestra fe y comprender mejor la voluntad de Dios en nuestras vidas y en la historia.
Sunday, May 25
«Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones»
Lee Salmo 46. ¿Qué mensaje de esperanza podemos extraer de esto en medio de la confusión actual y de lo que sabemos que ocurrirá en la tierra en los últimos días a medida que el Gran Conflicto se desarrolla aquí?
El Salmo 46 parece tocar un tema que encontramos en el libro de Hebreos: el de algo mejor. Jesús es mejor que el sumo sacerdote terrenal, su sacrificio es mejor que todos los sacrificios de animales, y el Santuario celestial es mejor que los tipos o prefiguraciones simbólicas que existían en la Tierra.
Sin embargo, este salmo adopta un enfoque diferente. El autor no está simplemente contrastando cosas buenas con otras que son mejores, sino contrastando un mundo en rebelión y las terribles consecuencias resultantes de ello con la promesa de las cosas mejores que Dios está preparando para nosotros.
De hecho, este salmo está lleno de esperanza y de la promesa de que, incluso en medio de la desolación, las pruebas, el sufrimiento y las guerras a las que nos enfrentamos, en última instancia debemos atender el consejo divino: «Estén quietos, y conozcan que Yo Soy Dios» (Sal. 46: 10), y descansar en la seguridad de que un día todo esto terminará y que Dios será exaltado «entre las naciones, enaltecido [...] en la tierra» (Sal. 46: 10).
Nota también lo que está escrito aquí: «Por eso no temeremos, aunque la tierra sea removida, aunque se traspasen los montes al corazón del mar» (Sal. 46: 2).
Es inevitable que vengan a la mente las escenas que tendrán lugar en ocasión de la Segunda Venida: «El cielo se replegó como un pergamino que se enrolla, y todo monte y toda isla fueron removidos de su lugar» (Apoc. 6: 14), y también lo siguiente: «Esperando y apresurándose para la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor» (2 Ped. 3: 12; LBLA). Nuestro mundo actual y sus males característicos no durarán para siempre. Lo que vendrá después supera nuestra capacidad de comprender. Por ahora, sin embargo, solo tenemos que soportar, perseverando en la fe y aferrándonos a la revelación de Dios que tenemos, especialmente la que fue hecha por Jesús en la Cruz.
Por muy mal que vayan las cosas en este mundo (y sabemos que empeorarán), ¿qué esperanza deberías extraer de tu conocimiento de la bondad, el poder y el carácter de Dios (piensa en la Cruz)?
Análisis de las preguntas:
¿Qué mensaje de esperanza podemos extraer de esto en medio de la confusión actual y de lo que sabemos que ocurrirá en la tierra en los últimos días a medida que el Gran Conflicto se desarrolla aquí?
La esperanza principal que se extrae es que, a pesar de las dificultades, Dios está en control y tiene un plan superior. El Salmo 46 nos llama a confiar en Su soberanía, a mantener la calma y a reconocer que Él es Dios. La promesa de que un día las guerras y el sufrimiento terminarán, y que Dios será exaltado en toda la tierra, nos llena de esperanza y confianza en un futuro mejor.
¿Qué esperanza deberías extraer de tu conocimiento de la bondad, el poder y el carácter de Dios (piensa en la Cruz)?
La esperanza que surge de conocer el carácter de Dios, especialmente a través de la Cruz, es que la bondad y el amor de Dios son mayores que cualquier mal o sufrimiento. La Cruz muestra el sacrificio supremo de Jesús por la humanidad, evidenciando que Dios tiene un plan de redención y victoria sobre el pecado y la muerte. Esto nos asegura que, por muy oscuro que parezca el mundo, la bondad y el poder de Dios prevalecerán, y que en Él encontramos consuelo, fortaleza y esperanza eterna.
Lunes, 26 de mayo
Esperanza en medio de la confusión
Gran parte del lenguaje del libro de los Salmos es simbólico, metafórico, pero cuando se trata del que apunta al restablecimiento definitivo de nuestro planeta, hay pocas razones para creer que es meramente figurado. El Salmo 46 nos recuerda que nuestro planeta se verá profundamente afectado por el regreso de Cristo. Pero no se trata apenas de las rocas y los océanos, sino que el gran clímax de la historia de la Tierra significará el colapso de los reinos mundanos, de los miserables sistemas de gobierno humano que han causado tanto sufrimiento durante milenios.
Todos estos poderes, así como el mal y el sufrimiento que han provocado a la humanidad, dejarán por fin de existir. La profecía bíblica revela lo que ocurrirá a este mundo. Por ejemplo, la visión de Daniel 7 muestra un mar tempestuoso del cual surgen naciones. Los vientos de la contienda y la guerra soplan sobre el mar pagano o gentil (la tierra), dando origen a un reino mundano tras otro, ninguno de los cuales puede resolver los problemas que acosan a la humanidad. Los líderes mundanos en los que nos atrevemos a confiar son casi siempre tan pecadores y egoístas como el resto de nosotros.
Ninguno de los reinos mostrados a Daniel resultó ser un hogar seguro para el pueblo de Dios, aun cuando algunos fueron mejores que otros. No obstante, sabemos que nuestra ciudadanía se encuentra en el Reino de Dios (Fil. 3: 20) y que muy por encima del caos de este planeta hay un Trono inamovible (ver Eze. 1: 26). Jesús enseñó que el mundo se sumirá en un desorden cada vez más profundo a medida que nos acerquemos al momento del regreso de Cristo (Mateo 24), pero podemos resistir aferrados a la fe, independientemente de la condición de nuestro planeta, porque sabemos que Dios no ha perdido el control y que cumplirá sus promesas: «Braman las naciones, titubean los reinos; alza él su voz y se derrite la tierra. ¡El Señor Todopoderoso está con nosotros! Nuestro refugio es el Dios de Jacob» (Sal. 46: 6, 7). Las cosas no irán bien a corto plazo, pero sí en última instancia gracias a Jesús.
Nuestro mundo parece caótico y fuera de control. Sin embargo, ¿cómo debería ayudarnos la profecía de Daniel 7, por ejemplo, a ver que, en última instancia, todo saldrá bien si permanecemos fieles? (Aquí se puede añadir que la profecía de Daniel 7 nos muestra que, aunque los reinos humanos puedan parecer poderosos y eternos, en realidad están bajo el control soberano de Dios. Esto nos ayuda a mantener la esperanza y la confianza en que, al final, Cristo establecerá su reino eterno, y que, a pesar del caos presente, la victoria final será para su pueblo, porque Dios cumple sus promesas y nada puede detener su plan de redención.)
Martes, 27 de mayo
Bajo sus pies
Lee Salmo 47: 1 al 4. ¿Qué dice el salmista acerca del lugar que nos espera en el reino de Cristo?
A largo plazo, el futuro es brillante. Hasta entonces, la humanidad ha cedido el dominio del planeta a Lucifer, por eso cuando Satanás apareció en el concilio celestial registrado en el libro de Job se jactó de que esta Tierra le pertenecía. «¿De dónde vienes?», le preguntó Dios. «De rodear la tierra y andar por ella», respondió (Job 1: 7).
Satanás estaba declarándola su propiedad; el hecho de poner el pie en un lugar era en la antigüedad una manera de representar el derecho a la posesión. «Levántate, recorre la tierra a lo largo y a lo ancho, porque a ti te la daré», dijo Dios a Abraham (Gén. 13: 17).
Compara 1 Tesalonicenses 4: 13 al 17 con Zacarías 14: 4 y presta atención a lo que dice este último pasaje acerca de los pies de Cristo. ¿Qué diferencia encuentras entre esos pasajes y qué enseñan acerca de estos dos aspectos diferentes, pero relacionados, de la soberanía final de Cristo sobre este mundo?
"Porque el Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor." (1 Tesalonicenses 4:16-17)
"En aquel día, sus pies se posarán sobre el Monte de los Olivos, que está frente a Jerusalén, al este; y el monte se partirá en medio, formando un gran valle; de modo que uno de sus lados se apartará hacia el norte y el otro hacia el sur." (Zacarías 14:4)
La diferencia clave entre estos pasajes es que 1 Tesalonicenses 4 describe la venida de Cristo en gloria, en la que sus pies tocarán la tierra en un momento final y glorioso, asegurando la resurrección y la redención de su pueblo. En cambio, Zacarías 14 nos muestra el momento en que Cristo baja en su segunda venida, posando sus pies sobre el Monte de los Olivos, que se partirá en dos, creando un paso para que su pueblo pueda entrar en Jerusalén y comenzar su reino milenial.
Estos pasajes enseñan que, en la soberanía final de Cristo, su poder será visible y tangible en la tierra misma. La primera enseña la esperanza de la resurrección y la reunión con Cristo en el aire, mientras que la segunda describe un evento físico y visible en el que Cristo establece su dominio en la tierra. Ambos aspectos son complementarios: uno apunta a la esperanza futura en la vida eterna con Jesús, y el otro a la manifestación de su autoridad en la tierra en su segunda venida.
Elena G. de White escribió lo siguiente acerca de lo que Cristo hará al final del Milenio:
«Cristo baja sobre el Monte de los Olivos, de donde ascendió después de su resurrección, y donde los ángeles repitieron la promesa de su regreso. El profeta dice: “Vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos”. “En aquel día se afirmarán sus pies sobre el Monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén, al oriente. El Monte de los Olivos, se partirá por la mitad [...] formando un valle muy grande”. “Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será único, y único será su nombre” (Zac. 14: 5, 4, 9). La nueva Jerusalén, descendiendo del cielo en su deslumbrante esplendor, se asienta en el lugar purificado y preparado para recibirla, y Cristo, su pueblo y los ángeles, entran en la santa ciudad» (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 644).
Nota la esperanza que se nos ha dado en Jesús. Piensa en lo que significaría la vida si todo terminara para siempre con la muerte. Todo sería inútil, ¿verdad? Pero gracias a la promesa de su regreso, podemos tener la esperanza segura de que un día Cristo volverá a esta tierra y establecerá su reino eterno, en un mundo renovado y libre del pecado. Esa esperanza transforma nuestra perspectiva y nos anima a seguir confiando en Dios, incluso en medio de las dificultades actuales.
Miércoles, 28 de mayo
Vino y sangre
Lee Salmo 75, Mateo 26: 26 al 29 y Apocalipsis 14: 9 al 12. ¿Qué revela el Salmo 75 sobre algunas de las cuestiones que están en juego en el Juicio, y cómo nos ayudan los otros textos a entender estas cuestiones?
Se cree que este salmo fue cantado tras la milagrosa aniquilación del ejército de Senaquerib (2 Crón. 32; 2 Rey. 19), una historia que parece apuntar a la destrucción final de los malvados en Apocalipsis 20. El pueblo de Dios está dentro de la Ciudad Santa con su Rey justo cuando los ejércitos del mal los rodean y son destruidos por Dios mismo.
"Porque en la altura de la tierra, Dios juzga a los impíos; a los orgullosos humilla, pero a los humildes da gracia." (Salmo 75: 7-8)
Una de las cosas que Dios corrige en ocasión del Juicio es la apropiación indebida del poder que ha tenido lugar en nuestro mundo. Los seres humanos caídos ya no viven para los demás ni para la gloria de Dios, sino para sí mismos. Hoy experimentamos en muchos sentidos las consecuencias de haber elegido creer que no hay sentido ni norma moral objetiva en el universo. El filósofo Friedrich Nietzsche insistía en que debemos crear nuestro propio sentido y que debemos pretender que el universo existe para nuestro beneficio. En efecto, cada individuo se comporta hoy como si fuera un dios.
¿Cómo le fue a Nietzsche con esta filosofía? No muy bien. Perdió la razón y se desplomó en una calle de Italia tras intentar impedir que un hombre golpeara a un caballo. Luego pasó los siguientes once años de su vida en un estado semicatatónico antes de su muerte, en 1900.
Independientemente de la gravedad de los problemas existentes, se nos recuerda que los creyentes debemos vivir con esperanza y no imaginar el futuro sobre la base de los acontecimientos actuales. Es fácil desesperarse cuando vemos que los pilares de la civilización son erosionados constantemente por los impíos, o por aquellos cuya visión de Dios no se encuentra en la Biblia. Actualmente vivimos en un período en el que los valores morales –incluso cosas tan básicas como el género humano, la distinción entre el hombre y la mujer– han sido atacados, al menos en algunas partes del mundo. Ciertos tipos de inmoralidad, cosas de las que mucha gente se habría avergonzado de hablar incluso en privado, son ahora alabadas y aplaudidas públicamente. Así de mal están las cosas.
Aunque debemos poner de nuestra parte para intentar mejorar la vida de los demás, ¿por qué siempre es importante recordar que será necesaria la destrucción total de este mundo actual y su recreación sobrenatural para que todo sea restaurado? (Aquí se puede añadir que la Biblia enseña que esta destrucción y recreación están en el plan de Dios para eliminar el pecado y la maldad definitiva, y que la esperanza del creyente está en la promesa de la segunda venida de Jesús, quien establecerá un nuevo cielo y una nueva tierra donde no habrá más dolor ni sufrimiento.)
Jueves, 29 de mayo
Para que se conozca tu salvación
Lee el Salmo 67. ¿De qué manera este himno de alabanza te ayuda a comprender el papel del pueblo de Dios en Apocalipsis 14: 6 al 12?
Ingenieros del Instituto de Tecnología de Massachusetts, EE. UU., han creado un nuevo revestimiento negro que hace casi invisibles los objetos pintados con él. Logrado a partir de nanotubos, es muchas veces más oscuro que cualquier material negro fabricado anteriormente. Este nuevo material puede absorber el 99,99 % de toda la luz visible. Ni siquiera la luz más brillante consigue hacer visibles los objetos cubiertos con este revestimiento.
El Salmo 67 comienza con un llamamiento a Dios para que «haga resplandecer su rostro sobre nosotros. Para que sea conocido en la tierra tu camino» (Sal. 67: 1, 2). Mediante su plan de salvación, Dios ha provisto un camino para que los pecadores sean readmitidos en su presencia sin ser destruidos por su gloria; e incluso ahora, en esta vida, la Cruz de Cristo hace posible que el rostro de Dios brille sobre nosotros.
Pero, hay más. Dios quiere que reflejemos su luz al resto del mundo. Esta fue la tarea encomendada a Israel. El Templo debía ser una casa de oración para todas las naciones: «Yo los llevaré a mi santo monte y los alegraré en mi casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos» (Isa. 56: 7).
"Y toda criatura que en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y en las aguas, la cual sea salida, o que esté en ellas, oírá decir: ¡Alabado sea el que es sentado en el trono, y al Cordero, por los siglos de los siglos!" (Apocalipsis 5:13)
En este salmo, David apela a Dios para que «sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación» (Sal. 67: 2). Desgraciadamente, el pueblo de Dios ha fracasado a menudo en esta tarea. La historia de Israel en el Antiguo Testamento contiene algunos capítulos oscuros, al igual que la historia de la iglesia cristiana en los últimos dos milenios, como si hubiéramos pintado nuestros corazones con una sustancia ultraoscura y nos contentáramos con absorber la luz de Dios sin reflejarla.
A veces consideramos al pueblo remanente de los últimos días como si se tratara de una sala de embarque exclusiva para pasajeros espirituales frecuentes, mientras nos conformamos con que el resto del mundo permanezca en la ruidosa e incómoda sala de embarque común, sin estar preparados para el viaje que les espera. Sin embargo, la iglesia remanente de Apocalipsis 14 no se contenta con permanecer en Sion con Cristo y disfrutar allí de su presencia. Por el contrario, sus integrantes vuelan sobre la faz de la Tierra mientras instan al mundo a unirse a ellos en el monte santo de Dios.
¿Qué obligaciones deberíamos sentir como iglesia y como individuos en cuanto a enseñar a los demás las verdades que tanto amamos? (Aquí se nos recuerda que el pueblo de Dios tiene la responsabilidad de reflejar la luz de Cristo en el mundo, proclamando su salvación y guiando a otros hacia la verdad, en cumplimiento de la misión que Jesús encomendó a su iglesia).
Viernes, 30 de mayo
Para estudiar y meditar
Lee Salmo 133, Hechos 1: 4 al 9 y Apocalipsis 5: 4 al 7.
"Entonces, levantando los ojos al cielo, vio a Jesús partir, y una nube lo ocultó de su vista. Mientras la multitud lo miraba, he aquí que dos hombres vestidos de blanco, que también estaban allí, se acercaron y les dijeron: ‘Varones galileos, ¿por qué están mirando al cielo? Este Jesús, que ha sido recibido arriba de ustedes en el cielo, vendrá otra vez de la misma manera en que lo han visto ir’." (Hechos 1:9-11)
«Durante la era patriarcal, la influencia del Espíritu Santo se había revelado a menudo en forma muy notable, pero nunca en su plenitud. Ahora, en obediencia a la palabra del Salvador, los discípulos ofrecieron sus súplicas por este don, y en el Cielo Cristo añadió su intercesión. Reclamó el don del Espíritu, para poderlo derramar sobre su pueblo» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, p. 31).
Los discípulos recibieron la comisión de dar testimonio de Cristo «hasta lo último de la tierra» (Hech. 1: 8), una obra que anunciaría el regreso de Cristo (Mat. 24: 14). Nosotros debemos continuar lo que ellos empezaron.
"Y a uno de los ancianos le pregunté: '¿Estos vestidos blancos, quiénes son, y de dónde han venido?' Y me dijo: 'Señor mío, tú lo sabes.' Y me dijo: 'Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas en la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y aquel que está sentado en el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.'" (Apocalipsis 7:13-15)
Cuando Cristo nos dijo que lleváramos el evangelio al mundo, no nos dejó solos para que descubriéramos cómo hacerlo. El trabajo es dirigido desde el Santuario del Cielo. Nuestro trabajo está indisolublemente fusionado con Cristo: él nos guía y nos da poder. Esta es su obra, no la nuestra. Por eso se nos pide que sigamos su dirección. Ese era el caso también con Israel: Dios les pidió que siguieran sus instrucciones e hizo luego que ocurriera lo imposible. El Espíritu ya está actuando en los corazones de nuestros prójimos y se nos pide que estemos allí cuando llegue el momento de la decisión, para que podamos invitarlos a unirse al pueblo de Dios cuando esté con el Cordero sobre el monte Sion. No necesitamos inventar nuevos medios y métodos, pues nunca hemos estado a cargo de la obra.
Preguntas para dialogar:
Aún hay muchas personas no alcanzadas, aunque los mensajes de los tres ángeles han llegado a todo el mundo. Dialoguen como clase acerca de cómo puede nuestra iglesia realizar mejor la tarea para la que Cristo nos está usando. ¿Cómo podemos aprender a no desesperarnos por el hecho de que aún hay tanta gente que no ha oído hablar de las verdades cruciales para los últimos días?
(Aquí se nos recuerda que la obra de evangelización no depende solo de nuestros esfuerzos, sino del poder del Espíritu Santo. La oración, la fe y la confianza en que Dios está obrando son clave para mantener la esperanza y continuar la misión con perseverancia.)
Juan es testigo, en Apocalipsis 5, de cómo el rollo sellado es entregado al Cordero porque es digno. Cuando el Cordero abre los sellos del rollo en Apocalipsis 6, vemos claramente predicha la historia de la iglesia cristiana desde la época del Nuevo Testamento hasta el final de los tiempos. ¿Qué lecciones podemos aprender de esta descripción acerca de cómo se propone Dios terminar la obra?
(Podemos aprender que Dios tiene un plan soberano y que, aunque la historia de la iglesia tenga momentos de dificultad y persecución, Él sigue en control y cumplirá su propósito final de redimir a su pueblo.)
¿Qué acontecimientos actuales podrían conducir fácilmente a lo que sabemos que se avecina en Apocalipsis 13 y 14? ¿Qué obstáculos quedan aún por delante?
(Los eventos políticos, sociales y religiosos en el mundo, como la persecución religiosa, el incremento del conflicto global y la apostasía, pueden ser señales de que estamos llegando a los últimos tiempos. Sin embargo, aún quedan obstáculos como la resistencia de las fuerzas del mal y la necesidad de que más personas conozcan a Cristo antes de su regreso.)
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 6:
Para el 7 de noviembre de 2026
LOS ESCRITOS PROFÉTICOS
Sábado 31 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 17:14; Isaías 13:1; Jeremías 36:17‑18; Romanos 16:22; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15; 2 Corintios 4:7.
PARA MEMORIZAR: «Todo lo que antes fue escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, para que por la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» (Rom. 15:4).
¿T e gustaría que te enseñaran una canción compuesta por Dios mismo? En Deuteronomio 32, Moisés puso por escrito la letra de su cántico siguiendo las instrucciones de Dios (Deut. 31:19-22). Normalmente no asociamos los escritos proféticos con canciones, aunque muchos de los salmos son, de hecho, canciones inspiradas, a pesar de que sus letras no hayan sido dictadas por el Señor.
La Biblia describe tres formas principales en que los profetas comunicaban los mensajes de Dios: (1) oralmente; (2) por escrito; y (3) mediante acciones simbólicas o dramatizaciones. Esta semana nos centraremos en los escritos de la Biblia. La Escritura registra la Palabra de Dios tal y como fue expresada por sus mensajeros, incluyendo los sermones y los discursos de los profetas.
Pensemos en la variedad de estilos y géneros literarios de los escritos proféticos: narrativa, historia, poesía, lamentaciones y cartas, por nombrar solo algunos. Hombres y mujeres elegidos plasmaron en lenguaje humano lo que el Espíritu Santo les inspiró para comunicar. Esta semana veremos sus escritos, el uso de secretarios o asistentes literarios y lo que debe tenerse en cuenta al estudiar pasajes difíciles.
Domingo 1.° de noviembre
EL LLAMADO A ESCRIBIR
El primer método que Dios utilizó para transmitir mensajes a la humanidad fue la comunicación oral directa; es decir, voces audibles, sueños o mensajes comunicados verbalmente por ángeles. No fue hasta la época de Moisés cuando las Escrituras registran la primera instrucción divina relativa a estas experiencias, que consistía en escribir en un «libro» lo que Dios había dicho. ¿Cuál es la primera mención de la escritura en la Biblia? Lee Éxodo 17:14. El Antiguo Testamento registra varios ejemplos de la orden dada por Dios a sus mensajeros para que preservaran por escrito sus palabras para su pueblo.
Al igual que a Moisés, se dijo a Jeremías: «Toma un rollo de libro y escribe en él todas las palabras que te hablé contra Israel y Judá, y contra todas las naciones, desde que empecé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy» (Jer. 36:2). También se le dijo por qué debía escribir las profecías: «Quizá la casa de Judá oiga todo el mal que pienso hacerles y se arrepientan de su mal camino, para que yo perdone su maldad y su pecado» (Jer. 36:3).
Las predicciones tenían el propósito de salvar al pueblo, no de satisfacer la curiosidad acerca del futuro. Los mensajeros de Dios escribieron en circunstancias muy diversas. Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia mientras estaba en el desierto. David compuso varios de sus salmos mientras era perseguido por Saúl (ver Sal. 52, 54, 57 y 59). Daniel escribió sus visiones mientras servía en las cortes de Babilonia y Medopersia. A diferencia de ello, Pablo escribió sus cartas a los efesios, filipenses, colosenses y a Filemón mientras estaba en prisión, y Juan puso por escrito el Apocalipsis cuando estuvo exiliado en Patmos.
Es evidente que los mensajeros de Dios impelidos a poner por escrito sus mensajes fueron asistidos por el Espíritu Santo independientemente de sus circunstancias. Es llamativo que todas las enseñanzas de Jesús fueron preservadas por escrito por aquellos a quienes Dios eligió para confiarles tan preciosas verdades. Esto muestra la certeza divina de que los mensajes inspirados por Dios serían fielmente registrados y preservados por sus mensajeros. ¿Cómo responderías a quien dijera que no podemos confiar en la Biblia porque no contamos con los manuscritos originales? ¿Por qué es ese un argumento débil?
Lunes 2 de noviembre
GÉNEROS Y ESTILOS LITERARIOS
La Biblia consta de diversos géneros y estilos literarios utilizados por los mensajeros inspirados por Dios. Algunos se asemejan a un diario (ver Núm. 33:1-49). A su vez, los libros de Daniel, Zacarías y Juan contienen ejemplos de escritura apocalíptica, caracterizada por su simbolismo, sus temas cósmicos y sus descripciones de seres celestiales además de otros rasgos distintivos. Lee Isaías 13:1. ¿Cómo se refiere la Biblia aquí al mensaje de Isaías? Las visiones recibidas por los profetas son a veces denominadas «oráculos»; es decir, comunicaciones o revelaciones de Dios (algunas versiones traducen la palabra hebrea original con la que comienza Isaías 13:1 como «carga»).
Las traducciones más recientes de la Biblia muestran que muchas visiones fueron escritas en forma poética, a menudo utilizando un recurso conocido como paralelismo, en el cual las líneas posteriores se repiten o, a veces, contrastan con las líneas anteriores. Por ejemplo: «En ese día el hombre mirará a su Creador, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel» (Isa. 17:7). «Creador» y «Santo» están en paralelo. De ese modo, una imagen literaria o identificación aporta información adicional acerca de otra. Los profetas también utilizaban recursos literarios como las metáforas (símbolos) y las hipérboles (exageraciones).
Para comprender y aplicar mejor sus mensajes, es importante reconocer el tipo de escritura que utilizaron. Otro estilo literario que se encuentra con frecuencia en las Escrituras es el «juicio del pacto». Por ejemplo, en Jeremías 2:4-9, el profeta presenta la denuncia legal de Dios contra su pueblo por haber transgredido las estipulaciones del pacto y no cumplir sus obligaciones. Utilizando imágenes de un tribunal, el autor retrata a Dios como el fiscal que expone los fundamentos de su acusación. Las Escrituras también contienen escritos proféticos, historia, canciones y parábolas. Dios ordenó a Jeremías que compusiera un libro con todos sus mensajes (Jer. 36:2), mientras que gran parte de los escritos del Nuevo Testamento consisten en cartas dirigidas a individuos o comunidades cristianas.
La Biblia no hace distinción alguna en materia de autoridad entre diferentes estilos. Las cartas de Pablo debían ser consideradas tan autoritativas como las de los profetas del Antiguo Testamento, pues el apóstol da evidencias claras en sus cartas de que eran documentos inspirados por el Espíritu Santo (ver 1 Cor. 7:10, 12, 40). Algunos estudiosos enfatizan el elemento humano en las Escrituras a expensas del divino. ¿Por qué es ese un camino que conduce a la ruina espiritual?
Martes 3 de noviembre
ASISTENTES LITERARIOS
Lee Jeremías 36:17-18 y Romanos 16:22. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso de asistentes literarios por parte de los escritores bíblicos? Jeremías mismo podría haber puesto por escrito lo que le fue revelado, pero, en lugar de ello, pidió a un escriba de confianza que registrara fielmente sus mensajes proféticos y los compartiera con los líderes de la nación. Él no es el único profeta bíblico que utilizó los servicios de un asistente literario para comunicar sus mensajes de origen divino.
En el Nuevo Testamento, aunque Tercio dice que escribió la epístola a los Romanos (Rom. 16:22), queda claro desde el comienzo del documento que escribió lo que Pablo le indicó. Tercio era el amanuense o secretario del apóstol, un asistente literario que ponía por escrito las palabras de Pablo. Esta práctica no era inusual para el apóstol, ya que concluye sus cartas a los colosenses y los tesalonicenses incluyendo su saludo autógrafo (Col. 4:18; 2 Tes. 3:17) como forma de autenticar todo el documento. Esto sugiere que confiaba en otra persona para que escribiera las cartas por él.
Puesto que esto podía suscitar dudas acerca de si la carta lo representaba correctamente —o, peor aún, sospechas de que no era suya—, Pablo agregaba su propia nota manuscrita al final como evidencia de autenticidad. Muchos comentaristas atribuyen la variación en el estilo literario en las cartas de Pablo al uso que hizo de asistentes. Se supone lo mismo respecto de las dos cartas de Pedro: «Aunque es un hecho que el estilo del lenguaje de 2 Pedro es diferente del de la primera epístola, puede explicarse razonablemente, pues es probable que Pedro —un palestino de poca cultura, cuya lengua materna era el arameo— sin duda recurrió a la ayuda de un secretario para la redacción de una epístola que fue escrita en griego.
Si Pablo, que manejaba la lengua griega con soltura, evidentemente usó secretarios, es aún más lógico suponer que Pedro hubiera buscado la ayuda de secretarios y que estos hubieran influido mucho en la redacción de sus cartas en griego» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1996], t. 7, p. 612). Esto sugiere que, aunque fiel a los pensamientos y a la intención de los mensajeros de Dios en materia de significado, el vocabulario y la construcción de las frases podrían reflejar las diferentes habilidades literarias de los ayudantes que empleaban. Los pensamientos de los mensajeros de Dios son el objeto de la inspiración divina, pero no necesariamente las palabras específicas utilizadas para expresar esos pensamientos inspirados.
Miércoles 4 de noviembre
FUENTES LITERARIAS
«Además de ser sabio, el Predicador enseñó sabiduría al pueblo. Consideró, y compuso muchos proverbios. Procuró hallar las palabras adecuadas, y lo que escribió fue recto y verdadero» (Ecl. 12:9-10). Este pasaje puede interpretarse en el sentido de que Salomón no fue el autor de todos los proverbios que registró. Bajo la inspiración de Dios, «consideró» muchos dichos y trató de encontrar «palabras adecuadas». De hecho, la descripción tan citada de la mujer virtuosa en Proverbios 31 es atribuida a la madre de un rey llamado Lemuel y no a Salomón (Prov. 31:1). La evidencia apunta también a la influencia de la literatura egipcia en los Proverbios.
Del mismo modo, los historiadores inspirados del Antiguo Testamento reconocen que consultaron archivos y otros registros para narrar fielmente la historia del pueblo de Dios. Lee 1 Reyes 11:41; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso que los escritores inspirados hacían a veces de fuentes no bíblicas? Esdras y Nehemías son otros ejemplos de escritores bíblicos que se basaron en registros históricos para documentar sus relatos. El primero incluye copias de cartas y decretos reales relacionados con Jerusalén y Persia (ver Esd. 4-7), mientras que Nehemías menciona los registros genealógicos que encontró e incorporó a su narración (ver Neh. 7:5-72).
Este hecho se observa también en el Nuevo Testamento. «Por lo que sucedió con Lucas, se deduce claramente que la Inspiración funciona en armonía con la operación natural de las facultades mentales sin prescindir de ellas. Aquí vemos a un autor inspirado, guiado por el Espíritu Santo, para examinar en forma diligente los registros ya escritos y los orales que había sobre la vida de Cristo; y luego, impulsado a organizar la información recopilada en una narración» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1995], t. 5, p. 654) Judas parece estar citando 1 Enoc 1:9, una obra judía intertestamentaria no canónica.
Pablo también citó a filósofos griegos sin identificarlos (ver Hech. 17:28; Tito 1:12). Aunque los escritores bíblicos a menudo se guiaban por revelaciones directas recibidas mediante visiones y sueños, esto no excluía que el Espíritu Santo también los guiara para seleccionar material de otras fuentes. ¿Por qué es importante tener esto presente?
Jueves 5 de noviembre
EL MENSAJE DIVINO Y LAS IMPERFECCIONES HUMANAS
¿Qué dice Pablo sobre el tesoro de Dios en 2 Corintios 4:7? Pablo dice que el tesoro de Dios ha sido confiado a «vasos de barro» (seres humanos), para que el poder de Dios se manifieste en contraste con nuestras debilidades. Las Escrituras revelan que, así como los mensajeros de Dios no fueron preservados sobrenaturalmente de los fracasos personales (Moisés, Elías, David, Jonás y Pedro, por ejemplo), sus escritos tampoco estuvieron exentos de las imperfecciones propias del entendimiento y la comunicación humanos. «La unión de lo divino y lo humano que se manifestó en Cristo existe también en la Biblia.
Las verdades reveladas son todas inspiradas divinamente; pero están expresadas en las palabras de los hombres y se adaptan a las necesidades humanas» (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 698). La humanidad de los mensajeros de Dios no es suprimida a causa de su llamado divino a comunicar los tesoros de la verdad, como escribió el apóstol Pablo en 2 Corintios 4:7. Tampoco parece que el Espíritu Santo considerara oportuno impedir que sus mensajeros hicieran declaraciones y escribieran palabras que hoy nos resultan difíciles de armonizar o explicar. Los versículos que representan esas dificultades son tan pocos que solo una mente muy estrecha tropezaría a causa de ellos.
Como cristianos que creemos en la Biblia, debemos rendirnos a la Palabra de Dios en la medida en que la entendemos y confiamos en el Señor, y a pesar de lo que aún no comprendemos. Algunas discrepancias pueden atribuirse a errores sin importancia cometidos por copistas posteriores, o a fuentes divergentes en las que se basaron los autores inspirados. Al considerar los pasajes problemáticos, debemos preguntarnos si comprendemos plenamente el significado de las palabras del escritor y si un estudio más profundo podría resolver la dificultad. Incluso si no somos capaces de resolver todos los aparentes errores o discrepancias, encontramos que son irrelevantes para la esencia del mensaje presentado.
Podemos confiar en que las verdades divinas de las Escrituras han sido reveladas y comunicadas fidedignamente a pesar de las imperfecciones de los mensajeros de Dios. ¿Por qué eligió Dios utilizar a seres humanos falibles en lugar de ángeles sin pecado como sus mensajeros?
Viernes 6 de noviembre
LOS ESCRITOS DE ELENA DE WHITE
La experiencia y los escritos de Elena de White son muy similares a los de los mensajeros bíblicos de Dios cuya obra hemos estudiado esta semana. Ella también recibió la comisión divina de poner por escrito lo que se le había revelado. Elena de White escribió en 1909: «Debido al accidente que casi me costó la vida, mi salud era débil y no podía escribir. […] Pero el ángel del Señor se me presentó una noche y me dijo: “Debes escribir lo que te comunico”. Le respondí: “No puedo escribir”. Él repitió la orden: “Escribe lo que te digo”. Decidí intentarlo, tomé con qué escribir, comencé a hacerlo y descubrí que podía registrar las palabras con facilidad» («Let Us Publish Salvation», The General Conference Bulletin, 31 de mayo de 1909, p. 225).
Al igual que los escritores bíblicos inspirados, Elena de White empleó asistentes literarios. Sus secretarios hacían el trabajo propio de los editores: ayudar a los autores a expresar sus ideas con claridad sin insertar ideas propias. No eran personas que escribían en lugar de ella ni coautores. Su trabajo dependía del material que la propia Elena de White producía, ya fuera de manera manuscrita u oral. En sus escritos, Elena de White también citaba y adaptaba material de otras fuentes literarias para presentar de manera más adecuada sus mensajes.
El hecho de que recomendara a sus lectores algunos de los libros que ella misma utilizó en tal sentido es evidencia de que no pretendía engañar a su público ni atribuirse la autoría de esos materiales citados o adaptados, sino que lo hacía porque encontraba en esas fuentes expresiones adecuadas para transmitir las verdades que deseaba comunicar. ¿Qué decir de las discrepancias o inexactitudes? «Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla», ella escribió. «Solo Dios es infalible» (Mensajes selectos, t. 1, p. 44). Sus escritos contienen algunas afirmaciones difíciles de entender o de armonizar con otras.
La humanidad de Elena de White no fue suprimida por su llamado divino. Como todos nosotros, ella también creció y maduró, como puede apreciarse en sus escritos. Como ya se ha dicho, Elena de White corrigió a quienes creían erróneamente que cada palabra que escribía provenía directamente del cielo. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro.
Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 3, pp. 66-67). Para conocer más acerca de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 3, pp. 102-145; William C. White, cartas en Apéndice C de Mensajes selectos, t. 3, pp. 528-544.
