Sabado 23 de Agosto 2025
Cómo vivir la Ley
Lee para el estudio de esta semana:
Éxodo 21: 1–32; Éxodo 22: 16–23: 33; 2 Reyes 19: 35; Mateo 5: 38–48; Romanos 12: 19; Mateo 16: 27.
Versiculo Para memorizar:
«El Señor dijo a Moisés: “Así dirás a los israelitas: Ustedes han visto que les hablé desde el cielo. No hagan ningún dios de plata ni de oro para ponerlo junto a mí”» (Éxo. 20: 22, 23).
Dios deseaba que su pueblo fuera diferente de las naciones circundantes. Quería que se establecieran como una devota comunidad de fe que viviera bajo su liderazgo y autoridad. Todos estarían sujetos a su Ley. Los jueces debían ser nombrados administradores de la Ley, y los sacerdotes debían enseñarla. Los padres también desempeñaban un papel crucial.
En cualquier cultura, las leyes revelan los ideales, objetivos, intenciones y carácter de los legisladores. Por ejemplo, cuando el faraón ordenó matar a todos los bebés varones hebreos, esa ley puso de manifiesto que era una persona malvada. A diferencia de ello, si un rey promulgara una ley para que todos los jóvenes de su reino recibieran una educación superior gratuita, muchos la considerarían como una muestra de su generosidad y del deseo de que su país prospere.
La Ley de Dios es una revelación acerca de él, de su bondad, amor, valores, rectitud y oposición al mal. Puesto que la Ley es santa y justa, Dios también lo es. La Ley genera un ámbito propicio para una vida abundante y, si la obedecemos, nos pone a resguardo de peligros y calamidades. El respeto a Dios, a los demás y a los valores de la vida es la base del sistema legislativo divino.
Domingo 24 de Agosto 2025
El código del pacto:
Con la entrega de su Ley en el Sinaí, Dios sentó las bases para enseñar a su pueblo cómo vivir con santidad en conexión con él. Pero los principios de la Ley necesitaban ser aplicados en la vida cotidiana, por lo que Dios les dio leyes adicionales, el llamado «código del pacto». Era responsabilidad de los jueces velar para que esas ordenanzas fueran aplicadas correctamente.
«La mente de la gente, cegada y envilecida por la servidumbre y el paganismo, no estaba preparada para apreciar plenamente los abarcadores principios de los diez preceptos de Dios. Para que las obligaciones del Decálogo pudieran ser mejor comprendidas y ejecutadas, se añadieron otros preceptos, que ilustraban y aplicaban los principios de los Diez Mandamientos. Estas leyes se llamaron “derechos”, porque fueron trazadas con infinita sabiduría y equidad, y porque los magistrados habían de juzgar según ellas. A diferencia de los Diez Mandamientos, estos “derechos” fueron entregados en privado a Moisés, quien debía comunicarlos al pueblo» (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, p. 282).
Lee Éxodo 21: 1 al 32. ¿Qué normas específicas promulgó Dios en relación con los esclavos hebreos, el homicidio y las lesiones corporales?
El código del pacto se encuentra registrado en varios capítulos (Éxo. 21: 1-23: 19). Todos estos reglamentos y leyes fueron promulgados para detener la avalancha del mal y construir una sociedad ordenada.
Las leyes acerca de la esclavitud eran especiales y no deben confundirse con la perversa práctica de la esclavitud moderna o medieval. Los esclavos hebreos eran protegidos y valorados. En las sociedades modernas y medievales, los siervos y los esclavos eran propiedad de sus dueños, quienes podían hacer con ellos lo que quisieran. A diferencia de ello, las leyes bíblicas regulaban la servidumbre de manera diferente, pues ella estaba limitada a seis años (Éxo. 21: 1, 2; Jer. 34: 8-22). En el séptimo año, los esclavos debían ser liberados a menos que quisieran permanecer al servicio de sus amos. Estos también debían permitir que sus siervos descansaran los sábados (Éxo. 20: 9, 10) y satisfacer sus necesidades básicas.
Aunque la perversa práctica de la esclavitud institucionalizada ha sido abolida en la mayor parte del mundo, ¿de qué maneras siguen existiendo algunos de sus rasgos distintivos? ¿Qué podemos hacer en nuestro propio y limitado ámbito para luchar contra esto?
Lunes 25 de Agosto 2025
Más leyes
En su misericordia, Dios instruyó a los jueces acerca de cómo debían tratar a las personas en diversas situaciones relacionadas con los derechos de propiedad. Se enumeran varios casos prácticos, indicando, por ejemplo, qué hacer si el toro de alguien atacaba al de un vecino, si la gente robaba un animal doméstico y lo vendía, si los animales pastaban en el campo o la viña de otro propietario, si un objeto prestado era robado, o si un animal alquilado sufría una herida o moría (Éxo. 21: 33-22: 15).
Lee Éxodo 22: 16 a 23: 9. ¿Qué asuntos se abordaron en estas leyes y de qué manera?
Las leyes de Dios incluían diferentes cuestiones. Había entre ellas ciertas normas específicas contra el menosprecio o la humillación de las personas. Dios no quería que existiera ningún tipo de explotación. En su misericordia, el Señor corrige las tendencias pecaminosas del corazón humano y refrena las inclinaciones naturales. La sociedad debía ser mantenida a salvo; el mal, eliminado; y las buenas relaciones interpersonales, cultivadas. La justicia y el amor deben regir todas las acciones.
Lee Éxodo 23: 10 al 19. ¿Qué asuntos importantes se tratan en este pasaje?
El sábado y las festividades religiosas tenían que ver con el culto y recordaban acontecimientos cruciales de la historia de la salvación. El culto estaba cuidadosamente regulado, pues era la base teológica de todas las demás actividades. El sábado fue establecido en la Creación (Gén. 2: 2, 3; Éxo. 20: 8-11), estaba relacionado con la liberación y la redención de Israel (Deut. 5: 12-15), y apunta de manera poderosa a la adoración a Dios como nuestro Creador, Redentor y Señor (Mar. 2: 27, 28).
Israel debía celebrar tres festividades religiosas principales cada año: (1) la Pascua, o Fiesta de los Panes sin Levadura, en primavera (normalmente entre mediados de marzo y mediados de abril); (2) el Pentecostés, o Fiesta de la cosecha o de las Semanas, con su inicio cincuenta días después de la anterior; y (3) la Fiesta de los Tabernáculos, de las Cabañas o de la Recolección, en otoño (normalmente entre mediados de septiembre y mediados de octubre; ver también Éxo. 34: 18-26; Lev. 23: 4-44; Núm. 28: 16-29: 40; Deut. 16: 1-16).
Martes 26 de Agosto 2025
El plan original de Dios
Lee Éxodo 23: 20 al 33. ¿Qué métodos quiso utilizar Dios para conquistar la Tierra Prometida?
La intención de Dios no era que los israelitas lucharan por su nuevo territorio, sino que este les sería otorgado. La Tierra Prometida había sido prometida a Abraham, Isaac y Jacob, y debería haber sido recibida por Israel como un regalo especial de Dios.
El modelo para la conquista de la Tierra Prometida se hizo patente durante el cruce del Mar Rojo. Dios luchó por su pueblo y le concedió la victoria total sobre quienes pretendían destruirlo (Éxo. 14: 13, 14). Los egipcios fueron derrotados porque el Señor intervino milagrosamente. Del mismo modo, en tiempos del rey asirio Senaquerib, Dios también derrotó al vasto ejército asirio, fuertemente equipado y bien entrenado, sin que los israelitas tuvieran que luchar. Dios les concedió la victoria porque el rey Ezequías creyó en la palabra de Dios que le fue comunicada por el profeta Isaías (2 Rey. 19: 35; Isa. 37: 36).
Dios informó a Abraham que la Tierra Prometida no sería entregada inmediatamente a su posteridad, sino recién al cabo de cuatrocientos años (Gén. 15: 13-16). ¿Por qué? La razón estaba relacionada con la maldad de los habitantes de Canaán. Dios estaba obrando misericordiosamente con ese pueblo y les concedió otro período de gracia para que se arrepintieran. Sin embargo, ellos continuaron en su rebelión contra Dios y sus valores, así que cuando la iniquidad de esas naciones alcanzó su clímax, Dios se dispuso a entregar su territorio a los hebreos como una nueva patria.
Además, Dios prometió que expulsaría a las naciones delante de Israel usando dos métodos inusuales pero muy efectivos: (1) infundiendo temor a las naciones malvadas, y (2) con avispas que ahuyentarían a la gente. Antes de que los israelitas llegaran al nuevo territorio, sus enemigos abandonarían el lugar y huirían de ellos (Éxo. 23: 27, 28).
El papel crucial en la conquista de la Tierra Prometida lo desempeña el Ángel de Dios. Este Mensajero era Cristo, quien guiaba a Israel y los protegía. Él era la columna de nube que los guiaba de día y la columna de fuego durante la noche. Israel debía prestarle mucha atención y escucharlo porque tenía autoridad divina (Éxo. 23: 21). La desobediencia a la voluntad de Dios y la incredulidad en su liderazgo solo dificultarían su avance.
¿Qué nos enseña acerca de la gracia de Dios el hecho de que concedió muchos años a los paganos para que abandonaran sus malas acciones? A su vez, ¿qué nos enseña eso acerca de los límites de su gracia hacia quienes se niegan a aceptarla?
Miercoles 27 de Agosto 2025
Ojo por ojo
Lee Mateo 5: 38 al 48. ¿Cómo interpretó Jesús el significado de la ley del talión? ¿Cómo deberíamos aplicarla hoy?
En el Sermón del Monte, Jesucristo citó textos del Antiguo Testamento con los que sus oyentes estaban sin duda familiarizados. Sin embargo, habló en contra de las interpretaciones rabínicas vigentes, que a lo largo de los siglos se habían alejado del propósito original de esas leyes citadas. Es decir, la tradición humana no solo ocultaba el propósito de la Palabra de Dios, sino que también en algunos casos (pensemos en las regulaciones rabínicas acerca del sábado y lo que ellas habían hecho con el cuarto Mandamiento) había pervertido su intención y significado. Con sus palabras, Jesús estaba restaurando el sentido original de esas leyes.
En el Monte de las Bienaventuranzas, Jesús trató de corregir algunas de esas interpretaciones erróneas señalando a sus oyentes la intención y el significado originales de los textos.
Éxodo 21: 24 («ojo por ojo, diente por diente») fue citado en Mateo 5: 38 y 39 («Ustedes oyeron que fue dicho... Pero yo les digo») y se refería a la ley del talión. Este versículo es también utilizado en otros lugares de la Biblia (Lev. 24: 20; Deut. 19: 21).
Esta ley fue formulada con la intención de evitar la venganza, de poner fin a las contiendas sangrientas y a las represalias sin una investigación previa. Los daños debían ser evaluados por jueces, y luego se establecía y pagaba una compensación monetaria adecuada. Esta práctica surgió para evitar que las personas tomaran la justicia en sus manos. Era necesario hacer justicia, pero en armonía con la Ley de Dios.
Jesucristo, quien promulgó estas leyes sociales por medio de Moisés, conocía el propósito de ellas, razón por la cual podía aplicarlas de manera objetiva, de acuerdo con su intención original. El motivo detrás de ellas era hacer justicia, propiciar la reconciliación y restaurar la paz.
Se podría argumentar que la justicia implica en cierto sentido una especie de venganza o vindicación. La correcta aplicación de estas leyes era un intento de encontrar el justo equilibrio entre la justicia y la vindicación.
¿Cómo puede la certeza de que Dios hará finalmente justicia ayudarnos a lidiar con las injusticias que vemos en el mundo?
Jueves 28 de Agosto 2025
Venganza
«No se venguen ustedes mismos, amados míos, antes den lugar a la ira de Dios. Porque escrito está: “Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”» (Rom. 12: 19; ver también Deut. 32: 35).
¿Qué promesa y qué mandato se encuentran en los versículos recién citados, y cómo están estrechamente relacionados?
Hasta que el Señor traiga la justicia, que tanta falta hace, era el deber de los jueces en el antiguo Israel aplicar la ley y determinar un castigo justo cuando ocurría un daño o lesión. Pero primero necesitaban investigar los hechos. El problema era que los maestros de la Ley en la época de Cristo aplicaban esta ley de una manera que abría la puerta a la venganza personal. Al hacerlo, el principio fue sacado de su contexto, y se perdió el propósito inicial. En consecuencia, defendían lo que la Ley realmente prohibía.
Lee Mateo 6: 4 y 6; y 16: 27; Lucas 6: 23; y 2 Timoteo 4: 8. ¿Qué nos dicen estos textos acerca de cómo veía Jesús los principios relativos a la recompensa y el castigo?
Jesús no estaba en contra del principio de la recompensa y el castigo. La justicia es una cuestión de principios; es una parte crucial de la vida. Sin embargo, ningún individuo debe asumir el papel de juez, jurado y «verdugo». ¡Qué fácil sería para nosotros pervertir la justicia! No nos corresponde a nosotros reparar el daño. Si hay que reparar un mal, debe hacerlo un tribunal objetivo; es la labor de los jueces.
En este contexto, Jesús nos dice que seamos tan perfectos como nuestro «Padre celestial es perfecto» (Mat. 5: 48). ¿Cómo podemos ser tan perfectos como Dios mismo? El amor desinteresado es la característica primordial de Dios. Él enseña a sus seguidores a amar a sus enemigos y a orar por quienes los persiguen. La verdadera perfección consiste en amar, perdonar y ser misericordioso (Luc. 6: 36), incluso con quienes no lo merecen. Este principio, y las acciones a las que conduce, es lo que significa reflejar el carácter de Dios.
¿Qué formas prácticas podemos adoptar cada día para aprender a amar como se nos ha ordenado? ¿Por qué esto implica siempre la muerte al yo?
Viernes 29 de Agosto 2025
Para estudiar y meditar
Lee el capítulo titulado «La ley dada a Israel» en el libro Patriarcas y profetas, de Elena G. de White, pp. 275-286.
Puesto que vivimos en el territorio de nuestro Enemigo, no es de extrañar que podamos ser heridos por sus hábiles y engañosas artimañas. ¿Quién de nosotros no ha conocido el dolor y el sufrimiento provocados por el pecado y el mundo caído y pecaminoso en el que vivimos? Desgraciadamente, esto forma parte de la vida, pero Dios nos da poder para afrontarlo.
«Nuestro amado Salvador nos enviará ayuda en el momento mismo en que la necesitemos. El camino del cielo quedó consagrado por sus pisadas. Cada espina que hiere nuestros pies hirió también los suyos. Él cargó antes que nosotros la cruz que cada uno de nosotros ha de cargar. El Señor permite los conflictos a fin de preparar el alma para la paz. El tiempo de angustia es una prueba terrible para el pueblo de Dios; pero es el momento en que todo verdadero creyente debe mirar hacia arriba, a fin de que por la fe pueda ver el arco de la promesa que le envuelve» (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 616).
Preguntas para dialogar:
Muchos se han sentido desconcertados durante siglos porque el Señor hizo que los paganos cananeos fueran expulsados de su tierra y a veces incluso exterminados. Es, sin duda, algo inquietante. Sin embargo, ¿cómo podemos entender que Dios mostró amor en esas acciones, y no solo justicia? Tal vez, la clave está en recordar que el amor de Dios también implica hacer justicia.
Medita en lo dicho por Jesús luego de hablar del amor a los demás, incluso a nuestros enemigos y a quienes nos odian: «Sean, pues, perfectos, como su Padre celestial es perfecto» (Mat. 5: 48). ¿Por qué enunciaría Jesús este requerimiento justo después de los anteriores? ¿Qué nos estaba diciendo aquí, no solo sobre lo que significa ser «perfectos», sino también acerca de serlo como «nuestro Padre que está en los cielos»?
El apóstol Pablo tenía una actitud positiva y edificante respecto de la Ley de Dios y sus funciones, pero se oponía al uso inadecuado de ella. ¿Qué significa su afirmación: «No están bajo la ley sino bajo la gracia» (Rom. 6: 14)? ¿De qué maneras podemos abusar de la Ley?
¿Cuál es la diferencia entre justicia y venganza? ¿Son conceptos completamente distintos o solo manifestaciones diferentes de la misma idea? ¿Cómo podemos saber si nuestro anhelo de justicia no es en realidad un deseo de venganza?
"Escuela Sabática adultos 2026, SEGUNDO trimestre (Abril - Junio). Estudio: «Creciendo en Nuestra Relación con Dios» - Nina Atcheson"

«Creciendo en nuestra relación con Dios» – Nina Atcheson
Tu relación con Dios es el aspecto más importante de tu vida. Por eso, es fundamental desarrollarla, fortalecerla y hacerla cada día más firme y significativa.
En este segundo trimestre de 2026, la lección de Escuela Sabática se centra en el tema de las relaciones, especialmente en tu conexión personal con Dios. Esta guía de estudio presenta un enfoque diferente, con un estilo más cercano, práctico y reflexivo.
Las lecciones están diseñadas para ayudarte a comprender que Dios es un ser personal que desea tener una relación íntima contigo. A través de cada estudio semanal, podrás profundizar tu vida espiritual, fortalecer tu fe y crecer en una comunión diaria con Él.
Lección 5: Para el 2 de mayo de 2026
CÓMO ESTUDIAR LA BIBLIA
Sábado 25 de abril
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 15: 1–8; Marcos 1: 35; 1 Crónicas 16: 11; Salmo 119: 105; Isaías 50: 4; 55: 1–13.
PARA MEMORIZAR: «Así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y prosperará en lo que le ordené» (Isa. 55: 11).
Piensa en la ocasión en que tuviste en tus manos tu primera Biblia. Tal vez eras niño y te la obsequió un pariente cristiano o la compraste tú mismo cuando ya eras adulto. Independientemente de cuánto tiempo hace que la tienes, considera el valor que das a ese libro sagrado. ¿Es una de tus posesiones más preciadas o das por sentado que tienes la Palabra viva de Dios al alcance de la mano? ¿Te cuesta ser constante en su lectura? ¿Te has preguntado alguna vez por dónde comenzar a leerla o cómo puedes leerla para acercarte más a Dios? Martín Lutero dijo en una ocasión: «Durante varios años he leído la Biblia dos veces al año. Si ella fuera un imponente árbol y todas sus palabras fueran pequeñas ramas, yo las habría tocado a todas con el anhelo de saber qué había en ellas y qué tenían para ofrecer».
Ya sea que estés dedicando cada día tiempo a la lectura provechosa de la Biblia o que esta permanezca casi siempre cerrada en un estante, lo cierto es que, mediante su estudio, todos podemos desarrollar nuestra relación con Dios. Esta semana exploraremos algunas maneras prácticas de estudiar apropiadamente la Palabra de Dios.
Domingo 26 de abril TIEMPO
¿Alguna vez has puesto el despertador un poco antes de lo habitual para leer la Biblia? ¿Has luchado en alguna ocasión para salir de la cama y luego, al mirar el reloj, has pensado: «Tengo apenas quince minutos para empezar el día; más vale que me dé prisa!»? ¿Alguna vez has hecho una breve oración o has hojeado un capítulo de la Biblia solo para tranquilizar tu conciencia, pero no tu corazón, antes de apresurarte a empezar el día? «Solo se obtiene un beneficio muy escaso de una lectura precipitada de las Sagradas Escrituras.
Uno puede leer toda la Biblia y quedarse, sin embargo, sin captar su belleza o comprender su sentido profundo y oculto» (Elena G. de White, El camino a Cristo, p. 133). Si bien es cierto que la lectura de la Biblia reporta bendiciones, es posible leerla de tapa a tapa y de una sola vez, sin obtener todo el provecho disponible en ella. Dios nos dio su inspirada y preciosa Palabra para que conociéramos más acerca de él y de nosotros mismos.
Cuando dedicamos tiempo a contemplar el indescriptible y hermoso carácter de Dios, y las maneras en las que ha interactuado con la humanidad a lo largo de la historia, solo podemos amarlo más. El registro de sus interacciones está allí, a nuestro alcance, pero debemos dedicar tiempo a Dios a través de la lectura de su Palabra (Hech. 17: 11). Considera las siguientes sugerencias: Pide a Dios que ponga en tu corazón el deseo de acercarte a él. Reclama las promesas que se encuentran en Jeremías 29: 13 y Salmo 37: 4. Invítalo a que te despierte antes de lo habitual o a que te ayude a apartar un momento de tu día para estar en comunión con él. Consagra tu tiempo a Dios. Sí, estás ocupado y siempre aparecen cosas urgentes, pero el tiempo dedicado a estar con Dios tiene un valor incalculable. Ve a un lugar tranquilo donde puedas estar a solas y lee el Salmo 46: 10. Lee la letra del himno «Salvador, a ti me rindo» (Himnario adventista, Nº 261) o cántalo como una ofrenda de alabanza dedicada a él. Piensa en las áreas de tu vida que tal vez no estén rendidas a Dios y ofrécelas a él.
Dedica tiempo a estar con Dios, aunque no sientas deseos de hacerlo. Así como es necesaria una decisión consciente y un plan de acción para ser una persona saludable (hacer ejercicio, alimentarse adecuadamente, etc.), se necesita una decisión consciente para tener una relación estrecha con Dios. Recuerda que los nuevos hábitos pueden tardar al menos 21 días en formarse, y que no podemos tener éxito sin la ayuda del Espíritu Santo. Lee nuevamente Juan 15: 1 al 8. ¿Qué nos dice Jesús acerca de nuestra necesidad de permanecer en él y por qué es tan importante para nuestra fe?
Lunes 27 de abril
UN LUGAR
Jesús es nuestro ejemplo perfecto en todas las cosas, incluyendo la devoción personal. ¿Qué nos dice Marcos 1: 35 acerca del tiempo que Jesús pasaba con Dios? Aunque solo se trata de un versículo, podemos aprender mucho del ejemplo de Jesús. Jesús solía apartarse del ajetreo y del bullicio de la vida cotidiana para dirigirse a un lugar solitario y tranquilo para pasar tiempo con su Padre antes de que amaneciera. Imagina la siguiente escena: Jesús sentado junto al mar de Galilea o en la ladera de una colina orando y en comunión con su Padre antes de que el mundo a su alrededor despertara. Este versículo describe el compromiso de Jesús con la oración y muestra que ella era una prioridad para él.
Ese tiempo dedicado a la oración fue, sin duda, lo que le dio fuerzas para afrontar todo lo que tuvo que soportar. Si Jesús necesitaba esto para comenzar cada día, ¡cuánto más nosotros! Dios nos dice: «Busca mi rostro», y espera que nuestra respuesta sea: «Tu rostro buscaré, Señor» (Sal. 27: 8). ¿Qué dice 1 Crónicas 16: 11 acerca de cómo debemos buscar a Dios? ¿Hay algún lugar tranquilo en tu casa o al aire libre donde puedas encontrarte cada mañana con Dios y sentarte a los pies de Jesús para aprender de su Palabra (Luc. 10: 39-42)? Si desarrollas el hábito de ir diariamente a un lugar determinado para pasar tiempo con Dios, será más probable que regreses allí cada día.
No te desanimes si una emergencia inesperada te lo impide alguna vez, pero no dejes pasar demasiado tiempo sin hacerlo. Recuerda que una relación duradera con Dios requiere una decisión diaria y que puedes empezar de nuevo hoy mismo. ¿Cuánto tiempo dedicaste la semana pasada a la oración y a la lectura de la Biblia? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de los cambios que podrías tener que hacer en tus prioridades?
Martes 28 de abril
EL ESTUDIO PROFUNDO DE LA BIBLIA
Aunque no es necesario ser un erudito para estudiar la Biblia, ¿cómo puedes hacerlo en profundidad? Orar: Es imposible exagerar la importancia de la oración como parte de tu estudio de la Biblia. Elena G. de White dice que no estamos solos cuando leemos la Biblia. Al invitar al Espíritu Santo a ser nuestro guía, rechazamos todas las distracciones y el Enemigo huye. «Nunca se debería estudiar la Biblia sin oración. Solo el Espíritu Santo puede hacernos sentir la importancia de lo que es fácil comprender, o impedir que nos apartemos del sentido de las verdades de difícil comprensión» (El conflicto de los siglos, p. 585). Leer y escribir: Podría decirse que la acción de escribir marca la diferencia entre la mera lectura de la Biblia y su estudio.
Escribir nos ayuda a desacelerar nuestros pensamientos, a reflexionar acerca de la Palabra de Dios y a interactuar con ella a un ritmo que permite la observación, la interpretación, la aplicación y el compromiso. La acción de escribir también contribuye a que nuestras ideas inicialmente dispersas sean puestas en orden y terminen volviéndose acciones concretas durante el día. Además, es más probable que recordemos algo que hemos escrito (Sal. 119: 15, 16). Si no puedes escribir, haz la prueba de leer la Biblia en voz alta, o escuchar su lectura, y eleva luego tus pensamientos a Dios como si se tratara de una oración. Compartir: Cuéntale a alguien lo que has aprendido.
Esto lo consolidará en tu mente y animará a la otra persona. Elige un libro breve de la Biblia para empezar (por ejemplo, Jonás, Marcos, Filipenses o 1 Juan) y avanza poco a poco. Este es un método sencillo que puedes aplicar a un versículo, a un pasaje o a un capítulo entero:
1. Ora para que el Espíritu Santo dirija tu mente y sensibilice tu corazón mientras lees.
2. Elige un versículo o un pasaje más extenso de la Biblia.
3. Escribe el pasaje o porciones destacadas mientras lees.
4. Vuelve a leer el pasaje mientras oras mentalmente y subraya las ideas clave.
5. Escribe lo que te dicen las ideas subrayadas.
6. Ora acerca de estas ideas pidiendo a Dios que influyan en tu relación con él.
7. Piensa con quién podrías compartir esto hoy.
«A medida que los hijos de Dios crezcan en la gracia, obtendrán cada vez más clara comprensión de su Palabra, y discernirán nueva luz y belleza en sus verdades sagradas. Esto ha venido sucediendo en la historia de la iglesia a lo largo de todas las edades, y así seguirá siendo hasta el fin» (Elena G. de White, El otro poder, p. 32). ¿Cómo has comprobado que el mensaje de la cita anterior se aplica a ti? Considera también el Salmo 119: 105.
Miércoles 29 de abril
UNA BENDICIÓN DOBLE
Hay muchas maneras de estudiar la Biblia: versículo por versículo, por capítulos, temas, palabras o libros completos. Podemos estudiarla con una concordancia y un diccionario bíblico o leerla en paralelo con la serie «El Gran Conflicto» (por ejemplo, leer los Evangelios junto con El Deseado de todas gentes) para obtener información adicional. Podemos dar un paseo por la naturaleza mientras escuchamos la lectura de la Biblia o reunirnos con un amigo o un grupo pequeño para estudiar juntos. Así como mantenemos vivas nuestras amistades al participar con ellas de actividades diversas y novedosas, deberíamos mantener fresco y vibrante nuestro encuentro diario con Dios utilizando diferentes métodos al estudiar la Biblia.
Siempre hay algo más que aprender. Algo que hará de tu estudio de la Biblia una experiencia vibrante es compartir con otros lo que has descubierto. Cuando explicamos lo que hemos aprendido, el proceso de sintetizar y compartir consolida nuestros pensamientos. Esto nos ayuda a retener el conocimiento. La doble bendición consiste en que, cuando compartimos con otros algo que hemos aprendido, la conversación espiritual resulta motivadora y enriquecedora para ambas partes. Aprendemos algo con mayor profundidad cuando lo compartimos con alguien.
También descubrirás que lo que estudias cada día no es solo un mensaje de Dios para ti, sino también para los demás. Lee Isaías 50: 4. ¿Qué nos dice este versículo sobre nuestra relación con Dios y sobre cómo esa relación puede influir en la manera en que tratamos a los demás? El tiempo que dedicamos cada día al estudio de la Biblia no solo nos fortalece, sino también nos permite animar a aquellas personas con las que entramos en contacto, convirtiéndose así en una doble bendición.
Nuestra vida espiritual se asemeja a un maratón. Pide al Señor que te ayude a seguir corriendo la carrera cristiana con constancia y a mantener tus ojos en la meta (Fil. 3: 14). No te desanimes si tu rendimiento ha sido bajo durante algún tiempo, pero haz los cambios necesarios para que tu relación con Dios sea vibrante gracias al estudio de la Biblia y la oración, ya que, como dice Juan, la vida eterna consiste en conocer a Dios cada día (Juan 17: 3). Nuestro compromiso diario de permanecer en él y en su Palabra transforma la vida. Lee el texto para memorizar de esta semana y medita acerca de su significado. ¿Qué estás estudiando en este momento? ¿Con quién podrías compartirlo?
Jueves 30 de abril
¡CUÁN DULCE!
Piensa en tu postre favorito. Tal vez contiene miel como ingrediente endulzante. Si alguna vez probaste el panal de miel, sabes por experiencia cuán dulce es su suave textura mientras se deshace en tu boca. En el Salmo 119: 103 y 104, la Biblia es descrita metafóricamente como un delicioso panal: «¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. De tus mandamientos he adquirido inteligencia». ¿Qué significa la expresión «de tus mandamientos he adquirido inteligencia»? (Sal. 119: 104). ¿Por qué es importante esta idea para comprender lo que el estudio de la Biblia hace por nosotros? Las palabras de Dios son realmente dulces para nuestra alma y no se parecen a nada de lo que el mundo ofrece.
A diferencia de muchos postres, la dulzura de la Palabra de Dios sana nuestro espíritu y transforma nuestro carácter. Si has estado distante de Dios, puedes abrir con reverencia su Palabra y beber del agua viva, la única que te satisfará. En Isaías 55: 1 al 13, el profeta amplía el mensaje antes mencionado. Dedica algún tiempo a leer este capítulo y responde luego las siguientes preguntas: ¿Qué da el Señor a quienes acuden a él para alimentarse de su Palabra? ¿Qué invitación te hace Dios aquí? ¿Cuál es su desafío? ¿Cuál es su promesa?
La Palabra viva y poderosa de Dios llega directamente a nuestro corazón y nos desafía a crecer en Cristo solo en la medida en que dedicamos tiempo y esfuerzo a profundizar en ella con una actitud sumisa y humilde, y con la disposición a poner en práctica lo que enseña. ¿De qué manera concreta puedes «buscar al Señor mientras pueda ser ha‑ llado» (Isa. 55: 6)?
Viernes 1° de mayo
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
El propósito del estudio de la Biblia es conocer a Dios y crecer en tu relación con él, porque en esto consiste la vida eterna, en estar con aquel a quien amamos (Juan 5: 39; 17: 3). El compromiso mutuo es parte de cualquier relación. Jesús dice, en Apocalipsis 3: 20, que desea entablar ese tipo de vínculo con nosotros para que podamos aprender más acerca de él, nuestro Creador. Debemos explorar constantemente la Biblia como un minero que busca gemas preciosas. Siempre hay algo más que espigar, no importa cuántas veces hayamos leído ciertas historias o pasajes bíblicos. «Cualquiera que sea el alcance intelectual del hombre, no crea ni por un instante que no necesita escudriñar cabalmente de continuo las Escrituras para obtener mayor luz.
Como pueblo, somos llamados individualmente a ser estudiantes de la profecía» (Elena G. de White, El otro poder, p. 34). No debemos pretender que la Biblia coincida con nuestras opiniones o pensamientos. «¿Cómo investigaremos las Escrituras? ¿Hemos de clavar las estacas doctrinales una por una y luego procurar que la Escritura se ajuste a nuestras opiniones establecidas? ¿O tomaremos nuestras ideas y conceptos de la Escritura y mediremos nuestras teorías desde todo ángulo por la Palabra de verdad? Muchos que leen y enseñan la Biblia no comprenden la preciosa verdad que están estudiando o enseñando. [...] Muchos dan a la Palabra de Dios un significado que se adecua a sus propias opiniones» (Elena G. de White, El otro poder, pp. 30, 31).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Con qué actitud sueles acercarte a la Biblia? ¿Hay algo que debas modificar? ¿Por qué es tan crucial una actitud de humildad y consagración a la Palabra?
2. ¿Hay alguna opinión preconcebida que debas abandonar para permitir que las Escrituras hablen por sí mismas? Si es así, ora acerca de ello ya mismo.
3. ¿Cómo puede el deseo de encontrar algo novedoso en la Biblia, especialmente con propósitos egoístas, convertirse en una piedra de tropiezo en la relación de una persona con Dios?
RESUMEN: El estudio personal de la Biblia está en el centro mismo de una relación vibrante y duradera con Dios. La Palabra de Dios habla a nuestra realidad actual de manera significativa, al igual que lo ha hecho a lo largo de la historia. Así como mantenemos viva cualquier amistad, debemos buscar formas de mantener viva nuestra vida devocional mientras permanecemos en Jesús, confiando en su promesa de que «mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y prosperará en lo que le ordené» (Isa. 55: 11).
