Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Sábado 31 de Mayo
Lee para el estudio de esta semana
Apocalipsis 6:12-17; Mateo 24:36-44; Génesis 6:1-8; 2 Pedro 2:4-11; Génesis 18:17-32; Daniel 7:9, 10.
Para memorizar
«Estas cosas les sucedieron por ejemplo, y fueron escritas para advertirnos a nosotros, a los que han llegado al fin del tiempo. Así, el que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Cor. 10:11, 12).
La Biblia abunda en relatos acerca del pueblo de Dios que apuntan a acontecimientos futuros y contienen claves para entender la «verdad presente». De hecho, algunos de esos relatos prefiguran acontecimientos de los últimos días con sorprendente detalle y proveen una base más amplia para entender con claridad las profecías de Daniel y Apocalipsis.
Sin anular la libertad de conciencia de cada persona, Dios puede guiar perfectamente los acontecimientos que ocurrirán en los últimos días para que sucedan tal como él se los reveló a los profetas. La relación entre los eventos finales y algunas importantes historias bíblicas es obvia, pues el Nuevo Testamento se refiere a ellas al describir los eventos de los últimos días. Tal es el caso de la destrucción de Sodoma y Gomorra, el Diluvio, etc. Otros relatos bíblicos requieren ser estudiados cuidadosamente para extraer de ellos las verdades que nos han sido reveladas en la Palabra de Dios.
Durante las próximas dos semanas examinaremos una serie de relatos clave que abordan la Segunda Venida, el Juicio Investigador, la crisis final y otros temas. Como resultado de ese estudio, veremos que Cristo está en el centro de todo y debe ser el objetivo final de todo empeño por comprender las profecías.
Sitios bíblicos para el estudio de esta semana (con citas ampliadas)
Apocalipsis 6:12-17
Descripción del cielo en crisis y la llegada del fin, cuando las estrellas caen y la tierra tiembla. Nos muestra la severidad del juicio y la ansiedad de la humanidad ante la venida de Cristo.
Mateo 24:36-44
Jesús habla de la incertidumbre del día y la hora del fin, comparándolo con los días de Noé y Lot, y exhorta a estar vigilantes.
Génesis 6:1-8
La historia de la corrupción en la antigüedad y el juicio divino por el pecado, prefigurando el fin de los tiempos y la necesidad de la misericordia de Dios.
2 Pedro 2:4-11
La descripción de Dios castigando a los ángeles rebeldes y al mundo en el tiempo de Noé, como ejemplos de su justicia y paciencia, y advertencias para los creyentes.
Génesis 18:17-32
La intercesión de Abraham por Sodoma y Gomorra, reflejando la misericordia de Dios y su justicia, y la importancia de la oración en tiempos de crisis.
Daniel 7:9-10
La visión del Trono de Díos, donde los juicios son establecidos y la historia final de los santos se decide, mostrando la autoridad de Dios en los últimos días.
Domingo 1 de Junio
La ira del cordero
Lee Apocalipsis 6: 12 al 17. Considera los detalles de la respuesta de estas personas ante el desarrollo repentino de los acontecimientos finales. ¿Qué notas en su respuesta?
Es interesante notar que los perdidos no exclaman: «¿Qué es esto?» o «¿quién está detrás de esto?». Parecen entender lo que ocurre. Se refieren a Jesús como «el Cordero», lo que requiere conocer algo acerca de la historia de Cristo como Redentor. También parecen ser conscientes de que «ha llegado el gran día de su ira» y que se encuentran en una situación desesperada: «¿Quién podrá quedar en pie?»
Antes del fin, el evangelio es llevado a todas las naciones (Mat. 24: 14) y los mensajes de los tres ángeles son comunicados a todo el mundo. Sin embargo, habrá personas que serán sorprendidas, no por falta de información, sino por su negativa a creer y obedecer. Esta será la razón por la que se perderán.
Lee Mateo 24: 36 al 44. ¿Qué lecciones Jesús nos invita a aprender de la historia de Noé?
Jesús señala la historia del Diluvio para advertirnos que su segunda venida será una sorpresa para muchos. Al igual que la Segunda Venida, el Diluvio no sorprendió al mundo por falta de información. Noé predicó durante 120 años a un mundo que se negaba a creer. Se les dijo lo que iba a suceder. Simplemente, no quisieron creer.
A su vez, muchas personas aseguran que el largo tiempo transcurrido implica que las profecías no son dignas de crédito. Pedro cita en tal sentido la historia del Diluvio cuando dice que, «ante todo, sepan que en los últimos días vendrán burladores, quienes, sarcásticos, andarán según sus bajos deseos y dirán: “¿Dónde está la promesa de su venida? Desde que los padres durmieron, todas las cosas permanecen como desde el principio de la creación”» (2 Ped. 3: 3, 4). Este sentimiento irá en aumento a medida que pase el tiempo.
En el caso de quienes mueran antes del regreso de Cristo, la Segunda Venida (o la tercera, si mueren sin aceptar a Jesús como su Salvador) ocurrirá apenas un instante después de haber cerrado sus ojos. Por otra parte, la vida transcurre muy velozmente. ¿Cómo pueden ayudarnos esas realidades a afrontar la «demora»?
Respuesta desarrollada:
1. Considera los detalles de la respuesta de estas personas ante el desarrollo repentino de los acontecimientos finales. ¿Qué notas en su respuesta?
En Apocalipsis 6:12-17, las personas que presencian los eventos finales reaccionan con un conocimiento claro de lo que está ocurriendo. No muestran sorpresa ni incredulidad ante el desarrollo de los eventos, sino que reconocen que están en medio de la ira de Dios, refiriéndose a Jesús como «el Cordero». Este detalle indica que conocen la identidad de Jesús y el significado de su juicio, ya que la referencia a «el Cordero» requiere cierto conocimiento previo sobre la misión redentora de Cristo. Además, al decir «ha llegado el gran día de su ira», comprenden la gravedad del momento y la naturaleza de los juicios divinos. La pregunta «¿Quién podrá quedar en pie?» refleja la desesperación y la conciencia de que la situación es irreversible y de que la humanidad enfrenta un juicio inminente. Notamos que su respuesta no es de sorpresa, sino de reconocimiento de la realidad, lo que muestra que están conscientes de los eventos y su gravedad.
2. ¿Qué lecciones Jesús nos invita a aprender de la historia de Noé?
En Mateo 24:36-44, Jesús usa la historia de Noé para enseñarnos que la segunda venida de Cristo será una sorpresa para muchos, similar al diluvio. La clave aquí es que, aunque la gente tenía información y advertencias, no creyó ni se preparó para lo que venía. Noé predicó durante 120 años, advirtiendo del diluvio, pero la gente se negó a escuchar y a prepararse, viviendo sus vidas como si nada fuera a cambiar. La lección que Jesús nos invita a aprender es que no debemos confiar en que la demora en su regreso significa que no sucederá pronto o que las profecías no se cumplirán. La historia del diluvio muestra que la incredulidad y la indiferencia pueden ser peligrosas, y que debemos estar siempre preparados, porque la segunda venida de Jesús será repentina y puede sorprender a quienes no estén vigilantes. Además, Pedro advierte que en los últimos días surgirán burladores que minimizarán la promesa de la segunda venida, pero esas profecías son seguras y se cumplirán en el tiempo señalado por Dios.
3. ¿Cómo pueden ayudarnos esas realidades a afrontar la «demora»?
Las realidades mencionadas —que la vida puede terminar en un instante y que la demora en la segunda venida no significa que no ocurrirá— nos llaman a vivir en constante preparación y vigilancia. La brevedad de la vida y la certeza de que todos enfrentaremos a Dios en algún momento nos motivan a aprovechar cada día para estar en paz con Él, obedecer sus mandamientos y compartir su mensaje. La espera puede ser difícil, pero entender que la vida transcurre rápidamente y que la segunda venida será inminente nos ayuda a mantenernos firmes en la fe y a no caer en la desesperanza o en la incredulidad. La esperanza en las promesas de Dios y en su tiempo perfecto nos da paz y nos anima a vivir de manera consciente, sabiendo que en el momento adecuado, Cristo volverá en gloria. Además, nos recuerda que debemos estar listos en todo momento, porque el tiempo de Dios no siempre coincide con nuestro reloj.
Lunes, Junio 02
La evangelización de Noé
Pedro nos recuerda que muchos no estarán preparados para el regreso de Cristo porque «intencionalmente ignoran» (2 Ped. 3: 5) lo que ocurrió en ocasión del Diluvio. En la actualidad, aunque un asombroso número de culturas, desde los antiguos griegos hasta los mayas, registran la historia de un diluvio global y devastador, la narración bíblica acerca del Diluvio es una de las más ridiculizadas. Como se predijo, el mundo está poniendo a un lado el relato bíblico del Diluvio como si se tratara de un mito, sin importar cuán clara y explícitamente se lo describe en el Antiguo Testamento y cuántas veces se hace referencia a él en el Nuevo Testamento.
Jesús dijo, en Mateo 24: 37 al 39, que la situación mundial se parecería a la de «los días de Noé». Compara este pasaje con Génesis 6: 1 al 8. ¿Cuáles fueron las condiciones morales que condujeron al Diluvio? ¿Qué paralelismos existen entre la época de Noé y la nuestra?
Un estudio cuidadoso de la Escritura revela otra lección importante para el pueblo remanente de Dios de los últimos días. Hebreos 11: 7 dice que Noé «con santa reverencia construyó el arca para salvar a su familia. Por su fe condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe».
Imagina lo que significó para Noé predicar durante más de un siglo y que solo su familia entrara en el arca. Si él hubiera sido un evangelista moderno, nos sentiríamos tentados a pensar que fracasó.
Afortunadamente, muchos lugares del mundo son en este momento muy receptivos a los mensajes de los tres ángeles. Como resultado, muchos están conociendo al Señor. Todavía no hemos llegado al punto en que no haya resultados, aunque se nos ha dicho que se acerca el momento en que «habrá terminado el tiempo de gracia, y será cerrada la puerta de la misericordia. Así que las palabras: “Las que estaban preparadas entraron con él a la boda, y se cerró la puerta”, nos conducen a través del ministerio final del
Respuesta:
Las condiciones morales que condujeron al Diluvio incluyeron corrupción generalizada, violencia, inmoralidad, y una actitud de rechazo a Dios y a sus leyes. La humanidad se había sumido en pecado y rechazo a la justicia divina, viviendo solo para sus deseos mundanos.
Paralelismos con nuestra época incluyen la creciente inmoralidad, corrupción, violencia, rechazo a Dios y su palabra, y una actitud de indiferencia ante la advertencia divina. La humanidad de hoy también está ignorando las señales y la historia, poniendo a un lado la realidad del juicio y la necesidad de arrepentimiento.
Martes, Junio 03
La historia de Sodoma y Gomorra
Hay otra historia clave del Antiguo Testamento a la que Pedro hace referencia al describir los acontecimientos de los últimos días: la destrucción de Sodoma y Gomorra. Las ciudades de la llanura se han hecho legendarias por su maldad y se convirtieron en el primer ejemplo de poblaciones destruidas por el fuego del Cielo.
Lee 2 Pedro 2: 4 al 11, Judas 5 al 8 y Ezequiel 16: 46 al 50, y pon atención a todos los detalles. ¿Cuáles fueron las condiciones morales que desembocaron en la destrucción de estas ciudades y qué paralelismos existen con la condición actual del mundo?
La advertencia dada a través del relato de Sodoma y Gomorra a quienes viven en la Tierra en estos últimos días es clara: finalmente, los malvados también serán destruidos por el fuego, como se describe con tanta claridad en Apocalipsis 20. El pecado es notablemente engañoso, en el sentido de que nos impide percibir la condición de nuestro propio corazón y hace que nuestras transgresiones nos parezcan aceptables, a diferencia de las de los demás. En el mismo capítulo donde Dios habla de cuánto ha amado a su pueblo, también le advierte que, aunque este no cometió los mismos pecados que Sodoma, se ha vuelto más perverso que ella (Eze. 16: 47).
Israel había estado «fornicando» (ver Eze. 16: 41); es decir, cometiendo adulterio espiritual. Imagina la sorpresa del pueblo de Dios cuando sus integrantes escucharon que eran más malvados que gente famosa por su maldad.
Esto no es una novedad acerca del antiguo Israel ni de la humanidad. En Romanos 1: 18 al 32, Pablo presenta una larga lista de faltas humanas que podría haberse escrito sobre la base de las noticias actuales. La descripción que hace Pablo del pecado de los gentiles, o paganos, no pretendía que los judíos se sintieran superiores, sino que el pueblo de Dios comprendiera por fin la gravedad de sus propios pecados. Natán hizo lo mismo cuando habló con David: le contó la historia de un hombre rico que robó el único cordero que tenía un hombre pobre. Esta historia «encendió el furor de David» (2 Sam. 12: 5) pues la injusticia descrita era obvia. Aun así, fue necesaria la declaración de Natán: «¡Tú eres ese hombre!» (2 Sam. 12: 7) para que David se viera reflejado en la historia.
Es importante recordar que la Biblia no se dirige principalmente al mundo exterior, sino al propio pueblo de Dios. La descripción de los atroces pecados de otros en Apocalipsis 13 o 17 es una advertencia de que nosotros también podemos caer en la misma trampa.
Respuesta:
Las condiciones morales que desembocaron en la destrucción de Sodoma y Gomorra fueron un profundo pecado de corrupción, inmoralidad sexual, orgullo, violencia y falta de misericordia, como se describe en 2 Pedro 2:4-11, Judas 5-8 y Ezequiel 16:46-50. Estas ciudades se caracterizaban por la arrogancia, la injusticia y la perversidad extrema.
Paralelismos con la condición actual del mundo incluyen la creciente aceptación de la inmoralidad, la corrupción, la violencia y la indiferencia hacia la justicia y la misericordia, lo cual refleja una tendencia hacia el alejamiento de los valores morales de Dios y una posible repetición de los patrones de Sodoma y Gomorra en la historia humana.
Miércoles, Junio 04
El juez de toda la tierra
La Biblia registra una curiosa historia que tiene lugar en las llanuras de Mamre justo antes de la destrucción de Sodoma. En ese relato, Dios se aparece a Abraham acompañado por dos ángeles. Cuando el patriarca los ve, invita a los visitantes celestiales a una comida, y en ese momento Dios promete que Abraham y Sara tendrán un hijo del cual descendería el Mesías. Jesús, en efecto, procedía del linaje de Abraham (comparar con Gál. 3: 16). A continuación, el relato pasa repentinamente al asunto de las ciudades malvadas de la llanura.
Lee Génesis 18: 17 al 32. ¿Qué enseñan estos versículos acerca del carácter de Dios y de cómo piensa hacer frente al mal existente en nuestro planeta?
Dios no nos debe una explicación, pero decide no ocultar sus motivos y sus planes a la humanidad. En tal sentido, el profeta Amós dice: «Nada hace Dios, el Señor, sin revelar su secreto a sus siervos los profetas» (Amós 3: 7).
Antes de destruir Sodoma y Gomorra, Dios informa a Abraham lo que está a punto de suceder, aquello de lo que este será pronto testigo.
Dios se queda con Abraham mientras los dos ángeles se dirigen a la ciudad malvada para llamar a los que harán caso de su advertencia. Lo mismo puede decirse de los ángeles proféticos que exhortan en los últimos días a quienes son parte del pueblo de Dios a salir de Babilonia (Apoc. 14: 6-12; 18: 1-4). Mientras se proclama la última advertencia, Dios discute con Abraham lo que está a punto de suceder y se somete de buen grado a las preguntas del patriarca.
«Lejos de ti hacer eso, que hagas morir al justo con el impío, y que el justo sea tratado como el impío. Nunca hagas tal cosa. El Juez de toda la tierra, ¿no hará lo que es justo?», pregunta Abraham (Gén. 18: 25). Abraham no solo examinaba el caso de Sodoma, sino también el carácter de Dios. Del mismo modo, antes de que llegue el fin del mal y de los malvados, Dios abre los libros del cielo (Apoc. 20: 4, 11-15) y nos permite acceder a la evidencia antes de hacer descender fuego sobre la Tierra. Es decir, tendremos mil años para obtener respuesta a muchas preguntas que ahora tenemos.
Antes de ejecutar su juicio final sobre los perdidos, el Señor nos dará mil años para entender por qué lo hará. ¿Qué nos dice esto acerca de su carácter y de cuán dispuesto está al escrutinio de sus acciones por parte de los seres creados que dependen totalmente de él para existir y que no tienen ningún derecho inherente a conocer estas cosas?
Respuesta:
Estas versículos enseñan que Dios es un juez justo, misericordioso y transparente. No actúa impulsivamente sino que revela sus motivos y planes a la humanidad, permitiendo que se le pregunte y se le examine. La historia con Abraham muestra que Dios está dispuesto a discutir y justificar sus decisiones, incluso en medio del juicio, demostrando que su carácter es de justicia y misericordia. Además, la paciencia de Dios y el tiempo que nos da antes del juicio final reflejan su amor y disposición para que entendamos sus acciones y seamos informados de los motivos por los cuales hace lo que hace, lo cual revela su carácter justo y misericordioso.
Jueves, Junio 05
El juicio previo al advenimiento
La descripción del Juicio que se encuentra en Daniel 7 nos permite ver detrás del velo, una oportunidad impresionante de observar cómo actúa Dios para resolver el problema del pecado y para redimir a quienes desean vivir en una relación de pacto con él.
Lee la descripción del Juicio Investigador que se ofrece en Daniel 7: 9, 10, 13, 14, 22, 26 y 27. ¿Cuál es el objetivo principal del Juicio? ¿Cuál es el veredicto emitido al final del proceso? ¿Qué nos dice esto acerca del Plan de Salvación?
No cabe duda de que la humanidad es juzgada por Dios. Eclesiastés 12: 14 asegura que «Dios traerá toda obra a juicio», y Pablo nos recuerda que «todos hemos de comparecer ante el tribunal de Cristo» (Rom. 14: 10). Dios no necesita registros para saber quién se salvará o se perderá, pero los ángeles, que han estado examinando el Plan de Salvación todo el tiempo (1 Ped. 1: 12), naturalmente tienen preguntas. Ellos fueron testigos de la rebelión de Satanás, vieron a un tercio de sus compañeros expulsados del Cielo (Apoc. 12: 4, 9) y ahora Dios nos trae ante él. Dios abre los libros y permite que los santos vean lo que hay en ellos.
La historia de la súplica de Abraham por Sodoma y Gomorra, un tipo o prefiguración del Juicio, aporta una importante vislumbre acerca de este. Los pecados de Sodoma obviamente fueron investigados, ya que Dios menciona que la maldad de la ciudad era tan notoria que el clamor contra ella era grande (Gén. 18: 20). Pero no solo Sodoma y Gomorra fueron investigadas antes de su destrucción. Dios también permitió que Abraham evaluara si la decisión divina de destruir a los malvados era justa.
Quien aparece en medio del juicio celestial en Daniel 7 es Jesús, «un Hijo de Hombre» (Dan. 7: 13, ver también Mat. 20: 28), cuya aparición es la única razón por la que este juicio es «hecho en favor de los santos del Altísimo» (Dan. 7: 22). Solo su perfecta justicia hace que su pueblo salga airoso del Juicio.
Imagina que todos tus secretos estén expuestos ante nuestro santo Dios en ocasión del Juicio. ¿Cuál es tu única esperanza en ese momento? (ver el contenido del viernes).
Respuesta:
El objetivo principal del Juicio en Daniel 7 es determinar la justicia de las acciones de Dios y de la humanidad, y asegurar que aquellos que aceptan a Cristo y viven en pacto con Dios sean declarados justos. El veredicto final es que Jesús, el Hijo de Hombre, representa la justicia perfecta que permite que los santos sean salvados y que los injustos sean condenados. Esto revela que el Plan de Salvación se basa en la justicia de Cristo y en su obra redentora, y que la justicia del Señor es la base de la esperanza para todos los creyentes.
Viernes, Junio 06
Para estudiar y meditar
Lee las páginas 100 y 101 del capítulo titulado «El Diluvio» en el libro Patriarcas y profetas, de Elena G. de White.
«El sumo sacerdote no puede defenderse a sí mismo ni a su pueblo de las acusaciones de Satanás. No sostiene que Israel esté libre de culpas. En sus andrajos sucios, que simbolizan los pecados del pueblo, que él lleva como su representante, está delante del ángel, confesando su culpa, aunque señalando su arrepentimiento y humillación y fiando en la misericordia de un Redentor que perdona el pecado. Con fe se aferra a las promesas de Dios. […]
»Las acusaciones de Satanás contra quienes buscan al Señor no son provocadas por el desagrado que le causen sus pecados. El carácter deficiente de ellos le causa regocijo porque sabe que solo si violan la ley de Dios él puede dominarlos. Sus acusaciones provienen únicamente de su enemistad hacia Cristo. Por el plan de salvación, Jesús está quebrantando el dominio de Satanás sobre la familia humana y rescatando almas de su poder. […]
»El hombre no puede por sí mismo hacer frente a estas acusaciones del enemigo. Con sus ropas manchadas de pecado, confiesa su culpabilidad ante Dios. Pero Jesús, nuestro Abogado, presenta una súplica eficaz en favor de todos los que mediante el arrepentimiento y la fe le han confiado la guarda de sus almas. Intercede por su causa y vence a su acusador con los poderosos argumentos del Calvario. Su perfecta obediencia a la ley de Dios le ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra, y él solicita a su Padre misericordia y reconciliación para el hombre culpable» (Elena G. de White, Profetas y reyes, pp. 390-392).
Preguntas para dialogar:
Jesús dijo a sus discípulos que debían permanecer en el mundo sin pertenecer a este (ver Juan 15: 19; 17: 14-16). ¿Cómo equilibramos nuestra responsabilidad de alcanzar al mundo con la necesidad de mantenernos «sin mancha» de él (Sant. 1: 27)?
¿Qué nos enseña el ministerio público de Noé antes del Diluvio acerca de cómo funciona el Gran Conflicto? ¿De qué manera desempeñamos hoy el mismo papel?
Antes de consumir a los impíos con fuego del Cielo (como hizo con Sodoma), Dios los resucita y permite que Satanás trabaje con ellos por un corto tiempo (Apoc. 20: 7-9). ¿Qué razones se te ocurren para que este sea un último paso necesario antes de que Dios termine con el mal?
Al considerar las historias que estudiamos esta semana, ¿qué advertencias encuentras para tu propia vida? ¿Qué te enseñan estas historias acerca de tu esperanza en Cristo?
Respuesta:
(Aquí el estudiante o lector puede reflexionar y responder según su propia experiencia y comprensión. No hay una respuesta única, pero se puede resumir que las historias enseñan la importancia de vivir en santidad, confiar en la justicia de Dios, y mantener la esperanza en Cristo como nuestro abogado y redentor en el juicio final.)
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 6:
Para el 7 de noviembre de 2026
LOS ESCRITOS PROFÉTICOS
Sábado 31 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 17:14; Isaías 13:1; Jeremías 36:17‑18; Romanos 16:22; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15; 2 Corintios 4:7.
PARA MEMORIZAR: «Todo lo que antes fue escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, para que por la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» (Rom. 15:4).
¿T e gustaría que te enseñaran una canción compuesta por Dios mismo? En Deuteronomio 32, Moisés puso por escrito la letra de su cántico siguiendo las instrucciones de Dios (Deut. 31:19-22). Normalmente no asociamos los escritos proféticos con canciones, aunque muchos de los salmos son, de hecho, canciones inspiradas, a pesar de que sus letras no hayan sido dictadas por el Señor.
La Biblia describe tres formas principales en que los profetas comunicaban los mensajes de Dios: (1) oralmente; (2) por escrito; y (3) mediante acciones simbólicas o dramatizaciones. Esta semana nos centraremos en los escritos de la Biblia. La Escritura registra la Palabra de Dios tal y como fue expresada por sus mensajeros, incluyendo los sermones y los discursos de los profetas.
Pensemos en la variedad de estilos y géneros literarios de los escritos proféticos: narrativa, historia, poesía, lamentaciones y cartas, por nombrar solo algunos. Hombres y mujeres elegidos plasmaron en lenguaje humano lo que el Espíritu Santo les inspiró para comunicar. Esta semana veremos sus escritos, el uso de secretarios o asistentes literarios y lo que debe tenerse en cuenta al estudiar pasajes difíciles.
Domingo 1.° de noviembre
EL LLAMADO A ESCRIBIR
El primer método que Dios utilizó para transmitir mensajes a la humanidad fue la comunicación oral directa; es decir, voces audibles, sueños o mensajes comunicados verbalmente por ángeles. No fue hasta la época de Moisés cuando las Escrituras registran la primera instrucción divina relativa a estas experiencias, que consistía en escribir en un «libro» lo que Dios había dicho. ¿Cuál es la primera mención de la escritura en la Biblia? Lee Éxodo 17:14. El Antiguo Testamento registra varios ejemplos de la orden dada por Dios a sus mensajeros para que preservaran por escrito sus palabras para su pueblo.
Al igual que a Moisés, se dijo a Jeremías: «Toma un rollo de libro y escribe en él todas las palabras que te hablé contra Israel y Judá, y contra todas las naciones, desde que empecé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy» (Jer. 36:2). También se le dijo por qué debía escribir las profecías: «Quizá la casa de Judá oiga todo el mal que pienso hacerles y se arrepientan de su mal camino, para que yo perdone su maldad y su pecado» (Jer. 36:3).
Las predicciones tenían el propósito de salvar al pueblo, no de satisfacer la curiosidad acerca del futuro. Los mensajeros de Dios escribieron en circunstancias muy diversas. Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia mientras estaba en el desierto. David compuso varios de sus salmos mientras era perseguido por Saúl (ver Sal. 52, 54, 57 y 59). Daniel escribió sus visiones mientras servía en las cortes de Babilonia y Medopersia. A diferencia de ello, Pablo escribió sus cartas a los efesios, filipenses, colosenses y a Filemón mientras estaba en prisión, y Juan puso por escrito el Apocalipsis cuando estuvo exiliado en Patmos.
Es evidente que los mensajeros de Dios impelidos a poner por escrito sus mensajes fueron asistidos por el Espíritu Santo independientemente de sus circunstancias. Es llamativo que todas las enseñanzas de Jesús fueron preservadas por escrito por aquellos a quienes Dios eligió para confiarles tan preciosas verdades. Esto muestra la certeza divina de que los mensajes inspirados por Dios serían fielmente registrados y preservados por sus mensajeros. ¿Cómo responderías a quien dijera que no podemos confiar en la Biblia porque no contamos con los manuscritos originales? ¿Por qué es ese un argumento débil?
Lunes 2 de noviembre
GÉNEROS Y ESTILOS LITERARIOS
La Biblia consta de diversos géneros y estilos literarios utilizados por los mensajeros inspirados por Dios. Algunos se asemejan a un diario (ver Núm. 33:1-49). A su vez, los libros de Daniel, Zacarías y Juan contienen ejemplos de escritura apocalíptica, caracterizada por su simbolismo, sus temas cósmicos y sus descripciones de seres celestiales además de otros rasgos distintivos. Lee Isaías 13:1. ¿Cómo se refiere la Biblia aquí al mensaje de Isaías? Las visiones recibidas por los profetas son a veces denominadas «oráculos»; es decir, comunicaciones o revelaciones de Dios (algunas versiones traducen la palabra hebrea original con la que comienza Isaías 13:1 como «carga»).
Las traducciones más recientes de la Biblia muestran que muchas visiones fueron escritas en forma poética, a menudo utilizando un recurso conocido como paralelismo, en el cual las líneas posteriores se repiten o, a veces, contrastan con las líneas anteriores. Por ejemplo: «En ese día el hombre mirará a su Creador, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel» (Isa. 17:7). «Creador» y «Santo» están en paralelo. De ese modo, una imagen literaria o identificación aporta información adicional acerca de otra. Los profetas también utilizaban recursos literarios como las metáforas (símbolos) y las hipérboles (exageraciones).
Para comprender y aplicar mejor sus mensajes, es importante reconocer el tipo de escritura que utilizaron. Otro estilo literario que se encuentra con frecuencia en las Escrituras es el «juicio del pacto». Por ejemplo, en Jeremías 2:4-9, el profeta presenta la denuncia legal de Dios contra su pueblo por haber transgredido las estipulaciones del pacto y no cumplir sus obligaciones. Utilizando imágenes de un tribunal, el autor retrata a Dios como el fiscal que expone los fundamentos de su acusación. Las Escrituras también contienen escritos proféticos, historia, canciones y parábolas. Dios ordenó a Jeremías que compusiera un libro con todos sus mensajes (Jer. 36:2), mientras que gran parte de los escritos del Nuevo Testamento consisten en cartas dirigidas a individuos o comunidades cristianas.
La Biblia no hace distinción alguna en materia de autoridad entre diferentes estilos. Las cartas de Pablo debían ser consideradas tan autoritativas como las de los profetas del Antiguo Testamento, pues el apóstol da evidencias claras en sus cartas de que eran documentos inspirados por el Espíritu Santo (ver 1 Cor. 7:10, 12, 40). Algunos estudiosos enfatizan el elemento humano en las Escrituras a expensas del divino. ¿Por qué es ese un camino que conduce a la ruina espiritual?
Martes 3 de noviembre
ASISTENTES LITERARIOS
Lee Jeremías 36:17-18 y Romanos 16:22. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso de asistentes literarios por parte de los escritores bíblicos? Jeremías mismo podría haber puesto por escrito lo que le fue revelado, pero, en lugar de ello, pidió a un escriba de confianza que registrara fielmente sus mensajes proféticos y los compartiera con los líderes de la nación. Él no es el único profeta bíblico que utilizó los servicios de un asistente literario para comunicar sus mensajes de origen divino.
En el Nuevo Testamento, aunque Tercio dice que escribió la epístola a los Romanos (Rom. 16:22), queda claro desde el comienzo del documento que escribió lo que Pablo le indicó. Tercio era el amanuense o secretario del apóstol, un asistente literario que ponía por escrito las palabras de Pablo. Esta práctica no era inusual para el apóstol, ya que concluye sus cartas a los colosenses y los tesalonicenses incluyendo su saludo autógrafo (Col. 4:18; 2 Tes. 3:17) como forma de autenticar todo el documento. Esto sugiere que confiaba en otra persona para que escribiera las cartas por él.
Puesto que esto podía suscitar dudas acerca de si la carta lo representaba correctamente —o, peor aún, sospechas de que no era suya—, Pablo agregaba su propia nota manuscrita al final como evidencia de autenticidad. Muchos comentaristas atribuyen la variación en el estilo literario en las cartas de Pablo al uso que hizo de asistentes. Se supone lo mismo respecto de las dos cartas de Pedro: «Aunque es un hecho que el estilo del lenguaje de 2 Pedro es diferente del de la primera epístola, puede explicarse razonablemente, pues es probable que Pedro —un palestino de poca cultura, cuya lengua materna era el arameo— sin duda recurrió a la ayuda de un secretario para la redacción de una epístola que fue escrita en griego.
Si Pablo, que manejaba la lengua griega con soltura, evidentemente usó secretarios, es aún más lógico suponer que Pedro hubiera buscado la ayuda de secretarios y que estos hubieran influido mucho en la redacción de sus cartas en griego» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1996], t. 7, p. 612). Esto sugiere que, aunque fiel a los pensamientos y a la intención de los mensajeros de Dios en materia de significado, el vocabulario y la construcción de las frases podrían reflejar las diferentes habilidades literarias de los ayudantes que empleaban. Los pensamientos de los mensajeros de Dios son el objeto de la inspiración divina, pero no necesariamente las palabras específicas utilizadas para expresar esos pensamientos inspirados.
Miércoles 4 de noviembre
FUENTES LITERARIAS
«Además de ser sabio, el Predicador enseñó sabiduría al pueblo. Consideró, y compuso muchos proverbios. Procuró hallar las palabras adecuadas, y lo que escribió fue recto y verdadero» (Ecl. 12:9-10). Este pasaje puede interpretarse en el sentido de que Salomón no fue el autor de todos los proverbios que registró. Bajo la inspiración de Dios, «consideró» muchos dichos y trató de encontrar «palabras adecuadas». De hecho, la descripción tan citada de la mujer virtuosa en Proverbios 31 es atribuida a la madre de un rey llamado Lemuel y no a Salomón (Prov. 31:1). La evidencia apunta también a la influencia de la literatura egipcia en los Proverbios.
Del mismo modo, los historiadores inspirados del Antiguo Testamento reconocen que consultaron archivos y otros registros para narrar fielmente la historia del pueblo de Dios. Lee 1 Reyes 11:41; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso que los escritores inspirados hacían a veces de fuentes no bíblicas? Esdras y Nehemías son otros ejemplos de escritores bíblicos que se basaron en registros históricos para documentar sus relatos. El primero incluye copias de cartas y decretos reales relacionados con Jerusalén y Persia (ver Esd. 4-7), mientras que Nehemías menciona los registros genealógicos que encontró e incorporó a su narración (ver Neh. 7:5-72).
Este hecho se observa también en el Nuevo Testamento. «Por lo que sucedió con Lucas, se deduce claramente que la Inspiración funciona en armonía con la operación natural de las facultades mentales sin prescindir de ellas. Aquí vemos a un autor inspirado, guiado por el Espíritu Santo, para examinar en forma diligente los registros ya escritos y los orales que había sobre la vida de Cristo; y luego, impulsado a organizar la información recopilada en una narración» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1995], t. 5, p. 654) Judas parece estar citando 1 Enoc 1:9, una obra judía intertestamentaria no canónica.
Pablo también citó a filósofos griegos sin identificarlos (ver Hech. 17:28; Tito 1:12). Aunque los escritores bíblicos a menudo se guiaban por revelaciones directas recibidas mediante visiones y sueños, esto no excluía que el Espíritu Santo también los guiara para seleccionar material de otras fuentes. ¿Por qué es importante tener esto presente?
Jueves 5 de noviembre
EL MENSAJE DIVINO Y LAS IMPERFECCIONES HUMANAS
¿Qué dice Pablo sobre el tesoro de Dios en 2 Corintios 4:7? Pablo dice que el tesoro de Dios ha sido confiado a «vasos de barro» (seres humanos), para que el poder de Dios se manifieste en contraste con nuestras debilidades. Las Escrituras revelan que, así como los mensajeros de Dios no fueron preservados sobrenaturalmente de los fracasos personales (Moisés, Elías, David, Jonás y Pedro, por ejemplo), sus escritos tampoco estuvieron exentos de las imperfecciones propias del entendimiento y la comunicación humanos. «La unión de lo divino y lo humano que se manifestó en Cristo existe también en la Biblia.
Las verdades reveladas son todas inspiradas divinamente; pero están expresadas en las palabras de los hombres y se adaptan a las necesidades humanas» (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 698). La humanidad de los mensajeros de Dios no es suprimida a causa de su llamado divino a comunicar los tesoros de la verdad, como escribió el apóstol Pablo en 2 Corintios 4:7. Tampoco parece que el Espíritu Santo considerara oportuno impedir que sus mensajeros hicieran declaraciones y escribieran palabras que hoy nos resultan difíciles de armonizar o explicar. Los versículos que representan esas dificultades son tan pocos que solo una mente muy estrecha tropezaría a causa de ellos.
Como cristianos que creemos en la Biblia, debemos rendirnos a la Palabra de Dios en la medida en que la entendemos y confiamos en el Señor, y a pesar de lo que aún no comprendemos. Algunas discrepancias pueden atribuirse a errores sin importancia cometidos por copistas posteriores, o a fuentes divergentes en las que se basaron los autores inspirados. Al considerar los pasajes problemáticos, debemos preguntarnos si comprendemos plenamente el significado de las palabras del escritor y si un estudio más profundo podría resolver la dificultad. Incluso si no somos capaces de resolver todos los aparentes errores o discrepancias, encontramos que son irrelevantes para la esencia del mensaje presentado.
Podemos confiar en que las verdades divinas de las Escrituras han sido reveladas y comunicadas fidedignamente a pesar de las imperfecciones de los mensajeros de Dios. ¿Por qué eligió Dios utilizar a seres humanos falibles en lugar de ángeles sin pecado como sus mensajeros?
Viernes 6 de noviembre
LOS ESCRITOS DE ELENA DE WHITE
La experiencia y los escritos de Elena de White son muy similares a los de los mensajeros bíblicos de Dios cuya obra hemos estudiado esta semana. Ella también recibió la comisión divina de poner por escrito lo que se le había revelado. Elena de White escribió en 1909: «Debido al accidente que casi me costó la vida, mi salud era débil y no podía escribir. […] Pero el ángel del Señor se me presentó una noche y me dijo: “Debes escribir lo que te comunico”. Le respondí: “No puedo escribir”. Él repitió la orden: “Escribe lo que te digo”. Decidí intentarlo, tomé con qué escribir, comencé a hacerlo y descubrí que podía registrar las palabras con facilidad» («Let Us Publish Salvation», The General Conference Bulletin, 31 de mayo de 1909, p. 225).
Al igual que los escritores bíblicos inspirados, Elena de White empleó asistentes literarios. Sus secretarios hacían el trabajo propio de los editores: ayudar a los autores a expresar sus ideas con claridad sin insertar ideas propias. No eran personas que escribían en lugar de ella ni coautores. Su trabajo dependía del material que la propia Elena de White producía, ya fuera de manera manuscrita u oral. En sus escritos, Elena de White también citaba y adaptaba material de otras fuentes literarias para presentar de manera más adecuada sus mensajes.
El hecho de que recomendara a sus lectores algunos de los libros que ella misma utilizó en tal sentido es evidencia de que no pretendía engañar a su público ni atribuirse la autoría de esos materiales citados o adaptados, sino que lo hacía porque encontraba en esas fuentes expresiones adecuadas para transmitir las verdades que deseaba comunicar. ¿Qué decir de las discrepancias o inexactitudes? «Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla», ella escribió. «Solo Dios es infalible» (Mensajes selectos, t. 1, p. 44). Sus escritos contienen algunas afirmaciones difíciles de entender o de armonizar con otras.
La humanidad de Elena de White no fue suprimida por su llamado divino. Como todos nosotros, ella también creció y maduró, como puede apreciarse en sus escritos. Como ya se ha dicho, Elena de White corrigió a quienes creían erróneamente que cada palabra que escribía provenía directamente del cielo. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro.
Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 3, pp. 66-67). Para conocer más acerca de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 3, pp. 102-145; William C. White, cartas en Apéndice C de Mensajes selectos, t. 3, pp. 528-544.
