Tercer Trimestre 2026, preparado por la División Intereuropea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En esta sección encontrarás las historias misioneras oficiales que acompañan las lecciones de la Escuela Sabática durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.
Conoce testimonios inspiradores, proyectos de evangelismo, experiencias de fe y el avance de la obra misionera en los países que conforman la División Intereuropea. Cada relato fortalece el compromiso con la misión mundial, motiva a orar por los campos misioneros y promueve el apoyo a través de las ofrendas misioneras de la Escuela Sabática.
Accede de forma gratuita al Informe Misionero Mundial Adultos 2026 (3.er Trimestre) en formato PDF y acompaña cada semana el estudio de la lección con historias reales de personas transformadas por el poder del evangelio. Este recurso es ideal para maestros de Escuela Sabática, líderes de iglesia, estudiantes de la Biblia y todos aquellos que desean conocer cómo Dios continúa obrando alrededor del mundo mediante la misión adventista.
Sábado 7 de Junio 2025
Leeamos para el estudio de esta semana:
Rut 1: 1-5; Rut 2: 5-20; Job 1: 6-11; Mateo 4: 8, 9; Ester 3: 1-14; Apocalipsis 12: 14-17.
Versículo Para memorizar
«Cuando él vio a la reina Ester en el patio, ella obtuvo gracia en sus ojos, y el rey le extendió el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces Ester se acercó y tocó la punta del cetro» (Est. 5: 2).
Esta semana continuaremos explorando historias que prefiguran acontecimientos de los últimos días. Al utilizar acontecimientos y personas de la vida real, Dios nos ayuda a ver las cosas desde su perspectiva y a entender cómo interpretar las profecías registradas luego, que tienen el propósito de fortalecer nuestra fe.
Nuestra atención se centra en dos mujeres importantes cuyas historias han tocado los corazones de innumerables generaciones: Rut y Ester. Rut es una viuda desposeída que encuentra la esperanza tras conocer al bondadoso Booz, su pariente redentor. Su matrimonio se ha convertido en una de las historias de amor favoritas de los cristianos por la forma en que refleja el amor de Cristo por nosotros. La otra historia se refiere a una joven que vive en un país extranjero, donde se entera de un complot para destruir a su pueblo, encontrándose inesperadamente en el centro del drama que se desarrolla para salvarlo.
En la profecía, una mujer simboliza al pueblo de Dios y arroja mucha luz acerca de cómo considera él a su pueblo. Veamos los relatos bíblicos de estas dos mujeres, cuyas circunstancias han quedado inmortalizadas en la Palabra de Dios, y tratemos de extraer las lecciones contenidas en sus experiencias.
Lección para el Domingo 8 de Junio.
Hambre en la «Casa del pan»
Los críticos de la fe cristiana han señalado a menudo la brutal realidad de vivir en este mundo como prueba de que: (a) Dios no existe, (b) es impotente para impedir que ocurran cosas malas o (c) no le importa que suframos. Sin embargo, muchas de las historias de la Biblia proveen abundantes evidencias de que ninguna de estas suposiciones es correcta. Es cierto que Dios permite que la humanidad coseche las consecuencias de la rebelión contra él, pero está siempre presente y activo en la historia humana para la resolución final del pecado y el sufrimiento, aunque sin coartar la libertad humana. La historia de Rut es un ejemplo de ello.
Lee Rut 1: 1 al 5. ¿Cuáles fueron las penurias que cayeron sobre Noemí y Rut, y qué las causó? ¿Cómo refleja esto la situación a la que se enfrenta ahora toda la humanidad?
El enunciado inicial de esta historia resulta paradójico: Hubo una hambruna que afectó a Belén, una ciudad cuyo nombre significa «casa del pan [o del alimento]». La abundancia caracterizaba al Edén, donde Dios dijo a Adán y a Eva: «Puedes comer de todo árbol del huerto» (Gén. 2: 16). La humanidad comenzó su existencia en medio de la abundancia, bajo el cuidado de un Creador generoso, pero su papel de administradores de la Creación se convirtió luego en la esclavitud del pecado. «Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra de donde fuiste tomado», dijo Dios a Adán (Gén. 3: 19).
Al igual que Noemí, hemos sido desposeídos de la herencia que Dios originalmente dispuso que tuviéramos, y nuestra vida se ha convertido en una penuria. El Edén fue un regalo, pero no incondicional. Los humanos eran libres de rebelarse, pero eso significaría que tendrían que asumir la responsabilidad de su propio bienestar. Originalmente, debíamos controlar o ejercer dominio sobre la Creación con la bendición de Dios, pero ahora nos enfrentamos a la tarea de controlar un mundo caído. Los seres humanos egoístas que compiten por los escasos recursos provocan mucho dolor y sufrimiento.
La tragedia es indecible. La tierra sigue produciendo en abundancia, lo que es un poderoso testimonio del amor de Dios, pero la codicia humana y los estragos del pecado hacen que el mundo parezca someternos más a nosotros que nosotros a él. Un día, sin embargo, todo esto terminará.
Incluso después de seis mil años de pecado y muerte, ¿cómo sigue revelando la Tierra las maravillas del amor y el poder creador de Dios?
Lección Para el Lunes 9 de Junio.
Rut y Booz
Noemí pidió que cambiaran su nombre por el de Mara («amargura», en hebreo), a causa de la amargura que le había sobrevenido (ver Rut 1: 20). La relación con nuestro Creador ha quedado irremediablemente dañada por el pecado, lo que nos ha sumido en la pobreza espiritual. Nuestras perspectivas son sombrías y nos pasamos la vida espigando lo que podemos de los rincones del sembrado, viviendo de las migajas de alegría que aún pueden encontrarse en un mundo malogrado. Pero todo cambia cuando descubrimos que Dios no nos ha olvidado.
Lee Rut 2: 5 al 20. ¿Por qué es el momento allí narrado tan crucial dentro del relato? ¿Por qué fue el descubrimiento que hizo Noemí de la identidad de su benefactor una noticia tan buena?
Noemí no podía tomar posesión de las tierras de su marido Elimelec sin obtener ayuda de la familia de este. Por tanto, espera que Rut pueda casarse con un pariente cercano de su difunto marido y tener un hijo en nombre de Elimelec. Dios había hecho provisión en Israel para que las personas pudieran recuperar su herencia en la Tierra Prometida: era necesario un pariente cercano que redimiera la herencia de Elimelec. Booz no era solo un granjero amable; era un pariente de Elimelec que podía redimir la tierra.
El descubrimiento de que Booz no solo era bondadoso y generoso, sino también un pariente fue la mejor noticia posible, pues significaba que la pobreza en que vivían estas dos mujeres no tenía por qué durar para siempre.
Los cristianos han entendido desde hace mucho tiempo que Booz es un tipo de Cristo, no solo nuestro Creador, sino también quien eligió convertirse en nuestro Pariente; es decir, en un ser humano real, de carne y hueso. Esta es una de las razones por las que vez tras vez se llamó a sí mismo «el Hijo del hombre» (Mat. 12: 8; Mar. 8: 31; Luc. 22: 22; Juan 3: 14).
Demasiada gente asocia a Dios con la dureza y piensan que quizá nos deje entrar en el Cielo si logramos marcar todas las casillas correctas en un cuestionario moral, pero que, aun así, lo hará a regañadientes. La imagen de Cristo revelada en la persona de Booz desplaza por completo esas nociones erróneas. Dios no solo se fija en nosotros a pesar de nuestra profunda indigencia espiritual, sino que también nos quiere como su esposa.
Trata de comprender que el Creador no solo se convirtió en parte de su propia Creación, sino que también murió por ella. ¿Cómo debería influir esta
asombrosa verdad en nuestra propia existencia?
Martes, Junio 10
Booz como redentor
Booz se enamora profundamente de Rut y desea casarse con ella, pero existe un obstáculo importante para ello: hay un pariente más cercano que también tiene derecho a ella y a la tierra. Si consideramos a Booz como un tipo de Cristo, esta situación puede revelar una cuestión que está en juego en el Gran Conflicto. Cristo nos ama, pero hay un «pariente más cercano» que también reclama derechos sobre nosotros: Satanás.
¿Qué revelan los siguientes pasajes acerca de la pretensión de Satanás respecto de la humanidad? (Job 1: 6-11; Mat. 4: 8, 9; Jud. 1: 9; Luc. 22: 31).
Cuando Satanás apareció en el concilio celestial, dijo a Dios que venía «de rodear la tierra y andar por ella» (Job 1: 7), y cuando Dios le preguntó si se había fijado en el justo Job, Satanás lo reclamó como uno de los suyos, sugiriendo que el corazón de Job no pertenecía realmente a Dios. Es decir, que Job solo seguía a Dios por conveniencia. Según Satanás, Job dejaría de ser leal a Dios si el Señor dejaba de ser benévolo con él.
El libro de Judas contiene una breve referencia a una historia muy conocida en Israel, según la cual Moisés resucitó después de haber sido sepultado por Dios mismo (Deut. 34: 6). Aunque no tenemos todos los detalles, la disputa por el cuerpo de Moisés da a entender que Satanás estaba reclamando algún derecho sobre él.
«Por primera vez Cristo iba a dar vida a uno de los muertos. Cuando el Príncipe de la vida y los ángeles resplandecientes se aproximaron a la tumba, Satanás temió perder su hegemonía. Con sus ángeles malos, se aprestó a disputar la invasión del territorio que reclamaba como suyo. Se jactó de que el siervo de Dios había llegado a ser su prisionero. Declaró que ni siquiera Moisés había podido guardar la ley de Dios; que se había atribuido la gloria que pertenecía a Jehová –es decir que había cometido el mismo pecado que hiciera desterrar a Satanás del cielo–, y por su transgresión había caído bajo el dominio de Satanás» (Elena G. de White, Profetas y reyes, pp. 454, 455). Cristo refutó la afirmación de Satanás, y Moisés fue resucitado (ver Mat. 17: 3).
En Rut 4: 1 al 12, Booz viaja hasta el portal de Belén, la ciudad donde Cristo vino al mundo como nuestro Pariente cercano. Los ancianos se reúnen y finalmente se intercambia una sandalia (símbolo de pertenencia, o propiedad).
La puerta de un pueblo era el lugar donde se decidían los casos. Por lo tanto, la escena de Belén es un tipo o representación del Juicio Celestial, ya que refleja la escena del juicio registrada en Daniel 7: 13, 14, 22, 26 y 27. No debemos pasar por alto un aspecto crucial del Juicio, y es que este se realiza «en favor de los santos», pero solo porque Cristo pagó el precio por nosotros, así como Booz lo pagó por Rut para que fuera su esposa.
Miércoles, Junio 11
Amán y Satán
La historia de Ester incluye a Amán, un personaje ávido de poder, y a quien se había otorgado un elevado grado de prominencia en el imperio, por encima de todos los demás príncipes (Est. 3: 1).
En Ezequiel 28: 11 al 15 e Isaías 14: 12 al 15 se encuentran algunos paralelos entre Lucifer y Amán, un malvado enemigo de Dios y de su pueblo. Las intenciones generales de Satanás se ponen de manifiesto en la historia de la tentación de Cristo, en la que lleva a Jesús a un lugar elevado para mostrarle los reinos del mundo (Mat. 4: 8-11). Cristo, como hemos visto, vino a redimir al mundo y a reclamarlo como suyo, y lo hizo como uno de nosotros. Jesús es el Pariente redentor y, por supuesto, el precio que pagó para redimir al mundo fue muy alto.
Vemos en Apocalipsis que el ansia de poder y adoración por parte de Satanás conduce a este mundo a su crisis final. Sus engaños logran que la humanidad, excepto unos pocos, se maraville y adore a la bestia (Apoc. 13: 3, 4). Entonces recurre a la fuerza contra los pocos renuentes a ello.
Amán se da cuenta de que Mardoqueo, uno de los elegidos de Dios, no reconocía lo que aquel consideraba su derecho, ya que no se arrodillaba ni se humillaba ante él. Por lo tanto, «se llenó de ira» (Est. 3: 5, 6) y se empeñó en borrar a todo el pueblo de Mardoqueo de la faz de la Tierra.
Lee Ester 3: 1 al 14, Apocalipsis 12: 14 al 17 y Apocalipsis 13: 15. ¿Qué paralelismos encuentras entre estos pasajes? ¿En qué se parecen la descripción que hace Juan de la iglesia remanente de Dios y la que hace Amán del pueblo de Dios?
El Diablo ha reclamado este mundo, pero la presencia de personas que permanecen leales a Dios, que guardan sus mandamientos, refuta su pretensión de supremacía total.
«Una vez que el sábado llegue a ser el punto especial de controversia en toda la cristiandad, y las autoridades religiosas y civiles se unan para imponer la observancia del domingo, la negativa persistente, por parte de una pequeña minoría, de ceder a la exigencia popular, la convertirá en objeto de execración universal» (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 601).
Piensa en las «pequeñas» cosas que ponen a prueba tu fe en este momento. Si cedes o haces concesiones en estas «pequeñas» pruebas, ¿qué harás en la hora de la gran prueba?
Jueves, Junio 12
Para esta hora
Existe una desafortunada tendencia entre algunos cristianos a detenerse en los momentos oscuros descritos en la profecía bíblica. Se avecinan tiempos difíciles, y el estudio de la profecía podría desacertadamente centrarse en el temor y en las dificultades en lugar de hacerlo en la resolución divina de los problemas de la humanidad. Aunque Dios no oculta el futuro y es honesto acerca de los eventos que ocurrirán entre el presente y el fin del Gran Conflicto, es importante siempre leer la historia hasta su conclusión.
En el patrón general que sigue la profecía bíblica, Dios muestra las consecuencias desastrosas de la rebelión humana, pero luego nos da esperanza. Algunos han contemplado las predicciones de una crisis final, el «tiempo de angustia de Jacob», con temor y temblor. Sin duda, los últimos momentos no serán fáciles para el pueblo de Dios. Pero, así como la predicción de tiempos difíciles es fiable, también lo es la promesa de liberación.
En Apocalipsis 12, el Diablo persigue con furia a la esposa de Cristo, pero Dios interviene para salvarla. La historia de Ester también incluye a una hermosa reina que desempeña un papel central en el drama, y a la que Dios utiliza poderosamente para salvar a su pueblo.
Lee Ester 4: 13 y 14; 5: 1 al 3; y 9: 20 al 28. ¿Qué lecciones podemos extraer de estos pasajes en relación con nuestra difícil situación en el mundo actual?
Dios levantó a su iglesia remanente para un momento específico de la historia. Después de que los 1.260 días de la Edad Oscura llegaron a su fin, Dios sacó a su novia del lugar seguro donde la había resguardado (comparar con Apoc. 12: 14) para que comunicara su mensaje final de misericordia al mundo: el mensaje de los tres ángeles. Al igual que Ester, estamos aquí «para esta hora» (Est. 4: 14).
Ester descubrió que no estaba sola frente a la persecución de Amán contra su pueblo, ya que contó con el favor del rey, y su pueblo fue finalmente liberado. Nosotros tampoco estamos solos al entrar en los últimos momentos de la historia de la Tierra: el Rey está de nuestro lado y el pueblo de Dios también será liberado.
Todo resultó bien para el pueblo de Dios en el caso de la historia de Ester, pero no siempre es así, al menos a corto plazo. ¿Por qué debemos tener siempre una visión a largo plazo de las cosas para mantener viva nuestra esperanza en Cristo?
Viernes, Junio 13
Para estudiar y meditar
Lee el capítulo titulado «El primer rey de Israel» en las páginas 591 a 603 del libro Patriarcas y profetas, de Elena G. de White.
«Satanás despertará indignación contra la minoría que se niega a aceptar las costumbres y las tradiciones populares. Hombres encumbrados y célebres se unirán con los inicuos y los viles para concertarse contra el pueblo de Dios. Las riquezas, el genio y la educación se combinarán para cubrirlo de desprecio. Gobernantes, ministros y miembros de la iglesia, llenos de un espíritu perseguidor, conspirarán contra ellos. De viva voz y por la pluma, mediante jactancias, amenazas y el ridículo, procurarán destruir su fe. Por calumnias y apelando a la ira, algunos despertarán las pasiones del pueblo. No pudiendo presentar un “Así dicen las Escrituras” contra los que defienden el día de reposo bíblico, recurrirán a decretos opresivos para suplir la falta. A fin de obtener popularidad y apoyo, los legisladores cederán a la demanda por leyes dominicales. Pero los que temen a Dios no pueden aceptar una institución que viola un precepto del Decálogo. En este campo de batalla se peleará el último gran conflicto en la controversia entre la verdad y el error. Y no se nos deja en la duda en cuanto al resultado. Hoy, como en los días de Ester y Mardoqueo, el Señor vindicará su verdad y a su pueblo» (Elena G. de White, Profetas y reyes, p. 405).
Preguntas para dialogar:
¿Por qué permite Dios que su pueblo afronte tiempos difíciles?
¿Cómo puede prepararse el creyente para cualquier dificultad que pueda surgir en relación con su lealtad a Cristo? ¿Dónde encuentras esperanza en medio de las circunstancias difíciles?
¿Por qué tenemos la tendencia a detenernos en los eventos sombríos anunciados en la profecía y permitir que eclipsen el panorama más amplio y luminoso de sus buenas noticias?
Una amiga acude a ti después de leer el Apocalipsis y te confiesa que le parece aterrador. ¿Qué enfoque utilizarías para ayudarla a comprenderlo mejor y a tener paz?
Alguien dice: «No creo que Dios me ame, pues he hecho cosas muy malas». ¿Qué le responderías? ¿Cómo influyen las historias de Rut y Ester en tu perspectiva?
"Escuela Sabática adultos 2026, cuarto trimestre (octubre - diciembre). Estudio: Don de Profesias

EL DON DE PROFECÍA
Una voz de Dios para un mundo que necesita dirección
Desde el principio, Dios ha buscado comunicarse con la humanidad. Aun después de que el pecado rompiera la comunión entre Dios y el ser humano, el Señor no abandonó a sus criaturas. Al contrario, continuó acercándose, revelando su voluntad, mostrando el camino de salvación y señalando constantemente hacia Jesucristo.
Los seres humanos tenemos una extraordinaria capacidad para escuchar y comprender el lenguaje. Desde los primeros meses de vida, nuestro cerebro está preparado para reconocer sonidos y aprender a comunicarnos. De manera semejante, Dios desea que sus criaturas puedan escuchar su voz y comprender su voluntad. A través de los siglos, Dios ha hablado «muchas veces y de muchas maneras» por medio de sus profetas, y finalmente nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo.
En este trimestre estudiaremos el don de profecía, uno de los dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para comunicar el mensaje de Dios a su pueblo. Descubriremos por qué Dios utiliza a los profetas, cuál es su función dentro de la iglesia y cómo podemos reconocer si un mensaje profético procede realmente de Él.
La profecía no tiene como propósito despertar únicamente nuestra curiosidad sobre el futuro. Su propósito principal es revelar a Dios y su verdad, orientar a su pueblo, fortalecer a la iglesia, llamar al arrepentimiento y conducir al ser humano hacia Cristo.
A lo largo de las trece lecciones estudiaremos el llamado de los profetas, su ministerio, la revelación y la inspiración, los escritos proféticos y los principios necesarios para interpretarlos correctamente. También aprenderemos cómo poner a prueba los mensajes proféticos y comprender su autoridad, relevancia y aplicación para la iglesia.
📖 LAS 13 LECCIONES DEL TRIMESTRE
1. El Creador habla
26 de septiembre – 2 de octubre
Comenzaremos estudiando el deseo de Dios de comunicarse con sus criaturas y la manera en que el Creador ha hablado a la humanidad.
2. El llamado de un profeta
3 – 9 de octubre
Analizaremos cómo Dios llama a sus mensajeros, qué implica el ministerio profético y cuál es la responsabilidad de quienes reciben un mensaje de Dios.
3. Profetas del Antiguo Testamento
10 – 16 de octubre
Estudiaremos ejemplos de profetas del Antiguo Testamento y la manera en que Dios utilizó sus vidas y mensajes para guiar a su pueblo.
4. Profetas del Nuevo Testamento
17 – 23 de octubre
Veremos la presencia y función del don profético durante la época del Nuevo Testamento y su relación con la iglesia cristiana.
5. Revelación e inspiración
24 – 30 de octubre
Profundizaremos en conceptos fundamentales para comprender cómo Dios comunica sus mensajes y cómo estos llegan a sus mensajeros.
6. Los escritos proféticos
31 de octubre – 6 de noviembre
Analizaremos los escritos producidos por los profetas y la importancia de comprender correctamente su naturaleza y propósito.
7. ¡Escuchen esto!
7 – 13 de noviembre
Una invitación a prestar atención a los mensajes que Dios comunica y a reconocer la importancia de escuchar su Palabra.
8. Interpretación de los escritos proféticos
14 – 20 de noviembre
Estudiaremos principios que nos ayudarán a interpretar correctamente los mensajes proféticos, evitando conclusiones equivocadas o fuera de contexto.
9. Poniendo a prueba a los profetas
21 – 27 de noviembre
La Biblia presenta criterios para examinar los mensajes proféticos. En esta lección estudiaremos cómo evaluar la autenticidad de un profeta de acuerdo con las Escrituras.
10. Autoridad y relevancia proféticas
28 de noviembre – 4 de diciembre
Reflexionaremos sobre la autoridad de los mensajes proféticos y su relevancia para la vida espiritual y la misión de la iglesia.
11. Manifestación profética en momentos cruciales
5 – 11 de diciembre
Analizaremos cómo Dios ha utilizado el don profético en momentos decisivos de la historia para orientar, advertir y fortalecer a su pueblo.
12. Revelaciones proféticas del fin de los tiempos
12 – 18 de diciembre
Estudiaremos las profecías relacionadas con los acontecimientos finales y la esperanza que Dios presenta para su pueblo ante el cumplimiento de su plan.
13. Bendiciones de la palabra profética
19 – 25 de diciembre
Concluiremos el trimestre reflexionando sobre las bendiciones que recibimos cuando aceptamos, estudiamos y aplicamos correctamente la Palabra profética.
✨ UNA INVITACIÓN A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
Este trimestre nos llevará desde el Creador que habla hasta las bendiciones de escuchar su Palabra profética. Aprenderemos que la profecía no es simplemente información acerca del futuro: es un medio mediante el cual Dios busca transformar el presente de sus hijos y conducirlos hacia una relación más profunda con Él.
Cada lección nos ayudará a comprender mejor cómo Dios ha hablado, cómo debemos examinar sus mensajes y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a nuestra vida.
Estudiemos este trimestre con un corazón dispuesto a escuchar, una mente abierta para examinar las Escrituras y una vida preparada para obedecer la voz de Dios.
📅 Calendario del trimestre
LecciónTemaFecha
1El Creador habla26 sep – 2 oct
2El llamado de un profeta3 – 9 oct
3Profetas del Antiguo Testamento10 – 16 oct
4Profetas del Nuevo Testamento 17 – 23 oct
5Revelación e inspiración 24 – 30 oct
6Los escritos proféticos 31 oct – 6 nov
7¡Escuchen esto! 7 – 13 nov
8Interpretación de los escritos proféticos14 – 20 nov
9Poniendo a prueba a los PROFETAS 21– 27 nov
10Autoridad y relevancia proféticas 28 nov – 4 dic
11Manifestación profética en momentos cruciales 5 – 11 dic
12Revelaciones proféticas del fin de los tiempos 12 – 18 dic
13Bendiciones de la palabra profética 19 – 25 dic
Lección 6:
Para el 7 de noviembre de 2026
LOS ESCRITOS PROFÉTICOS
Sábado 31 de octubre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 17:14; Isaías 13:1; Jeremías 36:17‑18; Romanos 16:22; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15; 2 Corintios 4:7.
PARA MEMORIZAR: «Todo lo que antes fue escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, para que por la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» (Rom. 15:4).
¿T e gustaría que te enseñaran una canción compuesta por Dios mismo? En Deuteronomio 32, Moisés puso por escrito la letra de su cántico siguiendo las instrucciones de Dios (Deut. 31:19-22). Normalmente no asociamos los escritos proféticos con canciones, aunque muchos de los salmos son, de hecho, canciones inspiradas, a pesar de que sus letras no hayan sido dictadas por el Señor.
La Biblia describe tres formas principales en que los profetas comunicaban los mensajes de Dios: (1) oralmente; (2) por escrito; y (3) mediante acciones simbólicas o dramatizaciones. Esta semana nos centraremos en los escritos de la Biblia. La Escritura registra la Palabra de Dios tal y como fue expresada por sus mensajeros, incluyendo los sermones y los discursos de los profetas.
Pensemos en la variedad de estilos y géneros literarios de los escritos proféticos: narrativa, historia, poesía, lamentaciones y cartas, por nombrar solo algunos. Hombres y mujeres elegidos plasmaron en lenguaje humano lo que el Espíritu Santo les inspiró para comunicar. Esta semana veremos sus escritos, el uso de secretarios o asistentes literarios y lo que debe tenerse en cuenta al estudiar pasajes difíciles.
Domingo 1.° de noviembre
EL LLAMADO A ESCRIBIR
El primer método que Dios utilizó para transmitir mensajes a la humanidad fue la comunicación oral directa; es decir, voces audibles, sueños o mensajes comunicados verbalmente por ángeles. No fue hasta la época de Moisés cuando las Escrituras registran la primera instrucción divina relativa a estas experiencias, que consistía en escribir en un «libro» lo que Dios había dicho. ¿Cuál es la primera mención de la escritura en la Biblia? Lee Éxodo 17:14. El Antiguo Testamento registra varios ejemplos de la orden dada por Dios a sus mensajeros para que preservaran por escrito sus palabras para su pueblo.
Al igual que a Moisés, se dijo a Jeremías: «Toma un rollo de libro y escribe en él todas las palabras que te hablé contra Israel y Judá, y contra todas las naciones, desde que empecé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy» (Jer. 36:2). También se le dijo por qué debía escribir las profecías: «Quizá la casa de Judá oiga todo el mal que pienso hacerles y se arrepientan de su mal camino, para que yo perdone su maldad y su pecado» (Jer. 36:3).
Las predicciones tenían el propósito de salvar al pueblo, no de satisfacer la curiosidad acerca del futuro. Los mensajeros de Dios escribieron en circunstancias muy diversas. Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia mientras estaba en el desierto. David compuso varios de sus salmos mientras era perseguido por Saúl (ver Sal. 52, 54, 57 y 59). Daniel escribió sus visiones mientras servía en las cortes de Babilonia y Medopersia. A diferencia de ello, Pablo escribió sus cartas a los efesios, filipenses, colosenses y a Filemón mientras estaba en prisión, y Juan puso por escrito el Apocalipsis cuando estuvo exiliado en Patmos.
Es evidente que los mensajeros de Dios impelidos a poner por escrito sus mensajes fueron asistidos por el Espíritu Santo independientemente de sus circunstancias. Es llamativo que todas las enseñanzas de Jesús fueron preservadas por escrito por aquellos a quienes Dios eligió para confiarles tan preciosas verdades. Esto muestra la certeza divina de que los mensajes inspirados por Dios serían fielmente registrados y preservados por sus mensajeros. ¿Cómo responderías a quien dijera que no podemos confiar en la Biblia porque no contamos con los manuscritos originales? ¿Por qué es ese un argumento débil?
Lunes 2 de noviembre
GÉNEROS Y ESTILOS LITERARIOS
La Biblia consta de diversos géneros y estilos literarios utilizados por los mensajeros inspirados por Dios. Algunos se asemejan a un diario (ver Núm. 33:1-49). A su vez, los libros de Daniel, Zacarías y Juan contienen ejemplos de escritura apocalíptica, caracterizada por su simbolismo, sus temas cósmicos y sus descripciones de seres celestiales además de otros rasgos distintivos. Lee Isaías 13:1. ¿Cómo se refiere la Biblia aquí al mensaje de Isaías? Las visiones recibidas por los profetas son a veces denominadas «oráculos»; es decir, comunicaciones o revelaciones de Dios (algunas versiones traducen la palabra hebrea original con la que comienza Isaías 13:1 como «carga»).
Las traducciones más recientes de la Biblia muestran que muchas visiones fueron escritas en forma poética, a menudo utilizando un recurso conocido como paralelismo, en el cual las líneas posteriores se repiten o, a veces, contrastan con las líneas anteriores. Por ejemplo: «En ese día el hombre mirará a su Creador, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel» (Isa. 17:7). «Creador» y «Santo» están en paralelo. De ese modo, una imagen literaria o identificación aporta información adicional acerca de otra. Los profetas también utilizaban recursos literarios como las metáforas (símbolos) y las hipérboles (exageraciones).
Para comprender y aplicar mejor sus mensajes, es importante reconocer el tipo de escritura que utilizaron. Otro estilo literario que se encuentra con frecuencia en las Escrituras es el «juicio del pacto». Por ejemplo, en Jeremías 2:4-9, el profeta presenta la denuncia legal de Dios contra su pueblo por haber transgredido las estipulaciones del pacto y no cumplir sus obligaciones. Utilizando imágenes de un tribunal, el autor retrata a Dios como el fiscal que expone los fundamentos de su acusación. Las Escrituras también contienen escritos proféticos, historia, canciones y parábolas. Dios ordenó a Jeremías que compusiera un libro con todos sus mensajes (Jer. 36:2), mientras que gran parte de los escritos del Nuevo Testamento consisten en cartas dirigidas a individuos o comunidades cristianas.
La Biblia no hace distinción alguna en materia de autoridad entre diferentes estilos. Las cartas de Pablo debían ser consideradas tan autoritativas como las de los profetas del Antiguo Testamento, pues el apóstol da evidencias claras en sus cartas de que eran documentos inspirados por el Espíritu Santo (ver 1 Cor. 7:10, 12, 40). Algunos estudiosos enfatizan el elemento humano en las Escrituras a expensas del divino. ¿Por qué es ese un camino que conduce a la ruina espiritual?
Martes 3 de noviembre
ASISTENTES LITERARIOS
Lee Jeremías 36:17-18 y Romanos 16:22. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso de asistentes literarios por parte de los escritores bíblicos? Jeremías mismo podría haber puesto por escrito lo que le fue revelado, pero, en lugar de ello, pidió a un escriba de confianza que registrara fielmente sus mensajes proféticos y los compartiera con los líderes de la nación. Él no es el único profeta bíblico que utilizó los servicios de un asistente literario para comunicar sus mensajes de origen divino.
En el Nuevo Testamento, aunque Tercio dice que escribió la epístola a los Romanos (Rom. 16:22), queda claro desde el comienzo del documento que escribió lo que Pablo le indicó. Tercio era el amanuense o secretario del apóstol, un asistente literario que ponía por escrito las palabras de Pablo. Esta práctica no era inusual para el apóstol, ya que concluye sus cartas a los colosenses y los tesalonicenses incluyendo su saludo autógrafo (Col. 4:18; 2 Tes. 3:17) como forma de autenticar todo el documento. Esto sugiere que confiaba en otra persona para que escribiera las cartas por él.
Puesto que esto podía suscitar dudas acerca de si la carta lo representaba correctamente —o, peor aún, sospechas de que no era suya—, Pablo agregaba su propia nota manuscrita al final como evidencia de autenticidad. Muchos comentaristas atribuyen la variación en el estilo literario en las cartas de Pablo al uso que hizo de asistentes. Se supone lo mismo respecto de las dos cartas de Pedro: «Aunque es un hecho que el estilo del lenguaje de 2 Pedro es diferente del de la primera epístola, puede explicarse razonablemente, pues es probable que Pedro —un palestino de poca cultura, cuya lengua materna era el arameo— sin duda recurrió a la ayuda de un secretario para la redacción de una epístola que fue escrita en griego.
Si Pablo, que manejaba la lengua griega con soltura, evidentemente usó secretarios, es aún más lógico suponer que Pedro hubiera buscado la ayuda de secretarios y que estos hubieran influido mucho en la redacción de sus cartas en griego» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1996], t. 7, p. 612). Esto sugiere que, aunque fiel a los pensamientos y a la intención de los mensajeros de Dios en materia de significado, el vocabulario y la construcción de las frases podrían reflejar las diferentes habilidades literarias de los ayudantes que empleaban. Los pensamientos de los mensajeros de Dios son el objeto de la inspiración divina, pero no necesariamente las palabras específicas utilizadas para expresar esos pensamientos inspirados.
Miércoles 4 de noviembre
FUENTES LITERARIAS
«Además de ser sabio, el Predicador enseñó sabiduría al pueblo. Consideró, y compuso muchos proverbios. Procuró hallar las palabras adecuadas, y lo que escribió fue recto y verdadero» (Ecl. 12:9-10). Este pasaje puede interpretarse en el sentido de que Salomón no fue el autor de todos los proverbios que registró. Bajo la inspiración de Dios, «consideró» muchos dichos y trató de encontrar «palabras adecuadas». De hecho, la descripción tan citada de la mujer virtuosa en Proverbios 31 es atribuida a la madre de un rey llamado Lemuel y no a Salomón (Prov. 31:1). La evidencia apunta también a la influencia de la literatura egipcia en los Proverbios.
Del mismo modo, los historiadores inspirados del Antiguo Testamento reconocen que consultaron archivos y otros registros para narrar fielmente la historia del pueblo de Dios. Lee 1 Reyes 11:41; Lucas 1:1-4; Judas 1:14-15. ¿Qué dicen estos versículos acerca del uso que los escritores inspirados hacían a veces de fuentes no bíblicas? Esdras y Nehemías son otros ejemplos de escritores bíblicos que se basaron en registros históricos para documentar sus relatos. El primero incluye copias de cartas y decretos reales relacionados con Jerusalén y Persia (ver Esd. 4-7), mientras que Nehemías menciona los registros genealógicos que encontró e incorporó a su narración (ver Neh. 7:5-72).
Este hecho se observa también en el Nuevo Testamento. «Por lo que sucedió con Lucas, se deduce claramente que la Inspiración funciona en armonía con la operación natural de las facultades mentales sin prescindir de ellas. Aquí vemos a un autor inspirado, guiado por el Espíritu Santo, para examinar en forma diligente los registros ya escritos y los orales que había sobre la vida de Cristo; y luego, impulsado a organizar la información recopilada en una narración» (Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1995], t. 5, p. 654) Judas parece estar citando 1 Enoc 1:9, una obra judía intertestamentaria no canónica.
Pablo también citó a filósofos griegos sin identificarlos (ver Hech. 17:28; Tito 1:12). Aunque los escritores bíblicos a menudo se guiaban por revelaciones directas recibidas mediante visiones y sueños, esto no excluía que el Espíritu Santo también los guiara para seleccionar material de otras fuentes. ¿Por qué es importante tener esto presente?
Jueves 5 de noviembre
EL MENSAJE DIVINO Y LAS IMPERFECCIONES HUMANAS
¿Qué dice Pablo sobre el tesoro de Dios en 2 Corintios 4:7? Pablo dice que el tesoro de Dios ha sido confiado a «vasos de barro» (seres humanos), para que el poder de Dios se manifieste en contraste con nuestras debilidades. Las Escrituras revelan que, así como los mensajeros de Dios no fueron preservados sobrenaturalmente de los fracasos personales (Moisés, Elías, David, Jonás y Pedro, por ejemplo), sus escritos tampoco estuvieron exentos de las imperfecciones propias del entendimiento y la comunicación humanos. «La unión de lo divino y lo humano que se manifestó en Cristo existe también en la Biblia.
Las verdades reveladas son todas inspiradas divinamente; pero están expresadas en las palabras de los hombres y se adaptan a las necesidades humanas» (Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 698). La humanidad de los mensajeros de Dios no es suprimida a causa de su llamado divino a comunicar los tesoros de la verdad, como escribió el apóstol Pablo en 2 Corintios 4:7. Tampoco parece que el Espíritu Santo considerara oportuno impedir que sus mensajeros hicieran declaraciones y escribieran palabras que hoy nos resultan difíciles de armonizar o explicar. Los versículos que representan esas dificultades son tan pocos que solo una mente muy estrecha tropezaría a causa de ellos.
Como cristianos que creemos en la Biblia, debemos rendirnos a la Palabra de Dios en la medida en que la entendemos y confiamos en el Señor, y a pesar de lo que aún no comprendemos. Algunas discrepancias pueden atribuirse a errores sin importancia cometidos por copistas posteriores, o a fuentes divergentes en las que se basaron los autores inspirados. Al considerar los pasajes problemáticos, debemos preguntarnos si comprendemos plenamente el significado de las palabras del escritor y si un estudio más profundo podría resolver la dificultad. Incluso si no somos capaces de resolver todos los aparentes errores o discrepancias, encontramos que son irrelevantes para la esencia del mensaje presentado.
Podemos confiar en que las verdades divinas de las Escrituras han sido reveladas y comunicadas fidedignamente a pesar de las imperfecciones de los mensajeros de Dios. ¿Por qué eligió Dios utilizar a seres humanos falibles en lugar de ángeles sin pecado como sus mensajeros?
Viernes 6 de noviembre
LOS ESCRITOS DE ELENA DE WHITE
La experiencia y los escritos de Elena de White son muy similares a los de los mensajeros bíblicos de Dios cuya obra hemos estudiado esta semana. Ella también recibió la comisión divina de poner por escrito lo que se le había revelado. Elena de White escribió en 1909: «Debido al accidente que casi me costó la vida, mi salud era débil y no podía escribir. […] Pero el ángel del Señor se me presentó una noche y me dijo: “Debes escribir lo que te comunico”. Le respondí: “No puedo escribir”. Él repitió la orden: “Escribe lo que te digo”. Decidí intentarlo, tomé con qué escribir, comencé a hacerlo y descubrí que podía registrar las palabras con facilidad» («Let Us Publish Salvation», The General Conference Bulletin, 31 de mayo de 1909, p. 225).
Al igual que los escritores bíblicos inspirados, Elena de White empleó asistentes literarios. Sus secretarios hacían el trabajo propio de los editores: ayudar a los autores a expresar sus ideas con claridad sin insertar ideas propias. No eran personas que escribían en lugar de ella ni coautores. Su trabajo dependía del material que la propia Elena de White producía, ya fuera de manera manuscrita u oral. En sus escritos, Elena de White también citaba y adaptaba material de otras fuentes literarias para presentar de manera más adecuada sus mensajes.
El hecho de que recomendara a sus lectores algunos de los libros que ella misma utilizó en tal sentido es evidencia de que no pretendía engañar a su público ni atribuirse la autoría de esos materiales citados o adaptados, sino que lo hacía porque encontraba en esas fuentes expresiones adecuadas para transmitir las verdades que deseaba comunicar. ¿Qué decir de las discrepancias o inexactitudes? «Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla», ella escribió. «Solo Dios es infalible» (Mensajes selectos, t. 1, p. 44). Sus escritos contienen algunas afirmaciones difíciles de entender o de armonizar con otras.
La humanidad de Elena de White no fue suprimida por su llamado divino. Como todos nosotros, ella también creció y maduró, como puede apreciarse en sus escritos. Como ya se ha dicho, Elena de White corrigió a quienes creían erróneamente que cada palabra que escribía provenía directamente del cielo. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro.
Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (Mensajes selectos, t. 3, pp. 66-67). Para conocer más acerca de este tema, lee Elena de White, Mensajes selectos, t. 3, pp. 102-145; William C. White, cartas en Apéndice C de Mensajes selectos, t. 3, pp. 528-544.
